Los personajes de twilight no me pertenecen, la trama en cambio es solo mía.

Un día más

Limites

Angielizz

Mi padre tenía una frase: "El límite de la vida es como el final del arcoíris" Ahora comprendo a lo que se refiere. La vida no tiene límites del mismo modo que el arcoíris no tiene final. Ninguna de esas dos cosas existe, son solo mitos que la sociedad crea. Tal vez ahora que no existe una sociedad sea más notable la ausencia de esos límites pero aún más visible resulta lo innecesarios que son.

Limitar una vida que ya se encuentra limitada por la misma muerte resulta absurdo sobre todo ahora que se toma el riesgo de una muerte injusta como la que ellos tienen planeada para nosotros.

Mi padre tenía otra frase: "No le restes minutos a tu propio reloj". Él tenía razón.


22/03/2013

A la mañana siguiente nos marchamos del campamento de los "tres cerdos" como he decidido llamarlos. Podría haberlos llamado "tres mosqueteros" pero no me parece que tengan nada de valientes.

- Espero verte con vida Bella - Frunzo el ceño por su comentario fuera de lugar.

El mafioso nos ha traído en la camioneta ahorrándonos un viaje de una hora caminando, se estaciona en medio de la calle.

Estamos a un par de cuadras de nuestro hotel. Bella le ha dicho que nos deje aquí, parece pensar lo mismo que yo: No los queremos de visitas.

- Espero que tu vivas también Tom.

- Lo digo de verdad Bella, ten cuidado por ahí. Y tu niño recuerda lo que hablamos. - ¿Niño?, ¿Hace cuánto que nadie me dice niño? Ni siquiera mi madre me decía así cuando era un niño. Levanto una ceja y me guardo todas las impropiedades que podría decirle pero que debo callar por la presencia de Bella.

- Adiós anciano - frunce el ceño pero asiente, mi comentario me hace sentir menos molesto. Bella me está mirándome fijamente pero la ignoro tanto como puedo por lo que no le devuelvo la mirada y en lugar de eso bajo del carro.

- Cuídate - Bella se despide con un movimiento de mano y baja del lado del copiloto de la camioneta. Nuevamente Tom asiente y acelera el vehículo.

- Es agradable - digo con un evidente tono sarcástico mientras observo la camioneta alejarse.

- Vaya realmente no te agrado en absoluto – comenta ella y yo me limito a encogerme de hombros.

- ¿Cómo duraste con ellos una hora siquiera?

- Hacen la mejor sopa del mundo, ya te lo dije.

- Seguramente

Comenzamos nuestro recorrido hacia el hotel. Bella está jugueteando con su pistola. ¿Aún tiene municiones? Algo me dice que sí y algo me dice que ella no compartirá lo que le quedan conmigo. Sinceramente yo no le daría una bala si tuviera.

-Me duele la espalda

-¿Te lastimaste?

-Fue por dormir en esa camioneta incomoda – responde masajeándose a sí misma sus costados

-¿Quieres un masaje o algo así?

-¿Qué? Oh no, esto – observe el rubor en sus pálidas mejillas y eso ocasiona que a la vez yo me ruborice ¿Le acabo de ofrecer un masaje? – Si me estiro se quitara el dolor, ¿Tú dormiste bien?

Solo siento mi pierna aun entumida, al parecer dormir de lado y sentado no es una buena idea, dormir de lado y sentado con el cuello al aire tampoco es del todo bueno.

-Solo me duele un poco el cuello

-Vayamos a buscar algo para que puedas defenderte

-¿Cómo?

-Una pistola o algo así, me estoy quedando sin balas – se guarda la pistola en su pantalón.

Comienza a caminar delante de mí, la observo caminar con esa gracia única en ella, sigue masajeando sus costados y moviendo todo su cuerpo de una manera un poco cómica. Me acerco por detrás.

-Espera – le digo una vez detrás de su espalda. ¿Qué estoy por hacer? En mi mente de caballero pienso que esto enorgullecería a mi madre por ayudar a una dama con dolor de espalda dándole un inocente masaje, sin embargo mi lado cuerdo de hombre detecta que estoy en un área peligrosa. Me encuentro en el límite y no estoy seguro de que sea buena idea cruzarlo.

Cuando había una escuela a la cual asistir solía darles masajes inocentes en el cuello a amigas. Emmet bromeaba insinuando que era parte de mis técnicas de seducción y que no entendía como seguía soltero, aunque a veces decía que mi soltería se debía a que con una novia no podría tocar el cuello de otra mujer.

La verdad es que ser el masajista de cuellos de mi clase había sido, en mi defensa, todo culpa de Alice quien había divulgado que sabía dar los "mejores masajes del universo". Mi madre tenía la mayor parte de la culpa pues ella fue quien me enseñó a dar masajes. Yo solo era víctima de las circunstancias.

Pero todo eso era distinto, esas mujeres eran mis amigas, eran parte de mi familia. Bella no es ninguna de esas dos cosas, es una chica que puede escapar a mitad de la noche y dejarme en el fin del mundo de nuevo a solas. Y la verdad es que no quiero estar en este apocalipsis solo. No quiero.

Y existen límites para no ahuyentar a una chica, entre estos se encuentra el límite físico. Darle un masaje para quitarle el dolor de su espalda es cruzar el límite y no planeo cruzarlo si no se trata de vida o muerte.

- - ¿Qué es? – me pregunta Bella

- - Nada, creí que tenías un animal en la ropa

- - ¿Qué? – da un salto y comienza a sacudirse la ropa

- - No era nada

- - ¿Seguro? – parece más alterada que si le hubiese dicho que he visto un extraterrestre. Sus ojos me están mirando serios y asustados. ¿Le tiene miedo a los insectos? Intento no mirarla con decepción, es una niña.

- - No era nada – suelta el aire de sus pulmones y vuelve su mirada al frente. Ridículo.

Camino tras ella vigilando que cada paso dado sea seguro. No se escucha nada aún, tal vez este día sea tranquilo, desde que estamos juntos los días han sido tranquilos, exceptuando al día anterior llevábamos un record de días sin fenómenos. Pero ahora nuevamente el miedo y la inseguridad se encuentran presentes y lo único en lo que puedo ser capaz de pensar es:

Maldita sea, no quiero morirme.

Los siento incluso antes de escucharlos. Mi piel se eriza y me recorre un escalofrió por la espalda. Algo dentro de mí sabe que estoy en peligro y comienzo a buscar con frenesí. Llevo rato buscando un buen lugar al que esconderme. Un mercado está a mi derecha y la puerta está en el suelo, parece un lugar fácil de entrar pero cualquiera podría entrar lo que significa que no es un lugar seguro.

En eso me encuentro pensando cuando escucho gruñidos y gritos extraños. No hay disparos solo gritos de personas. Bella se detiene y yo no lo pienso cuando tapo su boca y le tomó de la cintura.

La estoy cargando y metiéndola dentro del mercado. La bajo al suelo una vez que la oscuridad del local nos invade. La sujeto del brazo y comienzo a caminar dejándome llevar por mi inexistente sentido de la vista con escasa luz.

-¿Qué está pasando?

- Ven

¿Cómo me voy a defender?

Bella solo tiene una pistola y dice estar escasa en municiones. Los disparos harán que nos encuentren, necesito algo, necesito algo.

Toco la pared del fondo. El olor a podrido y descomposición está más presente. Quiero creer que el mal olor se debe a la comida que está en los refrigeradores y no a un cadáver. No planeo comprobar de donde proviene el olor.

¿Qué haremos?

¿Necesito ver? La oscuridad comienza a desesperarme. Una lámpara.

- ¿Lámpara? – no me atrevo a decir más que esa palabra

- Toma – sujeto con fuerza el delgado objeto, no dejo de mirar hacia la entrada de la tienda. Encuentro el botón de la lámpara, pongo mi mano sobre el foco y la enciendo. La luz sale entre mis dedos. En efecto la pared del fondo son refrigeradores. Comienzo a caminar en busca de la hielera. Esto es arriesgado, pero es peor seguir afuera. Abro la puerta, las bolsas de hielo ahora están vacías o se han convertido en agua.

- Entra

Bella no necesita explicaciones es lo que me gusta de ella. Sabe cómo sobrevivir, más o menos. Entro tras ella y apago la luz. Mis tenis se mojan, mis pantalones se mojan hasta los tobillos, todo mi cuerpo odia el contacto con el agua fría pero lo soporto. Cierro la puerta y mantengo mi mano en la manija. Sé que la puerta de la hielera es de vidrio pero confió en que la oscuridad sirva de algo.

Los gritos siguen escuchándose, cada vez más cerca, cada vez más cerca. Son más escandalosos y realmente es un sonido aterrador.

Escucho cosas siendo lanzadas y veo sombras pasar entre los pasillos, sujeto la puerta con toda la fuerza y contengo la respiración. ¿Son personas? ¿Realmente son personas? Sus cuerpos son lo suficiente pequeños para pertenecer al de una persona. ¿Son personas?

¿Por qué hacen tanto ruido?, ¿Qué diablos creen que hacen?, ¿Cuándo se detendrá esto? Algo podría venir si ellos siguen con todo ese ruido ¿Qué está pasando?, ¿Qué creen que están haciendo?

El agua de la hielera está tan helada como el agua del río, asumo que se debe al frío del clima. Maldición solo quiero salir de aquí.

Me concentro en no hacer ruidos y mantener la puerta cerrada, siento la cabeza de Bella enterrándose en la espalda de mi camisa. Mi corazón está latiendo con fuerza. Justo anoche le he prometido que no dejare que nada le suceda, no quiero romper mi promesa tan pronto, no quiero hacerlo, de verdad no quiero.

No sé cuánto tiempo pasa pero el ruido disminuye, las sombras desaparecen y lentamente el sonido se sigue alejando. No estoy seguro de salir, no quiero salir. Mi corazón sigue palpitando con fuerza contra mi pecho. No me muevo, sigo respirando muy despacio y toda mi fuerza sigue puesta en mis manos.

Después de lo que a mí me parecen siglos el sonido por fin desaparece, siento algo palpitando en mi oído, el silencio que es solo interrumpido por las respiraciones descontroladas de Bella.

He visto en mi vida demasiadas películas de terror, no debo salir tan pronto, tengo que permanecer aquí el tiempo que crea debido.

Abro la puerta y salgo de la hielera. Bella me sigue sin soltar mi brazo. Me detengo y hago un esfuerzo supremo para escuchar más allá de este lugar pero no escucho nada fuera de lo normal.

- - ¿Se fueron?

- - Eso creo

Enciendo la lámpara alumbrando a los estantes, la mayoría de ellos están vacíos. Ilumino el techo hasta que encuentro el letrero con número de pasillos. Solo hay cinco números. Camino por el último pasillo de la tienda leyendo cada cartel. Mis zapatos mojados rechinan a cada paso que doy.

Me dirijo al único pasillo que corresponde a Ropa, maquillaje, baño y limpieza. Necesito calcetines o al menos ese es el pretexto que tengo en mi cabeza para no salir de la tienda tan pronto.

- - Mis pies están helados – dice Bella hincándose y quitándose sus zapatos. La ropa esta tirada y al parecer mucha de ella rota en el suelo pero hay ropa. Busco calcetines. Encuentro varios de hombre. Me quito mi tenis y lanzo mis calcetas mojadas a alguna parte sustituyéndolas por unas nuevas.

- - Toma – le paso a Bella unas, ella sigue intentando calentar sus pies. En una mano tengo mis dos tenis mojados y en la otra llevo un pantalón de ejercicio. – Vuelvo, toma – le dejo su lámpara y me alejo al siguiente pasillo de al lado.

No es que tema que me vea en ropa interior pero no siento que ella lo tome de buen modo. Me quito mi pantalón de mezclilla y me pongo el pantalón de ejercicio, esta frío pero ni de cerca tanto como mi mojado pantalón de mezclilla.

Hace demasiado frío. ¿Por qué hace tanto frío? Ya debería de ser primavera. Solo quiero salir de aquí y escondernos en un lugar más seguro, encontrar armas o lo que sea. Justo ahora estamos indefensos.

Sujeto mi tenis con fuerza, son los únicos que me quedan. Tendré que salir caminando descalzo hasta el hotel y dejarlos secar. ¿Podría ir descalzo en busca de armas?
Al diablo. Necesitamos conseguir algo para defendernos, si es necesario volveré a calzarme mis tenis.

- - ¿Edward?

- - Estoy aquí – respondo con el volumen más bajo que mi garganta puede dar. Maldita sea hace demasiado frío.

Camino a donde esta ella.

- - ¿A dónde vamos?

- - ¿Armas?

- - ¿Es seguro buscarlas?

¿Es seguro?

No creo que el problema deba ser mi mayor problema, hay algo allá afuera y no entiendo lo sucedido con esas personas escandalosas pero no es seguro. ¿Es seguro escondernos sin estar armados?

¿Es seguro buscar armas sin llevar una?

¿Qué es menos seguro?

¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?, ¿Qué prefiero? ¿Esconderme o estar preparado para luchar? ¿Luchar? Yo no quiero luchar, yo quiero seguir con vida. Al diablo si eso significa ser un cobarde. Un hombre no salva el mundo. Esas películas mienten. Yo no seré ese hombre así que debo esconderme bajo un agujero de ser necesario para mantenerme con vida.

- - Mañana buscamos armas – digo creyendo que eso es lo más seguro. En ese momento es lo mejor, no quiero seguir afuera si hay más cosas afuera conmigo.

- - Bien, vamos.

- Vamos.

Actualidad

Corre.

Corre.

Corre.

Rápido.

Exhala.

Inhala.

Por la nariz.

¿Por la boca?

Solo corre.

Corre.

Corre.

Acelera ritmo.

Distingue sombras.

Evita tropezar.

Sigue corriendo.

Acelera.

Disminuye.

Salta.

Acelera.

Corre.

Sigo lanzando órdenes a mi cuerpo y no me detengo. Emmet y Jasper van justo detrás de mí, yo siempre había sido más lento que ellos pero compruebo que mi condición ha mejorado tras todo el tiempo que ha pasado y la vida que hemos llevado.

¿La vida?

Solo han pasado un par de meses.

Eso no es una vida aunque se siente como si hubiese pasado toda una. Debemos seguir corriendo. ¿Cuánto tiempo?, ¿A dónde nos lleva este río? No tengo ni la menor idea.

Solo quiero mantener mi mente en el presente, no quiero pensar en las probabilidades de no encontrar a mi hermana. Ya la perdí una vez, nos hemos por fin vuelto a encontrar después de tanto tiempo. No la perderé de nuevo.

Corre. Salta. Corre.

¿Y Bella? La idea de perderla me sobrepasa así que no pienso en ello. Vuelvo a concentrarme en el presente. Sigo corriendo y manteniendo la respiración controlada. Corre. Más rápido. Corre.

- - Debemos descansar – grita alguien de atrás. No, no debemos descansar. Esas cosas no se detendrán.

- - Separémonos – dice otro hombre. Todos comienzan a detenerse. Por esta razón los grandes grupos no son una buena idea. Maldita sea.

Estoy empapado de pies a cabeza, tiemblo y solo puedo pensar en lo mucho que desearía estar en el suelo de cierto pasillo con una frazada caliente y cierta chica a mi lado.

- - Debemos votar

- Somos diez hombres. Votemos. ¿Correr o trepar arboles?

Ambas cosas me resultan lo mismo. He hecho ambas cosas anteriormente y ambas cosas me han llevado a seguir con vida. ¿Esconderse o escapar? Tarde o temprano vamos a cansarnos y tarde o temprano podrían encontrarnos. Tenemos que decidir cuál es el modo de durar vivos por más tiempo.

Busco con la mirada a Jasper, está a mi derecha sujetándose el estómago y dando bocados de aire. Emmet al otro lado de Jasper está manteniéndose de pie con ayuda de sus rodillas y sus brazos. Sé lo que ellos elegirán y también sé que no me alejare de nuevo.

- - Separémonos. Corran o escóndanse. Pero debemos movernos ya.

La votación se realiza, afortunadamente solo dos personas quieren seguir corriendo y no planean hacerlo a solas en una noche oscura y lluviosa.

Ayudo a Emmet y a Jasper a subir al árbol una vez que yo ya me encuentro arriba. Subir no es difícil aunque el tronco mojado puede resultar resbaladizo. Intento encontrar ramas fuertes para seguir subiendo, la oscuridad me pone alerta y en ausencia de la luz de la luna todo se vuelve más complicado.

Suben tres personas por árbol. Estamos advertidos. No podemos poner en riesgo a los que se encuentren en otros árboles, si alguien cae o es atrapado en el peor de los casos queda por su propia cuenta.
Somos un grupo dividido a pesar de que Bill crea lo contrario. Se sorprendería de ver el modo en que la ayuda en casos como estos simplemente parece desaparecer.

¿Qué debemos hacer?

Esperar en silencio.

Escucho a algunos hombres batallando en subir. No estoy interesado en ellos. Solo me preocupa el ruido que siguen haciendo por sus discusiones.

- - Silencio todos – alguien ordena. Emmet y Jasper están sentados en unas ramas gruesas solo unos centímetros debajo de mí. Estamos a una altura peligrosa, si caemos podríamos llevarnos una lesión que justo ahora no es deseada.

Quiero pensar en otra cosa, no debo dormirme pues no confió en no caer pero la verdad es que estoy realmente agotado. Me quito la chamarra y la amarro con fuerza al tronco y a mi pierna derecha. Espero que eso detenga un poco mi caída y me dé el tiempo necesario para volver a mi lugar seguro.

Lugar seguro.

Tenía eso antes de encontrar ese refugio con tantas personas, incluso ese lugar era más seguro que todo lo que habíamos encontrado y nuevamente me encuentro en un lugar peligroso. No me arrepiento de haber llegado a Villa Milagro, me preocupa el hecho de que jamás vuelva a encontrarme en un lugar seguro.

Bella tiene razón, ese era nuestro hogar.

No tengo idea de cómo salir de este bosque y llegar a la ciudad. ¿Cómo voy a encontrar a mi hermana?

Dejo que los minutos avancen. Quiero pensar en algo además del frío que hace arriba de un árbol cuando se está mojado de pies a cabeza pero no puedo pensar en otra cosa.

Necesito calor. Necesito pensar en otras cosas, necesito un recuerdo reconfortante o en el peor de los casos un pensamiento que me recuerde que me he encontrado en peores situaciones y sigo aquí con vida.

Solo puedo pensar en una única cosa que se repite en mi cabeza a gritos:

No quiero morirme.

Pienso en mis padres, en mis padres de aquella otra vida. Escucho apenas la voz de mi madre regañándome por perder a mi hermana en la feria. Ese había sido el mayor peligro al que Alice estuvo expuesta antes ahora ella corre un peligro más evidente. Yo corro un mayor riesgo también, esta vez un choque de motocicleta va a ser una simple piedra en el camino.

¿Cómo vamos a salir de aquí?

¿Cómo vamos a bajar? Evito mirar a la oscuridad debajo de mí. Se escuchan disparos cerca aunque podrían estar más lejos de lo que creo. Giro la cabeza a la derecha intentando escuchar. Vienen de allá. Veo a lo lejos unas luces. ¿Son carros, son ellos o disparos?

Siento mis nervios acabando con mi paciencia. Debo seguir quieto y en silencio. Tengo sueño. Bostezo y agito mi cabeza para evitar pensar en el cansancio.

Piensa en ella. Piensa en esos momentos tranquilos. Piensa en un momento más difícil que esto. Lo que sea.

23/03/2012

Despierto por el ruido. Tardo unos minutos en acostumbrarme. Es ella. Nuevamente está llorando. ¿Por qué tiene que hacer tanto ruido en la noche?

Tiene todas esas horas del día para llorar pero decide hacerlo cuando es la hora de dormir. Vamos. Ser gentil se está convirtiendo en una tarea complicada. Necesito a Bella para no perder la cabeza así que debo hacer todo para conservar a mi compañera o volveré a la soledad.

No estoy seguro de si las amenazas funcionen conmigo mismo pero sé que si digo algún comentario respecto a esta situación podría arriesgarme a perder a mi compañera.

Pongo mi almohada sobre mi cabeza. Tiene que callarse. Quiero dormir. Solo quiero dormir.

Cuando vuelvo a abrir los ojos es de día. Necesito un baño. Apesto. Sé que no tenemos tanta agua y debemos ser ahorrativos pero realmente necesito un baño. Entro al baño y me observo frente al espejo, tengo barba de algunos días. Me estoy descuidando y me importa una mierda. Doy un aspecto de vagabundo, ahora entiendo porque casi me patean el trasero hace dos días.

Reconozco que sí me viera jamás estaría cerca de mí. A mí no me importa pero debo ser considerado con ella. ¿Por qué ella no es un hombre? Las chicas son demasiadas complicaciones. Tengo unas tijeras y un rastrillo entre otras cosas. Necesito un corte de cabello pero por el momento puedo conformarme con deshacerme de esta barba.

Mierda. Me apresuro a rasurarme a pesar de la sangre que sale en pequeñas cantidades de mi herida. ¿Cómo diablos me he cortado? Lavo mi cara y quito lo que resta de jabón.

Sigo necesitando un baño, estoy lleno de tierra y apesto. Y ahora tengo un corte en la barbilla.

¿Cómo hace Bella para no verse tan sucia? Ella no apesta y su cara no tiene tanto polvo como la mía. No creo que tome un baño diario, eso sería desconsiderado de su parte y sabe que no podemos arriesgarnos a quedarnos sin agua.

Al diablo.

Entro a la ducha. Tomo agua de la regadera y observo el agua con tierra caer a mis pies. Soy un verdadero asco.

Media hora más tarde me encuentro caminando a la habitación de ella. Toco la puerta un par de veces pero no hay respuestas.

- - ¿Bella?

Nada.

Giro la perilla y vuelvo a decir su nombre pero no hay respuestas. Entró a la habitación, no está dormida y la puerta del baño está abierta. Camino hacia la ventana que tiene vista a la alberca. Tampoco se ve cerca.

Salgo de ahí y comienzo a buscarla por los pasillos, lo único que llevo de arma es unas tijeras con las que se suponía que ella cortaría mi cabello.

- - ¡Bella! – grito más fuerte esperando respuestas. Tengo un mal presentimiento.

¿Ella no se iría sin decir nada o sí?

Recuerdo lo que los tres cerdos dijeron: ella simplemente se marchaba en medio de la noche. ¿Se fue anoche?

Maldición.

Las cosas. La comida.

Salgo corriendo hacia el patio de la alberca, nuestras municiones parecen intactas. Me acerco y me cercioro de que ella no se haya ido con la comida pero todo está ahí. ¿Se habrá ido sin llevarse nada ni avisar?

Parece poco probable pero no es imposible. Me siento en una de las sillas reclinables. ¿Qué queda ahora? No planeo salir solo sin ningún arma. Necesito pensar en algo.

Me levanto y camino a recepción. Paso al lado del mostrador y busco en los cajones. Encuentro lo que busco. Una guía turística. Tomo un folleto y observo el mapa en miniatura de la ciudad. Me encantaría que hubiera luz para encontrar lo que busco en internet o tener un GPS a la mano pero esto es todo lo que queda. Un mapa en miniatura.

Usted está aquí.

Señala una pequeña flecha la ubicación del hotel. Hay señalamiento para restaurantes y sitios de diversión, me parecería absurdamente perfecto que señalaran un lugar donde vendieran armas.

Bueno, este mapa puede servir para después. Consigo una pluma roja y comienzo a marcar las cuadras que ya he recorrido caminando y que sé no encontrare nada de armas. Tomo una pluma azul y marco otros sitios donde aún queda comida. No todo está perdido. Guardo el mapa y las plumas en el bolsillo de mi pantalón.

Deberé encontrar el lugar de las armas por cuenta propia. Talvez podría ir a una estación de policías, ellos deben tener algo aunque lo dudo.

En la última de mis opciones siempre hay personas muertas con armas a las manos a las cuales recurrir. No quiero estar cerca de un cadáver pero realmente necesito armas.

Camino hacia la azotea del hotel. Tengo que subir todos los pisos y luego una escalera pegada a la pared para abrir una pequeña puerta pegada al techo. Una vez en la azotea la ciudad se ve de todas partes. No me acerco a la orilla, no quiero estar ni de broma cerca de ahí. Ya caí una vez de un techo y no planeo repetir la experiencia.

Estoy atento en busca de algo que pueda servirme, no sé si espero encontrar un letrero con un arma o algo parecido pero no esperaba verla a ella.

Está ahí. La observo a unas cuatro cuadras del hotel. Ella está corriendo y eso nunca es una buena señal. No lo pienso ni un segundo cuando ya me encuentro corriendo de regreso hacia recepción. Me siento cansado por bajar corriendo tantos escalones pero no dudo ni un segundo en lo que hago.

¿Qué demonios hace ella allá afuera?

Abro las puertas de la entrada del hotel y corro a mi camioneta. Abro la puerta del piloto, tomo la llave escondida debajo del asiento y enciendo el vehículo.

Acelero y esquivo el auto atravesado a mitad de la calle.

Maldición. ¿Dónde está?

¿Qué demonios hace afuera y qué creía que podía suceder?

Ella está mal. Es la segunda vez que tengo que salvarla y no han pasado las veinticuatro horas desde la última vez que puso su vida en riesgo. ¿Dónde está? Por favor aparece.

Pasan seis cuadras hasta que veo esas cosas. Mierda. Son siete. ¿Esas son personas? Hay cinco personas corriendo frente a los monstruos.

¿Pero qué cara...

Acelero. Doblo una esquina antes de donde se encuentra ella, jamás podre pasar desde atrás. Para mi suerte la calle no está bloqueada, vuelvo a doblar en la siguiente y avanzo tres cuadras más antes de volver a la calle por la que iba Bella. Acelero. Rápido. Rápido.

La veo correr. Ella viene hacia mí. Están por alcanzarla. Corre Bella. Corre. Acelero. Vamos. Una cuadra. Media cuadra. Doy un giro quedando justo frente a ella, me da el tiempo suficiente de abrir mi puerta y no tengo que decir nada cuando ella salta y sube sobre mí. Vuelvo a acelerar y cierro la puerta.

Su cuerpo bloquea mi visión.

- - Necesito ver – ella pasa al lado del copiloto. Esta agarrando aire con fuerza. Su cara se ve roja del esfuerzo y asustada. Dejo de verla.

Maldición.

Por cuestión de segundos y ella estaría muerta y talvez yo habría supuesto que ella simplemente me había abandonado.

Veo por el retrovisor. Ellos siguen corriendo tras nosotros.

Doy una vuelta y sigo conduciendo sin rumbo fijo. No podemos volver al hotel. No si ellos siguen por ahí. Saco el mapa del bolsillo de mis pantalones y se lo doy. Sus manos tiemblan cuando toma el folleto.

- - Busca un lugar para poder ir

Ella no dice nada. La miro asegurándome de que me haya entendido, sus dedos temblorosos pasan sobre el mapa, supongo que eso quiere decir que me ha entendido.

Aprieto mis manos en el volante. También estoy temblando pero no quiero que eso se note, se supone que yo debo darle confianza y no parecer un niño con miedo.

Eso ha estado tan jodidamente cerca. Maldición. Maldición.

- - ¿Dónde estamos?

Me freno en la siguiente esquina, observo los nombres de las calles y se los digo para que busque en el mapa. Ella sigue leyendo el mapa. Yo estoy aun detenido sin dejar de mirar al frente, a los lados y por el retrovisor. ¿Aún estamos cerca?

- - Avanza tres cuadras y dobla a la derecha. ¿Tenemos gasolina?

- - Si

- - Hay un lago o algo cerca. Podemos ir ahí.

Lo que sea con tal de poner distancia. Sigo conduciendo en silencio. No estoy seguro de encontrar mi voz.

- - ¿Los viste? – asiento, estoy aturdido. ¿Qué diablos fue eso? – Están con ellos. Parece que así es. ¿Qué les hacen? – su voz está temblando. Yo estoy temblando. Esto está realmente mal.

- - ¿Te seguían?

- - Sí. Vi a un par y me acerque para preguntarles sobre…

- - ¿Preguntarles? ¿Qué sucede contigo? Eran unos desconocidos podrían haberte hecho daño, rayos, casi te matan.

- - Yo no sabía que ellos estaban… son personas. Creí que eran otros sobrevivientes como nosotros. Me empezaron a perseguir. Y… - ella comienza a llorar. Cierro los ojos y vuelvo a abrirlos, necesito concentrarme. Veo los arboles del bosque.

Hay manera de pasar en auto así que no lo dudo cuando entró y me estaciono hasta estar seguro de que estamos escondidos entre los árboles. Ella sigue llorando.

Bueno, yo había pedido que llorara a la luz del día y no en la noche. Esto es mi culpa.

- - Estas bien, Bella. Estas a salvo – intento tranquilizarla en vano.

- - No entiendes. Tuve que dispararle a uno.

- - ¿A un extraterrestre? Ya lo has hecho antes – ella comienza a negar con su cabeza y vuelve a llorar con fuerza. A una persona.

- - Casi me atrapaba, no estaba pensando y yo… ¡oh cielos! He cometido un asesinato.

¿Está bromeando? Parece que no es así.

- - Eso ya no es un crimen. Eras tu o él.

- - Ella.

- - ¿Qué?

- - Era una mujer

- - No pienses en ello, ellos no parecen personas.

- - Lo son.

- - Te estaban siguiendo.

- - Lo sé o estaban huyendo también – negué con mi cabeza. Esas personas no lucían como nosotros. Para comenzar iban casi desnudos y actuaban como dementes.

- - No

- - ¿Cómo estás seguro?

- - No parecían como nosotros

Bella sujeta sus brazos con fuerza alrededor de sus piernas. Apago el auto cuando soy consciente del ruido que hace el motor.

- - ¿Bella?

- - ¿Están con ellos ahora? - ¿Lo estaban? - ¿Eran los mismos de ayer?, ¿También tenemos que tener cuidado de las personas?, ¿Qué hacen con ellos?

Ella tiene las mismas dudas que yo respecto al tema pero ninguno de los dos tiene las respuestas.

¿Qué nos hacen? ¿Acaso quitarnos la vida no era suficiente? ¿También nos convertían en cazadores de humanos? Vuelvo a mirar a Bella. Si no hubiera salido a la azotea ella estaría muerta.

- - Nunca más vuelvas a salir sin mí. Es una nueva regla. Ninguno de los dos saldrá solo o sin auto.

- - Bien

- - Perfecto

Volvemos a quedarnos en silencio. ¿Qué sigue ahora? ¿Qué debemos hacer?

- - ¿Edward? – me llama a pesar de que estamos a menos de diez centímetros de distancia

- - ¿Si?

- - ¿Matar a una persona me convierte en asesina?

¿No siempre lo hacemos? Todo el tiempo debemos matar o morir. Un juego humanos contra extraterrestres. En la guerra matar a otra persona suena valido. Talvez esto sea una guerra y ahora nuevamente nos enfrentan contra nuestra misma especie. ¿Eso nos convierte en asesinos?

- - No – le respondo con seguridad aunque no estoy seguro de que sea una respuesta sincera – hiciste lo que tenías que hacer para seguir con vida.


EPrimero que nada disculpas como siempre por el retraso. Tengo un pequeño aviso para aquellas personas que hayan leido mi fic "Retos de la vida" que tenía suspendido por un largo, largo tiempo. Lo he editado (errores ortograficos y gramaticos) y espero subir capitulo nuevo hoy.

Espero sus comentarios. No tienen idea de cuanto extrañaba escribir y terminar capítulos.

Las invito a que accedan a mi perfil para leer mas capitulos. Y gracias por su paciencia.