Disclaimer: Glee le pertenece a Murphy y esta historia le pertenece a yourkat.

Espero que disfruten y comenten el cap.

Link de la historia original: s/6841332/1/The-Silence-of-Silence

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Capítulo 29: 28 - 27

Quinn estaba acostada en su lado de la cama, su único reconocimiento del paso del tiempo fue la forma en que las sombras en la pared frente a su cara se movían con el movimiento de la puesta de sol poniente. Pronto, oscurecería.

Y sin embargo, ella no había respondido a ningún mensaje ni llamada perdida.

Cada parpadeo parecía lento y deliberado, a pesar de que Quinn no estaba pensando en nada en absoluto. Era un mecanismo de defensa que Santana le había enseñado en su último año de secundaria cuando las cosas habían sido particularmente ásperas entre Quinn y su padre; dejar su mente completamente en blanco le había parecido tan difícil al principio, pero Santana había sido una buena maestra.

Ahora, sin embargo, Quinn no estaba segura de sí Santana le había hecho un favor o simplemente le había enseñado una manera eficiente y al mismo tiempo improductiva de afrontar – no afrontar las situaciones.

Su teléfono había zumbado por última vez, hace aproximadamente una hora y treinta y seis minutos (Quinn había tomado nota del tiempo). Con un suspiro, se dio la vuelta sobre su espalda lejos del reloj y su teléfono - los cuales parecía que la estuviesen mirando, como si los objetos inanimados pudieran hacer algo así.

"¿Qué estás haciendo, Quinn?" se preguntó, no esperando una respuesta - especialmente no de sí misma, un ser patéticamente incapaz de responder en este momento a estas preguntas simples.

Dando a su cuerpo otro empujón, Quinn continuó rodando hasta salir de la cama - ahora del lado opuesto de la habitación, alejada de su teléfono, ese dispositivo que acentuaba su tortura mental.

Se acercó a su escritorio, y con manos temblorosas tomo su portátil. Era jueves, Caleb y ella habían hecho habitual el verse en skype todos los viernes por la tarde; pero Quinn esperaba que su mala suerte se desplazara hacia el lado bueno de las cosas y encontrara a Caleb conectado.

Cuando la rubia dio doble clic en el icono de Skype, se encontró conteniendo el aliento. Y sus puños, estaban cerrados en la parte superior de sus muslos. "Respira", se las arregló para decir, ya que tenía su mandíbula firmemente cerrada. Caleb sabría de inmediato - incluso a través de la distancia entre ellos - que algo andaba mal con ella si seguía así.

Y tendría que relajarse porque el destino así lo quiso, Caleb se encontraba conectado en ese momento.

Tomando una respiración profunda, Quinn dio clic en el botón para llamar a su hermano, esperando que contestara y la vez que no lo hiciera.

El tono de llamada era el único sonido en la habitación de la rubia. Sus ojos permanecían fijos en la foto de su hermano, hasta que de repente, su rostro llenó la pantalla en su lugar.

"¡Quinn!" exclamó.

"Hola Caleb," Quinn señaló y habló. Ella se alegró de que él no pudiera escuchar la forma en que su voz se quebró cuando pronuncio su nombre.

"Estoy muy contento de que llamaras," señaló Caleb con movimientos rápidos. Era obvio que estaba emocionado. "¡Tengo una gran noticia para ti!"

"Yo también tengo noticias para ti hermanito", Quinn respondió, esta vez solo señalando. "Pero por favor, dime primero tu noticia."

Caleb no necesito que Quinn lo dejase hablar primero, cuando ya respondía: "¡Tina y yo nos vamos a casar!" Y con este anuncio, el aliento de Quinn se contuvo por múltiples razones. En primer lugar, fue un golpe tan inesperado como su ataque al corazón, el que su hermano pequeño ya no era realmente un chiquillo en absoluto. Entonces, Caleb continuó gesticulando enfáticamente en apresuradas y fragmentadas frases, sobre cómo su jefe Sue, le había ayudado a acomodar la galería de arte y cómo su propuesta había sido "extremadamente romántica", Quinn supo que ahora no era el momento adecuado para que ella compartiera su propia revelación.

"Caleb", gesticulo la rubia cuando su hermano finalmente dejó de señalar, "estoy tan feliz por ti. Felicitaciones."

Quinn esperaba que las emociones mostradas en su rostro y las lágrimas corriendo por sus mejillas, fueran una evidencia de su gran amor por su hermano y los pasos que pronto daría con su novia - prometida, se corrigió mentalmente a sí misma - y no que fuesen una evidencia de como ella se estaba cayendo a pedazos.

"No llores Quinn", señalo el joven, con una suave sonrisa. "Este es un momento muy emocionante. Tina y yo estamos muy felices."

Quinn asintió, agachando la cabeza momentáneamente antes de mirar a los ojos de su hermano. "Realmente me gustaría abrazarte ahora mismo."

Caleb inclinó su cabeza y sonrió la más dulce de las sonrisas – algo que Russell había heredado a sus hijos, a pesar de que prácticamente él no la utilizaba- "Ven a visitarnos. Yo te mostraré Washington DC, y finalmente podrás ver donde trabajo y lo que hago. Algo me dice que te agradara Sue, a pesar de que ella tiende a ser una molestia en el culo."

Una verdadera sonrisa llegó a sus labios ante la idea de escapar y visitar a su hermano, Quinn asintió de nuevo. "Realmente me encantaría ir. Quizá pueda visitarlos en un par de semanas, en algún momento antes de la graduación", agregó, ya pensando cómo le diría a Caleb sobre Rachel - esta vez, en persona.

Además, en este momento no era como si la cosa entre Rachel y ella estuviese definida, razonó tristemente consigo misma. El amor era como un enigma furtivo que había aparecido tan lentamente – y a la vez abruptamente - en su vida, de haber sido una serpiente venenosa, Quinn probablemente ya habría estado muerta y enterrada.

"Por supuesto que sí", respondió Caleb, suspirando con nostalgia mientras miraba a Quinn en su pantalla.

"Estas comprometido hermanito" gesticuló Quinn, limpiando sus lágrimas rápidamente antes de sonreírle alegremente a su hermano. Estaba verdaderamente orgullosa de Caleb. "No puedo esperar a verte."

Pasaron unos minutos más hablando, finiquitando los detalles de la visita de Quinn, y estaban a punto de desconectarse cuando Caleb exclamó: "¡Oh!" "que maleducado soy. Tu tenías noticias para mí, ¿qué querías decirme Quinn?"

Con una suave sonrisa en sus labios, Quinn negó con la cabeza. "Dejaremos eso para otra ocasión."

"Tú sabes que yo siempre estoy aquí para ti Quinn," respondió el joven, diciendo en voz alta el nombre de Quinn.

La rubia miró hacia abajo brevemente en su regazo, y luego miró de nuevo a su hermano, "ese es uno de los pocos lujos de mi vida. ¿Cómo podría olvidarlo?"

Se despidieron, y Quinn compró su pasaje de avión hacia Washington para el fin de semana después del baile, cerró su portátil y sus ojos se dirigieron de nuevo hacia su teléfono en el lado opuesto de la habitación, como si estuviese analizando a un adversario de grandes proporciones.

Entonces Quinn se levantó, y se acercó al aparato, lo cogió y leyó cada mensaje que Rachel le había dejado, antes de escribir su respuesta.

Porque el miedo no era un motivo para excluir a la persona por la que Quinn mas se preocupaba. Esa lección, la había aprendido de Rachel hace mucho tiempo.

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Patrick estaciono el auto clásico de su padre, en la entrada de la casa de Rachel. De inmediato levantó su mano y alisó las solapas de su esmoquin alquilado. Era "simplemente clásico", según la descripción y solicitud detallada de Rachel, algo que Patrick no entendía del todo, pero que no iba a cuestionar.

No cuando él tendría a Rachel Berry en su brazo durante toda una noche.

Al salir del auto hasta la acera, sus zapatos de vestir negros prácticamente brillaron con los rayos del sol, que se desplazaba a través del cielo y hacia el horizonte. Patrick cerró la puerta detrás de él y empezó a hacer su camino hasta la puerta de la casa.

Pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente para tocar el timbre, la puerta se abrió de par en par, y la madre de Rachel le hacía gestos con una enorme sonrisa en su rostro y una cámara en una mano.

"Entra, entra," dijo Shelby emocionada.

La Sra. Corcoran estaba hablando a mil por hora, y Patrick literalmente, no tenía ni la menor idea de lo que estaba diciendo. Pero su desbordante energía positiva era contagiosa, por lo que sólo sonrió y asintió, y entró a la casa como si fuera un día cualquiera.

Cuando en realidad, no era un día cualquiera en su vida, ya que Rachel acababa de aparecer en la parte superior de las escaleras.

Patrick sabía que Rachel ya estaba tomada. Sabía que Rachel no era suya, y aunque se suponía que esta mágica noche parecería que fuese de él, sabía que incluso si sus dedos llegaran a tocar la tentadoramente suave piel de su brazo o su hombro o su espalda, sabía que no era de él, ni siquiera en su imaginación – y tenía una imaginación muy activa.

Patrick sabía que Rachel le pertenecía a otra persona, pero mientras bajaba las escaleras, él entendió los clichés acerca de los ángeles cantando aleluya en el cielo.

El cabello de Rachel estaba elegantemente arreglado en un moño, cubierto de rizos que caían en su hombro derecho. Patrick había insistido en saber los detalles del atuendo de la morena, pero Rachel había permanecido en silencio sobre el asunto; pero al verla él comprendió de repente por qué ella había pedido que usara un esmoquin "simplemente clásico".

Patrick no era un experto cuando se trataba de moda, pero era fanático del cine clásico - había algo hermoso en ello, la manera como la gente se movía en pantalla, como no eran necesarios los subtítulos para entender lo que estaba pasando, gracias a las maravillosas expresiones faciales y corporales de los actores - y para Patrick todo el atuendo de Rachel ejemplificaba el glamour del viejo Hollywood. Su maquillaje era sencillo pero mostraba la extraordinaria belleza de la morena en un sutil homenaje a Holly Golightly. El negro profundo e impenetrable de su vestido le hizo sentir a Patrick como si estuviese mirando una película en blanco y negro, como si él fuese Rick Blaine y Rachel fuese su Ilsa Lund, cuando ésta baja las escaleras y le susurra un "Bésame como si fuera la última vez", y por supuesto que Patrick haría cualquier cosa que Rachel le pidiese.

Tomó todo de él para no dejar caer su mandíbula al suelo.

Al llegar al último escalón del vestíbulo, Rachel se dio la vuelta de una manera casi torpe, y Patrick quería alejar la mirada tímida en su rostro con un beso. Pero rápidamente recordó que había perdido su oportunidad, por lo que debía cumplir su papel de amigo y cita del baile nada más, pero tampoco nada menos. Y eso era una pequeña victoria a su favor.

"Hola Patrick," dijo Rachel moviendo sus manos casi con timidez, al mismo tiempo.

Los ojos de Patrick momentáneamente dejaron de ver el vestido de Rachel para mirar hacia abajo a su mano derecha mientras ella gesticulaba su nombre. "Buenas noches Rachel", gesticuló, inclinando su cabeza en un saludo cortes, que hizo sonreír a Rachel, y él se sintió más como una estrella del cine clásico.

"¡Oh!" exclamó Shelby de repente, saltando del asiento. Rachel se volvió hacia ella con rapidez, y Patrick la siguió con la mirada. "¡Me he olvidado de la tarjeta de memoria!" Y entonces precipitadamente paso entre Patrick y Rachel para buscarla.

"Pido disculpas por ella", señaló Rachel, dando un paso un poco más cerca al joven, quien se apresuró a tranquilizarla diciéndole que no había absolutamente nada de qué disculparse. "Ella está muy emocionada", continuó Rachel, "ha estado como loca hoy, realmente no puedo esperar para a salir de aquí..." la morena dejo de gesticular cuando sintió que su madre se acercaba, con una sonrisa de ganadora y cámara en mano. "Pero creo que primero seremos sometidos a una sesión de fotografías."

La expresión del rostro de Rachel era todavía de apenada, y Patrick realmente no tenía las palabras adecuadas para expresarle exactamente lo mucho que no le importaba tener documentada esta noche, de hecho quería que así fuese. "No te preocupes, no tengo ningún problema en alegrar a tu madre con algunas fotos antes de irnos". Su sonrisa y sus palabras fueron recompensadas con una radiante sonrisa de Rachel, y no podría haber sido más feliz, que cuando la morena se acercó a él, colando la mano por su brazo. Y Shelby inmediatamente comenzó a tomar fotos y hablar sin parar, cosas que Patrick sólo podía adivinar; probablemente sobre la belleza de su hija y lo orgullosa que estaba de ella.

Patrick sintió a Rachel hablando en voz alta junto a él, así que se volvió hacia ella y vio cómo sus labios, le estaban dando a entender a Shelby que ella y Patrick tendrían que irse pronto para llegar a tiempo a su reservación en el restaurante. Patrick miro a Shelby que parecía haber recordado sus modales y le gesticulaba mientras se dirigían a la puerta principal.

"Patrick", dijo Shelby hablando y señalizando, "Cuida de mi hija, y espero que vengan de regreso a las 12:30 am, ¿entendido?" Patrick asintió seriamente, aunque tuvo que luchar contra su propia risa al ver como Rachel se cubría sus labios para ahogar su carcajada.

Estaban casi en el auto cuando Shelby añadió: "Y aunque no puedo decir que conozco a todos los policías de la ciudad, si conozco a tus padres"

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La cena en Breadstix - uno de los restaurantes relativamente de clase alta de la ciudad - había sido corta, dulce y sin incidentes. Rachel realmente odiaba el lugar, pero Patrick no tendría conocimiento de esto, por lo que no había nada que decir sobre la mitad de una mediocre albóndiga vegana con la que la morena había sufrido durante la velada.

Pero la cena había terminado, y ya era hora de que fueran a lo que todo el mundo denominaba como uno de los eventos más importantes de su vida en la escuela secundaria.

Y aunque la noche apenas empezaba, Rachel dudaba que esto fuera mejor que recibir una carta de aceptación en Juilliard. Pero igualmente estaba allí con mente abierta y dispuesta a disfrutar. Y ansiosamente esperando la llegada de Quinn. La simple idea de ver a la rubia en sólo un par de horas era suficiente para hacerla comprobar su maquillaje y cabello en el espejo durante varias ocasiones; su aspecto seguía siendo impecable, por lo que se recostó en el asiento con una sonrisa complacida en los labios.

Cuando estaban cerca de la escuela, Patrick señaló a través del parabrisas para que Rachel viese las luces. Se miraron inquisitivamente el uno al otro con asombro, y cuando se detuvieron en el estacionamiento - donde varios maestros estaban actuando como valet - intercambiaron sonrisas al darse cuenta de que los focos brillantes que habían visto de lejos habían pertenecido en realidad a Haverbrook. Y aunque el baile seria en el gimnasio, Rachel sabía que su escuela se esmeraba por hacer la velada perfecta. Por lo que contrataban a una empresa para que se encargara de ello.

Y fuese memorable, Rachel se dio cuenta de esto, apenas pisó la alfombra roja y entró del brazo de Patrick.

El joven entregó las dos entradas a un sonriente Sr. Rumba, quien fue obviamente asignado para mantener a los intrusos fuera. Él sonrió, les dijo que la pasaran bien.

Al principio la iluminación era sutil pero creaba un hermoso ambiente mientras se abrían camino bajo la terraza bellamente decorada delante de las puertas dobles, elegantemente disfrazadas como las de las escuelas de clase alta. Luego seguía un camino desde la entrada de la escuela cerca de las oficinas administrativas hasta la entrada del gimnasio, que también había sido decorado de forma creativa en blanco, azul, plateado y negro, con sutiles toques de rojo en todo.

Y antes de que incluso entraran al gimnasio, ya Rachel podía sentir los golpes bajo sus pies. La canción que sonaba era algo que vagamente reconocía como una del top 40 del mes; pero la música no estaba destinada a ser escuchada, estaba destinada a hacerse sentir. Los ojos de la morena rápidamente recorrieron el lugar y encontraron la pista de baile donde varias personas ya se movían al compás de la música, y se dio cuenta que la sonrisa en sus labios no se iría a ninguna parte - no esta noche, por lo menos.

Las gradas las habían echado hacia atrás y cubierto con numerosos textiles del mismo color de la decoración. Cuando Patrick y Rachel pasaron por allí, la morena pasó sus dedos a lo largo de los tejidos y se sorprendió al sentir que estaban compuestas de muchas texturas diferentes - fue un verdadero festín para sus sentidos, su toque notó las diferencias y sus ojos se deleitaban en todos los colores y la gran transformación del gimnasio, y luego su nariz percibió los deliciosos olores provenientes de la zona de bebidas. Las luces, los colores, el olor del chocolate y la fuente de ponche.

Patrick se apresuró a llenar una pequeña copa de ponche para cada uno de ellos, antes de dirigirse a la mesa donde se encontraban sentados varios de sus compañeros del coro. Mantuvieron una pequeña charla mientras la morena daba pequeños sorbos a su bebida – que comprobó rápidamente que no tenía licor. De repente Patrick se inclinó en su hombro y sutilmente le susurraba al oído: "¿Quieres bailar?"

Rachel prácticamente saltó de su asiento, tomó la mano de Patrick y se dirigieron a la pista de baile. Varios de los chicos más jóvenes les saludaron con sonrisas y le abrieron paso en la pista – una sensación de poder que Rachel no se había percatado que tenía hasta ahora - y comenzaron a bailar. Sus movimientos eran torpes, pero Rachel había tomado clases de baile durante años en su niñez, por lo que sin duda sabía cómo mover su cuerpo - y para ella fue una grata sorpresa, que a pesar de la falta de capacidad auditiva de Patrick, sus caderas se movían muy bien al ritmo de la música. Les tomó un par de canciones conseguir ajustarse el uno al otro, pero Rachel podía decir que estaban encajando bien juntos en poco tiempo.

Pero había otra persona con la que Rachel sabía que encajaría mucho mejor, con quien podría bailar aún más cerca y cuyos movimientos se habrían emparejado a los de Rachel en un latido del corazón en lugar de esperar un par de canciones para ajustarse. Era una pena, pensó Rachel, que Quinn y ella no pudieran bailar juntas esa noche.

Y no era que Quinn estuviese lejos de los pensamientos de Rachel, pero imaginarse estar entre los brazos de la rubia bailando, fue suficiente para hacerla perder la cabeza y empezar a bailar ausente con Patrick.

"¿Rachel?" Patrick la cuestionó, deteniendo sus propios movimientos mientras seguía la mirada de Rachel por el lugar.

Después de una búsqueda apresurada por el lugar, Rachel se volvió hacia su cita. "Lo siento", señaló, "sólo estaba buscando a..." Sus movimientos se detuvieron, insegura de como tomaría Patrick hablar de Quinn fuera del entorno estrictamente académico.

Patrick sorprendió un poco a Rachel, asintiendo y preguntando: ¿Ya llegó?

"Todavía no", respondió la morena, mirando el reloj en la muñeca del joven. Eran un par de minutos pasadas las diez, Quinn debería estar allí en cualquier momento.

Mirando nuevamente alrededor del gimnasio, Rachel dejó que sus ojos se deleitaran con cada uno de los maestros apostados en distintos puntos alrededor del gimnasio. Al ver una escena que se desarrollaba al otro lado del lugar, se rió y señaló hacia la fuente de ponche, donde uno de los estudiantes de segundo año estaba intentando verter algún tipo de licor en ella. Pero había sido descubierto por los agudos ojos del señor Rumba. Cuando una canción terminó y comenzó otra, Rachel oyó el grito del señor Rumba "¡puedo ser sordo de un oído pero ciertamente no estoy ciego!"

"¿Otro baile?" medio gritó Patrick al lado de la morena después de terminar de reír por el incidente con la fuente de ponche.

Rachel se estaba dando la vuelta para asentir cuando vio un movimiento cerca de la entrada que le llamó la atención. Nadie tenía permitido entrar después de cierto tiempo, por lo que tenía que ser…

"Wow," Rachel se quedó sin aliento, la palabra perdida ni siquiera para ser escuchada correctamente por sí misma bajo el estruendo de la fiesta. Ese wow era lo único que la mente de Rachel podría expresar, mientras miraba fijamente la figura de Quinn ingresando al gimnasio.

El cabello de Quinn estaba suelto, una parte se conectaban con trenzas en la parte posterior para mantenerlo alejado de su rostro, pero también descendía por sus hombros, lo que dirigió los ojos de Rachel hasta la perfectamente entallada camisa blanca que la rubia usaba. Mantenía unos cuantos botones abiertos, por lo que el escote de Quinn no estaba compitiendo con el de Rachel esta noche, pero eran suficientes para mantener a la morena babeando con la vista. Las mangas estaban pulcramente enrolladas al nivel de los codos, para completar el atuendo, la rubia lucía un pantalón gris oscuro, acentuado por un cinturón negro delgado alrededor de su cintura. Como era de esperar, el pantalón encajaba en Quinn como si hubieran sido diseñados específicamente para ella, y caían justo en la parte superior de los zapatos que llevaba, unos tacones puntiagudos.

Quinn caminaba con elegancia y seguridad, y Rachel estaba con unas malditas ganas de salir corriendo por el gimnasio y arrojarse a los brazos de Quinn.

Pero de alguna manera se las arregló para contenerse. El post-it con el 28 escrito, se presionaba en el interior del vestido de Rachel, en su seno, y era el recordatorio no tan sutil, tanto para ella misma como para Quinn de que el final estaba más cerca que nunca.

Patrick estaba de pie cerca del hombro de Rachel, mirando en cualquier dirección menos entre las dos mujeres, ya que sospechaba que algo íntimo iba a ocurrir entre ellas y no quería verse atrapado en medio de esas miradas.

Después de que Quinn entrara y antes de que pudiera acercarse lo suficiente para hablar con el maestro más cercano, se detuvo en seco. Sus ojos se encontraron con la morena, y Rachel sabía que en ese momento estaba siendo observada tanto o si no más de lo que ella había hecho momentos antes con la rubia. Mientras Quinn la miraba, Rachel se volvió hacia ella por completo bajo el pretexto de estar mirando alrededor de la pista de baile.

Era la manera de Rachel de decirle a la rubia, siéntete libre de mirar, porque es todo tuyo.

La mandíbula de Quinn se abrió un poco, y Rachel sonrió satisfactoriamente como si hubiera llegado a la cima en una competencia tácita entre ellas.

Rachel la saludo con la mano, a lo que la rubia respondió con un guiño y asintiendo - Rachel sabía que ambas eran ganadoras al final.

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Alrededor de una hora y media después de que Quinn llegara, anunciaron al rey y la reina del baile. Ambos eran estudiantes suyos - Matthew, uno de los mejores jugadores de baloncesto que Haverbrook había visto en años; Janelle, una de las chicas más agradable y linda de la escuela - y Quinn no podría haber estado más feliz por ellos. Cuando las coronas fueron colocadas en sus cabezas, Quinn miró a través de la multitud la cara de Rachel. Y vio sólo felicidad, ningún rastro de decepción, y eso fue suficiente para ella.

Desde que había llegado, Quinn había tenido que forzar su atención lejos de Rachel. Porque cada vez que miraba a la bella chica, quedaba cautivada, sin duda, por el impresionante vestido y la forma en que se acentúa la belleza natural de Rachel; pero aún más que eso, Quinn no podía apartar la mirada de los ojos de la morena - que brillaban hermosamente entre el espectacular mar de luces a lo largo del techo del gimnasio. Para Quinn nunca había visto nada más perfecto en su vida. Ella la había estado mirando - observando bastante; pero en realidad, había valido la pena.

La noche estaba llegando a su fin. Y el post-it que Rachel le había entregado horas antes era prueba suficiente de que pronto pasaría del 28 al 27, y estarían mucho más cerca de la graduación.

Haciendo un último recorrido alrededor del gimnasio, Quinn tomo un poco del ponche, lo suficiente para confirmar que no fue alcoholizado durante la noche. Luego se dirigió a la puerta de salida, por donde los chicos ya se estaban despidiendo, y Quinn era una de los maestros asignados de ver que todos se fueran, por lo que se colocó al lado de las puertas abiertas y a todos les iba deseando buenas noches, y que condujeran con seguridad.

De repente, Quinn miró de nuevo hacia el gimnasio y vio que Rachel y Patrick venían hacia ella. Sin embargo, la morena tomo el camino hacia los baños, y Patrick siguió hasta las puertas de salida.

"Buenas noches señorita Fabray", señalo Patrick, deteniéndose a unos metros delante de ella, y recostándose contra el marco de la puerta, con una sonrisa en sus labios.

Un par de estudiantes pasó entre ellos, y Quinn les dio su discurso de conducir con seguridad antes de dirigirse a Patrick. "Hola Patrick. ¿Te la pasaste bien?"

Él asintió con una brillante sonrisa en su rostro, y Quinn se tranquilizó por esto – y por la conversación que había tenido con Rachel la noche anterior - Patrick no traicionaría la confianza de Rachel ni acusaría a Quinn con la junta de la escuela, a pesar de que la situación realmente lo justificaba. Y las siguientes palabras que él señaló terminaron sellando el acuerdo, y calmando eficazmente los nervios de la rubia.

"Sólo quiero que sepa, que aunque no estoy de acuerdo con esto, reconozco que veo cómo Rachel se ilumina a su alrededor. Y debido a eso, las apoyare totalmente."

En respuesta, Quinn no dijo nada; en realidad no había nada que decir más allá de la gratitud que sus ojos ya proclamaban.

Ambos vieron a Rachel venir y le sonrieron. Por un momento, Rachel miró con curiosidad entre Patrick y Quinn, preguntándose si se había perdido de algo. Pero entonces la rubia comenzó a hacer señas, "tengan una buena noche, y conduzcan con seguridad."

Y mientras ellos ya se iban, Quinn se susurró a sí misma: "Y mantente a salvo con mi corazón."

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Patrick estaba conduciendo más lento de lo que normalmente lo haría, pero quien podría culparlo por tratar de prolongar su noche con la hermosa chica sentada a su lado.

Y exactamente un minuto antes del toque de queda de Rachel, Patrick se detuvo en frente de la casa. Rachel se volvió hacia él, pero Patrick señaló hacia la ventana del frente, que estaba iluminada desde el interior. Ambos miraron como la cortina se cerró rápidamente; aparentemente Shelby todavía estaba despierta. Patrick miró feliz como Rachel se reía ante el espectáculo de su madre.

"Patrick," Rachel pronunció su nombre, y él casi podía sentir el movimiento de su voz a través de él. Ella inclinó la cabeza hacia atrás en el asiento y le sonrió antes de levantar sus manos y señalar: "me lo pasé muy bien esta noche. Muchas gracias."

Y con una repentina valentía, Patrick extendió la mano y tomó suavemente los dedos de Rachel, trayéndola más cerca y se inclinó para besar el dorso de la mano. "Gracias Rachel," dijo en voz alta, sus palabras un tanto confusas, pero fácilmente comprensibles.

Rachel le dio un rápido apretón antes de salir del auto y hacer su camino hasta la casa.

Al verla marcharse, Patrick se sentía más como Ilsa que como Rick, y pensó: desearía no quererte tanto.

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Y apenas la morena cerraba la puerta, Shelby prácticamente se deslizó hacia el pasillo de la sala de estar, sin decir una palabra, pero en silencio – y descaradamente - pidiéndole detalles. Rachel giró la cerradura antes de entrar en la sala de estar, ya mentalmente preparándose para contarle toda su noche a su madre.

Bueno, quizá no toda la noche, pensó Rachel; el recuerdo de los ojos llenos de lujuria de Quinn cuando Rachel había quitado el post-it de su escondite todavía estaba fresco en su mente. Si, definitivamente no iba a contarle sobre eso.

Shelby estaba prácticamente repleta de energía, y antes de que Rachel incluso se sentara en el sofá, le preguntó: "¿Red Bull?"

"Tal vez", respondió Shelby, alargando las silabas.

"¿Uno o dos?" volvió a preguntar Rachel, esta vez riendo.

"¡Sólo una, y fue hace horas!"

Rachel no estaba acostumbrada a hablar por largos períodos de tiempo, pero Shelby era el público perfecto y realmente le había encantado contarle historias de cuando era niña. Antes que ninguna de ellas se diera cuenta, era la una y media de la mañana y alto nivel de azúcar en la sangre de Shelby se había desvanecido; por lo que pronto se dormiría, Rachel sabía, que ya era hora de dormir para ambas.

Shelby subió atontada por las escaleras justo por delante de Rachel, deteniéndose y volviéndose a su hija cuando llegaron al rellano del segundo piso. Y antes de que Rachel supiera lo que estaba pasando, Shelby la estaba abrazando. Las manos de Rachel se aferraron a la espalda de su madre.

"Te amo Rachel."

Los ojos de Rachel se cerraron y abrazó con más fuerza a Shelby. "Te amo también-" y se detuvo por unos segundos antes de agregar "-Mamá"

Rachel realmente no estaba segura de que pudiera explicarle a alguien el por qué nunca se había referido a Shelby como mamá antes - al menos no directamente a Shelby, aunque ella había reconocido a Shelby como su mamá a través de los años. Tal vez por el hecho de que ella había pasado los primeros diez años de su vida sin la necesidad de utilizar el término en un contexto particularmente significativo; tal vez porque se había sentido demasiado vieja para empezar a cambiar viejos hábitos. Pero Shelby siempre había sido su madre.

Sin embargo nada se dijo de la respuesta de Rachel. La morena aceptó el beso que Shelby plantó en su frente antes de que cada una se fuera a sus propios dormitorios. Rachel no se había quitado su vestido cuando escuchó los ronquidos Shelby desde el pasillo.

Y la confirmación de la inconsciencia de Shelby era justo lo que Rachel necesitaba para estimularse.

Dejó su cabello como había estado durante la noche, y ni siquiera se molestó en quitarse el maquillaje. Solo se sacó el vestido, y rápidamente se colocó unos shorts y una franela manga larga antes de agarrar sus tenis y salir en puntillas por la puerta principal.

Quinn ya estaría en casa, y Rachel sabia, que tenía que conseguir su beso de buenas noches.

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He vuelto : ) saludos y mis disculpas por el abandono