Capítulo 29
Espero y deseo que continuáis leyendo esta historia, y que no porque ahora haya un poco de Alexis la abandonéis porque el tema este sobreexplotado.
Os voy a hacer un poco de spoiler: ¿En serio creéis que Meredith siempre ha de ser tan mala y dejar que sea Rick el que se ocupe todo el tiempo de la niña?
Eran las 10 de la mañana y cuando llegué al hotel. Me encontraba bastante, muy, nervioso por lo que estaba a punto de ocurrir. En breves minutos conocería a mi hija.
Me miré en el espejo del ascensor por ver la cara que hacía. Se me marcaban las ojeras porque me había quedado toda la noche despierto. No había podido conciliar el sueño ya que no podía dejar de observar aquella fotografía. Además, también estaban las palabras de Kate preguntándome que iba hacer. Si la iba a abandonar ahora que ella empezaba una nueva etapa solo porque mi ex hubiese tenido un bebé.
Ella no me entendía. Ese bebé era mi hija. Además, si lo que le preocupaba era que ahora volviese con Meredith, ella sabía que era imposible. A quien amo es a Kate. Ella es el amor de mi vida.
Las puertas del ascensor se abrieron y caminé hasta la puerta de la habitación correspondiente. Antes de llamar escuché: se oían pequeñas risitas dentro.
Me puse aún más nervioso y conté hasta 10 antes de llamar a la puerta.
- ¡Hola Ricky! –me saludó Meredith dándome un par de besos y dejándome entrar – Pasa, ven a conocer a Lexi.
Asentí levemente con la cabeza sin saber que decir por los nervios y me adentré en la habitación.
-Mira quien está aquí -dijo Meredith con voz de niño avanzándome después de cerrar y yendo hasta la cama para coger de entre muchos cojines, nuestra hija.
Me acerqué hasta ellas con cara de embobado sin poder apartar los ojos de esa niñita pelirroja. Era pequeñina y tenía sus ojos azules muy abiertos, observando todo lo que pasaba.
-Es preciosa... -pronuncié.
-Sí, lo es. Es mi pequeña calabacita -dijo Meredith tocándole uno de sus enormes mofletes.
Acerqué mi mano hacia ella y la niña se removió alargando también su manita hacia la mía y me cogió un dedo.
-Hola Alexis -la saludé poniendo también esa voz ridículamente aguda pero dulce. Ella me miró a la cara y sonrió. Aún no le había salido ningún diente, pero su sonrisita era perfecta. Me estrujó más el dedo y se lo llevó hacia su boca.
-Parece que le gustas -sonrió Mer mirando también a nuestra hija.
- ¿De verdad? – pregunté ilusionado, y Meredith asintió volviendo los dos a mirar esa criatura.
- Le he traído este regalo – dije dándole una pequeña bolsa con un lazo rojo a la madre- Es un conejito de peluche rosa, espero que le guste.
- Muchas gracias Ricky, es perfecto- dijo aceptando el presente- ¿Quieres cogerla en brazos? – preguntó.
- ¿Puedo? – Meredith no me respondió. Simplemente me la pasó con cuidado y yo la acuné en mis brazos, dejando que su cabecita se recostara sobre mi corazón, y sujetando su cuerpecito muy cerca de mí. Alexis se estiró un poco sin sentirse incomoda, y siguió mirándome con esos grandes ojos azules.
-¡¿Te lo puedes creer Maddie!? ¡Y va y la zorra de su ex aparece y nos suelta esa bomba! ¡Richard Castle, mi novio,- remarcó- tiene un hijo con otra! ¿¡Tú crees que esto es normal!? – exclamó Kate sin poder parar de dar vueltas alrededor de su habitación. Llevaba una botella de Jack Daniel's en la mano y de vez en cuando le daba un trago. Era una botella que guardaba escondida en su habitación por si algún día iba de fiesta. Pero ahora, entre lo que se bebió anoche y por la mañana estaba bastante vacía.
Madison estaba sentada en la cama de Kate y no podía hacer nada para calmarla. Cuando esta la llamó tan temprano un Lunes, ya imaginó que sería sobre un tema muy importante. Pero cuando su amiga le contó lo ocurrido, ella también se quedó alucinada.
- Esto es… ¡Una locura! –negó con la cabeza.
- ¡Lo sé! Y no tengo ni puta idea de cómo seguir adelante, porque si que entiendo que él quiera conocer y pasar tiempo con su hija, pero por Dios… Es demasiado inmaduro para ser padre. – Kate se sentó a su lado en la cama- Aunque esa Barbie tampoco es mucho mejor…
- Kate tienes que relajarte… Deja de ponerte celosa por su ex y recuerda que Rick te quiere mucho. ¡Eres el amor de su vida! – La abrazó acercándola a su cuerpo- Vamos amiga… Que sea padre no significa que deje de ser tu novio.
- Pero es que todo es tan confuso y tan… - rompió a llorar. El alcohol que había ingerido la hacía estar muy inestable
– Kate… cariño, ¿Qué es lo que más te preocupa?
-No quiero separarme de él en la universidad… No quiero perder todo lo nuestro –lloró aferrándose a los brazos de su amiga. Dejando la botella de whisky encima de la cama.
Habían pasado las horas volando. Habíamos estado jugando con nuestra hija, dándole su biberón a la hora comer, que habíamos ido a calentar al comedor del hotel, y la habíamos sentado en una trona especial mientras nosotros dos almorzábamos en la zona del mismo restaurante. Ahora volvíamos a su habitación cuando ya eran las 2 de la tarde.
Meredith llevaba en brazos a la peque, que se le iban cerrando los ojitos cansada de tanta actividad.
- Bueno, voy a acostarla para que duerma su siesta. – dijo Meredith al entrar dirigiéndose hacia su cama- La pobre está agotadísima, y más por ese cambio de horarios entre Los Angeles y Nueva York.
Yo me quedé observando como la arropaba bien con las mantas, los cojines y el conejito de peluche rosa que le había regalado esta mañana, y le besaba en la coronilla con cariño deseándole buenas noches. Luego ambos nos sentamos en el pequeño sofá que había en la habitación. Suspiré. Ahora había llegado el momento de hablar los dos.
- Casi no puedo ni creerme que sea padre… -comenté para romper el hielo.
- Sí… como cambia la vida, eh? –sonrió Meredith- A mi esta pequeña calabacita también me la ha cambiado mucho, aunque ahora no me imagino no haberla tenido…
- ¿Desde qué te enteraste quisiste tenerla? ¿O…dudaste….? –pregunté con temor.
- Yo… Cuando me enteré fue una sorpresa inesperada… - empezó a contarme- Y no es que sea la persona más responsable del mundo, y más trabajando como actriz… -suspiró- Y sí. Tuve mis dudas entre si tenerla… o no. Andrew no quería tener hijos, y yo… no se… simplemente me hice a la idea y decidí tenerla. –Sonrió recordándolo – Y ahora mismo no me arrepiento de nada, fue la mejor decisión que pude tomar. Hasta después de que Andrew nos abandonara en descubrir que él no era el padre biológico aunque se hubiera pasado todo el embarazo y los tres primeros meses con nosotras, solo con ver la sonrisita de Lexi siento que todo ha valido la pena. – miró hacia la niña.
- Tiene una hermosa sonrisa – miré yo también hacia ella. Y nos quedamos unos instantes en silencio. Solo se oían los ruiditos de nuestra hija al dormir.
- Richard… -captó mi atención – Yo solo quisiera pedirte una cosa… -pronunció un poco insegura.
- Dime Mer…
- Yo no voy pedirte que vuelvas conmigo para cuidar de Alexis los dos juntos, pero sí que me gustaría que participaras en su vida como padre…
- Por supuesto, esto ni lo dudes por un instante.
- Yo no quiero que te dejes con tu novia, por lo poco que os vi juntos creo que hacéis bastante buena pareja…
- No voy a dejar a Kate. Ni se me había pasado por la cabeza. –puse cara de horrorizado.
- Ya lo sé. Pero, lo que quería pedirte es que, aunque sea yo quien se haga cargo de Alexis, -aclaró- te mudaras a Los Ángeles cerca de nosotras para que os pudierais ver más y te pudieras quedar algunas veces con ella mientras yo trabajo. Sé que amas vivir a Nueva York, ¡pero nosotras no podemos movernos aquí! Si vas a ejercer de padre, me gustaría que pudieras hacer esto… - me pidió con los ojos suplicantes.
- La verdad es que con Kate nos pensábamos ir a vivir cerca de San Francisco porque ella ahora empieza la universidad en Stanford. Esto está relativamente cerca de Los Ángeles, en comparación con Nueva York, aunque casi 6h en coche no las quita nadie…
- Sí, un poco más cerca sí que estarás, pero bastante lejos…
- Pero dos o tres días a la semana podría venir a verla, no es mucho, pero mejor que nada.
- Supongo que tienes razón. –suspiró.
- Todo esto tendré que consultarlo con Kate. Ya te llamaré cuando lo sepa todo más concretamente.
Nos levantamos del sofá y yo me acerqué hasta la cama. Me arrodillé al lado de Alexis para despedirme de ella.
-Buenas noches Lexi, mamá te va a cuidar muy y muy bien. Espero que nos volvamos a ver pronto calabaza – le susurré, y le di un beso en la frente, inspirando ese olor a colonia Nenuco que hacen los bebés.
Me separé mirándola por última vez. Sentía una extraña felicidad que me llenaba. Luego me despedí también de Meredith, y me marché quedando que volvería pronto.
Pero antes debía hablar con Kate.
¿Comentarios sobre el capítulo? ¿Era tal como esperabais? ¿Os parece que la he liado mucho poniendo a Alexis y Meredith en el fic?
