Capitulo 29

"Una lucha sin fin.."

—Bienvenido a la tierra Orochi, soy Saiki el que te despertó de tu largo sueño. –se presento el dios del tiempo mientras lo veía mirar a su alrededor.

—Lo se, tengo los recuerdos de Reiji muy presentes. –le comento y luego miro a cada uno de los presentes que lo miraban con rabia y desconfianza, eran caras conocidas para el. —Otra vez ustedes, estorbos.

—Aquí el único estorbo eres tú. –le contesto valientemente Chizuru. —Vete de este mundo que no te pertenece.

—Yata. –susurro Yamata mirándola. —Te equivocas, este mundo me perteneció muchísimo antes que a los seres humanos, los mismos que la destruyen cada día.

En ese momento Iori como Kyo recuperan la conciencia tratando de levantarse y una vez parados también se encuentran cara a cara con Orochi, la expresión que tenían no era nada agradable.

—Yagami y Kusanagi. –los nombro con desprecio Yamata y sus ojos se posaron en dos jovencitos muy parecidos a ellos, sonrió con ironía. —Con que ellos son sus herederos, según la profecía ellos me derrotaran uniendo sus fuerzas.

—Ya estas muerto, resígnate. –hablo con repudio Luke encendiendo sus flamas.

—Vaya, es lo que diría tu padre. –le contesto Yamata con una risa burlona. —Y pensar que eras de los nuestros, un Hakkesshu y ahora...

—Un Yagami siempre lo fui. –lo interrumpió Luke. —y aun asi tuvieron el valor de criarme y convertirme en el Alacrán, moldearme a su imagen ¿En verdad pensaron que no los traicionaría? –rio con gracia con sus manos en los bolsillos. —Que idiotas.

—En eso tienes razón, debí haberte matado apenas Fudo te trajo a mí. –hablo Saiki saliéndose de sus casillas.

—Tranquilo colega, solo es un muchacho. –le dijo Orochi y Saiki asintió despacio. Luego miro a Akira. — ¿Y tu que? ¿No dices nada?

—No pienso gastar mi saliva contigo. –le contesto con la misma arrogancia que la de Kyo.

— ¿Y Atenea? –cuestiono con una sádica sonrisa. — ¿Tampoco quieres hablar de ella?

—Infeliz. –hablo Akira queriendo pelear con el pero Hinako lo detuvo tomándolo de los brazos.

Orochi miro luego a Hinako quien también lo miraba pero a diferencia de los demás no había odio en sus ojos.

— ¿Y tu, madre? –hablo con sarcasmo pero a la vez serio. — ¿De que lado estas?

—No hagas esto, no sabes el daño que provocarías. –le respondió ella suplicante.

—Eso es lo que quiero. –le recalco para luego dirigirse a todos. —A partir de este momento el planeta tierra me pertenece y absolutamente nadie podrá cambiarlo.

—Eso, esta por verse maldito. –hablo Iori apretando sus dientes.

— ¿Por qué no le haces un favor al mundo y desapareces? –cuestiono Mai.

—Peleare hasta morir si es necesario. –hablo Terry mas serio que nunca.

—No dejare que te salgas con la tuya. –esta vez fue Kyo mientras apretaba sus puños.

—Imbéciles. –gruño Orochi, esos mortales tenían la desfachatez de amenazarlo después de que perdieron sus poderes ¿Dónde estaba el miedo? ¿La impotencia?

Iori no espero para correr hacia el para golpearlo pero un dolor en el pecho lo detuvo haciendo que cayera de rodillas gimiendo al suelo, se tomo del pecho, el dolor era insoportable, le costaba respirar y cada vez se sentía mas débil.

— ¡PAPA! –exclamo Zuko corriendo hacia el para auxiliarlo.

—Yagami, te estas muriendo. –rio con burla Orochi viendo como el joven Zuko lo miraba con odio pero se extraño en escuchar la inaudible risa de su padre, lo miro a los ojos preocupado.

—No me importa. –le dijo Iori, ya no le importaba morir. Zuko bajo su mirada, su padre se había dado por vencido por primera vez ya que no estaba su madre sabia que su vida ya no tenia sentido.

—Morirás gracias a mi maldición, la misma que impuse a tu clan miles de años atrás. –siguió hablando Orochi sintiendo pena por el pelirrojo.

— ¡Cállate! –grito Zuko y como era de esperarse quiso también atacarlo pero Luke se interpuso dándole una piña en la cara de su hermano lo mando a metros de el, Zuko lo miro sin comprender. —Yo seré quien lo mate.

En ese momento Zuko entendió, su hermano quería protegerlo de alguna manera, sabia que también le había afectado lo sucedido, luego miro el lugar donde estaba su padre, Iori había quedado inconsciente o tal vez muerto, no pudo evitar golpear con sus puños el suelo rocoso, primero su madre y ahora su padre, sus ojos se humedecieron del odio, bronca, dolor. La mano de Ash se poso en su hombro como consuelo, lo miro limpiando sus ojos con su mano y al tiempo lo abrazo.

—Tranquilo. –le dijo Ash conteniéndolo.

—Con que tú eres el Heredero del Clan Yagami. –escucho decir Luke a Orochi, el chico se dio vuelta para verlo con desprecio.

—Soy el que te mandara al infierno. –le respondió el joven pelirrojo con su helada mirada. El joven Kusanagi también se acerco al lado de Luke.

—y a ti no esperaba verte Akira ¿No es asi? el joven heredero que llego del futuro. –le recrimino Orochi.

—El mismo. –respondió serio el chico Kusanagi.

—No necesito tu ayuda. –le dijo Luke dándole un empujón hacia atrás al heredero del sol.

—No te la estoy ofreciendo ¡Peleare con el! –exclamo Akira colocándose en posición, Luke gruño colocándose también en posición. Los dos herederos contra Orochi.

—Son un par de niños inútiles, no podrán contra mi ¡Un dios! –rugió y un poder celeste lo rodeo, levanto su brazo hacia Akira y como imán el chico fue directo a su mano que lo estrangulaba. Orochi sonrió con burla mientras le robaba sus recuerdos más profundos del futuro. —No te preocupes por Atenea, yo la cuidare por ti.

Akira grito enfurecido tratando de deshacerse de el cuando unas flamas purpuras hacia el brazo de Orochi lo hizo caer, era Luke que lo había ayudado.

— ¡¿Por qué no peleas conmigo?! –le exigió el chico pelirrojo con sus flamas encendidas al máximo.

Akira se levanto de inmediato invocando sus flamas escarlatas, ambos jóvenes fueron acercándose a Yamata como si lo estuvieran acorralando, uno de cada lado y al mismo tiempo lo atacaron dándole de patadas y piñas tan aceleradamente pero Yamata no parecía amenazado y lograba esquivarlo con la misma rapidez que ellos. Saiki solo veía la pelea como los demás, vio como Yamata tomo del cuello a cada chico y los envió hacia la plataforma que estaba rodeado de lava ardiente y el fue volando hacia ahí, pero se dio cuenta que Ash se le había acercado a el demasiado para su gusto.

— ¿Qué quieres? –le cuestiono irritado Saiki.

—Yo debí protegerla, era mi deber y no lo pude cumplir. –dijo el empuñando sus manos con odio. Saiki parpadeo varias veces comprendiendo.

—Aaaa ¿Te refieres a la psíquica? –le dijo usando el sarcasmo, cosa que odio mas Ash. — ¿No me digas que tu también te habías enamorado de ella? –pregunto mientras se tapaba la boca como si se sorprendiera pero era notable que se estaba burlando. —Era de esperarse, después de todo estuvieron juntos ¿Cuánto? ¿Siete años?

— ¡Eso no te interesa! –le grito mientras sus flamas verde salía peligrosamente de su cuerpo, estaba perdiendo la paciencia. —Me conformo con desaparecerte de este mundo.

—Solo inténtalo. –lo provoco con sus sádica sonrisa y Ash no espero para borrársela de un puñetazo en el rostro que hizo que Saiki tropezara hacia atrás pero sin caerse, sintió un extraño liquido caer de su boca, Saiki se paso sus dedos por sus labios y se sorprendió en ver su propia sangre.

—Vaya. –rio Ash al verlo. —Al parecer los dioses oscuros como tu también sangran.

Saiki voltio a verlo enfurecido y por primera vez utilizo sus manos para devolverle el golpe pero fallo, aun asi siguió con la serie de golpes sin éxito.

— ¡Al fin peleas como un hombre, Saiki! –grito Ash mientras esquivaba sus golpes. —pero no lo suficiente para vencerme. –encendió sus flamas y con sus puños lo ataco con fuerza pero a diferencia, Saiki recibía sus golpes y Ash no lo dejaba defenderse.

Después de unos minutos Ash dejo a Saiki tirado en el suelo, con su lindo traje blanco quemado y con manchas de sangre, su lindo rostro lastimado con golpes. Saiki apoyo sus manos sobre el frio piso, se sentía humillado, nunca nadie le había golpeado de esa forma, se levanto del suelo con esa fría mirada hacia su ancestro. Al diablo con la pelea o artes marciales como lo llaman los humanos pensó Saiki, tampoco iba a utilizar apropiarse de el como en el XIII ya que nada salió como esperaba, solo dejo fluir su poder oscuro que salían como burbujas de sus manos y se las arrojo. Ash logro esquivarlo usando sus flamas.

—Nada de eso servirá Saiki, ya conozco todo tus trucos. –le advirtió Ash acercándose a este.

— ¿Enserio? –cuestiono con rencor y al momento recordó algo. —Eso es lo que crees.

— ¿A que te refieres? –pregunto con interés.

—No te mencione que Luz me enseño a utilizar uno de sus poderes. –Ash abrió un poco sus ojos sorprendido preparándose a cualquier ataque, Saiki volvió a sonreír con orgullo. —Weakness we, Weakness we.. Crimson Ash Weakness we...

Saiki había cerrando sus ojos como si se concentrara en lo que repetía.

No...

Ash trataba de no escucharlo y quiso callarlo arrojándose hacia el con sus llamas pero en ese instante Saiki abrió sus ojos sacando una daga que tenia oculto en su manga y se lo clavo justo en el pecho, Ash miro la daga en su pecho y luego a Saiki que lo tomo del cuello antes de que cayera, se acerco a su oído con una sonrisa satisfactoria.

Ese no era el truco, imbécil.

Saiki miro hacia la plataforma donde aun Orochi peleaba con ambos herederos que estaba rodeada en una fosa de lava ardiente, levanto lo más que pudo a Ash y lo revoleo directo hacia adentro del volcán.

— ¡ASHHHHHHHHH! ¡NOOOOOOOOOO!

Escucho el francés la voz de Zuko antes de ser consumido por la lava. Zuko corrió hacia donde llegaba el suelo para verlo pero Ash ya no estaba, los ojos turquesa del joven pelirrojo brillaron furiosos viendo al asesino de cabello plateado.

— ¡MATASTE A ASH! ¡LO MATASTE!

Kyo se percato que el chico iba a ir a ajustarle cuentas a Saiki pero el lo sostuvo con ambos brazos deteniéndolo.

— ¡SUELTAME!

— ¡NO! ¡¿Qué pretendes?! ¡Morir también!

La voz fuerte de Kyo lo hizo reaccionar, soltándose mientras pasaba una mano por su cabello rojo.

— ¿Y que quieres que haga? ¿Quedarme quieto mientras veo a todas las personas que quiero morir?

—Solo debemos confiar en Akira y Luke, ellos son nuestra única esperanza. –le respondió mas tranquilo y ambos vieron como seguía la batalla de ambos herederos contra el demonio de Orochi.

En ese momento vieron como Orochi se abalanzo sobre Luke pero este evadió el ataque sin mucha dificultad, apoyándose en el suelo para alejarse de esa luz celeste y levanto su vista para ver al dios comenzando a reír histéricamente mientras creaba en su mano flamas violetas, Orochi pudo ver esa cicatriz en su ojo que lo cubría con su mechón rojo.

Una gran explosión purpura, Luke había tratado de atacar a Orochi pero ese maldito salió volando velozmente y ahora se encontraba flotando arriba.

— ¡Maldito! ¡Pelea como hombre! –exclamo Luke colérico.

— ¡Soy un DIOS! ¡No un INSIGNIFICANTE HUMANO!

La ira invade a Luke haciendo aparecer una columna de fuego purpura para atrapar a Orochi desde arriba pero este logra controlar ese fuego y devolvérselo a todo furor, Luke quedo inmóvil por un momento pero Akira corrió hacia y lo empujo antes de que ese fuego los tocara, ambos cayeron pesadamente al suelo.

—Eres un tonto Luke, atacarme con mi mismo poder. –rio Yamata bajando al suelo de la plataforma.

Luke se levanto de inmediato apretando sus manos, iba a enviarle un proyectil de fuego pero Akira lo detuvo antes.

—Es mi turno ahora. –le dijo serio colocándose en posición y Luke furioso lo tomo de la camisa mirándolo con frialdad.

—Aun no, Akira. –le gruño Luke y Akira empujo el brazo que lo retenía con dureza.

— ¿Qué? ¡Tú ya peleaste, Yagami!

Orochi como los demás sudaron una gota mientras escuchaban a ambos herederos discutir quien seria el próximo en pelear.

— ¡YAAAA! –grito Chizuru llamando la atención de todos y de ambos chicos. —Dejen de actuar como niños y peleen ¡UNAN SUS FUERZAS!

Ambos chicos se miraron entre si y al tiempo vieron a Orochi que al parecer esperaba cruzado de brazos.

—Ni siquiera en estos momentos dejan esa rivalidad. –hablo Yamata con un tono burlesco.

Una fuerte ráfaga de viento producida por Orochi tomo levanto a Luke por el aire y lo azoto con fuerza contra el duro cemento del suelo, Luke grito sintiendo un inmenso dolor por todo su cuerpo, Orochi lo levanto nuevamente y lo azoto otra vez con mas fuerza.

— ¡LUKE! –exclamo Zuko viendo como sufría por los golpes, la sangre saliendo de su boca y escuchaba a las baldosas de la plataforma romperse contra su cuerpo. —Hermano...

Akira apretó sus mandíbulas y sus ojos ardiendo de odio se abalanzo hacia Yamata con un grito y con uno de sus brazos hacia atrás empuñando su mano para golpearlo pero Orochi logro esquivarlo saltando hacia arriba y con su mano tomo la cabeza de Akira estrellándola también contra el suelo.

— ¡Aagh! –grito de dolor el joven Kusanagi, Orochi lo soltó dejándolo en el suelo, la cabeza de Akira le dolía a rayos, era como si se la hubieran partido en pedazos, vio de cerca a Luke tirado en el suelo inconsciente. — ¡Yagami, levántate! –le decía y el chico pareció escucharlo ya que se movía.

— ¿Con que este es el poder de los herederos? –rio Yamata.

—Grrr ¡CALLATE! –grito Akira y con un movimiento rápido se levanto del suelo y se dirigió a Orochi con sus manos encendidas en fuego escarlatas pero una fuerte corriente de aire la extinguió en instante, Akira paro en seco viendo sus manos para encenderlas nuevamente pero esa distracción le costo, Orochi le lanzo unas hojas que parecían de arboles pero letales fueron directo al chico que dio un paso hacia atrás y esas hojas filosas le desgarraron verticalmente la camisa dejando ver el abdomen rascuñado, un silencio se propago cuando el chico se tomo del vientre mientras la sangre filtraba de sus manos y caía como gotas al suelo, al parecer las hojas le cortaron profundamente. Hinako se tapo la boca ahogando su llanto mientras que Kyo desesperado grito su nombre. Akira cayo rendido sosteniéndose con una sola pierna y la otra arrodillada en el suelo, la herida le ardía y dolía.

Orochi camino hacia el chico que se retorcía de dolor tomándolo de ropa, lo miro con desprecio y arrastrándolo por el suelo fue por Luke quien apenas podría abrir sus ojos, lo tomo con su otra mano y voló con ambos hacia donde estaban los demás luchadores.

—Aquí tienen a sus "Herederos". –hablo arrojándolo a ambos jóvenes a los pies de Kyo y Chizuru que lo miraron con un odio incontrolable. —Ni siquiera hacen uno.

Hinako, Zuko, Mai y Terry acudieron a los chicos mientras Orochi y Kyo se miraban profundamente, como si se lanzaran rayos por los ojos.

—Si lo hice una vez puedo volver hacerlo. –hablo Kyo mas serio que nunca, Chizuru lo miro sabiendo a que se refería. Ella recordó el año '97. —No es el mismo y lo sabes. –le advirtió.

—Eso esta por verse. –dio unos pasos hacia el dios quien no dejaba de observarlo.

— ¡Tampoco tienes el fuego! ¡Seria la muerte segura! –se le interpuso Chizuru, no iba a dejar que diera un paso mas.

— ¡Y que esperas! –exclamo el Kusanagi. La morena abrió un poco sus ojos bajando la vista. —No me voy a quedar de brazos cruzados, peleare también.

—La sacerdotisa tiene razón. –interrumpió Orochi con su sádica sonrisa. —Te arrancare el corazón con mis manos. -termino diciendo mientras empuñaba una de sus manos frente a los demás.

A Hinako se le encogió el corazón a escuchar eso, dejo a Akira en manos de los demás y fue hacia Kyo tomándolo del brazo.

—Por favor Kyo, no lo enfrentes.. –le suplicaba ella con los ojos llenos de lagrimas. Kyo la abrazo con fuerza como si fuera el último.

— ¡No te metas en esto, Hinako! –grito Saiki empuñando sus manos al verlos juntos. —Ven aquí ¡Aléjate de el! –intervino tomándola del brazo separándola de Kyo.

— ¡Suéltame! –exigió ella tratando de zafarse.

Saiki la tomo de la barbilla para que lo mirara.

—No olvides mi promesa. –le dijo despacio para que solo ella escuchara, además que Orochi, ella dejo de moverse también mirándolo confundida. —Te devolveré a Reiji, tu pequeño.

Las lágrimas de la rubia fluyeron aun más, no sabia que hacer si aceptar o no pero los recuerdos de su hijo estaban muy presentes en su mente.

— ¡No lo escuches! Ese maldito no tiene el poder de hacer eso. –le dijo Kyo acercándose unos pasos a ella.

—El no pero yo si. –hablo Orochi viendo a Hinako y sus ojos extrañamente brillaron, en un momento ella pensó que era la misma mirada que la de Reiji.

— ¡Hinako, no! ¡El ya no es Reiji! –volvió a gritar Kyo desesperado tomándola de los brazos, temía que ella se cambiara de bando.

—Lo siento... –susurro ella llorando y miro a Orochi. — ¡En verdad lo siento Reiji!

Hinako se dejo llevar por Kyo con los demás, una lagrima cayo de los ojos de Orochi y este sorprendido paso un dedo por su mejilla viendo la lagrima, los recuerdos de Reiji con su madre pasaron por su mente, esos despertó un furor en lo mas profundo, miro a Kyo con un odio infinito, iba a desquitarse con el.

— ¡Estúpida! –rugió Saiki dejando al descubierto sus emociones. — ¡Yo te lo hubiera dado todo!

—Kusanagi, ven ¡Enfréntame! –exclamo Orochi dejando fluir su poder celeste como aura por todo su cuerpo y salto alto alejándose de los demás, esperándolo.

—No vayas Kyo, quiere humillarte. –le dijo Terry posando una mano por su hombro.

Kyo accedió yendo hacia el a pesar que Hinako se lo impedía tomándolo de la mano hasta que la soltó.

—Prepárense, si Kyo se ve en problemas vamos a intervenir. –hablo Chizuru y Mai como Terry asintieron.

Apenas Kyo se paro frente a el recibió de lleno un golpe en el rostro y otro mas fuerte en su estomago, no lo había visto venir. Kyo escupió sangre al recibir ese impacto que lo dejo sin aire, a Yamata se le dibujo una sonrisa en los labios al ver a Kyo tomando una mano su vientre, Kyo enfureció empuñando su puño y volviendo a ponerse en posición.

—Idiota. –musito Yamata.

— ¡Cállate!

Kyo se lanzo hacia el dándole de piñas y patadas lleno de furia, Orochi esquivaba sus golpes con facilidad mientras lo veía esforzarse para golpearlo.

—Sin tu fuego, no eres nadie. –se burlo Orochi, Kyo grito mas furioso dándole un gran golpe con todas sus fuerzas pero el dios tomo su puño con su mano. —No eres ni la sombra del Kyo Kusanagi que conocí. –le dijo viéndolo con desprecio, sujeto mas fuerte su puño haciendo que se doblara del dolor, Kyo apretaba sus mandíbulas sintiéndose humillado, necesitaba su fuego, su esencia. Con la otra mano Orochi encendió una pequeña llama escarlata. —Tengo tu fuego, ahora me pertenece. –doblo la mano de Kyo crujiendo su muñeca.

— ¡Aaarrgh! –otro grito exclamo Kyo al limite de no soportar mas el dolor.

Orochi reía a carcajadas y aumento la llama de su mano lo estrello contra la espalda de Kyo quien grito aun más sintiendo las llamas quemarlo y al momento azotarlo contra el suelo rocoso lastimando su cuerpo, su rostro.

— ¡Kyo! –grito Hinako queriendo intervenir pero Saiki la detuvo empujándola contra una de las paredes rocosas y luego ella cayo al suelo adolorida.

—Ya dalo por muerto, Hinako. –dio una risita burlesca, ella se levanto apretando sus manos.

— ¡Maldito! ¡Te odio! –exclamo ferozmente Hinako cosa que solo hizo que se burlara aun mas.

Kyo aun tirado en el suelo comenzó a toser mientras apoyaba sus manos en el suelo, sentía un dolor fuerte en su torso que no lo dejaba respirar y sabía que algunas costillas se las habían roto.

—Ma-Maldito. –dijo Kyo mientras veía caer sobre el suelo gotas de sangre que salían de su boca y de sus fosas nasales.

—Ya ríndete. –le dijo con frialdad.

—Nunca. –hablo con dureza volviendo a toser.

—Eres un obstinado Kusanagi... –decía mientras lo levantaba del suelo usando su poder mental y verlo a los ojos. — y por esa razón morirás. –termino diciendo mientras preparaba su mano para clavársela en el corazón.

— ¡Ahora! –grito Chizuru para atacar todos juntos pero la tierra empezó a temblar como si fuera un terremoto, pensaron que se trataba de un truco de Orochi pero vieron que el veía con impresión hacia un lado detrás de ellos, dejo caer a Kyo y como el se dieron vuelta para ver de que se trataba, nuevamente eran los relámpagos y truenos que chocaban contra la tierra rompiéndola y una figura salía de ella, por culpa de la luz blanca y los relámpagos amarillos no podían ver de quien se trataba y una vez que salió completamente de debajo de la tierra, la luz se disipo como también se disminuían los truenos dejándola ver, ella conservaba sus ojos cerrados y estaba rodeada por un aura psíquico, era Athena como si fuera una guerrera griega antigua con armaduras que remarcaban su cuerpo, su cabello ondulado se movía al compas del viendo y sobre su cabeza llevaba puesta una especie de corona real con una gema color purpura, nunca la habían visto mas hermosa, sus armaduras eran doradas, un grueso brazalete en uno de sus brazos, tenia sujeta detrás de su espalda un escudo pequeño y una espada.

—Por dios. –susurro Mai muy sorprendida.

El aura de Athena se poso en el suelo desapareciendo de inmediato y al ratito abrió sus ojos de golpe.

Continuara...