Holaa! Después de casi un mes desconectada del mundo en medio de nada (con portátil pero sin internet) aquí tengo el siguiente capi. Síii sé que es poco, ¡pero no tuve tiempo! (Es sorprendente la cantidad de cosas que te pueden surgir cuando estás en el pueblo.) Tengo el siguiente en proceso de traducir (dos párrafos, pero bueno xD) y procuraré acabarlo en cuanto pueda (aún tengo mil cosas que hacer en casa -.-'') Por ahora disfrutad de este capi, que es cortito, pero personalmente lo adoro y gracias por leer! :)
P.D.: He visto el primer tráiler de Blood Sisters y no sé vosotros, pero a mí me ha decepcionado mucho. Me he leído Vampire Academy 8 veces y ni siquiera pude reconocer varias escenas. Me dio la impresión de típico drama adolescente. No sé... No es lo que esperaba. ¿Soy la única que piensa así?
Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 ~
Punto de Vista de Rose
- ¿Qué vamos a hacer con él? – Dimitri preguntó.
- No sé. ¿Cuerda y mordaza? ¿Y con nosotros?
Estaba tan confundido como él sobre Jay, y yo había vivido con el crío durante toda su vida.
- ¿Qué quieres decir con nosotros? – dijo Dimitri inclinando la cabeza.
Parecía un cachorrito perdido cuando se ponía de esa manera… era realmente tierno.
- Nos besamos el otro día. ¿Quiere eso decir que estamos juntos otra vez o estamos haciendo otra vez como en St. Vladimir; donde intentábamos no admitir como nos sentíamos pero aun así había aquellos besos robados? Eso hasta que no pudimos soportar la tensión sexual durante más tiempo y Jay fue creado – pregunté con seriedad.
No iba a jugar a ese pequeño jueguecito de nuevo. Daba demasiado trabajo.
- Yo trataba de negar mis sentimientos. Tú los dejaste muy claros desde el principio – me corrigió. Le miré dejándole saber que no estaba de humor para bromas -. Bueno, pensé que dejé claro cuando vine que quería volver contigo. Vaya, parezco uno de esos adolescentes de series de drama. No nos desviemos; lo que trato de decir es que si me das una segunda oportunidad para volver contigo – dijo Dimitri finalizando su pequeño discurso.
- Así que lo que intentas decir es que quieres volver conmigo y no vamos a jugar otra vez a ese jueguecito de mantenernos alejados como pasó la última vez – constaté.
- Por segunda vez me pregunto: ¿cómo puedes resumir en una simple frase lo que a mí me cuesta un discurso entero decir? – dijo poniendo los ojos en blanco.
- Porque soy increíble – dije dándole un casto beso. Oh, Dios; sonó muy a Jay -. Te daré otra oportunidad, pero si la cagas se acabó – dije con dureza al final.
- No lo fastidiaré. Palabra de scout – dijo levantando su mano derecha.
- Dimitri, nunca has sido un scout – dije mirándole con diversión.
- Arruina el momento en otra ocasión, Roza – dijo antes de besarme.
Punto de Vista de Jay (a la mañana siguiente)
Bajé las escaleras y descubrí que los demás ya habían empezado a comer. Tontos.
- Hey chicos, la próxima vez que durmáis juntos procurad no ser tan ruidosos – oí que Adrian dijo en broma a mamá y papá.
¿Qué quería decir eso? ¿Habían discutido o algo?
- ¡Adrian, cállate! – chilló Lissa cubriéndome los oídos.
- Déjame – murmuré apartando sus manos.
¿Qué? No era una persona madrugadora y no me gustaba cuando alguien pensaba que era demasiado pequeño para escuchar algo. Especialmente cuando ni siquiera lo entendía, pero no pregunté; no creo que fuera algo que quisiera saber.
Después de una taza de café – que mamá no sabe que tomé – estaba más despierto y era una mucho más agradable compañía.
- ¿Así que cuándo nos vamos? – pregunté levantando la mirada de la taza de café en la cual todo el mundo pensaba que tenía chocolate caliente para ver sus reacciones.
Sabía que no podía especificar más. Es decir, solo hay que imaginar a alguien pasando por nuestra mesa y oyendo a un crío de de siete años diciendo '¿cuándo vamos a irrumpir en la prisión y matar a Tasha?'. Eso no acabaría bien.
- Tú no vas a ninguna parte. Te quedas aquí dijo mamá mirándonos a Adrian y a mí.
Puse los ojos en blanco y sacudí la cabeza de manera desaprobatoria.
- Dijiste lo mismo sobre que viniera aquí y aquí estoy – dije señalándome.
Vi venir la bronca así que encendí el iPod. 3OH!3 empezó a sonar justo a tiempo. Corrí escaleras arriba antes de que me dieran una colleja.
Al menos había descubierto que sabían que tenían que tener cuidado con Adrian y no podía pedirle ayuda. Eso lo haría más difícil. Pero yo era Jay Cameron Hathaway. Podía arreglármelas. Sonreí con malicia.
