Saludos, subo el cap 26. Es bastante largo~ Pero gracias por leer n3n

Capítulo 26 Ikite Yukou (Cuarta Parte)

Kanon había terminado en los brazos de Ranmaru, tras su vertiginosa escapatoria del hogar de Camus. Su ritmo cardiaco seguía agitado, mas ahora sentía alivio al estar al lado del albino. No obstante, su acción impulsiva de refugiarse en sus brazos, además de la aparición de Cecil y Camus, provocaron una escena bastante peculiar; el ambiente se había vuelto demasiado denso. El silencio reinó por momentos entre los 4 participantes, pues ninguno parecía querer responder la pregunta del rockero.

E-está bien…- susurró apenas Kanon- M-mañana p-prometo explicártelo todo…-poco a poco iba a recuperando el aliento- Acabas de llegar, debes estar cansado… Así que…

No.- la interrumpió- Se me acaba de quitar el sueño, y creo que un momento como este no se volverá a repetir…-habló sin mirar a la chica, pues su fiera mirada estaba fija en Camus- Escuchen bien…- miró ahora a ambos idols- Sobre todo tú, "conde" – expresó con ironía.- No sé qué es lo que sucede, y no quiero explicaciones… Más bien, les daré una hermosa noticia…-esbozó una altanera sonrisa.

¿Ranmaru? – ella alzó su mirada hacia el chico.

Kanon es mi novia.- deslizó su diestra por la cintura de la muchacha y la aprisionó más a él.

¡¿En serio?! – exclamó Cecil con sorpresa.

¿Qué estás diciendo, Kurosaki? – Camus no lo podía creer, no era capaz de conectar los tiempos, no podía descifrar en que momento había sucedido. Él siempre pensó que Kanon seguía enamorada de él.

¿Qué? ¿Te sorprende? – El albino canalizó su enojo en forma de burla.

Koizumi ¿Eso es cierto? – prestó su atención en la joven.

Sí, así es… - dijo la pelivioleta.- Hace unos días que nos hicimos novios.- no pudo evitar sonrojarse.

Ya la escuchaste.- continuó hablando Ranmaru- Antes, te dije que ya no te volvieras a acercar a ella-le recordó - Y te lo vuelvo a decir, pero ahora va totalmente en serio… No te atrevas a ponerle una sola mano encima, si es que aprecias tu vida.- lo amenazó.

Ranmaru, no creo que debas…

¡Ella es mía! – Afirmó interrumpiendo a Koizumi- ¡¿Te quedó claro?! – le gruñó, mientras que la pobre chica parecía deshacerse de la pena en los brazos de su novio por las palabras que él decía.

¿Y qué hay de las reglas? ¿Están conscientes de que no pueden ser pareja?

¡Al diablo las reglas! – le respondió Ranmaru- Si quieres ir y delatarnos ¡Hazlo! – Le desafió- Pero que te quede claro… ¡Ni aun así la voy a dejar! Mucho menos en manos de alguien como tú ¡Qué esta sea la última vez que la lastimas! No habrá una próxima vez ¿Lo captas, verdad?

Ranmaru-senpai…- A Cecil no le gustaba para nada el tono amenazante del rockero, no era que estuviese en desacuerdo con esa relación, la manera en que Kanon se aferraba al albino, le indicaba que ella confiaba plenamente en él.

¡Ranmaru, por favor! – Presionó las ropas de su novio – Ya no más… Y-ya fue suficiente… - afortunadamente no sólo Aijima era el que odiaba los conflictos, ella temía que las cosas se salieran de control.

¡Tsk!… Está bien…- resopló y rascó su nuca con cierto fastidiado.

Hablaremos las cosas con calma, en otra ocasión… - soltó a Ranmaru y observó al conde con tristeza.

¡¿Piensas reunirte a solas con este tipo?! – le reclamó su novio.

Ranmaru, por favor, cálmate- se atrevió a tomar con delicadeza el rostro del muchacho- Yo ya hice una elección, te elegí a ti, es definitivo… ¿Me crees, verdad? – lo miró a los ojos buscando calmar sus ánimos.

Sí… -le contestó con una voz suave y cansada, tomando una de las manos de la chica, perdiéndose así en sus hermosos ojos, mientras que ella le dedicaba una dulce sonrisa.

Bien, parece que desean estar solos – interrumpió Camus con un rostro carente de toda emoción, y les dio la espalda para irse a su hogar. Camus, espera… Por favor. – dijo la chica.

Tranquila, no diré nada… - el conde adivinó las palabras de la joven- No me interesa entrometerme… Ni tampoco caeré en amenazas, ni actos de mala clase –dijo con orgullo- El que su relación fracase o no, no dependerá de mi… -observó de reojo al albino, y sin más se marchó. Kanon entonces giró su mirada a Cecil, él muchacho comprendió que no debía dejar solo a su senpai, aun si el blondo lo intentaba apartar, así que se fue tras él.

Ranmaru tomó a su novia de la mano y se encaminó con ella dentro de la Mansión del Master Course, no le dijo absolutamente nada, y Kanon no sabía cómo enfrentarlo ahora. Claramente él estaba molesto, quizás no les pidió explicaciones a los chicos, pero a ella seguramente se las pediría. Tragó algo de saliva por el silencio del albino, el mayor la llevó hasta la habitación de la chica, y una vez en la puerta, decidió hablar.

Ya es tarde, entra y duerme… - soltó su mano.

¿N-no te gustaría pasar? – ella no quería dejarlo ir así como así, con miles de ideas equivocadas en su cabeza.

¿Quieres que entre? – cuestionó con sorpresa.

Por favor, debemos hablar… No quiero que te vayas a dormir enojado… - le dijo observándolo con tristeza.

Tch… Está bien… -colocó su palma sobre la cabeza de la chica- Pero quita esa molesta expresión… ¿O es que llegué en mal momento?

No digas tonterías. – Se quejó, para luego abrir la puerta- Adelante… -le dijo.

Una vez adentro, el chico automáticamente caminó hacia un sofá rojizo que se encontraba en una esquina de la habitación, dejó a un lado su bolso y su Bajo, para luego sentarse. Las luces del lugar estaban apagadas, pero la luna lo iluminaba perfectamente.

Es algo tarde… ¿Te molesta si me pongo mi pijama?- le preguntó ella.

¿Tu pijama? – el chico no pudo evitar que su imaginación se activara, imaginando su ropa de dormir- A-ah, n-no… Ve…-se sonrojó un poco, pero gracias a que las luces de la habitación estaban apagadas, ella no logró notar ese sonrojo.

De acuerdo, pero antes encenderé la luz. – el estar a solas con él con la luz apagada la ponía nerviosa, ya que le recordaba ese momento en el salón de música.

No, así está bien, estoy algo cansado.- se llevó una mano hasta su frente- Mis ojos me duelen… Además la luna ilumina muy bien esta habitación… - él quería quedarse en ese ambiente al lado de la chica, se le hacía agradable.

E-está bien, ya regreso…

No pasó mucho tiempo hasta la chica salió del cuarto de baño, ella vestía un pijama de verano, uno bastante sencillo, consistía en un pequeño short y un top sin mangas de un color rosa; para nada era lo que se imaginaba Ranmaru. Este sonrió al notar lo linda y tierna que se veía. Había dejado volar mucho su imaginación, incluso llegó a pensar que ella deseaba seducirlo para apaciguar su enojo. Pero claro, se había olvidado que se trataba de Kanon, una chica completamente inexperta en esos temas.

¿Pasa algo?– dijo ella al notar su silencio, y tomando un cepillo para el cabello se sentó en su cama, la cual estaba a unos metros frente al sofá. Luego soltó su cabello para peinarse.

No, nada… -la observó fijamente, su rostro así como sus cabellos sueltos se veían hermosos ante la luz lunar.

No te quedes ahí, ese lugar es más oscuro… Quiero que hablemos de cerca, p-puedes sentarte aquí.-soltó con nerviosismo. El chico obedeció sin hacer comentarios, y sentó a su lado derecho. Desde ese punto se dedicó observar la habitación de Kanon, estaba muy bien organizada, y era muy femenina. Entonces miró de reojo a la chica, ella seguía peinándose, pero su rostro estaba cabizbajo… Kanon tenía un remolino dentro de su mente, Camus la había confundido, el sentido de la realidad se le escapaba de las manos a cada instante…

¿Vas a hablar? ¿O debo ver cómo te cepillas el cabello?- comentó el senpai para sacarla de su meditación, porque él sabía que estaría pensando en Camus, su enojo había vuelto.

Lo siento… Te contaré todo lo que pasó… - presionó el cepillo entre sus manos.

Si vas a decirme algo… - con su mano levantó el rostro de la chica- Hazlo mirándome a los ojos.

S-sí… Lo siento…

Tu cabello es muy largo… -le comentó, y apartó los cabellos que le tapaban el rostro.

Ah… ¿No te gusta?

Sí me gusta… - se volvió a perder en la hermosura de la chica, pero reaccionó y sacudió su cabeza - ¡En fin! Habla ahora…

De acuerdo…

Kanon le contó todo lo que había pasado, incluso el hecho de tener la intención de revisar su expediente para saber más acerca de él. Ranmaru escuchaba paciente mientras contaba dentro de su mente, él era un chico que explotaba a la menor provocación, pero no deseaba gritarle a la pelivioleta. Estaba más interesado en lo de Camus… Ya se esperaba que algo así sucediera, el conde se había demorado demasiado, y Kanon fue una total ingenua al nunca advertir las intenciones del Idol.

Lo siento mucho, Ranmaru… N-no tengo excusas… -se lamentó- Si no hubiese sido tan entrometida, esto no habría pasado.

Habría pasado de todas maneras – le dijo él- No sabes el esfuerzo que hago por no alterarme… - le confesó dejando salir de sus labios un suspiro cansado- Pero ahora lo que más me molesta, es el que seas tan… Ingenua. – la miró a los ojos.

¿Ingenua?

Así es, apenas y te das cuenta de que le está frente a ti, y de las intenciones de las personas… Ya una vez te pasó con Maya ¿Debo recordar cómo terminaste?

Ah, no… Ya sé a qué refieres…-hizo una mueca- Pero entiéndeme, con Camus es diferente-negó con la cabeza- Yo tenía una idea clara de cómo era mi relación con él-le explicó- Me enamoré, me rechazó, me rompió el corazón. Y ahora como si nada dice que en verdad me amó, y que nunca actúo.- sacudió su cabeza- ¿Cómo puede hacer eso? ¿Qué esperaba?

Que le correspondieras – musitó fastidiado- Tiene el ego tan alto que aún pensaba que estabas enamorada de él…

Tú también lo pensabas… - le recordó la vez que la interrogó.

Lo sé, y fue porque se me hicieron extraños sus últimos comportamientos ¿Invitarte a un "White Day"? Dime ¿Qué tan obvio puede ser eso? Kanon, en verdad, pecas de ingenua…

¡Ya lo sé! –se quejó- Es que… Tenía muchas cosas en mi cabeza, y tú también eras parte de mis pensamientos… - comentó- Recuerda que ese día, fue nuestro primer beso… - le recordó algo tímida- Ese día, lo único que deseaba era verte, no advertí lo de Camus…- Ranmaru tan sólo la observó y la atrajo hacia él para abrazarla.

¡Tsk! Ahora me es imposible enojarme contigo…- le confesó hundiendo su cabeza en los cabellos de la muchacha, poco a poco iba dejando de ir su enojo, que no hacía más que darle dolores de cabeza. Kanon correspondió su abrazo aferrándose a él- Aun así, tendrás que hacerte responsable de alguna manera por revisar mis datos personales… No quiero una novia fisgona- le aclaró.

Lo siento… Lo siento mucho… - le dijo arrepentida de sus acciones.

Cuando sea el momento te lo contaré todo, hasta entonces, sé paciente. ¿De acuerdo?

Está bien…- dejó de abrazarlo- Entonces… - se levantó para sacar de la bolsa las hojas que Camus le había dado como información- Ya no necesitaré esto…- se lo entregó a Ranmaru. Él entonces notó unas orejas de oso que se asomaban de la bolsa… Pero no quiso decir nada.

Muy bien, me encargaré de quemarlas. – claro, las quemaría no sin antes echarles un vistazo más tarde.

Y bien, quiero que cambiemos un poco de tema… ¿Cómo te fue en tu viaje? ¿Cuál es mi regalo? – le preguntó entusiasmada, en especial por la última pregunta.

¿Eh? ¿R-regalo? – se quedó estático, él no tenía ningún regalo- A-ah… P-pues… -comenzó a tantear sus bolsillos como si estuviese buscando un obsequio que obviamente no existía. Kanon sonrió divertida; ya se imaginaba que algo así pasaría.

¿Sabes?- habló sentándose de nuevo en la cama- Hay regalos que no necesariamente compras en una tienda…-comenzó a sonrojarse a la vez que jugaba con sus dedos- ¿Lo entiendes, verdad? – ella se refería a un beso, tenía muchas ganas de besarlo.

A-ah… Tch… -rascó su nunca nervioso- ¡S-sí! ¡C-claro que lo sé! – Frunció el ceño avergonzado, él no pensaba en cosas "cursis" como regalos, no estaba acostumbrado a eso. Se sentía bastante mal por olvidar ese detalle.- De hecho, tengo un regalo… -sonrió algo travieso- Cierra los ojos…- le pidió.

Kanon obedeció y cerró los ojos sin poder evitar sonreír, al ver que Ranmaru comprendió su indirecta. El joven se acercó a los labios de su amada para besarla, luego la tomó por la cintura para atraerla hacia él. Como ambos estaban en la cama, él apoyó su espalda contra las almohadas a la altura del respaldo de la litera, encimando un poco a la chica hacia él. Ambos disfrutaban aquel beso que estuvieron anhelando desde el día que el chico tuvo que viajar. Ese tierno y cálido beso, comenzó a hacerse más profundo, y Ranmaru adquirió algo de confianza pues comenzó a acariciar su espalda, al punto de invadir dentro del top de la chica para así rozar su espalda desnuda; dándose cuenta de que ella ya no traía su brassiere. Koizumi se estremeció al sentir las manos de su novio, que no pudo evitar soltar un suspiro – R-Ranmaru…- dijo a pocos centímetros de sus labios, un poco de calor había invadido su cuerpo.- Te extrañé…- susurró juntando su frente con la de él.

¿En serio? – dijo dudoso.

¿Cómo que en serio? Deberías decir: "Yo también." –Le dijo fastidiada- No arruines el momento ¿Quieres?–frunció el ceño y dejó de abrazarlo.

¡Tsk! ¡Pues no sabes el gran esfuerzo que he estado haciendo por dejar morir el tema de Camus!– se volvió a acomodar en la cama y se cruzó de brazos desviando su mirada.

La guitarrista no hizo más que suspirar resignada, el bajista tenía un carácter difícil, pero en cierta manera lo entendía; pues recordaba los acosos de Maya Suzuki. De todos modos las cosas se complicarían a partir de ahora, ella esperaba que Camus fuese lo suficientemente profesional como para no mezclar las cosas. Era algo que ella intentaría, después de todo lo que le costó poder hacer las paces con él, aún no creía en lo que había sucedido.

Tras su meditación, Kanon notó que su novio seguía cruzado de brazos en una postura orgullosa, ella tan sólo sonrió ampliamente y apoyando sus rodillas en el colchón, se impulsó para abrazar por la espalda al mayor. Quien dio un respingo, pues no se esperaba tal acción.

¡¿Q-qué haces?!

Tranquilo, Ranmaru… Sólo te demuestro lo mucho que me gustas… – dijo divertida para así inclinarse hacia adelante y darle un beso en su mejilla izquierda.

¡Tch! – se limitó a chasquear su lengua sonrojado.

Por cierto,¿Por qué no me llamaste ni me enviaste un mensaje? – Le reclamó-Entiendo que olvidaras el regalo… Pero, se supone que ahora soy tu novia – hizo un puchero infantil- ¿No deseabas saber de mí?

Ah, eso… Se me olvidó, no estoy acostumbrado. – le confesó, aunque él pensó muchas veces en llamarla, fue su tsunderismo el que intervino- A-además ¿No crees que son muy cursis y molestas esas llamadas?– dijo sonrojado.

Pues yo quiero hacer esas cosas cursis y molestas contigo… - hundió su cabeza en la espalda de Ranmaru. – No quiero ser una molestia, pero entiende algo… Eres mi primer novio… Es por eso que yo… - ella tan sólo quería atesorar cada momento al lado del que ella llamaba su verdadero primer amor.- Tiendo a emocionarme de más…El albino abrió sus ojos con sorpresa, pues se había olvidado de ese detalle, el recordarlo lo hizo sonreír satisfactoriamente al saber que era el primero para Kanon, y claro, eso lo enternecía; aunque no lo admitiera.

¡Tsk! ¡Está bien! – se dio vuelta para observar a la chica- Si es tan importante para ti… H-haremos e-esas cosas cursis… Tch… - no podía evitar sonrojarse, era un fastidio para él. Pero en el fondo… Si era con Kanon, no estaba tan mal.

¡Muchas gracias! –expresó alegre.

Bien, sólo una cosa más…

¿Qué cosa?

En los próximos viajes irás conmigo.- sentenció.

¿Eh? No seas celoso… -alzó las cejas.

¡No soy celoso! S-sólo soy territorial… -le aclaró.

¿Eh? ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia es que…- tomó a la chica por el mentón- Los celosos defienden algo que creen que es suyo… En cambio…-fue acortado más la distancia de sus rostros-Yo soy territorial porque tan sólo protejo lo que en verdad es mío- le robó un breve beso-Recuérdalo, tú eres mía… -soltó sin más haciendo que el rostro de la pobre chica ardiera de lo rojo que estaba. Él al notar eso, no hizo más que aprovecharse de la situación y la volvió a besar, esta vez de una forma más pausada y profunda para así demostrarle que iba en serio. Ya que para él, Kanon era suya. Ni de broma dejaría que ahora cualquiera se le acercara. Ella no entendía el cómo podía decir tales cosas sin más, y al mismo tiempo no era capaz de hacer una simple llamada telefónica. Pero en ese momento no podía hacer más que corresponder a su beso; la tenía hechizada.

Paralelo a ello, Camus ya se encontraba en su hogar, y para su pesar, era acompañado por sus dos kohais: Cecil y Shion. El príncipe se encargó de explicarle la situación a Shion, a quien encontraron ya despierto, no había caso de ocultárselo siendo el hermano de Kanon. Mas para la sorpresa de ambos idols, el pelinegro ya estaba al tanto de la relación que su hermana mantenía con el rockero.

¿Así que eso pasó, eh? – dijo con una sonrisa burlona, jamás se esperó que Camus estuviera interesado en Kanon, en ningún momento se le ocurrió pensarlo. Para Shion era más posible una relación entre Ai y Kanon, de acuerdo a lo que había escuchado, entre otras cosas.

Métete en tus propios asuntos, mocoso. – dijo el Conde dándole un sorbo a su copa de vino.

Ahogar las penas en alcohol no es lo mejor- respondió el joven y agregó- ¿Soy un mocoso? Te recuerdo que soy el mellizo de tu amor~

No lo voy a repetir – dejó la copa en la mesa- No es asunto tuyo.

No sé qué esperabas, tú ya la rechazaste antes… -intervino Cecil haciendo una mueca- Te advertí que debías demostrarle que te interesaba… - le recordó- Aunque, creo que Ranmaru-senpai la hará feliz…

A ver, a ver… - Shion sacudió su cabeza, parecía que había bastante historia que él no conocía- ¿Me explican?

Ceci se encargó de explicarle, mientras Camus aparentaba ignorarlos y que ya no le interesaba.

Bueno, creo que ya sé cómo animarte, senpai~- Dijo Shion en un tono burlón. Luego se levantó y se fue hasta el elegante piano de cola blanco que adornaba un rincón de la habitación. Ambos se quedaron mirando atentos al muchacho que sin más comenzó a tocar, y no sólo eso, sino que también a cantar, una melodía y letra vinieron a su mente:

"Sólo amigos, es todo lo que debemos ser. Sólo amigos, es hora de decir adiós. Sólo amigos, es todo lo que debemos ser. Sólo amigos… Sólo amigos… Sólo amigos…"

Camus quería detenerlo, pero por alguna razón no podía…

"Lo noté ayer, en aquella tranquila noche… Que aunque recoja las flores caídas, ellas no volverán a florecer… Una pequeña muerte en la palma de mi mano, ha congelado nuestro tiempo."

A la mente de Camus llegó el recuerdo de la noche del baile, en donde vio a Kanon con Ranmaru bailando juntos… Misma noche en la que la pelivioleta se dio cuenta de que ya no había caso el seguir enamorada de Camus.

"Recordé la primera vez que nos vimos, y a tu dulce y sonriente rostro. Volteé hacia el pasado, y en el presente aquellas heridas se convirtieron en cicatrices. Nuestros corazones estaban envueltos en espinas."

También vino el recuerdo de su encuentro con Kanon, era una chica tan bella y alegre, al principio algo torpe para él. Pero su honesta sonrisa fue lo que lo atrajo. El tiempo se encargó de unirlos. Pero él fue demasiado orgulloso y torpe, que terminó lastimando a la chica que se suponía amaba.

"Incluso si continuamos en esta frustrante relación, lamentablemente no puedo cambiar a mi corazón. Sigo amándote, no quiero apartarte de mí… Pero estoy obligado a hacerlo."

A Cecil se le encogió el corazón, pues recordaba cada detalle que le contó Kanon con respecto a su versión de los hechos. Era lamentable, quizás hubiesen sido una linda pareja… Pero el destino no lo quiso así.

"Tan sólo una vez, tan sólo una vez… Si mi deseo pudiese hacer realidad. Quiero renacer incontables veces… Y así algún día volver a encontrarte..."

Camus no pudo hacer más que dejarse llevar por los recuerdos y sentimientos… Shion al mismo tiempo iba repasando restos del pasado de Psyche con su amado…

"El destino que nos unía, se quebró y desapareció entre la multitud… Adiós, amada mía… Aquí es donde se termina. Ahora espero continuar sin mirar atrás…"

"Este es el fin…"

Sólo amigos…- continuó tocando el piano. Para ese entonces Camus había logrado salir de ese pequeño lapso que lo mantuvo cautivo de la canción de Shion, el conde apretó sus puños.- Sólo amigos…

Camus se puso de pie, y tomó un libro- ¡Ya, silencio! – extrañamente el libro fue lanzado hacia Cecil, a pesar que su intención fue golpear a Shion, parecía que estaba demasiado acostumbrado a maltratar a Cecil. Graciosamente el príncipe se fue hacia atrás con el libro estampado en su rostro.- ¡Auch!- se quejó. El pelinegro dejó de tocar alzando sus cejas… - Qué mala puntería… - expresó. Se levantó del banquillo junto al piano, y le ofreció su mano al adolorido Cecil para que se pusiera de pie.

¡Camus eres muy cruel!– Se quejó con su senpai, luego tomó la mano de Shion para levantarse- Esa canción fue muy linda… ¿Es tuya?

Ah, se me acaba de ocurrir… - Shimizu se encogió de hombros.

¿En serio? Y luego dices que no te gusta la música.

Bueno, digamos que mientras la use para divertirme, no está mal.- Para él divertirse era sinónimo de molestar a los demás, como cuando molestó a Ranmaru en plena clase en la Academia Saotome. Aijima no pudo hacer más que suspirar resignado ante el actuar de Shion.

No eres más que un mocoso…- resopló Camus, realmente el joven griego tenía talento pero él lo desperdiciaba.

¿Y tú no lo eres? – Le respondió - ¿Quién te crees que eres? – se lanzó a uno de los sofás – Ir por la vida rechazando y lastimando a una chica, para después de un año de sufrimiento decirle que era una broma, que la amabas de verdad… ¿En verdad creías que ella correría a tus brazos? –Soltó una pequeña risa- Qué ingenuo…

¡Te dije que no es tu asunto!

¡Si es asunto mío! ¡Es mi hermana! – le recordó, a Cecil le sorprendió que comenzara a actuar como un hermano mayor. - ¡Sé perfectamente qué es que te ilusionen para luego pisarte! ¡No creas que jugar con las personas es gratis! ¡Ahora sólo aguántate! – Se puso de pie- Aunque no estoy de acuerdo en que esté con el anciano- se refería al albino.

¿Anciano? – a Cecil eso le hizo gracia, pero notando el tono de la conversación, prefirió no reír ante los mayores.

No puedo creer que ella ame a Kurosaki… - se llevó una mano a su frente, su cabeza ya le dolía.

Como digo, no estoy de acuerdo que esté con Ranmaru… - les volvió a aclarar-Arreglaré este asunto a mi manera… - les informó – Y no creas que lo hago por ti– terminó de decir, para así salir del hogar de Camus. ¿Qué tenía planeado? ¿Por qué no le gustaba esa relación?

Shion apenas se da cuenta de su don… - comentó Aijima.

Vete con él, quiero estar solo… - le ordenó a su kohai y se encerró en su habitación. Las palabras del pelinegro resonaban en su mente… Era cierto, Koizumi tuvo que sufrir bastante por su culpa ¿Acaso ahora era su turno?

Mientras tanto que Ranmaru seguía en la habitación de Kanon, pasaron un tiempo más hablando. Y el albino no se aguantó más la curiosidad que sacó el oso de peluche de la bolsa, dándose cuenta que en verdad era su preciado "Ku-chan". Kanon tuvo que volver a explicarle que Camus tuvo ese peluche en su poder, y que ella se lo pidió para devolvérselo. Pero Kurosaki lo rechazó argumentando que a él no le servía.

¿En verdad no lo quieres? –alzó las cejas con tristeza.

¿Para que querría un oso de peluche? – lo dejó en la cama. Era demasiado difícil enfrentar su infancia, Ku-chan era importante para él. Pero era muy vergonzoso admitirlo a su edad, no importaba si era Kanon, no quería decirle a nadie.

Hm… Entonces… ¿Está bien si me lo quedo? ¿Me lo regalas?

¿Eh? ¿R-regalártelo?- no quería regalarlo, estaba muy apegado sentimentalmente a él, pues era un regalo de su difunto padre. Volverlo a ver después de tanto tiempo había sido impactante- Tch…

La chica se enterneció por dentro al ver los gestos de Ranmaru, no lo entendía del todo, pero a simple vista parecía muy importante para él; sentía alivio de haber rescatado al solitario y lindo Ku-chan.

"¿Ya no me quieres, Ran-chan?" – ella hizo una voz chillona escondiendo su rostro detrás del peluche mientras lo movía frente a su novio.

No se trata de eso, Ku-chan… ¡¿Eh?!... – hubo un momento de silencio, pues se sintió realmente tonto por contestarle al peluche.- ¡Y-Ya deja eso! – golpeó el peluche para que la chica lo soltara.

¡Ranmaru! – Ella expresó molesta- No seas así, es tu amigo…- volvió a tomar al oso en sus brazos.- ¿Qué vas a hacer?

¡Está bien! – Le quitó el peluche, y lo observó por unos segundos- D-dejaré que lo cuides por mí… Luego me lo devolverás, mientras tanto, prefiero que se quede contigo… -tomó al peluche y lo pegó suavemente al rostro de la chica- ¿Feliz?

¡Sí! – Dijo quitándose al peluche de la cara- No te preocupes, Ku-chan será feliz conmigo.

No lo dudo…-suspiró cansado mientras acariciaba la cabeza de la menor- Bien, ya es hora de que las pequeñas como tú se vayan a la cama…- la molestó.

Oye, no soy tan pequeña.- le regañó aferrándose infantilmente al oso de peluche.

¿Ah, sí? Pues cuando dejes de jugar con osos de peluches, hablaremos… - a pesar que Ranmaru la molestaba con eso, a él le encantaba que fuese así. Hasta ahora había conocido algunas fases en la personalidad de Kanon, no entendía el cómo esa chica lograba encantarlo con su forma de ser; sólo le faltaba conocer la versión más apasionada y atrevida de la chica, pero suponía que faltaba un tiempo para eso. Después de todo, era feliz al lado de su pequeña niña.

Arropó a su novia mientras ella acomodaba a Ku-chan a su lado, Ranmaru sintió celos por el oso, pues él no tenía permitido quedarse a dormir al lado de Kanon. Mas por ahora era lo mejor, Kurosaki no podía controlarse por mucho tiempo, y Koizumi no estaba lista. – Buenas noches – le dio un pequeño beso en los labios.

Mañana quiero que vayas a la sala de música y escuches la melodía ¿sí?

Bueno, podré ir en la tarde – le dijo. Luego de que ambos se pusieron de acuerdo, el volvió a besarla para así después abandonar la habitación e irse a dormir, dio un último visto a la tierna joven que dormía sosteniendo en sus brazos a Ku-chan, cerró la puerta asegurándose de que estuviese bien cerrada.

El albino avanzó por el pasillo correspondiente a los cuartos de las mujeres, y cuando ya estaba por llegar al final, se encontró con una silueta que iba avanzando en dirección contraria hacia él, se trataba de Shion. Ranmaru se detuvo, pero el pelinegro continúo avanzando como si no le importaba su presencia, Kurosaki frunció el ceño, y le dijo:

¿A dónde crees que vas? – el griego se detuvo.

A la habitación de Kanon ¿No es obvio?– esbozó una traviesa sonrisa.

Sin decir nada, y sin que el pelinegro lo advirtiera, Ranmaru tomó al menor del cuello de su chaqueta y lo estampó contra la pared.

Escúchame bien, mocoso ¡Ya me tienes harto! – Le gritó- ¡Kanon no quiere nada de ti! ¡Además, ella es mí…!

¿Tu novia? – Él lo interrumpió- Sí, sí… -hizo un ademán desviando su mirada por unos segundos – Ya lo sé ¿Y eso qué? – volvió a mirarlo burlón.

¡Que si te atreves a tocarla! ¡Te pesará!

Que miedo… - expresó con sarcasmo- Eres tal cual dicen los rumores… Pero que pareja tan dispareja hacen ustedes dos… - continuó hablando y alzó sus manos para sostener las manos de Ranmaru con las cuales él albino lo aprisionaba contra la pared- Si sabes lo que te conviene, es mejor que ya dejes este estúpido romance… Kanon no puede ser tuya… Entiéndelo, ella se irá conmigo.

¡Maldito! ¡Tú eres el que debe entender que no tienes oportunidad con ella! –Ranmaru se dispuso a darle un puñetazo en la cara, pero justo Shion movió su rostro, en uno segundo la mirada del muchacho se iluminó producto del pequeño haz de luz lunar que se colaba por las ventanas. Pronto la imagen de la princesa Psyche invadió la mente del rockero, era como un fragmento del pasado: - "Gracias, por dejarme ir…" expresó la princesa como si lo estuviese observando a él mientras le sonría… Esa visión sólo duró una fracción de segundos, pero para Ranmaru fue algo eterno… Kurosaki entonces detuvo su puño a centímetros del rostro de Shion, quedando completamente perplejo por lo que vio… Se quedó observando fijamente la mirada de Shimizu, esos profundos ojos rosáceos, le daban nostalgia…

¿Cuánto tiempo más nos quedaremos así? ¿Ya te gusté o qué? – Comenzó a molestar al mayor- Lo siento, pero no me gustan los chicos – Negó con la cabeza-Mucho menos los cavernícolas como tú… - terminó de burlarse.

¡¿Q-qué?! – eso descolocó por completo al tsundere, pero antes de que pudiera responder, una tercera voz masculina intervino.

¡Y ustedes dos! ¡¿Qué hacen aquí?!- se trataba de Ryuya quien los veía bastante molesto.

A-ah… Hyuga-san… – Ranmaru se lo quedó viendo.

Ah, Ryuya…- Shion dijo el nombre del sensei sin ninguna clase de respeto.

Ranmaru, suéltalo… - le ordenó, a lo que su kohai obedeció.

Tch…- se separó de él.

No me interesa la razón de su pelea… - les informó, pues claro que no se detendría a escuchar las excusas de los menores- Pero no pueden tener esa clase de comportamiento dentro del Master Course-continuó regañándoles- Y cómo se ve que tienen tanta energía… ¿Por qué mejor no usarla en algo más productivo?– les dijo sonriendo de medio labio. El albino se quedó estático, ya se imaginaba a qué se refería el mayor, mientras que Shion alzaba sus cejas sin entenderlo cruzándose de brazos.

Mañana, a las cuatrocientas, los quiero a ambos afuera de la mansión con su equipo deportivo… Así podrán usar esa energía acumulada de buena manera, en vez de estar peleando como dos cachorros malcriados- les dijo - ¿Lo entendieron? Es una orden… Ahora ¡Lárguense a sus habitaciones! –les ordeno señalándose el camino para que avanzaran. Ambos no hicieron más que suspirar resignados y lanzarse miradas de rencor el uno al otro.

Bien hecho, anciano…- susurró el menor de ellos tres al albino.

¿Qué dijiste? – apretó los dientes.

¡Kurosaki! – Habló Ryuya – Sigue avanzando… - El pelinaranja ponía más presión en Ranmaru, ya que no sólo él era su kohai, sino que además era mayor que Shion. Por lo tanto, él debió controlar la situación en vez de salirse de control. En unas cuantas horas Hyuga les mostraría el infierno, con toda clase de ejercicios, y deportes extremos, a Shion le gustaban los deportes de ese calibre, pero el levantarse tan temprano y tener de compañero a Ranmaru, no era nada agradable para él; al menos el sentimiento era mutuo.

Al día siguiente, y tal como Ryuya les ordenó, Ranmaru y Shion hicieron ejercicio junto a él. Y en verdad conocieron el infierno, pues Hyuga había sido sumamente estricto, su entrenamiento se asemejaba al de los campamentos militares, y quizás peor que eso… Al final los dos chicos terminaron tan cansados que ni ganas de seguir discutiendo tuvieron, el pelinaranja sonrió satisfecho tras ello, y los sermoneó.

Espero que hayan aprendido la lección- cruzó sus brazos mientras observaba a los chicos que se encontraban en el suelo intentando recuperar la respiración.

Sí, lo entendí… Hyuga-san… -Expresó Ranmaru con cansancio.

¿Qué hay de ti, Shion?- le cuestionó al pelinegro que no era capaz ni de hablar.

S-sí… Entendí… – se veía bastante cansado, incluso estaba algo pálido, algo raro pasaba con él, ya que Shion era deportista.

¿Te sientes bien? – El mayor se agachó y le tocó la frente – Hm… Tienes algo de fiebre…

No es nada… - le dijo jadeando.

Ranmaru, llévalo a su habitación. – Le ordenó- Iré por un médico para que lo revise- se volvió a poner de pie- No quiero peleas ¿Entendido?

Tsk… -chasqueó su lengua una vez que estuvieron solos- Qué debilucho eres.- se burló.

Parece que… No... Sabes… Seguir… Instrucciones… -comentó el cansado chico sosteniendo su pecho, él se refiera a la orden de no discutir, y entonces abrió una botella para tomar agua.

Como sea, vamos… - le ofreció su mano para que se levantara, pero Shimizu se le quedó viendo sin muchas ganas de levantarse - ¿No pretenderás que te cargue, verdad?

¿Tantas ganas tienes de tomarme en tus brazos? – se volvió a burlar ya más recuperado, pues recordaba lo de la noche anterior.

¡Ya deja tus bromas raras! – se quejó.

Ranmaru sin dudas no se pudo quitar esa extraña imagen de la noche anterior, diría que vio a Kanon, pero muy dentro de sí sabía que esa chica no era su novia… Tenía otras ropas, otro peinado, pero lo más importante era esa profunda mirada… La misma que poseía Shion, se sentía bastante incomodo, no lo entendía. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de un reloj cayéndose, cuando Shion se levantó por sus propios medios; se le había caído del bolsillo que tenía en su sudadera justo en el lado de su corazón.

¿Y esto? – Ranmaru inspeccionó el reloj de bolsillo, era dorado y su minutero estaba temblando como si fuese una brújula, por dentro su cristal estaba empañado, se veía algo maltratado.

¡Dame eso! – se lo quitó y lo volvió a guardar en el bolsillo, el rostro de Shion se veía cada vez peor.

En verdad te ves mal…- el albino comenzó a preocuparse, no le caía bien, pero tampoco era como si deseara que se muriera o algo parecido. Así que se le acercó y le tomó el brazo para rodearlo en su hombro, así el muchacho se apoyaría en él para caminar. Avanzaron unos cuantos metros en el extenso bosque detrás de la mansión, pero Shion era demasiado lento.

¡Tsk! ¡Qué remedio! - exclamó hastiado y se paró frente a Shion agachándose un poco- Vamos, sube… - le indicó su espalda.

¿Es una broma? – se apoyó de un árbol.

¡Maldita sea! Estamos muy lejos de la mansión, y tengo cosas qué hacer. ¡Sube!

Puedo solo, hazte a un lado… - lo empujó y siguió avanzando. Ranmaru se lo quedó viendo alzando sus cejas, pues a pesar de lo que el muchacho decía, realmente se veía débil, el albino se apoyó del tronco del árbol viendo como el menor avanzaba, pero seguía lento- Tch…

"Maldición…" – pensaba Shion – "No puedo avanzar más… Estoy en mi límite…" – el joven sentía una opresión en su pecho, y su visión se hacía cada vez más borrosa-Ranmaru… - se detuvo- ¿A-aún está en pie tu oferta? – cuestionó tragándose todo su orgullo, era mejor ser llevado por el rockero que desplomarse en el suelo.

¡Ja! Pero ahora no será gratis – ahora era él quien se burlaba.

¿Qué quieres? –suspiró cansado.

Deja en paz a Kanon. – dijo tajante.

Y si no la quiero dejar en paz… ¿Me dejarás aquí? - cuestionó y agregó- De todos modos, es una orden de Ryuya… -le recordó– Bien, no me quedará más que caminar hasta desfallecer… -se encogió de hombros- Al despertar seguro le podré decir a Ryuya lo que pasó y…

¡Tsk! ¡Está bien! – Volvió a agacharse- ¡Sube de una maldita vez! – Kurosaki tuvo que ceder, le tenía mucho respeto, y porque no decirlo, también algo de miedo a su senpai.

Bien… - tan sólo lo observó sin siquiera burlarse, no quería subirse, pero no le quedó más alternativa. – Puedes correr si quieres… - su voz sonaba incómoda, alzó sus manos para levantar la capucha de su polerón y se cubrió su cabeza. –"Maldición…" – pensó apretando los dientes.

¿Eh?... – Cuando Kurosaki tuvo al chico en su espalda, se sintió realmente extraño, debido a que Shion era bastante ligero, él se había preparado para cargar a un chico… Sin embargo, daba la sensación de tener a una chica en su espalda, por lo ligero y suave que se sentía.

¿P-pasa algo? –Shimizu pareció adivinar el silencio del mayor.

¿Realmente te subiste a mi espalda?

Claro, incluso si quisiera podría ahorcarte, estoy a la altura perfecta…- musitó con ironía.

Es que no pesas nada… ¡Ja! Es como llevar a una chica – Comentó sorprendido.

¡C-cállate! – le reclamó.

Qué extraño, Ai pesa mucho más que tú, y eso que en apariencia se ve bastante ligero, tú parecías más pesado que él.

¡Y-ya deja eso! ¡No me siento bien! – exclamó avergonzado. Ranmaru no hizo más que reírse, aunque al mismo tiempo era una situación muy extraña. Pues a medida que avanzaba, y ante el silencio de Shion, él podría jurar que estaba llevando a una delicada chica en su espalda.

Mi ligereza me sirve mucho para los deportes de alto impacto, y escenas de acción – habló de pronto el muchacho, buscando razones positivas y así dejar de ser molestado. No era la primera vez que alguien notaba el extraño peso del muchacho.

Pues ahora no pareces muy deportista…

Ryuya es un sádico, eso es todo…

Durante el camino restante, no hablaron más. Sin embargo Shion comenzó a tener visiones, poniéndose nuevamente en el papel de Psyche…

Sentía la respiración agitada de un hombre quien la llevaba en su espalda, y podía distinguir el cielo estrellado, así como a una fresca brisa que acariciaba su rostro y cabellos, sus ropas estaban mojadas y estaba cubierta por una capa...

"¿Sabes que casi mueres, verdad?" – le dijo una voz masculina en un tono entremezclado con el enojo y la preocupación.

"Lo sé… Lo siento... Al final soy una carga…"

"No eres una carga, no vuelvas a decir eso…"

"Pero, yo no he sido honesta contigo, y sin embargo… Tú…"

"Está bien, lo sé desde un principio…"

"¿Eh?"

"Psyche… Quieres tu libertad ¿No es así?"

¿Mi libertad? – Shión susurró en un tono muy bajo que Ranmaru no lo escuchó, después de eso, perdió la consciencia.

Al llegar a la mansión, el rockero subió hasta la habitación del kohai de Camus, allí se encontró con un Ryuya sumamente preocupado por su tardanza, este era acompañado por un médico, y no sólo por él, para su sorpresa también se encontraba Tomochika. Ranmaru simplemente entró en la habitación y dejó al muchacho recostado en la cama, el médico de inmediato lo revisó. Allí todos se pudieron enterar que entre los antecedentes médicos de Shimizu, se encontraba el diagnóstico de narcolepsia. Parecía que el muchacho tan sólo se había fatigado, y que lo mejor era dejarlo descansar por el resto del día. Mas el tsundere se centró en la presencia de la pelirroja, quien se veía sumamente angustiada, él no tenía idea de qué iba la relación entre ambos menores. No conocía tampoco muy bien a Tomochika, sólo sabía que era de la misma generación de sus kohais, y que fue brevemente la kohai de Kanon. Pero sus dudas no tardaron en ser respondidas por Ringo, quien también fue a ver el estado del menor. El pelirosa le informó que Shion ahora era el compositor de Tomochika; dejando eso ya aclarado, Kurosaki decidió retirarse. Pues era su día libre, y él había pensado pasarlo durmiendo para recuperar sus energías… Aún le quedaba un tiempo antes de reunirse con Kanon en la sala de música.

Una vez que llegó hasta la habitación que compartía con Ren y Masato, se lanzó en su cama y sacó su celular. Ya eran las 10:30 am, deslizó su dedo por su móvil buscando el contacto de Kanon, pensaba dejarle un mensaje. Dudó por momentos en hacerlo, pero recordó las palabras de la chica, no quería decepcionarla o hacerle sentir que era una molestia, porque no lo era. Tan sólo debía acostumbrarse a ser un poco más gentil…

"Buenos días, espero que estés teniendo un buen día… Da lo mejor…" – presionó enviar. Pasaron unos 4 minutos más, él sentía que algo faltaba... "Nos vemos más tarde en la sala de música, no lo olvides… Te quiero." – volvió a enviar otro mensaje. Está vez se sintió avergonzado, pero esperaba al menos haberlo hecho bien.

Paralelamente a ello, la chica se encontraba esperando a un cliente cuando justo recibió los dos mensajes, ella sonrió al ver que Ranmaru lo había hecho, sobre todo por notar los 4 minutos de tardanza en el siguiente mensaje, seguro que el tsundere lo había pensado mucho.

"Buenos días, espero que puedas descansar este día. Sí, no lo olvidaré, nos vemos. Te quiero mucho." – ella le respondió el mensaje, dejando un corazón al final. Kurosaki recibió el mensaje, no pudo evitar sonreír ampliamente, y sentir esa incómoda invasión de mariposas en su estómago, era la primera vez que se sentía así al recibir un mensaje. Pero no quiso darle muchas vueltas al asunto, al menos tenía la certeza que su novia correspondía en un 100% sus sentimientos, y que quizás por ella, él aprendería a expresarse mejor; enviar ese mensaje no estuvo tan mal después de todo.

El día siguió avanzando, mientras todos los Idols estaban ocupados con sus deberes. En ese momento dos sujetos se pararon frente a la habitación de Shion, a su lado había una pila de cajas, eran unos mensajeros. Llamaron a la puerta varias veces, pero no recibían respuesta del pelinegro.

¿Qué hacemos? - Consultó uno de los mensajeros a su compañero.

Debemos esperar a Shimizu-sama.

Nos informaron que esta es su habitación, que extraño… Ambos llamaron a la puerta de nueva cuenta sin resultado, no sabían qué hacer con la encomienda. Cuando entonces una voz masculina los distrajo.

¡Buenas tardes! – Se trataba de Reiji- ¿Qué pasa? ¿Tienen problemas? – el senpai se mostró, como siempre, interesado en ayudar. En sus manos traía una cajita del Karaage que tanto le gustaba y que preparaban en su restauran familiar.

A-ah… ¿Kotobuki-sama, verdad? – Uno de ellos reconoció al Idol- Bueno, esta es una encomienda para Shizimu-sama, pero al parecer no está…- giró su mirada hacia la puerta.

Y tenemos más repartos qué hacer… - se lamentó su compañero.

Ya veo… Hm… - el castaño se llevó una mano al mentón pensando- ¡Ya sé! –Exclamó después de unos segundos-Yo recibiré la encomienda en su nombre, no se preocupen ¿Dónde firmo?

¿En verdad haría eso, Kotobuki-sama?

¡Claro, claro~! – Afirmó sonriente.

¡Muchas gracias! – Ambos agradecieron haciéndole una reverencia.

Fue así como Reiji firmó, y luego ambos mensajeros se fueron agradeciéndole y disculpándose por las molestias. El idol golpeó un par de veces más la puerta, pero nadie respondía.

¿Qué haces aquí? – Dijo una voz masculina detrás de él.

¿Eh? – el mayor de lo senpais del cuarteto volteó a ver, encontrándose así con Shion. Él seguía algo pálido y llevaba consigo una botella de agua -¡Mizu-chan! ¡¿Qué haces levantado?! – exclamó preocupado, ya que Ringo le informó que el chico estaba enfermo.

¿Puedes hablar sin gritar? Sólo fui por agua… -se llevó una mano a la cabeza- Ah, eso es… observó la pila de cajas.

Te acaban de dejar esto… Firmé por ti.- le entregó la factura.

Ah, gracias… Debieron haber estado ayer…- se guardó el papel en el pantalón y abrió la puerta. Luego tomó una de las cajas, pero al agacharse sintió un mareo.

¿Estás bien? – Kotobuki se acercó- Déjame ayudarte, ten esto.- le entregó la caja de Karaage y lo empujó dentro del cuarto donde lo dejó sentado en su cama. – Entraré las cajas por ti, espera aquí. ¿De acuerdo~? – Expresó amigable como siempre. El menor no hizo más que asentir cansando, dejando que Reiji entrara las cajas por él.

¡Listo! – Exclamó una vez que terminó, y cerró la puerta – Ya está ¿Las dejó aquí? ¿O quieres que te ayude a abrir y ordenar su contenido?

A-ah… N-no… Así está bien, ya hiciste mucho… - se sintió incómodo por la amabilidad desinteresada del castaño.

¡Okay~! –Sonrió- ¿Y qué son?

Relojes de bolsillo.

¿Los vendes?

No.

Oh, bueno~ – Sintió curiosidad por ello, pero al ver el semblante agotado del muchacho, decidió no preguntar. Y tomó una silla que se encontraba en la habitación, sentándose frente al joven- ¿Cómo sigues? Veo que el entrenamiento de Ryuya- senpai fue muy duro. Él se siente algo mal, no sabía que estabas débil. – le comentó.

Sólo fue una fatiga, le puede pasar a cualquiera.

Bueno, eso es cierto… Y hablando de fatiga – extendió su mano hacia la caja que el menor tenía en sus manos – Traje esto especialmente para ti. – Abrió la caja- ¡Karaage! ¡Yey~!– dijo emocionado.

¿Karaage?

¿No lo conoces? – A veces se olvidaba que el muchacho a pesar de su apariencia japonesa, había sido criado en Grecia.

Es pollo frito, ¿no?

Pero no cualquier pollo frito, es especial – afirmó orgulloso.

Pues no le veo lo especial.

La comida debes probarla. Vamos ¡Come, come~!

Está bien… Tengo hambre de todos modos… -se encogió de hombros. El Griego dio un bocado ante la atenta mirada de Reiji, se quedó en silencio degustándolo.

¿Y qué tal~? ¿Te gustó?

Pues está delicioso. – admitió sacando otra presa.

¡Verdad! – Afirmó el senpai – Los preparé yo. –Se señaló así mismo.

Ya veo, pero… ¿Por qué los trajiste para mí? – A él se le hacía sumamente extraño, esta era la primera vez que hablaba a solas con él.

Me dijeron que te sentías mal, pensé que te animarías si comías algo delicioso – comentó-. Cambiar de país, de costumbres, de trabajo, amigos y demás… - suspiró-No es fácil, ¿verdad? – le sonrió.

¿Sólo por eso? Sigo sin entender. – hizo una mueca confundido. Ese gesto le recordó a Ai.

¡Qué lindo~, Mizu-chan~!– le revolvió sus cabellos como si fuese un niño pequeño.

¡Oye, no hagas eso! – le reclamó – Y deja de decirme Mizu-chan… Mi nombre es Shion…

Lo sé, pero suena tan duro… Tú eres lindo, te queda Mizu-chan~ - rió divertido.

Ah… Me rindo… -suspiró resignado.

Es mejor hacer las cosas sólo porque sí ¿No crees? – Dijo y agregó- Eres nuevo aquí, pero pronto te darás cuenta que los Idols de la Agencia Shining somos como una gran familia. No sólo somos un grupo de chicos apuestos. – Comentó bromista-Ya verás, te acostumbrarás a este lugar, y muy pronto será tu nuevo hogar. – afirmó convencido de ello.

Luego de aquello, Reiji se tuvo que marchar, ya que tenía más trabajo que hacer. Shimizu le agradeció su visita, a pesar que seguía sin entender la gentileza del mayor.

Una vez que estuvo solo en la habitación, tomó una de las cajas y la abrió. Efectivamente eran relojes de bolsillo. Sacó el reloj malogrado de su chaqueta y lo dejó a un lado, después tomó uno de los relojes de la caja, y lo activó… Mas hizo otra cosa, tomó el nuevo reloj con ambas manos y recitó unas palabras en un idioma antiguo, entonces el objeto comenzó a brillar como si se llenara de cierta energía, las manecillas del reloj se alteraron y comenzaron a temblar para luego volver a la normalidad. Después de eso, Shion se colocó el objeto en el mismo bolsillo justo en el corazón… Suspiró aliviado, su semblante estaba mejorando… Y entonces, el reloj que dejó de lado, se partió en dos.

Eso estuvo cerca…- expresó el muchacho observando tal fenómeno como si fuese lo más normal del mundo. Luego volteó a ver un reloj de arena puesto en su mesa de noche y lo dio vuelta comenzando el tiempo de nuevo ¿Por qué Shion usaba esos relojes?

Volvió a recostarse, porque a pesar que ya se sentía mejor, sería demasiado extraño para los demás explicarles su rápida recuperación, en su mente repasó las palabras de Kotobuki… Tal vez él y los demás eran la razón por la que Kanon no deseaba irse, eran como la familia de la pelivioleta. En cierta manera no la culpaba, pues ellos dos nunca tuvieron una familia real a la cual acudir en sus momentos de angustia. Sin embargo, Shion no deseaba formar parte de esa familia. Su objetivo era llevarse a Kanon de allí, y eso seguía en pie.

El atardecer al fin llegó, y Kanon se encontraba en una de las salas de música esperando por Ranmaru. Revisaba una de las tantas partituras que había hecho para un cliente, lamentablemente la mitad de ellas no había sido del todo su gusto, que le pidió arreglarlas, eso había fastidiado de sobremanera a la chica pero, como siempre, debió guardar la compostura y aceptarlo. Aunque dentro de sí estaba preocupada, parecía que sólo lograba hacer grandes trabajos componiendo canciones para los miembros de QUARTET NIGHT, si las cosas seguían así, se vería bastante perjudicada.

Tengo que mejorar… Estaré perdida si no lo hago…- Pegó su cabeza a la mesa quedándole así por unos momentos.

¡Tsk! Deja ese estado tan lamentable… - dijo la voz de Ranmaru al mismo tiempo que le sacudía sus cabellos.

¿Eh? R-Ranmaru…- se reincorporó al escucharlo.

¿Pasó algo? – le preguntó su novio.

No, nada…- negó con la cabeza- Ya me estaba aburriendo de esperar…- hizo una mueca.

Como sea…- Kurosaki no tenía muchas ganas de hacer hablar a la chica, si ella no quería decirle nada la dejaría tranquila.- Bien, señorita… Quiero escuchar la melodía. –se puso en una postura como si fuese su cliente.

¡Ah, sí! Enseguida. – tomó su partitura y se fue directo al piano, esperaba al menos impresionarlo a él. – Antes de empezar… - dijo mientras se acomodaba en el instrumento-Quiero que te olvides de nuestra relación, y seas honesto conmigo ¿De acuerdo?

Lo sé… -se cruzó de brazos- Ahora yo soy el cliente, muéstrame lo que tienes.- le sonrió divertido, él sabía que Koizumi se esforzaba más que nadie, pero también a veces le faltaba confianza, seguramente no tuvo un bien día en el trabajo, y por eso estaba desanimada.

Bueno, será una pieza de piano, pero intenta imaginarte los instrumentos… - le explicó – La"Versión Rockera"la puedo hacer si es que apruebas esto…

Y así la joven comenzó a tocar, era una bella y melancólica pieza de piano… El rockero abrió sus ojos sorprendido, pues los recuerdos de su infancia golpearon su mente. Mientras escuchaba, iba repasando la letra en su cabeza, ni siquiera se imaginó el sonido de su amado Bajo, era sólo su voz junto al piano.

Y entonces tuvo una idea, algo que haría única la ceremonia en memoria de su padre. Como el hijo mayor, Ranmaru tenía que dar un discurso, y a él eso se le daba bastante mal, sobre todo porque se le hacía difícil expresar su sentir. Había escrito la letra de esa canción a modo de terapia, o algo así, luego tuvo la idea de cantarla en un encuentro de bandas, pues se sentía cómodo en ese ambiente, fue por ello que acudió a Tsubasa y Shiro, y ambos accedieron a ayudarlo junto a otros músicos. De esa manera Ranmaru pretendía homenajear a su padre a su manera.

Mas ahora la melodía del piano le abrió una nueva posibilidad, esa canción podría ser apta para una ceremonia así, era muy hermosa y emotiva. No daría el discurso, cantaría para su padre en presencia de los amigos de él, su madre y hermana. Sonrió satisfecho al decidirlo.

Ahora sólo quedada proponérselo a Kanon.

¿Qué te pareció? –consultó la chica al finalizar de tocar.

Tengo una propuesta que hacer… – siguió en su postura de cliente.

¿Qué cosa?

La melodía está muy bien, pero quiero darle un segundo uso – estaba bastante emocionado – En dos días más, será la ceremonia en memoria de mi difunto padre – explicó- Tenía que dar un discurso… Pero creo que cantar esta canción es lo ideal, después de todo, son palabras dedicadas a él.- observó a la chica- Además de mi compositora, quiero que seas mi pianista en dicha ceremonia… No podré hacerlo sin ti. ¿Qué dices?

¿En serio? – Parpadeó un par de veces - ¡M-me encantaría! – Se puso de pie- ¡S-sería un honor! Acepto – le dijo – G-gracias por tu confianza. – Hizo una reverencia.

Bien, entonces es un trato – extendió su mano hacia ella, y la estrechó para cerrar el trato.- Vas a recibir un pago por esto, por supuesto. – le informó.

Sí, no te decepcionaré.

Y bien…-se acercó a la chica- Dejemos ahora las formalidades –la tomó en sus brazos y la sentó sobre el piano.

¡¿Eh?! ¡R-Ranmaru! – Se sonrojó por completo- ¡A-alguien puede entrar y vernos!

Tranquila, cerré con llave… - le sonrió travieso rodeando su cintura.

¡P-pero…! –comenzó a ponerse demasiado nerviosa.

Sólo quiero besarte, miedosa~- se rió un poco por la timidez de la chica, y sin dejarla a hablar, la besó.

Aquel gesto pareció animar a la pelivioleta, quien se aferró a los labios de su amado, olvidándose de todos sus problemas.

Pasaron los dos siguientes días, en donde ambos trabajaron en cada detalle de su presentación. Llegando así el día de la ceremonia, la cual se celebraría en uno de los jardines de la Mansión Hijirikawa, perteneciente a la familia de Masato, como todos acordaron.

A la chica realmente le sorprendió ver la gran cantidad de gente que había en aquel lugar, el que la familia Hijirikawa hubiese prestado los jardines de una de sus mansiones para el acontecimiento hablaba muy bien del bondadoso corazón del jefe de familia, por muy estricto que fuese al principio con Masato, de alguna manera su hijo reflejaba esa bondad escondida. Sin dejar de lado lo importante y querido que fue el padre de Ranmaru, sin dudas había dejado su huella en los corazones de las personas... Y sobre todo, en su primogénito.

Todo se veía hermoso y muy bien organizado, el que fuese al aire libre le aportaba algo de calidez, seguramente era lo que el albino quería transmitirles a los demás junto a la canción especial que preparó. No obstante, la guitarrista, y por ese día pianista, quería conocer más a fondo la historia detrás de esa canción, pero el chico permaneció silencioso durante todo el tiempo en que trabajaron.

Pronto la ceremonia inició, allí Kanon pudo ver sobre el escenario a la madre de Ranmaru era una hermosa y elegante mujer que dijo un par de palabras en memoria de su difunto esposo así como agradeció la presencia de todos. Lo único que la Idol sabía, era que la madre de su compañero no residía actualmente en Japón, pues abandonó el país semanas después del hundimiento de la familia Kurosaki. Y fue así como cada uno de los invitados especiales les dedicaron palabras a quien fue alguna vez la cabeza de la familia Kurosaki.

Entonces, los nervios la invadieron cuando llegó la hora de acompañar a Ranmaru junto al piano.

¿Lista?- Le dijo el chico una vez que se encontraron frente a los presentes.

Lista…- asintió observando fijamente al chico, su mirada se veía melancólica.

Gracias.- se limitó a decir Ranmaru y entonces se acercó al micrófono, Kanon se giró hacia el piano y se acomodó para comenzar a tocar, todos permanecían expectantes, Koizumi comenzó a temblar ligeramente. Esa mirada en el chico, le rompió el corazón, no lo quería ver así… Notó entonces como un grupo de tres violinistas se ponía en posición, pues la acompañarían. Eso la tranquilizó y tomando algo de aire comenzó a deslizar sus dedos por el piano tocando una hermosa y melancólica melodía… Fue entonces cuando Ranmaru comenzó a cantar…

Ikite Yukou (Versión Piano)

"Me diste el alimento que necesitaba para vivir. Me enseñaste a volar al igual que a un pájaro..."

Él a medida que cantaba iba recordando cada pasaje de su niñez al lado de su bondadoso pero estricto padre.

"Y de ahora en adelante, en este oscuro y duro futuro. Tengo la sensación de que ya estoy listo para partir..."

Todos se maravillaban con las palabras del chico, nadie estaba acostumbrado a verlo cantar algo que no fuese rock. Sus kohais estaban asombrados.

"Tocaba mi música mientras el viento soplaba y convirtió esta canción en un arma…"

Sin dudas fue la música lo que le permitió salir adelante, antes tan sólo era un pasatiempo. Pero si no fuese por la música, seguramente no habría soportado el dolor. En esos duros momentos la música fue en lo único en que pudo confiar, ciegamente.

"Iba por la vida sin preocupaciones ni esfuerzos. Y nunca fui capaz de hacerte llegar mis sentimientos de gratitud…"

Se lamentaba de no haber sido más expresivo, de no poder dedicarle un "Te Amo" a su padre. Su orgullo, su timidez… Esa actitud de tsundere con la que todos lo etiquetaban… Ya no quería ser así… Pero a veces era tan difícil expresar sus sentimientos, y abrír su corazón. En cierta forma entendía el miedo que Kanon tuvo al principio.

"Yo no lo entendía, hasta ese día… Pero está bien, porque ya no estoy solo…"

El día en que su padre murió, Ranmaru se quitó esa venda de los ojos y dejó de abrazar a su inmadurez, todas las enseñanzas de su padre cobraron sentido el día en que le hizo falta su presencia. Pero también pasó mucho tiempo conteniendo sus sentimientos, se llenó de desconfianza hacia los demás. Se refugió en la música, pero aun en ese ambiente fue traicionado. Sin embargo llegó a la Academia Saotome, y después de un tiempo se unió a QUARTET NIGHT tras firmar con la Agencia Shining. Y aunque no lo admitía, sabía que Reiji era un chico de confianza, por muy molesto que fuese. Así como Ryuya, el senpai de ambos, él podía sentir la calidez que los miembros de esa Agencia transmitían…

También apreciaba a sus kohais quienes se movieron para ayudarlo en ese momento.

Pero ahora había algo más, se trataba de Kanon, esa chica que sin querer le robó el corazón. Ahora podía expresarle sus sentimientos, y comprendía que les quedaba mucho camino por recorrer. Porque sí, ya no estaba solo…

"Vacilé mientras me perdía en el frío, pero logré componerme y seguir adelante. El aire caliente bloquea esas imágenes de mi mente. No lo comprendo, pero hay cosas que no puedo dejar ir…"

El rockero sentía un gran rencor por él hombre que hundió a la familia Kurosaki, de no ser porque su padre lo contuvo hasta el final, quién sabe qué locura hubiese hecho. Hasta hoy le costaba dejar ir ese enorme rencor… No podía ser tan bondadoso como su padre, en este mundo claramente no se podía ser así, eran sus pensamientos.

"Esta melodía se elevará al cielo, y te alcanzará... Te alcanzará... Las personas siempre se marchitan cuando se niegan a vivir tal como son…"

De pronto el cielo se abrió, y el corazón que Cecil le regaló a Kanon, por momentos se tiñó de rojo mientras que el diamante rojizo que Ranmaru ocultaba en su traje (qué también fue un regalo de Cecil) comenzó a brillar. Era como si las dos joyas se conectaran en ese instante. Ambos chicos sintieron una calidez invadir sus corazones, claramente lograron ver como las notas musicales flotaban en el aire elevándose hacia esa luz en el cielo azul.–"Por favor, lleguen hasta él…"- fue el deseo de Ranmaru. El corazón de la chica se hinchó, ya no podía contener por mucho las lágrimas de la emoción que esa canción le transmitía, pues a medida que tocaba, de alguna manera logró comprender su historia.

"Seguiré viviendo, seguiré viviendo, por más duro que sea. Esta forma de vida es tan burda, pero es suficiente…"

Definitivamente nunca se rendiría, la vida seguía. Y mientras hubiese vida, existía la esperanza. Sabía que su vida no era color de rosa. Pero ¿Qué vida lo era?

Existen altos y bajos, un día estamos en el cielo al siguiente en el suelo… Lo importante, es saber levantarnos ¿No?

"Tú me diste un corazón fuerte e incluso ahora sigue siendo lo más importante para mí…"

Por ese corazón fuerte que se agitaba sin cesar dentro de su pecho, es que tenía que seguir luchando.

"Estoy tan orgulloso de ti, de todas maneras…"

Ranmaru terminó de cantar con aquella última frase, frase que su padre le dijo antes de morir. Porque a pesar que la rabia e impotencia lo invadieron en aquel entonces, su padre veía al joven bondadoso que crio, confiaba en su hijo, sabía que llegaría lejos, aun sin él presente. Y por supuesto, estaba orgulloso de él. Kurosaki no pretendía manchar el legado de su padre, se prometió así mismo poner de nuevo en pie a su familia. Para que un día su madre y su hermana pudiesen volver sin miedo a Japón y protegerlas, por siempre.

Los dedos de Kanon siguieron moviéndose delicadamente sobre las teclas de piano, mientras ella tragaba saliva evitando que un sollozo se escapara de sus labios hasta dejar sonando en el aire las últimas notas musicales… Había sido muy hermoso y conmovedor.

Se puso de pie nerviosa y giró su mirada hacia el chico quien le dedicó una serena sonrisa, eso le dio alivio puesto parecía que se había desahogado cantando. Entonces ambos se quedaron de pie frente al público e hicieron una reverencia… Sin espera, el público se puso de pie y aplaudió, ellos pudieron notar las lágrimas en los ojos de los presentes, incluso Ren estaba conmovido, así como Masato que no dejaba de sonreír feliz de que su senpai pudiese sacarse al fin esa sombra, veía su rostro más iluminado. Sin dudas su canción llegó hasta el señor Kurosaki.

Por unos segundos la mirada de la pelivioleta se centró en la madre de Ranmaru, la dama observó a la chica y le sonrió agradeciéndole mientras que unas ligeras lágrimas acariciaban su rostro. No se necesitaban palabras, Kanon correspondió su sonrisa feliz sin poder evitar que sus lágrimas también brotaran de sus ojos.

Luego de aquello, Ranmaru fue a reunirse con su madre y hermana, mientras que la pelivioleta guardaba las partituras y le agradecía a los violinistas por tocar con ella.

Pasaron unos cuantos minutos, y la reunión seguía. Entre las conversaciones todos recordaban alegres al padre de Kurosaki. Kanon pronto alistó sus cosas para irse y dejar que el chico pasara un tiempo con su familia, ella se sentía un tanto fuera de lugar al no conocer a nadie allí, o no poder decir nada del padre de su compañero. Bajó su mirada hacia el corazón que colgaba de una delicada cadena en su cuello y lo tomó entre sus manos, aún tenía las imágenes de cuando ese corazón se tiñó de rojo, fue algo maravilloso… ¿Era el poder de la música?

Vio a lo lejos a Ranmaru junto a su madre y entonces una joven de unos 14 o 15 años se abalanzó sobre el chico abrazándolo conmovida mientras que él graciosamente le pedía que no lo abrazara así, mas luego suavizó su semblante y le desordenó el cabello. Durante la ceremonia Kanon entendió que aquella pequeña era la hermana menor del rockero; de seguro era un hermano sobreprotector y celoso, o al menos se lo imaginaba así. Sonrió y dio la media vuelta para volver a la Mansión del Master Course y aprovechar de descansar.

Sin embargo, la madre de Ranmaru vio a Kanon alejarse y de inmediato le susurró algo en el oído a su hijo, él giró su mirada hacia la pelivioleta para luego despedirse de su madre y hermana y así poder alcanzarla.

¡Kanon!- la llamó, ella se detuvo y volteó a verlo.

¿Ranmaru…?- parpadeó un par de veces.

¿A dónde vas?

A casa, creí que querías estar más tiempo con tu familia. La ceremonia fue hermosa, gracias por dejarme formar parte de ella-le mostró una brillante sonrisa.

N-no…- desvió su mirada sonrojado, su sonrisa siempre hacia que su corazón se sacudiera- G-gracias a ti, Kanon…- se calmó- En verdad, te lo agradezco.

No fue nada.

¡En fin! –El chico volvió a tomar su postura de siempre- ¿Qué tal si damos un paseo?

¿Eh? ¿Y tu familia?

No te preocupes, ellas estarán bien… Mi madre no cree apropiado que te deje sola. –rascó su nuca con un semblante incómodo.

Ah, vaya, tu madre es una mujer muy dulce por lo que veo.

Supongo…-se encogió de hombros- Estoy seguro de que quieres respuestas ¿Verdad?- aludió a su pasado- Estuve muy callado durante estos días, lo sé… Pero, creo que ahora puedo hablar contigo de lo que pasó ¿Te interesa?

¿En serio? Si no te incomoda, está bien.

Tch… No tienes que fingir conmigo, sé lo entrometida que puedes ser a veces-sonrió de forma burlesca recordándole el que la había descubierto investigando.

¡Oye!- se quejó- No soy entrometida, sólo me preocupo. Y y-ya me disculpé…- hizo un puchero mientras fruncía el ceño.

Como sea.- suspiró- ¿Vamos?-le hizo un gesto con su cabeza y comenzó a caminar, Kanon apresuró sus pasos hasta caminar al lado del chico y así marcharse juntos. La madre del rockero observó a la pareja con una sonrisa, nadie podía engañar a las madres, sabía que Kanon era una chica muy especial para su hijo.

El rockero la llevó hasta a un gran y hermoso parque, se sentaron justo en una banca, bastante apartada de los demás.

Este lugar… - habló Ranmaru- Tiempo atrás, fue la Mansión Kurosaki…

¡¿Qué?! - ella se sorprendió, pues era el parque del que le hablaron Ren y Masato.

Así es… Te lo contaré todo, pon atención…De esta manera, Kurosaki se armó de valor para revelarle la verdadera historia a su novia.

::Flashback::

Hubo un tiempo en que la familia Kurosaki fue dueña de una de los más grandes conglomerados de Japón, tenían una gran variedad de empresas destinadas especialmente a transportes como cruceros de lujo y aviones de primera clase. No tan sólo eran conocidos por sus riquezas, sino que también porque la cabeza de aquella familia era una persona muy gentil y bondadosa. Por lo que además tenían presencia en eventos caritativos y apadrinaban a jóvenes de escasos recursos, entre otras cosas.

Sus dos hijos fueron niños que crecieron con el cariño de sus padres, a pesar de la estricta disciplina que Kurosaki-sama imponía, pues a pesar de tener una agenda sumamente ocupada, se daba el tiempo de pasar con sus dos hijos, en especial con su primogénito, Ranmaru. Él no deseaba que su hijo creciera como un niño malcriado y superficial, le enseñó que debía ser fuerte y luchar en la vida por aquello que deseara, pero al mismo tiempo le enseñó que debía tener un corazón bondadoso y respetuoso con cada ser viviente. Que el ser fuerte fuese tan sólo para proteger a los más débiles.

Ranmaru efectivamente creció como un buen muchacho, pero a medida que pasaba el tiempo, su carácter fuerte y rebelde comenzó a hacerse presente una vez llegada la adolescencia, no era novedad que a veces se enfrascara en peleas por proteger a alguien, o así mismo. El albino era de aquellos que golpeaban y después preguntaban. A pesar de eso, demostró tener una gran mente en el ámbito de los negocios. Mas tenía una pasión oculta… Y esa era la música, su padre nunca le negó nada, ni tampoco le impuso nada, por lo que dejó que comenzara a tocar el Bajo, al principio era una mera diversión… Ranmaru vivía la vida normal de cualquier adolescente, con novias, amigos, etc.

La familia Kurosaki seguía brillando en el mundo de los negocios, mientras que en su empresa se anunciaba al nuevo vicepresidente bajo el apellido de la familia Hariya. Era un joven hombre de negocios que se mantuvo apoyando fielmente al padre del rockero, pero aquello no era más que apariencias… Pues desde las sombras, Hariya fue movimiento los cables para hacer caer a los Kurosaki, y así borrarlos definitivamente del mapa… Lamentablemente Kurosaki-sama era muy confiado, rara vez pensaba mal de alguien… Su bondadoso corazón muy pronto fue pisoteado por Hariya en el momento en que se descubrió el fraude contra la empresa, causando así su quiebra debido a las millonarias deudas… El infierno para Ranmaru y su familia, apenas comenzaba…

Su padre intentó actuar con calma y remediar la situación, pero poco a poco fue perdiendo accionistas, mientras que Hariya continuaba con su falsedad, pues deseaba estar en primera fila para ver la destrucción del imperio Kurosaki. Al poco tiempo, y estresado por ver a su legado derrumbarse, sin ya un futuro para su familia, Kurosaki-sama cayó enfermo, agravando su estado a medida que pasaba el tiempo. Para ese entonces Hariya renunció, dejando la destrucción a su paso.

Ranmaru a sus escasos 18 años, y con un conocimiento vago de la situación, no pudo hacer más que observar como todo se derrumbaba, Pero lo más importante era el estado de su padre, algo le decía que no sólo la empresa desaparecería.

Llegó pues el día que el albino más temía, su padre yacía en el hospital el cual pedía ver a su primogénito cuanto antes… Allí le contó la verdad de los hechos, él ya estaba al tanto de que Hariya nunca fue el leal socio que aparentó ser, se lamentaba por ser ingenuo, mas no tenía remordimientos de haber intentado confiar. Ranmaru estuvo dispuesto a ir por Hariya y hacerlo pagar a su manera, pero los ruegos de su padre lo detuvieron.

Entiendo tu dolor… -expresó con debilidad el padre de Ranmaru- L-lamento ser… El causante de ello…- Estaba postrado en la camilla de un hospital y en un muy mal estado, conectado a una serie de máquinas que lo ayudaban a respirar; pero estas ya no daban abastos con su agotado cuerpo.

¡No! ¡Tú no has hecho nada! – le contestó su hijo intentando reprimir sus lágrimas al verlo en ese estado- Tú sólo… Quisiste creer… - tragó saliva-… En los demás… ¡Maldición! – exclamó con impotencia mientas empuñaba sus manos.

Ranmaru… De ahora en adelante… Tú serás la cabeza… De la familia Kurosaki… Ahora tu madre y hermana estarán…

¡No! – Su hijo lo interrumpió - ¡N-no digas eso! ¡Aún estás aquí! ¡Todo estará bien! ¡Vas a recuperarte! -se rehusaba a la partida de su padre – ¡Así que…! – Apretó sus dientes -¡Así que…!

Ranmaru…- esbozó una leve y dolorosa sonrisa – Estarás bien…

¡No! ¡Ya basta! –Negó con la cabeza -¡D-deja de decir tonterías…! – calló al sentir la gentil mano de su padre sobre su cabeza, en ese instante una tímida lágrima rodó por sus mejillas al momento de agachar su rostro.

Estarás bien… Lo sé, porque yo te críe para que fueses fuerte… Y gentil… - en ese instante ambos recordaron fugazmente sus momentos como padre e hijo. El señor Kurosaki ya no podía mantenerse despierto, sentía que la vida se le iba… Su pesado cuerpo comenzó a hacérsele ajeno… Era momento de partir, ya no pertenecía más a ese mundo. Observó a su cabizbajo hijo que se aferraba a él, algo le decía que Ranmaru sería un gran hombre… Estaba tranquilo, podía irse en paz…

Yo… - exhaló con dificultad- Estoy muy orgulloso de ti… - recordó los momentos de alegría, de orgullo, tristeza e incluso enojos cuando su hijo era rebelde-… De todas maneras.- sonrió satisfecho.

¿Padre? – Ranmaru alzó su vista justo para ver esa sonrisa de despedida, un momento que duró sólo segundos, pero para el muchacho el tiempo pareció detenerse… Tan sólo la máquina conectada al bondadoso corazón del señor Kurosaki, anunciando su pronto deceso, lo sacó de su trance- ¡¿Padre?! – vio como sus ojos se cerraban - ¡Ayuda! ¡Él está…! –Miró hacia la puerta sin dejar de sostener la mano de su padre- ¡Él está…! – Sus lágrimas comenzaron a fluir sin que nadie las pudiese detener…

Fueron los gritos y el llanto de un Ranmaru de tan sólo 18 años, que alertó a los demás, mientras la habitación era invadida por el médico y sus enfermeros, unos intentando socorrer a su padre, otros intentando contenerlo a él… Lamentablemente ya no se pudo hacer nada… Su padre había abandonado ese mundo, dejándolo a él para cuidar de su madre y hermana.

Pasaron dos semanas del funeral de su padre, y la madre de Ranmaru se vio obligada a realizar una subasta de la Mansión Kurosaki, y de todo lo que había dentro de ella, además del gran terreno que lo rodeaba. Aquello juntó el suficiente dinero para al menos pagar una gran cantidad de la deuda. Ranmaru decidió enviar a su hermana y madre lejos de Japón, a un país Europeo para protegerlas de todas las habladurías, él les prometió hacerse cargo de la deuda, y de que algún día la familia Kurosaki resurgiría de las cenizas cual Ave Fénix… Ellas confiando en él se marcharon.

Durante ese tiempo, Ranmaru usó su talento en la música para participar en diferentes eventos, pero el dinero no le alcanzaba, incluso con los trabajos de medio tiempo. Afortunadamente Shining llegó a su vida, le ofreció entrar a su Academia, y ser un Idol para la Agencia Shining; todo esto totalmente gratis. Ya que, según el presidente, había un destino especial para él. Kurosaki sin entenderlo del todo aceptó estudiar en su Academia, pero su orgullo le hizo prometer que le pagaría una vez que fuese un Idol famoso. Y así, terminó conociendo a Ryuya quien sería su senpai, y a Reiji quien fue su compañero tanto en la Academia como ahora en el cuarteto de Idols bajo el nombre de QUARTET NIGHT.

De esta manera su camino comenzó a expandirse mientras tocaba su música y a la vez estudiaba los medios para pagar la deuda de su familia y demás… Tuvo bajos y altos en su carrera, pero sobre todo bajos… Ya que las bandas de rock en donde participaba siempre tendían a fracasar por la inmadurez de sus compañeros. Al final de cuentas, el albino dejó de confiar en las personas, prefiriendo trabajar solo. La única razón por la que aceptó a QUARTET NIGHT fue por el dinero extra, más tarde, sería la pelivioleta su razón de estar en el cuarteto, y esas ganas de volver a creer en los demás. Era un anhelo que poco a poco crecía en su corazón…

Ahora no estaba solo, tenía amigos que lo apoyaban. Y sabía con total certeza que su padre lo observaba desde el cielo.

::FIN DEL FLASHBACK::

Tras terminar el relato el albino giró su mirada hacia su compañera, notando entonces que estaba cabizbaja y que ocultaba con su cabello su rostro, mientras empuñaba temblorosa ambas manos las cuales descansaban en sus piernas, entonces un sollozo se desprendió de sus labios…

¿K-Kanon…?- se le quedó viendo sin entender lo que sucedía.

P-perdón…-habló con una voz entrecortada- S-se supone que quería darte ánimos, pero…- intentó limpiarse sus lágrimas sin mirarlo – P-pero… ¡L-lo siento!- se cubrió su rostro con ambas manos sin evitar llorar como si tuviese un gran dolor dentro suyo; su historia de alguna manera logró conmoverla como si hubiese logrado ver el pasado del rockero.

Ranmaru no hizo más que suspirar con resignación; había olvidado lo sumamente frágil que era el corazón de la chica, pero sorpresivamente la atrajo hasta él para encerrarla en un abrazo- Sí que eres una llorona…- comentó burlón mientras la estrechaba, la chica abrió sus ojos con sorpresa mientras los colores subían a su rostro.

Ranmaru… Y-yo –se alarmó al verse en esa situación en aquel parque a plena luz del día, alguien podía verlos.

Tranquila, no voy a intentar nada…- Hundió su rostro en los cabellos de la joven- S-sólo quedémonos así, por un tiempo… -le pidió. Kanon no hizo comentario alguno más que corresponder el abrazo de Kurosaki, y si no se equivocaba, juraba a ver sentido sobre su cabeza como si una pequeña gota salada cayera sobre ella…

Pasaron varios minutos, Ranmaru ya se sentía mejor. El descansar en los brazos de la joven a la que amaba era lo más maravilloso para él en esos momentos…

Bien, es hora de irnos… Hay mucho qué hacer… - dijo Ranmaru soltando a la chica para así ponerse de pie.

Está bien…- ella lo observó atenta mientras se levantaba, quería cerciorarse de que estuviese bien. Sin decir nada, comenzaron a caminar, mas la muchacha se quedó atrás viendo como el joven avanzaba. En su interior existía una frase de dos palabras, muy importantes, que deseaba decirle… Sin importar cuan arriesgado seria decirlas, ella quería correr ese riesgo.

Ra-Ranmaru…- expresó con torpeza, su novio se detuvo y volteó a verla, notando así que estaba a unos metros detrás de él.

¿Qué sucede?

Y-yo… - comenzó a ponerse nerviosa- V-verás…- le costaba mantener su mirada en él, mientras que Kurosaki la observaba con un signo de interrogación en su rostro- Y-yo… -comenzó a jugar con su dedos - ¡Hm! - Tomó algo de aire para darse valor – T-te amo…-dijo al fin. El mayor entonces abrió sus ojos con asombro mientras que sus mejillas comenzaban colorearse. – Te amo, Ranmaru… –dijo de nuevo con algo de más confianza- Ah… -suspiró con alivio- Al fin lo dije…- esbozó una tímida sonrisa.

¡Tsk! – él negó con su cabeza bosquejando una divertida sonrisa en su semblante. Se acercó a su novia, y le tomó gentilmente su mejilla- Eres una pequeña llena de sorpresas… ¿Eh? -la molestó.

¿Pequeña? – frunció el ceño- ¿S-sigo siendo una mocosa para ti? – Hizo un puchero.

¿Ah? No lo digo de esa manera… - le aclaró- Es sólo que eres mi pequeña… -le sonrió encantado – Es así como te veo… -la jaló así él para así estrecharla en sus brazos- Me gusta que seas así… -rodeó su cintura- Tan dulce, y un poco inocente. Incluso tus momentos "rebeldes"… Aunque… Me es difícil controlarme contigo… –le confesó- ¿Lo entiendes, verdad? – le susurró traviesamente en el oído.

¡¿Eh?! – La pobre chica no pudo evitar sonrojarse al máximo por las palabras de su novio- Y-yo…

Ya te lo dije la primera vez que te besé, pero…- miró a la chica a los ojos- Te amo, Kanon…-se acercó a los labios de la joven para besarla, poco le importaba hacerlo en aquel concurrido parque a plena luz del día. Koizumi estaba bajo el hechizo de su mirada que no protestó al momento de que sus labios se juntaron… Por fortuna para ellos, en ese lugar nadie los vio… Ambos en ese beso volvieron a expresarse el amor mutuo que sentían el uno por el otro. Ranmaru sólo podía sonreír, una vez más confirmaba que ya no estaba solo.

Pasaron dos días de aquello, Kanon y Ranmaru ya estaban en el encuentro de bandas preparando hasta el último detalle junto a Tsubasa y Shiro, y demás compañeros. La pelivioleta estaba algo ansiosa y nerviosa por los resultados, a pesar de que ella tan sólo sería parte del público.

Paralelamente a esos acontecimientos, Tomochika se encontraba en una fiesta a la que fue invitada al igual que diversos Idols y figuras del espectáculo. Tuvo que ir por compromiso. Y pesar de que ella no tuviese problemas en desenvolverse con los demás, estaba sumamente aburrida… Además de que no hacía más que pensar en su nuevo compositor… Suspiró resignada observando el animado ambiente totalmente opuesto a sus ánimos, deslizó su mano dentro del bolsillo de su abrigo, encerrando en ella dos invitaciones al encuentro de bandas donde Ranmaru se presentaría en unos pocos minutos, dichas pases se los había dado Kanon.

Tal vez sea mejor que me vaya, ya hablé con algunos patrocinadores… - comentó sacando su celular para ver la hora – También me saqué fotos, y me entrevistaron algunas revistas… - fue recordando cada cosa que como Idol debía hacer- Sí, creo que es hora de irme…

Sin embargo, en cuanto comenzó a avanzar entre la multitud, una mano la detuvo.

¿Ya te vas, preciosa? – se trataba de un fotógrafo que se la pasó molestándola durante todo el evento, el estar escondiéndose de él también la tenía fastidiada.

¿Tú de nuevo? – Pensó que se había librado de él - ¡Suéltame! – Jaló su brazo con brusquedad logrando liberarse- Déjame en paz, si quieres algo habla con mi manager… - le dijo seria, pues sospechaba de las intenciones pervertidas del mayor. Tomochika era una chica más despierta, no tan inocente como su querida amiga Haruka ni tan confiada como su senpai Kanon.

¡Vamos, preciosa!- él no se daba por vencido- Una chica tan hermosa como tú, no tiene por qué estar sola esta noche… - volvió a extender su peligroso brazo hacia ella, pero una mano masculina detuvo su trayecto hacia la pelirroja.

¿Quién dijo que está sola? – se trataba de Shion.

¡¿Eh?! ¡¿Quién eres tú?! – el hombre molesto se liberó de la mano de Shion.

¡Shimizu-san! – expresó Shibuya viendo como el joven se ponía delante de ella para protegerla.

¿Dijiste Shimizu? – Cuestionó el fotógrafo – ¿Cómo Shimizu Shion? ¿El nuevo Idol de la agencia Shining? Y además… -una gota de sudor frio recorrió su sien- El hijo de Shimizu Jin, ¿verdad?

Si ya sabes quién soy, entonces entenderás que no puedes meterte conmigo ¿No?

¿Eh? – la Idol no lo entendía. Pero simplemente se trataba de que era hijo de un influyente político japonés, que en esos momentos lideraba las encuestas.

Ah, y-yo… - el hombre comenzó a titubear.

Como dije… Ella viene conmigo ¡No vuelvas a tocarla! ¡¿Lo entiendes, verdad?!– Lo amenazó, y jaló a la chica del brazo – Vámonos de aquí...

¡S-sí!- Tomochika no podía creer lo que pasaba, que tan sólo se dejó llevar por el muchacho hasta la salida del lugar. ¿Shion la había protegido? Pensaba que estaba soñando.

Una vez afuera, él soltó su brazo y se afirmó de un barandal puesto justo en una vereda como contención.

Gracias... –agradeció ella un tanto encantada.

Qué molestia… - dijo en cambio él con un semblante fastidiado – Me debes una, pelirroja

¿Eh? – Aquel encantador príncipe que había visto dentro del evento se había esfumado en un instante- ¡Pues yo no te pedí ayuda! – Le reclamó - ¿Qué hacías allí?

Fui invitado, acababa de llegar… - le informó y agregó- Por tu culpa no pude hacer ninguna conexión

No pedí tu ayuda, puedo defenderme sola.

Sí, claro… - volteó a verla burlón- En fin, no quería venir de todos modos… - se encogió de hombros- ¿Cómo vas con la letra de la canción? – quiso cambiar el tema.

Ah, tengo varias ideas, pero sería mejor escuchando la melodía… - le confesó- Shion, este un trabajo en equipo, no podemos trabajar por nuestra cuenta…

¿En serio? – Suspiró resignado- Qué aburrido es todo esto… - fijó su mirada en la chica, se veía realmente hermosa esa noche – Es una molestia esto de las reglas ¿No crees?

¿Qué reglas?

Las de no poder relacionarte con nadie… - le sonrió travieso- De no ser por eso, talvez ya te habría invitado a salir… - ese comentario hizo que Tomochika se sonrojara por completo – Eres muy bonita… En fin… - se encogió de hombros volteando su mirada hacia otro punto.

La pelirroja no sabía que decir, su corazón estaba latiendo a mil por hora, ella deseaba decirle a Shion que lo quería, pero tenía miedo de ser su objeto de burla… Por mucho que él le dijera lo linda que era, no le aseguraba que la amaba… Shibuya quería algo real… Y estaba consciente de la existencia de Psyche, aun así…

Shimizu-san… - habló mientras presionaba las entradas del encuentro de bandas dentro de su bolsillo- Si hablas en serio… M-me gustaría tener esa cita… - se le acercó.

¿Ah? – se giró hacia ella sorprendido.

¡E-es más! – Frunció el ceño con decisión a pesar de que los nervios por dentro la estaban matando - ¡Que sea ahora! – Con su total carácter natural e impulsivo, tomó de la mano al joven y lo llevó con ella, sin importarle sus reclamos

¡¿Qué haces?! ¡¿A dónde me llevas?!

¡Ya verás!- le sonrió guiñándole un ojo

Shion comenzó a sonrojarse, y una fuerza desconocida le impedía soltar la mano de la pelirroja, esa pequeña y cálida mano tenía mucha más fuerza de voluntad que él…

Pronto una nueva visión de su anterior vida invadió su mente…

Psyche era jalada de la mano por un chico al que ella amaba, pero en ese momento no había confesado sus sentimientos. Sin embargo su calidez y sonrisa la llenaban de alegría, a pesar de que su timidez le impedía decirlo.

"¡¿A dónde vamos?! ¡No tengo permitido salir del palacio!" – Advertía la princesa.

"Tranquila ¡Todo estará bien!"– rio gentilmente el muchacho. – "Quiero mostrarse algo maravilloso..."

Entonces la condujo hacia el hermoso océano, Psyche abrió sus ojos con asombro, pues esa fue la primera vez que vio el mar. Su encierro en el palacio le impedía ver de cerca todas las maravillas del mundo que los rodeaba

"¡Esto es…!" No tenía palabras para describir tanta belleza.

"Este es mi reino… ¡Bienvenida!" – expresó el joven.

Aquella visión se desvaneció, y el corazón de Shimizu no dejaba de latir. Que hipnotizado se dejó guiar hasta llegar a su destino. Tomochika mostró los pases al portero y los dejó entrar a una zona especial, subieron las escaleras y llegaron hasta un balcón. Justo para ver a Ranmaru subir al escenario.

¡Mira! ¡Es Kurosaki-senpai!

¿El anciano? – Expresó – ¿Qué hace allí?

¡Ten más respeto! – lo regañó.

Pero entonces ambos callaron cuando Kurosaki y su banda comenzaron a tocar la canción Ikite Yukou, en su versión rockera. Shion prestó atención a la letra de aquella bella canción, inevitablemente pensó en Psyche, ella lo había cuidado cuando pequeño, le hizo compañía cuando nadie más estaba a su lado. Podría ser muy extraño para los demás, pero Psyche lo fue todo para él.

" ¿En dónde estás? Mi voz, mi música… Algún día… ¿Te podrán alcanzar?" pensaba con su corazón encogiéndose en su pecho. Y al alzar su mirada hacia otro balcón a unos metros de él, logró ver a su melliza quien sonreía satisfecha viendo la presentación de su novio… Eso en cierta manera lo molestó, porque no podía negar que su canción era hermosa…

¿Estás bien? – Tomochika lo sacó de sus pensamientos - ¿Qué te pareció?

No está mal… -fingió que no había sido la gran cosa.

Ya veo…- sonrió divertida al ver sus gestos- Acabas de ver lo que es trabajar en equipo, quería mostrarte eso… -sonrió ampliamente-Shimizu-san, trabajemos juntos ¿Sí?

Está bien – suspiró cansado- Ya lo entendí, trabajemos juntos pues… - observó el sonriente semblante de la muchacha. Y sorpresivamente la arrinconó contra la pared.

¡¿Qué haces?!

Tranquila… En verdad pensé que me llevarías a un mejor lugar… -comenzó a molestarla- ¿Esta es tu idea de una cita? – Se rió con ligereza- Pienso que podríamos hacer algo más "divertido" – dijo con atrevimiento - ¿Te gustaría? – comenzó a acortar la distancia de sus rostros. Shimizu esperaba que Tomochika se asustara y lo empujara, pero notó que ella tan sólo lo observaba con una mirada extraña, bastante calmada y luminosa… ¿Acaso ella…? - ¡¿Por qué no me empujas?! ¡¿O algo así?! – graciosamente se desesperó de que fuese incapaz de intimidar a la chica.

¿P-por qué crees…? – ella se limitó a responder eso con sus mejillas teñidas de rojo. Pero antes de que Shion pudiese contestar, sintieron la puerta abrirse; no había mucho qué pensar en esos segundos.

Sígueme la corriente. – le susurró con rapidez. Y se inclinó hacia ella como si fuese a desmayarse.

Shibuya-san, Shimizu-san ¿Qué sucede? – dijo el hombre que entró al observar que Shion aparentemente estaba a punto de desmayarse. El chico no tardó en recibir ayuda, la joven al principio no entendió, pero luego lo hizo… Pues el pelinegro había evitado que los descubrieran en una pose comprometedora… Ya que recordó que eran Idols de la Agencia Shining, quienes tenían prohibido enamorarse.

Ella rió internamente, aunque igual maldecía el ser interrumpidos ¿Shion había entendido su indirecta? ¿Eso estuvo bien? Se atormentaba con esas preguntas. Mas ahora su camino juntos, apenas se estaba desplegando delante de ellos. Al igual que el Brillante Camino de Kanon y Ranmaru.