Capítulo 29: A menos de una semana.

La tensión en el ambiente era innegable, se podía percibir la presencia de un sentimiento pesado y devastador. El rubio chico que se encontraba sentado en la sala de espera con su cabeza sujeta con fuerza entre sus manos no dejaba de llorar indisimuladamente, siendo sus hombros violentamente sacudidos a causa de los sollozos.

—Tranquilo, Len-kun, todo va a estar bien... —lo intentaba consolar en vano su tía.

Len hizo ademán de contestar, mas el nudo de su garganta le impedía modular palabra alguna. Sus intentos de aliento tan sólo provocaban que se intensificara su llanto. ¡¿Cómo demonios podría todo estar bien?! ¡¿Sabiendo que la vida de las personas que más amaba en el mundo entero peligraban?! ¡¿Y que encima de todo era incapaz de hacer absolutamente nada al respecto, salvo llorar?!

—Rin... —logró musitar entre sollozos hundiéndose en impotencia, sin ser capaz de controlar la abundancia de las lágrimas que se derramaban desde sus ojos.

Encontrándose ya casi al borde de la desesperación, una mezcla de alivio y urgencia invadió su integridad al visualizar por fin la figura del médico asomarse a la sala de espera desde la puerta luego de abrirla. Len prácticamente corrió hasta él, casi fuera de sí.

—Gakupo-sensei... —manifestó su preocupación a través de sus enrojecidos ojos, por lo que Gakupo pudo comprenderlo de inmediato.

—Tranquilo, Rin está a salvo... —le informó en voz amable, lo cual lo calmó en cierta medida, pero no eliminó la angustia de su expresión— Los bebés también lo están de momento...

—¿Qué le sucedió? —adquirió seriedad en su tono de voz, luego de secarse por primera vez las lágrimas de sus mejillas.

—Tuvo una complicación de embarazo denominada "placenta previa", esta fue la causa de la hemorragia que sufrió. El tener un embarazo múltiple aumenta las posibilidades de que esta complicación se presente. Si vuelve a sangrar y su hemorragia es abundante, tal vez deba de dar a luz prematuramente. Esperemos que si se da esta condición, los órganos mayores de los bebés se hayan desarrollado por completo, de lo contrario sería malo… De todos modos, Rin deberá guardar reposo absoluto, por lo que permanecerá internada en el hospital durante el resto del embarazo.

—Tengo que verla —manifestó su necesidad en lugar de preguntar si ello era posible.

—Está dormida, sé cuidadoso por favor... —no procuró limitarle el acceso, sabiendo de alguna forma que aquello no surtiría efecto aunque lo intentara.

Haciendo caso al consejo del doctor, Len se abrió paso minuciosamente a la habitación en la cual su hermana se encontraba. Allí la encontró pacíficamente tumbada y arropada en una camilla, envuelta en la penumbra que sólo se dejaba iluminar por las luces que poseía más cercanas. Al verla ahí, con sus párpados suavemente cerrados y envuelta en una tranquilidad abrasadora entre sueños, sintió una conmoción profunda, por lo que al momento de aproximarse a su cuerpo lo hizo con una lentitud mayor a la cual a él le hubiese gustado, sintiendo próximo el temblor de sus piernas, por algún motivo que estaba más allá de su comprensión.

—Rin... —musitó mientras la contemplaba descansar.

Una vez que fue capaz de escapar de la belleza de su rostro, dirigió su mirada al bulto que poseía a la altura de su estómago, encontrándolo con volumen normal, estando igual que de costumbre. Soltó un suspiro de alivio, mas su cuerpo aún se encontraba tenso. Acercó cautelosamente una de sus manos a su rostro, y acarició suavemente su blanca mejilla.

—¿Mmm...? —sintió emitir a la pequeña mientras incorporaba movimiento corporal.

—¿Mi niña, te desperté? —le susurró con dulzura y culpa.

—L-Len... —musitó con sus ojos ínfimamente abiertos— ¿Q-... Qué sucedió? ¡¿Están bien?! —dirigió una mano a su abdomen con urgencia.

—Shh... Sí, lo están, no te preocupes... El doctor dijo que deberás quedarte aquí el resto del embarazo, pero no tienes de qué preocuparte, porque yo voy a estar contigo. Me quedaré aquí, te prometo que no me separaré de tu lado —tomó una de sus manos entre las suyas con afecto, acariciándola con sus dedos.

—Len... —Rin parecía estar luchando contra el peso de sus párpados.

Ella tenía muchas preguntas que hacer, pero el efecto de la droga no se lo permitía, haciéndola ceder a cada segundo más al sueño. Adicionalmente, las caricias de Len tampoco ayudaban, por lo que rápidamente fue arrastrada al mundo de su subconsciente, mientras que lo último que sentía de la realidad era el suave y cálido beso que su hermano estampó en su frente.


—De ninguna manera —se negó el rubio por milésima vez.

—¡Argh! ¡Len, por favor, ya madura! —le exigía Meiko a gritos— ¡Se trata de trabajo! Tra-ba-jo —enfatizó sus palabras.

—Ya te lo dije, no estoy dispuesto a dejar a Rin —frunció el ceño con determinación.

—Kufufufufu... Sin embargo no puedes quedarte aquí por mucho más tiempo sin un cambio de ropa, ¡el cual yo no te pienso traer! —parecía una niña discutiendo.

—Je, no creo que eso sea necesario... —sonrió seguro de sí mismo.

—¿A qué te ref-...?

—¡Hola, Len! ¡Lamento haberme tardado tanto! Espero haber traído todo lo necesario... —apareció muy oportunamente el peli-azul en escena, con un abultado bolso entre sus manos.

—Ah, no te preocupes, con que trajeras lo que te pedí es más que suficiente. Muchas gracias, Kaito...

—Ese Bakaito... —murmuró diabólicamente la castaña, maldiciéndolo de mil y un formas en su fuero interno, mientras que su animada conversación se llevaba a cabo.

—¿Cómo está Rin-chan? —inquirió Kaito preocupado.

—Está estable, gracias. Puedes pasar a verla cuando se despierte.

—Sí, traje unas flores...

—Wah, eso es muy considerado de tu parte, muchas gracias —le sonrió a su amigo con sinceridad—. A pesar de que traías el bolso y todo...

—Ah, vamos, no ha sido nada... —se rascó la nunca con modestia— ¡Ah! ¡Buenos días, Mei-chan! —la saludó con una sonrisa más brillante que el mismísimo sol.

Ante semejante imagen, Meiko se vio incapaz de mostrarse hostil, sin embargo tampoco podía reprimir toda su frustración en ese momento. Si no se hubiese tratado de Kaito, ese individuo habría sido víctima de la furia de los mil demonios.

—B-Buenos d-días... —respondió entre dientes con una sonrisa forzada, mientras le temblaba una ceja, sintiendo cómo involuntariamente el calor se acumulaba en sus mejillas.

"Estúpidas hormonas" se desquitó en cierta medida con ellas, luego se retiró a paso aireado antes de que se sintiese explotar, con intenciones de ingeniarse otras formas de arrastrar a Len al estudio de grabación de Crypton Japan.

—¡Ah! ¡Espera, Mei-chan! También traje algo para t-... —fue disminuyendo el volumen de su voz a medida que Meiko se alejaba a paso apresurado.

—Ah, vaya. Sí que te fijaste en una mujer difícil de tratar... —lo intentó consolar Len sonriendo, dándole golpes en la espalda.

—¡¿D-D-D-D-De qué e-estás hablando, Len?! —se alteró estratosféricamente, mientras su rostro se tornaba completamente rojo.

—Vamos, ¿acaso pretendes negarlo? Dime, ¿qué es lo que le trajiste a Meiko-nee? —le miró de forma picarona.

—N-No es nada... —desvío la mirada.

—¿Acaso le trajiste una flor a ella también~? —lo continuó molestando.

—¡No es de tu incumbencia! —su expresión parecía molesta, mas su sonrojo no mostraba indicios de desaparecer.

—Jeje... Supongo que no —sonreía divertido—. Está bien, ¿por qué no me acompañas a comprarle un bocadillo a Rin? Supongo que una gelatina de mandarina no le hará daño...

—¿Por qué habría de hacerle daño? —inquirió Kaito confundido.

—La tienen con una dieta, pero yo creo que al cabo de un rato se vuelve muy monótono, ¿no te parece? Además, temo del humor de Rin si no come algo de mandarinas por mucho tiempo... —un escalofrío se dejó ver en su expresión.

—Jajaja, entonces vamos —sonrió.


—Argh, entonces eso a mí me complica, Gak-kun... —le explicaba Meiko mientras dejaba la vacía taza de café sobre el platillo en un despacio y seco sonido, encontrándose ambos en la cafetería del hospital.

—Mmm, ya veo... —Gakupo mantenía su mentón sobre sus manos entrelazadas, procesando la preocupación de su amiga— Len-kun más que un hermano, parece un esposo atento y cariñoso... —comentó distraídamente.

Meiko se incorporó precipitadamente en su asiento, irguiendo su columna por completo y pestañeando repetidamente con expresión pasmada.

—¡Jajajaja! —rió estruendosamente de forma un tanto forzada— ¡¿P-Pero qué tonterías dices, Gak-kun?! —se encontraba notoriamente nerviosa. Gakupo arqueó una ceja ante aquello, por lo que Meiko procuró recomponerse— ¡Pues...! Es obvio, ya que son muy unidos, a unos hermanos más unidos que ellos no encontrarás jamás.

—Sí... Supongo que tienes razón... —volvió a abstraerse.

—¡Por supuesto que la tengo! —llamó una vez más su atención debido a su sobre-reacción.

"Argh, mierda..." pensó Meiko dándose cuenta de ello, buscando desesperadamente un escape.

—¡De todos modos, debemos apresurarnos! Ya va siendo hora de que revises a Rin, ¿no es así? —cambió radicalmente de tema— Yo me adelantaré para ir al baño, ¡te encargo el resto! —huyó entre su parloteo de forma eficiente.

Gakupo se quedó durante unos cuantos segundos allí sentado y sin reaccionar, con una expresión de una especie de mezcla entre extrañada y sorprendida. "¿Mei-chan...?" pestañeó un par de veces y luego volvió en sí. A pesar de que la escena lo había descolocado, Gakupo ya se encontraba de cierto modo acostumbrado a la extraña personalidad de su amiga, por lo que decidió no tomarle mayor importancia al asunto y comenzó a recapitular sus obligaciones. "Vaya, se fue sin siquiera esperar una respuesta..." pensó al volver a abordar mentalmente la problemática de Meiko. Aquello sí que era extraño, considerando que ella era una chica insistente. "¿Acaso las ganas de ir al baño le hizo pasarlo por alto?" se imaginó mientras se levantaba de su lugar y se marchaba luego de dejar propina.

Pensó en ir a buscar el equipo médico necesario para la revisión, pero recordó que la enfermera ya debió de haberse ocupado de antemano de ello, por lo que se dirigió de lleno y despreocupadamente a la habitación de Kagamine Rin.

Cuando llegó hasta ésta, estaba a punto de golpear la puerta cuando notó que se encontraba entreabierta, probablemente a causa del descuido de la enfermera encargada de instalar el equipo médico al haber cumplido con la labor. Decidió no tomarle importancia a aquella insignificancia, por supuesto, pero se detuvo en seco; no por el hecho de escuchar los murmullos emitidos desde el interior de la habitación, sino por el significado de ellos.

—Tienes que ser fuerte Rin, por el bien de nuestros hijos...

¿Había escuchado bien? ¿Acaso... habría sido Kaito? Gakupo debía de admitir que siempre había sentido cierta curiosidad con respecto al padre de los bebés que Rin estaba esperando, sin embargo jamás se había atrevido a manifestar su duda ni siquiera indirectamente porque era antiético de su parte, además de que no era de su incumbencia. Pero sinceramente no se había imaginado la posibilidad de que Kaito resultase ser el progenitor de los gemelos (a pesar de que visitara a Rin a diario) sobre todo por la forma en la que se comportaba con Meiko y viceversa también, por supuesto; aquello era algo evidente.

Sin embargo, Gakupo recordó que estaban fuera del horario de visitas, por lo que las únicas personas permitidas para estar ahí dentro eran Meiko (que dudaba mucho que resultara ser, y quien supuestamente se encontraba en el baño) y...

—Lo sé, Len... Pero tengo miedo de volver a sangrar y... —dejó la frase inconclusa, con su voz amenazando quebrarse de preocupación.

Gakupo asomó la vista por medio de la puerta para evitar tomar conclusiones precipitadas, sin embargo pudo contemplar el cómo los hermanos Kagamine se encontraban compartiendo caricias en el interior.

—No te preocupes, mi vida. Yo estoy contigo, y no permitiré que nada te pase, ni a ellos... —le aseguró su gemelo mientras acariciaba lentamente el vientre de la embarazada, para luego tomar una de sus mejillas con su mano libre con delicadeza y besar tiernamente sus labios.

Gakupo dilató sus párpados y retrocedió un par de pasos estupefacto. No podía dar crédito a lo que le habían enseñado sus ojos, por lo que se los refregó en un acto de reflejo.

—Oh, Dios... —escuchó a sus espaldas, seguido del sonido de una palmada.

Gakupo se dio vuelta y se encontró con la figura de Meiko con una mano estampada en su frente, manteniendo el ceño fruncido y sus ojos cerrados, y con apariencia de haber deducido aquella incómoda situación.


—¡Gakupo-sensei...! Ha llegado más tarde que de costumbre... —se sorprendió Len.

—Sí, lamento la tardanza, tuve asuntos de imprevisto que atender... —se disculpó mientras se preparaba para la revisión, con Meiko tras él siguiéndole el paso.

Luego de que el peli-morado hubiera realizado los rutinarios pasos necesarios y le hubiera suministrado a Rin la dosis de medicamentos destinados a retrasar el embarazo, entre otras cosas, se dirigió solemnemente a los gemelos Kagamine.

—Bueno, ahora me gustaría platicarles sobre inquietudes que probablemente ustedes poseerán —ambos le miraron confundidos, y luego de una breve pausa continuó—. Es popularmente sabido que el producto de un embarazo incestuoso suele conllevar mutaciones y enfermedades congénitas, pero es sobre esto de lo que les quiero hablar...

—Espere, ¿qué? —Rin se quedó atónita, dirigiendo su mirada a la única cómplice de sus preocupaciones de esa índole.

—¿Incest-...? —comenzó a repetir Len inconscientemente, para luego, al darse cuenta de ello, lanzarle una mirada fulminante a la castaña.

—¡Y-Yo no le dije nada! —se apresuró a decir en su defensa, agitando sus manos a modo de negación y moviendo su cabeza de izquierda a derecha.

—¿Entonces...? —pronunció Rin sin salir de su asombro, centrando esta vez su mirada en el médico, mientras que Len aún escudriñaba a Meiko receloso.

Gakupo simplemente se limitó a sonreírle a Meiko cediéndole la palabra, lo cual encontró más prudente dada la situación. Meiko, sabiendo a lo que él se refería con esa sonrisa, soltó un profundo y forzado suspiro, sintiendo todavía los acusadores ojos de Len sobre su persona.

—¿Saben? Ustedes deberían ser más cuidadosos en sus momentos de intimidad... No, deben de ser extremadamente cuidadosos —se corrigió—, sobre todo cuando entren al mundo del espectáculo; saben bien que el público es muy severo con lo que en la vida privada de los artistas respecta —ambos gemelos se encontraban cabizbajos, comprendiendo perfectamente el mensaje de lo que Meiko quería decir con sus palabras—. Además, definitivamente hay que hacer algo con esos anillos, hasta Gak-kun ha notado que eso es extraño...

Len por fin despegó los ojos de Meiko para echarle un vistazo al peli-morado, quién había desviado su mirada discretamente.

—Pero somos gemelos, podemos inventar una excusa al respecto... —argumentó Rin sin intenciones de quitarse su argolla de bodas, de la cual se sentía sumamente orgullosa.

—Sí, pero no deja de ser sospechoso. Los medios suelen exagerar todo y ver lo peor de las cosas... —Meiko fruncía el ceño de desaprobación.

Gakupo carraspeó, haciendo a Meiko reaccionar y darse cuenta de que aquel no era el momento ni el lugar para estar discutiendo esa clase de cosas.

—De todos modos, no soy yo la que debería estar hablando... —hizo dirigir la atención nuevamente sobre Gakupo, quien se lo agradeció con el asentimiento de su cabeza.

—Bueno, volviendo al tema, de seguro ustedes también creen estar conscientes de ello, ¿no es cierto?

Ambos gemelos asintieron sin prisa con la cabeza.

—Bien, pues quería comunicarles que eso no es más que un mito —les sonrió de forma involuntaria.

—¿Eh? —pronunció Len.

—¿Un mito...? —le secundó Rin.

—Así es, me explico... —Gakupo se quedó pensando un par de segundos en alguna forma de explicarles en la que pudieran comprenderle— Resulta que si dos personas que son portadoras de un gen defectuoso o de alguna enfermedad recesiva tienen un hijo, es mayor la probabilidad de que ésta se manifieste. La raíz de esta creencia podría encontrarse en que, al ser familiares comparten gran parte del material genético, por lo que la probabilidad de que se dé la enfermedad, aunque sería de uno es a cuatro, es mayor que si se tratase de una persona exógama. Ahora, esto sólo se aplica si se trata del caso en que dicho gen defectuoso o enfermedad exista, ya que si ambos familiares están "sanos" el riesgo es nulo. Desde este punto de vista, esto también es posible tratándose de dos personas cualquiera que presenten el mismo gen o enfermedad recesiva... —se detuvo para analizar los rostros de los gemelos, de los cuales el más masculino parecía mostrar entendimiento casi absoluto, mientras que el de la chica se encontraba confundido, luego buscó auxilio en los ojos de su hermano.

—En otras palabras, Rin, no es más probable que nuestros hijos salgan con problemas genéticos por el simple hecho de que somos hermanos —le resumió con tacto—. No vas a parir cachorros... —bromeó sonriéndole con dulzura.

—Jeje, ya veo... —le sonrió de vuelta aliviada.

—Jeje... —rieron juntos brevemente.

—Bueno... —suspiró Gakupo— Espero haberles quitado un poco de peso de encima. ¿Tienen alguna otra duda? —les sonrió con amabilidad.

Rin recapituló mentalmente lo experimentado en su aterrador sueño de hace ya varias semanas atrás, deteniéndose en el asunto del "aborto". Lo consideró brevemente, mas ubicándose en la situación real, lo dejó estar sin intenciones de preocuparse adicionalmente por ello. De todos modos, sólo fue eso, un sueño.

—¿Hay algo que te preocupe, Rin-chan? —inquirió amablemente Gakupo, casi como si le hubiera leído la mente a través de su rostro.

—¿Emm? N-No realmente… —se puso nerviosa por alguna razón.

Gakupo le enseñó una dulce sonrisa.

—No se preocupen, su secreto está a salvo conmigo, pueden contar con mi apoyo sin dudarlo —les aseguró, al parecer malinterpretando la inquietud de la rubia.

—¡Así es! De todos modos ya le he amenazado de muerte, así que pueden estar tranquilos —les sonrió a su vez Meiko.

—Chicos… —Len les sonrió con la expresión más dulce que les había dirigido.

—Muchas gracias, de verdad lo apreciamos muchísimo… —secundó a su marido y hermano, con lágrimas de emoción asomándose involuntariamente sobre sus celestes ojos.

Len tomó tímida pero abiertamente la mano de Rin entre la suya con cariño, y con una simple sonrisa fue capaz de transmitirle perfectamente sus sentimientos. La chica sofocó una pequeña risita, mientras correspondía el agarre de su gemelo. Meiko y Gakupo se limitaban a observarles sonrientes.


—Debemos irnos lo antes posible —anunció Meiko con seriedad y angustia—. Me está costando mucho trabajo aplazar el tiempo de nuestra estadía en Japón. Si no fuera por la ayuda y buena voluntad de Luka-san… —parecía más que nada discutiendo consigo misma.

—Lo lamento mucho, Meiko-nee-chan, es mi culpa por ser tan egoísta al pedirte que los bebés nacieran aquí… Si lo prefieres pueden nacer en Estados Unidos, si te complica mucho de verdad que no me importa… —intentó remediarlo de alguna forma.

—No digas tonterías, Rin. No estás en condiciones como para viajar al extranjero en ese estado —Meiko suavizó sus palabras, haciéndola sonar comprensiva— Lo que sí ayudaría muchísimo es que "alguien" se dignara a ir a grabar los malditos demos —enfatizó sus palabras con sarcasmo, clavando su mirada en el rubio que se encontraba junto a la futura madre.

Len fulminó a Meiko con la mirada, aquella discusión la habían tenido en reiteradas ocasiones. Sin embargo, su enojo se fue disipando a un ritmo considerable al sentir la suave mano de su hermanita posarse sobre su mejilla.

—Len, por favor… —le sonrió con mirada suplicante— No es mucho lo que yo puedo hacer en este estado, pero tú sí puedes ayudar a Meiko-nee-chan…

—Pero, Rin, tú… —la miró con aflicción.

—No te preocupes, yo estaré bien —acarició el rostro de su gemelo con su dedo pulgar—. No niego que voy a extrañar cada minuto de tu ausencia, pero de verdad que no es necesario. Meiko-nee-chan nos necesita, y esto lo hace solamente por nosotros. Es por nuestro futuro, y por el de ellos… —colocó una de las manos de Len sobre su doblemente crecido vientre.

—Rin… —musitó aún angustiado.

—Así que, por favor… ¿lo harás? —le rogó con sus ojos.

—… Por ti, lo que sea —le aseguró una vez más, y lo haría todas las veces que fuese necesario.

—¡Por fin! —pronunció Meiko, suspirando de alivio a continuación. "Debí habérselo pedido a Rin-chan desde un inicio, no me imaginé que sería tan comprensiva" pensó, ya que para su desgracia había creído que Rin tampoco habría permitido que separaran a Len de su lado.

—Aahh, pero sería una lástima~ —Len no se dirigía a Rin particularmente—. Si los dos nos vamos a grabar lógicamente estaremos más tiempo afuera, por lo que Meiko-nee-chan no podrá ver a Kaito tan seguido~ —le lanzó una mirada socarrona.

—¿Y tú eres tan idiota como para creer que algo así me va a afectar? Por favor, se trata de trabajo. Además, no es como si necesitara verle… —"de todos modos pronto nos vamos a separar…" completó en su mente con desánimo.

—¿Meiko-nee-chan…? —emitió Rin percibiendo cierta tristeza en su semblante.

—De todos modos, Rin-chan… —enderezó su postura— Hablando de Kaito, no le puedes decir nada acerca de Vocaloid, ni sobre Estados Unidos, ni nada al respecto, ¿me entiendes? —intentó sonar lo menos intimidante posible.

—Sí, pero… ¿por qué? —inquirió ella confundida.

—Te lo pido por favor… —bajó su tono de voz— ¿lo harías?

—Sí… —Rin notó que Meiko realmente no quería que Kaito se enterara sobre ello.

—Eso no corre para mí, ¿no es cierto? —interrumpió Len burlonamente.

—Tú buscas que te golpee, ¿no? —Meiko enseñó el puño con la mirada sombría.

—Jeje, no lo decía en serio, Meiko-nee-chan… —se alejó de ella paulatinamente.

Rin rió brevemente, pero luego volvió a mirar a Meiko con un indicio de preocupación.


—Con permiso… —se escuchó una madura voz pronunciar luego de tocar la puerta.

—¡Adelante! —Rin accedió a su ingreso.

Desde la puerta se asomó la figura de un radiante peli-azul con un vistoso ramo de flores entre sus manos.

—En serio, Kaito, no es necesario que vengas todos los días… —se disculpó Rin.

—No te preocupes, de verdad que no es ninguna molestia, en absoluto —le sonrió alegremente—. Vaya, Len tampoco está hoy… ni tampoco Meiko… —esto último lo profirió en un murmullo entre dientes, mientras se encargaba de acomodar las flores en el florero, una vez se hubo encargado de las anteriores que se comenzaban a marchitar y que él también había traído hace unos cuantos días atrás.

—Ah, ¿le trajiste una flor a ella también hoy? —intentó adivinar su decepción.

—A-Ah… s-sí… —admitió avergonzado— quería verla sonreír…

Rin rió por lo bajo, mientras que Kaito se dispuso a tomar asiento próximo a ella.

—¿Todavía tienen complicaciones con hacer los trámites del instituto? —le miró con pesar.

—S-Sí… Es que al no poder estar yo presente se complican las gestiones… —le respondió Rin, nuevamente incómoda de mentirle como siempre con la misma excusa para la cual se había devanado los sesos en pensar para que fuera creíble y reutilizable.

—Pues me alegro mucho —le sonrió él de vuelta—. ¿A los siete meses era lo mínimo que debías aguantar, verdad?

—Así es, ¡ya queda menos de una semana! —anunció la chica triunfal, sonriendo de oreja a oreja.

—¡Whoa! ¡Ya queda muy poco! —exclamó Kaito compartiendo su felicidad— Qué rápido pasa el tiempo… —pensó en voz alta, recapitulando las múltiples visitas diarias que se le habían hecho realmente pocas a percepción propia.

—Es cierto… —en el semblante de Rin prevalecía una sonrisa distante, luego su semblante se oscureció un poco— Aunque tengo que admitir que a veces me pongo un poco insegura…

—¿A qué te refieres? —Kaito ladeó la cabeza confundido.

—Pues… —Rin clavó la mirada a las sábanas que la cubrían y que sostenía bajo sus manos— Tengo miedo… Estoy consciente de que mi anatomía es muy pequeña para un bebé, peor para un par de gemelos… Tengo un poco de miedo con respecto al parto… —apretó las sábanas bajo sus puños.

—Rin-chan… —Kaito la miró con pesar, sin saber muy bien qué decirle.

—Y también insegura porque… —bajó el tono de su voz hasta convertirlo en un murmullo, reflejándose cierta vergüenza en sus palabras— t-tengo miedo de que Len vaya a querer a los bebés más que a mí… Es muy infantil de mi parte, ¿no crees? —le sonrió incómoda, con un leve rubor decorando sus mejillas.

—Jeje, pues creo que es normal, considerando que apenas tienes quince años… —Kaito le sonrió comprensivo— Pero no creo que debas preocuparte por ello, a mi modo de ver, pareciera que Len no sería capaz de amar nada más de lo que a te ama a ti, Rin-chan. Puedo notarlo en la forma en la que te mira —sonrió de un lado, y aún más al ver la adorable expresión que colocó Rin en su rostro al procesar las palabras que le había dedicado— A menos de que se tratase de una niña idéntica a ti, yo sospecho de que Len se obsesionaría con algo como eso, jajaja… —bromeó, soltando una carcajada de tan sólo imaginarlo.

—¿E-Eh? —la inseguridad brotó notoriamente en la rubia, por lo que Kaito decidió dejarse de bromas que sólo le parecían graciosas a él.

—Tranquila, era tan sólo una broma —le sonrió, inspirándole comodidad.

—A propósito, Kaito, ¿cómo te ha ido en el examen de admisión universitaria? El otro día recordé que los resultados los dan a fin de mes, pero siempre se me había olvidado preguntártelo…

—Ah… —Kaito bajó la cabeza, mientras su mirada se ensombrecía— Pues…

—Ah, lo lamento, no debí preguntar… —Rin notó de inmediato que su estado de ánimo había bajado considerablemente, por lo que pensó que había metido la pata.

—¡Ah! ¡No, no! ¡No te preocupes, Rin-chan! ¡En realidad me ha ido bastante bien! O al menos eso creo, sabía todas las respuestas por lo menos…

—¿Entonces por qué…? —Rin lo miraba con el ceño fruncido de la preocupación.

—Pues… —Kaito vaciló, a pesar de que sabía que podía confiar plenamente en Rin. Sin embargo, no era algo que se dijera a la ligera, y tampoco era como si se lo hubiera contado a alguien más anteriormente. Inspiró profundamente, y luego pronunció— La verdad no pretendo ir a la universidad por voluntad propia.

Rin dilató sus párpados, a la par que intentaba asimilar lo que el muchacho le acababa de contar.

—¿Eh…? —pestañeó un par de veces— ¿P-Por qué? Digo, te has esforzado tanto…

—Rin-chan, ¿sabes? —una triste sonrisa predominó en su expresión facial— Esto yo no se lo he dicho a nadie, pero yo no pienso rendirme…

—¿Qué quieres decir? —inquirió ella confundida.

—Hay algo que quiero hacer sobre todas las cosas, y no es sólo un sueño, es una pasión… Deseo seguir el camino de la música —soltó por fin con un poco de esfuerzo.

—¿Música? —repitió Rin involuntariamente.

—¡Sí! La música es… realmente increíble. ¿Sabes? En realidad yo pretendo convertirme en un cantante más que cualquier cosa. Quizás no tenga la mejor voz del mundo, pero me esfuerzo cada día para poder mejorar, ¡y planeo seguir haciéndolo! A pesar de lo que digan mis padres… ni loco voy a darme por vencido.

Rin notó seguridad en su tono de voz y desafío en su mirada, pero sobre todo percibió que su semblante se había llenado de ilusión y esperanza. En ese momento, la rubia fue capaz de compartir su emoción, sintiendo repentinamente su pecho inflado.

—¿Sabes? Len y yo cantamos también. Incluso he hecho unas cuantas composiciones por mí misma, al igual que él…

—¡¿De verdad?! ¡Yo también he hecho un montón! ¡Whoa, no tenía ni idea! Len jamás me lo había contado…

—Bueno, tú has hecho igual que él, ¿no es así? —sonrió.

—Jeje, es cierto, es cierto… —admitió sonriente— Pero no deja de sorprenderme, jamás me lo habría imaginado si no me lo hubieras dicho… Y además Meiko también es talentosísima…

—¡Sí! Es más, nosotros vamos a… —Rin hizo una pausa al caer en la cuenta de lo que estaba a punto de decir, quedándose helada por un segundo.

Kaito la miró extrañado, por lo que se vio obligada a proseguir.

—… Vamos a hacer un dueto, con Len me refiero. Antes lo hacíamos con frecuencia, pero ya hace algún tiempo de ello…

—Oh, ya veo, de seguro deben de cantar muy bien juntos —le sonrió con simpatía—. Me gustaría escucharlo algún día, si no es un problema…

—Oh, por supuesto que no es ningún problema, claro que puedes oírlo cuando lo hagamos —le sonrió de vuelta, procurando que ningún rasgo sospechoso se manifestara en su expresión.

Rin se comenzó a extrañar. La fidelidad y persistencia de Kaito para seguir su sueño eran nobles. Ella dudaba que Meiko no supiera, o por lo menos sospechara absolutamente nada al respecto, pero no por el simple hecho de que se contactaba más con el peli-azul, sino porque dudaba mucho que le hubiera hecho una petición como aquella en base de nada. Pero si Meiko estaba enterada de la ambición de Kaito, ¿por qué habría querido ocultarle lo que podría ser la oportunidad de su vida?

—¿Te gustaría algo para beber? —le ofreció el muchacho sonriente.

—Si no es mucha molestia… —le miró con una tierna expresión apenada.

—Nah, no te preocupes, voy a la máquina expendedora y vuelvo… jugo de naranja, me imagino, ¿no? —esbozó una media sonrisa en su dirección.

—Jeje, se ve que me conoces —rió brevemente.

—Bueno, ¡hasta ahora! —se despidió Kaito antes de cerrar la puerta detrás de sí.

Rin soltó un profundo suspiro, luego dirigió su mirada hacia la ventana. "Ahora que lo pienso, sí estoy un poco sedienta…" pensó mientras colocaba acostumbradamente sus manos sobre su grande y revoltoso vientre. Sus bebés no dejaban de danzar incesablemente en su interior, lo cual le brindaba una sensación de paz inefable. Sin embargo, una dolorosa contracción que se sintió como una punzada quebrantó aquella paz en tan sólo un segundo, seguida por otra, y luego otra, y más de las que Rin fue capaz de soportar.

—¡Ay…! —apretó sus párpados con fuerza, luego se dispuso a apretar el interruptor para llamar a la enfermera.

—¿Sí, Kagamine-san? —respondieron en breve.

—Estoy t-teniendo… muchas contracciones… ¡y muy fuerte! —lloriqueó la pequeña.

—Vamos de inmediato —se escuchó el sonido del corte abrupto de la comunicación.

Rin continuaba sollozando mientras apretaba su adolorido vientre entre sus manos, sin poder hacer absolutamente nada para remediarlo. Había tenido contracciones durante su estadía como internada en el hospital, pero no de tal duración, frecuencia e intensidad.

—¡M-Me… Me duele! —se quejó entre lágrimas.

Sin ser capaz de incorporarse para el momento de la llegada de dos enfermeras, se quedó agazapada en posición fetal, mientras ellas le suministraban anestesia para el dolor, le tomaban la presión y realizaban numerosas gestiones para comprobar su estado.

—¡Tiene una abundante hemorragia! —urgió una.

—¡Ve a buscar al médico! —le respondió la otra con la misma urgencia.

—¡¿E-Eh…?! —Rin intentó ver qué sucedía, abriendo ínfimamente los ojos, tanto como el dolor se lo permitía. Sin embargo no fue mucho lo que pudo ver debido a las atenciones de la enfermera.

En cuestión de segundos volvió a aparecer la segunda enfermera, acompañada del Doctor Kamui.

—¿Cómo está su estado? —las palabras de Gakupo fueron las únicas que Rin pudo procesar, sin prestarle atención al intricado informe de una de las enfermeras, y no por voluntad propia, mientras no dejaba de jadear.

—Debemos llevarla a pabellón inmediatamente —no estuvo segura de quién había dicho aquello, pero asumía que era una instrucción del médico… o quizás de la enfermera a cargo, no estaba segura.

—¿Rin-chan? ¡Rin-chan! —exclamó una ronca voz llena de preocupación— ¡Doctor, ¿qué le sucedió?! —exigió saber con angustia y desesperación.

—Ha sufrido una súbita hemorragia, la derivaremos a pabellón de emergencia… —le respondió mientras ayudaba a las enfermeras a apresurarse para trasladarla.

—¿Eso significa que…? —Kaito dilató sus párpados.

—Así es, dará a luz prematuramente —afirmó con seriedad.


Hola amados míos! :'D Los he echado de menos T^T La verdad pretendía subir hoy el capítulo final de esta historia, pero no alcancé ;_; ¿Y por qué precisamente hoy? ¡Pues porque hoy es mi aniversario! :'D Hoy cumplo dos años en fanfiction, y qué mejor qué celebrar con una actualización y con sus queridos reviews *^* Ay, mentiría si les dijera qué rápido pasa el tiempo, pues siento que llevo muchísimo tiempo escribiendo. Incluso ahora tan sólo dos años me parecen pocos, a diferencia de cómo fue en mi primer aniversario x'D Bueno, ¿qué más gaydeces puedo decir? Simplemente que agradezco increíblemente su apoyo, a pesar de lo mucho que me llegue a tardar en actualizar a veces; gracias por seguir fielmente mis historias. Y gracias especialmente a los que se toman la molestia de dejarme reviews y me hacen saber que han leído todas mis historias, ¡y que desean más! n.n Y yo con gusto seguiré escribiendo para ustedes, nunca dejaré de escribir, y mucho menos abandonaré una historia, eso denlo por hecho n_n

Vale, pocos saben que hace ya algún tiempo me plagiaron, y realmente se siente mal que roben tu trabajo y no poder hacer mucho al respecto, ya que los autores no tenemos derechos de autor por fics, no vienen en formato pdf ni escribimos con fines de lucro. Pero hay algo que se llama respeto, sobre todo por algo que es dirigido para compartir a los fans. En fin, no quiero darles una charla de valores al respecto ni mucho menos quejarme por algo como eso, sino que quiero agradecer a todos mis lectores que defendieron mi autoría a través de reviews o mensajes directos. En ese momento yo pensé "Ah, amo a mis lectores *^*" y no había encontrado ocasión de agradecérselos. Creo que ahora es prudente, y lamento ser tan formal, pero gracias a todos, los quiero un montón.

¡Hasta conseguí tener un beta-reader! Y estoy más qué consciente de que encontrar un beta de confiar no es fácil, por lo que tuve suerte de que esta persona apareciera en mi vida, y la adoro a pesar de la no menor cantidad de kilómetros que nos separan. Pero estoy segura de que algún día podré abrazarla y haremos cosplay juntas n_n Ang-chan, gracias por soportar a una autora irresponsable como yo, por aguantar mi carácter tan especial, por todas las hostias que me mandas cuando me pongo idiota, por los hermosos dibujos que me dedicas y por brindarme de tu cálida y valiosa amistad. Yo sé que tú no eres buena en hablar gaydeces, pero yo sí, así que te aguantas, porque siempre te hostigaré, mi querida Neko/Uke de cajón n_n Te quiero muchísimo y muchas gracias.

También quiero darle las gracias a mi querida hermana-amiga Pao-chan, a la cual debo casi obligar a que lea mis fics hoy en día XD Pero que ha ayudado a hacer a mi inseguridad desaparecer con sus sucintos y precisos comentarios, que casi siempre son acertados. Pao-chan, gracias por ser el Gakupo de esta insegura Gumi, siempre te amaré, mi querido seme n_n Y muchas gracias por apoyarme siempre, sabes lo mucho que significa para mí, ya que luego de ya casi diez años juntas no sólo eres capaz de conocerme mejor que nadie, sino que puedes meterte dentro de mi mente y robarme los pensamientos XD Y sabes que tu apoyo es lo único que necesito para seguir adelante con esto. No me abandones nunca, porque yo nunca lo haré. Te amo, hermana.

Y por supuesto, les doy un abrazo virtual a todos y cada uno de mis lectores (aunque no revieween), hacen que tener cuenta en fanfiction tenga sentido. Muchas gracias a mis lectores nuevos por reportarse con un review! No saben la sonrisa que me deja para todo el resto del día el recibir uno de sus mensajes n_n Y también me hacen querer actualizar más pronto cuando me dicen que esperan impacientemente la continuación x3 A todos, muchas gracias por tomarse el tiempo de hacerme sentir que vale la pena compartirles mis historias :3

Y bien, dejándonos un poco de formalidades, espero que la explicación de Gakupo se haya entendido xDD De verdad soy muy mala haciendo explicaciones x'D Pero fue completamente necesario, necesitaba librar a mis lectores del mito ;_; (¿?) jajskjasjajk xDD

También, olvidé mencionarlo en el capítulo anterior (aunque un par de personas lo habían notado :3), pero ahí hice referencia a la canción "Aniimo" de Gumi y Gakupo, que está muy tierna! X3 Tiene mensajes subliminales incestuosos, por si no la conocen les recomiendo verla :3

Creo que también estoy olvidando algún detallito importante por el estilo… hum… D: Bueno, será, si me acuerdo para el próximo capítulo prometo decírselos n_n

En fin, como ya saben, este es el penúltimo capítulo, tan sólo nos quedan dos actualizaciones más D:! (contando el epílogo, of course xD). Pero espero traerles la culminación de esta historia muy pronto n_n Tengo una idea en mente tan grande que casi no puedo esperar para escribir x3! Si les hago un adelanto, tendrá yaoi (¿?) xDDD Pero no se diga más, me reservo el derecho de spoiler xDDD Aunque esa historia vendría después de Spice!, claro… (no crean que hago promesas que se quedan en el aire, eh?! xDDD).

En fin, creo que debería parar de dejar notas de autor kilométricas en cada capítulo ;_; Espero que les haya gustado este enooorme capítulo, ya que tanto escribirlo como tipearlo se me ha hecho una verdadera eternidad x'D

Y como siempre, los invito a dejar sus comentarios, críticas, especulaciones, preocupaciones, comentarios de odio hacia Miku (¿?), taldos, dudas y demases xDDD Aunque para las dudas, siempre pueden consultar mi estúpido y sensual twitter y mi más aún estúpido ask xDDD Ambos links se encuentran en mi perfil :B

Para los que me dijeron que sí les interesaba mi cosplay de Love is war, subí unas cuantas fotos locas a twitter, las cuales también podrán psicopatear por Facebook owo (link en el perfil plz xD). Así que siéntanse libres de criticar lo que quieran, también me gustaría crecer como cosplayer n_n (Hobby hermoso *A*).

En fin, siempre termino alargándome igual ;_; Lo siento mucho Dx Pero bueno, saben que cada vez que te vas sin dejar un review una banana es aplastada por una Rin enojada (¿?); Aunque he de decir que muchas bananas se han salvado en "Lazos Sanguíneos", ¡Muchísimas gracias por eso, los adoro! :'D!

Un beso enorme, y nos leemos pronto! Gracias a todos por su paciencia y fidelidad! n_n

Bye bye :3