KATNISS POV
Los susurros martilleaban mis oídos como si fueran agujas, el color blanco y el personal con batas me tenían mareada y el olor a analgésicos me tenía al borde del vomito. Me había comido las uñas hasta casi llegar a la cutícula y mi pie no dejaba de golpetear el suelo con insistencia. Peeta tenía más de 40 minutos encerrado con el doctor Aurelius y yo estaba, como cada vez que lo acompañaba a sus citas, al borde de un colapso nervioso.
No hay manera de explicar el sentimiento tan grande de preocupación que me embargaba cada vez que Peeta entraba en esa habitación. Era como si me dejaran caer en los hombros un peso enorme lleno de ansiedad y desesperación. No era la primera vez que venía con él al hospital, pero no lograba acostumbrarme del todo a la sensación de ahogo que se instalaba en mi pecho cada que mi novio me dejaba en la sala de espera. Normalmente, alguna persona solía acompañarnos, a veces era Finnick o Delly, pero hoy, hoy veníamos solos, así que mientras Peeta estaba con el señor Doctor, yo tengo que encontrar algo que me ayude a llevar mis pensamientos lejos del lugar en donde me encuentro. Pero vamos, estoy rodeada de enfermera y doctores que van y vienen de un lado para otro, es imposible que me olvide del lugar en donde estoy.
Suspiro sintiéndome derrotada y frustrada. Me digo a mi misma una y otra vez que Peeta ya debe estar por salir y eso me ayuda a relajarme por lo menos un poco. Claro que a los 10 minutos tengo que volver a repetírmelo porque Peeta sigue sin salir.
He visto tantas veces el reloj que he perdido la cuenta. Conforme las manecillas avanzan el tiempo se me antoja más lento y estoy a punto de gritar y jalarme el cabello cuando escucho un chasquido proveniente de la puerta que tengo enfrente. Me pongo de pie antes de que la puerta se abra por completo. Peeta ha puesto un pie fuera del consultorio apenas para cuando mis brazos ya están rodeando su cuello.
Siento su aliento acariciar mi oído cuando se ríe suavemente y juro que me parece como un soplo de aire fresco en este lugar tan blanco y encerrado.
-Perdón por haberlo retenido tanto señorita E verdeen.
Frente a nosotros el doctor Aurelius sonreía. No había cruzado muchas palabras con él, pero las pocas veces que habíamos entablado conversación habían resultado esclarecedoras y hasta cierto punto motivantes. No sé si era el hecho de que fuera un buen Doctor o quizá era por su amable sonrisa, fuera cual fuera la razón sentía que Peeta estaba bien en sus manos.
-No hay ningún problema-Los brazos de Peeta me rodearon y sentí sus labios sobre mi sien.
-Deberíamos irnos ya.
Asentí ante la sugerencia y le tendí la mano al señor doctor.
-Ha sido un gusto verlo Doctor Aurelius-Estreché su mano y le sonreí.
-El placer es mío. Tengan mucho cuidado. No olviden que los veré aquí en dos semanas.
-No se preocupe Doc.-Los brazos de Peeta abandonaron su lugar en mi cintura para abrazar ligeramente a Aurelius-Nos veremos aquí, Katniss no permitiría que me olvidara de una cita.
Le sonreí a ambos y tomé la mano de Peeta para encaminarnos hacía la salida. No quería admitirlo y la verdad es que no se lo había mencionado a Peeta pero estar en ese lugar me ponía mal, nerviosa, irritable, y hasta podría decir que me sentí cansada cada vez que salíamos del hospital. Así que, como bien se pueden dar cuenta, siempre buscaba la manera de apresurar las despedidas para salir pitando del lugar lo más rápido posible.
-Nos tardamos más de lo normal esta vez-Dijo Peeta abriendo la puerta del copiloto para mí. Cerro suavemente y se apresuró hacía el lado del piloto- ¿Te has aburrido?
-Para nada.
Sus ojos Azules se posaron en los míos y su mirada decía a gritos: -No te creo-
-Ok-exclame con una sonrisa-Quizá si me aburrí un poco, pero nada que no pudiera soportar. Una niña que andaba por ahí me regalo una paleta y mira que me he entretenido bastante con ella.
-¿Me guardaste un pedacito?
-Claro que no, me la regalaron a mí.
Peeta me miró dolido, pero su mano tomo la mía y las coloco unidas sobre mi pierna.
-Eres cruel, preciosa.
-Pero así me amas, ¿no?
Su pulgar trazaba suaves círculos en el dorso de mi mano y yo sonreí como idiota cuando mis palabras favoritas salían de su boca.
-Claro que te amo Everdeen.
Tome su mano entre las mías y la acerque a mis labios para depositar un beso en sus nudillos. Las cosas entre nosotros parecían más íntimas después de aquella noche de lluvia en su casa. Había algo que nos hacía más cercanos, como si nos conociéramos a un nivel mucho más grande del que nunca imagine conocerlo y era la mejor sensación del mundo. Saber que compartíamos algo tan íntimo era embriagador. y por intimo no me refiero al acto meramente sexual, Había algo entre nosotros, una familiaridad que me hacía sentir en casa cuando estaba entre sus brazos. Un sentido de pertenencia que lejos de sentirse como agobiante resultaba tranquilizador. Sentir amada por él era una de las mejores cosas que había experimentado a lo largo de mi vida.
Tome con una mano la suya y las deje reposar nuevamente sobre mi pierna, mi mano libre la lleve hasta su nuca donde deje que mis dedos juguetearan con las puntitas onduladas de su cabello. Esas que me encantada sentir entre mis dedos.
El ambiente en el auto se sentía ligero. Tan ligero que era como estar flotando. Era un ambiente que te hacía olvidarte de todo lo que estaba a tu alrededor. Y ese ambiente solo lo lograba cuando estaba con Peeta. Observe su rostro, sus ojos fijos en la carretera y sus labios ligeramente curvados en las comisuras, como si la alegría jugara con las esquinitas de sus labios. Sus cejas y sus espesas pestañas. Su mandíbula relajada y sus facciones tan fuertes.
- ¿Pasa algo?
Me estiré por sobre el porta vasos entre los asientos y deposité un beso debajo de su oreja. Lo sentí estremecerse.
-Claro que no-Susurre en su oído para enseguida depositar otro beso en su mejilla-No pasa nada.
Me dedico una de sus sonrisas llenas de calidez y de alguna manera consiguió transformarla en una socarrona y arrogante.
-Te encanto, ¿Cierto?
Le di un ligero jalón a las puntas de su cabello, Su rostro se distorsiono en una pequeña mueca y sonreí ante su expresión.
-No-Mentí. Pero su sonrisa socarrona seguía ahí. Él sabía la verdad, aunque yo la negara.
El auto se detuvo en un semáforo en rojo. En cuanto las llantas se quedaron estáticas en el pavimento de la carretera, Peeta desabrocho su cinturón de seguridad y, se inclinó sobre mi asiento para besarme. El movimiento fue tan rápido que no me di cuenta de sus intenciones hasta que sus labios dulces estaban sobre los míos. Yo, que estaba tan acostumbrada a su cercanía y a sus besos no tarde en acoplarme a sus movimientos y en un segundo ya me encontraba correspondiéndole.
Siempre me pasaba esta cosa con lo besos de Peeta, de alguna manera me quedaba con ganas de más. Podía pasar horas besándolo y, aun así, cuando sus labios dejaban los míos, sentía que me hacía falta más. Por eso, cuando el semáforo se puso en verde y él tuvo que alejarse, no pude retener el sonido de disgusto que se me escapo.
Peeta, tan fresco como una lechuga, dejó escapar una ligera risita.
-Ya nena-Acarició mi mejilla y siguió hasta posarla en mi nuca y masajeo ligeramente-Prometo que después de lo de Finnick tendremos tiempo para nosotros.
Eché mi cabeza hacía atrás y sentí sus dedos ascender hasta mi cabello, donde jugo con el hasta que tuvo que regresar su concentración total al volante y la palanca de cambios.
Finnick Cumplía años Hoy y a pesar de que él había dejado claro que no quería nada de fiestas, habíamos decidido pasar todos por su casa y así acompañarlo en este día que se supone que debería de ser especial.
Guardamos silencio lo que retaba de camino, en algún momento, la mano de Peeta volvió a tomar la mía y no la soltó hasta que estaciono frente a la casa de su primo.
Sentí mi corazón enternecerse ante la escena que se presentaba en el pórtico de la casa. Annie se encontraba de pie y ante ella, Finnick estaba acuclillado con ambas manos sobre el vientre de su esposa, las manos de ella sostenían las de él y ambos sonreían. Tome mi celular y rápidamente tome una foto desde el mejor ángulo que pude. Annie me amaría cuando se la mostrara.
Que Annie Cresta estaba embarazada ya no era un secreto para nadie. Después de cuatro meses su pancita ya había comenzado a tomar su volumen correspondiente. Johanna y ella me habían tenido la confianza suficiente para contarme como habían pasado las cosas realmente y lejos de juzgar su situación me encontré admirándola. Tanto ella como Finnick estaban haciendo todo lo que podían para salir a flote en esta situación y la manera en la que Finnick la trataba distaba mucho de la creencia que Johanna tenía sobre lo sentimientos de Fin hacía su pequeña hermana. Era cuestión de ver esa imagen para darse cuenta del gran amor que había entre ellos, no solo porque una pequeña criaturita creciera en su interior, si no porque había algo más entre ellos, algo que se asomaba en los ojos de cada uno, algo que se reflejaba en la forma que él tenía de tratarla y de preocuparse por ella, ahí había amor y el que no lo viera era porque estaba completamente ciego.
-Creo que Hope sería un nombre maravilloso para una niña-Sentí los labios de Peeta sobre mi hombro y su respiración contra mi piel- ¿No crees?
Asentí.
-Aunque no creo que sea el estilo de Finnick.
-Yo nunca dije que sería un lindo nombre para su bebe...
Ladee mi cabeza ligeramente para ver su cara contra mi cuello. volvió a depositar un beso contra mi piel.
-Te refieres a.…-me vi a mi misma incapaz de terminar la frase, el comentario no me había asustado, pero sí que me había tomado por sorpresa.
Acarició mi brazo y de nueva cuenta beso mi hombro.
-Olvida que lo mencione linda. Fue una tontería.
Dicho eso, se alejó y salió del auto, dejando una sensación de cosquilleo ahí en cada lugar donde sus dedos y sus labios habían acariciado mi piel.
Quisiera decir que sus palabras no removieron algo en mi interior, pero mentiría, porque sí que lo hicieron. Peeta y yo nunca hablábamos de cosas o acontecimientos futuros. Y que de buenas a primeras soltara algo así y no solo era un comentario sobre el futuro si no sobre algo completamente delicado como lo es tener hijos. ¿a qué se refería? ¿Iba algo oculto detrás de sus palabras?
-Relájate Katniss-Me ordené-No fue nada, solo fue un comentario, un comentario inocente y sin nada escondido entre líneas.
La puerta del auto se abrió y un Peeta sonriente y relajado me tendió la mano desde afuera.
Le sonreí de regreso sintiéndome ridícula por mi pequeño arranque de nervios. Guarde mi celular en mi mochila e hice lo que tenía que hacer, tomar la mano de Peeta y disfrutar del día con él.
ANNIE POV
Las manos de Finnick sobre mi panza ligeramente abultada era la sensación más tranquilizante de la vida. Me encantaba sentir sus dedos acariciando la piel de mi estómago y estaba segura de que al pequeño también.
-No puedo esperar a que dé señales de vida-Susurró mi esposo con sus ojos verde mar iluminados.
- ¡Pero si ya las da! -Exclamé-el hecho de que se me antoje la nieve de sandía a las 2 de la madrugada ya es suficiente señal de que ese pequeño está ahí, Además, eso es prueba también de que será tan tragón como su padre.
Los labios de Finnick me dedicaron una sonrisa radiante. Deje que mi mano se moviera por si sola y mis dedos recorrieran su barbilla. Sus ojos encontraron los míos y mientras sus manos seguían acariciando mi vientre yo no podía dejar de pensar en lo perfecto del momento. Amaba esos momentos de conexión entre nosotros. Esos momentos en los que sentía que no existía nadie más que nosotros.
Hasta que algo, o en este caso, alguien nos interrumpía.
Las risas de Kat y Peeta se podían escuchar a kilómetros de distancia. se veían tan felices que fue difícil molestarme con ellos por haber interrumpido mi maravilloso momento familiar.
Los saludos y abrazos venían acompañados de felicitaciones esta vez, Finnick cumplía sus 19 años aun que en realidad aparentaba más. Este día sería maravilloso para él, eso era lo que yo quería.
-¡Hey Ann!-Me saludo Kat con una sonrisa. Sus brazos rápidamente estuvieron a mi alrededor y en una fracción de segundo, Peeta estaba a mi lado sonriéndome de la misma forma cálida de siempre.
-¿Como está él pequeño guagua?-Las manos de Katniss se posaron sobre mi abultado vientre y sobre ellas la mano de Peeta. Sonreí.
-Está de maravilla.
-¿Puedes dejar de decirle guagua?-La voz de Johanna nos sorprendió a todos. Tras ella, Madge y Rue Sonreían-Van a crearle un conflicto interno y el pequeño aprenderá a ladrar antes de decir mamá o papá.
-Creo que lo que le van a causar son problemas de identidad-Finnick nos miraba con el ceño fruncido-es LA pequeña guagua.
Todos nos reímos ante su aclaración. Finnick era el único que aseguraba que el bebe sería un niña. Claramente, todos estábamos en su contra. Me acerque a él y acaricie su brazo.
-Si mi amor-susurre-Lo que digas.
Ese comentario cargado ligeramente de sarcasmo consigio un ceño fruncido más pronunciado que el anterior. Le dedique una ligera sonrisa. A veces, me era imposible concebir que hubo un tiempo en el que era incapaz de reír o esbozar una sonrisa tan ligera como la que le dedicaba a Finn en ese momento, ahora era tan feliz, más feliz de lo que creí que sería cuando esto inicio.
Su ceño se suavizo y sus ojos verde mar se volvieron cálidos. Instintivamente, lo mire de la misma manera.
-Oigan tortolos-Interrumpió Johanna-Iremos acomodando todo adentro, para no interrumpir.
Le dedique una mirada asesina.
-Bien pensado Jo-Felicito Finn con sorna-Me sorprendes a veces.
Katniss tomó a Jo por el brazo y la introdujo en la casa antes de que pudiera replicar algo ante el comentario de mi esposo. Cuando el ultimo de los chico hubieron cruzado el umbral, Finnick tomo mi rostro entre sus manos y sus labios se encontraron con los míos. Delicado y dulce, un beso que te cala de manera cálida en cada hueso y fibra de tu ser. Cuando le puso fin se aparto solo un poco, su aliento rozó mis labios cuando hablo.
-Este es el mejor cumpleaños que he tenido en mi vida-Un pequeño rose de labios- Y tu y esa pequeñita-Una des sus manos acarició mi barriga-Son la principal razón de eso.
Sonreí, sintiéndome extasiada y emocionada por sus palabras. Al parecer, el pequeño bebe también se encanto con las palabras de su papi, por que ahí, donde la mano de Finnick reposaba sobre mi estómago, pude sentir la primera patadita de nuestro bebe.
FINNICK POV
-¡Lo juro!-exclamé-Se movió, yo lo sentí. ¿verdad Ann?
Annie, que me miraba con una sonrisa tierna y calida, asintió.
-De seguro se lo imaginaron-Dijo Johanna, alejándose del vientre de mi esposa.
-O quizá no le agrada tu voz-Especule con una sonrisa torcida. con toda la intención de molestar a mi cuñada.
Me acerque de nuevo a Annie y volví a acariciar su estómago, esperando que mi pequeñita diera señales de vida de nuevo. Después de sentir el movimiento bajo mi mano hacía apenas unos minutos, no había podido contener la emoción y había corrido a contárselo a todos. No podía con los sentimientos que me embargaron en ese momento. Jamás me había sentido tan completo en mi vida. Si eso era con una patadita, no quería saber lo que sería cuando tuviera a mi bebe en los brazos.
-¿Puedo?-Preguntó Peeta sacándome de mis pensamientos.
-Claro-Annie me miro y luego a Peeta.
-Hola Guagua-Susurró mi primo poniendo una mano sobre la panza de Ann-¿Estás ahí?
-Es una bebe Chico pan, no un espíritu chocarrero-Johanna se rio de su propio mal chiste, pero a pesar de su afan de molestar a Peeta, este no respondió.
-¿Peeta?
La sonrisa en el rostro de mi primo era exageradamente grande y sus ojos azules brillaban casi tanto como cuando miraba a su novia.
-Al parecer el nene se identifica con los espíritus chocarreros y ama a su tío Peet-Dijo Annie sonriendo dulcemente-¿No es así, Peeta?
Él me miró y su sonrisa se hizo más grande aun. La emoción era tan grande que se reflejaba en su expresión.
-Es maravilloso ¿eh?
-¡Katniss! Ven preciosa.
Al instante, Kat estaba acuclillada frente al vientre de Annie y Peeta guió su mano hasta donde segundos antes había estado la de él. Susurro una cuantas cosas más y entonces un grito de asombro salió de la boca de Kat.
-¿Como lo haces?-Pregunto Jo al borde de un colapso nervioso-¡Yo le hice un montón de cariñitos y nunca se movió!
Peeta se encogió de hombros-Es un don-Fue su simple respuesta.
Miré a mi alrededor y por primera vez tome detalle de cada una de las personas que me rodeaban. No todas eran demasiado cercanas pero ya les tenía un cariño especial a cada una. Mis ojos se encontraron con los de Peeta un segundo y algo dentro de mi se removió inquieto. De un segundo a otro sus ojos se desenfocaron y fue como si no pudiera verme aun que su mirada estaba fija en mi. Lentamente se puso de pie y se agarro del borde de la mesa que estaba a su lado.
-¿Peeta?-Escuché murmurar a Katniss con preocupación antes de ver a mi primo caer inerte en el suelo.
KATNISS POV
¿Alguna vez han sentido que la vida es demasiado injusta? ¿o que de alguna manera la vida les está arrancando lo más valioso que alguna vez han tenido? Pues yo, en los últimos cuatro meses lo he sentido demasiadas veces. Pero en ninguna de esas ocasiones ha resultado tan insoportable como estas. Por que esta vez, frente a mi, Peeta está inerte, sin moverse, con tibitos y cables que lo monitorean. Y la vista me parece tan horrible que no puedo aguantar más de cinco minutos con mis ojos fijos en él.
Tomo su mano y acaricio sus dedos. ¿Como es que las cosas tienen que ser así?
Cuando Peeta me hablo de la gravedad de sus situación yo sabía que tarde o temprano podría pasar esto y en algún momento del camino creí estar preparada para lo que viniera, pero ahora, con su mano entre las mías me doy cuenta de que no podría vivir en un mundo donde Peeta no estuviera. No podría estar completa sin él y, lo peor de todo, es que no estaba lista para decirle adiós. El problema era, que Peeta se había desmayado sin aviso y que ahora no sabía si habría ocasión para despedirme de él, pues segun el doctor Aurelius, Peeta podría no despertar.
No se si alguna persona siga dispuesta a leer esto, pero aquí estoy, continuando algo que debe tener fin en algún momento. Para los que siguen por ahí, espero que el capítulo haya sido de su agrado y que a pesar de ser corto, los haya dejado intrigados.
Gracias a los que se tomaron el tiempo de leer esta corta publicación y que siguen ahí, aun que les parezca absurdo, son muy importantes para mi, aun cuando se que hay alguno que otro que no he tenido el honor de conocer su opinión.
Se que quizá se esperaban algo más, pero esto ha salido y es lo que se necesita para entrar al drama y desenlace de esta historia que se ha convertido en un viaje mucho más largo de lo que esperaba.
De nuevo espero les guste el capítulo y si Dios lo permite pronto volveré con el siguiente.
Besos y abrazos
alee'G
:*
