—¿¡DÓNDE ESTÁ?! —grito al tiempo que las puertas se abren con una suavidad diametralmente opuesta a mi humor.

Bajo las escaleras como un animal poseído, Johnson está justo detrás de mí y, si bien no se muestra tan furiosa como yo, veo un brillo peligroso en sus ojos. Un grupo de personas se agolpa delante de las computadoras, todos mirándome con una resquebrajada máscara de seriedad. Algunos tiemblan ligeramente, nerviosos de la decisión que pueda tomar.

—¿¡Quién fue el que envió la orden!? ¡Quiero al maldito bastardo aquí mismo, ahora!

Por un segundo, nadie se mueve y a pesar de sus rostros aparentemente inexpresivos puedo ver el pavor moviéndose dentro de ellos. Fuerzo una risa que se atora en mi garganta y miro al grupo de aparentes incompetentes delante de mí.

—Voy a poner esto en las palabras más sencillas que encuentre: Si el inútil que generó la "situación" en las pruebas no se presenta frente a mi en cinco segundos, ¡me aseguraré personalmente que todos los aquí presentes ardan en el páramo de la superficie!

Otra vez, silencio, pero finalmente unos pasos débiles surgen desde el fondo del hombre pequeño, de ojos hundidos y facciones angulares se aparece temblando aterrado.

—Se… señor —su voz es un hilo estrangulado por el terror— yo… fui yo…

—Tu nombre —demando impaciente.

—Zayed Jara —tartamudea—, soldado número 446-09

Doy apenas dos pasos con absoluta tranquilidad para quedar frente a él. Lo miro directamente, y a pesar de que está temblando, no desvía la mirada.

—¿Bajo qué autorización envió la orden? —pregunto. Mis palabras salen completamente calmas, pero la carga en ellas hace que Zayed parpadee un par de veces.

—Se… señor… Él sujeto iba a revelar información crucial, no… no podíamos permitirlo.

—Dije: ¿Bajo qué autorización envió la orden? —repetí, esta vez marcando cuidadosamente cada una de las palabras.

—Ninguna… pe… pero… ni usted ni la doctora estaban presentes para dar instrucciones… debíamos hacer algo...

Mi mirada es todo lo que necesita para callarse.

—Quiero que sepas, Zayed, que tu castigo no será impartido hasta que las pruebas finalicen. Y, si alguna de las variables se ve mínimamente afectada por lo que tu iniciaste, no sólo responderás directamente a la Ministra, sino creerás que salir a la superficie era una bendición —apenas giro la cabeza y miro a los guardias que siempre están custodiando la puerta—. Saquen a este imbécil de aquí.

Al pasar junto a él distingo su cara de pánico por el rabillo del ojo. No presto atención, pero escucho como los hombres de seguridad lo sacan a rastras de la sala. Solamente cuando las puertas vuelven a cerrarse miro por sobre el hombro al grupo de hombres y mujeres que sigue apiñado cerca de la puerta. Sin decir una palabra todos regresan a sus puestos de trabajo y, por un momento, me permito disfrutar la idea de que lo anterior nunca tuvo lugar.

Johnson pasa a mi lado y se sienta en el escritorio, permanezco un momento más mirando todo a mi alrededor y preguntándome cuándo llegará el reemplazo de aquel hombre, no podíamos tener puestos libres. De pronto alguien se aparece a mi lado, apenas giro la cabeza para encontrarme con una soldado de cabello rojizo y ojos extrañamente llenos de humanidad.

—¿Qué es lo que necesita, soldado? —pregunto regresando la vista al frente.

—Soy el reemplazo de Samantha, Señor —contesta haciendo un saludo militar y poniéndose derecha, sin embargo su expresión sigue siendo demasiado sincera. De debajo del brazo me extiende una carpeta llena de folios— Soldado Robin Callaghan para servirle.

Mirándola con confusión y curiosidad tomo lo que me ofrece y lo abro. Apenas hojeo el contenido… al parecer después de todo la segunda fase seguirá funcionando con seis personas, como se tenía planeado. Con la misma velocidad cierro la carpeta y vuelvo a mirarla.

—¿Cuales son sus habilidades?

—Seguridad y armas, Señor.

—¿Para qué rango fue asignada en la segunda fase?

—Subcapitán.

Mis ojos van directamente a ella para verla con más detenimiento. Debe tener unos 18 o 20 años y está claro que no pasó por la fase uno. Ese tipo de cosas dejan marcas a simple vista. La analizo de arriba a abajo, haciendo un escaneo completo de lo que su expresión, postura y lenguaje pueden decirme. Apenas asiento, de todas formas no tengo nada con qué comparar, no sé nada de Samantha desde antes de las pruebas y tampoco como estas la habían afectado, supongo que fue una elección cuidadosa, tengo que acatarla de una forma u otra.

—Muy bien, sígueme.

Esta vez me aparto un poco de Johnson y me planto frente al panel de control principal. Allí siete hombre y mujeres se aseguran de que todo funcione como está previsto dentro del Área: que la electricidad llegue, que el agua siempre fluya, que los "Grievers" circulen por un pasillo determinado en un momento determinado.

—Y... ya que seremos compañeros— dice Callaghan al tiempo que se ubica a mi lado— ¿Cómo debo llamarlo? ¿Miller, Señor, Agente especial...

—Miller —la interrumpo lo más cortesmente que puedo—, y no seremos compañeros, soldado; seré su superior, por algo me concedieron el rango de Capitán.

—Seremos un equipo... —masculla. Apenas la miro de reojo, hay algo en ella que me agrada.

—Si, jerarquizado, pero un equipo al fin —respondo— ¿Y a ti, cómo debería llamarte entonces, Subcapitana, Soldado...?

—Callaghan está bien —me corta ella.

Apenas asiento y entonces vuelvo a concentrarme en las pantallas.

—Aquí, ¿Qué ves?

En ese momento una de las cámaras reproduce la filmación del incidente con Alby mientras que otra muestra lo que sucede en tiempo real. Me centro en una en particular, donde Marlene está hablando con Minho en el bosque.

—Pues… esos dos tienen algo —afirma Callaghan cruzándose de brazos. La miro de reojo y levanto una ceja, más atrás escucho a Johnson farfullar algo al respecto pero yo sonrío.

—Ahora dejemos de pretender que esto es una simple novela.

Callaghan asiente y mira todo el contexto con más detenimiento.

—Están asustados. Demasiado… no creo que sean capaces de hacer el escape.

—No… esto ha complicado mucho las cosas —me froto la sienes un segundo mientras acomodo mis anteojos—. Todavía necesitan un líder y, más aún, un motivo para salir de allí.

—¿Ser devorado por híbridos cibertrónicos no te parece suficiente motivo? —pregunta con sorna—, funcionaria para mi.

—No lo entiendes aun —digo—, estos chicos son un grupo, una unidad. No estamos buscando la supervivencia del más apto como individual, sino en su totalidad… pero aún no puedo descubrir qué puede ser ese empujón que falta. Y se nos acaba el tiempo.

—¿Y qué harás con nuestro pequeño suicida? —inquiere apuntando a la filmación de Alby. Por un momento, me quedo absorto en ella… pobre chico, él no era uno de los candidatos pero ahora no tendremos más remedio que eliminarlo lo antes posible. La información que pueda revelar es un riesgo que no podemos tomar. Sin embargo, él sigue siendo el líder, el último vestigio del orden que construyeron. Sacarlo del juego ahora acabaría con todas las posibilidades de que el grupo realice el escape en el tiempo estimado, poniendo en peligro infinidad de variables.

Algo se sacude dentro de mi y por un momento me asombra mi propia estupidez ¿cómo pude ser tan ciego?

—Ya sé qué vamos a hacer.

No espero a que Callaghan me siga, simplemente voy hasta mi escritorio y escribo un mensaje solicitando una reunión extraordinaria con el consejo de investigación. Johnson me mira confundida en cuanto la pantalla de su teléfono comienza a sonar.

—¿Qué es lo que quieres proponer? —pregunta incorporándose.

—El motivo —respondo triunfante, casi extasiado. No puedo creer que la respuesta haya estado frente a mis ojos y no hubiese sido capaz de verla hasta ahora— y, la solución a nuestro pequeño altercado, todo en una vez.

—¿Y cuál es la idea? —pregunta Callaghan cruzándose de brazos.

—Si van a pelear y arriesgarse, necesitan algo más que creer que salvan sus propios pellejos, tienen que pensar que están haciéndolo por otros también. Muchos de los que están allí creen que morirán, pero seguirán a los demás con tal de ayudarlos.

—¿A qué te refieres?

—Ellos, todos el grupo como unidad, tienen que creer que a pesar de lo que pueda pasar, alguien, algunos, podrá disfrutar de esa libertad. Ahora, mi pregunta es: ¿cómo se les da importancia a aquello que tienes a tu alrededor?

La mirada de Johnson se iluminó, creo que pudo seguir mi línea.

—Con la pérdida —hice un gesto dándole la razón, pero Callaghan frunció el entrecejo poco convencida.

—¿Y para eso no son los chicos que morirán las noches previas al escape?

—No… —apenas niego con la cabeza, no es una mala pregunta, pero hace tiempo que tengo la firme teoría de que eso no bastará— ellos son incidentes, víctimas… solamente fomentarán su furia y el deseo de venganza, pero no es suficiente. Necesitan a alguien que muera por la causa.

—Un Mártir.

—Un sacrificio —digo. Apenas giro la cabeza y veo la pantalla principal otra vez— y tengo al candidato perfecto para proponer.


Yeap, ¡Sorpresa! esto era subida por partida doble. Como siempre lo único que les pido es que si van a comentar, intenten darme una pequeña opinión de los dos capítulos. La verdad estoy muy emocionada con este, realmente espero que alguien más haya estado esperando por una nueva aparición de Miller. ¿Qué piensan? ¿Algo que decir sobre todo esto?

Espero sus reviews.

¡Saludos a todos, shanks!