¡Hola a todos!

Aquí vuelve una servidora para dejaros el penúltimo capi de este fanfic. ¿Quién me iba a decir que iba a llegar a acabarlo? Después de las vueltas que ha dado, aún ni me lo creo. Pero bueno, antes de todo, agradecimientos a los reviews y todas esas nuevas alertas.

AngelWTF: Aquí tienes la boda tan deseada. Y si, Gin se murió, no me gusta nada así que lo maté. Ran se hace la dura, que ya le va biena Shinichi no tener el terreno tan fácil. Graciaaas.

Alumna: Bueno, ja has tingut declaració dels de Osaka, ja se que falten els de Beika pero paciencia! ¿Fort? Es necesitava alguna cosa així XD Jo també he agafat carinyo a la Vermouth, tant que la començo a admirar. Petons.

Dicho esto, os dejo con esta parte... Nose que comentarios me dejareis, pero espero que me los dejeis, aunque sea "algo". Como recuerdo, el último capítulo, el Epílogo para ser más exactos, se colgará el 20/5/10. Así que ya no queda nada jajaj Gracias a todos y espero esos reviews con ansias.

Y por favor, recordad que que este fic es ÚNICO de su creadora y que está prohibido PLAGIARLO!

Muchos besos y... siempre hay una verdad!

Detalles para entender el fic:

* ... * significa pensando

" ... " son los textos en la mensageria instantanea y escritos en papel

(...) son acciones que efectuan los personajes.

Los personajes no son mios, pertenecen exclusivamente a Gosho Aoyama, un gran creador de un gran manganime


Capítulo 29. Viviendo el presente.

Ran iba sonriendo en el coche junto a Kogoro y Eri (éstos parece que ya se llevaban algo mejor después del episodio del hospital). Al cabo de unos treinta minutos llegaron a un edificio enorme. Los tres salieron del coche y se encaminaron hacia el ascensor. Al llegar arriba, salieron y fueron derechos a firmar el libro de visitas. En cuanto Ran puso su firma alguien gritó.

Kazuha: ¡Ran! Sabía que te encontraría aquí – dijo corriendo hacia ella, como si flotara.

Ran: ¡Kazuha! ¿Qué haces sola aquí?

Kazuha: No estoy sola, mira – y estiró su mano derecha con fuerza, donde apareció una silueta de tez morena.

Heiji: Hola Ran – dijo antes de fijar la mirada en la ojiazul – Como te vea así Kudo se va a quedar sin respiración.

Ran: Ei, que la que va guapa hoy es la novia, no yo.

Kazuha: Opino lo mismo que Heiji. ¿Por cierto, dónde está Kudo?

Heiji: Yo no lo he visto, creo que no ha llegado aún. Ran, espera – pero cuando se dieron cuenta, la castaña había desaparecido.

Los invitados entraron a la sala y se sentaron. A los pocos minutos entró Takagi con su madre. Él iba con un traje negro y camisa blanca. Y al cabo de unos minutos más, sonó una suave melodía de la coral, cuya integrante era Aoko. La gente se levantó y miraron hacia atrás: acompañada de su padrino, Megure, venía de la mano Miwako Sato. Su vestido brillaba por encima de todos, blanco como la nieve con diamantes. Su pelo caía liso hasta los hombros junto con su velo, fino como la seda. Sus zapatos eran de charol, blancos con un poco de tacón. Toda ella era una belleza. Detrás la acompañaban sus dos damas de honor, Yumi y Kazuha. Éstas también iban de blanco, con vestidos hasta la rodilla de vuelo. Al contrario de la novia, llevaban el pelo recogido en un moño alto, haciendo que sus facciones se marcaran más.

Miwako llegó al altar, le dio la mano a Wataru y se sentaron. Con ello, empezó la ceremonia, que tuvo momentos bonitos, como cuando Takagi le puso el anillo a Miwako la cual desató en lágrimas. O en ese "puede besar a la novia", Wataru se acercó a la cara de Miwako y le susurró antes de juntar sus labios "por aquello que no pudimos terminar". El beso se hizo eterno hasta que alguien les empezó a silvar y a impactar con flashes.

Saliendo de la sala, Aoko, Heiji, Kaito y Kazuha buscaron a la de Teitan por toda la planta pero no la encontraron. Entraron a otra sala donde se celebraría el convite y esperaron de pie junto con todos los invitados. En un momento se apagaron las luces y los recién marido y mujer entraron. La música de un vals empezó a sonar y ellos estrenaron la pista de baile. Después se les unieron los padres, Eri y Kogoro, Kaito y Aoko y para sorpresa de todos, Yumi y Shiratori.

Kazuha y Heiji estaban sentados en una mesa, tomándose unas copas cuando se les unió la ojiazul.

Kazuha: Por fin apareces.

Ran: Es que estaba ocupada.

Kazuha: ¿Has ido a la ceremonia?

Ran: Claro.

Kazuha: No te hemos visto.

Ran: Estaba detrás. Oye, ¿has visto a la nueva pareja?

Kazuha: Sí, y no crees que… - y continuaron hablando, mejor dicho, criticando a la pareja.

Heiji no paraba de recorrer el salón con su mirada hasta que sonrió.

Heiji: Kazuha, vamos a bailar.

Kazuha: No, espera.

Heiji: Venga vamos – y la incorporó y juntos fueron hacia el centro de la pista.

Ran se volvió a quedar sola, así que se levantó y se dirigió a la barra, donde pidió un licor. Mientras se lo bebía, miraba a sus padres, sonriente. *Por lo menos ellos están bien, yo en cambio no* y miró a su bebida. Tomó otro trago, que le ardí en la garganta… Entonces alguien le cogió la mano en la que llevaba el anillo.

Shinichi: ¿Qué me concede un baile, mi dama?

Ran se giró y miró al dueño de aquella mano, aquél que le había hecho sufrir tanto, aquél al que siempre había amado.

Ran: Claro, caballero – y sonrió. Shinichi le devolvió la sonrisa y la llevo a la tarima, donde solo había una pareja. Justo en ese momento empezó a sonar una melodía muy lenta, y aprovechando el ritmo, Shinichi la cogió y empezaron a bailar.

Take my hand, take a breath
Pull me close and take one step
Keep your eyes locked on mine,
And let the music be your guide.

Won't you promise me (now won't you promise me, that you'll never forget)
We'll keep dancing (to keep dancing) wherever we go next

It's like catching lightning the chances of finding someone like you
It's
one in a million, the chances of feeling the way we do
And with every step together, we just keep on getting better
So can I have this dance?
Can I have this dance?

Aquí el moreno se acercó a la karateca y sus respiraciones se aceleraron. Apoyó su mentón en el hombro descubierto y se dejó deleitar por su aroma. * Huele a flores, rosas con una pizca de humedad*. La morena se estremeció ante el contacto y se dejó llevar.

Take my hand, I'll take the lead
And every turn will be safe with me
Don't be afraid, afraid to fall
You know I'll catch you threw it all

And you can't keep us apart (even a thousand miles, can't keep us apart)
'Cause my heart is wherever you are

It's like catching lightning the chances of finding someone like you
It's one in a million, the chances of feeling the way we do
And with every step together, we just keep on getting better
So can I have this dance?
Can I have this dance?

Oh no mountains too high enough, oceans too wide
'Cause together or not, our dance won't stop
Let it rain, let it pour
What we have is worth fighting for
You know I believe, that we were meant to be

It's like catching lightning the chances of finding someone like you
It's one in a million, the chances of feeling the way we do
And with every step together, we just keep on getting better
So can I have this dance
Can I have this dance?

Can I have this dance?
Can I have this dance?

Al acabar la pieza, ellos se separaron pero siguieron con las manos unidas. Entonces se dieron cuenta que era los únicos en la tarima, aparte de Miwako, que subía con un micrófono.

Miwako: Ahora, después de ver como todos os divertís, os propongo más risas. Con aquella pantalla – y señala al fondo de la sala – y este micro haremos un karaoke. Necesito alguien que empiece con esto, así que – se coloca al lado de la estudiante – todo tuyo, Ran. Kudo, para abajo.

Ran: Pero Sato, yo no...

Miwako: Tú sí, no me hagas esto el día de mi boda.

Así Sato y Shinichi bajaron de la tarima y las luces se volvieron a apagar, dejando un foco visible para el público. De repente empieza a sonar una canción, con la ojiazul cantando. Al acabar la canción, el ojiazul se levantó, fue corriendo hacia el escenario con otro micro y juntos empezaron a entonar otra canción.

Heiji: Uala, yo no sabía que a Kudo se le diera bien otra cosa que no fuera el fútbol.

Kaito: Y las deducciones.

Aoko: Callaros, que no escuchamos.

De este modo, la gente se fue animando a cantar y la fiesta fue un éxito. Sobre las cuatro, los jóvenes policías fueron hacia una discoteca, pero los estudiantes de último año se negaron, con la excusa que era demasiado tarde. Aoko y Kaito se despidieron mientras los cuatro que quedaban iban hacia la casa del hijo del escritor. Los de Osaka corrían demasiado para los de Kanto, así que Shinichi le dio la llave al de Kansai y aflojaron el paso.

Shinichi: ¿Qué te ha parecido todo?

Ran: Muy divertido, sobre todo cuando has aparecido.

Shinichi: Ha estado entretenido.

Ran: Hasta he conseguido el ramo – se lo muestra – Sato me lo dio en persona.

Shinichi: Venga, entra en casa – dijo ruborizado, abriendo la puerta – ven conmigo – y la conduce por las escaleras hasta su habitación.

Ran: Shinichi – susurró al entrar allí.

Shinichi: ¿Siéntate, quieres algo?

Ran: No gracias… Como veo, esto lo sigues teniendo igual… ¿Ui, y esa puerta?

Shinichi: Da a un balcón, salgamos – y la abre.

Ya fuera, Ran se apoya en la barandilla y su vestido azul resplandece con la luz de la luna. Armándose de valor, Shinichi se pone detrás de ella y empieza a hablar.

Shinichi: Ran, verás… Yo se que hice mal, pero todo tiene una explicación. Sé que no me vas a dejar acabar, pero si te lo oculté todo, si te preparé la sorpresa de la boda, si te traje hasta aquí tiene un motivo.

Ran: No sigas, por favor – dijo tapándose los oídos.

Shinichi: Escucha – y la abrazó de la cintura por detrás, mientras ésta dejaba caer sus manos ante éste contacto – todo lo hice por ti, porque eres lo único que me importa en este mundo, tu existencia, tu vida… Ran – apoyó su mentón en su hombro – yo te quiero, te quiero desde que te conocí.

Ran: Shinichi, yo… Yo también te quiero – dijo, rodándole lágrimas por las mejillas.

Shinichi: Ran – la giró y con una de sus manos le limpió el resto de las lágrimas. Poco a poco sus cuerpos se fueron acercando por inercia. Sus narices se rozaron, sus alientos se olían… El moreno cerró el espacio que quedaba entre ellos, uniendo sus labios suavemente en los de la ojiazul.

Las caricias fueron suaves, mientras Ran no respondía. Al notar esto, el detective forzó la puerta de ella con su lengua, hasta que esta inclinó la cabeza hacia un lado y entreabrió el paraíso para él. Se lengua se introdujo, saboreando los restos de licor y se encontró con su compañera, enroscándose y siguiendo explorando. El beso cada vez se hacía más apasionado, y la karateca no sentía sus pies en el suelo. Su necesidad de respirar la ahogava y se separó del exfutbolista. Ambos tomaron aire y se volvieron a devorar mutuamente, hasta que Shinichi despegó sus labios que bajaron hacia el cuello.

Shinichi: Ran, te amo.

Ran: Yo también, Shinichi.

Shinichi: Gracias por creerme.

Ran: Nunca dejé de hacerlo.

Shinichi: lo sé- y le cogió la mano con el anillo – siempre tuyo, Ran – y le besó la mano.

Ran: Shinichi… - dijo, cogiéndole y besándole ella.