28.- Bienvenido Al Infierno
El día de la tormenta empezó como cualquier otro para Severus y Harry, un poco de sexo mañanero, desayuno que ahora hacía Harry (Severus tuvo que confesarle a Harry que esa ocasión en que hicieron su apuesta particular, él había espiado mientras cocinaba y en su opinión, lo hacía muy bien, lo que había hecho que Harry cocinara más seguido), probando recetas del libro que le había dado Luca, y revisando la agenda para ver que tocaba hacer ese día.
Ese día tenían que resurtir un pedido de Pociones para Sortilegios Weasley, a pesar de que los mortífagos habían estado tranquilos, había mucha gente que estaba "algo" paranoica y quería estar preparada por si al Señor Oscuro se le ocurría algún ataque masivo. En opinión de Severus estaban actuando de forma muy sensata aquellas gentes.
El pedido de Pociones para el "Botiquín Potter" (nombre que los gemelos le habían dado "en privado" a la sencilla caja con Pociones curativas que había ideado Harry hace un año) había sido pedido con carácter de "urgente". Los pedidos de la caja de "bombas especiales" y parte del armamento mágico necesitaban otra remesa, pero faltaban algunos días para obtener un par de ingredientes que necesitaban, así que solo habían hecho parte del armamento.
Estaban ocupados terminando los detalles de los encantamientos escudo de un par de amuletos (que Harry decidió reforzar con un par de hechizos de su creación y unas runas que le recomendó Luca), cuando recibieron un mensaje de Dumbledore en forma de una pluma de Fawkes.
La pluma al contacto de la mano de Harry se transformó en un pedazo de pergamino con solo unas pocas palabras, "Venga a Hogwarts de Inmediato, Traigan a los unicornios". Harry y Severus se preguntaron por qué tendrían que ir Silver y Goldie, pero supusieron que algo muy grave estaba pasando si Dumbledore los quería en Hogwarts. Harry envió las cajas de Pociones por la chimenea hacia Sortilegios Weasley y en cuanto se arreglaron, partieron hacia el jardín para aparecerse conjuntamente con sus unicornios.
Cuando llegaron a las puertas de Hogwarts, McGonagall ya los esperaba.
—Severus, Harry, qué bueno que llegan. Draco llegó con nueva información y Albus llamó a esta reunión de emergencia—.
—Buenas tardes profesora, ¿Por qué aquí? Pensé que nuestra casa era suficientemente segura—Pregunto Severus.
—En cuanto lleguen todos, se les dirá el motivo, mientras, lleven a los unicornios hacia la cabaña de Hagrid. La reunión es en la Sala De Los Menesteres—.
Ni Severus ni Harry discutieron la instrucción, nunca habían visto a McGonagall tan preocupada por algo como ahora. Dejaron en un corral que estaba cerca de la cabaña de Hagrid a Silver y Goldie y se encaminaron hacia la sala de los menesteres.
Las clases habían empezado apenas una semana atrás, la Orden se había movilizado para proteger el expreso de Hogwarts, pensando que quizás Voldemort podía hacer algún intento de secuestrar a los alumnos o ingresar a Hogwarts, pero nada pasó. Todo parecía transcurrir con una normalidad alarmante.
Por eso es por lo que Harry y Severus estaban aprehensivos, sus peores temores parecían hacerse realidad, Voldemort estaba ejecutando algún plan. No podían imaginar otro motivo por el cual el Dumbledore estuviera llamando con tanta urgencia a la Orden, y, sobre todo, a ellos. Aunque habían pedido tener una participación más activa, Dumbledore no quería arriesgarlos más de lo que ya estaban y por eso no habían tomado parte en ninguna de las misiones, excepto aquella para encontrar la diadema de Rowena Ravenclaw.
En cuanto llegaron a la sala, se dieron cuenta que ya estaban casi todos, solo faltaban Kingsley y Dumbledore. En cuanto llegaron Draco empezó a decir lo que estaba pasando.
—El Señor Oscuro atacará Hogwarts. Ha preparado un ataque coordinado para hacer caer el colegio y el ministerio—.
Todos empezaron a soltar opiniones, Dumbledore tuvo que poner el orden.
—¡Silencio todos! Sabíamos que Voldemort había estado muy "tranquilo" todos estos meses, y que algo así era inevitable—.
—¿En qué consiste ese "ataque" Draco? —Pregunto Kingsley.
—Bien, el Señor Oscuro ha pedido a los mortífagos que han sido destacados en encantamientos, maldiciones y hechizos que asalten el ministerio, hay varios de ellos infiltrados en varios puestos, así que hacer caer al ministerio solo depende de que se dé la orden. En cuanto a Hogwarts, eso es lo preocupante, el Señor Oscuro encontró la debilidad en el escudo que se creó por el enlace de Potter y Severus—.
—¿Cómo pudo averiguarlo? —Pregunto Harry.
—Bellatrix, no tiene toda la referencia, pero halló algo en su biblioteca sobre el escudo, solo el escudo, y descubrió que el escudo no es invulnerable a los ataques físicos, así que el Señor Oscuro ha estado entrenando a muchos mortífagos en combate y otras técnicas, como uso de armas—Respondió Draco.
—Entonces el Señor Oscuro piensa atacar con armas y golpes, ¿Como muggle? —Pregunto Moody.
—Así es. Y dijo textualmente, "Con tal de ver muerta a la parejita". Solo que hay otra cosa que averiguaron, el escudo no protege contra hechizos "no letales", así que bien podrían lanzarles un Stupefy y luego degollarlos y el escudo no serviría de nada—.
—¿De cuántos mortífagos estamos hablando? —Pregunto Dumbledore.
—8000, quizás 10000—.
La cara de todos refleja la sorpresa, 10000 asesinos entrenados. Y ellos eran solo un puñado de magos, quizás entre todos los miembros de la Orden, incluyendo al ED y los aliados, serían apenas poco menos de 100. Y eso sin contar a los alumnos, no podían pedirles que pelear a su lado, eso estaba fuera de discusión.
—Si no peleamos, la escuela cae, si peleamos, caemos nosotros y de todos modos es probable que la escuela caiga—Dijo Moody, resumiendo.
—Pero podemos salvar a los estudiantes. Tenemos maneras de defender la escuela el tiempo suficiente para hacer que los estudiantes salgan del colegio—Dijo Harry con convicción.
—¿Qué tienes en mente Potter? —Pregunto Draco.
—Necesito que Fred y George me envíen todas sus cajas de pantano portátil y necesito hacer una poción urticante especial. También necesito su poción base de galletas de canarios, la versión experimental. Y un caldero enorme de Amortentia con el cabello de cada uno de ustedes—.
—Todo eso ¿Para qué? —Preguntó Draco, pero Severus estaba entendiendo el plan de su esposo.
—¿Detonadores a distancia? —Pregunto Severus.
—Detonadores a distancia. Pensé en usar también polvos de oscuridad, pero así nos bloquearía la vista también a nosotros. Quizás podemos llevar las bombas especiales a otro nivel y darles un poco de tiempo a los alumnos. En lo que distraemos a los mortífagos, un grupo pequeño puede sacar a los estudiantes por uno de los pasajes ocultos. Filch conoce varios de ellos, al igual que los gemelos, hay uno que da directo hacia Honeydukes—.
—Con todo su talento de Pociones y su conocimiento "ilegal" del castillo, ¡Deberían hacer algo para protegernos a nosotros! —Dijo Draco con algo de molestia.
Dumbledore de repente, salió disparado hacia algún lado y regresó minutos después con una pluma de fénix.
—Hay una manera de protegernos a nosotros, esperaba no tener que llegar a esto, pero... —.
—Albus, di lo que tengas que decir—Dijo Severus.
—Está bien, pero primero, prométanme que no se van a enojar conmigo—Pidió Dumbledore.
—¿Por qué habríamos de enojarnos contigo? —Pregunto Severus.
—Solo... prométanlo—.
—Está bien Albus, Harry y yo prometemos no enojarnos contigo—.
—Finite Incantatem—.
Apenas terminó de decir esas palabras, en el lugar de Albus Dumbledore estaba un hombre pelirrojo, joven, quizás cerca de los 30, de cabello largo y que parecía el hermano mayor perdido de los Weasley.
—¿¡Wulfric!? —Dijeron Severus y Harry al unísono.
—Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, decidí solo usar uno de mis nombres para mi nueva apariencia—Contestó Dumbledore.
—¿P-pero...? ¿Q-qué? —Severus no sabía qué decir.
Harry conectó los puntos.
—¡USO NUESTRA POCIÓN! —Grito Harry.
—Disculpen, pero ¿De qué poción hablan? —Pregunto Moody que no entendía lo que estaba pasando.
—El año pasado, Harry y Severus empezaron una especie de "guerra civilizada", se lanzaban retos y quien ganaba, podía imponerle un castigo al otro, además de decidir el siguiente reto. Uno de los retos que tuvieron, era la elaboración de una poción que estaba en un libro de Severus, una poción muy rara, que, en teoría, rejuvenecía. Harry fue quien la hizo mejor y le ganó a Severus—Resumió Remus para todos los de la Orden.
—¿Están diciendo que tienen una poción que, de hecho, si rejuvenece a las personas? —Pregunto McGonagall, impactada por el hecho de que su ex-compañero de trabajo y uno de sus exalumnos favoritos hubieran sido capaces de hacer una poción que en teoría era imposible de hacerse.
—Si rejuvenece, pero no es aleatorio. Antes de Obliviarlos por sugerencia de Severus, puse una orden subliminal para que ambos protegieran las notas sobre esa poción y que guardaran frascos de la poción. Por mi parte, tomé un caldero década poción y empecé a hacer pruebas con varios ingredientes hasta que encontré uno capaz de parar la muerte, pero con efectos secundarios. Tomé una botella de poción antes del banquete donde "morí". Draco de hecho me envió la maldición asesina, tal como yo le había ordenado, era una parte necesaria para que la poción actuara, solo no esperaba que días después de resucitar, mi cuerpo hubiera cambiado a esto—Explicó Dumbledore.
Todos hablaban maravillados sobre la poción, excepto Harry y Severus que estaban expectantes por saber cuál era el ingrediente extra.
—Si no rejuvenecen, en realidad ¿Que hacen las Pociones? —Pregunto Severus.
—La que hiciste tú Severus, regresa a la persona hasta la edad física en que perdió a su alma gemela, mientras la que hizo Harry, regresa a la persona hasta la edad física en que cometió el peor error de su vida—.
—"Una para curar las heridas del alma y la otra para curar las heridas de la vida"—Recitó Harry, recordando dos instrucciones de la poción que había en sus notas.
—Así es Harry, al mezclar ambas con el ingrediente extra, me permitieron soportar los efectos de la maldición asesina, y "rejuvenecí" hasta la edad en que cometí el peor error de mi vida, y perdí también al amor de mi vida, ambas cosas coincidieron en mi caso—.
—¿Aun tienes tus notas, Albus? —Pregunto Severus.
—Sí, las guarde para ustedes—Les dijo Albus, extendiéndoles la pluma de fénix.
Al contacto con las manos de Severus, un rollo de varios pergaminos apareció en sus manos, en vez de la pluma de fénix y Harry y Severus se pusieron a leer las notas, ávidamente.
—¿Podrán hacerla? —Pregunto Albus.
—Tenemos suficiente poción para la Orden y nosotros, pero nada más una dosis para cada uno. Y necesitamos ir primero con Silver y Goldie, regresamos en un rato—.
Diciendo esto, Severus agarró a Harry y partieron hacia su casa, sin despedirse de nadie, desde que habían recuperado sus notas y sus muestras de poción, habían estado refinando una versión de la misma, pensando lo mismo que Albus, excepto que desconocían hasta qué punto actuaba la poción. Ahora que lo sabían, solo tenían que traer los calderos con poción que había hecho y luego pedirle a Silver y Goldie una contribución, que donaran un poco de su sangre para la poción.
Luego de eso, Harry, Severus, los gemelos, Ron, Hermione y Albus, se dedicaron a detallar el plan para diezmar la mayor cantidad de mortífagos que se pudiera, Severus tuvo que admitir que la idea de Harry era brillante, no podía esperar menos de su esposo.
Por sugerencia de Dumbledore, Harry y Severus permanecerían en Hogwarts y Dumbledore ya no ocuparía su glamour quedando como el nuevo "profesor" de Pociones (porque, aunque parezca increíble, Dumbledore también era un excelente pocionista), mientras Harry y Severus se dedicaban a perfeccionar las trampas para los mortífagos. Draco aún no sabía la fecha del ataque y solo recomendó que estuvieran preparados por si acaso el Señor Oscuro tomaba la decisión de un momento a otro.
Harry sugirió que usará el galeón del ED para avisar cuándo empezará el ataque y todos los miembros de la orden aceptaron usar el falso galeón. Otra cosa que hicieron fue trazar las rutas de escape para los alumnos, habían decidido reabrir los pasajes que ya habían sido clausurados y cerraron el que estaba en la casa de los gritos, ya que ese lo conocía Colagusano y creía que los otros estaban cerrados.
Afortunadamente para los miembros de la Orden, Harry y Severus lograron replicar la fórmula de Albus para la poción y tenían ya envasadas varias dosis para todos, las cuales les fueron entregadas ese mismo día con todo el sigilo posible.
Fue una fortuna, porque Voldemort ataco el castillo al día siguiente.
Tal como había informado Draco, empezó en el ministerio, Kingsley ocupo el galeón para informar del ataque y que estuvieran preparados en lo que los aurores y otros miembros de la Orden intentaban retrasar a los mortífagos.
Albus y Minerva se encargaron de evacuar a los alumnos apenas recibieron el aviso de Kingsley. Algunos alumnos querían ayudar, pero solo permitieron a los mayores de edad quedarse (y a los que pertenecían al ED, aunque no hubieran cumplido la mayoría de edad, ya que habían sido instruidos en maneras de escaparse por todo el castillo), los demás fueron evacuados hasta Honeydukes y de ahí, fueron enviados en traslador hasta Grimmauld Place, donde Remus y Sirius los estaban esperando junto con Poppy y la señora Weasley.
Una vez que fue puesto a resguardo el ultimo niño, Remus y Sirius dejaron instrucciones a Poppy y Molly de cerrar la red flu, y en caso de emergencia, dejaron trasladores suficientes para enviar a todos hasta la casa de la tía Muriel Weasley, en donde había otro traslador hacia la casa de Fleur Delacour, la última opción era huir hacia otra nación (en este caso, Francia) si los mortífagos lograban localizarlos hasta ahí.
Ginny Weasley y Cho Chang, que habían mantenido cierta rivalidad por Harry, y en vista de que ninguna tenía ya una oportunidad con el ojiverde, habían efectuado una tregua y estaban encargadas de mantener a los niños tranquilos y serenos, varios de sus compañeros de sexto estaban ayudándoles a repartir cobijas y té para que estuvieran relajados.
Mientras en el castillo, había una paz extraña e inusual, un silencio anormal rodeaba los terrenos, Harry había instado a sus unicornios a refugiarse al Bosque Prohibido, pero ni Silver ni Goldie quisieron irse. Los miembros del ED, que en ausencia de Harry y bajo el liderazgo de Neville, Luna y Ginny había crecido, se mantuvieron en el castillo, con excepción de Ginny y Cho. Severus se encontró con la sorpresa de que algunos vampiros habían aceptado unirse a la batalla, luego de haber recibido una carta de un "amigo" de la Orden, y siempre y cuando, en caso de ganar, hicieran un pedido formal al Wizengamot para darles más derechos.
Albus no tuvo problemas en prometerlo, y los miembros de la Orden que trabajaban en el ministerio tampoco. Además, es algo que, de todos modos, pensaban hacer, ya que había hombres lobo como Remus, que merecían más derechos.
Hagrid había llevado a Grawp con él, y Aragog, que, a pesar de ya estar languideciendo, prometió apoyar a Hagrid en esta batalla, aunque quizás quedara muerta en combate. Harry solo esperaba que a Ron no le tocara pelear cerca de Aragog.
Al empezar a caer la tarde, ya todos los profesores, la Orden y el ED, así como los alumnos que decidieron quedarse, Grawp, los vampiros, Aragog y sus fieles unicornios, estaban al lado de Harry y Severus esperando enfrentarse a Voldemort y con suerte acabar de una vez por todas con él. Todos armados, con un traje de escudo marca Weasley y la determinación en sus ojos.
Harry miró a su esposo y sacando su espada (que había decidido usar, por sí, como decía Draco, los mortífagos decidían usar algún hechizo aturdidor o de sueño) le dijo con todo el aplomo que podía:
—Pasé lo que pasé, no me arrepiento de haberme casado contigo, han sido los meses más felices de mi vida—.
—No te despidas aun Harry. Saldremos de esta, amor—.
Severus tomo el rostro de Harry y deposito un beso en sus labios. Un beso que contenía esa promesa.
Fue entonces que empezó, Voldemort estaba ahí, rodeando Hogwarts, el ministerio aún no había caído, pero por la señal que Draco envió, el Lord esperaba que fuera en cuestión de horas. Así que adelanto el plan, Harry empezó entonces el suyo. Sacó su varita y lanzó varios hechizos escudo.
—Protego Maxima, Fianto Duri, Repello Inimicum, Damnum Reparandi—Harry recitó el hechizo que había permitido un escudo más fuerte en esa ocasión, hace ya más de un año.
—Munivit In Dilectione Mea—Dijo Severus viendo a su esposo, "fortificado con mi amor", recordaba el hechizo que le había escrito Dumbledore fingiendo ser él en su cuaderno.
Un último escudo se creó resguardando al castillo y parte de los jardines. Voldemort y los mortífagos, habían logrado traspasar el escudo mágico que impedía los hechizos oscuros, ya que no estaban usando magia para cruzarlo. Al pasar el ultimo mortífago, Voldemort se permitió el lujo de sonreír. Ahora debían traspasar las otras barreras y para eso, Bellatrix había encontrado también una solución. Una daga rúnica.
Con unos complicados trazos en el piso con la daga, Lord Voldemort había logrado traspasar las barreras de Hogwarts, ya solo quedaba atravesar el escudo que Harry y Severus habían convocado, y eso es lo que esperaba Harry.
En cuanto los mortífagos estuvieron cerca, Harry activo con un movimiento de varita, las primeras trampas, el pantano portátil con la poción urticante, varios cayeron en el pantano y cuando salieron estaban rascándose como poseídos, Voldemort los durmió inmediatamente para que no estorbaran a los demás.
La siguiente trampa era la poción de galletas de canarios, versión experimental, los detonadores activaron unos aspersores hechizados que rociaron a una buena cantidad de seguidores del Lord y los transformó en canarios enormes e inútiles, el Lord los durmió, hubiera preferido matarlos, pero no podía usar magia oscura hasta que la "parejita" muriera.
Y ahora con más razón cuando supo quiénes habían inventado las "armas" que habían estado frenando varios de sus planes y sus cacerías de muggles.
La última trampa, era la más elaborada, Harry y Severus lograron hacer una Amortentia gaseosa, de modo que cuando se activaron los últimos detonadores, una gruesa niebla rodeo a los mortífagos quienes, al ver a los miembros de la Orden, cayeron "enamorados" y al igual que con las trampas anteriores, el Lord durmió a sus seguidores con su varita. Ya tendría tiempo de desquitarse después.
Cuando llegaron al escudo de Harry y Severus, los mortífagos habían sido reducidos a menos de 4000, seguían siendo más, pero ahora la Orden tenía una mejor oportunidad.
En cuanto el escudo fue eliminado, lo cual tardó mucho más que el escudo anterior, para disgusto del Lord. La batalla comenzó, los mortífagos iban atacando sistemáticamente a los miembros de la Orden intentando aislar y separar a Harry y Severus, pero ellos combatían juntos, y ningún mortífago que hubiera sido herido por sus espadas, podía lanzar ni un simple Lumos.
Eso puso aún más furioso a Voldemort, ahora sabía que era Potter quien tenía el arma que había vencido a varios mortífagos, cuando fue el intento fallido de secuestrarlos. Lanzó un hechizo aturdidor hacia ellos, pero en cuanto Severus vio el hechizo se transformó en una pantera y saltó sobre Harry para tirarlo.
Con eso no contaba el Lord, empezó a ordenar a los mortífagos que aturdieran a una pantera. Harry vio a Severus transformado y el cambio a su forma de leopardo y ambos empezaron a correr hacia el bosque donde esperaban Grawp, Aragog y su familia, los vampiros y sus unicornios.
Esa era la señal para ellos.
En cuanto vieron a los dos grandes felinos, salieron del bosque y mientras Grawp aplastaba unos cuantos magos oscuros, Aragog lanzaba sus redes hacia otros tantos al igual que sus hijos, los vampiros (que, a pesar de ser criaturas oscuras, el escudo los reconoció como protectores) empezaron a atacar los cuellos de cuanto mortífago caía cerca de ellos y los drenaban. Silver y Goldie embestían contra todo mago oscuro que veían. La marca oscura no reaccionaba bien al contacto con la pureza de los unicornios.
Todo parecía ir bien para la Orden, pero Lord Voldemort no se había dado por vencido, se deshizo de sus guardias (Bellatrix y Rodolphus Lestrange) y empezó a perseguir a los dos felinos que corrían mordiendo cuanto mago oscuro veían, al final localizo al que buscaba, el leopardo de las nieves.
Sin pensarlo y seguro de su puntería, lanzó la daga que le había dado Bellatrix, hacia el corazón del felino. En un latido, un sonido le indico al Lord que había dado en el blanco... equivocado.
Al lado del leopardo estaba una pantera tendida... inerte.
El grito que salió de la boca de Harry mientras se transformaba en humano era más parecido al de las banshees que al de una persona.
—¡Severus! ¡Despierta! ¡Amor! ¡Despierta! —Las lágrimas caían por los ojos del Niño-Que-Vivió, al tiempo que abrazaba y mecía el cuerpo de su amado ajeno al caos que lo rodeaba.
—Parece que después de todo, si di en el blanco—Lord Voldemort pensó que podía burlarse de la situación.
—¡CÁLLATE! —Grito Harry, la furia estaba empezando a correr por sus venas.
—¿O qué? Ya no está el traidor para protegerte, pero no te preocupes, te reunirás pronto con tu zorra en el infierno—.
Fue el último error que cometió Voldemort.
El brillo de los ojos de Harry se perdió, sus siempre verdes ojos, se volvieron negros, hasta la parte blanca. Un sonido como de cristales rompiéndose se oyó por todos lados. El escudo que había protegido a Hogwarts gracias al enlace se había fragmentado en miles de pedazos. Y todos ellos se arremolinaban alrededor de la figura de Harry.
Soltando el cuerpo de Severus, se paró como un autómata y empezó a caminar hacia el Lord. La mirada negra y fría que le dirigió a su enemigo le dio una nueva emoción a Voldemort: el miedo.
La magia que circulaba alrededor de Harry había aislado al Lord y a él, pero estaba desgajando todo a su alrededor, Albus dio la orden a los demás de retirarse al castillo, y dejaron a los mortífagos a su suerte, excepto a un par que siguió a Draco hasta el castillo. Mientras las criaturas que habían ido a ayudar, las llevaron hasta el patio interior.
Los fragmentos del escudo siguieron el camino de Harry hacia Voldemort que estaba tieso, no sabía si era magia o solo el miedo de ver el poder puro de Harry, el rostro del joven ni siquiera mostraba furia, era como un ser desprovisto de todo sentimiento... vacío.
Los fragmentos del escudo empezaron a compactarse y pasaron a formar una bola de cristal que pronto se coloreo de un negro que parecía absorber el color de todo alrededor. Cuando Harry llegó hasta el Lord, solo le dijo una cosa.
—Bienvenido al infierno, Tom—La voz que salió de Harry envió una ola de terror puro al Lord, supo que ese era su fin. Esa voz no podía ser de un humano.
La esfera de cristal oscuro estalló y vaporizo al Lord, Nagini y todo mortífago que estaba alrededor. Cuando la explosión acabó, Harry estaba tal como lo había visto el Lord, sin sentir. Sus ojos seguían negros. Sin Severus, Harry Potter ya no existía. Solo un muñeco vacío que antes había sido él. y cayó al piso con los ojos abiertos y sin moverse.
Luca Vanzetti sintió como si su corazón se desgarrara por dentro, un dolor agudo, sordo e impreciso. Solo lo había sentido en tres ocasiones antes, cuando su madre murió, cuando su hermano murió y cuando esposa murió. Ni siquiera cuando su madre falleció había sentido así de agudo el dolor.
Solo pudo pensar en una persona. Harry. Algo muy malo había pasado con su Gattino.
Dejó a sus hijos encargados de cerrar el restaurante y partió hacia la casa de su niño, fue hasta el Caldero Chorreante (donde se enteró por las pláticas alrededor que hubo un intento de atacar el ministerio pero que había sido repelido por los aurores) y por flu intentó llegar a la casa, la encontró vacía.
Conociendo a Harry, solo había otro lugar donde podía estar, Luca tomo un puñado de polvos flu y grito fuerte y claro antes de lanzarlos a la chimenea.
—¡Hogwarts! —.
Nota al margen: ¡No me maten! (corre a esconderse a un fuerte de almohadas mientras agita una banderita blanca y lanza golosinas como soborno) Juro que la historia no va a acabar ahí, pero esta parte es necesaria para lo que sigue. Les prometo que todo esto tiene su por qué.
