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Tormentas

III


Siguieron sentados en silencio, ya con el plato roto recogido y con el resto de las bebidas terminadas.

Gaara miró la hora y bostezó. Según su cuenta mental ya llevaba 19 horas sin "meditar".

-No sabía que tú también podías tener sueño -se burló Sakura sentada frente a él y ofreciéndole una nueva taza de té.

Gaara la miró molesto y ella sonrió al darse cuenta de que la mayoría de los shinobis estarían temblando y llorando por el instinto asesino del chacra de su amigo. Tal vez le daría miedo, sino fuera que estaba consciente que sería torturada e interrogada hasta la muerte si Konoha se enteraba de su infiltración.

Tenía mayores cosas por las cuales tener miedo.

-No es que no quiera dormir -admitió viéndola-. Es que madre podría causar estragos si la dejo salir -dijo.

Sakura asintió, intentando ignorar el llamado de madre hacia el bijuu de una cola, lo intentó, de verdad, pero no pudo.

-Sabes, ella no es tu madre -dijo, a lo que recibió una mirada de su amigo que le ordenaba no hablar más. Más matadora, y con verdadera advertencia.

Suspiró.

-Primero porque el Shukaku es macho, y segundo porque tú naciste y luego fue que te sellaron su chacra en tu cuerpo -dijo siendo interrumpida por el sonido de una taza al romperse.

Chasqueando la lengua vio una de sus tazas preferidas destruida en la mano del Sabaku no. No había sangre, la arena lo había protegido de nuevo.

-Salvaje -murmuró molesta. Tomó un trapo para secar el líquido y volvió a mirar a Gaara a los ojos-. El Ichibi se defiende a sí mismo, no a ti.

Gaara frunció levemente los ojos y Sakura pudo sentir las manos invisibles de él tomando su cuello y ahorcándola con fuera, estaba perdiendo los estribos. Estaba molesto, y sabía que de ser otra persona ya la habría perforado con su arena.

Ambos sabían que ella estaba cruzando una línea que nunca antes habían tocado, y eran conscientes que eso podría traer consecuencias a su relación tanto para bien, como para mal.

-¿Sabes algo? -sonrió levantándose del asiento y caminando hacia la puerta. Gaara la miró dudoso-: Creo que es más fácil mostrártelo que decírtelo


-¡Defiéndete! ¡Kenshi!

El grito seguido del estruendo trajo la caída de varios árboles en la zona. Rocas salieron volando por el impacto y gotas de sangre macharon el césped dañado y con fracturas.

La cola de arena se agitó de lado a lado y golpeó de lleno en el estómago de Sakura, provocando un crujido grotesco de su pecho y que vomitara sangre en grandes cantidades. El vuelo se detuvo al chocar contra una roca y su cabeza colgó sin fuerza sobre sus hombros.

Desde su lugar en una rama alta, Kenshi trató de levantarse y ayudar, tratar de hacer algo por su ama, pero las heridas eran demasiado para él y no llegó a levantarse cuando ya estaba de nuevo contra la madera sin fuerza.

Pasaron segundos así, con los gemidos de dolor de Kenshi y los sonidos irregulares de Sakura.

Al final, Gaara vio bien a su amiga he inclinó la cabeza de lado.

-Estas fuera de forma -dijo como si fuera lo más normal del mundo. Con su látigo volvió a golpearla sacándole un grito de dolor. Los huesos volvieron a crujir, y Kenshi apretó las orejas contra su cráneo no queriendo oír esos sonidos de nuevo, odiando su debilidad por no ayudar a su ama.

Ajeno a todo, Gaara frunció el ceño molesto.

-¿Por qué estás tan fuera de forma? -preguntó enfadado. Más que con la chica, parecía molesto con las condiciones que habían provocado ese estado físico en ella.

Quería una batalla real, quería luchar hasta el cansancio de una pelea ruda y cerrada. Quería sentirse vivo.

Sakura rio sin gracia y miró a su amigo, con el cabello pegado a su cara por la sangre y un brazo doblado en un ángulo no posible.

-No estoy fuera de forma -dijo levantando el mentón al verlo-. Estoy en la forma de un gennin de Konoha que está haciendo los exámenes Chunnin -dijo sin emociones cerrando los ojos por un momento pero sin bajar la guardia.

Amigo o no, no confiaba en que el Sabaku no no se aprovecharía de un desliz suyo.

Gaara pareció comprender luego de un instante y dejó caer la cola de arena, creando otra más para buscar a la invocación en la rama del árbol dejándola a un lado de su ama.

Sakura abrió un ojo y lo miró con pena.

-Ven -dijo atrayéndolo con la mano buena. Ocultó a la perfección su mueca de dolor al sentir los latigazos del brazo al estirarlo. Dudoso él se acercó y se sentó frente a ella. Sakura extendió dos de sus dedos y los puso en la frente de él, cerró los ojos, y se concentró como pudo.

*Gaara-kun...* Murmuraron en su mente. Asustado abrió los ojos viendo que la chica no había abierto la boca. Iba a decir algo, pero lo calló con un nuevo mensaje.

*Es un jutsu, tranquilo, nos comunicamos por medio de la mente. No puedo leer lo que piensas, sólo puedo escuchar lo que me dices* dijo tranquila.

Gaara relajó los hombros y miró a la chica más tranquilo, por un momento había estado de verdad asustado de la posibilidad de que ella leyera sus pensamientos y recuerdos más profundos.

Había cosas que uno quería mantener para uno mismo.

*Interesante jutsu* admitió mirando a su alrededor en busca de rastros de chacra en el aire. *Es un poco inestable y sucesible, pero nada que con entrenamiento no se pueda mejorar*

Sakura asintió de acuerdo y se sentó derecha una vez el chacra del Juubi había comenzado a curar sus heridas. Abrió los ojos.

*Lo sé, aún es un prototipo pero tengo muchas esperanzas en él* respondió acomodando mejor su posición contra el árbol. Vio a los lados atenta. *Los Ambu siguen aquí, así que no hallé otra forma de decírtelo en cara* dijo apenada.

Gaara asintió comprendiendo.

*¿Y qué es?* preguntó.

Sakura lo miró apenada.

*No sólo estoy fuera de forma... Sino que estoy perdiendo mis habilidades con el chacra del Juubi* admitió a medias.

El estallido no tardó en aparecer.

*¿¡Qué!?* gruño molesto por las implicaciones que eso llevaba. No poder entrenar, no poder defenderse, no poder comunicarse correctamente.

Sakura suspiró.

*A diferencia de ti o "gran contenedor nunca antes lastimado"* dijo con voz burlona. *Para los de aquí yo no soy ninguna clase de bijuu o Jinchuriki, lo sospechan: sí, pero no tienen ninguna prueba sólida como para encarcelarme o usarme de arma* dijo molesta.

Gaara asintió calmando su rabia y Sakura lo miró agradeciendo el gesto.

*Llevo tres años, tres putos años en los que no he llevado mi cuerpo al límite como hacía antes. Ya no mato, he perdido mi frialdad al cortar cabezas, he perdido mis contactos del bajo mundo ¡por amor a dioses ni siquiera he vuelto a pelear con todas mis fuerzas desde más de lo que puedo recordar!* gritó desesperada, jadeó en poco, Gaara no supo si era por el grito o por el colapso de sus pulmones.

Suspiró.

*Te digo esto no para te preocupes, sino para que no te molestes y busques llevarme al límite de nuevo, porque ambos sabemos que sería demasiado riesgoso para los dos* dijo.

Ambos miraron sobre sus cabezas en ese momento y juraron ver una hoja caer verde antes de desaparecer en el aire.

Ya más calmado Gaara miró a Sakura ayudándola a levantarse y atrapándola en el vuelo cuando cayó al suelo casi sin conciencia.

-Perdón... -murmuró ida-. Pero esa técnica me gasta mucha energía -dijo, antes de caer dormida en sus brazos.

Con una mirada Gaara llamó a Kenshi a seguirlos y teniéndola cerca de su pecho caminó hacia la aldea.

Con un lobo cojo a su lado.

Y cinco Ambus del Hokage alrededor.


-¿Dices que son amigos? -preguntó Sarutobi.

El jutsu de vigilancia que envolvía a la habitación impedía que cualquier sonido saliera o entrase en ella, afuera ya el sol se estaba poniendo y los halcones mensajeros eran guardados en sus jaulas por un día más.

-Hai -asintió el Ambu-. Hemos registrado sus encuentros desde el primer día y su relación parece ir más que la de dos ninjas desconocidos. Su pelea de hoy parecía ir a muerte, pero el contenedor del Shukaku se detuvo antes de herir de muerte a la Haruno ayudándola en su camino a la aldea –se explicó.

El Tercer Hokage asintió pensando en las posibilidades detrás de todo ello, fumando su mezcla personal y reteniendo el aire por el tiempo que analizaba.

Ambos eran fuertes, eso estaba demostrado, ¿podría ser que hubieran sido atraídos el uno por el otro por sus niveles parecidos? No sería algo nuevo, ya antes muchos prodigios se acercaban a otros solo por el Aura que despedían.

Pero eso era más común con miembros de mismas aldeas. Cuando eran extranjeras no se daba.

¿Tal vez sus personalidades coincidían? Eso sería algo que no podría negar al cien por ciento, pero tampoco era un factor que crearía compañerismo entre ellos. Muchas como Sakura, Sarutobi sabía que Gaara había matado antes y dudaba que no fuera lo mismo por parte de la chica.

¿Interés romántico? Sarutobi era consciente que la bestia de cola no dudaría de tomar una pareja en casos de haber encontrado a la indicada. Pero no, los reportes de los escuadrones no cuadraban como para una aventura a escondidas y tenía la sensación que ninguno de esos dos muchachos tenía la intención de juntar cabezas a esta edad.

¿Pero y si el Shukaku tenía que ver de otra forma?

¿Podría acaso...?

-Puedes retirarte -dijo al Ambu que seguía postrado frente a él. Cuando parpadeó ya había desparecido y satisfecho se percató de la eficiencia del nuevo Ambu en su escuadrón.

Botó el humo restante en sus pulmones y giró su mirada hacia la ventana más cercana.

¿Por acaso ser a causa de su bestia de cola?... Fruncióel ceño y rellenó la pipa. Amaba a su pueblo, y viéndolo desde la ventana le hacía quererlo aún más.

Lo protegería, de eso estaba seguro, aun en contra de su vida.

Deberé tomar acciones entonces. Se decidió.

...

Era casi de noche cuando Sakura volvió a abrir los ojos, estaba vendada y curada y no había señales de vida en el cuarto aparte de ella.

Con cuidado se sentó notando que estaba en su cama. Sospechando algo se retiró los vendajes antes de suspirar notando que estaba en lo cierto. Un gran hematoma se formaba pero era la sutura lo que le daba gracia.

Acostumbrada a las costumbres del hogar sacó desde debajo de su cama un botiquín y lo abrió. Regla de Konan, siempre ten a mano un botiquín con aguja, hilo y alcohol porque nunca sabes quién te curará o las habilidades de esa persona.

-Eso pasa cuando nunca eres herido por nadie -dijo divertida comenzando a hacerse la cura ella misma, pero agradeciendo el gesto de Sabaku no de tratar de sanarla por su cuenta.

Las estrellas siguieron saliendo afuera en el cielo y supo que su invocación debería haber regresado al mundo de los lobos para curarse de sus heridas con mayor rapidez.

Supuso que para mañana por la noche iba a poder invocarla de nuevo.

-Auch –se quejó. Ya terminada la cura frunció los ojos mientras volvía a recostarse en la cama.

Sintió arder algunas zonas de su cuerpo y le costó respirar a medida que la gravedad empujaba su peso hacia abajo.

Gruñó.

-Maldito Sabaku no Gaara -murmuró acostándose de lado y cayendo desmayada del cansancio al instante.

Desde afuera de la casa, en el techo de otra Gaara se apoyó mejor en su pierna y miró a la luna desde su lugar. A sabiendas que iba a ser una larga noche y que no podría abandonar a la chica de cabellos rosas hasta que volviera a estar alerta de su entorno.

Claro, lo hacía por pura responsabilidad de haberla herido él y no por mera preocupación, se dijo.

-Mentiroso -gruñó divertido el Shukaku viendo la luna por medio de los ojos de su contenedor.

Gaara ignoró a su madre, y también disfrutó el detalle de la luna en esa noche solitaria.

Estaba blanca, y era hermosa.


-Ahhhhhhh bostezó.

Ya a la mañana siguiente Sakura se despertó menos adolorida y más activa. Levantándose de su cama y camino a la cocina no notando la sombra sobre el techo del edifico del al frente que desaparecía.

O tal vez sí la había percibido, pero sabía que el orgullo de su amigo no daba para tanto.

Comió, se bañó, se curó las heridas y salió de la casa dos horas después con intenciones de comprarse un libro para leer esa noche.

Un gustito de vez en cuando no hacía mal, más si no se enteraba él tesorero de su organización.

Caminó hasta la tienda más cercana y sólo el toque de alguien en su hombro le hizo detener sus pasos y replantearse lo debilitada que estaba de la pelea de ayer.

Al parecer, mucho.

-Oh, Sasuke -dijo sonriendo. El Uchiha la vio atentamente al rostro no agrandándole la vista de los parches y raspones en la cara de ella.

Frunciendo el ceño intuyó que ella no le diría nada aunque le preguntara. Eso le molestó por alguna razón.

-¿A dónde vas? -le preguntó en cambio guardándose las manos en sus bolsillos.

Sakura sonrió.

-A comprar un libro -respondió feliz. Sasuke asintió pero no se movió de su sitio. Suspirando, Sakura lo miró-. ¿Quieres venir conmigo? -preguntó divertida.

Sasuke la vio como si no supiera a lo que se refería.

-Si insistes -dijo indiferente.

Ambos comenzaron caminar en silencio analizando con las miradas. Llevaban poco y ala vez mucho sin verse. La otra noche se habían visto durante el día completo, pero viéndose después de tan poco con tantos cambios buenos y malos a la vista, les hacía pensar que había sido más tiempo del que creían que era.

Porque tanto Sasuke le sorprendía los moretones, rasguños y parches en la chica, detectar su cojera y notar los hematomas en sus brazos y piernas, Sakura se sorprendía del cambio en el chacra de él, ahora más refinado, más letal e inclusive más eléctrico, como también , por el ligero ahora a agua y piedra en las ropas de él.

¿Habrá entrenado cerca de las montañas? pensó viéndolo.

Asintiendo ambos supieron que habían estado preparándose para los exámenes en secreto.

-¿Entrenando? -preguntó a lo que él asintió. Sintiendo una ráfaga del momento, de los recuerdos y los momentos juntos Sakura sonrió y lo miró.

Él hizo lo mismo.

-No sé tú -dijo-. Pero al menos para mí sigues siendo igual de débil que siempre –sonrió pelando los dientes. Sasuke la miró con un ceño en el rostro.

-¿Ah sí? –Preguntó-. Pues a mí me parece que en vez de entrenar alguien limpió el suelo contigo -replicó.

Auch, pensó Sakura, admito que esa me dolió.

-Pues al menos yo tengo rasgos de haber entrado, ¿tú qué? ¿Has estado subiendo y bajando las escaleras para estar en forma? -preguntó divertida.

La tensión que antes no sabían que había estaba desapareciendo.

-Te aseguro que he hecho más que pasear a perros por la aldea –replicó, luego miró viendo al hombro de la chica-. Hablando de perros, ¿y Kenshi? -preguntó no acostumbrado a verla sin su invocación peluda.

*Es raro verle el cuello* pensó disfrutando lo blanco y terso que era.

Sakura lo miró y trató de ignorar la referencia de que su innovación era un perro y no un lobo.

-Ayer quedó muy agotado por la pelea, está descansando, puede que para esta tarde este mejor -dijo también sintiéndose rara sin su animal.

Dándose cuenta ambos pararon frente a la puerta de la tienda y Sasuke dejó pasar primero a Sakura ganándose una sonrisa de ella.

-Que caballeroso, Uchiha -dijo divertida.

-Siempre, Haruno –replicó medio sonriendo.


-No puedo creerme que hayas comprado eso -dijo Sasuke.

Ella fingió que no lo escuchaba.

-¡Y hasta usaste un genjutsu para engañar al vendedor! -dijo impresionado. Ahora al menos ella tuvo la pena de mirar a otro lado. Sasuke la vio impactado-. Aún sigo sin poder creérmelo -admitió negando con la cabeza.

Sakura no dijo nada medio divertida medio avergonzada y en silencio siguieron caminando por la calle...

Cuando una ráfaga estalló.

Y tanto el Uchiha como la Haruno sintieron el cambio en el aire. Sasuke como algo desconocido, y Sakura como un recuerdo que nunca se libraría de ella.

-¿Qué será eso? -preguntó Sasuke. No era raro que en una aldea ninja explosiones de chacra se dieran de vez en cuando, más cuando era la época de los niños para aprender a controlar el mismo. Pero no a medida mañana, y menos en una calle principal. Un hipeo lo alertó y sorprendido miró a su compañera de equipo con el ceño triste y la boca en una mueca.

El estallido de chacra volvió a darse y ahora la chica tembló y redujo su presencia hasta no existir, hasta que el propio Sasuke a su lado no podía reconocerla entre los demás.

Tantas veces que lo había hecho antes, pero era la primera vez que lo hacía en frente de él.

-¿Sakura? -preguntó. Ella lo miró y él juro que ella no estaba ahí en realidad.

-Sasuke –dijo, con sus ojos contó las personas en la calle y las vías disponibles-. Una mujer con olor a explosivos va a venir a verte, te preguntará por una chica de cabello rosado y no pensarás mal al creer que se refiere a mí -le sonrió.

Sus ojos siguieron moviéndose a gran velocidad y la firma de chacra se movía a una velocidad constante hacia ellos.

-No mientas, pero tampoco le digas la verdad. Conoces a varias de cabellos rosados, pero ninguna que te recuerde a su descripción, no te va a lastimar, es de día y estamos en una calle muy transitada, pero tal vez te hostigue y creas que es inofensiva.

Frunció el ceño y por fin fijando su mirada en él lo vio con seriedad.

Otra explosión vino y Sasuke supo que hablaba en serio.

-Pero ella es peligrosa, más que yo, más que Neji o Gaara. No dudes que te matará si le das alguna razón de hacerlo y menos creas que por ser mujer se detendrá si le hablas. Y, Sasuke, escúchame con seriedad: respóndele en frases largas, júrame que no vas a quedarte callado porque las consecuencias serán graves -pidió desesperada-. Nada de respuestas monosílabas y pocas palabras.

Sus ojos nunca habían parecido más sinceros para Sasuke que ese día. Ni siquiera cuando lo había salvado de morir durante la misión en las Olas lo había visto así.

Ahora sí le importaba su integridad, ahora sí temía por su vida.

-Sakura -le interrumpió-. ¿Quién es ella? -preguntó. La explosión se dio a menos de diez metros.

Cinco.

Cuatro.

Sakura lo miró triste.

-Es Mizaya.

Y desapareció físicamente, justo en frente de sus ojos, en el momento que una chica mayor que se postraba en frente suyo.

-¡Hey tú! ¿Has visto una chica de cabello rosa por aquí? -preguntó mirándolo de cerca.

Sasuke la vio sin emociones, como siempre miraba a todos aquellos que no conocía de antemano, pero los cabellos de su nuca se levantaron por el chacra explosivo, errático, peligroso y letal que provenía de ella, recordó las palabras de su compañera de equipo y supo que no eran para nada erradas por lo poco restringido del poder de ella.

Lo liberaba en cantidades que lo hacían querer liberar el propio y defenderse. Pero no lo hizo.

La miró y sólo respondió:

-No.


Omake

Temía de su poder, y por más que quisiera no podía bajar la intensidad del mismo. Crecía, crecía y crecía a niveles incontrolables cada día. Ya en su viaje por una cura Hina había destruido dos aldeas completas con solos pasar tras de ellas. Necesitaba drenar esas fuerzas, ese poder... Y quién mejor que Mamoru para ese trabajo, un hombre adicto al alcohol pero con las habilidades de filtrar las energías de cualquier mujer con una sola noche de pasión.

Sólo tendrían una noche para acabar con toda la fuerza de Hina... ¿pero quién dijo que una noche no podría durar más de seis horas?

Autor: Jiraiya Fusen.

*Qué libro más ridículo* pensó Sasuke sosteniendo entre sus manos el pequeño escrito de naranja portada y con grandes letras doradas. *Icha-Icha edición Chikara... que nombre más patético* se dijo no comprendiendo como alguien pagaría mil yenes por esa cosa.

-Sakura –la llamó-. Mira lo tonto que es este...

En la caja registradora, una mujer morena compraba ese mismo libro con efectivo y con sólo una mirada Sasuke supo que se trataba de su compañera de equipo bajo un débil genjutsu.

-Muchas gracias por su compra –dijo el anciano teniéndole la bolsa.

-De nada. –La tomó y se marchó con sigilo. Con un ligero tic en el ojo Sasuke la siguió con la mirada en todo momento y supo que algo debía estar mal con el Hokage por haberlo puesto en un equipo tan desequilibrado.

*¿O será acaso que yo también estoy como ellos?* pensó deprimido de alguna forma por fin aceptando su destino en el equipo 7.


Chikara: poder.

Nunca se reveló el apellido de Jiraiya así que me inventé uno.


Hola!

¿Les ha seguido gustando la historia? Me alegro. Por fin llegó Mizaya y ahora todos los nueve novatos se van a involucrar más en la vida de Saku.

Perdonen si sienten que he olvidado a Naruto pero recuerden que también anda entrando y pronto le daré un papel más en la historia.

Dejen comentarios ;) Saben lo mucho que eso me alegra el día. Para las fans del GaaSaku, este capítulo fue para ustedes.

Para los amantes de KnB saqué otro one por si quieren leerlo (se llama Finally)

Bye...