Advertencias: Basado en el fic Desechados de simbalaika. Lenguaje obsceno.

Los personajes y la historia de Five Nights at Freddy's pertenecen a Scott Cawthon. Nala, Aaron y Xavier pertenecen a simabalaika. Laili pertenece a Princesa Twilight Sparkle 1. La trama de esta historia es de mi autoría.


Reunión con amigos

-Que os quedáis aquí, dije. Chitón –Ordenó Nala, intentando con toda su fuerza cerrar la puerta del taller en el que pretendía encerrar a los Toys mientras que Toy Freddy, con una sola mano y sin esfuerzo ninguno, le hacía la competencia tirando de la manilla desde el lado contrario.

-¿En serio crees que nos vas a mantener aquí? –Toy Chica, de brazos cruzados, le miraba desde adentro de la habitación, negando con la cabeza.

-¡Tengo una reunión con mis amigos hoy! ¡No podéis andar por la casa como si nada! –Intentó aplicar más fuerza pero al final desistió, sabiendo que acabarían por dañar la puerta.

-Pero tus amigos no han llegado –Puppet abrió la puerta de forma brusca, haciendo que Toy Freddy se golpeara en la cara y le maldijera en voz alta antes de intentar golpearlo de vuelta, y salió del cuarto sin hacer el más mínimo reparo en lo que la humana decía.

-Además, ¿qué más da si nos ven? Son ellos los que vienen a tu casa, no nosotros los que invadimos la suya –Mangle no podía mantener su boca cerrada, desfilando como la diva que creía que era en dirección a la sala de estar.

Nala se pasó las manos por la cara y gruñó con fastidio. No la respetaban ni en su propia casa.

-¿Mi casa, mis reglas; mi casa, yo mando? –Dijo, como un último intento de que los Toys le hicieran caso.

Supo que lo había conseguido al oír al oso que se auto llamada el líder suspirar, fastidiado. Ellos sabían perfectamente que Nala era una persona solitaria, los únicos amigos que tenía estaban encaminándose a la casa, seguramente, y Toy Freddy sabía que descubrir un secreto como el hecho de que Nala guardara seis animatrónicos poseídos en su casa era motivo para no volver a hablarle más nunca. No lo admitiría, pero no querría ver a Nala triste por ello.

Accedió, de mala gana, y se comprometió a encerrar a los demás y a sí mismo en el taller cuando escuchara a los humanos acercarse, dejando a la castaña medianamente tranquila al saber aquello.

Salió de su casa, aún nerviosa por el hecho de que los animatrónicos estuvieran en su sala, y se dirigió a comprar los snacks que se supone debía proveer para su reunión, pero que, como siempre, había olvidado comprar con anticipación. Una lástima que muchos locales estuvieran cerrados por ser día feriado, que los que estuvieran abiertos no tuvieran las cosas que ella quería, y que en el único supermercado en el que halló lo que buscaba, sólo una caja estuviera abierta. Vaya día.

Mientras tanto, parándose frente a la entrada de la casa de Nala, Laili tocó el timbre con insistencia, luego de varios intentos en los que la dueña de la casa no respondía, probablemente por lo alto que estaba el volumen de su televisor, alcanzándose a entender con claridad lo que decía la serie que veía.

-¿Se habrá quedado dormida? –Se preguntó la muchacha, mirando a sus dos compañeros en busca de respuesta.

-Seguro, porque dijo que estaría aquí a las dos –Contestó su novio, Xavier, viendo la hora en su reloj de muñeca para confirmar que no se habían equivocado de hora-. Pues tendremos que despertarla –Dijo, mirando a su hermano.

Aaron, a su lado, entendió a lo que se refería, sacando de su bolsillo el juego de llaves que Nala les había facilitado en caso de que algún día ella tuviera una emergencia, o por lo que fuera.

Abrió la puerta calmadamente sólo para encontrarse de frente con Mangle, Balloon Boy y Toy Freddy echados en el sofá, quienes se giraron con expresión de asombro hacia él al ver la puerta abrirse.

-¿...y Nala? –Cuestionó, sin saber qué otra cosa decir.

-Fue a comprar –Contestó la zorrita, como si fuera lo más normal, y se volteó para seguir viendo su serie.

Los humanos, encogiéndose de hombros, supusieron que su amiga no tardaría en llegar, por lo que ingresaron a la casa y se sentaron en otro de los espaciosos sofás de la amplia sala de estar, mirando curiosos cómo los muñecos ignoraban su presencia y seguían a lo suyo. Como si fueran personas normales en su casa.

-La pija dice que la comida ya va a estar... Oh... –Señalando hacia la cocina, luego de que Toy Chica lo corriera de ahí, Bonnie 2.0 observó a los tres chicos que no recordaba que estuvieran allí hace unos minutos-. ¿Ya llegó Nala? –Confundido, por un momento creyó que la dueña de la casa había vuelto y que se había enterado de que sus amigos y los animatrónicos ya se conocían.

-¿Tu novia? Nah, lleva rato afuera –Le fastidió Mangle, consiguiendo un gruñido de fastidio como respuesta.

-¿Cómo que novia? –Aaron saltó de su asiento inmediatamente, mirando con el ceño fruncido al conejo.

-Lo están diciendo en broma –Murmuró Laili, no queriendo que su cuñado y el azul formaran un escándalo.

-Y si no fuera broma, ¿a ti qué? –Le retó Toy Bonnie, acercándose a él de manera amenazante.

-¿Os gustan las patatas? –Xavier se levantó como disparado del sofá, se atravesó en medio del muñeco y de su hermano con una sonrisa nerviosa y ofreció una bolsa de papas fritas que había traído para la dichosa reunión.

-Vaya, los humanos no son tan inútiles después de todo –Aunque muy a su manera, el comentario de Foxy 2.0 cuando tomó la bolsa y la proclamó como suya consiguió que los dos contrincantes se distrajeran y se calmaran, volviendo cada uno a sus puestos aunque sin dejar de mirarse de forma fulminante uno al otro, desde los lados opuestos de la sala.

-Cómo tarda Nala, ¿no? –Siguió Xavier, buscando que alguien, quien fuera, le contestara, aunque fuera para tener una conversación momentánea y apaciguar las aguas.

-Aparte de tonta, tiene mala suerte. Pero seguro ha de venir en camino –Le sorprendió que fuera el niño de los globos quien respondiera mientras tomaba papas de la bolsa, pero se conformaba si eso servía para su plan.

-Hablando de eso, ¿a qué hora salió? –Preguntó Laili, aunque no recibiendo respuesta, teniendo que imaginarse el tiempo ella sola-. ¿No os preocupa que le haya pasado algo? Creo que ya debería haber regresado.

-Es tontísima, pero no para tanto –Esta vez fue el oso Toy-. Bueno, sí para tanto. Pero creo que es capaz de volver viva a su casa –Habló, destapando otra bolsa que Xavier le ofrecía al ver que las dos cabezas de Mangle y BB devoraban ellos solitos la primera.

-Venga, tampoco la subestimemos –Desde la puerta de la cocina, Toy Chica quiso intervenir-. Aunque le pasara algo y tuviera que irse al hospital, es tan terca que seguro regresaría aquí primero. No debe tardar.

En efecto, las llaves en la puerta principal llamaron la atención de todos, sabiendo que la chica de quien hablaban por fin había arribado.

-¡¿Chicos?! –Al ver a Aaron, Xavier y Laili en su sala, reaccionó de manera alterada, casi dejando caer las bolsas que traía en manos y entrando velozmente para revisar con la vista toda la habitación.

No consiguió nada raro más que algunas cosas desordenadas que seguro habían dejado así los animatrónicos, nada que sus amigos no debieran ver. Lo muñecos eran ágiles, se habían escondido rápido.

-Dejaste la tele encendida y creímos que te habías dormido, por eso entramos –Se excusó Aaron.

-¿La tele encendida? Vaya descuido mío... –Negó con la cabeza, sabiendo que ella no había visto la televisión en todo el día-. Además de la tele, ¿no habéis visto nada raro? ¿No me habré dejado algo en la cocina? –Indagó, en busca de señales de peligro.

-Para nada –Xavier tomó la última papa que quedaba en la bolsa, negando con la cabeza.

-¿Os habéis comido dos bolsas ya? ¿Cuánto rato lleváis aquí?

Los tres se miraron nerviosos, respondiendo alguna tontería sobre que tenían mucha hambre. De cualquier forma, Nala los ignoró, concentrándose más en lo que le importaba. Al final, suspiró, aliviada. Su secreto seguía a salvo. Eso creía.