Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


wow parece que tods esperáis que llegue ese momento a solas de Quinn y Rachel, y yo prometo que llegara, solo hay que esperar un poquito, en realidad muy poquito (No en este capitulo)... espero que cuando llegue ese momento nadie acabe decepcionada. Por el momento toca algo de drama aunque tampoco mucho ¿o si? depende de como lo quieran tomar. Se que tengo un poco abandonadas a las Brittana y a Sam y Kyla (va a haber que buscarles un nombre jeje), en capítulos futuros regresaran, ahora me estoy centrando en ellas y la relación de Beth y Rachel.

Espero que os guste esta actualizacion y comenteis como siempre. GRACIAS xD

Saludos.


Capítulo 29. Malas noticias

El viaje de vuelta no había sido muy diferente al de ida, Rachel y Beth no habían dejado de preguntar lo mismo una y otra vez, en más de una ocasión Quinn las había pillado mirándose y haciéndose gesto para ponerse de acuerdo y preguntar, solo porque sabían que a ella le molestaba. Finalmente le dieron un descanso poniéndose a cantar y animándola a unirse a ellas, cosa que había hecho alguna que otra vez. Era de noche cuando llegaron a casa de la rubia, las tres estaban hambrientas y cansadas.

Por fin en casa – declara Quinn lanzando las cosas a un lado y tumbándose en el sofá

¿Hemos llegado ya? – pregunta por última vez Beth echándose encima de ella y las tres estallan en risas

No pienso hacer ningún viaje con ninguna de las dos nunca más

Que exagerada eres – dice Rachel

Beth

¿Hmm?

A la ducha – le indica a la pequeña a la que ya se le cierran los ojos

Que vaya Rachel primero – intenta librarse cediéndole su puesto a la otra morena

De eso nada… vamos

Mami…

No te va a valer de nada, sube que voy detrás

Está bien – acepta resignada

Ven aquí – Quinn extiende sus brazos llamando a Rachel que ocupa el lugar que antes tenía Beth

Estas muerta eh

Si, hacía tiempo que no lo pasaba tan bien – confiesa rodeándola con sus brazos

Me alegro – Rachel sonríe – Deberías subir con Beth ¿Qué quieres comer?

No tienes por qué hacer nada, yo puedo…

Insisto ¿Qué preparo?

Lo que quieras – Quinn cede y se incorpora obligando a Rachel a hacer lo mismo, con un rápido beso se despiden y cada una se va a su lugar, Quinn al baño con Beth y Rachel a la cocina.

La cena estaba casi lista y Beth hacía tiempo que se le había unido en la preparación mientras Quinn se duchaba, pero el agua hacia más de diez minutos que había dejado de sonar, en teoría la rubia ya debería haber bajado con ellas y Rachel extrañada va en su busca.

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¿Cómo podían las cosas cambiar tanto de un momento a otro? Solo hacía unas horas que estaba jugando con su hija y con Rachel en la playa, riendo, bromeando… y una llamada, ni siquiera eso, un mensaje en el contestador lo cambia todo.

Había salido de la ducha y estaba vestida lista para bajar, cuando el punto rojo parpadeante de su contestador llamó su atención, habían estado todo el día fuera así que podía ser algo importante. Nunca imagino al tomar el teléfono escuchar lo que había escuchado. Cinco años, cinco largos años sin saber de ellos y ahora vuelven para cambiar todo. No los quiere de nuevo en su vida. No los quiere cerca de Beth, ni de Rachel.

Habían pasado al menos diez minutos desde que había escuchado el mensaje y aun no sabía cómo debía sentirse ¿Triste? ¿Aliviada? ¿Preocupada? No le ha importado su vida desde que la hecho por primera vez de casa al descubrir su embarazo ¿Por qué debería importarle ahora?

Quinn estaba sentada en su cama, no recuerda haberse sentado pero ahí la encuentra Rachel. Había llamado a Quinn desde fuera varias veces y al no obtener respuesta se había decidió a entrar encontrando a la rubia completamente absorta en sus pensamientos y con el teléfono en la mano.

Quinn ¿Por qué no contestabas? Me has preocupado – dice sentándose a su lado - ¡Quinn! – la vuelve a llamar para que reaccione

Perdona ¿Qué decías? – pregunta tranquilamente mirando a Rachel

Estaba preocupada ¿Por qué no has bajado?

Me he quedado pensando en unas cosas, lo siento ¿vamos?

¿Estás bien?

Si ¿vamos o no? – pide alejándose de la morena

No… no está bien ¿Qué pasa? ¿Con quién has hablado?

No pasa nada Rachel

Bien, será mejor que me vaya a casa – anuncia molesta por la mentira de Quinn

No seas dramática

¿Dramática? Llego y estas mirando a la nada, te pregunto qué te pasa y dices que nada, si no te pasara nada te habrías dado cuenta de que he estado como cinco minutos llamándote hasta que has reaccionado… así que no me lo cuentes si no quieres pero no me digas que no pasa nada – Rachel estaba a punto de salir por la puerta después de su discurso pero las palabras de Quinn la detienen

Mi padre a muerto – el rostro de Quinn permanece impasible mientras se lo comunica

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¡oh, Dios mío! ¡Quinn! – Rachel se para al lado de la rubia incrédula con la noticia

Al parecer ha sido un infarto, esta tarde – le informa sentándose en la cama de nuevo – Ha llamado su abogado para decírmelo

Lo siento tanto – Rachel se lamenta abrazando a Quinn - ¿Quieres que te ayude a hacer las maletas o algo? Lo que sea

¿Maletas? ¿Para qué? No voy a ir a ningún lado que yo sepa

¡Tienes que ir! Es…era tu padre, Quinn

Hace mucho que dejo de ser mi padre – le espeta con una sonrisa irónica

¿Y tu madre?

¿Qué pasa con ella?

Seguro que te necesita, tiene que ser duro perder a la persona que amas

¡¿Por qué tengo que preocuparme por ella? ¡En cinco años no ha sido capaz de llamar ni una sola vez! ¡No le ha importado como estaba yo! ¡Como estaba Beth! – grita con ira

Te conozco Quinn, te vas a arrepentir si no estás allí – Rachel se marcha dejando a Quinn con sus últimas palabras en la cabeza ¿Arrepentirse? ¿Por qué? ¿Por no ir al funeral del hombre que renegó de ella como hija? ¿Del hombre que le dijo que era una vergüenza para Dios y para su familia?

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¿Dónde está mama? – Beth había subido en busca de las dos mujeres, tenía hambre y ellas no bajaban

¡Wow, Beth! Me has asustado – dice separándose de la puerta de la habitación de Quinn donde se había quedado para intentar relajarse

¿Y?

¿Qué?

¿Qué donde esta mama?

Ella… Quinn está terminando de vestirse

¿Os habéis peleado? – pregunta inquieta, ahora que Rachel empezaba a gustarle no quería tener que decirle adiós

No… ¿Qué te hace pensar eso?

Estas pálida y he oído a mama gritar

Están pasando algunas cosas – dice poniéndose a la altura de Beth – pero no tienes nada de qué preocuparte, no nos hemos peleado… ahora vamos a comer algo, mama necesita algo más de tiempo – finaliza tomando su mano y dirigiendo a la niña a la planta baja

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Rachel se había encargado de que Beth cenase, se lavase los dientes y se fuese a dormir antes de volver a intentar hablar con Quinn. Otra vez no había obtenido respuesta al golpear la puerta, sin esperar entra para encontrar a la rubia en la misma posición que la había dejado, sentada en su cama y con la mirada al frente, sin rastro alguno de haber llorado.

Beth dice que buenas noche

¿Ya habéis cenado?

Si

¿Se ha lavado los dietes?

He tenido que obligarla – confiesa haciendo sonreír a Quinn

Gracias

Quinn sé que no quieres hablar de ello

No, no quiero – niega con rotundidad

Me da igual – contesta con dureza – Ya he preparado algunas cosas de Beth, el avión sale en cuatro horas – Quinn abre sus ojos completamente sorprendida

Rachel no…

¡Vamos a ir a Lima! Una vez allí puedes hacer lo que quieras

¿Vamos? – interroga apoyando su cabeza en el hombro de Rachel

Si, vamos… tengo que darme una ducha y recoger algunas cosas de casa…

Rachel… - Quinn trata de protestar

Después vendré a por vosotras – Rachel le da un rápido beso y se marcha dejando a Quinn a solas

Una hora más tarde Rachel regresa, una parte de ella esperaba tener que luchar con Quinn, ni siquiera esperaba que la rubia tuviera su maleta hecha, menos mal que no había sido así y estaba preparada para viajar. La morena se encarga de las maletas mientras que Quinn lleva a Beth en brazos, se había despertado cuando su madre fue a buscarla pero la rubia la había tranquilizado pidiéndole que se volviera a dormir, que saldrían de viaje.

El camino al aeropuerto había sido demasiado silencioso en comparación a como había sido el camino de ida y vuelta a la playa. Rachel conducía ahora y Quinn apenas le había dirigido una mirada, sus ojos se debatían entre las calles que recorrían y su hija, felizmente dormida en el asiento trasero.

Santana y Britt cogerán el primer vuelo de mañana por la tarde

¿Las has llamado?

No, Santana me ha llamado después de llamar a tu casa y que no contestaras… su madre la llamó

Mmm

Miles se encargara de todo mañana en el estudio y pospondrá todas tus citas

Te has encargado de todo ¿no?

Más o menos… Quinn

¿Sí?

Déjame estar aquí para ti… no trates de aislarte y alejarme, por favor – pide deteniéndose en un semáforo y mirándola

Gracias por todo – Quinn toma su mano y la lleva hasta sus labios para dejar un pequeño beso en el dorso, solo la suelta cuando deben reanudar el recorrido, un recorrido que las llevara al pasado