Declaimer: Los nombres de los siguientes personajes son propiedad de la rubia teniña y la W•B. Nombres que no aparecieron en Harry Potter, son propiedad MIA (EmmaPotter15) y de nadie más, si alguno se parece a la realidad es pura coincidencia.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

29
Escapando del peligro

Un sonido, parecido al que hace un detonador al explotar, resonó fuertemente en los pasillos del 9avo piso.
- ¿Estás bien? – preguntaba un aturdido Harry Potter a una asustadiza Hermione.
- Sí – musitó la castaña, un que no muy convencida.
Hacía unos minutos se encontraban encerrados en un ascensor a punto de derrumbarse, Harry le había comentado a Hermione que saltara una gran grieta que se había formado por un chillido escandaloso y difícil de soportar; por supuesto que la joven no había estado de acuerdo…pero como le había dicho el moreno:
¡CONFIA EN MÍ! ¡AQUÍ TE ESTARE ESPERANDO!

Y sí, al otro lado del ascensor la estuvo esperando, y no se fue hasta que ella estuviera en sus brazos.
- ¡Salgamos de aquí! – le sugirió Harry agarrándola de la mano.
Comenzaron a correr por entre grietas de 15cm y estantes derrumbados. Personas que gritaban y pedían auxilio, mucho humo proveniente de los pisos inferiores y agrietadas paredes a punto de caer.
- ¡Tenemos que ayudar a estas personas! - comentó Hermione girando su cabeza hacia atrás, al tiempo que esquivaban los escombros.
Harry miro hacia atrás y negó - ¡No, Hermione, sin magia no podemos hacer nada! – pero la castaña no lo había escuchado, y antes de que pudiera decir la palabra "quidditch", la muchacha se soltó de su brazo y viro hacia la izquierda.
- ¡HERMIONE! – exclamó el moreno, pero la Gryffindor ya se encontraba muy lejos de su alcance. Con un resoplido de disgusto, fue tras ella.
- ¡Hermione, espera! – le rogaba el moreno un tanto molesto. No sabía si era por los escombros que tenía que esquivar o lo agitado que se encontraba su cuerpo, pero la chica en aquellos momentos corría mucho más rápido que él.
- ¡Harry, ven! – lo llamó la intelectual parándose frente a uno de los ascensores que conducían a las los pisos superiores - ¡Tenemos que sacar a estas personas!
Harry llegó agitado, al tiempo que colocaba las manos sobre sus rodillas - ¡NO! – Exclamó el ojiverde, viendo que aquel ascensor estaba en peores condiciones que en el que habían salido en el piso de arriba - ¡No tenemos tiempo Hermione, vamos! – y la agarro del antebrazo, pero fue inútil, ya que la castaña se soltó bruscamente al contacto de su piel.
- ¡No me iré sin estas personas! – Le espetó testarudamente tratando de abrir la puerta del ascensor - ¡AYÚDAME! – Harry miro a Hermione y viro la cabeza hacia atrás.
¿Y si al piso de arriba se le ocurría derrumbarse? ¡Podían quedar aplastados como una tortilla! "Tortilla de Hermione y Harry"
- ¡AYÚ-DA-ME! – le suplico la castaña tratando de abrir la puerta en vano.
Suspirando, el moreno la trato de abrir, pero era inútil, la puerta blindada no se movía ni un centímetro.
- ¡Es muy fuerte…Her-mi-o-ne! – la muchacha respiró hondo y preguntó:
- ¡¿Están bien ahí dentro?! – una barahúnda de voces se comenzaron a formar al otro lado del ascensor, y solo la voz de un joven, respondió:
- ¿Cómo se supone que estemos bien si esta cosa esta a punto de derrumbarse? – Hermione chasqueó la lengua y miro a Harry.
- ¿Qué hacemos? – el ojiverde negó, y luego se le ocurrió una extraordinaria idea, o bueno, no tanto.
- ¿Y si me aparezco dentro del ascensor? ¡Funciono una vez! – Granger se mordió el labio inferior, y con impaciencia, negó con la cabeza.
- ¡Te puedes quedar atrapado con esa gente! – opinó alarmada, mirando con nerviosismo la puerta blindada - ¡Y sería peor!
- ¡Pues si es así, te grito y tú te vas sin mí! – pero aquella idea había sido igual o más estúpida que la anterior.
- ¡No me voy a ir sin ti! – le aseguro una testaruda Granger.

- ¡Esta bien! – Aceptó por fin la muchacha de cabellera castaña y ojos marrones - ¡Pero trata que no se asusten! – Harry sonrió, y con un plin, aparece dentro del ascensor.
Afuera, Hermione pudo escuchar el grito de varias señoras y el chillido de un infante, y otro plin resonó en el pasillo.
El moreno apareció con una mujer desmayada entre sus brazos, y agarrada de su pantalón, se encontraba una niña.
- ¡Se asusto! – le comentó el ojiverde como quien no quiere la cosa.
Dejo a la mujer tendida en el suelo y la chiquilla al cuidado de Hermione - ¡Hay siete personas dentro, será muy difícil correr con todas! – pero la chica no lo escuchaba, ya que se había agachado para mirar a la escuálida chiquilla que lloraba con angustia.
- ¡no te preocupes! – La tranquilizaba la Gryffindor agrazándola con fuerza - ¡Todo va a salir bien! – y Harry pudo ver, para su satisfacción, como le limpiaba unas cuantas lagrimas que resbalaban por sus mejillas.
Sí la chica se veía linda porque si, como madre era ¡perfecta!
Sonriendo, volvió aparecer dentro del ascensor.
Cuando las siete personas estuvieron fuera, Harry miro a Hermione - ¿Y hora que? – le preguntó entre dientes mirando de reojo a las personas que cuchicheaban entre sí.
La castaña negó – No sé, supongo que tratar de salir de aquí – y miro hacia arriba - ¡Pronto!

El techo del 9avo piso comenzaba a agrietarse, igual que las demás paredes, y si no se daban prisa podían quedar sepultados entre millones de escombros.
Harry miro impaciente a las personas que acababa de salvar, y luego suspiro.
- ¿Eres un mago, verdad? – le preguntó la misma chiquilla a la que Hermione había consolado.
Potter asintió con torpeza, y la pequeña dejo al descubierto unos enormes dientes de conejo.
Tenía el cabello rubio perlado, ojos grises y era algo cachetona; si no hubiera sido por sus cachetes, se podría decir que aquella niña era la hija perdida de Draco Malfoy.
- No nos van hacer nada, ¿verdad? – preguntó la voz de un asustadizo joven, y Harry la reconoció como la misma voz que había resonado con sarcasmo dentro del ascensor.
- ¡Tenemos que salir de aquí! – Les había comentado la ojimarron viendo a las asustadizas personas – Son muchos, así que deberán darse prisa. El piso de arriba está a punto de derrumbarse, y si tenemos suerte podremos salir del edificio antes de que caiga por completo.
Algunos asintieron no muy convencidos, otros (entre ellos el joven flacucho y de voz socarrona) negaron.
- ¿Y si solo es una trampa? – Musitó el chico mirando desconfiadamente a Harry y después a Hermione - ¿Y si son secuestradores y quieren alguna recompensa?
El moreno negó - ¡Si les fuéramos hacer algo, no lo abríamos salvado! – espetó con fiereza.
El muchacho lo fulmino con la mirada, y abrazando a su madre escondió su rostro entre el hombro de una mujer robusta.
- ¡Miren! – Los llamó la castaña aminorando la tención – Harry y yo no les vamos hacer nada, solo queremos ayudarlos – aunque la voz tranquilizadora de la castaña no había convencido ni a la mitad de los acorralados.
- ¡Yo le creo! – hablo la voz de la chiquilla de cabellera rubia y ojos grises. Ante la mirada atónica de su hermana, la pequeña agarro la mano de Hermione y le sonrió.
La Gryffindor agradeció el gesto y miro a los demás - ¿Y bien? – la hermana de la infante, que era unos 7 años mayor que ella, negó asustada.
- ¡Natacha, regresa inmediatamente! – Le espetó alarmada mirando con sumo terror a Harry y Hermione - ¡No conoces a esta gente, podrían hacerte daño!
Pero la niña, negó - ¡No, además no quiero morirme como lo hicieron mamá y papá! – exclamó la ojigris reprimiendo un sollozo.
La muchacha, que era de cabellera negra y ojos azules (muy diferente a su hermana) suspiro con aplomo.
- Tu sabes muy bien que mamá y papá…
- ¡LO SE! – Espetó Natacha ofuscada - ¡Pero ellos querían que viniéramos a vivir con nuestros tíos, y no me quiero reunir con ellos todavía! – la pelinegra suspiro, y asintiendo, se reunió con su hermana.
Hermione miro con ternura la conmovedora la escena, y luego desvió su vista hacia los demás - ¿Y ustedes? – hubieron varios cuchicheos, que fueron apagados por un fuerte sonido de paredes cayendo.
- ¡Viene del lobby! – Comentó Harry agarrando automáticamente el brazo de Hermione - ¡Nos queda poco tiempo! – varios resoplidos de disgusto y uno que otros asentimientos. Con temor, tres personas más se sumaron a las llorosas hermanas.
Solo, al otro lado, quedaban el chico enclenque y su madre robusta.
- ¿Ustedes se quedan? – les preguntó el moreno desafiante.
El joven miro a su madre y luego a Harry, y con un resoplido, negaron.

- ¡Nos encontramos frente al hotel Hilton, donde en estos precisos momentos está sucediendo una catástrofe! – comentaba la periodista frente a una grande camera gris – Detrás de mí, pueden ver los escombros que se están formando extrañamente desde el lobby del hotel y que van ascendiendo lentamente. Hay muchas personas frente al lugar de los hechos, bomberos, policías y corrillos de gente que observan con espasmo como uno de los hoteles más importantes en Londres, se va derrumbando poco a poco.
Pero lo que más nos aterra a todos los que estamos aquí, son las personas, que para desgracia, no han salido – paró en seco y viro hacia atrás - ¡No sabemos si hayan sobrevivientes aún!

Luna Lovegood miraba asustada la nota del telediario.
- El hotel Hilton – murmuro a lo bajo y luego recordó algo que Harry le había comentado.
Con un gritito de sorpresa, se dirigió directo a su cuarto perdiéndose por entre las escaleras.

ºH/Hº

Esquivaron olímpicamente un trozo de pared que cayó con estrépito cuando iban alcanzar las escaleras.
Lograron saltar la gran grieta que se había formado entre las mismas (Hermione con un poco más de experiencia) y llegaron por fin al quinto piso.
El panorama no era muy alentaron que digamos, ya que este no se encontraba mejor que los pisos superiores.
Muchas paredes se habían derrumbado ya, dejando al descubierto varias habitaciones hecha añicos.
Si tenían suerte, podían escapar antes de que las columnas principales decayeran, pero para ello tenían el tiempo contado.

Harry no había soltado en ningún momento la mano de Hermione, ni cuando un enorme estante se había derrumbado frente a ellos.
- ¿Por qué no utilizan eso de desaparecerse? – les sugirió el muchacho enclenque llevan a su madre agarrada del antebrazo.
Harry miro al chico incrédulo – ¡Si funciona, créeme que ya lo hubiéramos hecho! – le espetó con fastidio e impaciencia.
El chico lo fulmino con la mirada (de nuevo) y volvió a replicar:
- ¡pero lo hicieron hace rato! – Harry se detuvo y lo miro fijamente.
- Mira niñito, este hotel tiene una protección anti-magia; alguien la coloco porque sabía que habían personas como nosotros – y señalo a Hermione y a sí mismo - ….que podrían utilizar la magia. Hace un momento la protección se había quebrado momentáneamente, pero ya esta activa de nuevo – al parecer, el muchacho resulto más aturdido que hacía unos segundos.
- ¡Vamos! – musitó Granger jalándole la manga de la camisa.
Con un bufido de desesperación empezaron a correr por entre los interminables pasillos, hasta que llegaron de nuevo a unos destruidos escalones.
El único escalón que estaba intacto era el primero y más o menos el ultimo.
- ¿Ahora que hacemos? – le preguntó Hermione a un desconcertado Potter.
El moreno negó – No lo sé…tendremos que buscar otra salida – y miro a los presentes - ¿Alguno de ustedes conocen otra salida que no sean las escaleras?
La muchedumbre se quedo callada, pero fue la niña quien hablo:
- No hay otra salida – murmuro a lo bajo – ¡Pero podremos inventar una! – Harry la miro con un dejo de inocencia y a la vez ignorancia.
¿Inventar una salida? ¡Si claro, y él era Superman!
- Mira, no podemos utilizar magia – le recordó el ojiverde con suma paciencia – Y créeme que sin ella ni Merlín podría crear una salida nueva.
Peor la niña no dejo de sonreír – ¡No tonto! – Le espetó Natacha y su hermana le golpeó el hombro - ¡Lo que yo opino es que podremos bajar por la cuerda de izado del ascensor! ¡Si no estoy mal, todos pararon en el piso diez y nueve, por lo cual estos pisos están intactos!
Harry se quedo callado y miro a Hermione.
Una sonrisa de suficiencia ilumino su rostro – pues claro… ¿Cómo no se me ocurrió antes? – y miro con sorpresa a la chiquilla de diez años.
Natacha le sonrió y luego volvió a mirar a Harry - ¿Qué te parece?
- Pues…yo…- musitó el moreno, pero fue Hermione quien lo aprobó.
- Podremos resbalar por la cuerda con las blusas o camisetas, así no nos quemaremos las manos – sugirió la castaña quitándose la chaqueta que llevaba puesta. Lo mismo hicieron las demás mujeres, con excepción que la mayoría llevaba blusas de manga larga.
Harry asintió torpemente, y quitándose su gabardina, miro al muchacho enclenque.
El y Harry eran los únicos hombres en el grupo de nueve personas, por lo cual les dio lo mismo que hacer o no.
- ¡Muy bien, vallamos! – exclamó la ojimarron moviendo la mano.
Harry y ella comenzaron a correr de nuevo por entre los pasillos; con ayuda de todos lograron abrir la puerta blindada e inspeccionaron el ascensor.
- ¿Si creen que nos soporte? – preguntó Angie mirando un tanto desconfiada las fachadas del cubículo.
Granger chasqueó la lengua – Nos tienen que soportar – respondió agachándose para mirar al vacio.
Lo único que se podía ver era un profundo e interminable hueco negro, con una especie de soga en la mitad.
- ¿Cómo podremos saber cuando lleguemos al lobby? – preguntó una mujer asiática y con pinta de vaquera.
Granger chasqueó la lengua – No creo que el ascensor del lobby este bueno – comentó como quien no quiere la cosa – Como mínimo llegamos a la segunda planta.
- ¿Pero como sabemos que es la segunda planta? - quiso saber una desesperada mexicana que entrelazaba las sudorosas manos con impaciencia.
- ¡No lo sé! – exclamó la Gryffindor pidiéndole a Harry un poco de ayuda.
- He…- musitó el joven – Vamos a bajar en parejas – sugirió – Yo opino que él y yo – y señalo al joven enclenque – Bajemos con todas ustedes, así podremos abrir un poco la puerta para ver en que piso nos encontramos – todos asintieron, pero una voz socarrona no estuvo de acuerdo.
- ¡Mi hijo no va a subir y bajar como estúpido! – Exclamó la robusta mujer abrazando al joven – El baja conmigo y punto – pero fue el mismo enclenque que negó.
- No mamá, yo puedo subir y ayudar a las chicas – la mujer robusta abrió los ojos como platos y lo miro ensimismada.
- Pero Charlie…
- ¡Mamá! – Exclamó el joven exasperado – Ya es hora de que haga algo importante en la vida ¿no crees? – y sin perder más tiempo, comenzaron con el descenso.

Los primero en bajar fueron Charlie y su madre, la cual no estaba muy convencida de ello.
- Solo trata de abrir un poco las puertas – le comentó Harry cuando estuvieron en la soga – Si no ves nada que se parece al segundo piso, siguen bajando.
- ¿Y cómo se que es el segundo piso?
- Porque al frente del ascensor hay un cuadro escoses – le comentó Natacha y este asintió.
Tuvieron que esperar diez minutos hasta que el muchacho ascendió fatigado.
- Lo…bu-bueno…es...q-que…la…la puer-puerta ya…ya esta…a-abierta – comentó Charlie con la voz entre cortada. Todos asintieron y fue el turno de Harry de llevar a la pequeña Natacha.
- ¡Suerte! – le deseó Hermione y para su satisfacción, sintió un apretón de manos.
Potter asintió y miro a Natacha.
- ¡vamos! – dijo y envolviéndose su camisa en las manos, se aferro a la soga.
Charlie le ayudo a subir a la niña para que se aferrara a la soga, no sin antes envolver sus manos en la pequeña blusita que llevaba hace un rato.
- Vas a ir arriba mío – le comento Harry mirando hacia arriba – Y no desciendas tan rápido – Natacha asintió, y comenzaron a bajar lentamente.
El descenso no era nada agradable, ya que en ocasiones la fuerza de la soga era tal que sus manos perdían el control y descendían muy rápidamente. No fue a la cuarta vez, cuando Natacha le había golpeado en la cabeza al moreno, que este había sugerido descender el primero.
Al llegar al segundo piso, vislumbraron la puerta abierta por Charlie – ¡Muy bien Natacha! - hablo fuerte para que la niña lo escuchara – Voy a brincar, cuando ya esté en tierra firme te grito ¿vale?
Con un débil - ¡sí! – el hombre se comenzó a balancear adelante y atrás, y luego cayó estrepitosamente en el raído suelo del segundo rellano.
Había muchas personas que corrían a todas direcciones, algunas gritaban para un auxilio, otras corrían alarmadas hacia las escaleras.
Había mucho humo en aquel piso y débiles sacudidas se sentían cada nueve segundos.
Cuando se levantó, pudo ver a la madre de Charlie empapada de sudor.
- ¡Salta! – le gritó el moreno y la pequeña asintió el moreno y la pequeña asintirpo.la butaca que aojos cerrados y sin intenciones de levantarse con mesura. Miro a Harry y cerrando los ojos, salto hacia los brazos del mismo.
Cuando se hubo levantado, dejo al cuidado de Natacha a la madre de Charlie, y sonriéndoles, empezó a ascender
El asenso tampoco era tan agradable, era peor.
Tenía que hacer mucha fuerza para poder llegar arriba, sin contar que constantemente descendía con estrépito.
Al llegar al quinto piso, escucho el suspiro de una castaña, y sonrió para sus adentros.

Y así fue la rutina hasta que todas las mujeres estuvieron en el segundo piso.
- ¡Baja! – le ordenó Harry a Charlie rotundamente.
El moreno se encontraba muy agitado porque acababa de bajar a la mujer oriental, pero aquello no le importo.
Solo quedaban él y Hermione, y no iba a dejar que un escuincle baboso la bajara.
Charlie asintió no muy convencido, y se aferro a la cuerda.
- Cuando estés abajo guía a los demás hacia las escaleras, con suerte seguirán intactas – le ordenó el Gryffindor y este asintió.
- ¡Gracias!- fue lo último que dijo antes de descender.
El ambiente se formo tenso después de que quedaran solo Hermione y él en el quinto piso a punto de derrumbarse.
- Fue muy valiente de tu parte dejar ir a Charlie – le comentó la castaña como quien no quiere la cosa – Sé que estas muy cansado.
Harry la miro y trato de sonreír – No, estoy bien – le aseguró un poco colorado.
La mujer le sonrió y agarrándole la mano se la apretó con fuerza.
- Gracias – le dijo en un susurro y le dio un beso en la mejilla.
No sabía de cuantos colores se había puesto Potter, pero lo que si sabía era que aquel beso lo deseaba en otra parte.
- Si quieres podemos esperar – le comentó su ex novia mirándolo algo abochornada.
Harry negó – No, esto está a punto de caer, y no me voy a dar el lujo que te pase algo.
Hermione lo observo y de nuevo le sonrió.
Mordiéndose el labio inferior se acercaron al ascensor, justo en el momento en el que el edificio daba una fuerte sacudida.
Con horror, vieron como desde el fondo del pasillo iba creciendo una grande y atemorizante llamarada de un fuego verde.
El humo empezó a esparcirse por toda la planta, llegando a los pulmones de las únicas personas que se encontraban en el sitio.
- ¡cof-cof! – exclamó Hermione tratando de abrir los ojos para vislumbrar un poco el panorama.
Si antes la vista era desalentadora, ahora peor, ya que el fuego había entrado por todos los cuartos quemando camas, doseles, nocheros, escritorios, cuadros, estatuas, estantes e infinidades de cosas que se encontraban en el 5 rellano; dejando a su paso un mar negro.
- Tenemos…Cof-cof…que…cof-cof…salir de…cof-cof…aquí - propuso el moreno entre cortado.
El humo se esparcía por todos sus pulmones, haciéndole imposible respirar. Agarro a tientas la mano de Hermione y la levanto del suelo.
- Nos vamos a….cof-cof…ahogar…cof-cof…con el hu…cof-cof…humo dentro del…cu-cof-cof…cubículo – comentó Hermione tapándose la nariz y la boca con la mano que le quedaba libre.
Harry sacó un pañuelo que tenía en el bolsillo y se lo ofreció a Hermione.
- ¡Tápate…la…cof-cof….boca con eso! – Le espetó firmemente - ¡Y no me vayas…cof-cof…hacer reclamos!
La chica asintió torpemente, y amarrándose el pañuelo a la cara (como una máscara de doctor muggle) miro Harry.
Sus ojos se tenían rojos a causa del humo que entraba por sus orbes. Sacudiendo la cabeza, se aferro firmemente a la soga (aunque le fue un poco difícil alcanzarla) y después fue Harry.
- ¡Bajaras primero! – Le dijo firmemente gritando un poco – ¡Y hazlo rápido que nos asfixiaremos! – con una torpe sacudida de cabeza, Hermione empezó a descender rápidamente, pero procurando no perder el paso.
Al llegar el segundo piso, noto con espasmo como la misma llama verde había llegado al segundo rellano antes que ellos.
- ¡Harry, esa cosa nos persigue! – exclamó asustada.
- ¡Tú salta! – le ordeno a la mujer mirando hacia arriba.
El mismo fuego verde decencia sobre sus cabezas.
- ¡Arriba también esta…y va bajando! – con un gritito ahogado, la castaña se balanceó adelante y atrás, y luego cayó ruidosamente sobre el sucio suelo.
Cuando se levantó se sacudió un poco el hollín que se había impregnado en sus ropas.
- ¡Harry, salta rápido! – Le suplicó la mujer mirando hacia el fuego - ¡Se está acercando!
- ¡Aquí también! – exclamó el moreno asustado.
Descendió unos cuando pasos más y cayó a unos palmos de Hermione.
- ¡Vamos! – lo apremió la ojimarron agarrándolo del antebrazo.

Empezaron a correr lejos de aquel fuego, pero el fuego verde que había comenzado a descender desde ascensor, se unió con su gemelo, y juntos formaron una especie de pirámide, tan alta que parecía el rostro de una inmensa persona.
- ¡NO ESCAPARAS! – retumbo una voz arrogante que provenía de aquel fuego.
Esa voz le era muy familiar, parecida a la de Voldemort, pero mucho más arrogante.
Hubo otra fuerte sacudida en el rellano. Estaban a unos cuantos palmos de tocar las escaleras, pero antes, del fuego salió una especie de mano verde y gruesa (parecía un mounstro) y el cual impacto contra la pantorrilla de Hermione.
- ¡AHHHHH! – grito la mujer cayendo de bruces contra el suelo.
- ¡HERMIONE! – exclamó un asustadizo Harry.
El moreno giro sobre sus talones y se arrodillo frente a la chica – Hermione, ¿Estás bien? – la mujer levantó la cabeza y miro su chamuscado pantalón.
- Solo…me queme un poco…es todo – balbuceó la mujer viéndose con horror como la carne de su pantorrilla derecha se había vuelto roja sangre.
- ¿Puedes caminar? – le preguntó Harry alterado.
La chica asintió, y con ayuda del moreno se puso en pie.
- ¡PUEDES CORRER PERO NO ESCONDERTE, HARRY POTTER! – le gritó la misma atronadora voz proveniente del fuego.
- Me está llamando a mi – murmuro el moreno viendo hacia atrás.
La llamarada de fuego iba cada vez en aumento, y poco a poco los iba alcanzando.

Llegaron hasta las escaleras y Harry miro a Hermione.
- ¡Trata de bajar por las escaleras sosteniéndote al barandal! – le sugirió su antiguo compañero mirándola a los ojos.
Hermione lo miro expectante y luego giro hacia donde se encontraba el enorme fuego verde.
- ¡NO! – Exclamo la Gryffindor asustada – ¡El fuego te puede alcanzar!
- ¡Él me busca a mí! – Le comentó el joven con altanería - ¡Y no voy a permitir que te haga daño por mi culpa!
- Pero…
- ¡PERO NADA! – Espeto un Harry furioso - ¡Bajas ahora mismo por las escaleras y te pierdes de vista!
Pero la castaña seguía en su posición y decisión.
- ¡No me iré sin ti, Harry Potter! – le aseguró rudamente la ojimarron.
Harry suspiró con fastidio.
Le echo un vistazo a la llamarada de fuego y luego miro fijamente a Hermione.
Agarrándole el rostro con sus manos tiernamente, le dijo:
- ¡No quiero que te pase nada, si algo te sucede juro que me muero! No voy a permitir que te pase lo que te paso hace unas semanas… ¡No lo voy a permitir! – la castaña se quedo callada, y Harry pudo notar que le temblaban los labios.
- Pero…- balbuceó, pero fue callada por unos cálidos labios rojos.
La ojimarron no lucho con ello, es más, se dejó que el moreno la aferrara más a su cuerpo, a medida que aquel beso se intensificaba.
Ese beso había sido muy distinto a los demás, aquel beso era como si fuera a ser el último.
Un beso lleno de amor y protección, pero al igual de pasión.
Aquel beso era como el que se habían dado aquel día en casa del moreno cuando estuvieron juntos, recordando quizás los tiempos en Hogwarts.
Se separaron por la falta de aire en sus pulmones. Hermione observo abochornada al moreno, pero no le replico.
Por su parte Harry le acarició su mejilla con el dorso de la mano.
- ¡Vete! – le suplicó por enésima vez - ¡Vete y ponte a salvo!
- ¿Seguro que vas a estar bien? - Harry asintió.
- Sí – le ratificó con vehemencia – Voy a estar bien – y dándole un fugaz beso en los labios – sacó su varita.
- ¡Pero no te va a funcionar! – murmuro Hermione viendo su varita incrédulamente.
- ¡Vamos a ver! – fue lo último que dijo antes de desaparecer de su vista.

El moreno se poso frente a la llamarada de fuego verde, y la miro desafiante.
- ¿Me buscabas? – le preguntó rotundamente apuntándolo con la varita.
Era absurdo que estuviera hablando con una llama de fuego, pero Harry sospechaba (no, más bien sabía) que aquel fuego no era común, y había alguien que lo controlaba.
- ¡Harry Potter! – Exclamó la ruda voz desde el interior de las llamas - ¡Has escapado de todas mis trampas!
Harry fulmino con la mirada la llamarada de fuego, y trato de buscar su fuente para destruirla, pero había sido en vano.
- ¿Tú hiciste todo esto? - quiso saber el moreno volviendo a observarlo. Tenía que ganar tiempo para poder encontrar así la fuente de su poder.
La llama asintió y Harry se estremeció al notarlo.
- ¡Lástima que eres muy fuerte…al parecer el amor te hace fuerte! – bramó con fiereza.
- Bueno si, es que ese es mi poder – espetó el moreno con petulancia.
La socarrona voz proveniente del fuego rió con ironía.
- ¿Eres Voldemort? - le preguntó el ojiverde temiendo la respuesta.
El fuego negó – No. Soy alguien mucho más fuerte que esa ridícula serpiente – y rió de nuevo.
Los pelos de la nuca de Harry se le erizaron. Si no era Voldemort… ¿Entonces quien?
Las probabilidades de que fuera su sucesor eran absurdas y ridículas.
- ¿Quién te envió para matarme? – otra socarrona risa y luego, silencio.
- ¡Yo soy el que te quiere matar! – exclamo la llamarada con arrogancia.
Harry levanto el entrecejo – No conozco a llamas que sean vengativas – murmuro con ironía – Al menos que no te haya gustado como te trate alguna vez…aunque pata serte sincero…
- ¡CALLATE! – Exclamó la voz con repugnancia - ¡Odio cuando empiezas con tus ridículos comentarios!
Potter bufo – Entonces si no eres una llama vengativa ¿Quién te creo?
- Yo me creo con el odio y el rencor de mi dueño – le comentó la voz como quien no quiere la cosa – Y voy creciendo a medida que su odio crece.
Harry vi la gran altura que tenía la llama, y mordiéndose el labio dijo:
- ¡Huy…entonces tu dueño me debe odiar demasiado como para que hubieras alcanzado los 8 metros! ¿Me puedes decir quién es? – la voz rió de nuevo.
- No hago milagros, Potter.
Harry se quedo callado y siguió buscando alguna fuente de poder.
Cuando volteó a su izquierda, pudo ver como Hermione se escabullía por detrás de aquella llamarada gigante.
- ¡Hermione! – susurró a lo bajo viendo con horror como su ex novia iba hacia el fondo del pasillo.
- ¿Qué dices? – quiso saber la llamarada verde con curiosidad.
Potter negó – No…nada...Solo…me sorprende que puedas hablar.
- ¡Yo nos yo quien habla! – Le comentó la llama – Si no el que me creo.
- Ah – balbuceó el moreno - ¿Y el te puso aquí así como así?
- ¡No seas tonto! – bramo la voz azotando con aquella mano gruesa y fea (la misma que había lastimado a Hermione) el suelo.
- Así que tú eras el de los temblores – hablo el moreno con suficiencia. Tenía que ganar tiempo para poder llegar donde Hermione y cubrirla. Si aquella llama la descubría….
- Ingenioso ¿no? – Harry chasqueó la lengua.
- Pues no lo sé…- dijo con desdén cruzándose de brazos – No me parece ingenioso que para matarme tenías que cobrar la vida de otras personas.
- ¡La vida de los muggles no valen nada! – Exclamó la voz atronadora con suficiencia - ¡Yo soy una de las personas que todavía cree que el mundo estaría mejor sin esos fastidiosos muggles.
Harry rió irónico - ¿Te crees una persona? – le preguntó con arrogancia, y volvió a reír – Yo siempre he considera a los que piensan así como otras cosas…no personas.
El inmenso fuego dio otra sacudida al edificio, pero mucho más fuerte - ¡IMBÉCIL! – exclamó empujándolo unos cuantos metros.
El joven cayó de trasero e impacto fuertemente con estatua quemada.
Se levantó tambaleándose, tocándose la parte de la cabeza donde se había golpeado.
- ¡IMBÉCIL! – exclamó la voz de nuevo riéndose a carcajadas.
Harry no le importo cuantos insultos tendría que recibir por un fuego parlante, ya que lo único que le importaba era Hermione.
Con tanto humo que despedía el fuego, sus ojos se aguaban cada vez que trataba de ver al fondo del rellano.
- Tienes miedo ¿Potter? – le preguntó la voz burlonamente.
Harry negó – ¡No, me he enfrentado a cosas mucho peores que un fuego parlante! – al parecer aquello no le daba mucha gracia, pero no le importo.
"Hermione" pensaba con desesperación, caminando hacia el fondo del rellano.
- ¿A dónde vas? – quiso saber el fuego.
- ¡Que te importa! – le espetó el moreno con altanería.
Cuando llego al mismo lugar donde estaba segundos atrás, pudo notar que un pequeño bulto se movía en el rincón del pasillo.
Al parece tenía algo firmemente sosteniendo con las manos, pero no se podía ver claramente que era lo que estaba haciendo.
Harry chasqueó la lengua y vio al fuego.
- Eh… ¿Por qué no me cuentas de tu amo? – otra carcajada tenebrosa y luego…silencio.

En aquellos momentos pasaron muchas cosas a la vez:
Después del silencio, el fuego se harto de la charla y lanzo su gruesa mano hacia Harry, dispuesto a matarlo; pero antes de que lo pudiera tocar, una luz planeada ilumino toda la habitación, cegando a Harry por completo.
Después, noto que estaba corriendo hacia Hermione, para protegerla de la inmensa expansión de la llama de fuego verde que se alzaba sobre ella.
Cuando la toco, cerraron los ojos y desaparecieron.
Se reaparecieron a las afueras del hotel Hilton, que en aquellos momentos se venía abajo.
Cuando abrieron los ojos pudieron ver que miles de ojos se posaban en ellos, y escucharon la voz de una mujer robusta diciendo:
- ¡SON ELLOS, LOS MAGOS, LOS QUE NOS SALVARON! –y luego vítores por todas partes.

Harry aun no podía vislumbrar muy bien donde se encontraba, lo único que sabía era que estaba en medio de un corro de gente, y abrazaba firmemente el cuerpo de una mujer.
Cuando volteó su rostro hacia la izquierda, noto que una reportera estaba entrevistando a los que habían salvado, y millones de personas estaban más atrás.
Luego, escucho una voz lejana que lo llamaba…aquella voz cargaba mucho veneno en su voz y luego, como si fuera por arte de magia; una fuerza invisible soltó9 a Hermione de sus brazos, lanzándola hacia el tumulto de gente aglomerada frente a la reportera.
- ¡Hermione! – musitó el Gryffindor, pero las fuerzas se le iban yendo.
Luego, sintió como una llamarada roja se cernía sobre él, provocando que comenzara a sudar escandalosamente.
Escucho los gritos de asombro de muchas personas, la exclamación de una chica diciendo de su nombre, y después, aquella llamarada roja se fue tornando dorada, cerrándose alrededor de él.
Con la poca visión que sus ojos le otorgaban, vislumbro una especie de jaula dorada, que lo encarcelaba sin ninguna salida.
Cuando la tocó con un brazo, todo a su alrededor se fue disminuyendo, las voces se fueron opacando y él fue cayendo, cayendo y cayendo…

ºººººººººººººººººººººº

LUMOS!!

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas

Wenas, wenas a todos...Espero que esten muy bien, y sorry x la tardanza. Mmmmm, voy hacer algo, k no se si les guste o no, pero es kiero evitarles las tardanzas y k se desconecten del fic...así k como tengo super-mega adelantado este fic en otra pagina, ps colocare todos los chpas restantes hasta llegar al número que tengo en mi word.

Ok sin más, besos, se cuidan.

Emma.

Travesura realizada

¡¡NOX!!