- ¿Se encuentra bien señora? –Tobira le preparó un té y algo de comer, la mujer tenía los ojos vendados, el hombre no podía dejar de pensar en el rostro de la mujer y esos ojos azul brillante. Ella no dijo nada solo empezó a comer, él se quedó a su lado por si algo se ofrecía.

- ¿Y qué hay de tu promesa? –preguntó el pequeño rubio que comía cereal con leche.

- ¿Promesa? ¿Cuál promesa-ttebayo? –dijo llevándose un gran bocado de ramen.

-… ¡DE QUE HABLARÍAS CON MI ABUELO PEDAZO DE TONTO-TTEBASA! –Se alteró el rubio menor.

Al rubio mayor se le cayó la cuchara y quedó en shock.

-Se te olvidó ¿Verdad-ttebasa? –se cruzó de brazos el pequeño y lo miró feo.

-No… Claro que no… solo que Boruto con tanto problema es imposible hablar con tu abuelo-ttebayo.

-Me lo prometiste…

-… Y lo haré… es más esta tarde hablaré con tu abuelo… -empezó a sudar de solo pensado.

-Bueno –recogió su plato y de paso el de su padre-. No perdamos tiempo debemos de ver cómo sigue mamá.

- ¿Naruto le propondrá matrimonio a Hinata? –comentó Sakura, desde muy temprano todo el grupo de amigos estaban fuera de la casa del rubio espiando, usaron el jutsu de disfraz el cual hizo aparecer una capa que simulaba nieve.

-Solo espero que el bebé de Hinata esté bien –dijo Kiba preocupado-. Ayer se le ocurrió acompañar a Naruto en tanto disturbio.

-Aun no es seguro que esté embarazada… -dijo Shino por enésima vez, pero nadie le hacía caso a excepción del Nara que llegó en esos momentos y les quitó el disfraz, todos se quejaron ante aquel acto.

-Tsk… qué molestos debería de hacerle caso a Shino, no sabemos si Hinata está embarazada…

-Pero Shikamaru le propondrá matrimonio –dijo la rubia muy segura.

-El idiota de Naruto se enamoró eso es cierto, pero no creo que sea capaz de embarazar a Hinata, son muy jóvenes para ser padres –suspiró Shikamaru.

-Ya se van –dijo Kiba siguiendo al par de rubios e ignorando al Nara, todos los demás lo siguieron, a excepción de Shino.

-Vamos Shino hay que impedir que cometan tonterías –el amante de los insectos y el Nara se dieron un apretón de manos en forma de fraternidad contra los locos creyentes de que la poseedora del Byakugan estuviera embarazada

- ¡Señora! No debería quitarse las vendas… sus ojos aún no están bien…

- ¡Cállate ya Tobira! –suspiró agotada-. Solo no tengo que activar mi Dōjutsu.

- ¿Me ha dicho Tobira?

- ¿Y? ¿Es que acaso no te llamas así?

-Sí, pero dijiste que mi nombre no era relevante por eso jamás me llamabas así…

-Basta de tonterías Tobira, tenemos mucho por hacer…

-Aún no está recuperada…

-Te dije basta de tonterías, llevamos ya casi un mes aquí y no hemos logrado mucho… -respiraba agitada-. Debemos actuar rápido –comenzó a caminar.

- ¿Por qué los odia tanto?

- ¿Disculpa? –ella se volteó desconcertada.

- A ellos, tus pa…

- ¡Cállate! ¡No sabes nada de mi vida Tobira así que abstente de meterte en ella, tenemos trabajo que hacer y ya no soporto estar ni un segundo más así… Ve a hacer lo que te corresponde y punto!

Tobira se quedó quieto unos instantes y aun así la espinilla de porque su señora odiaba a sus padres le tenía en duda, ahora que veía su rostro podía notar que se parecía físicamente a su madre, pero tenía características de su padre…

¿Qué es lo que le pasa? suspiró inquieto, ha convivido ocho años con ella y no conoce nada de su pasado, Tobira se retiró la capucha después de tanto tiempo ya no soportaba llevarla puesta y ocultarse de los demás, se acercó al pequeño charco de la cueva y vio su cabello castaño alborotado, su ojo marrón y su otro ojo de Sharingan incrustado, cuando su aldea fue atacada, él estaba muy mal herido, al grado que había perdido un ojo, pero ella lo salvo otorgándole ese… la pregunta era ¿De dónde sacó ese Sharingan?, se hizo un parche con un pedazo de tela y salió de la cueva en dirección de la Aldea de la Hoja…

-A este paso llegaremos en mil años para ver a mi madre –se quejó el pequeño rubio ante la lentitud de su padre en el trayecto, la verdad Naruto moría de miedo como para acercarse a la mansión Hyuga.

- Pero ¿Qué no te gusta el paseo?, hago todo lo posible para que lo disfrutes-ttebayo.

-Lo único que estás haciendo es evitar a mi abuelo ¿Cierto?

-Por-por supuesto que no –se cruzó de brazos.

Boruto alzó ambas cejas-. Sigue desplazando el tiempo y yo me encargaré de decirle todo a mi abuelo-ttebasa.

- ¿A qué te refieres con todo?

-Bueno pensándolo bien no hay mucho de que incriminarte, pero puedo inventar algunas cosas comprometedoras-ttebasa –se dibujó una sonrisa malvada en el rostro del pequeño rubio y podría jurar Naruto que hasta cuernos salían de su cabeza.

-Boruto Uzumaki no te atrevas –pero el pequeño salió corriendo y riendo a sus anchas, Naruto lo terminó persiguiendo.

La pequeña Hyuga abrió sus ojos.

-Hola Hanabi ¿Cómo te encuentras hoy? –Hinata estaba en el cuarto de su hermana velando su sueño, Hanabi parpadeó varias veces para acostumbrase a la luz del sol.

-Me duele todo el cuerpo –susurró, la pobre estaba vendada de varias partes del cuerpo, casi parecía una momia.

-Es normal, estuviste muy mal, tu cuerpo se estaba muriendo, pero Tsunade-sama te ha ayudado a recuperarte, pero deberás permanecer mucho tiempo en reposo.

-Hinata… No recuerdo mucho de lo que pasó…

- ¿Qué es lo último que recuerdas? –preguntó Hinata curiosa.

-Antes de encontrarme tirada en la nieve, no recuerdo nada… lo último que recuerdo es que se me acercó el anciano poco después del accidente de Ko… pero no recuerdo más –susurró.

- ¿Anciano? ¿Cuál anciano?

-El líder de Consejo del Clan Hyuga –Hanabi se quedó dormida, era normal en su condición pues le habían recetado un sinfín de relajantes musculares para que no sintiera tanto dolor, pero eso declaración sembró la duda en Hinata.

- ¿Qué yo dije qué? –dijo Hanabi mientras se llevaba a la boca una cucharada de gelatina.

-Sí, eso dijiste de Naruto-kun –Hinata le contaba a su hermana lo enferma que se había puesto el día anterior y como es que repetía que Naruto era una mala persona.

-No recuerdo nada de eso Hinata-neesan… es imposible está bien que tengo riñas con mi cuñado es normal, pero de ahí a decirle que es un mal tipo… la verdad es que no lo es… solo le tengo resentimiento que te haya apartado de mi lado nadamás...

-Pero cuando empecé a salir con él nunca te opusiste…

-Porque sabía lo traumada que estabas con él –tomó otro bocado de gelatina mientras la cara de Hinata se tornaba roja luego ella suspiró feliz de que su hermana se encontrara mejor después del susto que habían pasado todos, Hinata recordó su sueño con Boruto en aquel campo nevado, de cómo lo abrazaba con ternura.

- ¿Hinata?

-Si perdón ¿Sucede algo?

-No nada en especial –suspiró Hanabi-. Extraño tanto a mi sobrino que hasta sueño con él.

- ¿Soñaste con Boruto? –preguntó Hinata alzando ambas cejas, Hanabi asintió.

-Que teníamos una pelea, pero lo curioso era que yo estaba más o menos de su edad, fue muy bonito y entretenido el sueño… pelear con él al mismo nivel… -Hanabi rio y seguía comiendo de su gelatina.

Boruto ¿Dónde estás? se preguntó Hinata preocupada.

Boruto dobló esquina hacia la derecha volteando hacia atrás para ver mejor la cara de desesperación de su padre, luego vio como en su rostro se reflejaba miedo, no comprendió porque, pero al mirar hacia el frente se encontró con alguien de espaldas conocido, fue demasiado tarde el rubio menor no se alcanzó a frenar llevándose consigo a su abuelo.

-Lo-lo siento-ttebasa –el pequeño estaba muy apenado, ambos se pusieron de pie.

-No hay problema, solo fíjate para la otra –dijo muy tranquilo el Hyuga poniéndose de pie.

- ¿Saldrá hoy? –preguntó sin querer el pequeño.

-Iré a ver al Hokage y luego regresaré, si buscan a Hinata está en la habitación de Hanabi –dijo y se retiró lentamente del lugar, después de que ya estaba lo bastante lejos el rubio mayor llegó agotado.

-Boruto ten más cuidado-ttebayo –suspiró.

-Tuviste suerte, pero al rato regresará, pero bueno entremos a ver a mi madre –apresuró de nuevo a su padre, pero estaba inquieto, el duro Hiashi estaba muy noble de carácter.

Hinata salía de la habitación de Hanabi, ayudó a cambiarle las vendas, curar sus heridas y alimentarla, aunque su hermana se la pasara más dormida que despierta, esbozó una enorme sonrisa al ver a dos rubios parados en el jardín de la Mansión Hyuga. Se apresuró a dejar las cosas y fue directos con ellos, aunque el pequeño rubio no se resistió y fue a darle un gran abrazo a la chica de ojos blancos.

-Hola mamá –susurró el pequeño en su oído.

-Hola mi pequeño –dijo ella correspondiendo el abrazo.

- ¿Cómo estás hoy-ttebasa?

-Preocupada por Hanabi, aún está muy débil…

-Es normal –esta vez el rubio mayor se incluyó en la conversación-. Luego de que aquella mujer la controlara, es muy poderosa y no sabemos hasta donde es capaz de llegar-ttebayo.

Hinata asintió, pero aún en su rostro mostraba tristeza, Naruto la tomó del hombro para darle ánimos ella sonrió e invitó a los chicos a tomar un poco de té, aprovechando los tres de aclarar muchos asuntos. Boruto contó cuando despertó en la Oficina del Hokage y la impresión que se llevó al ver su padre tan joven y sobre todo muy tonto, Hinata no podía evitar reír al oír cómo se expresaba de él y Naruto simplemente se sonrojaba, también de cómo fue raptado por todos los demás con su afán de conocer al "primo del Héroe de la Cuarta Guerra" y si pasar por alto cuando insistía mucho en encontrarse con ella.

-Solo que ahora entiendo porque muchos se expresaban que mi padre era un gran tonto.

- ¿En serio? –preguntó ingenua la Hyuga.

-Si… no es posible que jamás se haya dado cuenta de lo que sientes por él, que paciencia le tienes-ttebasa.

Hinata rio mucho más y ahora el rubio estaba todo rojo.

-Pero bueno… espero que esto no afecte mucho las cosas –suspiró el pequeño.

- ¿En qué sentido? –preguntó Hinata alzando una ceja.

-Bueno –el pequeño tomó un sorbo de su té-. En que ustedes debían de empezar su relación dentro de unos dos años… pero ahora con este hecho no sé en que afecte…

Hinata y Naruto se miraron fijamente.

-Entonces pronto será tu aniversario de cuando Naruto te dijo sus sentimientos, muy romántico que se te haya declarado mientras estaban en una misión en la Luna

… -comentó Temari Nara quien había ido a la Mansión Uzumaki a visitar a Hinata luego de que ella estuve un rato con Hanabi en el hospital de Konoha.

- ¿En la Luna? … -susurró Hinata y a su mente vinieron imágenes distintas a la declaración de su rubio, se quedó perdida en sus pensamientos sosteniendo el plato que acabada de lavar.

-Y ahora entra más el frío, ya hace unas dos semanas que empezó la nieve… aunque no tan fuerte como en años anteriores ¿Hinata ocurre algo? –comentó la rubia de coletas.

-No… yo… lo siento…

-Descuida, estoy aquí para lo que de ofrezca y además sé que Boruto aparecerá –Temari le sonrió y siguió acomodando las cosas.

-Me disculpas un momento –dijo la Uzumaki y subió corriendo a su cuarto, dejando intrigada a Temari. Se encerró en su habitación a aclarar sus ideas, no sabía por qué a estas alturas del partido comenzaba a dudar acerca de la declaración de su rubio se quedó ahí unos minutos pensando hasta que tocaron a su puerta.

- ¿Hinata estás bien?

Abrió la puerta-. Sí, solo que… creo que debo de ir a visitar a Naruto-kun, tengo algunas cuestiones que rondan mi cabeza…

- ¿Quieres qué te acompañe?

-Por favor –ambas chicas salieron de la Mansión Uzumaki hacia la Oficina del Hokage.

-Al parecer Naruto no hablará con Hiashi ¡¿Cómo se atreve?! –se quejó Kiba.

-Lord Hiashi salió… no es que Naruto no fuera a hablar con él –dijo Shikamaru quien empezaba a perder la paciencia.

-Suficiente, nuestra Hinata no puede quedarse así… debemos meter presión para que Naruto se case con ella y se responsabilice de sus acciones -miradas de complicidad entre Kiba y los demás aparecieron, Shino y Shikamaru se vieron en aprietos, pues Chouji, Rock Lee, Sakura, Ino, Tenten y Kiba los atraparon y los dejaron amarrados en postes para que no impidieran sus planes.

- ¡QUÉ MOLESTOS! ¡VAN A METER A HINATA EN UN GRAN APRIETO! –Shikamaru trata de zafarse, pero hasta chakra habían incluido en la soga que lo hacía más difícil de librarse.

-Kiba… estás yendo muy lejos… -Shino también estaba cansado de intentar que su amigo entrara en razón.

-Todo lo hacemos por el bien de Hinata –dijo Ino.

-Por favor Ino ¿Qué pruebas tiene de que ella esté embarazada?

-Han estado muy misteriosos, esos tres nos ocultan algo, si de seguro Boruto también sabe su secretito –Ino se cruzó de brazos.

- ¡BUSQUEMOS A HIASHI! –propuso Kiba y los demás los siguieron.

- ¿Y ahora que haremos? –preguntó Shino.

- ¿Tienes algún insecto que sobreviva a este frío?

-Sí, tengo uno debajo de la manga ¿Cuál es tu plan?

-Envíalo a Sai… es nuestra única solución –un diminuto insecto salió volando en dirección norte en busca del pálido amigo.

Seguían platicando imposible que pararan, llevaban varias tazas de té y Boruto seguía contando su vida en el pasado y no desaprovechaba para que el rubio mayor quedara mal en sus historias. Pero Naruto no le decía nada, disfrutaba el momento.

-Ahí está… -dijo Kiba que a lo lejos divisó a Hiashi Hyuga mientras salía de la Oficina del Hokage y corrió para alcanzarlo.

- ¿Qué pasa Kiba? –preguntó al ver como el perruno se acercó desesperado.

-Lord Hiashi buenas, verá hay algo que tenemos que contarle –empezó el perruno y la cara de Hiashi empezaba a palidecer.

- ¡NARUTO UZUMAKI!

Todos los amigos quedaron aturdidos ante aquel grito.

-Oh no… -dijo Shikamaru mientras esperaba a que Shino fuera liberado, Sai llegó a ayudarlos, pero era demasiado tarde los chicos alcanzaron su objetivo así que ahora solo esperaban que el desastre no fuera muy grande.

- ¿Escucharon ese grito-ttebayo? –A Naruto se le enchinó la piel.

- ¿Grito? –dijo Hinata extrañada de las palabras de su rubio-. No Naruto-kun yo no he escuchado nada…

-Ni yo –secundó el pequeño.

-Qué raro –dijo tocándose su barbilla Hubiera jurado que esa voz era de… unos pisadas fuertes y rápidas que se aproximaban lo sacaron de su pensamiento.

- ¡NARUTO UZUMAKI! –Apareció Hiashi Hyuga con un aura negra a su alrededor y los cabellos parados haciendo alusión al temible habanero sangriento (Kushina Uzumaki)

- ¡AAAAAAAH-TTEBAYO! –Naruto se ocultó detrás de Hinata y Boruto.

-Papá ¿Qué pasa? –dijo Hinata impidiendo que matara a su amado.

- ¡QUITATE HINATA! ¡TENGO QUE MATAR A ESTA SABANDIJA!

- ¿Por qué papá? –Hinata estaba muy nerviosa, Boruto se fue alejando poco a poco hasta toparse con la pared, en cambio Naruto seguía detrás de Hinata temblando por el miedo que le daba su suegro.

-Y todavía preguntas el por qué Hinata Hyuga –dijo muy furioso.

-No te entiendo de verdad ¡Explícanos! –exigió preocupada.

-Es que no lo puedo creer… Hinata… sé que todos estos años nuestra relación a tenido varios tropiezos… pero jamás pensé que fueran capaz de llegar tan lejos…

- ¿Lejos en qué padre?

- ¡QUE ESTES ESPERANDO UN HIJO DE NARUTO UZUMAKI!

- ¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉ?! –Gritaron muy sorprendidos Boruto, Naruto y Hinata.

- ¡¿CÓMO QUE EMBARAZADA-TTEBASA?! ¡NO PUEDE SER CIERTO! –Boruto se le dejó ir a su padre.

- ¡UN MOMENTO-TTEBAYO! ¡ESTO ES UN ERROR! ¡ES IMPOSIBLE QUE ESTÉ EMBARAZADA!

- ¿Padre quién te ha dicho eso? Es un gran error yo no espero ningún hijo de Naruto.

- ¡¿A NO?! –Dijeron Hiashi y Boruto al mismo tiempo.

-Tus amigos –dijo Hiashi suavizando su expresión.

-Fueron ideas de Kiba y los demás le hicieron caso –dijo Shino entrando para salvar a su rubio amigo acompañado de Shikamaru y Sai-. El día que volvieron de su misión y fueron con el Hokage, Kiba fue a espiarlos y yo terminé siguiéndolo, ahí escuchamos acerca algo de tus futuros hijos… se hizo la idea de que estabas embarazada de Naruto.

-Bueno es normal que pensara eso sí son novios –soltó Sai.

- ¿QUÉ? ¿DESDE CUÁNDO? –Otra vez el aura oscura estaba alrededor de Hiashi - ¿CÓMO QUE SON NOVIOS USTEDES DOS?

-Desde el Festival de Noche Buena –dijo Sai, Shikamaru le tapó la boca para que no siguiera metiendo la pata.

Hiashi miró feo a su hija, ella agachó la cabeza avergonzada.

-Yo quiero hablar con usted acerca de todo esto –dijo Naruto muy serio-. Si podemos hacerlo en privado –demandó el rubio y Hiashi le indicó el camino. Todos los demás se quedaron inquietos.

- ¡HINATA! ¡FELICIDADES! –Aparecieron Kiba y los demás con miles de regalos para el bebé, la Hyuga los fulminó con la mirada. Era la primera vez que veía esa mirada fría en su amiga, dio la media vuelta no quería hablar con ninguno de ellos. Así que Boruto intervino explicando todo lo que había pasado en la misión y porque se mencionaban hijos en la conversación con el Hokage, todos estaban muy apenados. Hinata suspiró y pidió de favor que a la próxima no sacaran conclusiones precipitadas.

- ¿Y bien? –preguntó Hiashi, fueron a una habitación para hablar.

-Ammm bueno –se rascó la nuca.

-Habla –dijo muy serio Hiashi e hizo que al Uzumaki se le pusieran los pelos de punta.

-Me enamoré de su hija y ella corresponde a mis sentimientos… bueno de hecho las cosas en sí se dieron al revés ella ya estaba enamorada de mí y pues yo no me he atrevido a faltarle al respeto, al contrario, le estoy muy agradecida con ella… pienso llevar las cosas como se deben… sé que tal vez no soy el mejor para ser su yerno, pero yo juro que me esforzaré para que sea feliz-ttebayo –Naruto paró su parloteo al ver la mano de Hiashi que le indicaba que se detuviera.

-Lo sé… se de tu determinación y que no dejas atrás tus convicciones… nunca pensé que sería duro ver a mis hijas crecer y seguir su propio camino… pero Hinata y tú aún son menores…

-Eso lo tengo entendido, aun no estamos en edad para casarnos o tener hijos sino dentro de un par de años me gustaría que Hinata fuera mi esposa-ttebayo.

Hiashi Hyuga sonrió y puso su mano en el hombro del rubio dando a entender su aprobación para el futuro de su hija con el Héroe de la Cuarta Guerra Ninja,

Salieron de la habitación para dar la noticia de que Hiashi ha aprobado tanto la relación como el futuro casamiento de su hija mayor Hinata Hyuga con Naruto Uzumaki, todos estaban sorprendidos. Pero al final aceptaron la noticia con gran felicidad, todos se fueron yendo de la Mansión a sus respectivos lugares, Boruto y Naruto volvieron al departamento. Luego del que el rubio mayor sufriera múltiples mini infartos.

Hiashi por medio del Byakugan observaba como los rubios se alejaban poco a poco y esbozaba una gran sonrisa.

Tobira se había infiltrado en la Aldea de la Hoja, cumpliría con las órdenes de su señora pero quería investigar más acerca de ella.