Cap28: Luna del cazador
Buenas de nuevo! Otro lunes con Kitsune no Kibo, este arco se acerca a su culmen! En el capítulo de hoy, volveremos a tener noticias del escuadrón Kibo, y tendremos doble racion de narushion y de Sakura en acción con su nuevo modo sennin. No quiero desvelaros nada, pero tengo muchas esperanzas en que os gusten estos últimos tres capitulos del tercer arco :D
En otro orden de cosas: dos nuevas historias en mi perfil. Para empezar, pasión y color que es puramente NaruSaku (echaba de menos escribir sobre esta pareja *.*); y Fjaka, uno puramente NaruShion (si, el nombre es raro, dentro está la explicación de su origen). Ambos me encantan, que para algo son mis niños bonitos, pero este último me emociona, es algo nuevo y constará de varios capítulos. Quiero hacerlo menos épico y más minimalista, y he adaptado mi estilo de escribir a ello (intento renovarme y no morir XD), además de ser el único fic de mi tablón donde no daré pie al NaruSaku, es más, en el primer capítulo lo veréis automáticamente apartado (y joder, como me ha costado escribir una Sakura más "kishimotista" por decirlo de una manera simple... no se corresponde con mi visión de ese personaje, pero quería probar algo diferente). Lo dicho, si os aburrís, dadles una oportunidad ;)
AVISO IMPORTANTE: El invierno se acerca. Si, es otra temática, pero viene al pelo. En este caso, se acercan mis exámenes en marzo, así que estaré sin publicar hasta la última semana de ese mes una vez acabe febrero. Básicamente, serán tres semanas de vacaciones, no un abandono ni nada raro, es que necesito toda mi atención en eso. A partir del 26 volvemos a la batalla con ganas (si acabo muy cansado, el capítulo de ese día puede que se posponga al jueves, pero vamos, estaré de vuelta aquí nada más acabar mis exámenes). Se agradecen buenos deseos y comprensión!
Y ahora... a por las reviews tras ese extraño incidente que no me permitía leeros:
123-FS: Hola buenas! La niña de kiri es una huérfana normal, no es nada raro más allá de su apariencia: ojos perlados, pelo negro con brillos azules, piel clara... ¿a quien te recuerda? Solo la falta juntar los índices mientras mira al suelo :P básicamente, es un instrumento para hacer referencia a un aspecto del pasado de Chikara, esa niña se parece a alguien y por eso le despierta simpatía. Volverá a aparecer en el siguiente episodio, pero vamos, no es nada más que una niña con un parecido físico muy similar al de cierta hyuuga (a ver si os creéis que los ojos perlados son propiedad de ese clan... xD)
Aldevar: Buenas! Vi ese capítulo de los simpson, adoro a Moe en esa serie xD y riete con lo del meme, pero esto estaba así escrito desde que inicié aquí el tercer arco (mediados/principios de enero xD), te reirás bastante con el título del siguiente capítulo por lo que veo. Tiene mucho que ver que lo use con el vínculo que hago del latín con Shinigami y el clan uzumaki, todas las referencias en latín provienen de ahí en este fic, está hecho a posta, como el que los seres arcaicos como demonios usen lenguaje anticuado. Y, en particular, me permite resumir varias frases de explicación aburrida en tres palabras que entendemos todos: Shinigami ha prohibido a cualquier dios intervenir directamente en el mundo mortal, "aparecer y dar una solución a los mortales a un problema de su vida cotidiana sin dejarles solucionarlo por ellos mismos" por decirlo extenso.
Ya tenía ganas de escribir sobre Naruto como un hombre corriente, y no sé porque pero me encaja perfecto de granjero :S en lo que dices de Sakura y Shion, tienes que entender a este personaje: Naruto, aunque no lo parezca, es MUY ambicioso e inconformista. Ya se ve en el canon con su proyecto de salvar el mundo y demás, Naruto no es una persona corriente, quiere siempre algo más. No es que no ame a Shion, es que además también ama a Sakura, y eso le provoca esa sensación de estar entre dos tierras, de miedo y felicidad al mismo tiempo. Y por eso, cuando está con una, una parte de el piensa en la otra, es una putada y no lo puede controlar. No es ser malagradecido, es que su corazón se pregunta ¿por que no ambas? Tiene una cosa invaluable, lo sabe y lo agradece, ¿por que no dos?. Tiene mucho que ver con que plantee en esta obra el amor como algo cualitativo, y no cuantitativo: se quiere o no se quiere. No admite comparaciones, no admite peros ni nada, y no se excluye con otros amores, incluso románticos. Si te fijas, el gran problema que planteo en estos "triangulos amorosos" son los celos, que realmente no tienen que ver con el amor y más con la sensación de pertenencia e inseguridad.
Uuuy el imitador de tobi... muy peligroso es Giman, de largo el que más daño hace en este fic, sin dudarlo. Y cuando desvele su información, lo veréis bien. En cuanto al resto de villanos: Sanada está vivo y secuestrado en su torre por Chikara (tendrá MUUUCHO desarrollo, lo verás), Urayamu lo he planteado más como un subalterno principal del malo que como un auténtico villano protagonista, y todavía no habéis pensado en el otro subalterno, Donyoku... Y Orochimaru... adoro a esa serpiente, cuando tenga tiempo le haré su propio fic, lo tengo claro. La trampa que ha preparado es brillante, y si te fijas es el que mejor ha afrontado esta guerra, ¿para que desgastarse como el resto? Si Naruto no existiese, la guerra la ganaría Orochimaru de largo. Pero como existe, tendrá que destruirlo primero... kukukuuu y si, hay muchos más enemigos, no se reducirá solo a los kage, pero la mayoría de esos enemigos están sellados, así que no puede reconvocarlos (creo, y si no es así, no tiene prisa, tendrá tiempo de sobra para convocarlos a todos).
El método sennin de Sakura no quería plantearlo de manera radical, tiene que parecerse al de Naruto y Kabuto, así que me basé en el byakugou y ese cambio de ojos tan característico de los sennin. Lo más importante es sus prestaciones: información total. Que tecnica usara tu enemigo, reservas de chakra, que debilidades presenta, inmunidad total al genjutsu... sharingan multiplicado además de energía natural, en resumen. Esa apariencia tiene que ver con que el byakugou sea su complemento: no es que el modo sennin babosa se parezca al byakugou, es que el byakugou se parece al modo sennin babosa.
El plan de Shini, exacto, lo que tú has dicho: todos, hasta Naruto, somos peones de los dioses. Aunque a hikari no le está convenciendo eso, por que será? Lo verás muy pronto.
Pues, recordando que los actos de Sasuke van desfasados temporalmente (el de hoy ocurrió realmente en el capítulo anterior, pero no quiero haceros capítulos de ocho actos y luego otro de 4...) y se compensan en el capítulo 31, habrán pasado un poco más de 2 años desde el inicio de la obra, desde la partida de Naruto prácticamente un año (un poco menos, unos 10 meses calculo). Y sobre la guerra, mi intención es que la veáis desde la perspectiva de Naruto, que le da bastante igual y sólo está a lo suyo; y de Sakura, que recibe la información por cuentagotas, pero en el capítulo siguiente tendréis una descripción desde el punto de vista de Shikamaru y de su genialidad táctica., lo he inspirado en un general de la Primera Guerra Mundial.
Y por último... jooo, si yo soy todo bondad, no sé cómo podéis pensar que le tengo alguna maldad reservada a nuestro protagonista :D puede ser perfectamente que se pase de granjero toda la guerra y Sasuke gane a Chikara... no, habrá crueldades, dejémonos de mentir -.-
Shigoda-san: leo tu comentario con una inmensa y diabolica sonrisa :D el problema no es que lo encuentre Chikara, si es por él te puedo asegurar que da solo un aviso y le espera para su gran batalla, se fía mucho de esa predicción de la bruja del capítulo de "un mal sueño". El problema concreto lo verás hoy y tiene voz femenina...
En cuanto q lo de tener piedad de niños y embarazadas... soy de la escuela de Shingeki no kyojin, solo diré eso MUAHAHAHAAAA. Me alegra que te gustase el capítulo, aquí tienes un poco más de Shion y Naruto, un saludo!
-Aaaaaaaaaa- Personaje hablando
-Aaaaaaaaaa- personaje pensando
-Aaaaaaaaaa- Invocacion/Bijuu/inner sakura hablando
-Aaaaaaaaaa- Invocacion/Bijuu/inner sakura pensando
Renuncia de derechos: esta obra se hace sin animo de lucro, y obviamente Naruto y sus personajes pertecen a kishimoto. Yo solo escribo esta historia. NO AUTORIZO EL PLAGIO DE LA MISMA.
La noche de Konoha era fría y solitaria. La humedad reinaba en el ambiente, había estado lloviendo toda la semana. Pero para Sasuke, era una noche acogedora, casi mágica. Observaba las vacías calles de su hogar desde la azotea de un edificio de seis plantas con su máscara de cuervo con detalles grises y su uniforme anbu con armadura incluida, ahora oscurecida con grasa para evitar que un resplandor alertase de su posición vigilante. Sentado en cuclillas sobre la cornisa, con su pelo negro y largo mojado, vigilaba lo que en su infancia llamó hogar con los ojos propios de la madurez. La ciudad había crecido y se había modernizado, poco quedaba de esa aldea tradicional formada en su mayoría de madera que le había visto crecer, ahora la aldea era un hervidero de luces multicolores y edificios de hormigón de gran altura, con locales de ocio y puestos de comida y tiendas dispersas por las calles principales. Salvo el fantasmal barrio uchiha donde vivía solo, por supuesto. Ahí la madera seguía reinando, así como la ausencia de luces. Si no fuese por los individuos que iban por la noche a realizar pintadas llamándole traidor, en ese barrio se oiría el eco de su propia respiración.
Era curioso, fuese la hora que fuese, los habitantes de Konoha nunca dejaban de hacer dos cosas: recordar el pasado del pelinegro para insultarle, y el pasado de Naruto Uzumaki para lloriquear su "muerte". En la villa abundaban los altares improvisados hacia el rubio, llenos de preciosas flores y elaboradas cartas y dibujos. Muchas ventanas dejaban asomar una tira de tela o bandera de color naranja, símbolo oficioso en honor del ojiazul, según la población. Hipócritas. Ellos eran tan culpables como él de la situación actual. Unos le habían hecho la vida imposible durante su infancia, el otro durante su adolescencia, y ambos se habían aprovechado de él después de la guerra: Konoha para usarlo casi como un semental de cría sin pensar en sus preferencias, Sasuke para poder alejarse del mundo y no tener que cargar con la responsabilidad de defender la villa en sus espaldas. Pero al menos él iba a intentar arreglar su parte. El uchiha había asumido su culpa, y para ello había tomado la dirección del afamado escuadrón Kibo en honor a su mejor amigo y defender la aldea de su nuevo enemigo. Al menos hasta que su amigo recapacitase.
Habían rastreado cada aldea, cada camino con los mejores cazadores anbu, pero no había ni rastro del gama sennin. Era como si se hubiese esfumado del planeta, ni su rinnegan distinguía su chakra. Karin les había explicado que, con su uso del senjutsu, Naruto era como un camaleón ante el rastreo: adoptaba una firma de chakra similar a su entorno, lo cual lo hacía invisible al rastreo de chakra. Así que sólo restaba intentar averiguar dónde podía esconderse recurriendo a su personalidad. Los equipos de rastreo actualmente peinaban las montañas del norte del país, un lugar idóneo para desaparecer, lleno de cuevas y reductos donde ocultarse. Pero de momento no había resultados, lo que desesperaba al uchiha buscando soluciones. Juugo había sugerido la posibilidad de que Naruto estuviese de granjero en algún pueblo apartado, pero la idea era ridícula. Naruto arando la tierra… ¿un maldito dios del chakra recogiendo verduras del suelo? no entraba en la mentalidad del pelinegro esa opción. Naruto debía de estar escondido en alguna cueva, acumulando chakra natural como un loco y preparándose para la batalla definitiva. Al menos, es lo que él haría en su situación. Pero de nada valía lamentarse.
Su escuadrón esperaba a su espalda las instrucciones, distinguiéndose fácilmente a usagi y Saru gracias a esa ropa ceñida de ella y a esa bufanda de él. De los nuevos, destacaba juugo, ahora de nombre Ushi (buey) con sus imponentes dos metros de altura. Su equipo anbu no era para nada convencional: su transformación implicaba que el peto y las piezas de metal eran disfuncionales, llevando únicamente una camiseta sin mangas negra que dejaba asomar sus fuertes brazos, unos pantalones anbu holgados también negros, unas sandalias ninja (así, cuando le crecían los pies tras transformarse, sólo rompía las tiras de cuero de la parte superior) y su tradicional ninjato y katana a la espalda, junto a su máscara de buey con detalles en amarillo. Karín, o mejor dicho neko, sólo se diferenciaba de usagi en su cabello rojo fuego, llevando el mismo tipo de ropa ceñida y una máscara anbu de gato con colores azules. Su escuadrón ya estaba preparado, sólo faltaba explicarles el plan.
-Karasu taichou, ¿Cuáles son las órdenes?- preguntó neko diligentemente.
-Eso, que no se que hacemos aquí chupando frío y de noche…- se quejó Saru, recibiendo de inmediato un codazo en las costillas de su novia.
-"Genial, el dobe y Sakura en jóvenes…"- pensó con hastío el pelinegro, para después comenzar a exponer.- atentos todos: se trata de una misión de eliminación. Desde hace meses, el cuerpo de I+T de la aldea lleva recopilando información sobre los infiltrados de la secta del dios árbol, siguiendo a sus amistades y separando a los sectarios de los que no lo son.
-¿Yugao chan al final ha colaborado?- preguntó un interesado Saru
-De ahora en adelante se abstendrá de revelar nuestra fuente, Saru. Se trata de que tenga un hogar al que volver cuando todo acabe, además de que el enemigo cree que murió a manos del dobe.- amonestó con seriedad el uchiha, para después proseguir.- pero si, ha colaborado y nos ha dado los nombres de los infiltrados de los que tenía conocimiento. Luego, entre los clanes yamanaka y aburame, acompañados de una intensa labor de vigilancia de nuestro I+T, han elaborado una lista de objetivos con lugares de vivienda, lista que se ha distribuido entre los escuadrones Tobirama, Sombra y Kibo. Se ha dividido esta ciudad en cuatro partes, y a cada escuadrón le toca una: al tobirama, norte y oeste; al sombra, el sur; y a nosotros, el este, el más importante.
-¿Por qué es el más importante capitán?- se unió Ushi a la conversación.
-Porque la información sobre los infiltrados de esta zona es la más preocupante: creemos que la mayoría del cuerpo de la depuradora de agua pueden ser sectarios.- el escuadrón contuvo el aliento ante la gravedad de la situación. Si esparcían ese veneno en el suministro de agua….- y creemos que, si se dan cuenta de que les estamos atacando, pueden liberar ese veneno en el suministro de agua, con la consecuente pérdida de innumerables vidas civiles.
-Joder, debemos de atacarles ya, ahora mismo, son un peligro.- expuso usagi
-No sé como lo haríais con Kitsune, pero conmigo las operaciones serán tácticas. No sé si habrás caído en la cuenta, usagi, de que no sólo tenemos como objetivo a esos sectarios. La mayoría de la lista se concentra en nuestra zona, de ahí que sea la menos extensa pero la más importante. No es descabellado pensar que tengan una forma de comunicarse, por lo que atacarles directamente podría ser contraproducente si alguno de ellos nos ve acercarnos.- explicó Karasu, mientras el escuadrón escuchaba con atención.- Sin contar que no es aconsejable que la gente se entere de esto, cundiría el pánico y la paranoia entre la población. Debemos de hacer esto coordinadamente, y hacerlo parecer reyertas de bandas, accidentes o crímenes aislados. Así que atacaremos todos los lugares a la vez con henge para hacernos pasar por delincuentes de poca monta.
-¿A la vez?- preguntó asombrada Usagi. Lo que el uchiha proponía era un auténtico imposible: veinte objetivos, seguramente con comunicación, atacados a la vez. Aún contando con Saru y sus clones, las variables eran inmensas.- ¿Cómo piensa hacerlo?
-Lo haremos así: Saru, necesitaremos tus clones, unos treinta. Te encargarás de los civiles de la lista, los matarás y te llevarás sus cuerpos para quemarlos fuera de la aldea.- ordenó el pelinegro, obteniendo un asentimiento del Sarutobi.- Puede que a priori parezca simple, pero es probable que alguno de ellos no se encuentre en casa, o consiga escapar. De ahí Usagi: tú te encargarás de cazar a los que escapen.
-¿Cómo sabré quién se escapa? Aún con los comunicadores tardaré un tiempo en llegar.
-Simple: Neko te dirá quienes se escapan y dirección. Tú sólo te comunicaras con ella, y ella lo hará con Saru. Neko es una uzumaki sensor, te podrá decir hasta lo que han comido esa mañana.- elogió el uchiha, para sorpresa de la pelirroja, que arqueó las cejas debajo de su máscara.- mientras tanto, Ushi, tú te encargarás de la cantina de guardia del barrio. Allí hay tres objetivos a erradicar, los tres ninjas. Si nos hemos reunido ahora, además de por la oscuridad, es porque su turno de guardia empieza precisamente en este instante. Irás, te transformarás, los dejarás destrozados y robarás su armamento para hacerlo pasar por un robo a shinobis. La policia dejará el caso inconcluso y nadie sospechará nada.
-Hai.- exclamó Ushi.- ¿y usted capitán? ¿Se encargará de la depuradora?
-Exacto.- contestó el pelinegro.- me infiltraré dentro con mi amenotejikara y haré pasar todo como un terrible accidente, una explosión interna. Así minimizaré daños en el suministro y nadie sospechará nada. Una vez finalicemos todos, Karín, lanzarás un sello explosivo al cielo para dar la señal al resto de escuadrones para iniciar sus operaciones, ahora que no hay peligro para el suministro de agua. ¿Alguna duda?
El escuadrón asintió como señal de entendimiento total, mientras Usagi y Saru analizaban el estilo de su nuevo capitán. Kitsune, si bien también empleaba los subterfugios y la infiltración, no era tan táctico como karasu. Karasu empleaba la astucia y la sutileza, coordinaba todas las piezas y pensaba a largo plazo. Y, sobre todo, se manchaba mucho más las manos por ello: Kitsune no habría mandado ejecutar a los civiles de primeras, sino capturarlos y sonsacarles información, pero Karasu no iba a correr ese riesgo de que alguno escapase y alertase al resto. Digamos que Karasu operaba en las sombras, y Kitsune a la luz del sol. Pero ambos parecían igual de efectivos, o al menos eso esperaban de la operación.
Tras dar la señal, Saru convocó una treintena de clones, que se distribuyeron por las calles y se prepararon para entrar en cada edificio a la orden de Neko, que estaba atenta a las marcas de chakra de cada miembro del escuadrón. Que importante era tener un ninja sensor, con razón Kakashi aceptó de inmediato su nombre como nuevo anbu: un sensor conecta con cada miembro y da sinergia al grupo. Vital para el trabajo de equipo. Cuando Karasu llegó a la puerta de la depuradora, camuflado como un borracho con su túnica gris roída tan suya; y Ushi al callejón de detrás de la cantina, dio la señal, y todo fue rápido. Los clones de Saru entraron en las casas, eliminando a sus objetivos en silencio, mientras Ushi hacía lo propio con los ninja de la cantina en un alboroto monumental. Como Karasu predijo, un par de sectarios escaparon de las garras de Saru: uno saliendo por las escaleras de incendios de su edificio en cuanto notó a alguien entrar en su cubil, y otro por hallarse fuera de casa en ese momento. Un desastre, si no estuviese Usagi en reserva. Recibiendo la localización gracias a Neko, el sectario de las escaleras murió decapitado antes de llegar a la calle, mientras el otro fue disimuladamente arrastrado a un callejón oscuro donde recibió su merecido. Después, Ushi y Saru sacaron los cuerpos de allí con presteza, dejando tras de sí sólo el silencio nocturno.
En cuanto a karasu, entró sigilosamente en la depuradora gracias a su amenotejikara, y, como se imaginaba, los sectarios tenían preparada una trampa para liberar ese veneno en el suministro de agua. Los tres individuos debían de ser los más competentes del lugar, porque estaban en guardia desde que llegó. Seguramente la hacían cada noche. Los tres rieron al ver a ese anbu tan confiado entrar en sus dominios, y activaron la trampa antes de que Sasuke se moviese, liberando el suero. Era cómico para el uchiha verles reír ahí parados, exactamente en la misma posición en la que les había encontrado. Nada más verle, ya les había metido en un genjutsu, y ahora se encontraba apartando el bote de veneno del suministro de agua con parsimonia. Les dejo ahí, dando su discurso sobre que el uchiha era un inepto y que ahora moriría toda la aldea, que ellos eran los más listos y todo eso, mientras depositaba los explosivos en lugares estratégicos. Luego salió con su expresión neutra de siempre, siguiéndole la pequeña explosión que puso fin a la vida de esos tres traidores, como le confirmó Neko. Todo había salido bien, konoha esa noche se liberaría de la secta dentro de sus murallas. La señal de neko sólo fue el principio.
El estilo de Karasu no Kibo quedó claro desde esa noche: él no recibiría alabanzas. Nadie sabría lo que había pasado esa noche. No le importaba. Sasuke no lo hacía por la fama, lo hacía por limpieza. Concretamente, la de las manos de los inocentes. Y para ello, él se mancharía antes sin dudarlo. Actuaría en la soledad y las sombras, y todo seguiría en paz. Y ese estilo que aprendió de su ídolo, alguien leal y abnegado hasta las últimas consecuencias. Itachi Uchiha.
Sostenerse en una roca con su mano derecha. Siempre conservar tres puntos de apoyo. Ignorar la corriente de agua que la cascada enviaba sobre él. Y, lo más importante, nunca mirar abajo. Naruto, con el bello atardecer de fondo, se encontraba escalando una cascada en lo más profundo del país del fuego. Vestido únicamente con su pantalón de chandal negro, guardando ropa seca en sus sellos para cuando acabase, luchaba por escalar la inmensa cascada y no dejarse vencer por la corriente de agua, que pugnaba por devolverle al suelo. Y sólo estaba realizando el calentamiento para lo que le esperaba esa noche… kurama había insistido hasta la saciedad en este ejercicio, que aunaba fuerza, equilibrio, control de chakra y resistencia, una forma perfecta de mantener en forma a su cachorro, y un requisito ineludible para realizar un ritual uzumaki que llevaba años olvidado: la luna del cazador. Kurama llevaba esperándolo semanas como si fuese un cachorro Kitsune, correteando de arriba a abajo y reclamando a su mocoso más concentración y esfuerzo en su entrenamiento para estar perfecto esa noche. Y Naruto no podía negar que también estaba ansioso, era un ritual que le atraía muchísimo. Incluso le había comentado a Shion las ganas que tenía de hacerlo, y la fémina había aprovechado para pasar esa noche con su buena amiga Tsunami, celebrando la futura maternidad de la rubia.
La vida sonreía al rubio. Puede que viéndole mojado, agarrado a esas rocas afiladas y resbaladizas y con esa mueca de esfuerzo, una persona inteligente pensase lo contrario, pero era cierto, se sentía bien. Era feliz, libre al fin. Le gustaba esta clase de vida, una vida por y para él y sus seres más queridos, donde no debía de preocuparse por misiones en países lejanos o batallas improrrogables contra enemigos capaces de destruir el mundo. No, su preocupación era arar la tierra, rastrear la presa, y hacer muy feliz a su mujer. Había empequeñecido su mundo, como le recomendó su madre, y el resultado era perfecto. Cierto era que una parte de si mismo seguía rumiando que era peligroso para él, y sobre todo para ella, quedarse estático en un sitio, pero hacía tiempo que había decidido que podía defender esa zona perfectamente mientras fuese cuidadoso. Nadie se imaginaria donde estaba, eso lo tenía claro, y había dispuesto un auténtico infierno de trampas para quien se cruzase por casualidad, trampas con sellos uzumaki, sellos que solo el sabía deshacer. Sin contar que, aún superándolas, tendría delante a Naruto con Kurama en plenitud y a una exorcista capaz de expulsar a cualquier ente sobrenatural sin esfuerzo. Así que se dejaba llevar y, por primera vez en su vida, disfrutaba.
Se podría acostumbrar fácil: un mundo donde ser feliz, donde decidía su suerte y no recibía órdenes de nadie. Bueno, de Shion chan si, pero no había problema, la mayoría eran de buscarla chocolate en nami y de cumplir en la cama toda la noche. En cuanto a estas últimas lo tenía claro: la de sacrificios que hacía por recibir órdenes… jejeje. Y encima, tenía un hijo o hija en camino. ¡O incluso ambos! Sangre de su sangre, alguien a quien malcriar y enseñarle todo lo que sabía. Ya tenía ganas de leerle, o leerla, cuentos todas las noches, historias sobre sus aventuras ninja. Aunque a lo mejor las modificaba un poco, no vaya a ser que quiera seguir los pasos de su padre.
Llegó al nacimiento de la cascada tras una hora escalando, y se sentó en el lecho del río para descansar, cambiarse a unas mudas limpias y reponer fuerzas. El sol estaba poniéndose en el horizonte, ofreciendo una vista preciosa del atardecer: el bosque, en su mayoría de color marrón, ahora brillaba con tonos naranjas, mientras que este mismo color se mezclaba en el cielo con el azul en diversos degradados. Una maravilla, a Naruto le encantaba el naranja. Contempló la vista hasta que anocheció, y después, tras reclamarle su amigo zorruno desde su nehan que se apresurase, convocó a kurama en su forma de una cola en el mundo de los mortales. Vestido con unos pantalones y botas negras, y una camiseta sin mangas también negra que dejaba ver sus musculosos brazos, con infinidad de kanjis pintados en su cuerpo que representaban la historia del ritual de la luna del cazador, el uzumaki ofrecía una imagen imponente. Incluso se había oscurecido el rostro con pintura negra para facilitar su camuflaje. A su lado, un pequeño pero aún así amenazador kurama le acompañaría en su noche, y se le notaba claramente excitado ante este ritual, aullando incluso a la luna en cuanto fue liberado, al fin un rito humano que comprendía y aplaudía. Fuera de la reproducción, claro.
La luna del cazador. Así llamaban los uzumaki a la luna llena más grande del año, una noche en la que la iluminación del bosque era mucho mayor que el resto de noches. Una noche donde la fauna estaba más activa, sobre todo los depredadores. Una noche ideal para cazar. Desde sus orígenes, como pudo constatar Naruto gracias a los conocimientos sobre su clan que le transmitió Shinigami, el clan uzumaki había destacado por dos cosas: ser unos espadachines mortíferos, y ser unos cazadores consumados, y posteriormente ya pasaron a destacar en el fuinjutsu gracias a las enseñanzas del gran Arashi uzumaki. Y, como cazadores que eran, no iban a desaprovechar esa noche. Los escritos que había realizado hablaban de como decenas de jóvenes hombres y mujeres uzumaki, con numerosos kanjis con salmos pintados en el cuerpo, y armados únicamente con arcos, lanzas y cuchillos, salían al bosque a cazar en esa noche como ritual de madurez. Hombre contra bestia, sin chakra, sin sellos, sólo su vitalidad, capacidad de rastreo y entrenamiento en manejo de armas. Las historias hablaban de como el o la uzumaki que trajese el mejor trofeo sería admirado por el resto de uzushiogakure, y no tendría dificultad para encontrar pareja o liderar a sus hermanos en batalla. Un ritual que no hacía distinción de sexo ni de orígenes, donde todos eran iguales hasta que demostrasen lo contrario. Y el uzumaki quería superarlo, desde joven quiso sentirse más cercano a su clan, y ahora podía hacerlo.
Con su lanza en mano, una cantimplora en su costado y un arco con sus flechas a su espalda, avanzó al interior del bosque que se hallaba bordeando el río, rastreando a sus presas. A su lado, kurama olfateaba el aire, intentando identificar rastros. El Kitsune adoraba compartir esta experiencia con el mocoso, él era un depredador, la cúspide de la pirámide alimenticia, el biju de las nueve colas. Era un cazador nato, y estaba en su ADN, junto a comer y espiar al gaki cuando tenía alguna fémina en el dormitorio. No es que fuese un pervertido por esto último… bueno, quizás si, quién sabe, era el jodido kurama no youko ¿vale? Un dios entre esos ningen, debería de considerarse un honor tenerle presente en un ritual de apareamiento, opinando y aconsejando nuevas posturas. Esa sacerdotisa era una reprimida... Pronto, el viento le trajo un olor familiar. Una presa, hacia el norte. Avisó por telepatía a Naruto, que asintió y se aproximó a unas huellas en el suelo. Un jabalí. Y bastante grande, mínimo un metro de altura. Empleaba su chakra de senjutsu, pero no para rastrear, sino para asegurarse de que no fuese una madre con sus crías o un ejemplar muy joven, se trataba de afectar al ecosistema lo mínimo, como le habían transmitido sus conocimientos con los sapos. Cazar sólo por necesidad, y causar el mínimo daño posible. Sólo usaría el chakra para asegurarse de ello, y luego seguiría con su ritual exactamente igual. Y la suerte le sonreía: un macho adulto y muy grande, sin crías cerca.
Hombre y zorro se dirigieron al norte, moviéndose sigilosamente entre la maleza y los árboles. Naruto empleó los sentidos agudizados que le dio kurama para rastrear el punto exacto donde se hallaba el animal. Era una suerte: en sólo cuatro horas de búsqueda ya habían dado con una presa adecuada. Ambos cazadores llegaron a un claro, donde vieron a la "presa": un enorme jabalí de un metro y medio de alto, con pelaje negro espeso, dos grandes colmillos asomando cerca de su gigantesco hocico, y numerosas cicatrices de ataques de otros depredadores. Una presa difícil, y, como suele pasar en el mundo de la caza, una presa perfecta. Necesitaría hacer trampas y preparar un ataque coordinado con kurama. Mientras el enorme jabalí olisqueaba el suelo, buscando su comida, el rubio se situó en dirección contraria al viento, y preparó una serie de trampas con estacas y redes alrededor del claro. Cuando hubo acabado, simplemente avisó a kurama, que apareció en el claro de golpe, dejando que el viento llegase su esencia hasta el jabalí, alertándolo. El puerco, al verlo, decidió huir en dirección contraria, como predijo el uzumaki. Numerosas redes se fueron levantando a medida de que el jabalí se adentraba en el bosque, dirigiéndole por el camino deseado. El uzumaki lo acompañó corriendo y disparando flechas, redirigiendo a la presa cuando las redes no bastaban. Pronto, el jabalí se dirigió directo hacia el jinchuriki y su lanza, que lo esperaba en posición, empalándose por su propio ímpetu, y apartándose el ojiazul justo a tiempo de la carga. El jabalí, retorciéndose en el suelo, recibió pronto el tajo en el corazón del cuchillo de Naruto, finalizando su sufrimiento con presteza. Buena noche de caza.
-Bueno gaki, ya oficialmente eres un cazador digno para tu clan. Vaya pieza.- le felicitó kurama, que venía siguiendo desde el inicio al puerco. Estaba satisfecho: adrenalina, el olor de la sangre, la luz de la luna… gran noche, sí señor.
-Ya, con esto Shion chan tendrá carne para dos o tres meses si lo conservamos bien…- declaró el rubio, mientras arrancaba un colmillo del gigantesco jabalí, la prueba de su logro que ahora decoraría su salón. Todo cazador debe de tener un trofeo por sus piezas.
-Sobre eso… aconséjala que la fría y nada más, que no nos haga lo del plato de pasta de hace dos días…
-No sé, no sabía tan mal con tomate…- intentó disculpar el jinchuriki a su novia.
-Naruto, era crujiente, PASTA CRUJIENTE. No sé cocinar, pero creo que sacó los macarrones demasiado pronto del agua…
-tú piensa que ha mejorado, ahora es mortal pero rico, antes era peor…- la defendió Naruto, aunque repentinamente se frenó en lo que estaba haciendo.
Sentía algo maligno y peligroso cerca, algo antinatural. Su mera presencia espantaba a los animales y enrarecía el ambiente con una sensación de ira… y odio. Kurama también lo percibió, puesto que erizó su pelaje y gruño con fuerza en dirección a la espesura del bosque de la derecha de los cazadores. Naruto sacó su arco y preparó una flecha, dispuesto a acabar con lo que apareciese. Fuese lo que fuese, tenía intenciones hostiles, aunque lo sentía ligeramente… familiar. Sobre todo esa sensación que le provocaba en su estómago.
-Gran presa… Naruto kun.- le felicitó una voz cavernosa desde detrás de los árboles, aunque con un ligero toque femenino. Como si fuesen dos voces a la vez.
De la espesura, un depredador apareció. Su cuerpo, similar al de un lobo de metro y medio de altura está cubierto por un pelaje negro como el alquitrán, con ligeras llamas de color grisáceo oscuro envolviéndole, y finalizaba en tres grandes colas. Sus garras y colmillos, largos, afilados, con el gris y el amarillo mezclándose con el color de la sangre de alguna presa que hubiese capturado recientemente. Y sus ojos… esos ojos los reconocía bien. Un par de orbes carmesí brillantes a pesar de la oscuridad y de pupila negra rasgada, que reflejaban un instinto asesino atroz. Naruto miró a kurama con confusión, y este le devolvió la mirada con la misma duda. No sabían que era eso, pero desprendía un chakra y olor muy semejantes a kurama. Y al de cada uno de sus hermanos bijuu. Aunque su forma de moverse les confundía: era fluida, acompasada… femenina.
-¿Quién o qué eres?- preguntó con seriedad el uzumaki, mientras apuntaba al lobo entre los ojos.
-Yo sólo soy una amiga, Naruto kun.- contestó la loba. ¿La loba? ¿Era hembra? ¿Qué demonios estaba pasando?.- me sorprende que también celebres la luna del cazador, creía que era una costumbre perdida… no te imaginas lo que me ha costado encontrarte… Y veo que no sólo tienes talento para esconderte, con esta presa cualquier mujer de uzushiogakure habría acabado en tu cama. Seguramente más de una… y a la vez.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó entre gruñidos kurama a ese ser. Le llenaba de ira y odio verlo, y no sabía qué podía ser. No conocía a esa criatura, pero tenía clara una cosa: desprendía una esencia puramente diabólica, puro chakra yin unido a una sensación de haber obtenido su poder arrebatándolo a otros. Una sensación igual a la del juubi. Era obvio que no iba a salir con vida de ese claro. No sólo era claramente hostil, a pesar de su lenguaje, había descubierto a Naruto y le estaba buscando. Quizás fuese algún experimento de konoha con el chakra de los bijuu, un rastreador de Naruto por decirlo de una manera simple.
-Kurama kun… siempre tan hostil… me extraña que tengas un amigo. Yo sólo quería conocer a Naruto kun. Me conocen con el sobrenombre de Ultima Ratio Regum (último argumento del rey), pero tú puedes llamarme "madre", sochi.
-¿Conocerme a mi?- preguntó con duda el uzumaki. A pesar de su apariencia claramente amenazante, no parecía hostil. Sólo… exageradamente peligrosa, como si fuese una bomba a punto de estallar, o tuviese el total control de la situación con respecto a Naruto. Como si el encontrarse en ese claro, en desventaja numérica y con un arma apuntándola a los ojos fuese parte de su plan. Y esa forma de llamarle, tan cercana… sólo una persona le llamaba así.
-Si Naruto kun. He llegado hace un par de años aquí, y todos hablan del gran Naruto uzumaki, héroe del mundo, salvador del indefenso… comprenderás que quiera conocer a este gran… hombre.- declaró, echándole una mirada de arriba abajo que intranquilizó al rubio. Parecía como si…- Incluso me recuerdas a él… antes de que lo echasen a perder…
-Déjate de chorradas y contesta a la pregunta.- rugió kurama. Algo en ese ser le causaba intranquilidad, no sabía cómo describirlo. Su chakra no sólo era diferente y maligno, era algo más… como su fuese un fruto con una semilla dentro… o alguien moviendo hilos.- ¿Qué cojones eres? ¿Alguien ha estado enredando con mi chakra o el de mis hermanos?
-Muy maleducado kurama… como siempre.- contestó con hastío la loba, como si ya lo conociese de antes.- soy lo que ves… chakra. Mucho chakra. Tranquilo, este chakra no era tuyo, era de… otro ser. Y ahora no molestes a los mayores mientras hablo con alguien mucho más interesante…- kurama iba a contestar ofendido, cuando la loba se dirigió a Naruto.- sochi… ¿Cuándo dejarás de esconderte y saldrás de tu escondite?- Naruto se revolvió incómodo. Ese ser hacía preguntas peligrosas.- estoy aburrida y me gustaría verte de una manera mucho más… personal.
-No tengo intención de salir, así que seguirás esperando…
-Naruto kun… no me seas aburrido, ahora sí que me recuerdas a él con esas contestaciones para dejarnos a nosotras con ganas de más... Sabes que no puedes estar huyendo siempre. ¿O es que alguna mujer tiene tu atención? Si es así, deberías de presentarnos. No me gusta que alguien toque… lo que es mío.- amenazó una aparentemente… ¿celosa?... depredadora.
-Maldita hija de puta, intenta tocar a Shion y te arrancaré las colas.- rugió kurama con furia, mientras se iluminaba su lomo por unas fuertes llamas naranjas. Pero la lupina depredadora no contestó con hostilidad, lo hizo con… ¿una sonrisa?
-¿Shion, del país del demonio? ¿En serio?- preguntó entre una elegante risa.- ¿y no te ha matado todavía? Lo que me pregunto es… ¿No estás fugado con tu Sakura? También la busco a ella, y creí que estabais los dos juntos…- preguntó confundida la loba de tres colas, mientras Naruto fruncía el ceño. También buscaba a Sakura chan...- Interesante… pero la quieres, eso es innato en ti estés donde estés… y me llena de celos. ¿Qué parte de "eres mío y sólo yo puedo darte permiso para aparearte con otras" no has entendido?.- confesó, mostrando una mueca de odio en su rostro, mientras su lomo se encendía con unas intensas llamas negras y grises, similares al fuego de amateratsu, y mucho más intensas que las de kurama. Fuese lo que fuese, era muy poderosa, aunque Naruto no entendía nada de lo que estaba hablando.- Veo que tendré que cazar a dos entrometidas…- declaró con una sonrisa sádica, mientras mostraba esos colmillos en una amenazadora mueca. Pero antes de poder hacer nada más, una flecha reforzada con futon le atravesó el torso de lado a lado. La loba cayó al suelo sin poder moverse entre un aullido de dolor, con sus pulmones dañados y escupiendo sangre.
-Tú no buscarás nada.- contestó el rubio, mientras que con su sangre preparaba un sello de almacenamiento específico del clan uzumaki donde encerrar al zorro de tres colas. Si lo dejaba libre, volvería con su clan e informaría de todo. No lo iba a permitir.
-El sello de almacenamiento de la senda de la luz… buen sello, Naruto kun… tienes talento.- declaró la loba, manteniendo esa mueca divertida como si no la acabasen de perforar ambos pulmones de un flechazo. Como si no le doliese esa herida mortal. Joder, cómo si no la fuese a sellar eternamente, ¿Qué se la pasaba por la cabeza? ¿Sería consciente de su derrota?- La bruja… lo predijo… y no dudes de una cosa: Tú y yo nos vamos a entender más pronto que tarde…sochi…- En un brillo de color azul, el cuerpo de la zorra se deshizo en chakra, viajando hacia el pergamino, dejando sólo algo de sangre como testigo de lo ocurrido cuando apareció en el papel el kanji de "lleno". El silencio reino en el claro, mientras kurama olisqueaba el ambiente intentando identificar si había más de esos seres, sin resultados. Se dirigió a Naruto, sabiendo que la situación era grave.
-Naruto, ¿Qué crees que era eso?- preguntó un, por primera vez en sus milenios de existencia, ignorante de todo kitsune
-No tengo ni idea, pero me resultaba… familiar. Sin contar que tienen nociones de sellos, ya viste cómo reconoció mi mejor sello de almacenamiento…. No me gusta un pelo. ¿Crees que puede haber más, o que es un experimento con vuestro chakra?- preguntó con seriedad el ojiazul, mientras sellaba también el cuerpo del jabalí, aunque con un sello mucho más simple.
-No sabía ni que existía esa cosa, así que es posible… por suerte, a esta la pillamos a tiempo. ¿Quién cojones será ese sobrenombre, "madre"? ¿Madre de quién?
-Ni idea, pero tengo claro que no debo dejar que se acerque a Shion. De Sakura me encargaré gracias al colgante, y no deja de ser una kunoichi entrenada… aunque me extraña que no supiese de ella, es la subdirectora del hospital de konoha, a la fuerza debería de saber algo…
-¿Habrá salido a buscarte, como prometió?- preguntó intrigado el Kitsune, mientras el corazón de Naruto aceleraba el pulso, tanto por nervios como por alegría ante esa opción.
-No creo… mi red de sapos me habría avisado, tienen orden específica de hacerlo. Pero bueno, centrémonos en Shion… Nos iremos de nami
-¿A dónde Naruto? No sé que era esa cosa, pero si hay más, parecen peligrosas. Y en nivel de poder, esta tenía tres colas, que es muchísimo para un ser vivo…
-A donde sea, nos moveremos eternamente si es necesario. Las montañas al norte son una opción.- anunció con determinación.- El problema está en el embarazo de Shion… es primeriza, y no está acostumbrada a moverse tanto. Es peligroso para ella y el bebé.
-Tendremos que esperar hasta el parto… es un riesgo.
-Lo sé, pero no tenemos otra. Reforzaré los sellos uzumaki del recinto y ampliaré las trampas. Nadie podrá acercarse a menos de veinte kilómetros sin que yo lo sepa. Y a partir de ahora tú y yo no le quitaremos el ojo de encima a Shion, te ampliaré también el poder a tres colas. Será más difícil ocultarnos, pero si aparece otra de estas podrás hacerle frente...- afirmó el uzumaki, mientras el Kitsune asentía.
Kurama estaba deacuerdo con el mocoso. Shion no estaba preparada para una vida nómada estando embarazada. Cuando tuviese al retoño uzumaki, podrían barajar opciones, como viajar al monte myoboku. Actualmente no podían hacerlo, puesto que el chakra natural afectaría al desarrollo del feto. Un feto con chakra, cómo el que claramente había producido Naruto con Shion, era vulnerable al chakra natural, pudiendo sufrir malformaciones si por error absorbía algo del ambiente. Y si viajaban a otro lugar, como las recónditas montañas del norte de kumo, y ocurría un problema con el embarazo, ¿quién atendería a la joven? El hirashin también podría afectar al feto y a Shion, al fin y al cabo era moverse a la velocidad de la luz, y para ello es necesario un tono físico muy fuerte, no podía hacerlo cualquiera, de ahí que no hubiese viajado con esa técnica cuando salió del país del demonio. Corrían el riesgo de partirse huesos, o sufrir heridas graves. Maldijo internamente haber descuidado tanto su entrenamiento del hirashin, si tuviese desarrollada la teleportación no habría problema, esa técnica no requería una formación específica. Así que sólo restaba aguantar y vigilar, e iniciar el viaje tras dar a luz Shion.
Tras desconvocar a kurama, el uzumaki empleo el hirashin para volver de inmediato con Shion, preparándose para vigilar día tras día. Pero ninguno cayó en la cuenta de que ese ser podría ser sólo un fragmento de algo mucho más grande, algo que moviese los hilos, y que todos estuviesen conectados. En su oscura y húmeda celda, unos ojos carmesí con pupila rasgada del tamaño de un ser humano adulto en pie cada uno se abrieron, y una hilera de dientes dejo asomar una gran e inquietante sonrisa. Había cumplido con el encargo de su señor y hallado una presa adecuada, un uzumaki purasangre, un semental cazador. Un objetivo digno. Y madre siempre tenía hambre de caza.
-Estoy acordándome de cuando llegaste aquí, Sakura…- comentó una absorta mito a su alumna aventajada.
-No me digas más, a malas…- repuso la pelirrosada, mirando con suspicacia a su maestra.
-no sé porqué lo dices… continuo, cuando llegaste aquí, me acuerdo que me sorprendió lo que vi. Una kunoichi con un chakra ínfimo, un control mediocre de sus energías, un físico abandonado, un carácter malcriado y un estilo de ropa que dejaba mucho que desear…- declaró la pelirroja con la mano en la barbilla, observando a la ojijade, para luego quedarse en silencio. Sakura la observó con un ligero tic en el ojo, esperando que continuase.
-¿Vas a comparar con el ahora o sólo te acordabas de eso y ya?
-Sólo me acordaba de eso, nada más.- contestó la uzumaki, mientras inner Sakura reprimía sus ansias de asesinarla ahí mismo.- No sé porqué los seres humanos esperáis comparaciones en estos casos, como si mejorase en algo lo que fuisteis…
Sakura resopló e ignoró ese claro déficit de inteligencia social que presentaba la ojivioleta. Realmente no le hacían falta los halagos para apreciar su cambio. Su pelo estaba enormemente más largo, demonios, no le llegaba a los hombros cuando salió de konoha, y ahora le llegaba por la mitad de la espalda. Su cuerpo, curvilíneo y ya perfectamente formado, destacaba por sus caderas marcadas, sus piernas esbeltas y su fina figura. Puede que no tuviese unos pechos como los de Ino, pero no le hacían falta, ya sabía que no tenía nada que envidiarle. Y no sólo era físico, sólo había que ver cómo miraba a su maestra. Sakura siempre había destacado por ser una mujer inteligente, disciplinada, talentosa a la hora de aprender… pero también insegura. Muy insegura. Puede que se debiese a los insultos hacía su frente que recibió de niña. O a los continuos desprecios que siempre le daba el chico que le gustaba. O a su físico poco femenino en su adolescencia. Realmente había demasiadas causas, demasiados obstáculos que necesitaba saltar. Y ahora ya no sentía esa inseguridad. Había saltado cada obstáculo y, por primera vez en su vida, lideraba la carrera, todo gracias a haber alcanzado sus metas y haberse realizado como persona. Antes vivía a la sombra de sus dos compañeros de equipo. Ahora, nunca más.
Su entrenamiento ya había prácticamente finalizado. Llevaba meses acumulando chakra natural, destinándolo a su byakugou no in y mejorando su aguante con el mismo. Todavía estaba lejos de los estándares de la gran mito uzumaki, pero podía mantenerlo por veinte minutos antes de empezar a sufrir un enorme dolor de cabeza. Información. Muchísima información entrando a la vez en su cabeza. Necesitaría años para poder procesar absolutamente toda la información que recibía en una sesión: edad de la fauna y flora de su alrededor, enfermedades recientes, alimentación, bacterias que poblaban su piel… Y, cómo siempre, ahora comprendía más el entrenamiento de Mito, concretamente el porqué de su sonrisa al comentarla que haría kage bunshin: esos clones no sólo reforzaban chakra y conocimientos, también ejercitaban el cerebro para recibir más información de golpe, lo que ayudaba con su modo sabio. Realmente, su entrenamiento para aumentar la duración de su modo sabio difería del de Naruto en este aspecto: Naruto mejoró la cadencia a base de estirar sus límites, una y otra vez; Sakura a base de descartar información para aligerar el trabajo de su cerebro y soportar sólo la importante. Porque no había cerebro capaz de procesar toda esa información. Quizás esa era la diferencia que poseía con sus compañeros: Sasuke era una herencia privilegiada, y Naruto un sobrehumano. Ella, una mujer con muchas ganas de trabajar.
Naruto… como se acordaba de él. Cuando lo echaba de menos, concentraba su chakra natural en analizar el chakra del medallón que le regaló. Cada día decrecía, y a la mañana siguiente estaba recargado, lo que implicaba que se acordaba de ella cada día para volver a transmitirle chakra. Y eso que ese baka seguía con su manía de desaparecer… el consejo gokage llevaba buscándole casi un año. Sin éxito. Ni tan siquiera ella y mito habían logrado hallarle, a pesar de contar con ese medallón y su modo sennin. El rastro las llevaba a un sapo, y este a otro, y este a otro.., así Naruto podía movilizar su red de información, transmitir mensajes y recargar el chakra de sus sellos sin ser detectado. Brillante, ya veía que sus dos años con ese pervertido de pelo blanco no los había perdido en un poco de control de chakra, un rasengan más grande y mejor coordinación con sus clones. Había estado aprendiendo espionaje y contrainteligencia. Pero la Haruno sabía que le encontraría. Era Naruto, habría dejado una pista, un rastro para ella, aunque fuese inconscientemente. Y ella lo encontraría e iría con él. Jamás descansaría.
-Sakura, ven, quiero enseñarte algo.- ordenó la sannin pelirroja, mientras la pelirrosada se acercaba a ella con curiosidad. Envuelto en un paño blanco, un extraño objeto descansaba en sus manos. La uzumaki lo desenvolvió con cuidado, revelando un ninjato de exquisita manufactura: un mango blanco con detalles en rojo sangre, como el pelo de mito, acompañaba a una brillante hoja de metal blanquecino con extraños kanji que no reconocía en su superficie.- Esto de aquí es el Saigo no ishi (última voluntad), un arma que ha pertenecido a la princesa uzumaki durante toda la existencia de Uzu. Lo recuperé a la muerte de kushina, para evitar que acabase fuera del clan uzumaki.
-Es… es magnífico…
-Y muy peligroso, Sakura. Jamás podrás desenfundarlo sin derramar sangre. No reconocerás estos kanji gravados porque son sellos especiales de mi clan.- explicó la mujer, señalando esos símbolos con formalidad.- estos sellos conducen el Suiton, y hacen este ninjato varias armas en una. Conduciendo agua en él de manera dinámica y continua, tendrás una katana tan afilada como la del mejor acero.- declaró la ojivioleta, mientras el agua se acumulaba alrededor del ninjato, formando la hoja de una katana.- con la ventaja añadida de que la puedes ampliar, disolver o deformar como te plazca. Y es tan maleable que si diriges el Suiton de manera más fluida y lenta…- continuó Mito, mientras Sakura veía como la hoja se alargaba y empezaba a doblar, como si fuese un…- tendrás un látigo. Las mejores armas siempre son multifuncionales.
-Un momento, ¿Por qué me explica esto? Tiene pensado enseñármela, que me ilusione y luego quitármela ¿no?- se quejó la joven, ya curada de espantos con las "bromas" de su maestra.
-Pues no, esta vez no voy a ser cruel. Es de mala educación jugar con un regalo.- contestó con una sonrisa la reina babosa, mientras le tendía el ninjato a la Haruno, que lo contempló confundida.- Sakura, creo que ya va siendo hora de la prueba final. No te puedo enseñar más, a partir de aquí puedes seguir sola. Sabes lo que tienes que hacer y cómo hacerlo. Y estoy orgullosa de ti, al final resulta que mi nieta tiene buen ojo para encontrar talento… Quiero que te lo quedes.- Sakura iba a rehusar un regalo tan bueno como ese, llevada por la humildad. Era un arma uzumaki, debía de poseerlo un Uzumaki.- sé que debería de tenerlo una mujer uzumaki… espero que eso lo soluciones tú en un futuro cercano y que implique a cierto rubio cabezahueca.- Sakura se sonrojó, captando la indirecta.
-Mito sama… no sé que decir…
-Mejor céntrate en tu última prueba, anda… sabes de la secta del dios árbol, ¿no?- Sakura apretó los dientes con rabia, recordando lo que le hicieron a Naruto..- me tomaré ese gesto como un si. Habrás percibido también lo que es ese árbol: un parásito, algo externo a la naturaleza. Un corruptor del ecosistema. El clan de las babosas, como ya hizo el de los sapos a través de Naruto, quiere mandar un mensaje. "Aquí tenemos a nuestra sennin" concretamente. Te desconvocaremos de este reino y aparecerás en medio de uno de sus campamentos. Da rienda suelta a tu poder y no dejes piedra sobre piedra. Después de eso, eres libre de buscar a tu rubio. No te voy a negar que te echaré de menos… a quien rebozaré en barro ahora…- se burló la uzumaki con una sonrisa socarrona, mientras la ojijade también reía. En esos meses, ellas dos habían forjado un vínculo especial, uno en el que esos desprecios supuestamente inconscientes de Mito y los deseos asesinos de la Haruno eran una muestra de cariño más entre alumna y maestra. La alumna más inútil del mundo, y la maestra más asocial del mundo. Y ahora, ambas sennin.
-Mi… Mito sama… no sé cómo agradecerle todo lo que ha hecho por mí… me ha ayudado a realizarme, a sentir que al fin valgo para algo más que llorar y curar el daño ya hecho mientras otros libran mis batallas. Gra… Gracias por todo…- dijo la kunoichi de konoha con los ojos ligeramente húmedos. Puede que ahora fuese una sannin y mucho más fuerte que antes, pero no quitaba que fuese una persona emotiva.
-Déjate de lagrimas y agradecimientos, tú te has ayudado solita para ser la mejor.- contestó con una sonrisa la pelirroja, mientras acariciaba con su mano derecha la mejilla de la Haruno. Un gesto de cariño que revelaba lo que no iba a reconocer jamás por orgullo: quería a la Haruno. Para ella, era como una hija, o una bisnieta más bien.- yo sólo te he dado un empujoncito… y alguna ola de suiton de vez en cuando… y no es nada con lo que ha hecho cierto rubio por ti al darte motivación.- Sakura tuvo que asentir: ese era el efecto que Naruto tenía en ella, hacerla mejorar, ayudarla a hallar sus límites. Ya lo hizo cuando volvió medio muerto del Valle del fin tras su primera pelea con Sasuke, lo volvió a lograr cuando se transformó en el cuatro colas, y dio un paso más cuando estalló la gran guerra. Cuando pensaba en Naruto, quería mejorar, eso era innegable.- Querer es poder Sakura, esa es la clave, y ver a Naruto medio muerto en esa camilla te hizo querer mejorar de verdad. Pero, si quieres devolverme el favor, dame la mano un momento.
Sakura le tendió la mano con una sonrisa, y la reina babosa la tomó con suavidad, absorbiendo una pequeña pizca de su chakra. De pronto, su imagen se licuó, comenzando a reformarse de nuevo. Tras revolverse ligeramente, adoptó una apariencia concreta: pelo rosa, ojos verdes, un elegante vestido color vino y una mueca burlona al ver la sorpresa de Sakura. Era raro ver a alguien exactamente igual que ella, y más con esa pose tan arrogante.
-No podía dejarte ir sin tomar un poco de tu chakra y tu apariencia, es la costumbre.- explicó la reina babosa con la voz de Sakura y una sonrisa, mirándose a sí misma de arriba abajo.- tiene menos glamour que la de mito, pero he de reconocer que agradezco la grandísima reducción de pecho… era una pesadez cargar con el material de Mito todo el día…
-Gracias, mito sama…- contestó con una mueca de rabia la Haruno. Esa mujer lo hacía a propósito, ahora estaba segura…
-De nada niña, y a partir de ahora Haruno sama. Bueno, esto es un hasta luego, ven a visitarnos de vez en cuando para facilitar tu cosecha de chakra natural. Te prepararé un buen plato de larvas, esas amarillas no aprecian asquearte demasiado…- Sakura se estremeció al recordar ese… manjar… según la reina babosa al menos.- estamos orgullosos de ti, Sakura Haruno, nueva sennin babosa. Sigue siendo digna de este don.
-lo seré, mito sama.
Acto seguido desapareció en una nube de humo, reapareciendo en un bosque. Debía de ser Kiri, viendo la humedad del ambiente. Su chakra natural estaba preparado, solo tenía que sentarse y meditar para regularlo. Se sentó en posición de loto y se conectó a la naturaleza circundante. Tras unos minutos recorriendo raíces y pequeños insectos, sintió a un conejo salir de una madriguera a su derecha. Y como apareció un zorro y lo atrapó de inmediato, matándolo de un fuerte mordisco en el cuello y poniendo rumbo a un lugar más apartado para alimentarse. La sangre cayendo por su morro, como las almohadillas de sus patas se moldeaban para adaptarse al terreno. La naturaleza a su alrededor… y entonces lo sintió. Como una gota de alquitrán en medio del agua, una zona donde la naturaleza era asediada, atacada, tanto que el zorro salió corriendo en dirección contraria. Notaba la tierra moribunda, pisoteada mil veces. El agua pútrida, estancada en los surcos de las huellas de cientos de hombres y mujeres. Los gritos de angustia de decenas de inocentes, mujeres abusadas, niños que comenzaban a ver el mundo únicamente de una manera cruel puesto que era lo único que habían conocido, hombres derrotados que veían sus familias destruidas… Codicia de individuos muertos por dentro. Y en el centro, una gigantesca raíz de un color blanco enfermizo. El olor asqueó a Sakura como nada en este mundo. Olía a podredumbre, a muerte. A podrido.
Cuando Naruto lo describió, a Sakura le pareció una de sus exageraciones, como cuando se quejaba de que moriría de hambre si no iba al ichiraku. Pero no había exagerado. Sakura comprendió más esa fría furia que le asaltó cuando atacó ese campamento de hijos del dios árbol antes del atentado. Era como ver en directo todos los atropellos que habían cometido sobre esas personas. Y eso sin contar que Sakura, al conectarse aún más profundo que Naruto al entorno, también percibía los daños a la naturaleza. Animales asesinados para ruines sacrificios. Árboles centenarios, hogar de decenas de seres vivos, talados para construir ídolos de una deidad antinatural. Claramente maligna. El dios árbol enfurecía a la naturaleza. Sentía su ira, su odio, sus gritos clamando justicia. Y cómo estaba dispuesta a cederla la energía que fuese necesaria para frenar esa situación. El entorno ideal para una sennin de las babosas. Sus ojos adoptaron ese color negro, abarcando la totalidad del globo ocular, y las marcas azul turquesa de su byakugou no in se extendieron por todo su cuerpo, como las raíces de un árbol en la tierra. Su cerebro comenzó a asimilar cada ápice de información útil, dónde estaban sus enemigos, estado físico, alimentación, niveles de chakra de sus ninjas… desenfundó el Saigo no ishi, y comenzó con su trabajo.
Avanzó por la espesura, sintiendo a su izquierda a dos sectarios aproximarse. Iban distraídos, hablaban de lo bien que se lo habían pasado con una de las rehenes. Su equipo era rudimentario, mal conservado, con óxido en las hojas. Presas fáciles. Cayó sobre ellos con rapidez, aplastando literalmente a uno de ellos de un puñetazo entre un mar de sangre y astillas de hueso. El compañero intentó atacarla con su espada cuando se repuso de la impresión, pero le hubiese resultado igual si hubiese sido un palo de madera, saigo la partió por la mitad sin esfuerzo, decapitando al pobre desgraciado de paso. Continuó hacía el campamento, evitando las trampas sin problemas. Al fin y al cabo, estaban instaladas en la naturaleza, y ahora ella era una con la naturaleza, era como si le dijesen donde estaba cada una a medida que se acercaba. Ya sabía lo que había en el campamento, situado en un típico claro de bosque, antes incluso de llegar: cinco jounin, una veintena de chuunin y gennin (para una sennin era ínfima la diferencia, como la que había entre hormigas y escarabajos) y otra treintena aproximadamente de soldados rasos. Y sabía su distribución exacta. En unas celdas en el centro, dos docenas de rehenes. La prioridad era clara: matar a los jounin, el resto eran moscas, nada más. Pero pudo percibir que uno de ellos era sensor, lo cual dificultaría su aproximación. No era tan buena ocultándose como Naruto, eso era un hecho, pero sí que era más lista.
Con un clon de sombra bien cargado, atacó desde el norte, mientras ella esperaba pacientemente desde el sur. Y, como se imaginaba, esos jounin eran los líderes del campamento, y por lo tanto se quedaron en retaguardia. Lo dicho, presas fáciles. Dos shuriken se clavaron en la parte de atrás del cráneo de dos de ellos, uno usuario de raiton y por tanto muy peligroso para su Suiton; y el otro un usuario de Doton que mostraba un mayor olor a podrido, lo que hizo sospechar a Sakura de su predisposición a usar rehenes de escudos humanos. Y el objetivo era que hubiese cero bajas… entre los seres humanos de bien, claro. Los tres jounin se giraron hacía ella. El jounin sensor retrocedió asustado, siendo el único que sabía lo peligrosa que era una sennin en esa situación: Sakura, en modo sennin de las babosas, era un bijuu sin cola. No llegaba al nivel de Sasuke, pero era muy fuerte, y excedía por mucho a un jounin promedio. Los dos compañeros del sectario, ignorando el temor de su amigo y viendo sólo a una frágil mujer con unos extraños ojos, se lanzaron al combate, uno con la katana desenfundada mientras el otro preparaba una técnica. La ventaja de verlo todo es que Sakura sabía exactamente que usaría una gran bola de fuego, con la cantidad concreta de chakra y todo, por lo que decidió aprovecharlo. Invocó varias balas de agua en una cantidad similar de potencia a la bola de fuego, creando una espesa nube de vapor.
Cuando el otro jounin atravesó la nube y llegó a impactarla con su katana, sólo encontró aire. Sakura no estaba allí, estaba detrás del jounin sensor gracias a su escondrijo bajo tierra del elemento Doton, atravesándole el corazón con su ninjato. Sin su sensor lo tendrían mucho más difícil esos inútiles. Los otros dos la buscaron a ciegas, mientras la Haruno andaba tranquilamente hacía el usuario de katon, el más peligroso de los dos. El hombre consiguió oírla justo antes de que llegase, y reaccionó con unas flamas de dragón en su dirección. Nada que un muro de piedra con la cantidad precisa de chakra no pudiese frenar, un muro con la abertura justa donde no apuntó su enemigo su ataque que permitió a la ojijade, ahora ojinegra, decapitarlo limpiamente con una bala de agua. El otro jounin llegó con su katana, confiado en vencer el combate por el mayor alcance de su arma. Pero su sonrisa confiada cambió cuando vio la hoja del ninjato de Sakura crecer recubriéndose de agua, un agua tan compacta que paró el impacto de su katana. La sennin hubiese finalizado eso ahora, pero su modo sabio le reveló algo preocupante. Un par de sectarios, frustrados por no poder acabar con el clon de la Haruno, que se divertía en ese momento matando dos chuunin sin despeinarse, avanzaban con sus armas hacia las celdas de los rehenes dispuestos a morir matando. Empujó a su rival e invocó su Deiton: Deiteimu (elemento barro: agujero de barro sin fondo), rodeando a los rehenes de un pozo de barro que arrastró a sus profundidades a los infames enemigos. Con eso se aseguraría de que nadie atacase a los inocentes.
Ya iba siendo hora de acabar con todo, sobre todo porque su clon estaba a punto de caer bajo una bola de fuego de uno de los chuunin enemigos. Volvió a cargar contra su rival de la katana, pero esta vez Saigo tomó la forma de un látigo, sorprendiendo de lleno al jounin cuando se enrolló alrededor de su cuello y se lo partió al ser recogido. ¿Quién dijo que esto sería un duelo limpio a katana? Los demás sectarios avanzaron hacia la sennin, dispuestos a matarla como acababan de hacer con el clon. Muy juntos. Y en un espacio abierto perfecto para disparar. El que la subestimasen por ser mujer provocaba estas cosas… Al grito de senpu: Hari jigoku (arte sabio: agujas infierno), mil agujas salieron disparadas de su larga cabellera, causando estragos entre sus enemigos, que no tenían la más mínima noción de las artes sabias y no sabían que eso se podía hacer. Los supervivientes, algunos de ellos con agujas todavía clavadas en brazos y torso, no fueron rival ya para la Haruno, que simplemente dejó a Saigo no ishi divertirse, tras décadas guardado en esa funda en el reino de las babosas. De vez en cuando la obligaron a escupirles ácido si le atacaban a distancia, pero nada serio. Cuando el último sectario cayó, la ojijade desconvocó su modo sabio. Diez minutos, eso es lo que le había llevado acabar con los cincuenta sectarios. Cierto era que fue un ataque por sorpresa, y que había terminado con los elementos más peligrosos sin darles apenas oportunidad de actuar, pero el mérito no se lo quitaba nadie. Se dirigió hacia los rehenes, deshaciendo el pozo de barro, y rompió las cadenas de las puertas con su fuerza, mientras todos la miraban confundidos.
-Sois libres.- anunció con una sonrisa, mientras algunos comenzaban a llorar de alegría y agradecerla el haberlos rescatado. Destacó una niña de cabellos marrones, que la abrazó con dulzura y logró enternecerla.
Tras señalar la población más cercana a los rehenes, y asegurarse de que no hubiese más sectarios gracias a su chakra natural, procedió a finalizar su misión. Convocó aceite y roció esa repugnante raíz del Shinju. Luego, una bola de fuego hizo el resto, y la fémina simplemente partió en dirección a konoha. Un campamento sectario menos, y un motivo más para la esperanza. Los rehenes, al llegar a la capital, describieron como un ángel de la muerte de pelo rosado acabó con cincuenta enemigos sin despeinarse. Como unos fríos ojos negros fue lo único que los enemigos vieron antes de morir. Y como esa secta que parecía invencible, acababa de caer derrotada a manos de una sola mujer. Sakura Haruno descubrieron que se llamaba, gracias al símbolo de su espalda y a ese pelo rosa. Aunque otros la comenzaron a llamar de otra manera. Había comenzado la leyenda de la tercera sennin conocida del continente,, junto al gran Kitsune no Kibo y Tsunade Senju. La leyenda de hanabira shi (el pétalo de la muerte).
Era finales de invierno en nami, una floreciente ciudad del este de hi no kuni. Una ciudad costera con una población respetable, un gran puerto, muchos comercios… y un precioso mercado todos los domingos. Normalmente, Naruto uzumaki se habría ahorrado el henge y no habría ido a ese lugar abarrotado de gente. Y menos con Kurama al lado gruñendo como nunca en su milenaria vida. La razón era simple: el también debía de usar un henge y aparentar ser un perro callejero corriente. No quedaría bien que un zorro milenario de nueve colas, encima ahora con metro y medio de altura, se pasease por medio de un mercado abarrotado, la gente obviamente sospecharía. En otras circunstancias, kurama habría rehusado ir y se habría quedado cazando en el bosque. Pero, desde el incidente con esa loba de tres colas, kurama había asumido la vigilancia permanente de la madre del futuro vástago uzumaki. Sabía de la importancia que tenía esa mujer para su mocoso, y al fin sentía que podía compensar a su cachorro por la infancia que le hizo pasar. Protegería a la mujer del uzumaki. Protegería al hijo uzumaki. Esa sería su única obsesión a partir de ahora.
Shion recorrió el mercado con una sonrisa, como una abeja volando de flor en flor. En cuanto supo de la celebración de este mercado, gracias a sus conversaciones con su gran amiga Tsunami, no paró hasta convencer al uzumaki de ir allí. Al principio, Naruto se excusaba alegando que no necesitaban nada de allí: la comida la cultivaban o cazaban ellos, los muebles los hacía el rubio y la ropa la compraba la ojivioleta tras salir de trabajar en el orfanato. Pero no podía decirle que no a esa mujer cuando se empeñaba, era superior a sus fuerzas, y había empeorado aún más con esos cambios bruscos de humor culpa de las hormonas. No podía negarse: Naruto era un hombre indómito, un dios del chakra, un guerrero veterano, un rebelde sin causa… pero cuando aparecía una mujer que le supiese manejar, toda esa rebeldía desaparecía. Le pasaba con Sakura, que era la única mujer durante la adolescencia del uzumaki que podía convencerle de comer sano, levantarse de la cama un domingo u otras cosas que jamás haría si se lo pidiese otra persona. Y ahora le pasaba con Shion. Ni los insultos de "bragazas" de Kurama habían logrado que se impusiese. Sin contar que, cuando se ponía demasiado… difícil, Shion recurría al sexo y a la abstinencia de él, y el ojiazul acababa cayendo. El nuevo shinobi no Kami, con las debilidades de cualquier mortal.
Lo que buscaban era, en un principio, sencillo. Ropa pre mamá, ropa de bebé y algunos muebles para la habitación del vástago. Shion había dejado claro a su querido ojiazul que bajo ningún concepto tejería ella toda esa ropa, y que quería algunos complementos para la habitación que el ojiazul, a pesar de su obvia habilidad, no podría hacer. Así que la idea del uzumaki al acceder era sencilla: llegar, comprar, volver. Quizás visitar a tazuna ya que estaban. Pero ese no era el plan de Shion, que tenía pensado disfrutar del día allí y obligar literalmente al uzumaki a hacerlo también. De puesto en puesto, Shion miraba joyas, vestidos, juguetes… de todo. Y el uzumaki, a pesar de su pose de chico duro, comenzó a distraerse. Vio unos cuantos tomos del manga que estaba leyendo, concretamente el arco de la insurrección de su amado shingeki no kiojin. También algunos de bleach, unos antiguos mangas de su querido mushrambo de la serie Shinzo, e incluso una edición ilustrada de Hellsing. El niño de doce años que llevaba dentro acabó tomando el control, y al final era Shion la que le seguía de puesto en puesto con una gran sonrisa. Le enamoraba también esa faceta de Naruto, no lo iba a negar. Le hacía muy especial ser un niño todavía en algunos aspectos.
-Naruto kun, ven un momento.- le llamó la fémina desde un puesto de ropa de bebé. Naruto apareció de inmediato, mientras kurama-perro miraba todo con una ceja arqueada. Menos mal que iban a tardar poco… un niño intentó acariciarle mientras le llamaba "perro guapo", recibiendo un rugido rabioso acompañado de un amago de mordisco en respuesta que le acabó espantando entre lloros.
-Dime cariño.- contestó Naruto nada más llegar, mientras abrazaba por la espalda a la ex sacerdotisa y la plantaba un cariñoso beso en la mejilla. Aprovechó además para acariciar ese vientre de embarazo, que con casi seis meses ya se empezaba a notar bastante.
-Estoy mirando mantas para el bebé, que prefieres, ¿la de flores o la sencilla?- preguntó con curiosidad la ojivioleta, aunque ya sabía la respuesta. Y sin necesidad de usar sus visiones. Naruto era un libro abierto a veces.
-La de zorritos del fondo.- declaró el uzumaki con una sonrisa de oreja a oreja, mientras Shion negaba y se mordía el labio inferior. Lo dicho: un niño pequeño en el cuerpo de un hombre. El de un hombre guapísimo que la hacía muy feliz, todo sea dicho de paso...
-Perfecto, pues esa. Como no le guste vienes a comprarle otra eh.- comentó Shion mientras se reía ligeramente, a lo que Naruto contestó con un beso en sus labios. La tendera les contemplaba con una gran sonrisa, se les veía realmente felices.- ahora ve un poco con Kurama de la que la compro.
-¿Por qué? ¿Vas a comprarme otra de zorritos a mi como sorpresa? Dudo que haya de mi talla…- bromeó el rubio, entrecerrando los ojos Shion en respuesta.
-No tonto, ¿no decías que no querías saber el sexo del bebé? Si ves el color de la manta, no tendrás que pensar mucho…- contestó la fémina, pillando Naruto rápidamente la indirecta y volviendo al puesto de flores cercano de donde venía, buscando nuevas adquisiciones para el jardín. Aunque no sin darle antes otro beso a su mujer.
-Se les ve muy felices juntos, enhorabuena.-le felicitó la tendera, una mujer de unos cincuenta años, pelo negro recogido y una cara amable.- ¿son primerizos?
-Si, ¿Cómo lo ha sabido?- preguntó riéndose ligeramente la rubia, mientras señalaba la manta de color rosa.
-Se nota, ambos están… resplandecientes. Yo ya tengo cuatro, pero el primero siempre es… especial.- declaró la tendera mientras envolvía la manta.- por cierto, ¿Cómo sabe el sexo del bebé?
-Llamémoslo… intuición. Y nunca fallo.- mintió Shion. Realmente, ser adivina tenía estas pocas ventajas.
-Bueno, por lo que veo, la niña va a manejar a su marido como un juguete más, los padres primerizos siempre se deshacen con las niñas, y más si se parecen a la madre. Se ve a la legua.
-Lo sé…- concedió la ojivioleta, mientras pagaba y miraba al rubio, que acababa de quemarse la lengua al intentar comer un plato de ramen demasiado caliente. Ambas mujeres se miraron con pesadumbre.- ojalá salga madura e inteligente y consiga educar al padre…
-Eso esperemos…
Shion se despidió amablemente de la tendera y fue hacia su desastroso novio, que seguía comiendo el humeante y claramente ardiente plato de ramen mientras Kurama lo contemplaba con una gota de sudor en la nuca.
-¿Y no me has comprado uno a mi?- preguntó con fingida mueca de ofensa, mientras el rubio acababa su plato con rapidez para contestar.
-Ahora te pido todos los que quieras cariño. Mi hijo o hija no puede esperar ni un minuto sin probar ramen.- anunció con una sonrisa el rubio, mientras ambos iban a puesto a pedir tres cuencos, acordándose de Kurama, que también se había vuelto adicto. Hasta Shion, que al principio no le gustaba, se había vuelto adicta con el embarazo. ¿Sería su hija, exigiendo desde su vientre? Quién sabe… mientras esperaban en la cola, no pudieron evitar oír la conversación de dos clientes.
-¿Has oído lo que le pasó a la hija del señor Yohiro?- cotilleó una mujer de unos treinta años.
-Si… es una desgracia… dicen que la han secuestrado en los bosques de las afueras, de la que daba un paseo.- contestó otra mujer de su edad, mientras el rubio comenzaba a interesarse. Si había peligro en los alrededores de su nuevo hogar, quería saberlo.
-Pobre chica… sólo dieciséis años y ya pasando por eso… a saber lo que le harán…- Naruto se comenzó a tensar al oír esto.
-¿No te parece extraño? Primero desaparece una familia en los merenderos, luego esos obreros, ahora esta chica… todo en una semana…
-Ya… a ver si va a haber una banda en los alrededores… yo ya le he dicho a mi hija que no salga de la ciudad y no hable con extraños…
-Yo igual con mis hijos… bueno, yo ya he acabado, ¿seguimos de compras?
Ambas mujeres rieron y se fueron del puesto, rumbo a los puestos de ropa, dejando al uzumaki pensativo. Una oleada de secuestros. Y Shion ya le había hablado de dos niños del orfanato que no habían ido a clase esos días. Secuestros aleatorios en etapas concretas. Era una banda seguramente, tal vez esclavistas. Normalmente lo dejaría estar, pero desde el embarazo de Shion había comenzado a pensar en el futuro. Había estado viviendo el presente desde su resurrección, el día a día. Y ahora, pensando en el futuro de su vástago, se preguntaba, ¿Qué mundo se encontrará? ¿Quiero que viva con miedo? Sabía que no podía hacer nada con todas las injusticias del mundo, pero tenía claro que si podía pacificar esa región. Nami podía ser ese lugar seguro para su hijo. Y, desde el incidente de la luna del cazador, estaba atento a cualquier indicio, el que fuese que revelase peligro. Protegería a Shion y su hijo. Cuando decidió apartarse del mundo y vivir solo, dedujo que moriría sin amor ni descendencia. Estar cerca de él sería peligroso. Pero ahora veía que no tenía porque ser así. Podía apartarse y a la vez tener una familia. El premio que merecía por su constancia, y el único que quería. La familia que nunca tuvo. Así que, a pesar de su desengaño por el mundo, su complejo de héroe volvió a vencerle.
-Shion chan… se… se me ha olvidado… algo en el puesto de ropa… voy a buscarlo, te dejo con kurama, ¿vale?
-Vale cariño.- respondió con una sonrisa la fémina. Naruto se fue rápidamente, mientras ella le seguía con la mirada. Shion negó con la cabeza cuando desapareció de su vista. Había escuchado también esa conversación, y vio como el uzumaki se había quedado pensativo tras ella, en lugar de hablar sin parar como siempre. Naruto era un libro abierto, y ya sabía a dónde iba. A salvar a esa chica. Porque, por mucho que se alejase del mundo, no podía luchar contra su propia naturaleza. Y Shion le amaba con todo su corazón por ello, porque esa naturaleza era ayudar a los demás.- Kurama… ¿te he dicho alguna vez que tú mejor amigo es un mentiroso terrible?- kurama contestó con una sonrisa disimulada dentro de su odiado disfraz de perro. Shion sintió de pronto un antojo.- Vamos kurama, que me apetece más ramen. Y te compro un plato más a ti.- kurama movió la cola con júbilo. Doble ración, doble diversión.
En las profundidades del bosque que rodeaba la región donde el gran puente Naruto se unía con el continente, un grupo de malnacidos avanzaba con anochecer reciente hacia un claro con su última presa. Dos viajeros incautos, una presa fácil. Un matrimonio joven, que seguro que iban a nami a visitar a alguien viendo su escaso equipaje. Fue fácil para ellos cinco asaltarles y capturarles en la espesura del bosque. Más rehenes que vender, estaba siendo una semana muy provechosa. Nami no había recibido apenas ataques durante esta guerra contra el dios árbol, inexplicablemente si les preguntaban, y por ello había una gran cantidad de potenciales víctimas esperando su "recolección". Un vergel esperando a gente como ellos. Llevaron a la malograda pareja hasta el claro dónde habían situado su campamento. Atados a unos postes de madera, con argollas al cuello, se encontraban sus otras capturas: ese hombre y esa mujer con sus tres hijos que capturaron en primer lugar, esos tres obreros que les siguieron, esos dos huérfanos que nadie echaría en falta, y esa joven. A pesar de que todos tenían un aspecto mugriento, esa chica conservaba un cierto atractivo: pelo negro, ojos verdes, un cuerpo delgado y unos pechos incipientes copa C… puro sexo, si les preguntaban. No podían esperar para disfrutar de ella esa noche.
Tan entretenidos estaban con su captura preferida, que no se dieron cuenta del peligro hasta que lo tuvieron encima. Uno de los miembros de la banda, el que se encontraba más cerca del claro, cayó muerto, completamente desecado, con su pelo canoso y pajizo y su cara en una mueca de silencioso terror. Todos sacaron sus armas, presos del miedo.
-¿Disfrutáis causando dolor no?- preguntó una voz profunda, como distorsionada. Un shuriken impactó en el hombro del más joven de la banda, haciéndole caer al suelo con un grito de dolor.- ¿Debe de ser tranquilizador poder hacer a una persona lo que quieras sin que se puedan defender, no? Tengo curiosidad, permitirme divertirme.
Del lindero, como si fuese un depredador, salió corriendo un individuo armado con una gigantesca guadaña. Sus ropas eran oscuras, propias de un anbu, no eran de por sí aterradoras. Lo aterrador era la máscara anbu. Un zorro sonriente con detalles en naranja brillante. Kitsune no Kibo. La probabilidad de encontrarse con esa leyenda era casi inexistente, supuestamente estaba desaparecido del mundo. Y esos tres pobres desgraciados acababan de sacarse la lotería de ver a esa leyenda anbu en combate. Lamentablemente, lo verían luchando contra ellos. El choque reveló que la batalla no era tal: fue como ver a un toro embestir a un grupo de niños. Uno de los asaltantes fue literalmente partido en dos de arriba abajo con un tajo de la guadaña, y, para asombro de los maleantes, no salió ni una gota de sangre de la inmensa herida. Otro intentó atacar a la leyenda desde su derecha con un torpe espadazo. Nada que Kitsune no pudiese desviar con el mango de su guadaña. Girándola acrobáticamente sobre su cuerpo, la hoja acabó dando un potente corte transversal en el torso del bandido, de arriba abajo y de derecha a izquierda. El pobre infortunado sintió como su energía desaparecía, como su cuerpo envejecía prematuramente. Prácticamente agradeció el golpe directo al corazón de tan aterradora arma. El restante intentó huir, atemorizado y con una sospechosa mancha en los pantalones, aprovechando que su enemigo estaba de espaldas. Pero una cadena de origen desconocido y que parecía moverse por sí sola, se aferró a su pie, arrastrándolo de vuelta con el justiciero.
-Mi guadaña me ha contado una bella historia…- empezó a relatar el anbu, sin darse todavía la vuelta.- es la historia de un hombre que lleva toda la vida asesinando, violando y haciendo sufrir a inocentes. Ese hombre eres tú. ¿Crees en el karma?- preguntó, dándose la vuelta. Si el pobre infortunado hubiese podido ver a través de esa máscara de un zorro sonriente, habría visto una sonrisa aún más amplia y siniestra.- ¿No? Bueno, pues saluda a Shinigami de mi parte.- y con un potente tajo vertical, acabó con la vida del desgraciado.
En el suelo, el bandido que había recibido el shuriken se arrastraba, intentando huir. Si ese psicópata le había hecho eso a todos sus compañeros, no quería saber que le haría a él. Kitsune se le acercó, y se temió lo peor cuando el anbu se agachó hacía el, poniéndose en cuclillas. Pero, para su sorpresa, solo habló.
-Tu historia es… diferente a la de tu amigo. No sé si será por ser más joven, o porque no te gustaban esas cosas, pero no has violado ni matado.- el joven se sorprendió, ¿Cómo sabía eso? El nunca había hecho esas fechorías, si acompañaba a esa banda era por tener algo de comer. No tenía nada más, era huérfano y sin ningún estudio o habilidad. Carnaza para este mundo.-. Es más, puedo detectar algo de culpa en ti. Quizás, y sólo quizás, puedas salvarte…
-Di… Dime lo que tengo que hacer, ¡no quiero morir!
-Esa es la actitud.- declaró Kitsune, mientras se apoyaba en el mango de su gran guadaña.- empecemos por lo obvio, ¿a quién le ibais a vender la mercancía?
-No… no lo sé. Sólo obedecemos órdenes. Alguien ha contratado muchas bandas como la nuestra y paga mucho por cada hombre y mujer que le llevemos. Y si son niños, paga el triple.
-¿Prefiere niños dices?- preguntó extrañado el anbu. Un secuestrador de niños… ¿podría ser él? Sería mucha casualidad… pero no perdía nada por investigarlo.- bien, dime dónde está y tendrás una oportunidad de vivir.
-Teníamos que llevar a los rehenes al norte, a un campamento cercano a las montañas… por favor, sólo quiero vivir, no me mate…
-Bien… voy a creerte… porque no tienes ninguna razón para mentir a alguien que te puede encontrar allá a donde vayas ¿no?- el joven negó con vehemencia, aterrorizado al ver cómo esa guadaña se retorcía y aproximaba su hoja a su cara.- bien, ¿vas a volver a relacionarte con malas compañías o vas a empezar a trabajar duro y honradamente?
-Lo segundo, lo segundo.
-Bien… buen chico. Y ahora vete… y más te vale que no te vuelva a ver en estas condiciones…
El chico salió corriendo como alma que llevaba el diablo, mientras Kitsune se dirigía a liberar a los agradecidos rehenes. Mandaría a sus sapos a investigar ese campamento. Lo más probable es que fuesen simples esclavistas, pero su instinto había gritado un único nombre cuando supo ese detalle de los niños. Seguramente sería un esclavista particularmente vicioso, pero eso no iba a librar a ese campamento de su ira. Y quién sabe… quizás conseguiría el premio gordo. El último nombre de su lista. Orochimaru.
Vestida con una capa de viaje sobre su clásico traje color vino, sus shorts, sus sandalias ninja y esos guantes para sus brazos, dejando asomar el mango de Saigo no ishi, Sakura anduvo por el camino de entrada a la gran aldea de konoha. De nuevo. La sensación de dejavú la acompañaba a cada paso: el mismo árbol, el mismo bache, el mismo camino… pero a su vez todo era diferente. El ambiente, más sombrío, grisáceo. La gente, más apagada, desesperanzada. Ella misma, más madura, más fuerte. Poco quedaba de esa niña que volvió a konoha a confesarle su amor al joven que rechazó mil veces en la juventud sin más que ofrecerle que lágrimas y sonrojos. Poco quedaba de esa ingenua que no supo ver cuando su mejor amigo, y gran amor, necesitaba su ayuda, y creyó que jugaba con sus sentimientos. Y por supuesto, nada quedaba de ese estorbo que solo pudo llorar en esa cama de hospital y pedirle que fuese fuerte, en lugar de serlo ella por él. Se fue siendo Sakura Haruno, jounin de konoha. Y volvía siendo Sakura Haruno, sennin del reino babosa. Todo había cambiado.
-Disculpad…- dijo la ojijade nada más llegar a la cantina de la puerta de konoha, recibiendo de respuesta un ronquido.
Bueno, no todo…
-¿Me oís, panda de vagos?- preguntó una hastiada Sakura a unos dormidos izumo y kotetsu. No iba a negar que no había nada más tranquilizador para la población que dos guardas dormidos tranquilamente, sin miedo a que los atacasen. Pero también era sumamente molesto cuando querías presentarte formalmente.- Que no se diga que no lo intenté… SHANNAROOOOOOOOO- gritó la Haruno con todos sus pulmones, despertando de un brinco a ambos guardianes.
-Por… por favor, no me…
-Ya ya, no me mate, tengo mujer e hijos… ¿le decís lo mismo a todos?- preguntó con una suave sonrisa la pelirrosada, recordando otras veces que habían sido sorprendidos roncando en la cantina por Tsunade sama. Pero ambos guardias la miraron como si fuese una desconocida.
-Dis… disculpe, ¿nos conocemos?- le preguntó Kotetsu, claramente extrañado. Sakura abrió los ojos con sorpresa, ¿tanto había cambiado? Joder, enviaba a sus clones asiduamente, deberían de estar acostumbrados a verla. Aunque no había enviado clones desde que inició su entrenamiento con el chakra natural, interferían con su modo sabio; y antes estos solamente actuaban en el hospital y en la biblioteca, por lo que no les veía mucha gente. ¿tanto había cambiado desde entonces?
-Esto, ¿hola?- preguntó indignada, mientras se tomaba una hebra de su cabello rosado con las manos. Si eso no era suficiente pista…
-ha… ¿Haruno sama? ¿Es usted?- ¿Haruno sama? ¿Cuándo había dejado de ser Sakura san? Se sentía como si fuese su propia madre…
-Si Izumo… y deja lo de Haruno sama, que me haces envejecer…
-Lo… lo siento, Sakura sama… -Sakura giró los ojos… como si eso sonase mejor…- es que ha cambiado mucho estos meses… pa… parece alguien diferente…- vale, ahora sí que sonaba raro. Cierto era que se había fijado en ciertos cambios en su aspecto y cuerpo, pero joder, tener tantos como para no ser reconocida…
-Bueno, como sea… ¿vais a ponerme el escolta anbu u os fiáis de que no traicione a la aldea?- Izumo y kotetsu se miraron con incomodidad.- Si si, ya sé que son las normas… sólo quería haceros sufrir un poquito.
Al lado de Sakura, apareció un silencioso anbu con una máscara de dragón con motivos verdes. A Sakura no le hizo falta sumar dos y dos para saber de quién se trataba.
-Hola fea, yo seré tu escolta.- declaró doragon, seguramente con una de esas sonrisas tan raras debajo de la máscara. A Sakura le dieron ganas de enviarlo volando de vuelta a su casa de una patada, pero se contuvo. Matar no estaba bien. Y menos a un compañero de equipo y novio de tu mejor amiga.
-… hola doragon… tan amable como siempre. ¿Qué tal la puerca?
-Según los libros que he leído, contenta. No ha estado comiendo chocolate todo el día, sólo cuando vuelvo tarde de trabajar… no sé si tendrá que ver… y además hace mucho que no me manda a dormir al sofá.- Sakura negó con la cabeza mientras sonreía. Luego, preguntó lo que quería saber desde que decidió volver a konoha.
-Sai… ¿sabéis algo de él?
-No, Sakura… nadie ha tenido noticias de él desde hace un año. Naruto kun es… invisible.
Sai era todo un caso. Y un buen amigo, por mucho que dijese esas estupideces. Sakura sabía que nunca iba a dejar de buscar a Naruto. Durante la conversación con el anbu artista, además de descubrir que ahora estaba destinado al escuadrón tobirama, supo que mandaba a diario a sus águilas de tinta a rastrear cada rincón de hi no kuni, con la esperanza de hallar cualquier indicio: una gigantesca masa de chakra amarillo, un ejército de clones rubios… joder, aunque fuese una gigantesca escombrera de platos vacíos de ramen. Pero nada, se lo había tragado la tierra. Y Sakura sabía que el anbu no le buscaba porque la aldea le necesitase. Le buscaba porque era su mejor amigo. Por el camino pudo ver la muchísimo menor actividad comercial, muchas menos luces y colores. El aspecto que presentaba una nación en guerra. Y, plagados por cada esquina, mil homenajes al rubio. Tiras de tela naranjas cayendo desde las ventanas. Velas alrededor de carteles con su foto. Pinturas de un zorro con nueve colas en las paredes, junto a una frase muy repetida, Kitsune no Kibo (zorro de esperanza). Curioso: cuando estaba en la aldea, no le valoraban; cuando no está, lo valoran. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, en definitiva.
Llegaron al hospital tras unos minutos, donde el anbu se despidió para volver a su puesto. Ya tendrían tiempo de hablar largo y tendido, pensaba el pelinegro. Iluso, contestaba Sakura. Sólo venía a entregar una cosa, y se iría. Poco la importaba konoha realmente, su lealtad estaba en otra parte. Se planteaba de nuevo, como si fuese el leitmotiv de su vida, una elección: el hogar de su familia y amigos, o su amor fugado de esa aldea. En su día, cuando se planteó por primera vez, intentó elegir y recibió un golpe a la nuca que la dejó inconsciente a merced de los elementos en un frío banco toda la noche. Y la última vez ese conflicto, cierto baka había elegido por ella, le habían quitado la oportunidad de escoger de nuevo. Por su bien en ambos casos, eso no lo dudaba, pero no tenían derecho a hacerlo. Era el único reproche que podía hacerle a su rubio, la única razón por la que estaba enfadada con él, y tenía claro que pagaría por ello. Vaya que si pagaría… Ahora se volvía a plantear el dilema, aldea o amor. Y esta vez elegiría ella. Lo tenía claro. Entró en el despacho de Tsunade con la autoridad de una auténtica sennin, tanta que Tsunade, y Shizune, que se encontraba reunida con ella, abrieron fuerte los ojos. ¿Esa era Sakura? Ambas se quedaron mirándola, casi como intentando reconocerla mejor.
-¿Seguiréis mucho tiempo mirándome o puedo sentarme, Tsunade sama, Shizune san?- preguntó con una sonrisa la joven.
-Sa… Sakura, estás… estás…- balbuceó la pelimorena
-Diferente…- completó la senju, con un gesto serio. Había algo en su alumna que la… confundía.- ¿Qué te ha llevado a abandonar tu entrenamiento, Sakura?
-No lo he abandonado, Tsunade sama.- respondió con seriedad la Haruno.- lo he completado.
-E… ¿eres sennin?- preguntó la ojinegra con un gesto de puro asombro, mientras tsunade la miraba de arriba a abajo.
-Es imposible chiquilla. Apenas ha pasado un año desde que te deje allí, es imposible…- rebatió la ojimiel. Confiaba muchísimo en su alumna, Kami lo sabía bien, pero lo que estaba diciendo era una auténtica brutalidad. El dominio de las artes sabias era algo tan complicado que requería de años… aunque en ese momento, algo dentro de su mente la rebatió. El recuerdo de cierto rubio dominando esas artes en un mes, concretamente.
-¿Pensando en el ejemplo de Naruto, duda de mi, maestra?- preguntó Sakura con ironía. ¿Cómo sabía en quién estaba…? La imagen de su abuela haciendo lo mismo vino a su mente. Y entonces vio esos ojos completamente negros de su alumna. Los ojos de una sennin de las babosas. Unos ojos que no veían nada, y a la vez lo veían todo. Los ojos que otorga la información. Por un momento, vio a su propia abuela ante ella, y no a Sakura Haruno. La nueva sennin de las babosas. Tsunade se levantó y se dirigió a su alumna, que ya había desconectado su modo sabio tras demostrar su progreso.
-Sakura…- Tsunade tomó los hombros de la ojijade con sus manos, acariciando la piel con sus pulgares.- Cuando llegaste a mi despacho, con apenas trece años, me pediste que te ayudase a ser mejor, a estar a la altura de tus compañeros. Te has esforzado como nadie, has superado mis expectativas día a día… y hoy puedo decirte al fin enhorabuena. Estoy orgullosa de ti, hija.- la ojijade contempló los ojos llorosos de su maestra, y se enterneció completamente. Ambas tenían una relación especial, una de madre e hija.
-Se me hace raro oír un halago sin un desprecio o una bordería…- declaró con una voz algo afectada la pelirrosada.
-¿también se reía de tu control de chakra y te rebozaba en barro?- preguntó una también afectada Tsunade, en un gesto de solidaridad con su alumna. Ambas habían sufrido a esa maestra falta de compasión, esos continuos comentarios hirientes… ambas tenían un terrible trauma con la reina babosa.
-Y de mis pechos… aunque fuese por razones diferentes a usted…- respondió la joven, abrazando a su maestra, descargando toda esa frustración cada una en el hombro de la otra. Y mientras, shizune, abrazada a Tonton, contemplaba todo con una gran gota de sudor en la nuca.
-Esto… ¿me podría alguien explicar esto?
-Es una larga historia Shizune… bueno, ¿Cómo va el proyecto para modernizar los servicios médicos del país?- preguntó Sakura de la que se secaba las lágrimas.
-Ah, pues va bastante avanzado Sakura san. Hemos habilitado centros médicos que no distan entre sí más de una jornada a caballo, tenemos ya reclutado personal a la espera de su formación, hemos distribuido los sellos curativos del clan uzumaki y el Hokage ha destinado los fondos necesarios a pesar de la guerra. Los centros de la zona oeste están siendo usados como hospitales de campaña lamentablemente, pero siguen siendo aptos para nuestro proyecto. Así que solo queda una cosa, tu compendio de medicina civil actualizado, ¿Cuándo crees que lo tendrás…?
-Ahora mismo.- le interrumpió la ojijade, mostrando un kanji tatuado en la muñeca con el símbolo de konoha. Tras aplicar un poco de chakra, unos libros manuscritos de cubierta de cuero aparecieron entre una nube de humo.- aquí tiene el compendio general y con explicaciones detalladas de mis estudios, el libro pequeño lo llamo vademécum, y contiene las diferentes sustancias y medicamentos existentes y su uso. El plan es que se estudie el tomo extendido y el vademécum sea una referencia diaria, con actualizaciones anuales. Tengo copias en la casa de mis padres, por si necesitáis más ejemplares.- dijo, posando dos enormes tomos en la mesa del despacho, haciéndola temblar un poco, y luego depositando un libro de bolsillo justo encima. Shizune y Tsunade la miraron como si la hubiese crecido una nueva cabeza.
-Sakura… ¿me estás diciendo que completaste el compendio y desarrollaste tu modo sennin a la vez?- preguntó una todavía incrédula senju. Cuando su alumna le anunció sus intenciones, creyó que lograría alguna de ellas, y luego completaría la otra en uno o dos años; pero ahora veía que ahí también se había equivocado. ¿Tanto había mejorado con mito?
-Si. No os deberíais de sorprender tanto, llevo enviando cuatro clones aquí a trabajar todo el año dieciocho horas al día. Cuando uno se agotaba, enviaba otro, y así sucesivamente, todos alimentados por el chakra de mi byakugou no in que mito sama me obligó a vaciar. Fue además parte de mi entrenamiento para mejorar mis reservas de chakra y mi fortaleza mental para procesar información. Y si hubiese tenido la capacidad de hacer cien y disolverlos sin morirme de un derrame cerebral, como puede cierto baka...- Tsunade y Shizune se dirigieron una mirada cómplice y una sonrisa, recordando a Naruto entrenando su rasen shuriken. Con cien clones diarios, en menos de una semana desarrolló una técnica que ni yondaime había podido en toda su vida.-… lo habría terminado en un par de meses. Todo esto sin contar que no puedo tener mejor motivación para acabar pronto… Shizune san, Tsunade sama, he terminado mi parte, sólo queda llevar los libros a la imprenta y producirlos en masa. Así que, si me disculpáis, tengo que ir a la oficina del Hokage a presentar mi renuncia y empezar a rastrear a cierto rubio cabezahueca…
-¿Sigues dispuesta a dejarlo todo por él?- preguntó preocupada Tsunade.- ¿Sabes que está desaparecido desde hace un año no? Si sabes dónde podría estar, deberías de decírnoslo, hace mucha falta encontrarle…
-No sé dónde está, y aunque lo supiese, no os lo diría, le traeríais aquí a rastras y volvería a empezar su pesadilla. Si no habéis tenido noticias de él, significa que no ha causado el mal a nadie, con eso me basta para no ayudaros. Y sé que le encontraré, puede que sea Naruto, pero le conozco lo suficiente, algo se me ocurrirá o descubriré una pista. Por el momento, iré investigando de sapo en sapo hasta llegar al monte myoboku o al rubio. Tengo muy presente que Naruto se acuerda de mí cada día, así que no me rehuirá…- declaró, tocándose el colgante con ternura. Ambas médicos del hospital se miraron, tras oír eso.
-Sakura… antes de que te vayas, necesito enseñarte algo…- le pidió Tsunade con una mueca seria
Sakura frunció el ceño, extrañada por la repentina formalidad de su maestra, pero la siguió sin rechistar. Era su maestra, su ejemplo a seguir al fin y al cabo, y confiaba plenamente en que lo que la quisiese enseñar fuese importante. Anduvieron por los pasillos del hospital en total silencio hasta llegar a una habitación. Dentro, cuatro personas descansaban en un profundo coma, algunos incluso con algún familiar velando por ellos. Dos de ellos eran hombres, y por su aspecto debían de ser ninjas, otro era una mujer de cabello castaño, y el último era esa niña de cabellos azulados que Naruto rescató de las garras de la secta y que luego encontraron en el lugar del atentado con ese suero repugnante en sus venas. Era triste verlos así, y su faceta médica salió a la luz de inmediato.
-¿Cuál es su diagnóstico?- preguntó con seriedad.
-Ese puto veneno, ese es su diagnóstico.- contestó con rabia la senju.- Sakura, te diré la verdad: estoy estancada en la lucha contra este suero. Tenemos muestras, tenemos pacientes, sabemos sus síntomas, pero no sabemos cómo combatirlo a la larga. Y como esta habitación tenemos cientos, miles en toda la nación. Tenemos pabellones habilitados incluso...
-Tsunade sama, es un parásito, sólo deben…
-Ya sé lo que debemos hacer, yo inventé ese protocolo.- la cortó la ojimiel con algo de brusquedad, fruto de su frustración.- el problema está en que esta sustancia aprende, se adapta y contraataca. Cada vez que hayamos un suero para combatirla, se reestructura y se hace inmune. Shizune y yo llevamos trabajando en ello todo el año, sin éxito, sólo logramos contenerla, y cada vez es más difícil hacerlo porque tenemos menos ideas. Así que estamos sólo ganando tiempo, y me temo que esto supera mis nociones médicas… Sakura, puede que no desarrollase un modo sennin de las babosas, pero si observé a mi abuela usarlo a menudo. Y parecía saber más cosas que nadie, como si entendiese el entorno plenamente…- Sakura asintió con tranquilidad. Era un buen resumen, y demostraba lo atenta que era su maestra.- sé que tienes planes, pero te necesito aquí con esto… ¿crees que podrías usar tu modo sabio para ayudarnos a entender mejor esta cosa y hallar su punto débil?
-Tsunade sama…- contestó Sakura con incomodidad. Sabía que podía ayudar, y le dolía ver a esa gente así, sobre todo a esa niña, pero quería ir ya tras Naruto, y esto le retrasaría. No podía distraerse, su elección era clara ahora que podía elegir. Naruto uzumaki, y no la aldea.- Yo… yo voy a salir tras Naruto, no puedo…
-Sakura, te necesitamos. Mejor dicho, os necesitamos a los dos. Puede que no te lo parezca al ver la aldea todavía en pie, pero estamos perdiendo esta guerra: nuestro enemigo prácticamente nos cuadruplica en número, y sólo el genio de Shikamaru ha conseguido enfangar esta guerra lo suficiente como para aguantar. Sólo estamos ganando tiempo, y una de las razones es este suero: muchos de nuestros heridos caen en coma y no se despiertan porque nuestro enemigo baña sus armas en este veneno. Necesitamos esperanza, y eso sólo nos la puede dar ese cabezahueca, porque el uchiha no está haciendo un mal trabajo pero no tiene la influencia en la población que tiene Naruto, ese rubio da vida a todo lo que le rodea… y también necesitamos una cura para este suero. Con él no puedo hacer nada, contigo si. Hazlo aunque sea como el pago por el favor de llevarte al reino babosa…- intentó convencerla Tsunade.-… si en tres semanas no has logrado avanzar, puedes irte y yo no te recriminaré nada, pero por favor… ayuda a konoha.
Sakura bajó la mirada, vencida. Lo cierto es que no tenía un plan más allá de seguir uno por uno a esos sapos que Naruto usaba para reunir información, necesitaba tiempo para reunir ella también pistas, y konoha era un sitio adecuado para ello, con sus inmensas infraestructuras. Además, se vería ridícula gritándole a un sapo que la guiase hasta Naruto sin saber si era una criatura de invocación o no, y eso sin contar que realmente quería ayudar a esta gente. Pero la atemorizaba tardar más en buscar a Naruto y reunirse con él, que estuviese sólo más tiempo… aunque, realmente, no tenía otra, ahora que lo pensaba, no desde que vio a esa niña en coma... la suerte estaba echada. Dio la mano a su maestra sin cruzar palabra, y se dirigió a los laboratorios a examinar esas muestras. Y por el camino, pensó de nuevo en su rubio.
-'Joder Naruto, ahora entiendo lo que debiste de sentir cuando te obligaban a quedarte aquí y no buscar a Sasuke, o lo que me dijiste de que aquí siempre tendrías problemas… si te hubieses quedado habrías estado todo el día luchando sin descanso… como has hecho toda tu vida…"
La serpiente y la diosa
Hikari contempló con asco su bola de cristal. Otro inocente muerto a manos de esa serpiente en sus masivos sacrificios humanos. Otro destino apagado, otra vida consumida. El regalo de su madre, por los suelos, derramándose en esos rituales arcanos. Orochimaru era un ser despreciable. Ya cuando predijo su nacimiento creció en ella una sensación de ira, sobre todo tras ver en lo que se convertiría: en un inmortal sin la más mínima moral, un asesino que estaría dispuesto a lo que fuese por poder. Quiso intervenir como fuese, impedir incluso su nacimiento, pero sus padres fueron muy claros: sólo influirían en la especie humana indirectamente. Por lo que tenía que tragar cuando llegaba al mundo un ser con el alma tan oscura, tan influenciada por jashin.
Aunque realmente no entendía su enfado. No lo entendía porque no entendía todo lo que estaba en juego. En la creación, a cada dios se le asignó una tarea, un rol, y el de ella era el destino y el tiempo. Nada más. La vida, ese regalo de su madre al mundo, no entraba en sus funciones, por lo que no le fue explicado y se le presentó como una sucesión de números, una forma de medir el tiempo y nada más. Una generación, luego otra... Sólo se le presentó la vida humana como una sucesión de ciclos planetarios alrededor del sol y un final ineludible, al que los humanos llamaban destino. Cualquiera de sus hermanos no hubiese salido de ese rol, pero hikari era… diferente. No podías contemplar tantas vidas, tantos hilos con sus mil vivencias entrelazándose, sin cambiar tu forma de ver las cosas. Y sin preguntarte… ¿Qué es la vida? ¿Una simple sucesión de tiempo y espacio? ¿Por algo tan nimio su abuelo había muerto luchando contra Jashin? No podía ser tan simple… su madre jamás lo hubiese planteado así. Ella era calidez, era ternura… no podía dar a luz algo tan frío. Y después de ver a Jiraiya, a Sarutobi, a Anko, y sobre todo a ese rubio… creía más en que le faltaba información. Pero veía a gente como Orochimaru y se preguntaba si realmente su madre se habría confundido, o se habría perdido la esencia de ese regalo. En su vida sólo veía dolor ajeno, sufrimiento, crueldad… y le llenaba de ira. Ella sólo quería algo que le indicase qué era ese regalo, y si merecía la pena salvarlo, arriesgarse por él.
-Hikari chan, te necesito para…- Shinigami abrió la puerta del cuarto de su hija con una sonrisa, como siempre que hablaba con su adorada hija, pero su pose cambio a una seria. Una incluso de temor.- Pobre desgraciado el que tenga el destino que estás mirando, cariño…
-Tou chan…- contestó con tranquilidad la joven diosa, clavando unos ojos completamente negros en los de su padre. Negro destino tenía esa serpiente, tanto como oscuros eran ahora esos ojos, o ese pelo. Enseñó sus afilados dientes en dirección a la bola de cristal, conteniendo la furia. Nunca padre e hija fueron tan parecidos.- ¿sigues con tus preparativos?
-Si, hija mía. Tengo preparadas a mis bestias, saldremos a cazar demonios hoy. Avisaré de que preparen una buena silla a gojira para ti.- aclaró el dios de la muerte, de la que un asistente humano de pelo blanco y lentes recogía su mandato. Hikari sonrió, cambiando a su pelo plateado y ojos violeta de nuevo.
-Veo que Kabuto se arrepintió de verdad por su vida…- no pudo evitar sonreír, acordándose de su heraldo, aquel que había llevado allí al peliblanco. Y su corazón se desacompasó por un segundo, como cada vez que pensaba en él, sobre todo desde que sabía el plan de su padre con respecto a él. No lo entendía, le pasaba desde que predijo su nacimiento. La sensación exactamente contraria a la que le provocaba Orochimaru. ¿Qué era eso? – Tou… tou chan… sobre el futuro de Naruto…
-Hikari… ya lo hemos hablado. Ese es mi plan, y es perfecto. Sabes que no tendrá otra manera de matarlo. Cuando llegue aquí, hablaré con él y veremos que hago, pero mi decisión está clara: esa serpiente debe de morir a cualquier precio. Incluso a costa del mismo Naruto.
-Pe… pero…- contestó la joven ojivioleta, sintiendo su corazón golpear su pecho con fuerza.- Tou chan… le necesitamos… no podemos…
-Hikari, no podemos intervenir. Sé que ese ningen es vital para tus planes, y a mí me cae muy bien, pero lo que tenga que ser, será. Intervenir de forma directa en el mundo de los humanos sólo nos debilita, y nos aparta de la lucha contra nuestro verdadero enemigo, Jashin. Ya lo viste al interrogar a ese desgraciado de Hidan, está cerca, acechando, ya es peligroso que haya conseguido influenciar así en un humano…
Hikari asintió, dandole la razón a su padre. No podía intervenir, eso no era lo correcto. Pero… ¿Por qué le dolía tanto pensar en su heraldo sufriendo más, en… perderlo? ¿Y por qué inconscientemente relacionaba esa pregunta con el regalo de su madre?
Fin! Se acerca el climax! Que jodida emoción, y eso que se lo que va a pasar porque lo he escrito yo XD
en lo referente al primer acto, volvemos con Sasuke y el escuadrón Kibo. Como os dije, este acto está desfasado temporalmente con respecto al resto, realmente ocurrió a la altura del capítulo 27 vuestro (26 mío), pero si igualara todo en el capítulo siguiente (era para evitar daros un capitulo enorme y otro muy corto). Si quieres guerrear contra esta secta, primero debes de barrer tu casa, y gracias a yugao ya tienen localizados al resto de sectarios. Me pareció lógico que se infiltrasen en el depósito de agua, cuando atacasen konoha sólo tendrían que liberar el suero en el suministro y ya. Por suerte, ahora las grandes naciones están alertadas de este plan de contingencia de la secta, y en konoha el escuadrón Kibo ha actuado para evitar un desastre. Recalco lo de Sasuke viendo imposible que Naruto este de granjero: os imagináis a un Uchiha haciendo lo de Naruto? Pues así piensa Sasuke de todos los ninjas poderosos, el trabajo de campo es para civiles.
Segundo acto, mi preferido, ya se complica la trama de Naruto. Ha aparecido madre, y como veis es peligrosa. A donde diferencia de kurama, que lleva sus 9 colas a la espalda siempre aunque realmente solo debería de llevar una atendiendo a su poder (pura vanidad, imaginaos cómo reaccionaría el bijuu si le quitan sus preciadas colas), madre y sus retoños aumentan de tamaño y colas según el poder. Y el de hoy solo tenía tres... como veis, está muy interesada en Naruto, demasiado para ser su rastreo un simple encargo de Chikara... en cuanto al ritual, ya sabéis que me encanta desarrollar el trasfondo del clan uzumaki, y un clan de cazadores tiene por que tener un ritual de caza para la luna llena más grande del año. Ahora madre tiene más información sobre Naruto, y, como os advertí, el quedarse estático o moverse en el fondo no te asegura nada: a Naruto le han encontrado cuando se movía por una zona no habitada. Y ahora hay que aguantar lo que resta del embarazo de Shion... peligro peligro...
tercer acto, Sakura al fin finaliza su entrenamiento. Ya os dije que sería algo largo largo, (8 capítulos y cerca de 15 actos no?) pero al fin está completo. Y, como buen entrenamiento, hay que testarlo con un buen sparring, en este caso un campamento entero de sectarios que no sabían de dónde venían los golpes. Espero que os gustase ese arma hecha de suiton, Saigo no ishi, lo cierto es que quería ponerle un arma decente a Sakura desde hace décadas, decahi mi referencia a ello en el acto en el que se pega con las plantas carnívoras del pantano. Como veis, Sakura ya tiene un buen mote, y ya todos los miembros tienen un apodo adecuado: kakashi, el ninja copia; Naruto, el relámpago naranja de konoha; Sakura, Hanabira shi; y Sasuke, emo veng... perdón, karasu no Kibo.
Cuarto acto, MÁS NARUSHION! Concretamente, un día de compras de la feliz pareja y el secreto del sexo del bebé desvelado (una niña... yo es que me imagino a Naruto con muchas hijas, y todas manejándole como quieren... me hace gracia XD). Me hizo ilusión esas referencias al resto de mis mangas y animes favoritos, no os lo negaré xD espero que os hiciese gracia el detalle de la manta (imagináis a Naruto escogiendo otra? Por favor...) y de kurama perro (un buen guardaespaldas debe de camuflarse). Y ahora ya tiene una pista de Orochimaru, o eso cree el, que todos hemos leido el capítulo anterior y sabemos que la serpiente ha enviado sicarios allí a posta... que pasara?
Y quinto... dejavú. Esa es la palabra. Podéis compararlo con el regreso a casa de Sakura del capítulo 11 vuestro (10 mío) para comparar. Quería mostraros la nueva madurez de Sakura, su cambio físico y mental. Ya ha superado definitivamente su inseguridad y culpabilidad, todo gracias a al fin sentirse realizada como kunoichi, y eso se refleja en su comportamiento y en la imagen que ofrece. Ahora, cada protagonista ha madurado con respecto a Shippuden, la vida se abre camino. Si os parece excesivo que complete su modo sennin y el tomó a la vez, os recuerdo que, teniendo un control absoluto de su chakra y una mente afilada perfecta para el estudio, ha tardado 12 veces más que Naruto en hacerlo. El que, a lo mejor, se excedió plasmando rápido un entrenamiento difícil fue Kishimoto, todo por exigencias del guión no lo niego. Como veis, parece que quiero alargar el reencuentro, pero es que tiene que pasar algo en konoha, algo que ayude a Sakura en el rastreo. Y, al nivel de la historia, no me imagino a Sakura negándose a ayudar a su maestra a encontrar una cura a ese suero del Shinju, es una médico, no lo olvidéis.
y por último, Finalizamos el ciclo de la serpiente. Me da hasta pena, me gusta mucho escribir el trasfondo de este villano, pero algún día tenía que llegar el momento de su gran batalla contra el protagonista. En el fondo, cada villano de este fic me tiene enamorado, no os lo negaré xD. Todo lo contrario que a hikari, que podéis ver que la serpiente la provoca hasta enseñar su cara menos atractiva. ¿Conocéis la expresión "negro destino"? Pues la diosa lo traslada a lo físico, ya lo veréis descrito de manera total. Es... encantadora.
Y se vienen mis dos capitulos favoritos de este arco, ambos largos, el del jueves se llamara... redoble de tambores... "Deus ex machina". Hasta entonces!
