29. Roto.
—¿Dónde estudian los príncipes? —pregunto de la nada Sarah, mientras regresaban de la clase de escritura creativa de la adolecente.
—¿A qué te refieres querida? —intento razonar la mujer.
—Me estaba preguntando ¿qué estudian los príncipes? ¿Hay una carrera para ser rey? ¿Toman un postgrado?
Karen solo sonrió ya acostumbrada a estas preguntas sorpresa, pues mucha de esta información Sarah la usaba para sus fantásticas historias o cuentos.
Para sorpresa de todos Sarah había roto con todos los parámetros que habían esperado de ella. De un día a otro rompió las marcas escolares. Cuando llego su último año comenzó un trabajo de medio tiempo y en la búsqueda de universidades, fue una sorpresa cuando una beca y la carta de aceptación llegó a manos de los Williams.
Robert Williams solo parpadeaba confundido, mientras Karen leía la carta al menos dos veces más para cerciorarse de no estar equivocada. No era que dudaran de la capacidad de la niña, pero todos esperaban que se inclinara más a las artes en una universidad local, no en relaciones internacionales y derecho ¡en Oxford!
