Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer

Gracias a Isa por corregir este capítulo

Música de este capítulo:

Always on my mind-Elvis


IPSILON–PARTE I

El nombre del juego es "cambiar". Ha resistido una vida entera jugarlo y aquí está, forzada a la inevitable inercia que la empuja de un lado a otro; cuando termina con ella, sólo queda un pedazo de lo que fue y por lo tanto ha cambiado contra su voluntad. Ya no se resiste a los recuerdos, de hecho, se burla de ellos. Se ve como una niña que recuerda las tonterías que solía decir, esas preguntas inocentes que los infantes típicamente preguntan; la diferencia es que ella no preguntaba cosas inocentes, ella aceptaba mentiras en forma inocente.

—Te miras como si estuvieras a punto de tener una idea —comenta Carlisle, sentándose en el pasto a un lado de Bella, que está acostada con manos arriba disfrutando la sombra del árbol.

—Tengo muchas ideas, todo el tiempo —ella responde sin mirarlo.

Carlisle se acuesta tratando de mantener una distancia más o menos propia, pero admite que estos últimos diez días le ha costado trabajo dejar de estar cerca de ella. Físicamente Bella Masen es magnética, pero su mente es lo que más lo embelese.

—¿Como cuáles? —él pregunta mirando las hojas y los destellos de sol que se escapan de la sombra.

—Como a dónde iré saliendo de aquí, qué haré de mi vida cuando sea libre.

Carlisle frunce el ceño en preocupación. Ha tratado una y otra vez de dar de alta a Bella, pero el juez no está convencido con las pruebas de su sanidad, abogando que Bella podría estar fingiendo, o bien, que su recuperación es temporal, así que el juez ha propuesto un periodo de un mes para una nueva revisión de su caso; si ella sigue bien, es posible que la den de alta. Sin embargo, las expectativas son bajas, dado que Bella tiene muchas en su contra; como el antecedente de su madre con su misma supuesta enfermedad, el acto de violencia contra su esposo y el comportamiento violento y errático en el hospital.

—No crees que salga tan fácilmente, ¿verdad? —ella pregunta al verlo pensativo.

Él voltea y le sonríe.

—Creo que siempre hay una posibilidad—su sonrisa es sincera, pero su actitud confiada no lo es.

Bella suspira y se levanta, limpiando su desteñido traje de hospital.

—¿Sabes? Puedo conseguirte algo menos deteriorado que ese uniforme —él dice levantándose y recargándose en sus codos.

Ella se recarga en el árbol y sonríe hacia Carlisle.

—¿Un vestido? —ella pregunta juguetonamente.

—Lo que quieras —responde Carlisle, quitando un pedazo rubio de mechón que ha caído a su frente.

—Quiero un vestido, me gustan los vestidos —ella responde soñadoramente.

Carlisle se ríe, luego ambos se quedan callados. Éste es el momento en que se pregunta si lo que hace es considerado terapia, o bien, es una mera conversación entre dos personas comunes y corrientes; algo de lo que se había privado por mucho tiempo y ahora cree tomarle un particular gusto. No lo sabe, pero lo que sí sabe es que no sólo ella saca provecho de estas sesiones a la intemperie entre árboles y sombras.

—Háblame de él. —La oración sorprende a Carlisle cuando la pronuncia, sabe que es un tema sumamente delicado para ella. No obstante, su lado profesional a veces sale a relucir cuando es necesario, lo cual agradece.

Al principio piensa que ella ignora la pregunta, pues se ha quedado muy callada, como si no hubiera escuchado nada.

—¿Qué quieres saber? —ella responde al fin.

—Lo que quieras decirme.

Bella lo mira con recriminación. Odia hablar de él, casi al punto de ser tabú su nombre. Carlisle sabe que entre más tiempo pase negando este tema, más difícil será superarlo. Necesita presionar por primera vez a Bella, aunque la idea no le apetezca.

—Te he dicho todo lo que importa —ella dice molesta—. ¿Qué más podría decirte? Él se burló de mí... me engañó...

—¿Por qué lo amas? ¿Por qué todavía lo amas? —él pregunta enfatizando la palabra "todavía".

Bella se ve mortificada por la pregunta, mordiendo su labio inferior y jugando con la orilla de su uniforme.

—Es... complicado —ella responde indecisa—. Él es... a veces los recuerdos son tan... confusos. —Bella empieza a caminar de un lado a otro, gesticulado—. Él me hacía sentir... amada, más que eso... me daba un perfecto sentido de pertenencia, un propósito; era correcto estar con él, se sentía correcto —ella asiente como convenciéndose a sí misma—. A veces, él me miraba de esta manera tan rara... como si no me conociera en absoluto, como si fuera una extraña, y otras veces podía ver dentro de mí, es algo que no puedo explicar. Pero no siempre fue así y ahora todo tiene sentido. El principio él fue tan... —Sus palabras golpeadas y en forma poco ecuánime hacen que ella no sepa realmente qué está diciendo; es como si sus ideas se contradijeran unas a otras cuando se trata de su esposo.

—Empieza por el principio entonces —dice Carlisle tratando de ayudarla a lidiar con el tema; y eso hace ella.

El relato empieza desde ese día en las carreras y cómo es que conoció a Edward, y por consiguiente a Alice. Mientras habla de cada paso de su relación con Edward, es como si pudiera analizar detenidamente cada acción que él realizó particularmente para atraerla. Cada palabra, acción y toque ahora tomaban un contexto diferente y por lo tanto otro significado. Las palabras de él, se convertían en burlas disfrazadas de afecto, sus acciones eran mentiras ocultas bajo una buena intención. Y luego los toques... eso es lo más doloroso; porque él era afectuoso al principio de su relación, luego frío, tibio, caliente.

Dios, no sabe qué clase de juego estaba participando con él, qué clase de estrategia cruel estaba usando con ella. Lo único que puede comprender ahora es que su esposo nunca le ha dicho la verdad, en nada. Esa idea no es nueva, pero ahora verla paso a paso, diseccionada en esta historia que le cuenta a Carlisle como si fuera un relato ajeno, hace que se dé cuenta que si escuchara esto de otra persona se le harían tan obvias las intenciones dolosas de Edward.

Cuando termina de relatar la triste historia de su vida ante Carlisle, Bella se siente un poco mejor, con una carga menos; porque de alguna forma ha encontrado la manera de entender que amarlo no fue su culpa, nunca lo fue. Él fue el quien la jaló a esta red de mentiras y avaricia, él la humilló y la hizo sentir menos que mujer, él fue el que aun con todo lo anterior penetró su alma, y aquí está, preguntándose cómo es que aún puede amarlo.

—Aún no entiendo por qué lo amo —ella responde al terminar su historia, como si la conclusión fuera ridícula e irreal.

—Tal vez porque el amor no es racional y no necesita una explicación —Carlisle responde.

Ella sacude su cabeza.

—No, creo que confundo amor con una especie de lealtad distorsionada por haberme "salvado" de mi padre —ella gesticula las comillas—, por mostrarme otro lugar fuera de mi prisión de oro y permitirme huir de un lugar que pensé sería mi tumba. Si no fuera por él, jamás hubiera probado la libertad. —Ella hace una pausa, decidiendo si debería continuar con su argumento—. ¿Sabes? Nadie se atrevía a casarse conmigo —ella comenta con vergüenza—. Mi fama era... terrible, me decían "la loca Swan".

—¿Swan? —pregunta Carlisle.

—Mi apellido de soltera —ella responde lacónicamente—. ¿No crees que es estúpido aún sentir lealtad hacía él?

—¿Eso crees que sientes? —pregunta Carlisle levantando una ceja.

—¡No lo sé! ¡No se nada!—ella dice exasperada— Es decir, tiene sentido. Creo que la gente con lealtad tiene ansiedad por complacer, y yo he querido complacer toda mi vida; a mis maestros, a mi madre, a mi padre, y ahora a él. La lealtad es una patología, no una virtud. —Bella sacude la cabeza, como si la sola idea de lealtad fuera ofensiva—. Es algo más malo que bueno, ¿qué bueno puede salir al ser incondicional de alguien?, ¿a confiar en alguien ciegamente? Todo mundo te decepciona tarde o temprano; es sólo una invitación al dolor —ella se queda callada y respira profundamente—. Pero supongo que todos necesitamos ese "sostén" emocional a la vida real, de que hacemos algo bueno, de que pertenecemos y tenemos esa "virtud" que nos redime, pero como ya dije ése no es el caso, no es una virtud.

Al levantar la mirada, Bella nota como Carlisle la mira extrañamente. Está a punto de disculparse, pero él se levanta y camina hacia ella, haciendo que Bella, por primera vez, se vea insegura de su cercanía.

—¿Por qué le temes? —Carlisle dice suavemente, tocando el brazo de Bella con un ligero toque que la aterriza a sus ojos azules.

—¿Le temo a qué? —ella pregunta confundida.

—¿Por qué temes confrontarlo? Estás dejando que tu esposo tenga el poder otra vez, ignorarlo no te llevará a nada.

Bella al fin entiende lo que Carlisle quiere decir. Molesta, se suelta de su agarre y se aleja dándole la espalda.

—No le temo, me duele verlo —ella dice entre dientes—. Duele verlo porque puedo distinguir la mentira en sus ojos y puedo recordar tiempos en los que no me hubiera importado mi dignidad por él, de hecho, a veces pienso que aún no la recupero.

—¿A qué te refieres? —pregunta Carlisle con tono clínico.

Ella jamás confesará esa vez que él la rechazó, cuando ella se le aventó como una cualquiera y se le ofreció de esa manera tan vulgar, así que dice algo igual de triste, pero menos vergonzoso.

—El día siguiente a nuestra noche de bodas, él... estaba raro, distante —Bella dice en voz apenas perceptible, así que Carlisle da un paso hacia ella—. Esa mañana desperté feliz, como nunca lo había estado en mi vida, pero desperté sola; aún así, nada mermó mi felicidad. Edward me había dejado una nota diciendo que comiera y un extraño posdata de que tomara todo el té que estaba en la charola. Comí como me dijo, pero el té lo dejé pasar, olía terrible, vomitivo. —Ella suspira y recarga su frente en el tallo del árbol sosteniéndose con sus manos, tratando de mantener el equilibrio—. Cuando regresó, se puso muy molesto porque no me tomé el té, nunca lo había visto así y yo sólo lo quería complacer... tanto. Quería que me amara, que me aceptara, deseaba un mínimo de afecto, lo que fuera. Y él condicionaba mi afecto, como un animal. Así que cuando me ordenó que bebiera el té, lo hice, porque no hacerlo me quitaría de su gracia.

—¿Qué tenía el té? —pregunta asertivamente Carlisle.

Bella suelta una risa triste y suspira.

—Era un abortivo, dijo que no quería traer a un ser a este mundo y condenarlo a mi... enfermedad.

Carlisle siente como le hierve la sangre, lo más que puede hacer es apretar sus puños y respirar profundamente para no ir corriendo y golpear a Edward Masen. Entiende el conflicto médico y reproductivo que conlleva la esquizofrenia, pero ése no es motivo para algo tan... sádico. Hay casos en los que la enfermedad se salta generaciones. Aún así, no es motivo para someterla a algo tan cruel y de esa manera tan abrupta. No conoce a este hombre, pero con lo que Bella le ha dicho, Edward Masen carece de escrúpulos.

—Entiendo por qué lo hizo, pero no justifica su método —él responde con la mandíbula apretada.

Bella voltea y sonríe como si lo que dijese realmente no fuera consuelo.

—No pienses en mí como una víctima, Carlisle, no tengas lástima de mí. En parte me alegro de aquello, hubiera sido terrible traer un niño a este mundo sabiendo que sus padres se odian. ¿Qué clase de futuro le espera a alguien así? —ella dice desganada.

—¿Crees que Edward te odia? —pregunta Carlisle.

—No lo sé, probablemente sólo sienta apatía y lástima, en el mejor de los casos. En el peor de los casos, sólo soy un obstáculo del que se quiere librar.

Carlisle asiente, no quiere forzar la visión de Bella sobre su esposo, es un tema que requiere tiempo y más de una sesión para tratarse, así que cambia de tema a cosas más amenas.

—Vino por quinta vez tu amiga Rose, ¿por qué sigues sin recibirla? —pregunta Carlisle curioso.

Bella encoge los hombros y cruza sus manos en su espalda.

—No estoy lista para las preguntas, o para que me juzguen. Recuerda que sólo tú sabes que no estoy loca. ¿El resto del mundo? Bueno, el esto del mundo cree que quise matar a mi esposo.

X*-*-*X

Elise le ha dejado una charola con comida que ha estado más de una hora sobre su mesa de estar. El apetito lo evade y el sueño también. Ha tratado de resistirse al alcohol, pero a veces, como ahora, sucumbe al poco o mucho entumecimiento emocional que el alcohol le proporciona.

Ha estado en esta habitación ajena, contemplando qué es lo que puede hacer, ¿qué no ha intentado? Sus métodos para comunicarse con ella han sido infructuosos. Primero ella deja de recibirlo y la orden para no visitarla no se resuelve, luego está que ella no ve a nadie, ni siquiera a Rose; ese aislamiento es lo que lo desespera más. Y luego está Irina... Recuerda lo que le dijo cuando la recogió de Alhambra después de ver a su esposa

—Dijo que no cree una palabra, que nunca lo hará.

—¿Leyó la carta? —preguntó él sorprendido.

Irina lo miró con esos extraños ojos violetas y le sonrió sin contestarle; ¿qué significa eso? Significa que no cree nada de lo que salga de tu boca, piensa Edward. Ella jamás volverá a creer en él.

Los días pasan subsistiendo de una rutina funcional para tener una mediocre existencia. Entonces, un buen día de febrero llega justo lo que estaba esperando: una oportunidad.

Es un 10 de febrero en específico, Jasper está hablando, pero no puede prestarle atención, no después de la introducción de su amigo: "Tenemos a Swan, tenemos al cabrón". Jasper ha conseguido pruebas irrefutables de que F.S. ha hecho experimentos en humanos de fármacos aún no aprobados, por lo tanto, es ilegal. Ha visto los papeles y admite que no entiende mucho, pero lo que sí entiende es que Charles está jodido y él no puede esperar para restregárselo en la cara.

—Tengo que ir a Chicago, ver que firme los papeles —dice Jasper apresuradamente.

—No, eso lo haré yo —refuta Edward decidido.

—Pero no sabes sobre esto, Edward. Charles está acostumbrado a jugar sucio y necesita que alguien lo ponga en su lugar.

—Dije que iré yo, esta vez Charles va a escuchar las condiciones en vez de imponerlas —responde Edward mirando a Jasper con tal decisión, que el rubio no le queda más que aceptar.


NOTA DE AUTOR:

Sé que es corto, pero la buena noticia es que el viernes habrá otro capítulo n.n.

Saludos,

Eve

p.d Sé que tengo otro aviso, pero no me acuerdo, no odian eso? T_T