Conexión

Ya han pasado dos días y no he tenido noticias de Quinn desde aquel mensaje de Brittany y, aunque he estado de plató en plató de televisión, todo este tiempo no me he podido quitar de la cabeza el mensaje tan extraño de Quinn.

A pesar de mi aversión por los programas televisivos, he de confesar que pasar la tarde con Ellen Degeneres ha sido una de las mejores experiencias que he tenido desde que trabajo en este mundillo. Me transmitió mucha tranquilidad, tanta que hasta le confesé que estoy enamorada aunque no soy correspondida. No indagó en detalles, sólo usó su irónico sentido del humor para hacer más amena la tarde. Al menos olvidé por unas horas mi desesperación por no tener noticias de la rubia.

Conecto el ordenador para ver las últimas noticias que han pasado en el mundo en mi ausencia. Esta noche vuelvo al trabajo y ando muy perdida con el mundo.

"Rachel Berry encabeza la lista de AfterEllen como la presentadora del año".

No he podido evitar la tentación de ojear la página desde que Ellen me comentase que estoy en el top de las chicas más cañón de América… Eso es porque no conocen a Quinn Fabray.

Ya he llegado al estudio. Suspiro nerviosa. Me siento como si fuese el primer día de trabajo. Estoy aterrada. Espero que el público me acepte como hasta ahora si no quiero verme en la calle.

Me encuentro nerviosa, en mi silla, y repaso una y otra vez los papeles de las noticias que daremos y los cortes de los videos.

-¿Qué tal las vacaciones?-pregunta mi compañero Michael sentándose a mi lado de la mesa.

-Cortas, pero intensas-comento entre risas.

Michael ha sido un gran compañero de trabajo desde que entré. Me acogió estupendamente y me ha tratado siempre con respeto.

-Me alegro de que volvieses, esto se estaba haciendo muy aburrido sin ti-me guiña el ojo.

-¡Prevenidos!-escucho gritar al regidor.

-Tranquila, Rachel, yo estoy aquí contigo-me nota casi temblar al coger los papeles.

-3, 2, 1… ¡Dentro!-escucho sonar de fondo la cabecera del programa.

La cámara me apunta y el cámara está preparado para emitir haciéndome un gesto con la mano, como si fuese una cuenta regresiva. De repente, el piloto rojo se enciende. Es mi turno.

-Muy buenas noches Nueva York, soy Rachel Berry y estás viendo las noticias de la NBC-suelto, con una sonrisa, mi frase de presentación.

-Soy Michael Gargiulo, muy buenas noches y encantado de estar de nuevo con todos ustedes y con la vuelta de mi gran compañera Rachel-me mira sonriente.

-Gracias Michael. Yo también estoy contenta con mi vuelta, pero ahora es tiempo de noticias. El presidente de Estados Unidos ha viajado hasta México para reunirse con sus representantes y discutir sobre las nuevas reformas de educación-veo cómo el regidor me indica que entra el video.

Suspiro nerviosa, me ha temblado un poco la voz y casi me atropello con las palabras. Cierro los ojos y respiro hondo; enseguida tendremos que continuar con la siguiente noticia. Veo que ahora el piloto se enfoca en mi compañero Michael, él siempre tan seguro y profesional.

¡Dios soy un desastre! Mi representante me ha acompañado para controlar mi regreso y ver su cara enfadada no me inspira mucha tranquilidad.

-El fuego ha dañado varias estructuras del edificio, lo cual ha impedido a los bomberos poder acceder al piso superior de dónde provenían las llamas. Cinco heridos y múltiples daños materiales-digo más segura.

-El equipo del hospital universitario de Nueva York estudia la posible relación que tiene el consumo de café con el cáncer de hígado-dice mi compañero Michael.

-El estudio indicaría que el consumo excesivo de café podría ayudar a prevenir la aparición de cáncer en el hígado-refuerzo la noticia de mi compañero.

El video de la notica entra. Estamos a punto de acabar la sección de noticias así que me relajo los pocos segundos que va a durar el video. Mi agente ya no tiene esa mala cara de antes, al menos es lo que veo antes de observarlo marcharse.

-Vamos a tener que ir a tomar café más a menudo. ¿No te parece?-me sonríe en broma.

-Habrá que ver cómo acaba ese estudio-me rio por la broma.

-Pues este es el tiempo de noticias por hoy, ahora mi compañero John les contará todo lo relacionado con el deporte-se despide mi compañero.

-Gracias por su compañía y hasta mañana-me despido con la mejor sonrisa, la cabecera de deportes entra y los pilotos rojos de las cámaras se apagan para encenderse al otro lado del plató.

Al final no ha sido tan difícil. Descanso en el respaldo de la silla, el sudor se ha ido y los nervios han desaparecido. Sonrío al darme cuenta de lo tonta que he sido poniéndome tan nerviosa por hacer algo que llevo años haciendo.

-No ha sido tan malo, ¿verdad?-se burla mi compañero.

-No te pases, lo he pasado fatal-empujo la silla.

-No me maltrates que luego se lo cuento a tu padre-me amenaza.

-Eso se merece más que un empujón de silla-le devuelvo la jugada con la mirada mientras que se me escapa una sonrisa.

Desde que estoy en los informativos de la NBC, mi padre se encargó de que no me pasase nada y se confabuló con Michael para controlarme. Aunque a veces es algo molesto y pesado, me hace sentir bien pues me recuerda mucho a mi padre y hace que esté un poquito menos sola en este mundo tan grande como es la televisión.

-He visto tu programa de Ellen, ¿debo de estar preocupado por esa chica?

-No te preocupes, entre esa chica y yo solo puede haber una amistad-le aclaro.

La conversación se está volviendo algo incómoda, pues me duele admitir que sólo puede ser mi amiga y ahora todo el mundo se está compadeciendo de mí. Intento levantarme, el tiempo de noticias ha acabado y no es necesario estar más tiempo en esta mesa. Los deportes han dado paso al parte meteorológico y queda poco para el cierre.

-¡Rachel, Michael! ¡Una noticia de última hora!-escucho a mi jefa gritar por todo el estudio.

-¿Qué ha pasado?-pregunto alterada.

Este tipo de cosas suelen pasar en un plató de informativos e incluso antes de que comencemos con nuestros horarios tenemos que hacer avances especiales, pero una vez finalizados es un poco extraño.

-¡Volved a vuestros sitios! ¡Entráis en 30 segundos!-me señala de forma autoritaria.

Los cámaras se preparan, los de sonido corren hacia la mesa, el regidor da las órdenes oportunas, maquillaje y peluquería salen disparados a la mesa para retocarnos. La adrenalina se dispara. Desde que estaba de corresponsal no me sucedían este tipo de cosas, ya que desde plató todo es más tranquilo que estar a pie de noticia.

-¿Sabes algo?-cuestiono mientras me retocan el colorete.

-No tengo ni idea-mira fijamente a la cámara algo nervioso, ya que empieza de nuevo la cuenta regresiva.

-¡Notica por prompter!-grita el regidor que ya la ha preparado.

-Entramos en 3, 2, 1-la cabecera de avance de última hora aparece ahora.

-Tenemos noticias de última hora. Una chica joven, aún sin identificar, se ha colado en unos famosos estudio de televisión con la intención de encontrar a una famosa presentadora de informativos para declararle su am…-me quedo helada.

No puedo creer lo que estoy leyendo a través de la pantalla y lo más sorprendente es ver a Quinn Fabray, con la mejor de sus sonrisas, apoyada en el prompter.

-La chica en cuestión ha sido atrapada y la situación se ha solucionado sin ningún imprevisto. Eso es todo-termina de decir Michael al darse cuenta del espectáculo que se ha formado.

Noto cómo me mira un tanto preocupada. Debido a mi parálisis momentánea, aún me cuesta distinguir si lo que está sucediendo es producto de mi imaginación o es real.

-¿Rachel?-me llama algo preocupada.

Me levanto lentamente, temo a hacerlo rápido y que desaparezca como si de un sueño se tratase. Camino sin apartar la vista de mi objetivo mientras ella me observa con una expresión indescifrable, mezcla entre ilusión y preocupación.

-¿Estás aquí?-le digo a escaso metros de distancia.

-¿Se puede saber qué clase de broma es esta?-escucho gritar a mi jefa mientras avanza apresuradamente hacia mí.

-¡Quinn, huye!-grita una asustada Santana, junto a Brittany, desde la puerta de salida.

Ver a Santana y a Brittany en la puerta del estudio intentando huir da muchas respuestas a las preguntas que se formulan en mi cabeza. Quinn, al ver a mi jefa, solo puede decir un "lo siento" que he intuido al leer en sus labios.

-¿Se puede saber qué demonios está pasando aquí? ¡Voy a llamar a seguridad!-señala a Quinn con el dedo.

-¡Espere! No llame a nadie, por favor, todo tiene un explicación-miro a Quinn para pedirle algo de ayuda por su parte.

-Rachel no tiene nada que ver con esto, ha sido cosa mía. Quería darle una sorpresa. No pensé que esto iba a salir emitido-puso su mano en la frente.

-Pues alguien en realización ha dado la orden de emitir-se cruza de brazos y espera una explicación.

-De eso no tengo ni idea, de verdad, yo solo he colocado el texto en el prompter para que lo leyese. Nunca imaginé que causara tantos problemas-se disculpó de mil maneras.

-¡Rachel, mañana te quiero en mi despacho! Esto no se va a quedar así. ¡Y tú! Será mejor que te marches de aquí si no quieres que me arrepienta y llame a la policía-Quinn asiente y se va sin rechistar.

Después del suceso, he estado como media hora intentando escaparme de plató. Tengo que encontrar a Quinn, necesito encontrarla como sea. No voy a dejarla escapar de nuevo, así que recorro los enormes y largos pasillos del estudio e intento esquivar a los compañeros curiosos que me preguntan sobre lo ocurrido.

-¡Se puede saber en que estabas pensando!-escucho gritar a Quinn mientras Santana pone su típica cara de perro.

-Pues lo que se suponía que íbamos a hacer. ¿O no era ese el plan?-intenta defenderse del ataque de Quinn.

-¿Por qué diste la orden de emisión?-laescucho algo derrotada por la situación.

-Esa fui yo, creí que era más divertido que lo viese todo el mundo-sonríe Brittany de manera inocente.

Las chicas miran a Brittany en silencio, al parecer no soy la única a la que esa chica le inspira ternura haga lo que haga. Quinn se percata de mi presencia quedándose en silencio durante unos largos segundos.

-Rachel, yo…-agacha la cabeza algo avergonzada.

No digo nada, sólo avanzo los pasos suficientes que me separan de ella. Pongo mi mano en su barbilla y levanto la cara para poder observar esos maravillosos ojos que tanto me han enamorado. Noto en ellos toda la culpabilidad por lo que ha pasado… es algo que me produce ternura.

-Lo siento, no quería que tuvieses problemas en el trabajo por mí…

No la dejo continuar con sus disculpas y la beso, pues no voy a permitir que se disculpe por algo que me ha hecho la mujer más feliz del mundo. Me aferro fuertemente a su cuello y disfruto, de nuevo, de los extraordinarios labios que tanto me gustan y que no había podido olvidar después de aquella noche en Los Ángeles.

-Estamos aún aquí-escucho la voz entrometida de Santana.

-¡San! Déjalas tranquilas, es tan bonito…

La vergüenza que estoy sintiendo al escuchar a Santana y a Brittany me hace terminar con lo que he empezado. Noto cómo el rojo sube hasta mis mejillas al pararme a pensar en la situación.

-Una cosa te vuelvo a repetir. Nunca acerques esa boca a mi rubia-amenaza Santana.

-Yo quiero probar-sonrió Britt.

-¡Ni de coña! Para que te guste…-suelta rápidamente.

Aunque nunca entiendo a esta pareja tan extraña, al menos me hacen sentir menos incómoda de lo que estaba por lo sucedido.

-No les hagas caso-miro hacia Quinn que me sonríe como nunca lo había hecho.

-Gracias-le contesto.

-¿Por qué? ¿Por hacerte perder el trabajo?-suspira mientras niego con la cabeza.

-Por hacerme la mujer más feliz del mundo.

-Y gracias a mí lo sabe todo el mundo-se mete Brittany de nuevo.

-¡Britt! Será mejor que nos marchemos a casa-veo cómo Santana tira del brazo de su chica.

-¡Jo! Ahora que se ponía interesante-intenta, sin resultado, oponerse al agarre de Santana.

Vuelvo la mirada a Quinn mientras sonreímos por lo ocurrido con la extraña pareja. De repente, un par de flashes se iluminaron en la noche. Después de la noticia de última hora que había emitido, era extraño que hubiesen tardado tanto en aparecer… Mi teléfono comienza a sonar. Es mi representante, que seguramente va a darme otro sermón por lo ocurrido.

-¿No vas a cogerlo?-me pregunta Quinn mientras intenta ocultarse de los flashes con el bolso.

-Hoy no, que espere a mañana-agarro de la mano a Quinn mientras corro en busca de un taxi.

-¿A dónde vamos?-pregunta mientras grito para parar un taxi.

-A mi casa-abro apresuradamente la puerta del vehículo que he conseguido parar.

A pesar de que el taxista está alucinando por mi presencia, y me habla sin parar sobre la gran admiración que siente por mi trabajo, yo solo tengo los ojos y los demás sentidos puestos en Quinn.

-Quédese con el cambio-le entrego el dinero y, con la misma fuerza con la que arrastré a Quinn al taxi, me la llevo al interior de mi apartamento.

-¿No deberíamos hablar? Tengo muchas cosas que explicarte-me mira perpleja mientras deja que le quite la camiseta.

-Ya habrá tiempo para hablar mañana. No quiero desaprovechar el tiempo como cuando fui al baño…-la beso mientras la arrastro a mi habitación.

-Pues si no quieres hablar, por mi perfecto-me empuja a la cama para continuar lo que yo había empezado.

Había esperado tanto este momento, que no me importa ni el lugar, ni las circunstancias… sólo quiero disfrutar del presente. Y el presente es que, tener el cuerpo desnudo de Quinn Fabray sobre mí acariciando todo mi cuerpo e incluso mi alma, era lo que siempre había deseado.