Capítulo 28.

La primavera estaba en su máximo esplendor, era un día sin nubes, soleado, pero no caluroso, con el cielo azul limpio, uno de esos días que parecen ser perfectos, uno de esos días que te dan energía nada más salir fuera y sentir el aire limpio. Si, era el estereotipado día perfecto, esos en los que nada puede salir mal.

El cruce estaba lleno de gente, como siempre en las calles de Shibuya. A pesar de que estaba llena de muchas personas me imagine que se diera la oportunidad de encontrármela en medio de la multitud sin tener que buscarla. ¿Cuántas veces había soñado eso? ¿Cuántas veces lo había imaginado? ¿Cuántas? Siempre que me ponía a pensar en cómo sería me imaginaba a mí, caminando presurosa por la calzada, y de pronto, ya fuera a mi izquierda, a mi derecha, a un metro o a diez, nos veíamos la una a la otra. El mundo se quedaría en pausa, nos quedaríamos en silencio, sin palabras. Entonces yo sonreiría y me acercaría a ella para saludarla. Le diría: "ha pasado tanto tiempo" y miraría esos preciosos ojos con una sonrisa, porque ella se merecía todas mis sonrisas. Luego de aquello, mi fantasía terminaba porque no sabía que más podría suceder.

Me detuve en la esquina de la calle, justo en el semáforo, el cual estaba en verde para los peatones, esperé de pie mientras las demás personas cruzaban. Fije mis ojos en el altísimo edificio que estaba frente a mí, tenía grandes ventanas de cristal, casi interminables, luego baje mis ojos para mirar la entrada. Solo bastaron unos minutos más para verla salir. Ahí estaba ella… mi corazón dio un brinco y apreté las cuentas en mi mano, dentro del bolsillo. Este no sería un encuentro por casualidad como en mis fantasías, no.

Luego de que saliera del edificio, caminó hacia su derecha, la seguí con los ojos y en cuanto pude cruce la calle, la seguí con relativa calma, con pasos cada vez más rápidos, más largos, pero sin correr, hasta que estuve justo tras ella, casi pisándole los zapatos, entonces me permití inhalar su aroma después de tanto tiempo. De un momento a otro, como si hubiera sabido que estaba detrás de ella, se detuvo, yo saque el Mala de mi bolsillo.

-ha pasado tanto tiempo -le susurre al oído, descubriendo descaradamente mi presencia; entonces volteo, sus ojos se cruzaron con los míos, nos quedamos en silencio, el mundo que nos rodeaba dejo de existir. Me miro solo por unos segundos más, las fuerzas la abandonaron y la sostuve en mis brazos, me miró fijamente por unos segundos y luego se desmayó, no había sido necesario que le pusiera el Mala en el cuello, su poder era muy fuerte como para hacerla perder el sentido sin ponérselo, pero no quería que hubiera sorpresas así que, con habilidad y destreza, mientras la sostenía, se lo puse en el cuello, y solo entonces, ahí, en medio del gentío, la cargue en brazos, me costó casi nada cargarla, ¿quién diría que una mujer tan guapa sería tan ligera? O quizás soy muy fuerte. Casi sin llamar la atención me la llevé de la concurrida avenida para llegar al subterráneo, donde había estacionado el auto, abrí la puerta del asiento trasero y la recosté, luego, por si acaso, le puse una sábana por encima. Subí al asiento del conductor y encendí el auto. ¿Dónde debería llevarla? El departamento de Fujino no era una buena opción, a pesar de lo tentador que pueda parecer, después de todo, es su territorio, podría aparecer su tío o simplemente tener algún plan de escape, no, era peligroso, y mi departamento tampoco porque ahí estaría Sugiura, mi anterior departamento tampoco era buena opción, un hotel sería poco confiable… entonces recordé que en el segundo piso del edificio de mi madre había tres departamentos, actualmente todos vacíos y con los muebles básicos.

Sonreí y puse el auto en marcha, eres brillante Natsuki, demasiado brillante para haber pensado tan poco el plan. El camino de Shibuya a Setagaya no duro más de veinte minutos, lo que si duro un poco, fue la búsqueda de las llaves, aún tenía una copia de las puertas de los departamentos, pero no recordaba cual era cual. En cuanto llegue al segundo piso y volví a ver esa vieja y conocida puerta para mí, me hizo un poco de gracia, luego, fui a la puerta al final del pasillo e intente con las dos llaves, quizás no eran o simplemente la cerradura estaba vieja, pero no funcionaban las llaves, o quizás no eran las llaves… así que me vi en la necesidad que forzar la puerta, tome el picaporte y basto hacer un poco de fuerza, dentro había polvo. Suspire. Debí haber pensado en esto antes. Claro que en el tiempo que viví en este edificio jamás llegue a pensar que fuera a necesitar alguno de estos departamentos, como quiera que fuera, abrí todas las ventanas de la habitación y sacudí la cama estilo occidental, unos minutos más y otros menos, pero el lugar estuvo casi listo.

Bajé al auto, y con sigilo, mirando en todas direcciones volví a cargar a Fujino para llevarla en brazos desde el auto hasta la cama. Cuidadosamente la deje acostada sobre las sabanas ya cambiadas y limpias, luego, para poder cerrar la puerta del departamento, puse un mueble lo suficientemente pesado, ya que la cerradura quedo inservible. Después de poner el mueble, un ropero extraño, regrese rápidamente a la habitación, ahora el lugar olía a polvo y a Fujino. No me gustaba el polvo. Me llevé un dedo a los dientes, debí haber planeado esto mejor, esto se aleja un poco del ideal que tenía en mente, basta, no mientas, se aleja bastante, odio el olor del polvo. No me quedo de otra más que tomar el desodorante del auto y ponerlo en la habitación, eso mejoro un poco las cosas. Solo entonces y con cierto nerviosismo me acerque a la cama.

Shizuru parecía estar dormida, pero en realidad estaba inconsciente, sin sueño alguno, pero la belleza de sus ojos… de sus pestañas, de sus labios ligeramente abiertos… inevitablemente me quede admirándola un rato, me lleve las manos a la cara y me dije: espabila Natsuki …sin embargo, gracias a mi nariz podía detectar el olor del jabón que había usado al bañarse, el aroma del champú en su cabello, el perfume que había usado, todo esto combinado con su aroma personal, resultando tan difícil contener mis impulsos, pero no lo suficiente como para no tocarla tan solo un poco con el envés de mi mano, su piel era suave y fresca… jamás me arrepentiría de mi decisión de matar a Kanzaki, jamás podría dejarle tanta belleza a un bruto bueno para nada. Suspiré y me acerqué a la cama hasta sentarme a un lado de ella, tomé la blusa con botones de su uniforme, y botón a botón comencé a desabrocharla mientras contenía el aire en mis pulmones. Para cuando terminé, mis manos temblaban un poco y el corazón me latía fuerte, fruncí las cejas y apreté los labios, relájate, esta inconsciente, imagina que es tu madre ¡ugh no! imagina que es Sugiura, ok, con eso si puedo. Pronto termine de quitarle la blusa, luego la falda, las zapatillas, las exquisitas medias… bien, ya me había asegurado que no tenía ningún arma en la ropa, mire su ropa interior con una ceja alzada… ¿podría ser? ¿no sería eso irse al extremo? Quizás exageraría si le quitaba la ropa interior, así que, la deje así, luego, del bolsillo trasero de mi pantalón saque las esposas que le puse en las muñecas. Solo entonces le quite el Mala del cuello y lo deje colgado en el picaporte de la puerta, un poco lejos de ella, lo suficiente para que no la afectara demasiado y pudiera recuperar la conciencia.

Me volví a verla y me quede de pie en el quicio de la puerta, esperando a ver una reacción de ella, lo segundos pasaban, no estaba muerta porque podría escuchar su corazón latir, pero tardaba en reaccionar, di un paso y ella movió la cabeza, luego los ojos bajo sus parpados se movieron de lado a lado, abrió los labios, apretó los parpados y finalmente, abrió los ojos mirando al techo. Tardo unos minutos en atar cabos, luego asomo la lengua por entre los dientes e inmediatamente dirigió su mirada a mí. Nos miramos a los ojos en medio de la penumbra. Rápidamente tenso un poco las cejas, oh, estaba molesta, pero no podía hacer nada, sonreí con sorna sin poder evitarlo. Sin suda, si no estuviera esposada y bajo el efecto del talismán, ya me hubiera estrangulado o dado un mordisco venenoso, quien sabe cuál primero, o quizá los dos al mismo tiempo, no podría saberlo.

Di unos cuantos pasos en su dirección hasta que me situé a un lado, me senté en un espacio de la cama junto a ella, no me quito los ojos de encima y yo tampoco despegue la mirada. Tenía que hacerla confesar, pero me preguntaba como lo haría sin antes tener que expresar mis sentimientos ¿Cómo? No quería exponerme sin tener una seguridad, no quería sentirme tonta o ridícula otra vez porque al final no fuera correspondida, ¿entonces cómo? ¿Cómo hago que esta bella mujer diga que me quiere? Espera ¿no es eso muy… obsesivo? No, bueno, quizás así son las personas, es parte de la naturaleza humana, o semi-humana, supongo. Mire su boca, sus ojos, sus pómulos, su cabello, iba a suspirar, pero me quede a medias, con el aire en los pulmones.

- ¿Qué vas a hacer conmigo? -su tono de voz era amenazante, y a decir verdad, me molesto. Torcí la boca.

-ahora -la tome del mentón y con crueldad deliberada le conteste -voy a violarte con calma -repentinamente se puso pálida y no pude evitar reírme un poco -no te preocupes, te va a gustar -me puse de pie y me quite la gorra, luego me quite la chaqueta, solo lo hacía para molestarla, no lo iba a hacer… ¿verdad? ¡claro que no!

-antes dime -estaba asustada, lo podía notar en su voz, pero quería ocultarlo - ¿Qué relación tienes con Natsuki?

-ohhh ella -me quite la camiseta y note como tenso la mandíbula -fuiste un poco cruel Fujino, muy cruel, a decir verdad, sentí mucho odio hacia ti, al principio quise matarte, muy al principio, pero tengo una mente creativa, así que tengo ideas… ideas muy específicas…

- ¿entonces… esto es venganza? ¿era de tu familia? -comencé a desabrochar el cinturón de mi pantalón -solo dime eso…

-por supuesto -apretó los labios -es venganza, pura, fría y deliberada venganza -luego miro al techo, sin esperar la respuesta de su siguiente pregunta.

-bien… -dijo con cierta resignación en su voz -está bien -alce una ceja -lo que hice fue imperdonable -me quedé estática, por fin veía una reacción.

- ¿te sientes culpable, Fujino? -la mire con detenimiento, quería ver cualquier reacción que tuviera.

- ¿te hará sentir mejor? -momentáneamente me miro.

-te voy a matar cuando termine -le dije, mintiendo con la única intención de sonsacar más información al verse en una situación extrema -piensa que puedes confesarte antes -no le quite los ojos de encima, ella continuaba mirando al techo, no queriendo ceder a mirarme -le sentara bien a tu alma…

-sí, me siento culpable -apreté los dientes, eso estaba bien, pero quería más información.

- ¿Por qué te sientes culpable Fujino? Ella mato a tu prometido, era lo justo ¿no?

-lo siento porque pude haberlo evitado -levemente fruncí las cejas, obviamente no era lo que esperaba ni lo que quería saber.

-cómo -dije casi en un susurro.

-sabía que ella me quería, lo sabía, debí imaginar que haría alguna locura, tal vez, si hubiera hecho algo para evitarlo, entonces ella estaría aquí, en lugar de una asquerosa bestia como tú -soltó con rencor, las comisuras de sus ojos, mostraron indicios de lágrimas. Deje pasar el insulto, y me concentre en lo que veía.

-bueno cariño, voy a hacerte una confesión, solo porque me ha dolido lo que me has dicho -despego sus ojos del techo, me saque las botas y luego me baje el pantalón, quedando en cueros -quizás esto te sorprenda solo un poco -me pare frente a ella y me quite la cinta que ataba mi cabello -mírame muy bien… -no deje de mirarla a los ojos y ella hizo lo mismo, sentía su fuerte mirada mientras poco a poco, piel, tejido, músculos, huesos, comenzaron a encogerse, el vello que tuve antes en el rostro se cayó, volví a mi estatura, algunas cosas se redujeron y otras brotaron, finalmente, regresándome a mi verdadera apariencia; gire la cabeza mientras tense los músculos del cuello, quitándome cierta molestia, entonces lleve mis ojos a ella, su expresión no tuvo precio.

- ¿Natsuki…? -dijo luego de unos segundos.

-la misma -le dije ya con mi verdadera voz, al tiempo que rotaba el hombro pues lo sentía un poco entumecido, quizás debido a que hacía meses que no retomaba mi verdadera apariencia -siempre fui yo, Shizuru.

-no estas muerta… -me dijo casi sin creer lo que veía.

-no… -conteste desde mi sitio -no lo estoy -con la voz grave y seria, olvidando por completo mi desnudez y algún posible pudor ya que nos mirábamos fijamente a los ojos.

- ¿Cómo es posible? Yo lo hice, te mordí y el veneno… y tú… y tú… -las lágrimas escurrieron de sus ojos.

- ¿de verdad lo lamentas? -me incliné hacia ella, puse las manos en puños sobre el colchón, acercándome solo un poco más – ¿el haber intentado matarme? -nos miramos a los ojos - ¿Qué acaso no soy una asquerosa bestia? -ah sí, eso me había dolido.

-claro que si lo lamento -dijo en medio de un sollozo -todos los días…

- ¿Por qué? -puse una rodilla en la cama -mate a Kanzaki, y ahora sabes que maté a cada uno de tus pretendientes ¿aún lo lamentas?

- ¡si! ¡maldición! ¡si! -intento incorporarse, pero no pudo -porque… -entonces comenzó a mirarme el cuerpo, lo sentía mientras trataba de responder pobremente -porque… -espere con impaciencia su respuesta, el corazón me latía cada vez más rápido, su mirada me hacía sentir que estaba cerca de lo que quería -porque eres mi amiga -eso destruyo mis esperanzas en pedazos, como un cristal con un martillo, tan estrepitosa y dolorosamente; apreté los labios y los dientes, me niego a creer eso.

-claro… -dije con cierta ironía -eras mi amiga -ahora estaba realmente molesta, puse la otra rodilla en la cama y me situé sobre ella -o eso pensaste tú -me acerque a su rostro -pero nunca lo he pensado así -me acerque a su oído y le hable en susurros mientras olía su piel, su corazón dio un sobre salto y la adrenalina se espacio por toda su sangre, para finalmente ser exudada por su cuerpo -y sé que tú tampoco -era una suposición un poco peligrosa, pero quizás debía arriesgarme. Le pase la lengua por el lóbulo y descendí hasta la línea de su clavícula, repentinamente suspiro cuando la acaricie con mis dientes, luego baje, y seguí bajando sin despegar la lengua, hasta llegar a sus caderas, la bese, me llene de su aroma y de su suavidad, hasta que el olor que nacía de entre sus piernas lo confirmaba todo - ¿te excitó Shizuru? ¿te gusta? ¿o sigo siendo una asquerosa bestia? -le pase la lengua por las piernas y ella exhalo el aire contenido.

- ¡no! -lleve los ojos a ella, trataba de mantener el control -n-no creas que… -me situé entre sus piernas, la gire en un movimiento rápido, me volteo a ver sorprendida, entonces puse su pantorrilla en mi hombro, arranque su ropa interior para botarla y me deslice hasta que su sexo y el mío se encontraron, estaba tan caliente y húmeda, tan suave…

- ¿decías? -le dije, resistiendo el impulso de moverme frenéticamente.

-no creas que… esto me desagrada… -sonreí complacida.

-ya sabía que no -me moví contra su humedad, mi corazón latió frenético -esto lo quieres tanto como yo -comencé a moverme, al principio suave, incrementando la velocidad a cada momento, ella cerro los ojos, apretó los dientes queriendo acallar los suspiros, pero su voz, los sonidos que hacía, su cuerpo suave y duro, sus manos apretadas en puños, apretando la sabana, toda ella me excitaba, arremetí con fuerza contra ella, la suave humedad de su entrepierna era desquiciante, cerré los ojos por un momento, disfrutando de la unión de nuestros cuerpos, de los roces suaves y deliciosamente húmedos, sin embargo sus jadeos me hicieron abrir los ojos buscando su rostro, ella jadeaba con las cejas fruncidas, concentrada en lo que estaba sintiendo, tratando de callar todos esos sensuales gemidos que involuntariamente nacían de su boca, sentí la adrenalina surcar mi cuerpo solo por verla así, solo esto era para mí, solo este panorama me pertenecía, quizá por este momento, quizá solo por hoy, quizá solo por la situación, pero era mío y de ningún idiota más.

Comencé a moverme cada vez más deprisa, le deslicé la mano por el muslo, hacia las caderas, sujetándola bien para moverme con fuerza, fueron unos minutos de movimientos frenéticos y salvajes, hasta que por fin llegamos a ese punto sin retorno, me derretí en un espasmo, me aferré a su piel, a sus duros y firmes músculos, mientras ella se contraía en un suspiro, finalmente sentí que me venía a abajo, nuestros cuerpos tensos comenzaron a relajarse y luego, casi sin aliento, nos detuvimos. No hice ningún movimiento hasta que recuperé el aire en mis pulmones, entonces subí la mirada a ella. Con un poco de esfuerzo se incorporó, aún tenía las manos esposadas, pero eso no le impidió darme una bofetada, y yo que creí que estaba débil…

-eso fue… -me miro con las cejas fruncidas -eso fue porque lo hiciste sin mi permiso…

-no me voy a disculpar -le dije, actuando soberbia, moviendo un poco la mandíbula pues me había dado fuerte -después de todo… -tengo un poco de resentimiento en mi sistema, no se puede evitar…

-no tenías por qué hacer esto -se llevó las manos al rostro, su voz parecía romperse -no tú.

-quería que aceptaras que por lo menos te atraigo… -apreté los labios, molesta -bien, me equivoque, lo he echado a perder -no contestaba, solo se quedó quieta -sí, fue la forma menos apropiada, creí que lo haría antes de que cediera a mis impulsos… es que yo… -acerque una mano a las suyas, que aún se sostenía el rostro.

-no había necesidad… -despego sus manos de su cara y me vio fijamente -porque… porque…

-yo creo… -quería decir algo, pero ya no sabía que decir -que… -algo con que escudarme, tal vez, seguir siendo necia, no ceder, para no tener que ser otra vez yo desnudando sus sentimientos, pero -Shizuru… -ahora tenía que hacerlo, debía ser valiente -es que… he sido muy cobarde… -fruncí el ceño tanto como pude, tense la mandíbula, habían muchos recuerdos en mi mente, buenos, malos, pero… quizás era el momento -no quería exponerme más… sin embargo… yo… -tome aire en un suspiro corto y rápido -Fujino… Fujino Shizuru… -solo tenía que decirlo, ser valiente y audaz sin importar que, quizás esta era mi oportunidad de decirlo, y que el mundo, los dioses y todas esas cosas me ayudaran -te amo… loca, maniática y apasionadamente.

-Natsuki… -tomo mi mano en las suyas y la apretó… me sentí demasiado expuesta y a la vez liberada, ya lo había dicho, más directamente que la vez pasada, más expuesta, más de todo, con más adrenalina, con más claridad, simplemente, más directa y sin estupideces, con seriedad y madurez.

-y quería que tu sintieras algo… lo que fuera… cualquier cosa así fuera…

-también yo… -dijo, evitando que continuara con mi palabrería sin sentido -loca, maniática y desesperadamente… -sentí una ráfaga de adrenalina en mi pecho -he perdido la cuenta de cuantas veces he suspirado por ti, de cuanto he imaginado una vida contigo, de cuanto te he deseado, de cuando he querido besarte -mi corazón se hizo pequeño y ahora mismo me sentía vulnerable, lleve mi mano libre a su mejilla, nos miramos por unos momentos, si, ella era la mujer a la que quería darle todo mi cariño, a la que quería abrazar con ternura, a la que quería susurrarle te quiero al oído, a la que quería mirar por siempre a los ojos, a la única por quien estaba dispuesta a poner mi orgullo de lado, a la que quería darle todo lo bueno de mi ser, a la que quería entregarle mi corazón en bandeja de plata -yo también he sido muy cobarde… -me hizo un poco de gracia.

-no estas mintiendo ¿verdad? -le acaricie la mejilla con las puntas de mis dedos.

-estoy cansada de fingir, de callar -volvió a apretar mi mano y bajé la vista hasta sus manos esposadas, tuve la intención de quitárselas, pero… recordé algo importante.

-Shizuru, estoy dispuesta a darlo todo por ti -la mire firmemente a los ojos - ¿tú que estas dispuesta a hacer? -su respuesta a esa pregunta era la más importante de todas, es la que definiría mi futuro.

-Natsuki, debes entender que, si nos quedamos juntas, no habrá paz para nosotras -sus palabras no fueron una revelación, ya lo sabía -nadie lo aceptara.

-no he preguntado eso -le dije con seriedad -te he preguntado que estas dispuesta a hacer, porque yo dejaría todo lo que tengo por ti -se quedó en silencio unos segundos.

-es obvio que yo también lo haría -sonreí un poco.

-bien, eso es lo único que quería saber -tome una de sus manos y me la lleve a los labios, dándole un tenue beso mientras la miraba a los ojos, pronto me levante de la cama con un brinco y comencé a ponerme el pantalón -como la persona que nos haría la vida imposible es tu tío… -voltee a verla -tendrás que disculparme.

- ¿Qué? -dijo, desconcertada - ¿de que estas hablando? -en seguida frunció el ceño.

-me voy a encargar de él -y me pase la mano por el cuello simulando un cuchillo.

-no, no Natsuki, no hagas eso -intento levantarse de la cama y simplemente no pudo -es demasiado viejo y astuto… ¡te va a matar!

-tengo el talismán -y lleve mis ojos al Mala colgado en la puerta -no podrá hacer nada.

-no solo es mi tío… hay muchos más, con cargos más importantes, que si lo matas irán por ti.

-los matare a cada uno de ellos -le dije molesta -no me importan las consecuencias.

-no lo hagas, por favor, vayamos a otro lado, a otro país, otro continente -me dijo con algo de desesperación.

-continuaran persiguiéndonos hasta que nos encuentren Shizuru, ¿y qué crees que van a hacer?

- ¿podemos tan siquiera intentarlo? -me quede en silencio, mirándola fijamente ¿Por qué no quería aceptar que era la opción que más nos convenía? Si nos deshacíamos desde el principio de aquellos que estuvieran en nuestra contra, más tiempo podríamos vivir en paz.

- ¿Por qué? -le dije, aun sin entender, podríamos tener una buena y larga, larga vida desde el principio, solo bastaban unos cuantos sacrificios, nada que no esté dispuesta a hacer.

-sé que no lo vas a entender… -dijo sin bajar la mirada -pero toda mi raza nos perseguirá, si van todos, significa que, acabaras con todos… o todos nos acabaran.

- ¿no quieres por temor a que los elimine? ¿les tienes cariño?

-después de todo, debe parecerte absurdo… -me quede en silencio por un largo tiempo, pensando, poniéndome en su lugar, si, tenía razón, no podría soportar que ella llegara a asesinar a mi madre, o a mis tíos, o a los bobos de mis primos.

-no… tienes razón -me senté en la orilla de la cama, desechando las enérgicas intenciones que tenía hacia solo unos minutos atrás -solo quería deshacerme de tu tío y no pensé en…

-solo… solo intentémoslo ¿sí? -se acercó a mí, y apoyo su frente en mi hombro.

-pero que sepas que no me falta determinación -le acaricie el cabello, mientras, poco a poco abandonaba la idea de asesinar a su tío.

-lo sé -me había dicho que acabaría con él aun cuando ella se opusiera, por eso pedí dos talismanes y conseguí unas esposas, dejaría uno con ella para evitar que me detuviera, y el segundo lo usaría contra su tío, pero ahora… vaya, que voluntad más débil Kuga Natsuki, pronto sentí renovadas ganas de ir por la vida de ese sujeto, pero no quería que ella me odiara, no después de lo que había dicho… tenía que convencerla.

-tendríamos que irnos del país entonces… -le dije señalando lo más obvio, ella asintió - ¿dónde quieres ir? -le dije, pero aun sin abandonar mis intenciones.

-me gustan los lugares cálidos, o por lo menos templados -tenía sentido, después de todo, es una serpiente, su cuerpo necesita de climas cálidos por su tipo de sangre.

-dime a donde, hare lo posible…

-desde que fuiste a Roma me quede pensando que me gustaría estar ahí, contigo -sí, tentadora idea, ojalá no nos encontráramos a Sears.

-después podríamos ir a Grecia, y viajar en ferri por el mar mediterráneo -me imaginé con ella en ese mismo momento, sonreí involuntariamente.

- ¿podrás resistir el calor? -me dijo con cierto tono burlón, los lobos no somos de lugares cálidos.

-estuve en roma ¿recuerdas?

-sí, pero eran finales de invierno, no hay comparación con primavera o verano.

-que importa si estoy contigo… además, allá también existe el aire acondicionado.

-tan linda… -dejo de apoyarse en mi hombro y me miro a los ojos -dime que no estoy imaginando todo esto… -me acerque a ella, poco a poco.

-no lo estamos imaginando -entonces encontré sus labios con los míos, los latidos de mi corazón ensordecían mis oídos, era el primer beso consensuado y se sentía maravillosamente diferente y por completo adictivo, probé su boca con languidez, solo unos segundos después sentí mis latidos aún más fuertes que antes y todo mi cuerpo empezó a sentirse caluroso. Se acercó más, me puso las manos en el cuello y sentí el metal de las esposas, busque con impaciencia la llave en los bolsillos del olvidado pantalón, pero no estaba, hice una pausa, tome las esposas y las rompí, dejándole las manos libres.

-ya hacía falta -me puso las manos en los hombros desnudos, me deslizo las manos por la piel, sus manos eran muy frescas comparadas a mi cuerpo caliente, luego me tomo del cabello, y reanudamos el beso interrumpido.

Cuando menos me di cuenta, ella estaba casi arrancándome el pantalón, nada hasta ahora había sido tan satisfactorio como su cuerpo, la suavidad de sus dedos, el aroma de su piel, el sonido de su voz… su presencia… por primera vez me dejé hacer y con cierta maestría de su parte me derretí en sus dedos. Pero cuando termino, no era como un, ya, se acabó, y toda la energía se disipaba, no, tenía algo en el pecho, como si cargara algo, era una sensación agradable y acogedora… la abrace y me aferre a su cuerpo. No era solo placer, es que era simplemente ella y eso me hacía feliz. Era avasallante, demasiadas cosas a la vez, pero se sentía bien, quizás esto es lo que uno busca tanto, lo que uno necesita, esta sensación de pertenencia y cumulo de emociones, de apoyo, tal vez.

Se acomodó sobre mí, hundiendo la nariz en mi cuello, le pase los dedos por el cabello, ese suave y hermoso cabello que aun en la penumbra brillaba, luego toque con suavidad sus hombros, esa piel suave, más suave que el terciopelo o la ceda, entonces, mientras disfrutaba de un cómodo silencio nunca antes vivido, una vieja idea volvió a mi mente ¿sería apresurado? Suspire, mientras miraba el techo… es una locura, no lo hagas, me decía mi mente, pero en lo más profundo de mi ser quería hacerlo, que importaba, me amaba ¿o no? si es así no debería tener miedo de su respuesta.

-cásate conmigo -solté casi de la nada y pronto se incorporó a verme, tenía una expresión confundida y sorprendida.

- ¿Qué dijiste? -quizás si me había apresurado, pero he esperado demasiado tiempo, mucho quizás.

-que te cases conmigo -me miro a los ojos, quizá buscando saber si era una broma o no, finalmente tomo aire en algo parecido a un suspiro.

-pero… -alce una ceja, bien, no quiere casarse conmigo, comencé a mirar a otro lado para ocultar la inicial decepción que estaba sintiendo -supongo que ¿en el extranjero? -volví a verla, sorprendida.

-entonces -me levante, emocionada - ¿si te casarías conmigo? -ella sonrió.

-solo contigo podría casarme por mi propia voluntad -me quede sin palabras, era lo que había deseado, tome sus manos y las bese en el envés.

-hare mi mejor esfuerzo para que seas feliz conmigo -sería difícil porque a veces tengo mal humor, pero si era ella podría hacerlo.

-hay que planear muy bien todo -me tomo del mentón y me beso -debemos ver donde nos vamos a casar, buscar una casa donde vivir y un trabajo.

-bien -y no resistí esta vez el suspirar frente a ella. Por ahora todas esas cosas de la vivienda y el empleo no me importaban, solo podía pensar: se va a casar conmigo, nos vamos a casar, ella mi esposa, yo su esposa, debo comprar un anillo, anillo, anillo, ¡anillos! Y sonreí como boba.

Nos quedamos el resto de la tarde planeando todo lo que haríamos, imaginando, moviendo cosas, lugares y personas de acuerdo a nuestras necesidades, no volvimos a tocar el tema de su tío, pero yo sabía que no podría vivir en paz si ese hombre no desaparecía. Tengo que matarlo. Tengo qué. Pero ella no debe saberlo, así que debo tener mucho cuidado, lo más fácil es que lo mate justo cuando nos vayamos del país. Tendría que usar ambos talismanes, más uno o dos más para camuflajear mi olor y cualquier rastro que pudiese dejar. Esta vez debía tener muchísimo más cuidado que otras veces. Sin fallos Natsuki, porque Shizuru no se puede enterar. ¿Y si se llega a enterar? No… no se tiene que enterar, no es una opción, luego de que nos vayamos, de alguna forma la convenceré para que elimine todo contacto con su familia, después de todo, es lo mismo que voy a hacer yo, si mi madre se enterara… quizás exagere un poco, pero, me cortaría la cabeza.

Era ya un poco tarde cuando nos separamos, obviamente fui a dejarla al estacionamiento donde había dejado su auto, y luego volví al mío con Sugiura, quizás fuera que estaba muy concentrada pensando en cómo le haría con el odioso tío, que cuando llegue a la puerta y la abrí, solo hasta que la abrí y quede a la vista de todas ahí dentro, me di cuenta de la presencia de Tokiha. Quise escapar en ese mismísimo momento, pero ya era tarde, los irises lila me miraron de arriba abajo.

- ¡guau! -exclamo Sugiura -ya tenía mucho que no te veía con esa apariencia -sonreí forzadamente y entre al departamento.

- ¿Qué está pasando aquí? ¿ha sucedido algo? -pero más importante, ¿porque estaba Tokiha aquí? ¿cómo sabia donde estábamos viviendo? no recuerdo habérselo dicho a mi madre, y no creo que Sugiura se lo haya dicho.

-tu madre está preocupada porque no contestas sus llamadas -ahhh, si, era verdad, pero no era que no quisiera contestarlas, es que llamaba en los momentos menos oportunos y mi teléfono estaba en silencio, culpa mía no era.

-ahh ya veo -pero eso aún no explicaba del todo su presencia.

-además cuando llamaba a Midori-chan ella siempre decía que te iba a decir que la llamases y tampoco sucedía, estaba comenzando a molestarse en serio.

-ay lo siento, es que siempre lo olvidaba -dijo Sugiura, intentando que no se apreciara el tono irónico.

-bueno, estoy bien y todo eso, pero, ¿Cómo diste con este lugar? -trate de preguntar de buen modo.

-pues tu madre me dio la dirección -sentí como algo descendió por mi garganta, enseguida Sugiura y yo nos vimos a los ojos.

-ohhhh, ya veo, si… si… ¿Cuándo le dimos la dirección? -pregunte casualmente tratando de estar calmada.

-iahhh! no me acuerdo… -y muy suavemente Sugiura movió la cabeza negando. Mierda.

- ¿te dijo algo más Mai? -trate de sacarle más información.

-me ha dicho que me quede contigo hasta que regreses, que ya te pasaste de lo que le habías dicho, ella está cuidando a los niños -lo que seguramente habrá incrementado su molestia, porque ella ha de pensar que no es su responsabilidad cuidarlos, sino mía, ya casi la podía escuchar en mi cabeza. Aunque, bueno… tiene razón.

-ya veo, bueno, mira, justo ahora no es un buen momento, porque no regresas, le dices que estoy bien y ya -Tokiha frunció sus naranjas cejas.

-no te has dado cuenta de que no tengo opción, es tu madre, ya deberías saber cómo piensa -era verdad, y eso me molestaba al mismo tiempo que me aterraba.

-está bien, está bien, puedes quedarte no hay problema, ponte cómoda -ella suspiro cansada -Sugiura, ¿me acompañas al minisúper?

- ¿ehhhhhh? -contesto en protesta y la mire feo, lo más feo y aparentemente tranquilo como para que Tokiha no sospechara nada -ah sí, quiero un… un… un té… -se levantó, se puso los zapatos y luego de bajar las escaleras y llegar a la calle…

- ¿Qué mierda voy a hacer? -Sugiura ya se esperaba esa reacción porque simplemente saco un cigarrillo y lo prendió.

-ay yo que sé, no sabía que venía -exhalo el humo y se quedó en silencio.

-tienes que ayudarme -me volteo a ver -me voy a largar del país.

- ¿¡Qué!? ¿Cómo que…! ¿porque!

-Shizuru está de acuerdo, nos iremos de aquí y…

-Shizuru he -levanto las cejas, viéndome con ojos entrecerrados.

-hoy hablamos de muchas cosas -no quise explicarle todo.

-entonces ¿esto es como una fuga por amor? -me encogí de hombros.

-algo así, podría decirse… -ella suspiro y me volteo a ver con una sonrisa.

-me da gusto que por fin lo hayas logrado.

-creo que no lo habría logrado sin algunas de tus palabras, y lo del talismán, por supuesto.

-bueno, ¿y cuando se van?

-aún no hemos puesto una fecha, ella quiere hacer unos movimientos en el banco.

- ¡ou! Esto va en serio, tienes que contármelo todo -me paso un brazo por los hombros y empezamos a caminar al minisúper, mientras le soltaba toda la sopa.

Las cosas con Tokiha ahí no fueron tan fáciles, al día siguiente, o sea, domingo, fui a ver a Shizuru, y nada más entrar en su departamento me miro con las cejas fruncidas de arriba abajo, la expresión seria me alertaba, pero en mi mente no sabía que sucedía, solo me pregunte: ¿Qué? ¿Qué pasa? Luego se me acerco y vi cómo me inspeccionaba algunas partes del cuerpo y yo seguía preguntándome ¿Qué? ¿qué rayos? ¿Qué? Simplemente, ¿¡que!?

- ¿Quién es esa mujer? -eso me agarro muy de sorpresa, pero no debía sorprenderme, después de todo ella es una cambiante, ¡como yo!

-ehhh… bueno… -no sabía que decir, como empezar, o si debía decirle, o si debía hacerme pendeja, aunque sospecho que lo mejor era hacerme pendeja.

-reconozco el rastro de esa mujer, pero no sé quién es… - ¿Cómo que reconocía el rastro? Me quede con la boca abierta, con cara de boba -antes, cuando recién nos encontramos en la planta, llevabas contigo el mismo rastro y no creo que sea tu madre -entonces me enfrente al serio dilema sobre decirle la verdad o no… tenía pensado decírselo, sí, pero no ahorita, no tan pronto, sino de forma tranquila y relajada, estando lejos de presiones y de gente.

-espera un momento… -me di la vuelta y saque mi celular con la clara intención de marcarle a Sugiura, pero ella se adelantó y me quito el teléfono, no quedamos viendo a los ojos y termine resoplando -está bien… te lo iba a decir, no ahora y con calma, pero lo iba a hacer -me pase una mano por el cabello, nerviosa -sabes que soy un cambiante de lobo -asintió con la cabeza -bueno, ya te has dado cuenta que tengo una particularidad -alzo una ceja -puedo cambiar de apariencia -volvió a asentir -la cosa es que… -hice una pausa mientras inhalaba, sus ojos estaban firmes sobre mí, exhale con nervios -la mujer a la que te refieres… bueno, ella en algún momento, pero ya no, es decir… de verdad que ya no, porque, ahora es una relación diferente pero, todo eso es porque… -tome un poco de aire -por accidente ella quedo embarazada… -y me mordí los labios mientras la veía fruncir las cejas.

- ¿de ti? -asentí suavemente, se quedó callada unos segundos y luego fue a sentarse al sofá, rayos, esto no debía pasar - ¿Cuándo pensabas decírmelo?

-ehhh… cuando las cosas estuvieran más tranquilas -y estuviéramos muy lejos y no pudiera dejarme, aunque eso no mencione, pero intente excusarme mientras la seguía al sofá.

-entonces tienes un hijo -mire momentáneamente a un lado, recordando a la niña de Yuuki… y luego al más chico…

-a decir verdad… -enseguida volvió a verme, claramente molesta, le mencionaba a la niña ¿o no? aunque si se entera después sería peor… -tengo tres… -salió molesta a encerrarse a su habitación -Shizuru -la seguí hasta donde la puerta me dejo -Shizuru, fueron accidentes, me engañaron -solo Yuuki me había engañado, pero, pues da igual.

-era de suponerse, ¡eres un lobo! -creo que eso era ofensivo, pero no entendí por qué - ¿porque nunca lo mencionaste? -dijo desde dentro de su habitación.

- ¿Cómo te lo iba a decir? No sabíamos ni tu ni yo que éramos cambiantes ¿Cómo te lo explicaba? Sabes que tenemos prohibido decir nuestra naturaleza, seguramente le iba a decir a una mujer, que creía que era humana, que era un cambiante y todas esas cosas difíciles de explicar.

- ¡lo hubieras hecho! -ahora estaba siendo irracional.

- ¿y en qué momento? Si se puede saber ¿Cuándo me rechazaste? ¿o cuando intentaste matarme? ¿la primera o la segunda vez? -enseguida abrió la puerta.

-estas siendo injusta -estaba muy enfadada.

-tú también lo estas siendo, sabes que no te lo podía decir, solo ahora porque nos hemos sincerado y descubierto.

-pero ¿Por qué tuviste tantos hijos? -cada vez alzaba más la voz - ¿Por qué si se supone que me amabas?

-era lo que se suponía que debía hacer, además ¡Siempre me rechazaste! -le dije fuertemente excusándome por la presión, comenzaba a perder la paciencia.

- ¿Qué yo hice qué? -que se hiciera la desentendida me fastidio - ¿Cuándo si se puede saber?

- ¡Ah! ¡no te acuerdas! Esa vez que estábamos en el festival cultural y ese imbécil de Kanzaki te lo dijo, me miraste y claramente oí que dijiste que no te gustaban las mujeres.

- ¡tenia dieciséis años! ¡no sabía nada! -la discusión cada vez se ponía más acalorada.

-pero lo dijiste, y luego ese idiota me amenazo, y tiempo después en la universidad me dijiste que estabas enamorada de tu estúpido amigo.

- ¿Qué? ¿Qué yo qué? ¡No! ¡era él quien se me había confesado! Buscaba tu ayuda, tu opinión, como mi amiga.

- ¿si? Pues no fuiste muy clara, además, acuérdate que me rechazaste el año antepasado, MUY claramente.

- ah, ¿sí? ¿y en ese momento aún no tenías a tus hijos? -me quede callada, en ese momento ya estaban casi los tres… creo.

-bueno, ese es otro tema.

-ah, ¿y cuál era el tema? -se cruzó los brazos, estaba muy molesta, jamás la había visto así. Respire profundo y conteste.

-mis hijos -tense la mandíbula -bien, mira, el primero lo tuve en mi primer año de universidad, el segundo casi cuando la terminaba, que es cuando te fuiste a Corea sin decir ni adiós -intento alegar pero continúe hablando -y el tercero, fue concebido antes de que nos encontráramos en la planta -esa parte es ligeramente diferente, pero, no se la voy a decir -poco después deje a Mai -ella suspiro y se recargo en el quicio de la puerta, se quedó en silencio durante unos minutos muy largos y yo estaba que me quería mover por todo el piso de la angustia, pero resistí, me quede de pie esperándola, muy quieta.

- ¿Qué vas a hacer con ellos? -dijo mirando al suelo.

-ya te lo he dicho -subió momentáneamente a verme -estoy dispuesta a darlo todo por ti.

- ¿los vas a dejar? -me quede unos momentos en silencio ¿no era obvio?

-sí, los voy a dejar -dije con firmeza y obviedad.

- ¿y que hacia esa mujer contigo hoy? -esto de que también fuera una cambiante era una ligera, ligerísima desventaja, solo para mí, porque entonces estábamos en iguales condiciones.

-fue a verme porque mi madre quiere que regrese con ellos.

-oh dios -se llevó una mano a la frente -voy a destruir una familia -inmediatamente comprendí lo que estaba pensando.

-nunca hemos sido una familia -subió los ojos a verme -he tenido peleas muy fuertes con Mai, ha sido una relación tormentosa llena de malos tratos, vivíamos en el mismo lugar casi sin hablarnos, mucho antes de que nos volviéramos a encontrar, solo estaba con ella por el chico…

-entonces tus hijos te extrañaran y se preguntaran porque los dejaste, podrían llegar a odiarte…

-sí, es verdad, puede pasar -le dije con seriedad.

- ¿y aun así los vas a dejar? -tenia ahora la mirada agachada, sin mirarme.

-espero que algún día lo entiendan, sé que soy responsable de ellos, sé que debería estar con ellos, velar por su seguridad e intentar estar ahí, pero a veces hace más daño estar que no estar, nunca he sido feliz en esa extraña relación en la que me vi, probablemente, si continuara, las cosas serían peor, tal vez les haría más daño, tal vez me odiarían más… además, tu vales toda la pena del mundo Shizuru, tú lo vales todo -le ofrecí mi mano y no la tomo inmediatamente, se quedó pensando unos segundos, finalmente…

-bien -termino por contestarme, tomando mi mano al tiempo que exhalaba -hagamos… -me miro a los ojos y yo suplique silenciosamente; termino pasándome los brazos por los costados -entonces hagamos que esto lo valga…

Luego de la dramática y angustiosa discusión, finalmente pudimos sentarnos con calma a tomar un té en la sala y a hablar sobre lo que haríamos, estuvimos decidiendo que hacer bastante rato y concluimos que iríamos primero a Dinamarca, y finalmente a Grecia. Dinamarca no es un país tan al norte, así que le sentaría bien a ella, podríamos turistear unos días y finalmente irnos. Solo cuando esto estuvo decidido, comenzamos a fijar la fecha, ella debía hacer movimientos en el banco, tenía dinero, pero no podía arriesgarse a dejarlo en su cuenta, debía meterlo a una cuenta de un banco internacional, que no estuviera a su nombre. Acordamos que me abriría una cuenta, ella retiraría todo su dinero, y en la nueva cuenta de otro banco, ahí lo pondríamos todo. En unos días todo debería estar listo para irnos.

Al día siguiente, fuimos a retirar su dinero, fue bastante alarmante para el gerente del banco, no todos los días viene la dueña de una millonaria cuenta a retirar todo el efectivo, pero tuvo que hacerlo, ella estaba en su derecho. Finalmente, después de aquello, fuimos a abrir la dichosa cuenta que por mandato de ella quedo a mi nombre, si fuera por mí, me llevaba el dinero físicamente, pero no, ella lo quiere tener en el banco, bah. La cuenta estuvo abierta casi dos horas después de que llegamos al banco, y finalmente, después de hacer el depósito de la enorme cantidad, la cuenta tenía suficiente dinero como para mantenernos diez años cómodamente… lo único preocupante seria si tanto el gerente como la ejecutiva que nos atendieron sospecharan algo, aunque para nuestra fortuna, tanto Shizuru como yo teníamos cierto poder persuasivo para que los vulgares humanos hagan lo que queramos sin preguntar más o alarmarse, así que por ahí estaba atado el tema.

En unas horas, quede como una millonaria, con su dinero, claro que no iba a tocar un solo yen. Supongo que ¿ella era muy adinerada? Como quiera que fuera, eso me preocupaba porque, anduve mirando en los distritos dispuesta comprarle un anillo, ¿pero ella usaría el anillo? ¿y que pieza seria lo suficientemente buena para ella? Tenía dinero ahorrado, pero… me lleve una mano a la frente, si estuviera en su lugar, cualquier cosa me gustaría, así que está bien, pero, uno siempre quiere darle lo mejor a la persona que ama, así sea una simple banalidad. Me recargue en un poste mientras caminaba por el distrito comercial ya después de terminar los movimientos y habernos despedido, entonces mi teléfono comenzó a sonar, era mi madre ¿le contestaba o no?

-hola madre -le dije sin querer contestar.

-Natsuki ¿Cuánto tiempo más estarás allá? -y ahí venia la cantaleta de siempre.

-muy poco madre, en unos días más ya dejare este lugar -y bueno, eso no era mentira.

La cantidad de días y todas esas cosas, no fueron fijas hasta que compramos los boletos de avión, ya que Shizuru no podía viajar por la umbra como yo. Solo entonces me permití planear la muerte de ese vejestorio. Nuestro avión salía a las dos cuarenta y cinco de la tarde, así que lo debía matar casi al momento de irme al aeropuerto. Arregle las cosas para que ella llegara cuatro horas antes a documentar las maletas, más bien, diciéndole que sería lo más conveniente debido a que era un vuelo internacional, y como poco o nada de alboroto queríamos hacer, lo mejor sería llegar antes, se supone que queríamos pasar desapercibidas.

En mi departamento, en ciertos momentos se lo comente todo a Sugiura, ella me ayudaría con las maletas y con Tokiha, aunque claro, no le dije mi plan para eliminar al vejete, obviamente, sin embargo, solo había un cabo suelto, ¿Cómo se enteró mi madre de nuestra dirección? ¿nos estaba espiando? ¿Qué tanto sabia? Eso no me dejaba en paz, era posible que mi madre tuviera contactos, y si los tenia, ¿Qué tanto sabia? ¿sabía sobre Shizuru? ¿sabía que intentaría largarme? Pero lo pensé detenidamente, ella aun no debía saberlo, si ya lo supiera y estuviera informada sobre mis planes, ya estaría ahí en mi puerta, impidiéndome ir a cualquier lado, seguro hasta me habría ya encadenado. Quizás aún tenía tiempo, ¿pero cuánto?

La duda de no saber exactamente como sabia las cosas mi madre me estaba fastidiando demasiado y aun así, continúe esperando hasta el día del viaje. Compre una maleta muy grande, un poco parecida a la que use con Kanzaki y en la madrugada me puse a llenarla con las cosas más importantes, algunos libros, revistas, ropa y todas esas cosas necesarias para mi cuidado e higiene personal. Cuando la maleta estuvo hecha, la bajé con todo el cuidado de no hacer ruidos y que Tokiha se despertara, luego la puse en la cajuela del estúpido auto de Sugiura y no cabía. Maldición. Finalmente, la deje en el asiento trasero y subí a recostarme un rato, pero no podía, mi corazón estaba latiendo muy rápido, desesperado y ansioso. El sueño jamás llego, por lo que a las ocho de la mañana ya estaba desayunando la última comida que me cocinaría Tokiha. A las ocho y media me prepare para salir, unos minutos después ya estaba sobre mi moto saliendo del estacionamiento a velocidad. Llegue a la casa del vejestorio en casi veinte minutos y salió el primer problema.

El viejo no estaba en su casa, no estaba el auto, no había nadie más que las personas encargadas de la casa. Maldije, debí haberlo matado en la madrugada, pero eso sería contraproducente, podrían encontrar el cadáver y llamar a Shizuru. De plano, si no iba a dormir, lo hubiera espiado toda la noche, habría sido más productivo. Mire mi reloj, eran las nueve y unos minutos, tenía casi dos horas para llegar al aeropuerto. Solo una hora para que Shizuru no se enterara de nada. Habíamos acordado que justo cuando llegáramos al aeropuerto, es cuando nos olvidaríamos de nuestros teléfonos, nada de avisar al trabajo, nada de avisar a los familiares, tendríamos que hacer como si nos hubiera tragado la tierra. Romper nuestros teléfonos y borrar cualquier rastro.

Solo tenía dos opciones, salir a buscar al viejo en la ciudad más grande del mundo o esperarlo. La primera opción era una estupidez, jamás lo encontraría tan fácil, aun teniendo un gran sentido del olfato, y la segunda no era segura, ¿quién podía saber en qué momento regresaría? Me quede quieta entre los arbustos, maldiciendo no haberme quedado a espiarlo, me descuide, tome las cosas a la ligera, no fui precavida. Apreté los talismanes que traía al cuello, dos eran los que funcionaban para los Nagah, el otro era para encubrir mi olor. ¿Qué debía hacer? ¿Qué hacía? ¿dejaba al viejo vivo? Volví a mirar la hora, habían pasado cinco minutos. Comenzó a darme un tic nervioso que me hacía temblar el parpado derecho. Vi el reloj una vez más, bien, esperaría hasta que fuera el límite de tiempo.

Me recargue en un muro que había detrás de los arbustos y espere a ver si aparecía el lujoso auto del viejo, pasaron cinco, luego diez, treinta minutos y el tiempo que tenía para matar al viejo y deshacerme de él, era ya menos de una hora. Me mordí una uña con ansiedad y nervios, no podría hacerlo a tiempo. Tome el celular y le mande un mensaje a Sugiura, diciéndole que, si pasaban de las diez y media de la mañana, entrara con Shizuru a documentar las maletas. Justo se estaba yendo el mensaje cuando el auto llego al portón. ¡Es él! Respire profundamente y trate de calmar todo mi cuerpo, luego me coloque el casco después de amarrarme bien el cabello. El portón de la casa comenzó a cerrarse. Entonces pase justo por enfrente de el, hacia una zona donde sabía que había árboles.

Subí los muros que rodeaban la casa con suavidad y agilidad, y me deslicé por una serie de arbustos. Tenía suerte de que al vejestorio le gustara todo ese tipo de adornos con arbustos, era fácil escurrirme hasta llegar a la casa. Antes de entrar eché un vistazo, había un par de sujetos en cada esquina, justo estaba midiéndolos cuando oí la voz del vejete irse por uno de los pasillos. Me puse los guantes y me acerque por detrás al primer vigilante, solo unos segundos y casi cae al suelo desmallado víctima de los talismanes, pero lo tome en mis brazos para evitar el ruido, una vez en el suelo, le rompí el cuello, la misma suerte tuvo el segundo. Solo entonces subí a uno de los pasillos con el piso de madera, llevando mis zapatos en la mano. Era una casa tradicional, así que el piso se marcaria. Camine por el pasillo que antes había recorrido el vejete, entonces afine los oídos, buscándolo, no oí su voz, solo oí como marcaba un número, luego azotaba el teléfono y exclamaba molesto.

- ¿Dónde se habrá metido…? tendré que ir… ¡Enokido-san, prepara el auto! -entonces llegue a la puerta y me deslice dentro de la habitación - ¿Quién…? ¿Cómo… como… -nada más entrar a la habitación el viejo comenzó a debilitarse por el efecto de ambos talismanes -…llegaste aquí? -negué con el dedo índice.

- ¿a quién ibas a buscar? ¿a Shizuru? -de pronto el viejo no pudo sostenerse en pie y callo en su silla, mire mi reloj -sí, justo ahora ya no contestara ninguna llamada.

- ¿Quién…? ¿Cómo es… que tú…? -el viejo se debilitaba cada vez más, después de todo eran dos talismanes los que traía.

-oh, ¿me recuerdas? ¿es por mi voz? Debe ser por eso… -le dije, acercándome suavemente, tenía casco y guantes, además de ropa cubriéndome, solo podría identificarme por mi voz, y no por mi esencia, fueran cuales fueran sus mejores sentidos -supongo que hay mucho que decir ¿no? -me miraba con los ojos muy abiertos, casi saliéndosele, por la impresión y el esfuerzo de mantenerse consiente -pero no tengo mucho tiempo viejo…

-…chi… cera… -alcanzo a escupir forzosamente, yo negué.

-eso no importa ya -deje mis zapatos en un estante y me fui acercando cada vez más -hasta luego -deje mis manos en sus envejecidos hombros como en un gesto aparentemente amigable -en tu próxima vida, se mejor persona -deslice las palmas de mis manos hasta poner una en su nuca y la otra tapándole por completo la nariz y boca, podía ver sus ojos muy abiertos entre mis dedos, sin creer lo que estaba sucediendo, y luego, en un rápido movimiento, le rompí el cuello, la cabeza cayo floja por los huesos, los tendones y músculos rotos, acabando con toda posibilidad de irrigación al cerebro, oxigenación y movimiento, me asegure de que estuviera muerto poniendo atención a los latidos de su corazón, nada después de unos segundos. Trabajo hecho.

Ahora la pregunta era: ¿en dónde me deshaceria del cuerpo? No tenía tiempo de ir a tirarlo al puerto, ni tenía tiempo de hacer un hoyo lo suficientemente profundo, ¿Qué podía hacer? Mire la habitación en derredor ¿Qué iba a hacer? ¿Qué iba a hacer? Supuse que algo se me ocurriría sobre la marcha pero nada mas no llegaba algo a mi cabeza, mi cerebro estaba quedándome mal por esta vez, no podía dejar el cadáver y aquí no había nada que me pudiera serv… un momento… de pronto se hizo muy sobresaliente la presencia de un enorme espejo de plata pulida sobre un estante… ¿Cómo era posible que no hubiera sentido tal cantidad de plata? ¿sería debido a los talismanes? Es imposible… me acerqué con pasos presurosos al espejo y solo cuando estuve a centímetros de él sentí el peso que la plata que ejercía en mí. Era poderoso y muy grande. Sonreí, esto era una muy buena oportunidad ¿Qué hacia el viejo con un espejo de plata? Quien sabe, aunque de haber sabido que serviría para despacharlo bien, jamás lo habría tenido cerca. Un espejo de plata era el conductor perfecto para abrir un portal hacia la umbra de la forma más fácil y segura. No cabe duda de que el viejo tenia cosas poderosas.

Me gire hacia donde estaba el cadáver del viejo y como un costal de papas me lo eche al hombro. Los Nagah no pueden caminar por la umbra, ni hacer portales, tienen que esforzarse mucho para lograrlo, según lo que me ha dicho Shizuru, pero este vejete debe tener unos cientos de años, seguramente puede cruzar, o al menos su cuerpo físico, su espíritu ya debe haber sido llevado a Erebus*, para quitar las manchas de su alma y purificarla. Sostuve fuerte las piernas del viejo que quedaban en mi pecho, y mire el reloj, tenía veinte minutos antes de la media, tendría que ser muy diestra para llegar a donde quería botar el cuerpo y regresar. Exhale. Camine hacia el espejo, puse mis manos en la superficie de plata y dije algunas palabras, pronto como si la plata se hubiera vuelto agua, mis dedos la atravesaron, el portal estaba abierto. Era un portal diferente al de los puentes lunares, aquí no había lúnulas o un camino que seguir, aquí era la umbra tal cual.

Atravesé el espejo de plata como si me bañaran con agua fría, mientras apretaba las piernas del vejete, fue un poco difícil, no quería pasar, era como si algo rechazara a que entrara el cuerpo, pero después de empujar y empujar, terminé entrando súbitamente, como si me hubiera atorado y repentinamente me liberaran. Viene lo bueno, me dije, debía buscar, pero buscar en la umbra no es cosa fácil, así que simplemente fui haciendo una serie de portales hasta intentar llegar al reino deseado, el abismo. Era como entrar en una serie de puertas que no sabías si te iban a llevar al lugar que querías, pero aun así las cruzaba, en una de tantas, el portal se abrió justo frente al abismo. Mierda, pensé inmediatamente y con un poco de miedo.

Mire el abismo con horror, sentí como las piernas me temblaron y me caí hacia atrás por el peso del viejo, ya había escuchado de este lugar, aquí es donde llegan todas las cosas perdidas de la umbra, además de que es un lugar dentro de la inmensidad de la umbra donde todo lo que caiga ahí, continuara cayendo por y para siempre sin fin alguno, era perfecto para mí, que quería asegurarme de que el cuerpo del vejestorio no sea encontrado jamás, además, nadie puede salir del abismo, aun si fueran a buscar algo, no puede volver nadie. Tragué saliva e hice un gran esfuerzo para no seguir temblando y quitar la mirada de la oscuridad del abismo. Levante el cuerpo de una pierna, respiré profundo, tomé impulso y luego con bastante fuerza lo avente en medio del abismo, por la parte más oscura y profunda, como si hubiera tenido succión, el cuerpo fue absorbido y en solo unos segundos dejo de verse. Di unos pasos atrás, quedándome solo unos segundos impactada, reaccioné un poco tardado y comencé a abrir portales para largarme lo más rápido posible. Cuando volví al mundo físico, habían pasado solo unos minutos desde que me había ido y todo aquello parecía como si hubiera sido una rara alucinación al cambiar tan rápido de panorama. Tomé los zapatos que había dejado en un estante y salí rápida pero sigilosamente.

Había sido un poco complicado, pero el trabajo estaba hecho, y muy bien hecho debo decir, esta vez no había forma de que encontraran el cuerpo, quizás eso debí haber hecho con Kanzaki, pero en ese momento no tenía la experiencia que tengo ahora con la umbra, antes sin duda me habría perdido. Me tomo unos minutos más llegar a donde había dejado mi motocicleta estacionada y otros más, conduciendo a exceso de velocidad al aeropuerto, al final, llegue a las diez con treintaiséis minutos, justo cuando Sugiura bajaba mi maleta del auto. Estacione la moto con prisa y me quite los talismanes.

-guárdalos que me costaron muy caros -le dije, dándoselos en las manos.

- ¿no preferirías tenerlos? Solo por si acaso -me quede viendo los Malas aun en sus manos.

-le afectan a Shizuru, no podría -ella se quedó pensando un momento.

-te los enviare, conseguiré algo que pueda contener su efecto, ya verás -y me guiño un ojo -y por cierto ¿A dónde fuiste?

-le compre algo -mentí -podía comprarlo estando allá, pero quiero que sea de aquí.

-mmmm… bueno, cada quien con sus ideas -me encogí de hombros y me saqué las llaves de la moto del bolcillo.

-ten -se las ofrecí en la mano -estoy segura que llegare a dominar mejor los viajes por la umbra y podré llevarme mi moto, pero hasta que lo logre, guárdala.

-ten por seguro que la cuidare bien -me dolía separarme de mi preciada moto, pero había que hacer sacrificios.

Luego, Sugiura guardo los talismanes en la guantera del auto mientras que yo sacaba el celular, y apretándolo con las palmas de mis manos lo hacía pedazos, lo estruje cada vez más y más fuerte para que no hubiera posibilidad de rescatar algo de el, al final quedaron pedacitos del plástico que termine botando en el suelo del estacionamiento, Sugiura miro silenciosamente, cuando termine cargue mi maleta al hombro.

-bien… bien… entonces… ya está todo -le dije con cierto nerviosismo.

-sí, ya está, vamos que te está esperando -asentí con rapidez y sujeté bien el alza de mi maleta.

-Sugiura… -le dije antes de comenzar a caminar, justo cuando ella llevaba un par de pasos - ¿no te preocupa… -ya había pensado en esto con anterioridad -que… mi madre quiera maltratarte -por no decir torturar -para que le des información?

-claro que si -se detuvo unos momentos -por eso yo también voy a desaparecer -alce las cejas -es decir, me iré con mi maestro a su corte, no podrá hacer algo, después de todo, los zorros tenemos diferentes leyes, y ella lo sabe.

-ya… -termine asintiendo, entonces ya podía dejar de preocuparme por Sugiura, que, aunque no le caería mal una llamada de atención, tampoco merecía sufrir por ayudarme.

-no te preocupes mapache -entorne los ojos -estaré bien -y alzo el dedo pulgar.

-hmpf, son a ustedes a quienes confunden con mapaches -y comencé a caminar -no a los lobos -ella soltó una risotada.

Con ella siguiéndome a un lado, llegamos al edificio del aeropuerto, buscamos la zona de documentación y ahí Shizuru ya estaba, solo con una maletita de mano. Enseguida que me vio, frunció el ceño. Si bueno, llegaba tarde, muy tarde por no decir más, seguro la posibilidad de que me hubiera pasado algo figuro por su mente, o que me hubiera arrepentido, claro que eso jamás sucederá, mi estupidez no llega a ese nivel.

-lo siento, me tarde un poco más de lo que creí -no se le quito el ceño fruncido ni cuando regrese de documentar mi maleta.

- ¿y qué es lo que te hizo tardar? -pregunto solo un poco menos molesta que al principio.

-luego te cuento, hay que irnos ya a la sala de espera -no muy convencida comenzó a caminar.

Subimos las escaleras eléctricas y llegamos a la sala de espera donde estuvimos unas dos horas. Luego de sentarnos a esperar, Sugiura comenzó a moverse como si tuviera algo atorado en el trasero, seguramente estaba nerviosa e inquieta de que pudiera aparecer mi madre en cualquier minuto, o al menos así estaba yo. Por fortuna, no sucedió nada de eso, pero lo esperaba, ya hasta estaba practicando mentalmente que diría y que podía hacer, sin embargo, luego de estar esperando tanto de pronto vocearon que el avión para nuestro vuelo era por tal puerta. Todos los pasajeros que estaban en la sala de espera se levantaron, las tres nos pusimos de pie, nos miramos Shizuru y yo, luego Sugiura nos miró, era la despedida, seguramente no nos volveríamos a ver por un largo tiempo. Quizás fue un sentimiento implícito en las tres que impidió que hubiera palabras de adiós ni más sentimentalismos, solo nos dimos un abrazo, incluso Shizuru le dio un tímido apretón, luego subimos poco a poco. Mi corazón latía rápidamente, hasta que no estuviera el aparato en el aire no me sentiría tranquila. Luego de que todos estuvieran sentados, el capitán se puso a dar todas esas explicaciones innecesarias y fastidiosamente largas. Moví mi pierna con molestia. Minutos más, el avión empezó a moverse, luego despego e instantáneamente mi ansiedad se redujo. Lo habíamos logrado. Exhale con cansancio… ¡Lo habíamos logrado! …a menos que mi madre apareciera de la nada con un lanzacohetes y apuntara al avión haciéndolo caer y explotar… pero eso sería demasiado y no paso, por suerte.

Me hundí en mi asiento al mismo tiempo que el avión tomaba altura. Por fin. Serian en teoría once horas hasta Copenhague, pero ya que importaba. Me pase la mano por el cabello y suspire. Todo había sido tan apresurado, comencé a repasar lo que había hecho, si no había olvidado algún detalle, si todo estaba en su lugar, y hasta donde recordaba, si, había hecho todo bien, utilice guantes, me puse el casco, no deje rastro del viejo, había utilizado un talismán para modificar mi olor y mi rastro, o lo que se pudiera percibir. Lo único que lamentaba, es que debía dejar mi motocicleta. Suspire con un poco de desánimo.

- ¿Qué pasa? -me pregunto, enseguida voltee a verla.

-no es nada -me pase una mano por el cabello -extrañare mi motocicleta -y sonreí nerviosamente, como aun no creyendo lo que estaba sucediendo, luego ella sonrió, contagiada, quizás le hacía gracia.

-ya conseguirás otra -Shizuru tenía razón, aunque esa era especial, hay que aceptarlo.

-no puedo creer que lo hayamos logrado -le dije alzando las cejas, con verdadera expresión de no creer la situación.

-pero ya estamos aquí -me dijo con esa hermosa sonrisa tenue en sus labios, con esos brillantes y exóticos ojos rojos que hacían vibrar mi alma. Suspire mientras la veía. Por fin, era lo único que podía pensar mientras la veía y nos sentía en el avión, por fin. Involuntariamente sonreí un tanto cohibida al tiempo que recordaba mi más importante nota mental.

-quiero darte algo… -y me busqué en el bolsillo de mi pantalón, pronto encontré el paquete, lo abrí y le ofrecí un anillo -es algo sencillo, pero… -ella alzo las cejas, quizás emocionada. Algo sencillo que me costó casi todos mis ahorros, pero ella lo valía -por… por… -se me subió el color a las mejillas, lo podía sentir en mis ardientes orejas -nuestro compromiso.

-gracias -me contesto con una solemnidad en sus ojos, en su boca, en todas las facciones de su cuerpo y cara que me hizo sentir exactamente como llegue a imaginar que me sentiría, correspondida y feliz; evite suspirar y simplemente exhale mientras ella se colocaba la joya, al mirarlo puesto en su mano una bonita sonrisa llego a ella, una sonrisa que me derretía el corazón; lo juro, eran las manos más preciosas, hermosas y perfectas en el mundo, claro que le venía perfecto el oro blanco con un rubí malasio - ¿por esto te tardaste en llegar?

-quería comprarlo aquí -nunca conteste su pregunta, simplemente conteste con otra cosa y no lo noto, no quería mentirle, no a ella, pero lo de su tío debía quedar bien zanjado para que no diera problemas en el futuro, tenía que proteger nuestro porvenir y más importante, a nosotras mismas; en algún otro momento se lo diría, cuando haya pasado un tiempo, si se lo dijera ahora, tal vez querría regresar inmediatamente y no lo iba a permitir.

Exhale, un poco más tranquila, cuando mire por la ventana, ya casi no se veía la ciudad, es más, ya no se alcanzaba a ver el pedazo de tierra que es Japón. Adiós. A mi madre, a mis tíos, mis primos, a mis hijos, Ichiro, Kenji, Aiko, adiós, a Tokiha, a Yuuki, a Sugiura… que se había comportado como la hermana que nunca tuve y como una amiga de verdad, adiós, finalmente, a todos.


Ha llegado el apocalipsis, ya no importa lo que se haga con tal de detenerlo, es ahora, en este momento, a pesar de los duros esfuerzos hechos por milenios, a pesar de la sangre derramada, a pesar del dolor y la desdicha, está aquí, la costra de la humanidad ha prevalecido por sobre nuestra tierra, por sobre nosotros, por sobre nuestra raza, y aún más allá de ellos, el Wyrm ha ganado, pues los humanos son solo un medio, ha hecho a un lado nuestra voluntad. Es un hecho, el apocalipsis es obra suya, pues si no es el apocalipsis, ¿Cómo podría explicarse que sucedan cosas tan monstruosas como en estos tiempos? Mis manos… manchadas de la sangre de mi raza y mi pueblo, pero sobre todo… manchadas de la sangre de… si esto no es el apocalipsis ¿Qué más puede ser?


*Erebus: Es el purgatorio de los Garou, un lugar en donde los hombres lobo arden en un lago de plata derretida. Sufren heridas y se curan al mismo tiempo de recibir un nuevo sufrimiento. Algunos creen que este reino es un crisol que quema a sus víctimas hasta que consiguen ser lo bastante fuertes como para purificarse. Lo cierto es que di la explicación incorrecta anteriormente con Malfeas, pues es Erebus el verdadero "infierno" y Malfeas es el reino del Wyrm en la umbra, I' so sorry, todo por no verificar en el libro, pero bueno, equivocarse es de humanos.


Y… bueno, bien podría decir una mentira sobre porque me tarde en subir el capítulo diciendo que fue por mi trabajo, pero no es verdad, lo cierto es que no quería subir el capítulo final, si, es el capítulo final, lo cierto es que todavía no quería dar por terminado este escrito, y bueno, realmente todavía no es el final, porque el siguiente es el epilogo. Así que damas y señoritas, si tienen alguna duda o un comentario en especial del que quieran respuesta, ahora es el momento porque ya después del siguiente capítulo no podre contestar (solo por mensaje privado :v). Sé que aún hay algunas dudas, pero en el siguiente seguro se aclarecen, ya saben, hay que dejar algunos misterios para hasta lo último, eso le da sabor.

Por otro lado, aunque aún queda el epilogo, quiero darles las gracias y comentar un poco sobre este FanFic. Primero que nada, este FF surgió por un cumulo de cosas que yo deseaba leer y que hasta el momento en que lo comencé (no se ahora), aún no había encontrado en otro FF (o no lo había encontrado con frecuencia) ; No.1, me fastidiaba leer que Natsuki estuviera por debajo de Shizuru a nivel intelectual, no sé cuántas veces lo vi y me fastidiaba, por eso quise que estuviera a la par de Shizuru, equidad damas, odio leer que la hagan menos, ok, tal vez estoy proyectándome, pero da igual; No.2, que Natsuki no tuviera decisión, odio leer cuando no se decide o que está dudando, así que bueno, le di resolución, pero también con una explicación acorde, obviamente; No.3, que sea Shizuru quien siempre la está persiguiendo, me gusta darle la vuelta a las cosas, eso crea una atmosfera nueva, además, eso es en el anime, aquí hay un mundo de posibilidades y me encantan las cosas fuera de lo común; y… no me acuerdo si había otra cosa, supongo que ya luego recordare.

Haciendo memoria, comencé este FF cuando tenía tres contracturas en la espalda y solo estaba en mi cama viendo el polvo pasar, obviamente la idea que dio inicio era muy simple, y no creí que sobrepasara las veinte páginas, pero aquí estamos, con más de 300 mil palabras, seh… veinte paginas he, seh…

En fin, quizás esta demás decirlo, pero me costó mucho escribir este FF ¿porque? Bueno, me distraigo muy fácilmente, de verdad muy fácilmente, por eso casi que tengo que hacer todo un ritual con las condiciones adecuadas para que pueda escribir (de noche, sin ruido, con tranquilidad, sin interrupciones etc, etc) aunque a veces, aun con las condiciones adecuadas, me pasaba que me quedaba en blanco frente al documento… además tuve que dejar de lado otros escritos que espero poder terminar… un día de estos.

Sin más por el momento y terminando con todo lo que quería decir, no me queda más que darle las gracias a todas las personas que leyeron el FF, gracias por seguirlo, por hacerlo parte de sus favoritos y por comentar, ha sido un largo tiempo desde que lo comencé a escribir, y otro más desde que lo publique aquí, no sé qué vaya a pasar, pero ojalá y vuelva a poder escribir algo tan largo y podamos vernos de nuevo. Y ahora, finalmente:

Gracias Carly, por tu constancia al darle una mirada cada día (hazte una cuenta mejor, te llega la notificación jeje), ojala te haya gustado este capítulo.

Gracias Chat'de'Lune, que has estado aquí tanto tiempo, me divertí mucho con tus comentarios, pues yo ya sabía que pasaria después así que era emocionante leer todas tus reacciones.

Gracias, Setsuna M, si, el talismán funciona y se la lleva jejej, sobre las consecuencias de traer a la chica, la verdad no las pensé y quedo todo eso fuera de la trama, jejeje, tal vez debí haberlo hecho para generar más drama y complicar más las cosas hmmm…

Gracias lezamab01, ya pronto acabare con tu agonía ¿supongo?

Gracias Marianita, gracias por tus palabras, me suben el ego hasta las nubes jajajaj, en serio gracias, eres muy amable y recibo tus elogios muy gratamente.

Gracias EquisDe, si, en este capítulo volvemos al punto de partida, me fascina hacer eso, ojalá te hagas una cuenta para que ya no haya malentendidos jajaja

Gracias Aline, por volver a leer, lo bueno es que volviste y me dejaste comentario, gracias por eso, ojala llegues aquí, no sé porque tenías que quedarte despierta toda la noche, pero ojala que el FF te haya ayudado con eso, ¡y mucha suerte!

Por ahora es todo, tengan un feliz fin de semana y nos leemos en el Epílogo.