Hola mis niñas!

Bella ya se ha enterado y esta ganando fuerza para enfrentarse a ello, aunque no le será facil, pero poco a poco irá reaccionando ante su nueva situación.

El capi de hoy es tranquilito, no pasa mucha cosa, pero es cuki! jajaja

Espero que os guste!


Capitulo 28

POV Bella

Carlisle se quedó un rato más en la habitación con nosotros.

ME examinó entera y trajo el ecógrafo para hacer mi primera ecografía y comprobar el estado de mi bebé.

Se acercó a mi lado con la máquina, y subió mi bata para dejar mi vientre al descubierto. Echó el líquido, y puso lo que parecía un lector de código de barras de supermercado, en mi vientre.

-¿Ves este manchita de aquí? – preguntó indicando el lugar exacto.

-Yo no veo nada- dijo Edward concentrado en la pantalla al igual que yo.

-Aun es muy pequeño como para verlo, solo esta de un mes- sonrió Carlisle.

Me quedé mirando la pantalla una y otra vez, lo único que se veía era un pequeño puntito negro, y eso era mi bebé. Me salió una sonrisa involuntaria, era tan emocionante.

Aunque no estuviera preparada para tener un bebé en aquellos momentos de mi vida, me hacía ilusión verlo en la pantalla, aunque no fuera nada más que un pequeño borrón negro.

Que diferente hubiera sido si el bebé fuera de Edward y no de Mike…

¿Bella pero porque piensas eso? me decía una vocecita en mi interior.

Cierto, como podía ser capaz de pensar en eso, aunque la idea no se me hacía desagradable la verdad, tener un pequeño Edward.

Hay dios Bella, estas delirando… esa maldita voz que no paraba de sacarme de mis ensoñaciones.

Aunque tenía razón, ¿En que demonios estaba pensando? Como podía pensar en eso…

Pero realmente me haría las cosas mas fáciles…Lo peor de todo sería si el bebé se pareciera a Mike, eso no lo soportaría.

Pero aunque no se pareciera siempre me recordaría a aquellos momentos desastrosos ocurridos en mi vida y al mayor error jamás cometido.

Entrar en el mundo de las drogas.

Momentos en lo que solo pensaba en la droga y en el sexo, como una maldita zorra barata…

-Bueno Bella, te imprimiré la ecografía- sonrió Carlisle sacándome de mis pensamientos.

-Gracias- sonreí forzadamente. Ya que mis pensamientos me habían bajado totalmente el ánimo.

Carlisle salió de la habitación y de nuevo me quede a solas con Edward. Mi mente seguía cavilando sobre el tema.

-¿Como has dormido?-. Preguntó Edward dulcemente.

-Bastante bien, ¿y tu?- dije con una pequeña sonrisa.

-Dormir he dormido bien, pero mis cervicales no dicen lo mismo- murmuró mientras crujía su cuello. No pude evitar el reírme mientras observaba sus pequeños gestos de dolor.

Carlisle irrumpió en la habitación de nuevo con una carpeta en sus manos.

-Aquí tienes las fotos Bella

-Gracias- sonreí.

-Bueno yo me marcho que tengo trabajo, cualquier cosas avisa a las enfermeras- murmuró y salió de nuevo para reincorporarse a su trabajo.

Abrí el dossier que me acababa de entregar y observé los primeros fotogramas del que sería mi bebé. No se podía contemplar nada aun, pero no pude evitar el sonreír.

El día anterior me había parecido una locura el tener un bebé, pero ahora ya comenzaba incluso a hacerme algo de ilusión.

Era una lección que la vida me quería dar, para superarme a mi misma, a mis adicciones y conseguir dejar mi pasado atrás, aunque algunas cosas serían imposibles de abandonar en mi libro del pasado. Mi bebé siempre me recordaría a la persona que más quería olvidar.

-¿Estas segura de tenerlo?- inquirió Edward.

-Si- sonreí- no puedo hacer otra cosa, sé que será difícil, pero lo conseguiré…

Me pilló un poco por sorpresa su pregunta, pero tenía totalmente clara la respuesta. Iba a luchar con todas mis fuerzas y mi alma por este bebé, e iba mantenerlo alejado de todo lo que yo había echo en mi vida, y sobretodo de su padre, que esperaba que nunca se enterara de todo esto, pero sería una tarea demasiado difícil dado que los dos vivíamos en el mismo pueblo y huir no era una opción posible.

-Yo te ayudaré…-murmuró Edward con convencimiento.

-No tienes porque hacerlo Edward, es mi hijo y por mucho que me estés ayudando a superar todo esto no quiero que tu tengas que responsabilizarte de este bebé y de mí.

-No es responsabilizarme Bella, es ayudar a una persona que me importa- dijo mirándome con su mirada más profunda, traspasándome por completo y dejándome aturdida.

-Eres un ángel- aquellas palabras salieron involuntariamente de mi boca y me avergoncé nada más pronunciarlas…

Edward me miró sorprendido por mi confesión y me sonrió con gran ternura, una ternura que me hizo ponerme aun más roja.

Creo que era el primer hombre en mi vida que me había echo enrojecerme de aquella manera y también que había echo que dijera ese tipo de palabras.

No era muy normal en mí en decir cosas tan cursis, y menos a un bomboncito como Edward. Más bien era una chica directa.

Me sentí muy cómoda con el, más de lo que me había sentido nunca con nadie. Ojala nunca se separara de mi lado, pero eso ya era pedir demasiado, el encontraría a su media naranja y haría su vida con esa persona y yo solo seria su amiga y nada más, y todo la atención que me proporcionaba en estos momentos, desaparecería.

-Yo seré lo que tu quieras que sea…-sonrió. Su respuesta me dejó un poco trastocada, no entendía sus palabras pero intenté no darle muchas vueltas por no comenzar a montarme mis propias películas.

Los días en el hospital fueron pasando y cada vez estaba más desesperada y ansiosa por salir, me agobiaba demasiado, estaba muy nerviosa y además tenía demasiadas ganas de fumar…

Edward no se separaba ni un momento de mí, todas las noches se quedaba a mi lado y me gustaba, mucho, pero estaba perdiendo clases y eso me enfurecía pero a él parecía no importarle al igual que a sus padres. Aunque claro, con su inteligencia seguramente se pondría al día al momento, y no tendría problemas para recuperar el curso perdido, cosa que yo no podría hacer ya que iba a dejar el colegio. Por lo menos ese año.

No podía ir con mi panza allí, no sería una buena idea después de ser la zorrita oficial del instituto y con las personas a las que no quería encontrar, justamente en ese sitio.

Además de estar con Edward, todos los días venía mi padre junto con Esme, y por las tardes cuando salían del instituto, Alice y Jasper, los que siempre conseguían sacarme alguna sonrisa.

Alice incluso ya planeaba la fiesta de bienvenida para el bebé, estaba realmente loca.

También Emmet y Rosalie me visitaban, y con este primero siempre acababa riéndome sin parar, comenzaba siempre con sus bromas y era eso un no parar.

Era la hora de la visita de Carlisle rutinaria. Como siempre comenzó a darme las explicaciones pertinentes de cómo estaba mi caso.

-Bueno Bella- comenzó Carlisle- mañana podrás volver a casa-¡bien!- Quiero asegurarme de que todo vaya a ir bien, aunque ahora tienes mucho mejor el tema del hierro, te mandaré una pastillas para que le las tomes todos lo días, y otras que son vitaminas, las necesitaras porque a parte de que eres muy joven, las drogas dañan mucho el organismo y ya bastante duro te va a resultar el embarazo como para que se te acentúen los dolores

Las drogas habían dejado esas secuelas en mi, lo peor de todo es que iba a sentir mucho dolor…Carlisle ya me lo advirtió el día en que dije que lo iba a tener, y yo estaba dispuesta a soportarlo. Por mucho que me costara.

Pero al menos me había dado la buena noticia de que volvería a mi casa, con eso ya me animé, aunque claro, también me dijo que tomara reposo y que evitara ir sola a cualquier sitio por si me entraban dolores.

-Bella, se me acaba de ocurrir una idea…-murmuró Edward con un brillo especial interrumpiendo mi diatriba interior. Miedo me daba…- Es un tanto descabellada pero al menos te quitarías un pequeño problema de encima…

-¿Que se te ha ocurrido Cullen?- dije con un poco de pánico por lo que pudiera decir.

-¿Tu no quieres que Mike sepa que es el padre verdad?- asentí- ¿ni nadie de su alrededor?- volví a asentir- Pues ya esta… si alguien pregunta, yo soy el padre del bebé-dijo con un deje de ilusión.

Lo miré con cara rara, esa idea era totalmente descabellada. Podía funcionar, pero no quería que el tuviera nada que ver con esto…

¿se le había ido la cabeza?

-Edward, ¿te estas oyendo?- ironicé.

-Si…-dijo con confusión.

-Eso es una locura, no sabes la que se te vendría encima a ti, no quiero que digan cosas a tu espalda por mi culpa, yo ya me inventaré algo pero eso no…

-¡Calla, Calla!- murmuró y fruncí el ceño- lo primero, no me importa la que se venga encima de mí. Lo segundo, me importa una mierda lo que digan los demás. Y lo tercero, no te vas a inventar nada porque ya lo he inventado yo…-Dijo con orgullo

Definitivamente se le estaba yendo la cabeza. Tanto tiempo en el hospital le había afectado gravemente…

Lo intenté convencer de que no hiciera eso, pero se me chafaron los planes cuando vinieron Esme y mi padre y estuvieron de acuerdo con el.

Parecía que yo fuera la única que tenía clara la situación y la única que tenía claro que eso no era lo correcto. Edward tendría que cargar con un peso que no iba dirigido a el, si no a un mal nacido que abusó de mi en un momento de debilidad…

El plan no era malo, pero no me convencía, pero al menos esperaba que saliera bien, al fin y al cabo era la única que no estaba de acuerdo en ello y mi opinión, que debería ser la que más contara era la que menos peso tenía…

Por lo tanto, la descabellada idea del señorito Cullen, tendría que ser real, o por lo menos intentar que la gente lo creyera…


Espero que os haya gustado!

mañana otro más!

un besazo cariñinesss!