Celos
Escena del crimen. Greene Street, Nueva York. Sábado 18.
Santana y Roger merodeaban por la calle en la que se había encontrado el último cadáver. Examinaban el escenario con todo tipo de detalles para asegurarse de que no se habían dejado ningún cabo suelto.
Santana: Parece que Will y los chicos no se dejaron nada por aquí.
Roger: Tenemos que conseguir alguna pista Santana. Algo tiene que haber.
Santana: Lo único que sabemos es que los cadáveres eran indigentes y que nadie ha reclamado el cuerpo. Parece que nadie los haya echado de menos…Esto nos dificulta más la investigación.
Roger: Pues algo tienen que tener en común. El asesino tiene que dar algún paso en falso… si no, no podremos pillarlo nunca.
Santana: Espero que no vuelva a cometer ningún asesinato más. Voy a acercarme al callejón a ver si hay algún tipo de huella o rastro…
Roger: No creo que el asesino haya matado aquí en medio de la calle. Ha tenido que engañar a la víctima para llevarla hasta el callejón y entonces matarla allí.
Santana: O ha podido matar a alguien que estuviese ya escondido en el callejón…
Roger: Parece que ha habido signos de forcejeo. Espero que la nueva encuentre restos de ADN en la víctima.
Santana: Hablando de la nueva… ¿Eso que vi a la entrada de comisaría era un coqueteo? –preguntaba riendo-.
Roger: ¡No me jodas López! Yo no coqueteé a nadie. Así que metete en tus asuntos…-contestó molesto-.
Santana: Lo hago por tu bien "machito". Al parecer a nuestra nueva forense, guapita y perfecta, le gustan con más tetas. Igual que a ti –dijo riéndose-.
Roger: Siempre igual Santana… ¿Acaso te piensas que todas son como tú?
Santana: Lo sé de buena tinta…
Roger: ¿Qué pasa? ¿Es que en esta comisaría nada más que hay lesbianas?
Santana: ¡Ehhhhh! ¡No te pases lumbreras! –le levantó la voz-. Ten un poco de respeto por los demás…
Roger: Perdona tía, no era mi intención ofenderte. Pero es que últimamente a todas las chicas con las que me cruzo le van las mujeres. Es como una pesadilla.
Mientras hablaban seguían inspeccionando la zona. Una vez revisados todos los lugares como unas tres o cuatro veces, Santana decidió comunicarse con sus superiores para poner fin a su turno en esa zona. Cogió su teléfono móvil y marcó el número de Rachel; ella era quien mejor la podía atender en ese momento.
Santana: ¡Berry! Soy San. Roger y yo acabamos de terminar de patearnos, otra vez, la escena del crimen.
Rachel: Dime, por favor, que habéis encontrado algo y que se nos pasó por alto alguna cosa –dijo desesperada-.
Santana: Lo siento, Rach. Aquí no hay nada… Espero que la forense nos de alguna pista más.
Rachel: ¡Mierda! Me cago en la…
Santana: ¡Hey morena! Para el carro. ¿Te levantaste hoy con el pie izquierdo? ¿O es que la rubia no te ha dado aún tu dosis diaria de sexo salvaje? –dijo riendo-.
Rachel: No me hables de rubias…
Santana: ¿Algún día podréis estar normal? Ya no sé si vais a poder poneros de acuerdo en algo.
Rachel: Siento no ser la "parejita perfecta" a la que todo le sale bien, como Britt y tú –contestó molesta-.
Santana: Aunque seas mi superior no voy a permitir que nos faltes al respecto ni a mi Britt ni a mi. ¿Entendiste?
Rachel: Lo siento San, no he tenido lo que se dice un buen día.
Santana: Sea lo que sea arréglalo y no lo pagues con los demás. Nosotros no tenemos culpa de que algo te haya salido mal. Aquí todos estamos nerviosos con el caso; no eres la única.
Rachel: Entre Quinn, el posible cierre de la comisaría, el FBi…y la chica esa con la que ha venido Quinn…que, además, está pegada a su culo toda la tarde y aún no ha venido a verme y eso que se supone que tenía ganas de estar conmigo, pero es que no sé en qué coño está pensando…Por cierto, no me dijo que venía acompañada por nadie…Es todo muy raro San, muy raro…-dijo con verborrea atropellando una palabra con otra, sin apenas respirar-.
Santana: Espera Berry, para. Creo que mi atención se desvió después de lo de la chica misteriosa...
Santana había desconectado de las palabras de su amiga cuando escuchó nombrar a la chica de Los Ángeles. Empezó a sentirse mal por creer que la había cagado al traer a Kate a Nueva York. Se maldijo una y cien veces.
Rachel: Ufff –suspiró-.
Santana: ¡Uy! Ya hemos llegado a la fase de bloqueo. Mejor voy tirando para comisaría. Relájate y ya hablamos después. Por cierto, no cometas ninguna estupidez; que te conozco.
Rachel: Está bien San. No haré nada raro. Te dejo que tengo que seguir con el papeleo.
Rachel caminaba nerviosa por su despacho. Intentaba relajarse después de la conversación que había tenido con Santana al teléfono. No podía parar de pensar que Quinn aún estaba por comisaría con Kate y ella allí sin tan siquiera haberla saludado. Al mirar por el cristal polarizado, pudo ver a su rubia riendo y hablando muy animadamente con la pelirroja. Rachel notó que ese comportamiento no era de una simple amistad; su cabeza empezó a traicionarla. Se puso mucho más celosa de lo que ya estaba. Cuando se decidió por empezar nuevamente a trabajar, escuchó golpear la puerta.
Rachel: Adelante –gritó metida en su trabajo-.
Quinn: ¡Hola cielo! –entraba en el despacho muy sonriente-. ¿Cómo estás mi vida? –se acercó a darle un beso a la morena-.
Rachel: Al parecer, no tan bien como tú –se giró para que el beso le diera en la mejilla-.
Quinn: ¿Ocurre algo? –dijo desconcertada ante la reacción de la morena-.
Rachel: ¿A mí? Nada. Mejor dime qué es lo que te pasa a ti… -contestó enfadada-.
Quinn: A mi no me pasa nada Rachel. Yo acabo de venir de estar unos días fuera, en Los Ángeles, y cuando vuelvo me encuentro con esto –dijo señalándola con la mano-.
Rachel: Ahora entiendo por qué tenías tantas ganas de volver a Los Ángeles… ¿Tanto echabas de menos a tu "amiguita" que te la has tenido que traer aquí?
Quinn: ¡Qué coño me estás contando Rachel…! ¿Estás celosa por Kate?
Rachel: ¿Debería? Así que la chica misteriosa con la que has venido es la misma con la que cenabas anoche… ¡Estupendo Quinn!
Quinn: Eso he estado intentado explicarte desde que he entrado por la puerta… Pero tus malditos celos no te dejan pensar lúcidamente.
Rachel: Lo siento –dijo más calmada, levantándose de la silla y acercándose junto a Quinn-. He llevado un día un tanto malo y lo he pagado contigo…
Quinn: Después de lo que pasó en tu casa, tuve la necesidad de salir huyendo. No me preguntes por qué, pero soy así. Así que cogí el primer vuelvo que encontré dirección a Los Ángeles; necesitaba ver a mi familia.
Rachel: Hasta ahí todo bien…-dijo interrumpiéndola-. Pero aun no entiendo lo de Kate.
Quinn: Estando en Los Ángeles me llamó Sue diciendo que necesitaban una forense; estaban buscando desesperadamente por aquí y no encontraron a nadie.
Rachel: ¿Y tú qué tienes que ver en esto? ¿Por qué tú?
Quinn: Te juro, Rachel, que no sé cómo coño se enteró Sue de que yo conocía a una forense.
Rachel: Espera, espera, espera… ¿Kate? ¿Forense? Me he perdido…
Quinn: ¿No te lo han contado? –cuestionó levantando sus cejas-.
Rachel empezó a sentir que era la última en enterarse de las cosas. El haber estado unos días de baja le había llevado a perderse mucho en la investigación. Lo último que se esperaba es que la chica que venía acompañando a Quinn fuese la nueva forense que estaban esperando. Tras el silencio inminente de Rachel, que se giró mirando a la pared, Quinn intentó explicarle.
Quinn: Rachel, alguien le contó a Sue que yo conocía a Kate. Y entonces me obligó a convencerla para que viniese a trabajar aquí con nosotras. Créeme que yo no sabía absolutamente nada…
Rachel: ¿Y qué relación tienes con Kate? Es decir, ¿era de tu antigua comisaría? –preguntó intentando atar cabos-.
Quinn: Rachel, siéntate, por favor. Vamos a hablarlo tranquilamente, ¿ok?
Rachel: Vale.
Las dos chicas tomaron asiento. Rachel se situó en su sillón y Quinn llevó una de las sillas, destinadas a las visitas, junto a la morena. Se sentó junto a ella y le cogió la mano.
Quinn: Rachel,Kate y yo… a ver cómo te lo explico… -se tensaba y titubeaba-. Mira, voy a serte sincera.
Mientras tanto…
Una chica morena, bien vestida con traje de chaqueta, una carpeta en una mano y un café en la otra, entraba en comisaría. Al llegar a recepción se identificó como la inspectora Hart del FBI. En la sala central se quedó mirando a una muchacha pelirroja, que al parecer era nueva, que vestía una bata de forense. La chica iba hablando animadamente con Brittany y Gracie Hart se quedó extrañada; no tenía información alguna de que hubiese un nuevo agente en comisaría. Más decidida aún, subió al despacho de Sue Sylvester para comenzar una reunión.
Gracie: Sue, buenas tardes –dijo entrando en comisaría-.
Sue: "Pequeña Gracie Lou" –se reía mientras se levantaba con los brazos abiertos para abrazarla-.
Gracie: Sue… ¿qué te tengo dicho…? –frunció su ceño no encantada con el recibimiento-.
Sue: Está bien Gracie, venga a darme un abrazo.
Gracie se acercó a Sue y le dio el abrazo pedido. Ambas sonrieron y se achuchaban meneándose de un lado hacia otro. Había mucha complicidad entre ellas.
Sue: Siéntate preciosa –la invitaba a tomar asiento-.
Gracie: Gracias comisaria. ¿Qué tal va todo?
Sue: Bien, bien… Vamos tirando como podemos pero cada vez avanzamos mucho más. He mandado incorporar a dos de mis grandes agentes, las subinspectoras Berry y Fabray…
Gracie: Hablando de incorporaciones… ¿Quién es la chica nueva? Una de pelo pelirrojo –se señalaba su cabello-, así blanquita de piel…
Sue: ¡Ah! Esa chica es Kate. La nueva forense…
Gracie: ¿Nueva forense? ¿Por qué no se me había informado de tal cosa?
Sue: No pensé que fuese una cosa que le interesara al FBI…
Gracie: Al FBI siempre le interesa todo Sue, sobre todo cuando hay un caso de por medio. Supongo que será la forense que se encargará de hacer la autopsia a los cadáveres que tienen pendientes de analizar.
Sue: Sí, de hecho ya está trabajando en ello…
Gracie: ¿Quién te dio su referencia? No la conozco… no tiene que ser de por aquí; conozco a todas las forenses de la zona…
Sue: Es amiga de Quinn Fabray. Trabajan juntas en Los Ángeles.
Gracie: ¿De Quinn Fabray? –preguntó extrañada-.
Sue: Sí, al parecer es una de las mejores forenses de su zona.
Gracie: Ahá… Así que amiga de Fabray… Ok… -se quedó pensativa-.
Sue: Aunque me temo que tú no has venido aquí por el tema de la forense…
Gracie: No, en realidad he venido a traerte la nueva información del otro caso. Ya que estás tan liada con este caso nuevo, me tomé libertad de hacer unos trabajillos por mi cuenta.
Sue: Excelente. ¿Alguna novedad?
Gracie: Pues en realidad sí… Hemos estado siguiendo a la sospechosa. Resulta, que no tenemos pruebas contundentes, pero mis agentes siguen trabajando en ello…
Sue: Pero… ¿Entonces cuál es la novedad?
Gracie: Lo tienes todo en el informe que te he traído. Ten –le dejaba la carpeta sobre la mesa-. Yo me tengo que ir, que ando con un poco de prisa… Ya quedaremos para cerrar este asunto.
Sue: Vale, le echaré un vistazo y luego hablamos.
Gracie abandonaba el despacho de Sue con algo de preocupación por la nueva forense. Había algo que no le terminaba de cuadrar. Al llegar a la calle, sacó su teléfono móvil y tecleó un número.
Gracie: Soy Gracie. Tenemos un pequeño inconveniente… ¿tú sabías algo de una nueva forense en comisaría? Es una tal…Kate Adams.
El agente al otro lado de la línea contestaba a su superior.
Gracie: Quiero que averigües todo de ella y la tengas vigilada de cerca. No quiero que eche a perder todo lo que llevamos trabajado.
Gracie colgó el teléfono todavía preocupada y se fue a continuar con su trabajo. Necesitaba poner orden de nuevo debido a los cambios que habían surgido.
Sala de autopsias. Comisaría Nueva York.
Kate: Andy, he leído los informes que has realizado sobre las autopsias. Aunque estén incompletos, has hecho un buen trabajo.
Andy: Muchas gracias.
Kate: Creo que tus compañeros te van a necesitar más que yo… Allí fuera aún hay cosas por hacer…Yo con esto me pongo al día mañana mismo y con un ayudante me sobra… -dijo sin ánimo de ofender y sonriente-.
Andy: Bueno, quizá podría quedarme yo con usted. Soy enfermero y tengo una ligera idea de todo esto…
Kate: Ya, lo sé. Pero Brittany está empezando y quiere aprender. Me gustaría enseñarle desde cero; tú ya sabes demasiado.
Brittany: Si, por favor Andy. Deja que me quede yo… Estoy muy interesada en aprender porque quizá estudie para forense y quiero hacer mis prácticas antes para ver si realmente me gusta. Por favor, por favor, por favor… -puso cara de pucheros a Andy-.
Kate: Hazlo por ella; le va a venir bien para su futuro –sonrió-.
Andy: Está bien, iré a informar a la comisaria Sylvester de los cambios para que me reubique y le diré que será Brittany la que se queda en el CSI; aunque es un pena porque me hubiese gustado trabajar con usted –sonrió a la pelirroja-. Mucha suerte chicas.
Brittany: ¡Gracias! –se tiró sobre Andy y lo abrazó alegremente-.
Kate: Está bien, Brittany vamos a comenzar. Andy, si te necesito te lo haré saber –le guiñó un ojo al chico-.
Andy: Ok…gracias de nuevo… -dijo nervioso ante el gesto de la forense-.
Brittany: Bien, ¿por dónde empezamos doctora Adams?
Andy dejaba a las dos chicas trabajar a solas. Kate sintió la necesidad de quitarse al chico del medio para sacar información a la rubia sobre Quinn. Estaba claro que eran amigas y pensó que era buena idea hacerla su ayudante para congeniar y así entrar en su grupito de amigas. Cuando el chico cerró la puerta, la forense comenzó su trabajo nuevamente.
Kate: Brittany, coge la grabadora.
Brittany: Eso se me da a mi bien. Ya tengo experiencia con la grabadora… -apuntó mientras agarraba el objeto-.
Kate: Estupendo Brittany –dijo entusiasmada-.
Brittany: ¿Dónde me pongo? ¿Qué hago? –preguntaba nerviosa-.
Kate: De momento quédate junto a mi y observa todo lo que hago.
Kate se puso unos guantes de látex para comenzar a examinar el primer cadáver encontrado.
Kate: Sábado 18 –relataba a la grabadora-. Primer cadáver encontrado sin identificar. No sabemos su procedencia, ni sus datos. Aún esperamos el resultado de las huellas para su identificación. A simple vista: varón, de raza blanca, de unos 38 años aproximadamente –decía mirando al sujeto-. Por la apariencia deduzco que es una persona sin recursos ni medios económicos. Por las marcas del brazo y por el estado de las fosas nasales diría que era un drogodependiente –dijo mientras examinaba los brazos y la nariz-. Por las marcas del cuello, deduzco que la principal causa de la muerta sea por asfixia debido a la coloración azulada de las extremidades; producida por un objeto como pudiera ser un alambre o una brida –seguía examinando el cadáver por el cuello-. El individuo presenta heridas o marcas en las uñas, debido a un posible forcejeo con su agresor –sujetaba una de las manos del individuo y miraba las uñas de cerca-. En las piernas, presenta heridas y quemaduras por abrasión; posiblemente producidas por un arrastramiento sobre asfalto o tierra. Aún por determinar si fueron realizadas antes o después de la muerte de la víctima –con sus manos abría las heridas para ver la gravilla que tenían en su interior-. El cuerpo presenta heridas postmorten realizadas por un objeto afilado y cortante, como un bisturí, en la zona hepática y renal del individuo –examinaba de cerca las marcas en las zonas indicadas-. Después, procederemos a abrir el cadáver para saber más del sujeto…-terminó de hablar e hizo un silencio-.
Brittany seguía atenta y anonadada por las palabras de la doctora. Por unos instantes siguió el silencio hasta que Kate observó cómo Brittany aún seguía mirándola, como esperando continuar la redacción.
Kate: Brittany, ya he acabado. Puedes apagar la grabadora.
Brittany: ¡Vaya! Es como en la serie de CSI –dijo asombrada y mirando a la grabadora-. ¿Podrías repetirlo?
Kate: ¿Por qué Brittany?
Brittany: No sé si le he dado al botón de grabar.
A Kate se le escapó una sonrisa de ver cómo había dejado tan fascinada a la chica. Le parecía una buena chica y le estaba empezando a caer bien. Congeniar con ella iba a ser más fácil de lo que parecía.
Kate: A ver… vamos a ver qué has grabado.
Brittany buscaba la pista 01 de la grabadora y le pulsó al play. En unos segundos se empezó a escuchar la grabación que antiguamente la rubia realizó para la investigación del topo. Podía escucharse lo siguiente:
"Brittany: Nombre.
Quinn: ¿Enserio Brittany?
Brittany: Sí. Necesito registrar todos los datos.
Quinn: Está bien. Lucy Quinn Fabray.
Brittany: ¿Lucy? ¿Pues no te llamabas Quinn?
-Primera prueba: ha mentido sobre su nombre-".
Kate se quedó un tanto extrañada con la grabación en la que estaban interrogando a su amiga Quinn.
Kate: ¿Qué es esto Brittany?
Brittany: ¡Uy perdón! Esto fue de mi otra investigación. Se me olvidó borrarlo.
Brittany fue pasando pistas hacia delante para buscar la que acababan de grabar. Se pudo escuchar lo siguiente:
"¡Tubbi! ¿Qué te he dicho de leer mi diario? No puedo estar pendiente de ti todo el día… ¿No ves que estoy trabajando en un caso? –se hizo un pequeño silencio...-.
Eso no me vale como excusa".
Kate, cada vez entendía menos lo que estaba escuchando. Empezaba a dudar sobre la cualificación de Brittany. Le estaba dando una fuerte impresión.
Brittany: ¡Maldito gato! –siguió a otra pista-.
"Brittany: San. Si Rachel quiere a Quinn… ¿Por qué sigue con Amanda?
Santana: Cariño, ¿qué haces poniéndome la grabadora en la boca?
Brittany: Es que estoy investigando a Quinn por el parecido de Charlie. Creo que Quinn es un extraterrestre con el cuerpo de Charlie que se está haciendo pasar por otra persona y quiere enamorar a Rachel."
Kate ya no daba en sí con lo que estaba escuchando. Lo que sí pudo anotar en su cabeza era los nombres de Charlie y Amanda, que estaban relacionados con Quinn y Rachel. Debía investigar sobre eso si quería recuperar a Quinn.
Kate: No te preocupes Brittany. Sigue buscando, que seguro que estoy por ahí en tu grabadora. Aunque para la próxima vez intenta traerla vacía; nos ahorraremos el estar buscando –dijo dulcemente-.
Brittany: ¡Te encontré! Escucha…
"…A simple vista: varón, de raza blanca, de unos 38 años aproximadamente –decía mirando al sujeto-. Por la apariencia deduzco que es una persona sin recursos ni medios económicos."
Brittany se reía triunfante de haber encontrado la grabación y de no haberla cagado en su primer día como ayudante de la forense. Con su natural carácter, se abalanzó sobre la chica para abrazarla. Ésta se dejó abrazar y rio con ella.
Kate: Bueno Brittany, voy a por los resultados de las huellas que creo que ya estarán. Necesito tener la información antes de abrir el cuerpo. Tú puedes esperar aquí si quieres y así me vas preparando el instrumental.
Kate salía del CSI y subía hacia la sala central para realizar una comparación de huellas en los ordenadores de allí.
Despacho de Rachel Berry y Quinn Fabray.
Las dos chicas tomaron asiento. Rachel se situó en su sillón y Quinn llevó una de las sillas, destinadas a las visitas, junto a la morena. Se sentó junto a ella y le cogió la mano.
Quinn: Rachel,Kate y yo… a ver cómo te lo explico… -se tensaba y titubeaba-. Mira, voy a serte sincera.
Rachel: Espero que lo seas. Sería muy amable por tu parte…
Quinn: Kate fue una de las pocas chicas con las que he tenido una relación algo duradera. Pero eso pasó hace mucho tiempo Rachel y de todo esto sólo ha quedado una gran amistad –le dijo mientras le acariciaba la mano-.
Rachel: Su actitud hacia a ti parece como si quisiera algo más. No sé, la veo muy cerca de ti todo el tiempo.
Quinn: Kate no pudo superar muy bien nuestra ruptura. Y aún me guarda rencor por haberme marchado de Los Ángeles y haberla dejado allí.
Rachel: ¿Y cómo se supone que me debo tomar todo esto? Que te traigas aquí a tu exnovia Quinn…y ver cómo está pegada a ti en el trabajo todo el día.
Quinn: Y eso no es todo Rachel. Se va a quedar a vivir conmigo; en mi casa.
Rachel retiró la mano repentinamente de Quinn y se levantó bruscamente del sillón. Empezó a caminar nerviosa por el despacho murmurando cosas en voz baja. Quinn, se levantó también y se acercó a darle un fuerte abrazo.
Quinn: No te preocupes; es sólo temporal –le dijo mientras seguía abrazándola-.
Rachel: No quiero perderte Quinn… Yo…yo…Te quiero –la miró a los ojos-.
Quinn: Y yo también te quiero Rach. Todavía tenemos que aclarar…
Rachel, sin dejar terminar de hablar a la rubia, la besó apasionadamente empujándola hacia el cristal polarizado del despacho. La morena agarró fuertemente la nuca de la rubia atrayéndola aún más cerca de sus labios. Quinn se sorprendió por la pasión que estaba desprendiendo su morena y se dejó llevar; Rachel siempre despertaba en la rubia un instinto sexual que ningún hombre y ninguna mujer antes habían logrado conseguir. Rachel no soportaba el hecho de que otra mujer hubiera tocado a su rubia; por eso, se despertó en ella un deseo de posesión que no podía frenar. Que no quería, ni podía frenarlo.
Quinn se agarró fuertemente a la espalda de la morena. Mientras tanto, Rachel levantó la pierna de la rubia y fue deslizando su mano por debajo del vestido de ésta; acariciando su muslo hasta llegar a su trasero, el cual apretó fuertemente atrayendo aún más sus cuerpos. Quinn gimió ante el contacto con la morena; lo hizo mientras se separaba de los labios de ésta. Rachel aprovechó ese momento para bajar hasta el cuello de Quinn, dejando un fuerte mordisco que provocó un pequeño grito en ella. Se fue acercando al oído de la rubia dejando un rastro de saliva con la lengua; al llegar a ésta le dejo un pequeño mordisco.
Rachel: Me encanta que grites.
Quinn: Rachel… nos van a oír.
Rachel: No, el despacho está insonorizado. Así que puedes gritar todo lo que quieras; nadie te va a oír –dijo pícaramente-.
Quinn: Me encanta nuestro despacho.
Quinn, al oír las palabras de Rachel, se dejó llevar por el deseo que le provocaba la morena. Fue metiendo una mano por debajo de la camiseta de la chica hasta llegar a sus pechos, mientras que su boca fue besando los labios que tanto había deseado durante todo el tiempo que había estado en Los Ángeles.
Rachel se percató que al otro lado del cristal se encontraba Kate observando unos papeles. Una sonrisa triunfante se le formó en la cara; sentía que la rubia solamente era de ella y eso le encantaba. Rachel apartó con la mano la ropa interior de la rubia e introdujo dos dedos en el interior de la chica. El hecho de estar teniendo sexo en el despacho y a la vista de todos aumentaba la excitación de ambas.
La morena al notar la humedad en la rubia decidió aumentar el ritmo, mucho más rápido, sintiendo el movimiento de caderas que la rubia ejecutaba por sentirla más adentro. Quinn se agarraba más fuerte a Rachel para no perder el equilibrio, ya que las piernas empezaban a fallarle debido a la intensidad y el placer que sentía. Con la mano que la morena tenía libre comenzó a masajear el pecho de Quinn, mientras acallaba los gemidos de ésta con su boca.
Quinn: Cielo, no pares.
Rachel, al notar que la rubia estaba a punto de llegar al orgasmo, metió un tercer dedo haciendo que el roce fuese mayor; el cuerpo de Quinn empezó a tensarse y a contraerse. Su respiración se volvía mucho más rápida y agitada. El corazón bombeaba más rápido de lo normal, debido al gran orgasmo que le había provocado su chica.
Cuando la rubia se relajó, Rachel la sujetó fuerte dándole un apasionado beso.
Rachel: Gracias.
Quinn: No me des las gracias todavía, aún no hemos acabado.
La cara de Quinn se transformó; desde la más absoluta tranquilidad y relajación pasó a mostrar una cara de total deseo. La rubia agarró a Rachel, volteándola a ella ahora contra el cristal polarizado.
Quinn: Yo también quiero disfrutar de las vistas –dijo sensualmente en el oído de la morena-.
Sala de autopsias. Comisaría Nueva York.
Unas horas más tarde, Kate había regresado al CSI con la identificación de los cadáveres. Ya tenía todo listo y preparado para comenzar a examinar a fondo los cadáveres.
Kate: ¿Ves Brittany? Así es como hay que hacerlo –mostraba a la rubia cómo debía hacer la identificación-.
Brittany: Cojo la huella y la pongo en este cacharro… ¿Es así? –preguntaba esperando una respuesta afirmativa de la pelirroja-.
Kate: Así, muy bien Brittany. Deberías haberte dedicado profesionalmente a esto…Se te da bastante bien y aprendes muy rápido –dijo intentando elogiar a la rubia-.
Brittany: Lo sé. Sé que soy perfecta –dijo riéndose-.
Kate: A ver Brittany…Las huellas del primer cuerpo coinciden con las de Ryan McKain; que casualmente tiene antecedentes penales por posesión de estupefacientes. Fue puesto en libertad a los tres días.
Brittany: ¡Vaya! Ya podemos ponerle nombre… Así que Ryan…
Kate: Cuando analicemos el otro cadáver, buscaremos coincidencias y realizaremos una comparativa entre ambos. ¿Me has preparado el instrumental Brittany?
Brittany: Sí, está todo preparado.
Despacho de Rachel Berry y Quinn Fabray.
Quinn: Rachel, voy a llevar estos informes a Sue –se levantó de su mesa y se acercó para dar un beso a la morena-.
Rachel: Vale, guapa –dijo sonriente-.
Quinn: Por cierto Rachel, Kate y yo saldremos a cenar fuera. Amanda pasa a recogernos… ¿Te apuntas?
Rachel: Me muero de ganas por conocer a "esa chica".
Quinn, muy contenta por la respuesta de Rachel, salió del despacho para llevar los informes a su comisaria. La morena, en cambio, cogió el teléfono móvil para realizar una llamada urgente.
Rachel: Amanda, soy Rachel –dijo nerviosa-.
Amanda: Lo sé Rachel, lo sé. Tengo tu número apuntado en la agenda –se reía-.
Rachel: ¿Tú conoces a Kate? Es la amiga que ha venido con Quinn.
Amanda: ¿La chica sexy pelirroja? ¿Esa a la que no te puedes acercar porque muerde?
Rachel: Supongo que hablamos de la misma Kate, aunque no sé si muerde o no –reía también-.
Amanda: Al grano Rachel, que cuando quieres pedir algo le das mil vueltas a las cosas…
Rachel: Aun no entiendo cómo me conoces tanto… Y no sé cómo pedirte esto…
Amanda: Sabes que no me puedo negar a mi pequeña subinspectora sexy.
Rachel: Pensaba que la sexy era Quinn…
Amanda: También, también… Yo no discrimino a las rubias.
Rachel: Y espero que a las pelirrojas tampoco.
Amanda: Rachel, ya sé por dónde quieres ir… ¿Estás intentando decirme que quieres que te quite del medio a la pelirroja?
Rachel: ¿Quitar del medio? –preguntó un poco desconcertada-.
Amanda: Supongo que te habrás dado cuenta igual que yo… Es la puta sombra de la sexy rubia.
Rachel: Al menos ya no soy la única que lo ve. Pensaba que ya eran paranoias mías.
Amanda: Tampoco vamos a echarle toda la culpa a ella… Hay que estar muy ciega para no ir pegada al bonito trasero de Quinn –dijo seria-.
Rachel: ¡Amanda! ¡Eres peor que ninguna! Tienes más peligro… -bromeaba-.
Amanda: Yo no dejaría que les pasara nada a mis princesas. Eso tenlo por seguro morena.
Rachel: Ya me estás desviando la conversación…
Amanda: En realidad es que no te puedes resistir a mis encantos y a mi labia.
Rachel: Con razón tienes a Quinn tan contenta… Si tan sólo con hablar las seduces a todas.
Amanda: ¿Ahora quién es la que se está desviando del tema? Luego toas las culpas pa la Amanda.
Rachel: Claro, como ahora no te interesa… Ahora cambias el tema, ¿no?
Amanda: Pues claro. No te jode…
Rachel: A lo que iba. Necesito que me ayudes con la pelirroja. Está todo el día pegada a Quinn. Y encima de todo… tiene la cara de quedarse en su casa todo este tiempo… ¿lo sabías?
Amanda: Hombre Rachel, yo no dejaría a una amiga en la calle… No te lo tomes tan a pecho mujer. Por muy mala leche que tenga la doctora, porque mira que tiene mala leche la jodía…
Rachel: Si sólo fuera su amiga…estaría bien Amanda. Pero es su exnovia. Y que encima, la muy fresca, ha reconocido que la sigue queriendo.
Amanda: Eso ya son palabras mayores morena…
Rachel: ¿Ves? Por eso necesitaba hablar contigo. Necesito tu ayuda.
Amanda: Rachel, tú tranquila, ¿vale? La tita Amanda se encargará de ella…
Rachel: ¿No irás hacerle nada malo Amanda? Mira que nos conocemos poco pero te veo muy capaz de todo…
Amanda: Raquel, mi arma –dijo ofendida en español-. Parece mentira que no confíes en mi.
Rachel: Miedo me das cuando me llamas Raquel. Algo estás tramando…
Amanda: Si hay que seducir a la doctora sexy, se seduce. Porque si hay que sacrificarse por las amigas… Yo me sacrifico por ti. Tú no te preocupes.
Muchas gracias por leer y por vuestros reviews.
AnastasiaDany bienvenida a la historia! No tienes por qué pedir disculpas jejeje. Un besazo enorme!
Y por lo demás...que no sé cuando va a terminar esto...porque cada vez se me lía más la trama y venga mujeres y venga mujeres guapas...y, claro, al final me termino emocionando y me he liado hasta tal punto que no sé dónde voy a parar la historia jajajajaja.
Un besazo.
DiLea.
