Había pasado más de un mes, después del evento de caridad. Desde ese día, Narcissa que le gustaba realizar algunas comprar, había tenido problemas con algunos magos y bruja de algunos locales. Ya que, pensaban que ellos habían caído tan bajo, al casarse su hijo Draco con Hermione, solo por ascender rápidamente al poder y al prestigio que años atrás contaban.
El día de cumpleaños de Hermione, Draco que había comprado la librería Flourish y Blotts, se lo dio como regalo. Hermione estaba feliz por el regalo de su querido rubio. Aunque ella no lo administraba, siempre se daba su vuelta en tiempo libre o de relajación, ver las nuevas remodelaciones que había terminado de hacer. Con la habilidad para los negocios y sus buenas ideas para volver la librería más atrayente, el lugar se volvió muy famoso. No solo era una librería, donde los estudiantes utilizaban para comprar los libro que necesitaba para su curso de años, sino también para los interesados en leer diversas lectura y de cualquier mundo, tanto mágico como muggles, de autores muy reconocidos.
La librería tan pequeña que antes existía, se había vuelto un lugar muy grande, glamuroso y fantástico. Todos los libros estaba dividido por sección, en cada sección estaba catalogada por géneros, como misterio, historia, aventura, etc., para toda las edades. Para evitar problemas de que un niño escoja por error un libro que no es adecuado para su edad, se realizaron algunos hechizos preventivos. También resolvieron los problemas sobre algunos de los libro que antes daba que hacer, como los libros de monstruo de Monster, que se arrancaba la hojas uno a otros.
Muchos magos estaban asombrados por la variedad que encontraba en la librería y por la diversidad de géneros en cuatro idiomas, Inglés, francés, italiano y español. La librería, no era solo vista como comprar libros aburridos para los estudiantes, sino que ahora para todos los niños, jóvenes y adultos, era como entrar a un mundo mágico de aventura. La librería se había vuelto un lugar de entretenimiento para todos.
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1 de noviembre, Callejón Diagon.
Ginny junto a sus hijos y su cuñada, Lavender entraron a librería Flourish y Blotts, en busca de algunos libros infantiles. Al entrar, se dieron cuenta rápidamente los cambios que se había hecho como algunas de sus amistades le habían dicho. El lugar estaba grande y despejado, muy diferente a como era antes, un apilamiento. Acercándose a la recepcionista, le pregunto, donde podía encontrar los libros para niños. Mayra, la recepcionista de sangre mestiza, le comunico en que pasillo lo podría encontrar.
Quince minutos después, llegaron dos niños rubios platinados, tomando un libro en francés sobre dragones. James, quien estaba buscando sobre historia de héroes interesante para Albus, observo a los niños.
-hola. –saludo, James afable. Los dos niños lo miraron, con sus ojos grises. -¡oh!, son gemelos. –exclamo, sorprendido, llamando la atención de su hermano, madre y tía. Los pequeños rubios sonrieron.
-no lo somos. –aseguro, el más alto. Mientras el otro asentía. –yo tengo un año más que mi hermano, Scor. Además… -iba hablar, cuando su hermano cambio su color de cabello a castaño claro y los ojos azules. Sorprendiendo a los presentes.
-¡oh!, es meta…morfo…mago. –dijo con dificultad, James.
-sí.
-yo tengo un primo que también lo es, y su mamá también. –aseguro, James. –y ¿su mamá también es meta… eso mismo? –pregunto con una sonrisa.
-no, nuestros padres no lo son. Scor es el primero en nuestra familia en serlo. Fue una sorpresa para todo, según mi padrino. –aseguro.
-oh,… -dijo, asombrado los niños.
Mientras conversaban los niños, Ginny y Lavender se preguntaban quiénes eran los padres de esos niños; ya que, anteriormente no lo habían visto. Lavender comento, que podrían ser alguna familia de otro país, que se haya mudado. Ya que, los niños tenía un libro infantil en francés. Ginny asintió, que era una gran posibilidad.
-…entonces, le gustan las historia de dragones. –comento, James.
-sí, son extraordinario. Mis padres nos llevaron al zoológico y nos mostraron un gran dragón negro, su cola era como la punta de una flecha y tenía cresta por todo su lomo. –aseguro, Tyl. Mientras Scorpius apoyaba.
-¡wau!, -exclamaron, los niños asombrados.
-yo tengo un tío que se encarga de cuidar y estudiar de dragones en Rumania. –aseguro, James orgulloso.
-eso es fantástico. –dijo, Tyl. –yo le dije a mis padres que cuando salga de Hogwarts montare un dragón, como lo hizo mamá… –aseguro, Tyl con una gran sonrisa. Los niños abrieron los ojos como plato. –yo quiero superarla; por eso, montare un colacuerno húngaro o ridgeback noruego, que son los dragones más agresivos…
-tu padres están de acuerdo. –pregunto, James asombrado.
-si… cuando se los dije, ellos no dijeron nada, solo se miraron y ya. –dijo, Tyl con una sonrisa triunfante. –además, ya había preparado un argumento por si se oponían. –aseguro, orgulloso.
Ginny y Lavender lo miraron sorprendido, que para la edad que se veía al niño, tuviera la capacidad de buscar métodos intelectuales para argumentar, como lo había dicho el niño rubio, para convencer a sus padres.
-pero aun si tus padres te dejan, no podrá subir fácilmente a unos de esos dragones… -comento, James.
-lo sé, es por eso que Scor y yo, estamos estudiando todo sobre los dragones e investigando los métodos para manipularlos, mi abuelo me está ayudando también. Así que, cuando salga de Hogwarts, yo montare a un dragón peligroso. –aseguro, Tyl con presunción y una sonrisa al estilo Malfoy.
Ginny frunció las cejas, tratando de reconocer a donde había visto esa sonrisa, ella se lo comento a Lavender. Entre las dos, observaban con detenimiento a los dos niños para tratar de sospechar quien era los padres de los pequeños rubios.
-y tú, ¿Qué libro estas buscando? –pregunto, Tyl mientras le entregaba un libro que Scor, le pidió.
-un libro interesante de héroes para Albus. –respondió, James mirando el estante con muchos libros. El otro niño de cabello azabache lo saludo.
-hola, me llamo Albus. –se auto-presento, el pequeño azabache de ojos verde-esmeralda.
-hola, me llamo Tyl… -dijo el rubio platinado de ojos grises. –y él es mi hermano, Scorpius.
-¿Tyl? ¿Scorpius? –pregunto, James extrañado por los nombres inusuales de los dos niños rubios, sosteniendo un libro delgado.
-si… -contesto, Tyl. Mirando el libro que sostenía, James, dijo. –ese libro no es tan interesante si estás buscando de héroes y aventura. –aseguro.
-es verdad. –apoyo, Scorpius. Cogiendo un libro muy cerca de él, se lo entrego a Albus. –este es mejor, tiene muchas aventura y aprendes muchas cosas. –aseguro.
-gracias. –dijo, sonriendo.
Mirando la hora, Ginny les comunico a sus hijos que era hora de marcharse.
-bueno, nos vemos… -dijo, el azabache de ojos oscuro. Los rubios se despidieron. –por cierto, me llamo James.
-nos vemos, James, Albus. –dijeron Tyl y Scorpius.
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Ginny, Lavender se dirigieron a la caja para pagar por los libros mientras James y Albus se había ido a visitar a su tío George, cuando se encontraron a Narcissa de frente. Mostrando cara de desdén hacia la rubia, murmuraron entre diente.
-no se debería dejar entrar algunas personas indeseable a este tipo de lugar. –comento, Ginny. La cajera, Mary, bruja muggle se puso tensa y miro a Narcissa apesadumbrada. Ella la miro relajada, tranquilizándola.
-hay magos que deberían estar en Azkaban y no paseándose por las calles con tanta tranquilidad y libertad, como cierta escoria de la sociedad. –añadió, Lavender.
Hermione había terminado algunos papeles legales que se necesitaba para el desarrollo de un restaurante al sur de Londres; por lo cual, había decidido pasar por la biblioteca. Cuando salió por la red Flu de su oficina, vio por su ventana la llegada de su suegra con su elfa. Inmediatamente saco conclusiones que sus dos hijos estuvieran por ahí.
Cuando se acercaba a su suegra, vio a Ginny y a Lavender cerca de Mary, hablando ante ella. Vio cuando Mary miro a Narcissa preocupada, pero luego se relajó. "Seguro que envió una de esa mirada para no asustar a su empleada", pensó Hermione con una sonrisa.
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Narcissa iba a caminar hacia uno de los pasillos, en busca de sus nietos, cuando vislumbro a Hermione, salir del pasillo inferior. "seguramente viene de su trabajo", pensó la rubia. Sonrió sinceramente a su nuera…
-hola, querida. –saludo, Narcissa. Ginny y Lavender inmediatamente voltearon a ver a Hermione, pero ella lo ignoro.
-hola, Cissy. –saludo, Hermione dándole un beso en la mejilla. –y ¿los niños? –pregunto con una sonrisa.
-¿no lo adivinas? –pregunto, Cissy con una sonrisa socarrona.
-me lo puedo imaginar... –decía Hermione, cuando cayó al escuchar un comentario desagradable.
-no sé, como pueden dejar entrar a la gentuza a este lugar. –comento, Lavender en voz alta.
Hermione volteo a verlas.
-¿hay algún problema, señoras? –pregunto con seriedad. Las dos la fulminaban con la mirada.
-si…, que no deberías estar tu suegra… -decía, Ginny, mirando a Hermione y a Narcissa con desdén. –y tú en este lugar.
-bueno, lástima que no podamos darte el gusto de privarte de nuestra presencia… Lástima, por ustedes, claro está. –dijo con una sonrisa burlona, Hermione, sorprendiendo a las dos brujas por su actitud. –pero tanto Cissy como yo, tenemos todo el derecho del mundo de estar, donde queramos estar. Así que, si tanto les molesta nuestra presencia… pues, solo deben recoger sus compras y largarse de aquí. –dijo con toda amabilidad. Ginny y Lavender, estaba roja de ira. Cissy se estaba gozando del momento, pero manteniendo su cara relajada, no mostraba ninguna emoción.
-¿Quién te crees que eres para hablarnos así? –chillo, Lavender indignada. Mirando a la cajera, Mary. –no deberían dejar entrar a esta gente, les puede dañar su prestigio y dejarlos mal con sus negocio.
-señora Weasley... –iba a replicar, la cajera, Mary.
-escuchaste eso, Granger. Señora Weasley, así me llaman todos, y con respeto. –decía, Lavender con una sonrisa orgullosa, mirando con desprecio a Hermione. –No como a ti, que seguramente te llaman la amante de Malfoy, la que solo usan por beneficios…
-la que solo la ven por conveniencia de status… -añadía, Ginny con burla.
-sinceramente Weasley y Potter, no me interesa lo que opinan ustedes o el resto del mundo. Si me llaman la amante, la usada o lo que sea de Malfoy, no me importa. –dijo, Hermione restándole importancia los insultos de ellas. –y si soy… la esposa, la amante o la bruja que le calienta la sabanas a un Malfoy; pues me siento muy afortunada por eso. –Aseguro. –Porque no es un idiota... –dijo mirando a Lavender. Luego miro a Ginny. –y aburrido que me hace perder la cabeza. –irguiéndose, continuo. –sino, un mago sexi, con un cuerpo increíble que sabe lo que una mujer necesita, como lo hace un Malfoy. ¿Sí o no, querida Cissy? –pregunto a su suegra. Narcissa ladeo una sonrisa. Lavender y Ginny estaban sonrojada.
-así es, querida. Los Malfoy son incomparables, nosotras somos muy afortunadas de su existencia. Y en especial que este con nosotras. –aseguro, Cissy. Tanto nuera como suegra compartieron una mirada traviesa.
-bien, creo que eso le hace entender que ser llamada lo que sea de un Malfoy, en realidad no tiene importancia… y sobre lo de conveniencia y esas cosas que se rumora, en realidad no veo nada malo. Digo, tanto mi familia como yo gozamos, desde hace años gran reconocimiento. Y nos beneficia en todo, en la elite social y en sí misma, en la comunidad. –Aseguro, Hermione. –y sobre lo del respeto… -soltó una sonrisa burlona. –eso lo tengo y de sobra, gracias a todo lo que individualmente he logrado. Sin la necesidad de estar saliendo en portada de revista y periódico, vendiendo mi vida privada. –concluyo, Hermione tranquila. Las dos brujas echaban chispas de rabia. Narcissa estaba orgullosa de ver como su nuera enfrentaba a Ginny y Lavender.
-maldita, Granger… -dijo, Ginny. Hermione ladeo una sonrisa arrogante.
-la verdad duele, querida Ginny… -mirando a la dos con desprecio. –ahora que han dejado claro su postura sobre nuestra presencia, será mejor que se larguen de aquí y no hagan ningún berrinche. –las dos brujas lo miraron indignada, sonrojada de la vergüenza.
-mira, maldita. No eres nadie... –decía, Lavender, cuando fue interrumpida.
-¡madre!, ¡madre! –exclamaron, los dos pequeños rubios corriendo hacia Hermione, con sus libros.
Hermione se agacho recibiendo a sus hijos con una sonrisa y un abrazo, ellos inmediatamente se pusieron hablar sobre un libro interesante que encontraron en el estante. Ginny y Lavender tenían los ojos desorbitados.
-¿ellos son tus hijos? –pregunto, Ginny saliendo del shock.
-así es, señora Potter. Estos son mis hijos… Tyl, Scorpius saluden a las señoras, apropiadamente. –comento, Hermione.
Los dos niños se irguieron, acodaron sus ropas, pasaron sus manos sobre el hombro, simulando que quitaban alguna pelusa invisible. Aunque Hermione y Narcissa estaban orgullosas de los pequeños, solo ladearon una pequeña sonrisa.
-buenas tardes, señoras. –dijeron los dos, inclinando la cabeza en modo de saludo. Las dos estaban mudas. Los dos niños fruncieron las cejas, al no ser contestados. Hermione carraspeo.
-sí, disculpa… Hola niños… -contesto, Ginny.
-bien, príncipes… –ellos miraron con atención a su madre. -porque mejor se van a mi oficina y empieza a leer, yo iré después con su abuela con algunos bocadillos. –ellos asintieron, felices. Miraron a las dos brujas.
-adiós, señoras. –dijeron los niños, antes de encaminarse para la oficina.
- Lizzie, vigila a los niños. –ordeno, Hermione. La elfa asintió, desapareciendo.
-valla, valla, valla, Granger, como cambian las cosas. –decía, Ginny con burla. –antes ibas en contra de la esclavización de los elfos y mira quien, lo utiliza como esclavos.
-no tengo porque defenderme de tu acusación o responder a tu provocación. Por eso, te invito cordialmente que tanto tu cuñada como tú, se larguen de una vez; ya que, han terminado sus compras.
-mira maldita, no eres nadie para que nos eches de este lugar. –comento, Lavender.
-en eso te equivocas, Lavender. Soy la nueva propietaria de este lugar, y puedo sacarla a patada si lo deseara. –las dos brujas la miraron sorprendidas y asustadas. –pero no se preocupen, no lo hare. Ante todo soy una dama, que sabe tratar a todo tipo de persona… desde la alta sociedad hasta… -recorriéndola con mirada de desprecio. –gentuza. –termino, diciendo la misma palabra que ellas habían usado en contra de Cissy, con desdén. Lavender y Ginny estaban totalmente sorprendida.
James y Albus entraron corriendo con un paquetito cada uno, de sortilegio Weasley.
-¡mamá, mamá!, mira lo que nos dio el tío George. –exclamo, Albus.
-nos dieron bastantes golosinas y uno de su invento para cambiar el color de cabello y que brille. –comento, James con una sonrisa. Su madre sonrió, pero antes que le pudiera decir algo…
-eso suena fantástico, James. –comento, Hermione con una sonrisa. El niño lo miro con curiosidad.
-y tú, ¿Quién eres? –Hermione se acercó y se inclinó hacia él.
-yo soy Hermione, tu madrina. –James se tocó el collar.
-entonces, este collar…
-te lo regale en el día de tu bautizo. Sirve para muchas cosas… -aseguro.
-¿en serio? ¿Cómo, que? –Hermione sonrió.
-bueno, te lo dejo para averigües todo los truco que tiene. Si eres un mago muy inteligente, descubrirás sus secretos. –el niño lo miro con un brillo de reto en sus ojos marrones.
-lo averiguare y te lo mostrare, después madrina. –ella asintió.
-por ahora, solo te mostrare esto… -dijo, antes de tocar el dije en forma de león y convertirlo en un dragón. James abrió los ojos sorprendido.
-¡wau! –exclamaron los niños sorprendido.
-puedes cambiarlo en la forma que tú lo deseas. –aseguro, Hermione. –y no te preocupes, no te va a pasar nada al intentarlo. –dijo al ver la mirada nerviosa de James.
-¿puedo probar? –pregunto, James a su madre. Ginny no tenía corazón para decirle no, al ver la mirada anhelante de su hijo, así que asintió. –Bien, quiero que sea una… -el dije intento transformarse pero al final regreso a su forma original. James lo miro desilusionado. –no funciono.
-solo debes concentrarte y controlar tu magia, por lo cual, requerirás practicarla una y otra vez hasta lograrlo. –comento. James asintió.
-entonces lo haré hasta transformarlo en lo que quiero. –aseguro, animado.
-bien…
-James es hora de irnos, tengo cosas que hacer. Así que, despídete. –dijo irritada, Ginny. Tomando sus paquetes, comenzó a dirigirse hacia la salida. James asintió y miro a su madrina con una sonrisa.
-mi tío Ron me había dicho que eras muy aburrida, pero me parece que eres genial. –aseguro, el pequeño azabache de ojos marrones.
-gracias, James. Y un consejo… -su ahijado lo miro con atención. –nunca creas todo lo que se dice, mejor espera a juzgar por ti mismo y después decide si es verdad o no, lo que se rumoraba.
-está bien, madrina.
-y puedes venirme a visitar cuando quieras, solo le avisa a Mary… -dijo señalando a la cajera. –y ella me avisara que estas aquí y vendré a recibirte, ¿está bien?
-bien
-ahora ve con tu madre. –él asintió.
-chao, madrina. –se despidió, James. Saliendo del establecimiento.
-¿Por qué no le insinuaste a la señora Potter o a su cuñada sobre los peligro que le acechan? –susurro, Cissy mientras se dirigían a la tienda de George.
-porque seguramente se fuera jactado que nadie las pueden tocar. –aseguro, Hermione. –además, Kingsley era el encargado de avisarle a los ciudadanos ingleses sobre las amenazas del levantamiento de los mortíos. –añadió. Cissy asintió.
-tienes razón. Es mejor que Kingsley se haga cargo y no meternos a donde no nos llaman. –comento, Narcissa. Pero antes de entrar a la tienda, con una sonrisa cálida miro a su nuera. –y gracias por defenderme antes esas dos brujas…
-eres mi segunda madre, Cissy. No dejaría que nadie te ofendiera ante mi presencia. –aseguro, Hermione, dándole un suave apretón de mano. –ahora, mejor apresurémonos a comprar algunas cosas, sino los príncipes estarán pegando un grito por nuestra demora. –bromeo, haciendo sonreír a su suegra.
-eso no es nada extraño en los Malfoy, querida. –aseguro, Cissy. Hermione ladeo una sonrisa mientras asentía.
Dos semanas y media después, el callejón Diagon, el hospital de San Mungo y la entrada del caldero chorreante fueron atacadas por varios magos oscuros al mismo tiempo, muy precisos y coordinado. Hubo muchos heridos, otros fueron asesinados como burócratas del ministerio y algunos desaparecidos. Ginny que se encontraba realizando algunas comprar con sus dos hijos, fue atacada. Tratando de proteger algunos indefenso había ordenado a los niños esconderse hasta que ella lo llamara. Le dijo a James que protegiera a su hermano Albus.
James que conocía bien el callejón Diagon pensó en ir a la tienda de su tío para refugiarse, siendo los dos pequeños, se escabulleron rápidamente entre todo el alboroto de los magos aterrorizados. Pero antes de poder llegar a la tienda, uno de los magos atrapo a Albus, James se acercó rápidamente, tratando de hacer soltar a su hermano.
Albus que forcejeaba para que lo soltara, le mordió la mano. El mago soltó un improperio, al recibir una patada de James. El mago soltó al pequeño Albus…
-corre, Albus, corre. –exclamo, James.
Los dos pequeños corrieron, Albus fue el primero entrar por la parte de atrás de la tienda. James que iba atrás, estando cerca fue interceptado por otro mago.
-¿Qué?, no puedes con niño. –dijo una voz burlona al otro mago, que perseguía al pequeño azabache. James que forcejeaba. –y tú, pequeño Potter, duerme. –dijo, antes de hechizarlo. –es hora de irnos, no demoraran en aparecer más aurores. –el otro mago asintió.
-cierto, hay que seguir con el plan. –dijo, el mago antes de dar la orden a sus aliado y desaparecer junto a la bruja con el pequeño Potter.
La madriguera…
Toda la familia se encontraba preocupada al no saber nada de James, al no saber que querían esos magos que había atacado con profesionalismo. Ya que, los aurores al realizar rápidamente investigaciones sobre lo ocurrido, estaban asombrado por la exactitud y la coordinación como se movieron los magos oscuros. Harry, Ron, junto a algunos aurores, buscaban sospechoso que pudieran atacar a la comunidad mágica y llevarse algunos magos, entre ellos a James Potter.
Ginny estaba en su antigua habitación, siendo consolada por su madre. Ya que, Harry y sus padres se opusieron que ella intentara hacer alguna cosa, hasta que se tranquilizara y pudiera ayudar. En especial a recordar todo lo que vio ese día, algo que sirviera para encontrar a los magos.
El ministro llego avisando, que se habían encontrado algunos magos extraviados con signo de tortura, pero que estaban vivos. También le comunico que la mayoría de los magos que fueron atacados, eran los principales participantes en la segunda guerra mágica.
-¿Cómo puede asegurar eso, ministro? –pregunto con suspicacia, Harry.
-cuento con información privilegiada. –respondió, Kingsley con seriedad.
-y ¿es totalmente seguro lo que le han dicho? –pregunto, Ronald.
-así es. Tengo un informe escrito donde se investigó con profundidad sobre los recientes ataques y porque lo están haciendo.
-por venganza. –comento, Michael, uno de los jóvenes aurores.
-no totalmente. Al principio era así; ya que muchos magos que estuvieron involucrados en la guerra. Posteriormente recibieron amenazas, ataques y hasta algunos fueron asesinados. Después se ha vuelto una revolución contra este país como a otros vecinos. –aseguro, Kingsley. Sacando algunas carpetas, se los entregó a Harry; siendo el jefe de los aurores. –pueden revisarlo y estudiarlos. –todos los aurores comenzaron a leer mientras el ministro proseguía. –al principio había comenzado con un par de asesinatos aquí y haya. Nada sospechoso de un levantamiento de magos oscuros. Más bien, solo parecía un par de mortífagos en busca de venganza por su lord Voldemort muerto. Pero al realizarse con más profundidad las investigaciones sobre algunas muertes misteriosas, se encontró un patrón que no solo estaba pasando aquí, sino que otros países estaban pasando por situaciones similares.
-¿Cuánto tiempo lleva pasando esto? –pregunto, Harry.
-un año después que Voldemort fuera sido asesinado.
-tanto tiempo. –comento, Peter, otro auror, analista de las escenas del crimen.
-así es.
-¿Por qué nunca nos comunicó de esto? –pregunto, Ron molesto.
-porque era información privilegiada, la cual no se podía correr el riesgo que hubiera algún filtro de esta información a los periódicos. Esto no ayudaría a la comunidad…
-sí, pero ha sido peor; ya que, nadie sabía que estábamos en tiempo tan complicado. –refuto, Ron.
-como aurores, deben estar preparado para todo tiempo y acontecimiento. El que se sienta paz en la comunidad no significa que no está pasando algo. Siempre deben saber distinguir y no esperar que alguien le avise que está pasando algo. –reprendió, Kingsley. Ron estaba rojo de la vergüenza.
-y ¿tiene alguna idea donde operan? –pregunto, Harry.
-si…
-entonces, sabe a dónde pueden tener a mi hijo… -Kingsley asintió.
-de hecho, lo están confirmando en este momento. No creo que demoren en llegar… -decía, Kingsley cuando la puerta se abrió bruscamente.
-nos están atacando… -exclamo, Percy.
Todos se armaron con sus varitas y salieron rápidamente. Cerca de la entrada encontraron algunos magos encapuchados pero si siquiera moverse contra ellos hasta que apareció el ministro Kingsley.
-ministro Kingsley… -hablo con acento, uno de los magos que estaba al frente.
-¿Cuál fue el peor inepto que se ha enfrentado la organización? –pregunto, Kingsley apuntándolo.
-Fleischer Laborda. –respondió, el mago. Kingsley asintió, bajando su varita.
-no se preocupen, ellos son aliados. –aseguro, el ministro mientras se acercaba al mago, que había quitado su capucha como sus otros cuatros compañeros. –señores les presento al elite especial de aurores internacional. –los presento rápidamente a la familia Weasley y los aurores. –Ellos se encargaran de la operación de rescate… -anuncio. -¿está todo listo para la operación, Garín?
–ya tenemos el plan listo, solo nos falta… -respondía, Garín. Cuando fue interrumpido por un estallido de aparición. –no, ya están aquí. –dijo, el alemán al ver a Hermione y Draco caminar hacia ellos, erguidos como siempre.
Ron y Harry salieron en contra de la pareja Malfoy con varita en mano.
-¿Qué hacen aquí? –pregunto, Harry.
-no tienen derecho de estar aquí, malditas serpientes. –vocifero, Ron.
-señor Potter y señor Weasley, dejen de apuntarlos, en este momento. Ellos solo han venido porque yo se los he pedido. –aseguro, el ministro con seriedad.
-¿a qué? -pregunto, Ronald molesto. –a ellos no lo necesitamos aquí. –aseguro, apunto a Hermione y a Draco.
- en eso se equivoca, señor Weasley.
-¿Qué está tratando de decir? –pregunto, Harry con la cejas fruncidas.
-que Draco y Hermione Malfoy forma parte del elite de aurores especial. Ellos son los encargados de rescatar a su hijo. –aseguro, el ministro. Sorprendiendo a la gran mayoría de los Weasley y a los Potter.
