Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Bueno para los que lo habían pedido, en este capítulo hay NaruHina. Espero que les guste. Y realmente si no les molesta me gustaría que me hicieran saber que les parece porque la verdad es que, hasta ahora, no escribí demasiado NaruHina ( a excepción de este fic y en "Matices del sentir") y aunque me gusta mucho. Todavía no me animé demasiado a escribir de esta pareja. Incluso quizá me gustaría, si la inspiración llega, escribir un NaruHina (así como un NejiTen... tantos proyectos. Jaja). En fin, por eso si no les es mucha molestia me gustaría saber que les parece. Y bueno, como siempre ya saben quería agradecerles, perdón por lo reiterativa pero de verdad me es importante hacerles saber lo mucho que me ayudan y lo feliz que me hacen. Por eso ¡Gracias! De verdad, por hacerme tan feliz. Por animarme y apoyarme tanto en cada loco fic que se me ocurrió. Por todo, por tomarse la molestia de leer. Y por dejarme siempre comentarios tan bonitos, tan alentadores. Tan constructivos, que me ayudan a crecer. Por eso ¡Mil Gracias! A todos. Espero que el capítulo les guste... ¡Nos vemos y besitos!
Sentimientos viajantes
XXIX
"Artimañas que unen corazones"
Finalmente y tras un largo rato de espera las tres kunoichi, junto con Kiba regresaron donde el resto se encontraba. Esperando impacientes la llegada de ellas, y más aún de las bebidas.
—Se tardaron ¿No crees? —preguntó con ironía el Nara, ciertamente no había tenido intenciones de decir aquello pero una vez más se había dejado llevar por esa fuerza en su interior que lo empujaba hasta el límite y lo dejaba pagando en la línea. Sólo para que él estallara y profiriera palabras venenosas. Ciertamente una conducta infantil, pero inevitable.
—Es que tuvimos que hacer algo —dijo la rubia mirando a Kiba con complicidad más sentándose al lado de Shikamaru. Entonces le extendió un pequeño vasito a su amigo— ¿Quieres?
Él sin siquiera contestar tomó el pequeño recipiente de cristal y llevándolo a sus labios bebió de golpe y hasta el fondo el transparente contenido. Sintiendo el alcohol quemarle la garganta a su paso, difuminando un extraño calor en su cuerpo mientras el sake descendía por sus entrañas.
—Shika, no debes beberlo tan rápido —repuso Ino, Shikamaru la miró más no dijo nada y tomó otro que, al igual que el anterior, bebió de un sorbo—. ¡Shikamaru! ¡¿No me oíste?!
—Si te oí Ino —replicó con pesadez, mirándola a su lado. Sus ojos fijos a los de ella. Su tan inmenso azul hundiéndolo lentamente. Podía ver por su mirada que en verdad le preocupaba él, mas no dijo nada. No se sentía con ánimos para hablar con ella.
—¿Qué te sucede? ¿Estás molesto conmigo? —él negó con la cabeza.
—Ya te dije que no.
—¡Oh! Cierto, no me dijiste como se llamaba la chica —recordó de repente. Haciendo que al moreno lo invadiera un súbito escalofrío que lo recorrió desde la nuca hasta los pies. Tomó un vaso más y lo vació de una.
—No importa…
—Si importa, quiero saber. Soy tu amiga —él arqueó una ceja.
—¿No será que te da curiosidad? —la muchacha sonrió nerviosa.
—Bueno, eso también.
Él negó con la cabeza y bebiendo un poco más de sake se puso de pié, dejando a Ino sentada y extremadamente confundida.
Tanto Kiba como Chouji seguían mirándolo extrañado ¿En que demonios pensaba el Nara? ¿Por qué simplemente no le decía y listo?
No, quizá eso fuera problemático. Al menos para el moreno que no parecía tener el valor necesario para hacer algo tan sencillo como lo era hablar con su amiga.
—Después te digo —y sin decir más se volteó y desapareció entre la gente. Entonces Ino rápidamente se giró a Chouji.
—Chouji ¿Tú sabes quien es la chica que le gusta a Shikamaru? —él asintió lentamente. Dudando de si había hecho lo correcto o cometido un error—. ¿Quién es? —exclamó emocionada.
—No puedo decírtelo, Ino. Es él quien te tiene que contar eso —ella bufó molesta y se cruzó de brazos caprichosamente. Kiba simplemente rió. Si ella supiera…
Mientras Naruto bebía, junto con Sasuke. Quienes se encontraban tontamente compitiendo, como habitualmente solían hacerlo. Neji, por su parte, simplemente los observaba en su patética competencia. No importaba quien ganara, seguramente al final de la noche los dos se sentirían descompuestos y completamente mareados.
Tenten por su parte miraba a Neji de reojo, en silencio y sin decir nada. No prestaba atención a nada más, tanto que no veía cuanto bebía. No se controlaba, simplemente la angustia que sentía adentro la atormentaba. Y el chico no había vuelto a decirle nada desde el incidente durante los entrenamientos.
—Kiba, Kiba —lo llamó Ino contemplando al rubio, bebiendo quien sabe que número de vaso de sake. Lo mismo se aplicaba para Sasuke.
El castaño comprendió y súbitamente de puso de pié y ordenó a Naruto que lo siguiera, juntos caminaron un largo rato y desaparecieron en el tumulto de la gente. Hinata los vio partir con tristeza.
Entonces Ino se puso de pié también, Sakura la imitó y ambas se giraron a la persona que tenían al lado.
—Shika ¿Me acompañas a la barra? —el moreno levantó la mirada con pesadez y lentamente asintió.
—¿Hinata me acompañas tu también? Creo que hay que traer más sake, ya se nos acabó —dijo señalando la mesa de vasos vacíos, la Hyuuga asintió y los cuatro se marcharon en la misma dirección.
Shikamaru miraba confundido de reojo a la rubia, Ino sonreía de aquella forma particular. Medio de lado, mostrando parte de su prolija y blanca dentadura. Sus ojos llenos de significado, que ciertamente él no podía descifrar.
—Ino ¿Qué sucede? —ella sonrió y no dijo nada, sólo le chistó y con un gesto de su dedo lo calló. Él asintió y no dijo una palabra más en todo el trayecto hasta la barra.
Finalmente llegaron al lugar, varias personas se abarrotaban tratando de conseguir sus bebidas. Shikamaru miró a su alrededor pero sin embargo no encontró ningún rostro familiar. Entonces vieron a Kiba y Naruto y los cuatro se acercaron.
Hinata bajó la mirada y permaneció en silencio. Naruto hablaba sin parar, cosas sinsentido. Definitivamente el alcohol había hecho su parte. Sin embargo se podía ver que el rubio estaba lo suficientemente consciente como para tomar responsabilidad de sus actos.
Entonces, fingiendo que Tenten los llamaba, se alejaron dejando a Hinata y Naruto solos. Maniobra que obviamente fue demasiado obvia, y sin embargo pareció dar resultado ya que ninguno se movió de su lugar.
—¿Hinata y Naruto? —preguntó de repente el Nara. Kiba, Sakura e Ino asintieron. Entonces Kiba se explicó, con intenciones más de aclarar el asunto con Shikamaru, que de explicar el plan, el cual estaba seguro que al moreno no le interesaría en lo más mínimo.
—Ino me llamó porque quería ayudar a Hinata a que hablara con Naruto, así que hicimos un plan para dejarlos solos. Sé que Hinata se pone nerviosa cuando está frente a él pero más que esto no podremos hacer.
—¡Si! —exclamó la rubia orgullosa. Quien se encontraba de pié junto a Shikamaru. Entonces un shinobi, de aproximadamente diecinueve años se acercó a la rubia. Ignorando el moreno que estaba a su lado.
Mientras los dos jóvenes se encontraban en completo silencio, el uno enfrente del otro.
Hinata miraba hacia abajo, con las manos acomodaba su vestido nerviosamente mientras jugaba con sus dedos. Naruto simplemente la observaba con la expresión en blanco.
—¿Hinata?
Ella levantó lentamente su mirada marmolada sólo para encontrarse con los profundos ojos azules de él.
Sentía los latidos de su corazón acelerársele con cada respiración, sentía todos los sentimientos que por tantos años había acumulado hacia el chico apiñárseles en el pecho. Condensarse y entremezclarse, las palabras que tanto había querido decirle. Parecían apiñársele en los labios, sólo que algo las detenía de salir, una fuerza invisible. La vergüenza, el miedo, la angustia ante el posible rechazo. Quería que Naruto lo supiera pero le era difícil, entregar su corazón temiendo que lo rompieran en pedazos. Sabiendo que eso sería lo que exactamente ocurriría si el chico no la correspondía. Pero ya no podía más, él tenía que saberlo.
Así que se armó de coraje y tomando aire profundamente lo dijo, en voz muy suave. En el momento en que salieron se arrepintió, pero al parecer Naruto no la había oído.
Obviamente el ruido y bullicio del lugar se elevaba por sobre ellos y las palabras de Hinata quedaron ahogadas en un mar de tumulto.
—No te oí, Hinata —dijo sonriendo, lentamente se acercó hasta quedar con su oído a la altura de los labios de ella. La peliazul tembló, sintió desfallecerse pero se contuvo. Y al final decidió que finalmente se lo diría. O más bien, se lo susurraría al oído.
—Eh… Naruto…
Entonces una extraña sensación la invadió, una repentina calidez en la mejilla que rozaba con la de Naruto. El chico la había besado, con suavidad y de forma fugaz. Un pequeño beso inocente en la mejilla y sin embargo el gesto suficiente para hacer el corazón de la chica dar un vuelto. Jamás se hubiera imaginado a Naruto haciendo cosa similar. Lentamente giró la mirada y se encontró con los ojos de él, las mejillas del rubio levemente sonrojadas. Lo cual le confirmó que el beso no había sido un accidente sino más bien un gesto premeditado. Tragó saliva y se atrevió a preguntar, las piernas le temblaban.
—¿Na… Naruto? —él rió nervioso y se enderezó, alejándose del rostro de ella. Por un momento se sintió decepcionada pero entonces el joven volvió a hablar. Su tono de voz lo traicionaba.
—Eh… Lo siento Hinata si te molestó. Es solo que… —volvió a reír tontamente, los nervios lo traicionaban, y continuó— quise hacerlo. No se porque —ella sonrió levemente y sus mejillas enrojecieron aún más.
—Naru… Naruto, no me molestó —en los labios de él se dibujó una gentil sonrisa. Entonces suavemente volvió a inclinarse sobre ella y al oído le murmuró.
—¿No te molesta que te bese Hinata? —su voz levemente temblorosa. La muchacha bajó la mirada y negó con la cabeza.
Él tomó lentamente el mentón de la peliazul y levantando su rostro lo acercó a él. La distancia entre ambos desapareció y sus labios se fundieron en un cálido y suave beso. Un pequeño roce de bocas, Hinata sentía su pecho estallar por la inmensa felicidad que en el momento estaba sintiendo.
Naruto delicadamente la acercó más y rodeó su cintura con los brazos, atrayéndola contra él. Hinata no se resistió y simplemente se dejó llevar por los suaves movimientos sincronizados de sus bocas. Sus manos entrelazas detrás de la nuca del muchacho, respirando pausadamente sobre los labios de él. Con una amplia sonrisa.
—Naruto…
No muy lejos se encontraban Sakura, Ino, Shikamaru y Kiba quienes observaban ocultos entre la gente la situación entre sus dos amigos. Finalmente lo había logrado, después de tantos años de observarlo en la distancia. De tenerlo cerca y no poder tocarlo, de sentir su corazón danzar galopante cuando él se acercaba y no poder evitarlo. De entrenar duramente para mejorar, sólo para ser más fuerte por él. Y sentirse un poquito orgullosa de sí misma, después de tanto tiempo. Finalmente Hinata lo había conseguido, su final feliz. Y un principio aún más dichoso.
