Nexus
Hermione no podía evitar el preguntarse si alguien le había lanzado un hechizo desilusionador, o echado una capa invisible por encima, porque, si no, no entendía cómo era que la camarera se atrevía a flirtear tan abiertamente con Draco si, habiendo llegado juntos, y sentados a la misma mesa, era más que posible el que fueran pareja. Por mucho que la sola idea aún lograba hacerla ruborizarse.
No había ninguna duda. Debía haberse vuelto invisible o, conociendo lo que les estaba sucediendo, se había salido de esta línea temporal y la camarera no la veía porque no se encontraba ahí para que pudiera verla.
Afortunadamente, para la salud de la camarera, Draco no respondía a ninguno de aquellos intentos, ¿alguien está desesperada?, por parte de la muchacha y solamente parecía tener ojos para ella. Lo que no ayudaba en nada con su sensibilidad para ruborizarse a la más mínima posibilidad y ¿el ser el objetivo de aquellos orbes acerados? entraba de sobra en la categoría de lo que lograba hacer a Hermione Granger ruborizarse.
Una vez la camarera los dejó, finalmente, solos se formó un sosegado silencio con el que Hermione se dedicó a repasar la vestimenta que había elegido Draco para este momento. Vale que no deben llamar la atención, lo que resultaba problemático al ser uno de ellos casi un albino, pero también porque resultaban demasiado visuales al estar juntos por el contraste que sus físicos provocaban a simple vista.
Como no podía parecer de otra manera, Draco eligió colores oscuros, negros y azules, para el pantalón y zapatos, y para la camisa que, ¿estratégicamente?, llevaba desabrochado los dos botones superiores.
—Muy bien, ha quedado claro que Marietta no ha tenido nada que ver con todo lo que nos ha sucedido.
—Habría sido una celestina demasiado inesperada… aunque dudo mucho que esta hubiera sido la finalidad del verdadero culpable de nuestro secuestro— añadió al ver aquel peligroso brillo en la mirada de Hermione.
—Está claro que la decisión de encerrarnos juntos fue más por maldad que para hacernos un favor, Draco.
—No debes preocuparte por ello, Hermione. Ya sabes que yo estoy dispuesto a realizarte todos los favores que quieras cuando te apetezcan— no había necesidad para sopesar el significado de dicha palabra clave.
La glacial, únicamente en apariencia, mirada de Draco bebía de la figura de Hermione y de lo que podía ver de su vestuario, en este caso su blusa de un pálido color champán que, con un escote palabra de honor, dejaba marcada una excelente visión de sus pechos, sé en lo que estás pensando, y sus hombros desnudos. Aunque, estaba segura de ello, no le habría importado que estuviera completamente desnuda.
Sí, desnuda y expuesta sobre la mesa para su deleite. Aunque, por supuesto, no es algo que me hubiera desagradado… si no fuera por esa camarera.
—Encárgate de tus propios favores, Draco.
Si pensó que con esto podría retomar al tema principal… No, por supuesto que sabía que no sería así porque ya conocía muy bien la manera en que trabajaba el cerebro del Slytherin.
—¿Te gustaría ver cómo me encargo de mis favores, Hermione? Oh, sí. No sabes lo que me gustaría que me vieras como me encargo de ellos.
¿Había dicho acerca de la sensibilidad de sus mejillas? Mejor, porque entonces no confundiríais su rostro con una linterna roja de esas que se cuelgan en las festividades.
—No tenemos ningún sospechoso, Draco. Así que, mientras no logremos encontrar al culpable, y lo digo en serio, nada de hacer ningún tipo de favor. Ni propio, ni ajeno… ni mutuo.
Draco se apoyó contra el respaldo de su silla echando, todo lo posible sin romperse, la cabeza hacia atrás arqueándose. Lo que no hizo sino que Hermione recordase otros momentos en que aquel cuerpo, y el suyo propio, se arqueaban de la mejor manera posible.
—También habíamos sopesado el que, fuera quién fuera, se encontraba yendo a por ti más que a por mí— siguió recordando Draco—. Pero, si no es así y yo fuera su objetivo, sin olvidarnos de la posibilidad, más extrema, de que fuéramos ambos, ¿quién podría querer ir en contra mía?— preguntó volviendo su mirada de cachorrito hacia Hermione que no pudo evitar el sonreír y, antes de reprimirse, reír ante semejante actitud por parte de Draco.
—¿De verdad qué no hay ninguna posibilidad de que una de tus víctimas pudiera estar tras esto? Durante ese año en Hogwarts…
Las palabras de Hermione flotaron en el ambiente de la manera en que lo hacía el humo del opio y, como este, trajo todo tipo de recuerdos y sensaciones.
—He hablado, y mucho más, con todos aquellos con los que mi comportamiento no fue, digamos, muy ejemplar. Y, sobre los que sufrieron de cualquier modo, bajo mi varita… digamos que, además de las disculpas llevé a cabo unas cuantas interesantes frases que encontré por ahí.
—¿Frases?— repitió Hermione queriendo saber y temiendo lo que pudiera llegar a decir Draco.
—El poner la otra mejilla y, sobre todo— Hermione frunció el ceño temiendo por dónde iba todo esto—, el ojo por ojo.
¿Draco les había dado la oportunidad a todos aquellos a los que hizo daño para que se resarcieran por ello usando los mismos métodos? En ocasiones no dejaba de mostrar lo inconsciente que podía llegar a ser.
—Oh, Draco. Eso es algo— demasiados descalificativos y tan poco tiempo para decirlos—… ¿alguien te tomó la palabra?— le preguntó con palpable temor en su voz.
¿Qué si alguien al que había hecho daño usó la oportunidad de devolvérsela sin ningún tipo de castigo por ello? La respuesta de Draco fue una inescrutable, y eso que Hermione había creído que ya sería capaz de leer cada uno de sus gestos, sonrisa por su parte que no dejaba claro lo que había podido suceder.
—Es whisky de fuego pasado— más que agua pasada porque muchas veces necesitó más de un trago para recuperarse—. Pero te aseguro que no puede ser nadie al que haya hostigado en el pasado.
Aquí se detuvo para mirar a Hermione como si la estuviera evaluando por dentro y por fuera en busca de algo. La castaña no tardó en darse cuenta de lo que significaba aquello.
—Yo no fui, Draco. ¿Por qué me habría encerrado contigo en ese cubo?
—¿Para pasarlo bien?— posibilitó Draco con un gesto condescendiente de la mano—. Porque lo has pasado más que bien.
—Oh, sí. Por supuesto. Como Hermione Granger no logra tener pareja, o encuentro ocasional, pues tiene que cometer acciones límite por un poco de sexo… ¡Por mucho sexo!— añadió ante la ceja enarcada de Draco.
Lamentablemente para ella, lo había dicho con suficiente volumen para que la camarera la hubiera escuchado. Pero lo único que esta hizo fue lanzarle una mirada de superioridad antes de dulcificarla al ver para Draco.
—Y todo excelente, no te olvides— le dijo Draco sonriendo muy orgulloso del sexo compartido con Hermione—. Suerte que no hablas francés y ella no parece muy dada con nuestro idioma aunque, ¿quién no entiende la palabra sexo hoy en día?
Las mejillas de Hermione, con vida propia, se encendieron y así se mantuvieron mientras la camarera, que la ignoró por completo, ya que solamente tenía ojos para Draco, les traía sus pedidos. Claro que, más que por vergüenza o excitación, sus mejillas se encendían de molestia e irritación al ver como aquella chica seguía flirteando descaradamente con Draco. Y francesa tenía que ser la muy…, pensó Hermione antes de darse cuenta de cierto detalle. ¿Se desabrochó un par de botones del escote? Así estuvo de tentada de avisar al gerente pero se lo pensó mejor y decidió que daba igual porque sería ella, y no esa guarra, quién saldría de aquí con Draco.
Claro que el escucharla reírse y ofrecerle lascivas miradas no la ayudaba en nada con su autocontrol. De eso estaba segura.
—Delicious— dijo Draco y daba igual que palabra dijera porque tenía la capacidad de hacerlas sonar tan sensuales como lujuriosas sin siquiera pretenderlo. Ciertamente la manera en que su lengua se movía no hacía sino hacerla recordar moviéndose por todo su cuerpo.
—Je vous remercie, monsieur.
De pronto la mirada de Hermione se afiló peligrosamente y veía todo rojo pero, en vez de atacar a la muchacha, ¿pues no era la enemiga?, decidió un rumbo de acción que dejaría todo completamente claro.
Afortunadamente se trataba de una mesa para dos que permitía, ¿estaría ya pensado para esto exactamente?, el tipo de acción que decidió realizar Hermione. Al echarse sobre la mesa, sin llegar a aplastar su comida, agarró a Draco y lo atrajo hacia ella para recibirlo con un beso tan profundo que el Slytherin perdía la sensibilidad en las piernas para ganarla en su entrepierna.
La camarera parecía a punto de entrar en erupción pero quedó clavada, y sorprendida sin duda, cuando se encontró como destinataria de la mirada de reojo por parte de Hermione. Claro que no tenía nada que ver con la media sonrisa que le dedicó la Gryffindor una vez dio por terminado, por ahora, el beso con Draco.
—Voulez vous coucher avec moi?— le preguntó Hermione con voz sensual, y fogosa debido al beso que le había dado a Draco.
—Sí— fue la escueta respuesta del rubio.
—Voulez vous coucher avec moi ce soir?— le volvió a preguntar, para obvia molestia de la camarera que, realmente, parecía estar empezando a echar humo por la cabeza.
—Sí— se repitió Draco con obvio deseo en su rostro.
—Voulez vous coucher avec moi maintenant?— una vez más Hermione le hizo esa pregunta que parecía ser que únicamente había una manera para responderla.
—La cuenta.
O tal vez no solamente una respuesta.
—Delicious— dijo Hermione relamiéndose con lenta y sensualmente para dedicarle una mirada victoriosa a la camarera.
Aunque, lo que si logró, fue que la camarera se alejara de ellos totalmente molesta e irritada. Una actitud que iba totalmente en contra de la que estaba sintiendo Hermione en estos momentos. Una seguridad incontenible y, como no podía ser de otra forma, unas ingentes ganas de hacerlo con Draco una y otra vez.
Pero tenían otras cosas en las que pensar.
—Mejor lo dejamos para más tarde, Draco— le dijo y tuvo que cubrirse la boca con la mano para ahogar unas risas al ver el destrozado rostro que puso Draco—. Estábamos buscando posibles culpables y el tiempo no espera a nadie. Mucho menos a quienes están fuera de él.
Por supuesto que sabía que tenía razón. No obstante se trataba de Hermione Granger, ¿verdad? Pero eso no quería decir que se sintiera molesto por lo que hizo o, más bien, por dejarlo con ganas.
—Me encanta tu francés, Hermione.
No iba con dobles sentidos, sobre todo porque no podían hacer nada para aliviarse la excitación, pero Hermione si pilló el doble sentido de aquellas palabras.
—Estoy segura de ello, Draco— la manera de morderse el labio inferior estaba provocando que el Slytherin estuviera a punto de tener un problema con sus pantalones.
—Tengo ganas de hacerte hablar más en francés— y no había que ser muy inteligente para saber de qué momento estaba hablando Draco.
—Pues como no diga croissant vas dado, Draco. Ya que no me sé muchas más palabras en francés— y dudaba mucho que le gustase que dijera esa palabra.
Pero Draco si que sabía lo que quería escuchar de su boca.
—¿Sabes decir "sí", Hermione?
—Oui.
Ambos sonreían sin poder evitarlo.
—¿Sabes decir "Malfoy", Hermione?
—Oui, Malfoy.
¡Y qué bien sonaba viniendo de sus labios!
—¿Una lección más, profesor?— pero antes de que Draco pudiera seguir con sus lecciones, la propia Hermione le interrumpió demasiado contenta para que fuera sano—. Oh, sí que sé más francés.
Por supuesto que esto captó el interés del rubio.
—¿Y qué más sabes decir, Hermione?
Aquellos ojos chocolate ya deberían haberse derretido por el fuego de su mirada.
—Je t'aime…
La sonrisa de Draco provocaba agradables escalofríos por todo el cuerpo de Hermione que realmente se estaba pensando muy seriamente el dejar a un lado la, si es que podía llamarse así, investigación del culpable de su secuestro.
—… moi non plus— fue la respuesta de Draco con el mismo tono de placentera necesidad con la que Hermione se le había declarado.
Hermione no pudo aguantarse más y ser rió con ganas, con fuerza, que a punto estuvo de tener un accidente. Además de llamar, en exceso, la atención de los pocos clientes que había en el local. Por supuesto que también de la camarera que pareció aún más molesta ya que, era muy probable, pensase que estaba riéndose de ella.
—¿Sabes esa canción?— le preguntó Hermione una vez pudo hablar de nuevo.
—Si quieres puedo interpretarla contigo.
Por supuesto que a ella no le gustaría nada más que interpretar esta canción con Draco pero su dichosa mente, racional y lógica, le recordaba que tendrían tiempo para todos los duetos del mundo una vez solucionado todo esto.
¿Y cuántas veces llevas repitiéndotelo pero sigues cayendo con Draco?
—¿Con cuántas chicas la has cantado, Draco?
La sonrisa de Draco se esfumó como si nunca hubiera estado presente en su rostro. A esto se le llamaba cortar el momento o, más que enfriarlo, helarlo por completo.
—No es lo mío ir cantando por ahí, Hermione.
Ella no pudo rodar los ojos.
—Me refiero a que podría ser una chica despechada por el gran Draco Malfoy— y no pudo evitar el veneno en su voz porque sabía que no todas las chicas habían sido como Luna—. Deberías saber que no hay nada más peligroso que una mujer enojada.
Pero Draco no parecía nada preocupado por este motivo.
—Puedo asegurarte, sin ningún tipo de error, por tanto, al ciento por ciento, de que ninguna de las mujeres que han estado conmigo me guarda ningún tipo de rencor por haber roto el tipo de relación que pudieran haberse imaginado y que nunca pasará de una inocente amistad.
Y ¿por qué a Hermione le costaba imaginarse a cientos de mujeres sonrientes luego de que Draco les dijese que se había acabado? Y eso sin necesidad de colocar la escena justo luego de haberlo hecho.
—En cambio, algunos de sus novios tal vez no fueran tan comprensivos.
Hermione se atrevió a pensar que había tenido que escuchar mal pero la manera en que abrió los párpados dejaba claro lo que había escuchado.
—¿Saliste con chicas que tenían novio?— mejor decir salir que acostarse. Por lo menos para la salud mental de Hermione.
—"Tenían" es una manera de decirlo algo forzada… Estaban peleados… Se estaban tomando un descanso… Rompían para luego juntarse nuevamente, para luego volver a romper, para luego…— Draco se encogió de hombros quitándole importancia— Yo solamente me encontré en cierto momento que dio lugar a…
—¡No sigas, Draco!— ya había quedado claro a lo que había dado a lugar—. ¿Es posible que alguno de esos novios, no tan comprensivos, pueda haber sido el culpable de nuestra situación?
Draco ni siquiera se molestó en pensárselo antes de negar dicha posibilidad. Lo que, por supuesto, molestó a Hermione.
—¿Y por qué puedes estar tan seguro?
—La mayoría no eran magos, Hermione— cierto. Había salido con hijas de muggles porque ahora diversificaba y no tenía prejuicios de sangre—. Y los que sí lo eran tampoco han podido ser porque ellas les… digámoslo así, ataron bien en corto.
Hermione no sabía, muy bien, lo que podía significar aquello. Aunque ciertas ideas, poniéndose ella en lugar de aquellas chicas, le ofrecían una buena sospecha.
—¿Entonces no es necesario que vayamos tachando nombres en el listín telefónico y en el de la red flu?— le preguntó toda sarcástica.
Draco le ofreció una sonrisa por su parte.
—Te ves hermosa toda molesta y enfadada, Hermione.
La mirada de Hermione casi acabó con la vida de Draco.
—Pues debes saber que puedo ponerme mucho más hermosa, Draco.
Y, a pesar de la tensión del momento, Draco tomó un trago de su copa de vino relajándose visiblemente antes de volver su atención, serena, en Hermione. Estaba resultando una pausa para comer de lo más curiosa, e interesante.
—Podrás enfadarte conmigo por muchas cosas, Hermione, pero te aseguro que nunca lo harás por esos motivos porque, a diferencia de todas aquellas chicas— eso, y él no se corta para recordarle la ingente cantidad de chicas con las que salió— que me gustaron por algún que otro motivo, es a ti a quien amo.
¿Cómo podía enfadarse con Draco si se ponía a decir cosas como esta?
—Pues deja de recordarme que has estado con tantas chicas, Draco.
Una buena manera de hacerlo sería esa.
—Salvo que el pasado se nos cruce, y tenga que saludarlo por pura educación, no volveré a traer este tema nunca más— y la serpiente se lo estaba pasando en grande—. ¿Así está bien para ti, Hermione?
Lo estaba pero solamente asintió porque sería capaz de cortarle la diversión de una manera poco elegante, y nada femenina. Bueno, tal vez no tan poco femenina.
—¿Por qué te mostrabas tan seguro de que no puede ser obra de un mortífago que no es capaz de vivir en estos tiempos?
Eso era. Lo mejor siempre es cambiar, bruscamente, de tema de conversación.
—Te aseguro que un mortífago no se tomaría tantas molestias aunque, ¿lo de juntarnos sabiendo nuestro pasado en Hogwarts? Eso sí que podía achacársele a un mortífago. O a cualquiera que supiera de nuestro pasado por la manera en que fue elegido lo que debimos hacer, decir y confesar, para poder liberarnos del cubo.
En verdad Hermione estaba pensando que no encontrarían al culpable enumerando los posibles culpables. Necesitarían una gran cantidad de datos para poder reducir una lista que, por pura posibilidad, podía estar formada por cualquiera.
—¿Y si no tiene nada que ver con nosotros y solamente hemos sido una pareja elegida al azar de entre las demás?
—Lo de pareja…— Draco la instó a elaborar.
—Refiriéndome a dos personas, Draco.
Aquel brillo en los ojos acerados de Draco dejaba claro que se puso a pensar en serio.
—¿Una prueba para comprobar el funcionamiento del cubo?— preguntó como posibilidad de todo esto.
Y Hermione no podía estar más de acuerdo con una pregunta.
—Sabemos como funciona el cubo, por lo menos en parte, acerca de lo que se debe hacer para poder salir de él. Y nosotros, con nuestro pasado, no habríamos sido capaces de liberarnos porque solamente podrían salir de allí verdaderas parejas que se amasen.
Demos gracias por el amor de juventud que madura con el paso del tiempo.
—Entonces debemos buscar pistas sobre el cubo— el ánimo de Draco pronto disminuyó ante la realidad—. Pero no tengo muchos conocimientos para ello. Una cosa es comprender, en lo posible, las runas que cubren el cubo pero, para poder usar esta información…
—Deberíamos ir a preguntar por ahí y eso no podemos hacerlo porque no haríamos más que llamar la atención. Algo que sin duda alertaría a Hermione A.M. y Draco A.G. acerca de la presencia de alguien que se hace pasar por ellos.
Hermione se quedó en silencio pensando, y recordando su encuentro con Neville, llegando a la conclusión que, en situaciones de peligro, uno solamente puede confiar en sus amigos. Draco, de haber podido, o haberse atrevido, a leer la mente de Hermione, se habría encontrado con que llegaron a la misma conclusión.
—Él podría sernos de mucha ayuda con el cubo y, si no recuerdo mal, que no lo hago— siempre de listilla—, ya se había apuntado la posibilidad de buscar consejo y ayuda en sus conocimientos.
Bill Weasley.
—Muy bien. Pagamos la cuenta y vamos a que la fiera acabe conmigo— dijo Draco con un suspiro de resignación que le obligó a Hermione el darle un golpe en el brazo. Con dificultad pero lográndolo.
—Pobrecito Draco— se burló con gran dulzura—. ¿Te puede una niña?— porque pensaba en la hija y no en la madre—. Oh, espera que recuerde. Sí, te pueden— la amplia sonrisa de Hermione resultaba provocadora, en cierto sentido.
—Hilarante, Hermes.
Hermes. ¿Ahora quién era hilarante? El equivalente romano de este dios resultaba ser Mercurio que, por supuesto, también da nombre a un elemento químico cuyo símbolo resulta ser Hg. Las iniciales de Hermione Granger. Si es que hay ocasiones en que puede resultar de lo más rebuscado.
Hermione se mostró pensativa.
—¿Me atreveré a hacerle cosquillas a un Draco despierto?
— — — — — — — — — —
Continuará
— — — — — — — — — —
Si estos no parecen ir paso a pasito no sé entonces a qué ritmo deben moverse pero, al final, está claro que ya han decidido su nuevo rumbo de acción. Rumbo que había sido más que insinuado en antiguos capítulos pero que, entre tanto desenfreno, y otras ideas, quedó a un lado hasta ahora.
Sí, Draco no solamente se apellida Malfoy por familia sino que es más que consciente de esa rama de la familia y, por tanto, de su idioma.
La sorpresa viene de parte de Hermione que nos muestra todo el francés que conoce :D
Puedo asegurar que no faltan muchos más capítulos pero, por supuesto, trataré de que se resuelva el misterio que los está haciendo ir de un lado a otro hehehehe sino, como muchos de vosotros me señalabais, es que sería alguien muy malo de verdad ^^ y yo soy muy bueno :P
Disclaimer: Todos los personajes relacionados con las novelas de Harry Potter, así como lugares, objetos, y demás, pertenecen a J. K. Rowling. Lo único que me pertenece es el argumento de la historia, y eso es algo que se nota dada su sencillez.
Muchas gracias a quienes me han envidado unos REVIEWS:
Sakuri9.
GabeLogan.
Marce: Para ser más exactos son, decentemente, unos indecentes :P Ahora deberán buscar una manera de ayudarse en su situación pero, tal vez, sea con un poco de fe en los demás. Está claro que, si dejan todo a ellos solos, estarán en verdaderos problemas. De seguro que les habría ido mucho mejor si siguieran llevándose mal -.-U
Malfoy19dani.
Ginegine.
NenitaMalfoy.
Sophia76.
Elodieh.
Luna-maga sin loguearse: Eso ha sido muy Hermione. Puede hacerlo pero no decirlo. Bueno, ahora lo dice, lo hace y, si te esperaras, incluso lo publica hahahaha
y por añadir esta historia a los Favoritos de:
Angelita88.
Como también a los que han puesto la Alerta de Historia como:
¿Nadie por aquí?… no, parece que nadie T.T
REVIEWS.
REVIEWS.
Por último, haber quién llega a leer tan completamente, me he enterado, gracias al aviso por parte de Barbiiie de la participación de este fic en "fansdramiones . blogspot. com" y de Elodieh por mencionarlo y que, al ir a comprobar, resulta que este fic quedó tercero en el apartado de Lemmon… Pues gracias, no sé qué decir salvo… ¿las votaciones terminaron antes del anterior capítulo? XD
Bromeaba. Muchas gracias por, siquiera, haber pensado en este fic porque, viendo los participantes, quedo abrumado porque alguien pensara en este fic. Y si me repito es por culpa de que me habéis rodeado de grandes autores y inmensos fics.
Gracias por todo… y hasta el siguiente capítulo.
Nos leemos.^^
