¡Hola!
¿Qué tal están? ¡Una semana más os traigo un nuevo capítulo! Debo advertir que no he quedado demasiado contenta con él. Después de haber borrado mil veces y haber comenzado otras mil esto es lo que ha salido. Estos días he tenido la moral por los suelos porque las notas de mis finales no han ido como yo esperaba…T_T
Bueno, hoy los agradecimientos especiales son para: parvaty32, pEqUe, barbiiie, Sabaana, yoa89, luna-maga, betzacosta, Hatake Nabiki, KENSACHAN-de J. Black, Aglaia Callia, memoriesofkagome, Rebeca, Nix Zadhara, Seleniita Black de Malfoy, Serena Princesita Hale y Mahia. ¡Os adoro!
También mil gracias a aquellos que me agregaron a alertas, favoritos y demás y a los que leen entre las sombras.
Tengo una noticia importante que daros. Después de pensarlo mucho, he decidido que al fic solo le quedan dos capítulos más el epílogo. Me da mucha pena que se acabe, pero ya avisé que no quería alargar el fic innecesariamente y sin argumento asique lo dicho, quedan solo dos capis. Haré todo lo posible porque sea un gran final y todos quedemos con un buen sabor de boca.
Sin decir nada más, os dejo con el capi.
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Disclaimer: Todo lo que reconozcáis pertenece a J.K.
Por mucho empeño que pusiera en mantener su mente ocupada haciendo cualquier cosa, no podía evitar pensar en lo que podría suceder el día de la batalla final en Hogwarts. Y por lo que podía ver, sus amigos no estaban en mejores condiciones que ella.
Una noche de insomnio, pudo escaparse de entre los brazos de Draco y bajó a las cocinas a ver si con una buena taza de chocolate el sueño volvía a ella. Y allí se encontró a Harry, observando con fijeza las débiles llamas que quedaban en la chimenea. El chico le sonrió débilmente cuando la vio llegar.
-¿Tú tampoco puedes dormir?
Hermione negó con la cabeza.
-Voy a prepararme algo de chocolate caliente, ¿quieres un poco?
-Está bien.
Ambos se mantuvieron en un cómodo silencio mientras la chica preparaba una taza para cada uno.
-Aún no me puedo creer que vayamos a regresar a Hogwarts, y menos por un motivo así – dijo Harry cuando su amiga se hubo sentado a su lado.
-Todos nos sentimos igual al respecto – dijo Hermione con voz apesadumbrada tras darle un sorbo a su chocolate – Quiere hacer el mayor daño posible y sabe que atacando Hogwarts lo conseguirá.
-Hogwarts también fue su hogar, también lo apreciaba – hablaba Harry mientras sus nudillos se volvían blancos al sujetar tan fuertemente la taza – Ya sabes que incluso fue a pedir trabajo allí después de terminar el colegio.
-Lo sé Harry, pero ya sabemos que eso a él le da igual. Sus ansias de destrucción no tienen límites.
Volvieron a permanecer en silencio, ambos sumidos en sus respectivos pensamientos. Todo el mundo estaba conmocionado con el ataque a Hogwarts pero parecía que a ellos les afectaba de una forma más intensa, incluso Ron se pasaba todo el día sin apenas pronunciar palabra con un gesto hosco en su rostro.
-¿Crees que lo conseguiremos? – oyó como Harry le preguntaba.
Ella suspiró.
-No lo creo Harry – el chico se volvió para mirarla a los ojos – Sé que lo conseguiremos.
Él le sonrió agradecido.
Era agradable poder hablar con Hermione sobre el tema. Había intentado hablar sobre el tema con Ron pero el pelirrojo rehuía el tema.
-Tengo miedo – dijo Harry – Pero no por mí, sino por todos vosotros y todos los que defenderán el castillo.
-Todos sentimos miedos por la gente que nos importa Harry, todos tememos por lo que pueda pasar ese día – extendió su mano y apretó la de su amigo – Pero vamos a seguir a tu lado, ya sabíamos en que nos metíamos cuando comenzamos con todo esto asique empieza a preocuparte un poco más por ti, sabes que podemos cuidarnos muy bien solitos – terminó de añadir con una sonrisa de suficiencia en su rostro que no pudo evitar hacer reír a Harry.
-Será mejor que nos vayamos a dormir – dijo después de darle un suave apretón a la mano de su amiga.
Y ambos se dirigieron escaleras arriba un poco más contentos después de su conversación.
oOo
-¿Dónde estabas? – oyó la voz ronca de Draco cuando volvió a meterse en la cama.
-No podía dormir y bajé a por un poco de chocolate.
Sintió las manos de Draco aferrarse a su cintura y su cuerpo pegado completamente a su espalda.
-¿Qué te pasa? – su aliento rozó su cuello y tuvo que reprimir un escalofrío.
Con un poco de dificultad se giró entre sus brazos y lo miró de frente para encontrarse con aquella mirada que tanto la hipnotizaba.
-Me preocupa el día en el que vayamos a Hogwarts – le respondió – Tengo miedo de lo que pueda pasar.
-No debes preocuparte por eso. No dejaré que nadie te ponga un dedo encima.
-No es por mí por quien me preocupo – guardó silencio unos segundos – Draco no vayas a Hogwarts – le suplicó.
Instantáneamente sus dedos se crisparon en su cintura y sus ojos centellearon.
-Ese tema está fuera de discusión – dijo con un tono menos amable que antes – Si tú vas, yo voy, no hay nada más que hablar.
Hermione prefirió desistir en su intento de convencerlo. Ya era la segunda vez que lo intentaba y él permanecía en sus trece.
Suspiró y se acurrucó contra él para intentar volver a conciliar el sueño. Él la atrajo aún más y la besó en la frente, consiguiendo que una tímida sonrisa apareciera en el rostro de Hermione.
oOo
En los días siguientes Grinmauld Place nunca había estado tan solitario. Durante los meses que llevaban allí, se habían acostumbrado a la presencia de algún que otro miembro de la Orden por la casa, para darles información, reuniones o simplemente para preocuparse por ellos como solía hacer Tonks.
Pero ahora nadie se pasaba por allí, todos estaban demasiado ocupados con investigaciones y preparativos para el ataque.
Y todo aquello a ellos no les afectaba muy positivamente.
Se pasaban el día de un lado a otro de la casa, nerviosos , sin poder concentrarse en otra cosa que no fuera pensar en lo que se avecinaba y eso acarreaba más de una pelea por culpa del mal humor.
-Tu opinión nos importa una mierda, hurón – decía un Ron completamente colorado – Asique métetela por…
-Por lo menos no me dedico a decir gilipolleces como tú pobretón – era el turno de Draco para responderle con un brillo de malicia en sus ojos.
-Chicos…
-¡Aquí el único gilipollas que hay eres tú! Puede que hayas engañado a Hermione pero sigues siendo el mismo asqueroso mortífago que llegó a esta casa medio muerto. ¡Teníamos que haber dejado que te desangraras!
Aquello fue demasiado, Draco se lanzó a por él pero Hermione se interpuso entre los dos, con las manos en la cintura y mandándole una mirada asesina a su amigo.
-¡Ronald! ¡Esta vez has superado con creces tu propio límite de estupidez! – Hermione estaba tan furiosa que el pelirrojo no pudo responderle - ¡Que Draco no opine lo mismo que tú no significa que sea peor persona! – se dio un tiempo para respirar profundamente y poder calmarse, no quería perder los nervios – Y ni se te ocurra volver a decir que deberíamos de haber dejado a Draco morir, te lo advierto Ron.
Y muy enfadada con todos los que estaban en la habitación salió disparada escaleras arriba.
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Estaba muy cansada.
Harta.
Todos tenían los nervios a flor de piel, la situación era muy tensa y ella lo entendía.
Pero hasta cierto punto.
Draco y Ron se llevaban mal, fatal. Pero últimamente ambos estaban en una especie de tregua en la que hacían todo lo posible por ignorarse. Normalmente tanto Ron como Draco provocaban los enfrentamientos pero esta vez había sido Ron y lo cierto era que se había pasado.
Todo había comenzado como una simple conversación sobre la defensa que se levantaría en Hogwarts el día del ataque, si necesitarían más ayuda aparte de la de la Orden. Y Draco solo les puso en conocimiento que contra los mortífagos toda medida era poca, que eran crueles, que buscarán el derramamiento de sangre pase lo que pase.
Y Ron no pudo evitar saltar como un resorte.
Pero esta vez su amigo había ido demasiado lejos, sus palabras no solo le habían afectado a Draco sino que a ella le habían dolido y mucho.
En cuanto sintió su presencia, su cuerpo se tensó por acto reflejo. No le hizo falta oír sus pasos sobre la roída alfombra, ni tampoco sentir sus manos aferrándose a la cintura con posesión.
Sabía que era él.
Las pálidas y frías manos del chico se unieron en el abdomen de Hermione y hundió el rostro en el hueco entre su hombro y su cuello.
-¿Qué ha pasado ahí abajo? – dijo con tono arrogante junto a su oído.
-Ron ha ido demasiado lejos.
¿Cómo explicar esa poderosa sensación que lo recorrió por completo cuando vio la reacción de Hermione por las palabras del pelirrojo? A él le jodía enormemente las palabras de aquel pobretón pero en realidad le daba igual lo que pudiera pensar.
Pero a Hermione le dolieron de verdad sus palabras, vio como su expresión cambiaba radicalmente cuando oyó aquello y no pudo evitar sentirse orgulloso cuando ella lo defendió de aquella manera.
La apretó aún más contra él y la besó en el cuello, no pudiendo reprimir una sonrisa cuando sintió como ella se estremecía.
-Me importa un carajo lo que ese retrasado pueda decir de mí – dijo con tono indiferente.
-Pero a mí no me da igual Draco – le respondió Hermione girándose entre sus brazos – No debería ni siquiera haber insinuado que deberíamos de haberte dejado morir aquel día.
-Que le den a la comadreja, puede decir lo que quiera, eso no cambia las cosas.
Hermione lo miró y lo vio tan relajado, tan pasible e indiferente que poco a poco su malestar se calmó y se permitió disfrutar del abrazo que el rubio le daba. Se aferró a él y escondió su rostro en la clavícula de Draco respirando aquel aroma mentolado que tanto le encantaba.
-Tengo miedo de que alguno de los dos no vuelva tras la batalla – murmuró Hermione – En realidad por eso me afectó tanto las palabras de Ron.
-Como en otras tantas cosas, soy un excelente duelista – dijo prepotente – mientras tú no te separes de mí, ninguno de los dos saldrá malparado.
-Pero…
-No hay nada más que discutir, Granger – le ordenó suavemente y luego la besó.
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Después de la tormenta vino la calma. Ron se sumía en un silencio ofendido cada vez que se cruzaba con Hermione por la casa y, aunque a Hermione le doliera la situación, prefería aquella situación antes de que se provocara una batalla campal a cada instante.
Pero a media tarde aquella inusitada paz se vio interrumpida con la llegada de los gemelos, Hermione entró en las cocinas seguida de Draco y al verlos allí tuvo un mal presentimiento, el cual se confirmó con la mirada que ambos le dirigieron.
-Vaya, justo a quien estábamos buscando – la saludó Fred.
-¿Lista para pagar nuestro silencio Hermione? – le preguntó George con un destello de malicia en sus ojos.
Hermione paseó la mirada de uno a otro, nerviosa.
-¿Qué tramáis?
-Bueno querida, eso lo sabrás a su debido tiempo.
-No quieras adelantarte a los acontecimientos.
Ambos se posicionaron a cada lado de Hermione sonriendo.
-Tendrás que acompañarnos a la Madriguera – le informó George.
-Hermione no puede salir de la mansión – dijo Draco rápidamente.
-Tranquilo Draco – le sonrió Hermione – no pasará nada si voy con ellos.
-No te preocupes tanto rubito – habló Fred – No nos separaremos de Hermione, no pasará nada.
Harry veía la escena divertido desde la distancia, en menudo lío se había metido su amiga al hacer ningún tipo de pacto con aquellos dos.
-Volveré en cuanto estos dos me dejen – se despidió Hermione, luego se dirigió hasta Draco y lo besó levemente en los labios ignorando por completo la mirada asesina de Ron y las socarronas de los gemelos.
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Volver a la Madriguera fue como un soplo de aire fresco. Molly la recibió entre abrazos y besos, contenta de tenerla allí. La casa de los Weasleys mantenía intacto aquel aire familiar que tanto le encantaba a Hermione, era un oasis de paz después de todo lo ocurrido.
-Bueno, creo que ya podéis contarme de que va todo esto ¿no? – preguntó Hermione mientras subía hasta la habitación de los gemelos.
-Verás, queremos sacarle provecho a ese estatus tuyo de sabelotodo que tanto trabajo te ha costado alcanzar – Hermione rodó los ojos.
-Necesitamos que nos ayudes a preparar una poción.
-¿Qué clase de poción?
Los gemelos se miraron, parecían debatir cuál de los dos le diría aquello a Hermione. La sujetaron por los brazos y la obligaron a entrar en la habitación y hasta que no cerraron la puerta, Fred no le respondió a Hermione.
-Queremos que nos ayudes a preparar veritaserum.
-¿Os habéis vuelto locos? – dijo Hermione con los ojos desencajados y la boca abierta – ¡Esa poción es ilegal!
-Solo te pedimos tu ayuda, nosotros asumiremos todas las responsabilidades.
-Recuerda que nos debes una.
Hermione pasó la mirada de uno a otro, con los brazos cruzados bajo su pecho.
-En el hipotético caso que yo accediera, el veritaserum necesita ingredientes muy difíciles de conseguir…
-No debes preocuparte por eso, tenemos todo lo que necesitamos – le aseguró George con una sonrisa de autosuficiencia.
La mandíbula de Hermione se desencajó aún más.
-¿De dónde los habéis sacado?
-Eso es cosa nuestra – dijo Fred de forma misteriosa – lo importante es, ¿nos ayudarás?
La chica suspiró resignada.
-Está bien – los gemelos sonrieron – pero que conste que solo lo hago porque no habéis contado nada.
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Las dos horas que llevaban preparando la poción se estaban haciendo las más largas que Hermione recordaba.
Estaban encerrados a cal y canto en la habitación, impidiendo que ningún tipo de vapor saliera de allí, por lo que en su interior hacía un calor de los mil demonios.
Hermione, a pesar de haberse recogido el pelo en una cola, tenía algún que otro mechón pegado en el rostro a causa del sudor.
Ya habían añadido todos los ingredientes, y ahora se encontraban en la fase final en la que había que remover la poción a fuego lento hasta que adquiriera un tono azul claro.
-¿Puedo saber para qué queréis esta poción? – preguntó la chica mientras se abanicaba con la mano.
-No creemos que quieras saberlo – respondió George mientras su hermano removía en ese instante el caldero.
Hermione rodó los ojos.
-Supongo que tenéis razón – dijo cansada. Se irguió un poco para observar la poción – Creo que está casi lista.
En ese momento se escucharon unos golpes en la puerta.
-Chicos, ¿Qué andáis haciendo ahí metidos? – se escuchó la voz de la señora Weasley desde detrás de la puerta.
-Nada mamá – se apresuró a responderle George – En seguida salimos.
-¿Sigue ahí Hermione?
Y a partir de ahí todo pasó a cámara lenta para Hermione. Fred dejó de remover distraído por las preguntas de su madre.
-¡Fred! No pares de remover – le instó en un susurro la chica.
Nervioso, Fred retomó de nuevo su tarea pero de una forma bastante más rápida a como debería.
-¡No lo hagas tan rápido!
La poción empezó a burbujear de una forma violenta salpicando a todo lo que estaba a su alrededor.
Los tres chicos se levantaron del suelo rápidamente pero ya era demasiado tarde, el líquido burbujeante empezó a despedir un humo espeso de color azul y de repente todo se tiñó de negro.
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Un portazo retumbó por Grinmauld Place haciendo que un par de cuadros de la entrada cayeran al suelo.
Rápidamente Harry, Ron y Draco aparecieron asustados por semejante ruido para encontrarse con una imagen bastante inesperada.
Echando chispas por los ojos se encontraba Hermione, completamente teñida de negro, con el pelo por completo alborotado y con varias manchas de color azul repartidos por sus brazos y su ropa.
-¿Qué te ha pasado? – le preguntó Harry acercándose a ella con pasos lentos.
En ese instante los causantes del enfado de Hermione llegaron a la casa de forma atropellada con el mismo aspecto que la chica.
-Hermione, ya he dicho que lo siento – se disculpó Fred.
-La culpa fue de mamá – lo defendió George.
Hermione los fulminó con la mirada, mientras hervía de rabia.
-Os advertí que era muy difícil de elaborar, os advertí que cualquier mínimo error afectaría a la preparación – dijo con una falsa amabilidad - ¡Y te distrajiste porque tu madre nos habló! ¡Y mira como hemos acabado!
-Ya te he dicho que lo siento – volvió a repetir Fred.
-De todas formas podía haber sido peor – en cuanto George pronunció aquellas palabras supo que había metido la pata, la mirada que Hermione le dirigió se lo confirmaba.
La chica respiró hondo un par de veces y poco a poco se relajó.
-Desde luego que podría haber sido peor – dijo con ironía – podíais haber ehcho que la Madriguera volara por los aires.
Los tres chicos que observaban la situación tenían sonreían levemente pero Harry no pudo controlarse y soltó una risotada que llamó la atención de todos. Hermione lo miró y tras unos instantes de tenso silencio, no pudo evitar contagiarse de su risa, y al final todos acabaron riendo, menos Draco que simplemente sonreía de lado.
Aprovechando aquel momento, Fred se acercó hasta Hermione y se dejó caer de uno de los hombros de la chica.
-¿Interpreto esa risa como que ya no estás enfadada?
Hermione lo miró y suspiró resignada.
-Supongo que sí, pero que sepáis que ya he cumplido mi parte.
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Cuando se quitó las cenizas y las pegajosas manchas, Hermione volvió a sentirse como nueva.
Había salido muy enfadada de la Madriguera, a penas se despidió de Molly, pero también debía admitir que Fred se distrajo sin querer. Por eso cuando escuchó al risa de Harry no pudo evitar pensar que todo el asunto había sido una tontería y que, como había dicho George, podía haber sido peor.
Cuando salió de la ducha, Draco la esperaba en su habitación con una sonrisa ladeada en su rostro.
-¿Sabes? Me gustabas mucho más con esas manchas azules – le dijo y no pudo evitar soltar una carcajada.
-Muy gracioso. Ya me hubiese gustado verte a ti en la misma situación, con tu maravilloso pelo manchado, al igual que tu inmaculada ropa y tu perfecta piel.
-Soy un bien muy preciado y poco común, tengo que cuidarme. No puedo privar a la gente común de mi belleza.
-¡Oh! Por supuesto que no – dijo Hermione con falsa sorpresa – Cuán generoso eres, ¿qué haríamos el resto de los mortales sin tu belleza?
-Lo sé, lo sé.
Se acercó hasta ella y la atrajo hacia él por la cintura.
-Eres una privilegiada por poder disfrutar de mi belleza en su máximo esplendor, Granger.
Aquel comentario hizo enrojecer a Hermione por completo.
Orgulloso por el efecto que causaba en ella, se dispuso a repartir besos por el cuello de la chica hasta que llegó hasta su lóbulo, el cual mordió con suavidad.
Hermione se aferró a los hombros del chico temiendo caer porque todo a su alrededor daba vueltas. Pero cuando Draco se hizo dueño una vez más de sus labios, acabó por perder la cabeza por completo.
¿Qué tal? ¡Acepto todo tipo de crítica! Yo misma soy consciente de que no es mi mejor capítulo.
Besos y abrazos para todos.
