Podredumbre y suciedad,
son rasgos de cualquier criminal.
Al menos eso es lo que quieren explicar.
Quieren ignorar que los peores tienen más capital.

En los peldaños más bajos de la sociedad
se obligan a pelear por un lugar,
dónde comer, dónde descansar.
Aunque, una esmeralda ahí puedes encontrar.

No sabe de lago mejor,
sólo es lo que ella siempre conoció.

Una hogaza de pan.
Agua de lluvia.
Balas de cristal.
Metal para poder robar.

Su mente juega trucos.
No sólo con la suya,
también con la de los demás.

No hay callejón,
tampoco batón,
ni ningún penal
que la pueda atrapar.

En su imparable ciclo
de mentir y robar
finalmente encuentra a alguien
que la logra atrapar.

No con la fuerza,
sino con persuasión.
Formaría parte,
de algo peor.

No lo piensa mucho,
y decide aceptar.
Tarda mucho en preguntar,
si lo que hace de verdad está mal.