Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.

Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.


Capítulo 28
Nueva enseñanza


Comencé a despertar alentada por el sonido de unas casi silenciosas pisadas zumbando en mis oídos. Mantuve mis ojos cerrados pensando, estaba bastante segura de que me encontraba en alguna especie de sueño extraño, uno donde eres incapaz de distinguir que es parte de tu 'alucinación' y que es en realidad el mundo real.

Comencé a sumergirme de regreso a mi pesado sueño cuando escuché una suave y susurrante voz hablando.

"Sr. Diggory", la voz retumbó en mis oídos. "Necesito que se despierte por favor".

Entreabrí mis ojos un poco, peleando contra mi cuerpo y la fatiga. Nunca me había sentido tan aturdida en una mañana, era como si no hubiera dormido por noches completas y mi cuerpo estaba rogando por descanso. Pero, yo sabía que había dormido. Lo sabía. Lo sentía. Pero era como si mi cuerpo estuviese peleando contra dos sensaciones completamente opuestas.

Lentamente abrí mis ojos y fui golpeada por la cegadora luz proveniente de los enormes ventanales de la habitación. ¿No podrían haber cerrado las cortinas? Cerré mis ojos y esperé, esperé para que mis pupilas se acostumbraran a la nueva luminosidad. Finalmente pude abrirlos (aunque lo correcto sería decir que los dejé medio cerrados).

"¿Sr. Diggory?" repitió la voz. "¿Está despierto?"

Fruncí el ceño cuando reconocí a Dumbledore. Incluso si aún estaba adormilada, puse atención. Dumbledore nerviosamente aclaró su garganta preparándose mentalmente a sí mismo para hablar, y tratando de escoger las palabras apropiadas.

"Cedric" comenzó. Estaba sorprendida de escucharle usar el nombre de una persona excepto por los otros profesores o por Harry; obviamente, él se encontraba frente a un problema. Se quedó en silencio un momento y tomó un profundo respiro. "Madame Pomfrey no ha observado ningún cambio… y ya lleva un buen tiempo así. Creo que sería adecuado el informar a sus padres".

Fruncí el ceño nuevamente, pero mantuve mi mirada fija.

"Yo sé que luce como si estuviéramos perdiendo las esperanzas, pero eso no significa que nos rendiremos, Cedric".

La habitación se mantuvo en silencio.

"Ella continuará quedándose en la escuela si sus padres están de acuerdo" agregó la profesora McGonagall, tratando de apoyar el anuncio del director. "Podrás seguirla viendo tanto como quieras".

"Cedric, ellos necesitan saber lo que pasa con su hija" dijo Dumbledore después de una pausa.

"Ellos necesitan tenerla cerca de ellos. No tenemos derecho a esconderles esto. No tenemos derecho a mantener a una hija lejos del amor de sus padres".

Después de un momento de silencio, el director sonrió débilmente. "Bien, visitaré a sus padres mañana" apuntó. Me estremecí cuando me imaginé a Dumbledore haciendo este terrible anuncio a ellos. Probablemente estarían devastados. Se abrazarían, y tal vez incluso llorarían. No podía permitir que sintieran eso; era mi deber el protegerlos de tan indecible dolor y tristeza.

"Por favor, no hable con ellos" murmuré con una débil y casi inaudible voz. Me sorprendí por mi falta de energía y estaría aún más sorprendida si ellos me hubieran escuchado. A pesar de todo, McGonagall saltó producto de la sorpresa mientras que Dumbledore abría ampliamente sus ojos. ¿Acaso tan shockeante era escucharme?

Escuché un ruido y justo cuando voltee mi cabeza, divisé a Cedric levantándose de su cama y avanzando rápidamente hacia mí. Atrapó mis manos entre las suyas y se inclinó sobre mí.

Me sorprendí de ver sus brillantes pero hinchados ojos con algo de sueño y casi bañados totalmente por lágrimas. Me sentí culpable cuando me di cuenta de que su estado había sido causado por mí.

Él me estaba sonriendo, acariciando mis nudillos y mis dedos, cada parte de mis manos como si estuviera ansioso por verme.

"¿Cómo puede ser posible? Susurró McGonagall llevándose la mano hacia la boca. Hice un pequeño mohín. ¿Es que acaso era tan imposible?

"¿Recuerda lo que pasó, Srta. Granger?" preguntó Dumbledore.

Aunque me sentía aún algo dormida, no tuve problemas para recordar mi última memoria.

"Yo… recuerdo salir de mi clases de Encantamientos. Realicé un hechizo y luego todo se volvió negro" murmuré.

Madame Pomfrey corrió hasta mi cama, al lado opuesto de donde estaba Cedric y tomó mi muñeca. "¿Cómo te sientes cariño?" me preguntó. "Estoy bien, creo. Sólo un poco cansada" respondí. "Que no te sorprenda. Has estado dormida por mucho tiempo" exclamó. Miré a Cedric, quien me dio una sonrisa de apoyo; incluso aunque yo supiera que estaba emocionado.

"¿Cuánto tiempo he estado aquí?" pregunté.

"El Sr. Diggory ha estado de regreso con nosotros por ya 3 semanas" respondió McGonagall.

Jadee, sorprendida. Quería protestar, decirles que eso era imposible, que no podía haber estado dormida por todo el tiempo que me habían dicho, pero luego miré mis manos y me di cuenta que los moretones y cortes que me había hecho aquella noche en el cementerio eran casi invisibles ahora. Miré mis manos con una mezcla de fascinación y horror.

"Sus amigos y todos sus compañeros estarán muy felices de saber que finalmente ha despertado" Dumbledore dijo con una sonrisa. Miré a Cedric: él seguí allí parado mirándome y manteniéndose en silencio.

"Bueno, creo que debería ir a avisarle a sus amigos y también a realizar un anuncio durante el desayuno" dijo el director con entusiasmo.

"Hablaré con los profesores" agregó McGonagall.

Ambos me miraron, luego a Cedric, y compartieron una pequeña sonrisa. "Es un placer tenerla de regreso señorita Granger" dijo con un tono maternal. "Gracias, profesora" respondí, aún algo confundida. Esto era tan irreal. ¿Cómo pude haber estado dormida por tanto tiempo? No podía ni siquiera entender el porqué me había desmayado después de haber realizado el hechizo.

Por supuesto, me había sentido cansada pero había supuesto que había sido porque no había dormido muy bien y también a que había tenido una noche difícil. Me sentí culpable cuando imaginé a todas las personas que se preocupaban por mí, sentados al lado de mi cama, preguntándose que es lo que me había ocurrido. No podía soportar la idea de haberles causado sufrimiento, de haberles causado dolor. ¡Incluso me sentía culpable por Ronald! Él era un idiota, pero igualmente no se merecía esto. Pero, más que todo eso, me sentía sumamente culpable por Cedric: él me necesitaba a su lado, y yo simplemente había encontrado una manera de estar dormida durante sus primeras semanas de regreso-a-la-vida. Él había tenido que enfrentarse a la reacción de sus padres y compañeros solo, sin que yo pudiera apoyarlo. Por supuesto, no me preocupaba de que Scott hubiera estado haciendo su parte del trabajo como mejor amigo.

Madame Pomfrey le pidió a Cedric que saliera por un par de minutos y corriera la cortina para que así ella pudiera examinarme con mayor cuidado. Él asintió pero dejó ir mi mano lentamente. Divisé a Madame Pomfrey rodando sus ojos con algo de molestia y diversión. Se inclinó sobre mí y comenzó a examinarme. Me mantuve en silencio y obedecí todas sus órdenes.

Después de algunos minutos, corrió nuevamente la blanca cortina y pude ver a Cedric, parado justo detrás de ella, nerviosamente mordiendo su pulgar.

"Ella parece estar bien, obviamente" le dijo Madame Pomfrey. Cedric le sonrió, aunque sentí que lo hizo más por ser educado que por verdaderamente sentirlo.

Madame Pomfrey me ayudó a sentarme en la cama realizando un cómodo apoyo para mi espalda con una pila de almohadas.

"¿Hay algo que quieras?" me preguntó. Mordí mi labio y asentí.

"Estoy… hambrienta" admití con voz avergonzada: no me gustaba sentir que las personas estaban a mi servicio.

Madame Pomfrey me sonrió.

"Te traeré una bandeja. El señor Diggory puede quedarse acompañándola" explicó. Se volteó hacia él para decirle que si la necesitaba no dudara en llamarla.

Madame Pomfrey dejó la enfermería, cuidadosamente cerrando las puertas tras ella. No tuve tiempo de darme cuenta de que se había ido cuando Cedric se acercó velozmente a mi cama y me abrazó con fuerza.

No pude hacer más que sonreír, sorprendida por su apuro. Disfruté la sensación de sentirlo nuevamente y de tocar su piel. No había tenido tiempo de acostumbrarme a su 'carne': era como si estuviera viviendo nuevamente la delicia de tenerlo cerca de mí.

"Sabía que despertarías" susurró contra mi cabello. "Me asustaste" confesó. Rompió el abrazo para así poder mirarme y acariciar mi rostro.

"Lo siento" respondí con vergüenza, "no quería que ocurriera esto".

Cedric mantuvo esa triste mirada que tenía desde que me había despertado y finalmente la abandonó para sonreírme. Besó mi frente y se sentó de regreso en el borde de mi cama, mirándome como si fuera la primera vez que lo hacía.

Pasó las manos a través de su pelo y suspiró. "Hay tantas cosas que quiero decirte". Levantó su mirada y me dio una involuntaria sonrisa ladeada. "Pero creo que ahora si tendremos tiempo" dijo.

Le di una débil sonrisa, aún sintiéndome exhausta. Pero no podía ignorar el que él luciera preocupado. Era como si estuviera preparándome, como si él estuviera ansioso de discutir algo conmigo, lo cual le hacía estar molesto y deseando mantenerlo escondido por el momento. Me sentía como si él se estuviera enfocando en el hecho de que yo estaba de regreso posponiendo el problema para más tarde.

Esto me asustó porque estaba bastante segura de saber cual era el punto de conflicto. Me mantuve sin hacer comentarios sobre su comportamiento, y elegí pretender no darme cuenta de su preocupación porque no quería hablar sobre ello en este momento. Me gustaría esperar y tener tiempo de encontrar las mejores palabras para justificarme.

"¿Has visto a Scott?" le pregunté para poder mantenerlo alejado del tema. Me dio una mirada que me daba a entender que él sabía lo que yo estaba haciendo pero sus buenas maneras lo sobrepasaban y accedió a continuar el hilo de conversación que yo había dejado caer.

"Lo hice" respondió mientras sonreía. "Él está muy emocionado por poder verte".

Sonreí y nerviosamente pasé mis dedos por uno de mis rizos para tratar de esconder mi vergüenza. Cedric me sonrió e inclinó su cabeza hacia mí. "Relájate Granger. No tendrás tu regaño ahora" susurró con voz malvada, moviendo mi rebelde rizo tras mi oreja. No pude evitar el dejar escapar un jadeo y regalarme una mirada de preocupación.

Nuestra conversación no prometía ser fácil para mí. Pero yo debía de hacerme responsable de mis actos. No me arrepentía de mi decisión, y ahora ya me encontraba segura de que el estado en que me había encontrado por las pasadas semanas había sido directa consecuencia de ello. Me sonrió y me dio un rápido beso en la punta de la nariz. Fuimos interrumpidos por el ruido de las puertas siendo abiertas con fuerza. Nos volteamos y pudimos ver a Harry avanzando a toda velocidad, seguido muy de cerca por Ronald.

"Merlín, Hermione" exclamó.

Cedric educadamente se levantó de la cama y dejó espacio para mis amigos. No me perdí de la dura mirada que compartieron Ron y él cuando pasó por su lado.

"La profesora McGonagall se reunió con nosotros en el pasillo y nos contó las buenas noticias. ¿Cómo te sientes?" preguntó Harry, mirándome cuidadosamente desde los pies de la cama, como si estuviera esperando encontrar solo la mitad de mi cuerpo.

"Estoy bien, Harry" respondí con una sonrisa. Me voltee y miré a Ron que se mantenía en silencio. "Es bueno verte" le dije con una sonrisa amistosa. No mantenía ningún rencor contra él y quería que lo tuviera claro.

Divisé la expresión de Cedric quien estaba en el borde de la cama tras los chicos rodando sus ojos. No lucía muy feliz de que hubiera perdonado a Ron tan fácil. Sabía que su reacción no era necesariamente mala: simplemente era muy protector conmigo. Él sabía cuando me afectaban los comentarios de Ron; él también sabía que mis amigos eran del tipo de chicos que cometían una y otra vez los mismos errores.

Hablamos por varios minutos, Cedric se mantuvo en la misma postura en la que estaba antes. Ron se mantuvo malhumorado y se tornó incluso peor cuando Harry comenzó a discutir las razones de mi serio desmayo. La tensión entre él y Cedric era tan visible que fácilmente podría haber hecho arder mis ojos. Incluso aunque al principio estuve algo confundida al respecto, luego encontré la razón más lógica para ello: Ron estaba definitivamente culpando a Cedric por lo que había ocurrido. Tuve que admitir que la idea me hizo sentir increíblemente molesta: no soportaba la idea de que Cedric pudiera ser criticado o acusado, especialmente cuando él no era el responsable. Incluso si yo adoraba a mi amigo un montón, ¡él no significaba lo mismo en la escala contra Cedric! Tendría que tener una seria conversación sobre eso con él en un momento más apropiado.

Pronto, los chicos tuvieron que irse a clases, y me encontré a mí misma sola con Cedric. Él no escondió su satisfacción en cuanto vio a mis amigos dejar el borde de mi cama y salir de la enfermería. Ambos cerraron la puerta y comencé a contar el número de ventanas de la gran habitación tratando desesperadamente de evadir su mirada.

Mirando hacia todos lados donde mis ojos alcanzaran; me sorprendí de encontrar un ramo de maravillosos jazmines blancos.

"¿De donde salieron esos?" pregunté genuinamente curiosa y no solamente por tratar de evadir un tema serio. "Mi jardín" respondió caminando hacia la mesa y acariciando suavemente una de las flores.

"Son hermosas". Cedric sonrió al escuchar mi respuesta.

"Mi madre tiene muchos tipos de flores, éstas incluidas". Explicó con una nota de nostalgia.

Miré el ramo de flores y luego fui golpeada por un detalle que me había pasado desapercibido.

"Quieres decir… ¿tu madre estuvo aquí?" pregunté, ahogándome, sintiendo que me volvía más débil de lo que ya estaba.

"Ella te ha estado visitando casi todos los días" respondió orgullosamente.

Me sonrojé un poco con la idea de que Madame Diggory estuviera sentada al lado de mi cama: era como una especie de cena oficial con los padres del novio pero sin casa, sin comida y conmigo inconsciente. No esperaba el conocerlos tan rápido, no esperaba en realidad conocerlos bajo ninguna circunstancia. "Ellos se preocupan por ti" agregó Cedric. Acaricié mi frente pensando en estas personas que incluso sin conocer se habían preocupado de mi estado.

"Lo siento" murmuré otra vez.

Cedric me miró y luego se sentó en mi cama. Tomó mi mano entre las suyas y gentilmente entrelazó nuestros dedos. Sus largos y bien modelados dedos combinaban perfectamente con los míos y mi piel se suavizaba con su contacto. Se inclinó hacia delante y descansó su frente sobre la mía. La calidez de su respiración acariciando mi piel era intoxicante. Tomé respiraciones más profundas para no perder completamente el oxigeno de los pulmones. Sus ojos se encontraban cerrados, y Cedric simplemente exhalaba su aliento haciendo mi corazón saltarse varios latidos.

La proximidad de su cuerpo era tan avasalladora como excitante: avasalladora porque, nunca me había sentido tan relajada e incluso necesitada de un chico y su contacto, era como si yo fuera completamente dependiente de él, y este nuevo sentimiento no calzaba con la Hermione Granger que solía ser; excitante porque estaba ansiosa de él, quería que me entregara más, que me ayudara a explorar todas esas nuevas sensaciones que la anterior Hermione Granger jamás había escuchado o experimentado.

"Te extrañé" exhaló, su voz temblando con una sinceridad que reconocí como deseo.

Quería responderle que yo también, pero no pude: mi voz estaba paralizada como para poder haber hecho algún sonido, mi mente demasiado brumosa como para pensar bien. Su frente seguía pegada a la mía, y sentí su mandíbula apoyándose en la base de mi cara. Temblé un poco pero eso no lo detuvo de su maniobrar.

No me moví, escasamente capaz de cerrar mis ojos en ese momento. Sus labios estaban sólo a milímetros de mi boca. Sentí que abrió sus ojos y dudó unos segundos: asegurándose de que yo estaba de acuerdo en recibir su beso, mientras yo me encontraba tan atontada y petrificada que era incapaz de inclinarme hacia delante. Yo me mantenía como la chica inexperta respecto de los hombres y todo el tema de las relaciones: con él yo no era más que la estudiante que me gustaba ser. Quería que él me enseñara las reglas del amor.

Mantuve mis ojos cerrados y esperé a que él captara el mensaje.

Cedric bajó sus párpados y acercó su mandíbula hacia la mía. El pequeño contacto provocó cosquillas en mi piel.

Lentamente abrió sus labios y acarició los míos castamente. Retrocedió para luego rápidamente darme un par de dulces y tiernos besos de mariposa en los labios, cada vez haciéndolos más largos y más emocionales. Cada contacto hizo que mi piel se sintiera más liviana; pronto me sentí insaciable de esta sensación y de sus besos.

Llegando al quinto beso o tal vez al sexto (¿a quién le importa?), se separó de mí regalándome una inocente sonrisa. Se inclinó nuevamente, y, para mi sorpresa, desvió su boca en el último momento para besar mi frente. Gruñí internamente cuando comprendí que el chico claramente estaba jugando conmigo. Fruncí el ceño, a lo cual simplemente me regaló un guiño malvado.

La puerta se abrió y Madame Pomfrey entró a la habitación con una bandeja en sus manos. La posó sobre mi regazo y me di cuenta de que habían dos platos. Tomé una tostada y le saqué una mascada. Me voltee hacia Cedric y lo vi mirándome con expresión divertida. "Cedric. Te traje un plato también. ¿No tienes hambre?" le preguntó una sorprendida Madame Pomfrey.

Cedric la miró y le sonrió. "No gracias, estoy satisfecho" respondió. Madame Pomfrey frunció el ceño un momento pero luego levantando los hombros volvió de regreso a su propio trabajo. Cedric me miró regalándome una sonrisa de conocimiento, me sonrojé aunque no me sentía muy avergonzada sobre ese pensamiento: las lecciones habían comenzado.


A la hora de almuerzo, fui despertada por la visita de Ginny y Lavender. Ambas corrieron a través de la habitación y saltaron sobre mi cama. Cedric estaba inclinado contra la muralla cerca de la mesa. Ambas chicas se sonrojaron cuando lo escucharon soltar risitas entre dientes.

"Hola, Cedric" dijeron ambas.

"Hola Ginny… Lavender" respondió sonriendo y mirándolas. Ambas soltaron unas risitas nerviosas y yo tuve que contenerme de rodar mis ojos.

"Necesito hablar con Scott. Volveré más tarde" dijo. Caminó por el lado de la cama y mirando a las chicas. "Cuiden de ella por mí, ¿está bien?" les preguntó con una terriblemente inocente sonrisa. Lavender asintió tontamente y le regaló una sonrisa brillante, que podría fácilmente habernos enceguecido. Cedric salió de la enfermería y las dos Gryffindor instantáneamente cambiaron su estado de ánimo a uno inquisitivo.

"¿Qué es lo que está pasando entre ustedes dos?" Preguntó Lavender. Rodé mis ojos a causa de su femenina pregunta.

"Oh vamos, Lavender. Hermione viene recién saliendo de un coma. Necesita tiempo para poder contestar estas preguntas". La sermoneó Ginny. Le di una agradecida sonrisa, silenciosamente felicitándola por su madurez.

Lavender se tranquilizó algo avergonzada y ambas se mantuvieron en silencio mirando el suelo durante varios segundos. No había pasado ni siquiera un minuto completo cuando Ginny me miró con una entusiasta sonrisa.

"¡Suficiente tiempo!" exclamó, "ahora, dinos, ¿están juntos? ¿Él es el chico del que me hablaste en la biblioteca? ¿Se han besado? ¿Besa bien? ¿Lo amas?"

Abrí ampliamente mis ojos, sorprendida.

"¿Qué pregunta se supone que debo responder primero?" pregunté. Sonreí cuando me di cuenta de que había sólo una respuesta a todas ellas: sí.

Ginny y Lavender rodaron sus ojos, implicando sin emitir sonido "¡Novata!"

"Bueno, sólo responde algo" me urgió Lavender.

"Nosotros… hmmm… estamos juntos" respondí incómodamente a la vez que rascaba mi cabeza.

Ambas chicas gritaron al mismo tiempo y cubrí mis oídos para salvar mis tímpanos.

"Merlín, ¿no es extraño el salir con él cuando tú sabías que él de alguna manera estaba muerto?" preguntó Lavender. Simplemente sonreí por la manera en que definió el estado de Cedric.

"No seas ridícula. Creo que ha regresado más guapo de lo que ya era" exclamó Ginny palmeando el hombro de su amiga.

Lavender meditó un par de segundos acerca de esas palabras y asintió.

"Tienes razón. Cedric siempre fue el chico más guapo de la escuela pero ahora él es definitivamente ardiente" dijo "¿Crees que la muerte pueda hacer a las personas más atractivas?"

Se me escapó una risa de diversión y miré a las dos chicas discutiendo sobre los beneficios de estar muerto. Esto era tan irreal; ellas estaban hablando sobre la muerte como algún tipo de privilegio: se habían olvidado del lado falso de ella. La muerte se había convertido, para ellas, en algo que podría ser temporal y que fácilmente se podía salir de ella. Yo simplemente las miré y esperé que no todas las personas sintieran lo mismo, olvidando el macabro lado de la muerte y sólo enfocándose en la parte buena que era volver a la vida. No le temo a los fantasmas, solamente a los vivos: ellos son más rebeldes y de mente estrecha. Será difícil hacerles cambiar la opinión sobre la muerte y la resurrección.

Será difícil que acepten a Cedric.


Más tarde, cuando las chicas ya se habían ido a sus clases me sentí menos débil que por la mañana. Dumbledore había visitado la enfermería, seguido por el profesor Snape.

"Srta. Granger, luce como si estuviera mejor, ahora" dijo con una sonrisa. Cedric y yo miramos a ambos y sonreímos. "Pero" agregó, "usted aún se encuentra débil y no será capaz de caminar decentemente por varias semanas. Su cuerpo necesita reponer todas sus energías. Así que hasta entonces… no más magia… de ninguna manera. Necesitará ser paciente y esperar por mi aprobación antes de usar su varita otra vez. ¿Puedo contar con ello?" preguntó a la vez que fruncía el ceño.

Jadee en sorpresa: estaba de acuerdo en no caminar, en mantenerme acostada, pero no me podía imaginar sin usar magia: era todo lo que tenía en este mundo.

"Me aseguraré de que siga las reglas" Cedric respondió por mi.

Le di una dura mirada que claramente decía "Traidor". El director sonrió, obviamente satisfecho. ¿Acaso no entendía que no puedo vivir sin la magia?

"¿Hay algo que desee?" me preguntó Dumbledore.

"En realidad, sí" respondí rápidamente, temerosa de que el director cambiara su modo de pensar y cancelara su pregunta. "Me gustaría ir afuera. Extraño el aire fresco".

El director dudó un poco y compartió una mirada con Madame Pomfrey.

"¿Acaso el coma la volvió sorda, Srta. Granger? No puede caminar" murmuró Snape.

Violentamente mordí mi labio inferior. "Lo sé pero… no caminar, no esfuerzos y no magia. ¿Qué puedo hacer ahora?" pregunté.

Cedric me miró con una indescifrable y triste mirada. Los profesores se miraron entre ellos. Dumbledore dio un paso más cerca y sonrió. "Estoy bastante seguro de que tenemos una silla de ruedas en algún lugar del castillo. Madame Pomfrey la traerá aquí para usted" dijo. Le di una media sonrisa y asentí, agradecida por su amabilidad y comprensión.


Media hora después, Filch apareció con una decente silla de ruedas en la enfermería. Madame Pomfrey me ayudó a vestirme luego de correr la cortina. Dudé entre sonreír o molestarme cuando vi el objeto. La silla de ruedas simbolizaba libertad tanto como la cautividad: okay, ahora era libre de ir al exterior, pero no exactamente con todas las libertades que tenía antes. Levanté las mantas y comencé a salir de la cama. Pronto, me sentí sobrepasada por la fatiga: ¿cómo me iba a imaginar que este pequeño esfuerzo iba a ser tan cansador?

Cedric colocó la silla en el borde de la cama y se acercó a mí.

"Déjame ayudarte" murmuró con una nota de amargura.

Quise protestar, quería lidiar con esto, tan sólo quería hacerlo por mí misma, pero viendo el rostro triste de Cedric me mantuve en silencio: yo sabía que esta situación era tan difícil para él como para mí. Me cargó entre sus brazos y me sentó sobre la silla.

Rápidamente, me llevó fuera de la enfermería a través de los pasillos a lo largo de los corredores abandonados por los estudiantes ya que era hora de clases. Alcanzamos las grandes puertas y salimos hacia los terrenos. Cedric siguió estrictamente el camino de cemento incapaz de hacer rodar la silla sobre el pasto debido a las ruedas. Trató pero era sumamente pesado.

"Sólo quedémonos aquí. Está bien" le calmé. Cedric asintió, un poco molesto, y se mantuvo atrás de mí mirando el paisaje.

Respiré el aire fresco y sonreí. Miré a Cedric: no parecía estar de un modo muy sonriente.

Mordí mi labio cuando comprendí que había llegado el momento de tratar con nuestro problema.

"¿Ocurre algo malo?" pregunté genuinamente.

Suspiró y rascó su cuello.

"¿Algo malo?" repitió, "¡Casi te mueres!" gritó. Gemí: okay, él estaba yendo directo al punto. Obviamente había estado muy frustrado por no haberlo dicho en la mañana.

"Pero no lo hice. Así que no hay nada por lo cual lamentarse" respondí con voz serena.

"¿Por qué reaccionas como si nada hubiera pasado? Nosotros simplemente no podemos evadir este punto sólo porque tú piensas que es solamente un detalle".

"Okay, hablemos sobre ello entonces" sisee provocativamente. "¿Qué es lo que realmente te ha molestado?"

Cedric exhaló ruidosamente, avanzó algunos pasos por el patio, mirando hacia el lago. Entonces, se volteó hacia mí.

"¡No tendrías que haberlo hecho!" gritó, "Yo sé que había una advertencia acerca del hechizo. Tú simplemente la ignoraste y me mentiste sobre ello…. No deberías haber decidido sola. Yo necesitaba saberlo".

"Tú te habrías vuelto innecesariamente loco sobre ello".

Cedric rodó sus ojos. "Tienes razón: quedando en coma y estar en una silla de rueda es tan innecesario. ¿Por qué habría de haberme asustado?" exclamó.

"Yo hice mi elección. ¿Dime que no habrías detenido todo si yo te hubiera dicho la verdad?""

Cedric me lanzó dagas con sus ojos, furioso de que hubiera descubierto su debilidad.

"Sí, lo habría hecho" gruñó.

Medité por un par de segundos y luego lo miré. "Bueno, entonces estuvo bien que no te lo haya dicho. El miedo es un obstáculo".

Cedric abrió la boca, listo para protestar, pero luego se quedó en silencio. "Deberías de habérmelo dicho" murmuró con amargura y desilusión.

Me sentir enfurecer. ¿Cómo podía ser tan injusto conmigo? ¿Cuán fácil me juzgaba como si yo hubiera cometido un error?

"No me arrepiento de nada" grité, mis ojos aguándose instantáneamente. "Incluso sabiendo las consecuencias, haría lo mismo una y otra vez, ¡y no sentiría algún remordimiento! Te quería a mi lado, y hubiera hecho cualquier cosa para lograrlo. No me preocupo por mí si tú no estás aquí". Ahora estaba llorando. Cedric estaba mirándome con una triste mirada. Frunció el ceño y se arrodilló frente a mí. Sostuve sus manos y sollocé. "No voy a decir que lo siento porque no es así: es la mejor cosa que probablemente he hecho, nunca. Y cada vez que te veo y que te toco… simplemente me siento feliz… satisfecha".

Cedric miró hacia la distancia y luego regresó su vista hacia mí. Acarició mi mejilla y secó mis lágrimas.

"Hermione, tú eres mi único obstáculo: sólo tu seguridad podría haber detenido mis planes. No quiero perderte, no puedo ni imaginarme el perderte" se quejó. Me miró profundamente a los ojos, sosteniendo fuertemente mi mano. "Te amo" murmuró sin romper el contacto visual.

Dejé escapar una risa, sorprendida por sus palabras.

"Lamento que me haya tomado todo este tiempo el decírtelo" confesó.

Me incliné hacia él y sostuve su cara entre mis manos. Sonreí y acaricié sus labios con los míos para luego retroceder. No quería ir demasiado rápido con él; teníamos todo el tiempo del mundo ahora. Podíamos tomarlo con calma.

Cedric estaba obviamente pensando lo mismo: se levantó, se inclinó y me abrazó. No sé que es lo que pasará después, que es lo que pensará el ministerio y el mundo mágico sobre el regreso de Cedric a la vida. No se si la pelea será difícil de ganar, pero lo más importante de todo: es que no me preocupan las consecuencias y protestas, hice lo mejor para Cedric.

Sus padres.

Nosotros.

Y yo.


Una gran disculpa por toda la demora en subir este cap. Pero a mi favor debo decir de que en mitad de todo este tiempo sufrí un percance con mi lap y tuvo que ser formateada... para pesar mío no tenía los capítulos respaldados en el disco D _ así que tuve que empezar de nuevo con este cap.

Además de la disculpa quiero aclararles que NO ME OLVIDO de ustedes ni de la historia, sino que simplemente me ha costado para actualizar. Pero lo seguiré haciendo pase lo que pase porque mis intenciones son las de terminar la traducción completa de este fic para ustedes, además de la traducción de la secuela en caso de que Sissou me autorice. Por lo mismo, quisiera agradecer a Lien-Cullen-Potter por su gentil ofrecimiento de ayudarme a traducir, pero la verdad preferiría sentirme libre con la traducción ya que fue un proyecto que empecé y que tengo deseos de terminar y además no puedo estar a disposición de que en cuanto tú termines de traducir yo tenga que publicar... ponte en el caso de que yo no pueda entrar a internet varios días después de que tu hayas terminado tu parte de la traducción, así que por eso preferiría que si tengo ayuda para traducir no fuera un asunto de que me impongan reglas para ello. Pero para tranquilidad tuya, NO VOY A DEJAR BOTADO EL FIC. Lo voy a terminar si o si, y de preferencia antes de que termine este año. Muchas gracias por el ofrecimiento de todas formas.

Nuevamente agradecer a todos quienes han dejado su mensajito de animo y esperando que lo continúe. No los voy a defraudar.

Y también agradecer nuevamente a Miss Kathy, por su ayuda beteando la traducción, y por supuesto a sissou quien nos ha regalado esta maravillosa historia.

El siguiente cap será publicado el proximo sabado, se los firmo. Así que si me ven por twitter recuerdenmelo XD ~

Con amor.
-Paascuala.