CAPÍTULO 29

El sol de la mañana se colaba entre las cortinas. Caroline dormía entre mis brazos completamente desnuda. Solamente imaginarla me hacía poner duro. Pero después de haberle hecho el amor cuatro veces en esa noche, solo podía dejarla dormir antes de que tuviéramos que irnos al hospital.

Me levanté y me metí en la ducha sin despertarla. Cuando me duche fui a la cocina y preparé el desayuno con lo que encontré en la nevera de Bill.

- Buenos días – saludó Caroline entrando en la cocina cuando estaba acabando sus huevos revueltos.

- Buenos días, cariño – me giré para encontrarla vestida con su pijama y sus ojos somnolientos – Tienes hambre?

- Sí. Has preparado el desayuno.

- Estabas agotada. Necesitas reponer fuerzas – sonreí haciéndola sonrojarse.

Nos sentamos a desayunar. Caroline estaba muy silenciosa esa mañana.

- Estás bien, cariño? – tomé su mano por encima de la mesa haciéndole pequeños círculos en el dorso con el pulgar

- Sí, sólo estaba pensando…

- Qué es lo que te preocupa, ángel? Te arrepientes de lo que sucedió ayer? – pregunté con preocupada cautela

- No, claro que no…

- No quiero que te arrepientas de nada, ángel…

- No quiero arrepentirme, Nik.

- Entonces qué es lo que te preocupa? Es por tu padre? Porque tú sabes que él estará bien, verdad?

- Sí, lo sé – dijo bajando la mirada

- Qué sucede, Ángel?

Suspiró y le dio un trago a su café antes de decidirse finalmente a hablar.

- Anoche… - comenzó y fijó su mirada en mi rostro preocupado – Anoche no utilizaste protección y yo tampoco estoy tomando precauciones…

- Era eso – respiré tranquilo al descubrir que no intentaba decirme que lo de la noche anterior había sido un error o algo similar

- Sí – me miró con sorpresa – No te preocupa?

- Si tengo que ser honesto, no me preocupa especialmente

- Por qué no?

- Bueno, no es que no me preocupe que pudieras quedar embarazada. Sí me preocupa un poco, pero solo porque no sé cómo se lo tomaría Bill, pero estoy seguro de querer que tú y yo tengamos un bebé, y éste es un momento tan bueno como cualquier otro – expliqué

- Quieres que me quede embarazada? – preguntó mirándome con desconcierto

- Definitivamente. Supongo que deberíamos hablarlo tú y yo antes, pero yo estoy seguro de querer que tengamos un bebé, aunque si tú quisieras esperar un poco, no sé, por la universidad o así, entonces por mí está bien. Pero yo tengo muchas ganas de tener un bebé contigo.

- De verdad?

- Claro que sí, ángel. Pero qué piensas tú de esto? – pregunté acariciando su rostro

- Yo también lo deseo. Lo pasé muy mal cuando perdí nuestro bebé. – susurró bajando la mirada con tristeza

- Lo sé, cariño, pero eso no volverá a suceder. Te prometo que no.

Meditabunda bajó la mirada hacia su desayuno.

- Ángel – le llamé y me miró – Quiero que vivamos juntos – dije observándola fijamente

- A qué te refieres?

- Que cuando todo aquí esté bien y volvamos a Nueva York, quiero que te mudes conmigo a mi departamento

Nuevamente bajó la mirada con sus mejillas sonrojadas.

- No sé, Nik

- Por qué no? Qué dudas tienes? No quieres vivir conmigo?

- Claro que sí, pero es que… - dejó su explicación en el aire

- Qué sucede, nena? Podemos casarnos antes si así lo prefieres, lo que tú quieras, pero necesito que vivas conmigo

- No es eso, aunque no sé qué pensará Bill de que vivamos juntos sin casarnos…

- Entonces no hay problema, ángel, nos casaremos. Pediremos una licencia matrimonial y nos casaremos tan pronto como la obtengamos, o mejor aún, podemos ir a Las Vegas y casarnos en el momento. Como tú desees, amor, pero no quiero que estemos separados.

- No es por eso; en realidad no es importante para mí el trámite de la boda

- Entonces? – indagué

- Es que – dudó – qué dirá tu familia, Nik? No creo que estén de acuerdo

- Qué dices? Te amarán. No tanto como yo, pero te amarán.

- Yo no estoy tan segura. Tu familia y la de tu ex novia son amigas; no creo que les parezca bien que la dejes para estar conmigo

- Tonterías – aseguré sabiendo que Caroline se acercaba más a la realidad de lo que creía, al menos en lo que a Michael respectaba

- Llevabas años con ella – continuó

- Ángel, mi madre sólo desea que yo esté con quien me haga feliz, y esa eres tú. Rebeca está loca por conocerte, me lo pide todo el tiempo – me miró con incredulidad – Verás que te adorarán.

- Y tu padre? – indagó

- Mi padre se acostumbrará y estará feliz por mí

- Estás seguro?

- Claro que sí – me acerqué a ella y la tomé entre mis brazos para besarla con ardor.

Cuando ese lunes llegamos al hospital, Bill ya había despertado y Jenna estaba con él. El médico nos informó que había pasado una buena noche y su recuperación era satisfactoria.

Tyler y Richard también habían estado en el hospital para verlo. Yo no había entrado a verlo, ya que no creía que fuese muy bien recibido; las últimas noticias que Bill había tenido sobre mí, eran que le había roto el corazón a su hija por lo que creí conveniente esperar a que se encontrara más recuperado para que Caroline nos presentara.

Estaba en la sala de espera bebiéndome un café cuando Richard Black se acercó a mí.

- Caroline dice que eres cardiólogo – me preguntó cuando se hizo un café de la máquina expendedora

- Así es – asentí

- Crees que Bill se pondrá bien?

- Sí – le aseguré – Sin dudas

- Bueno, eso está bien. Ahora que Caroline está viviendo en Nueva York, Bill está solo mucho tiempo

- La intervención que le han realizado no requiere muchos cuidados especiales, una buena dieta y un poco de ejercicio

- Sin dudas Jenna se encargará de eso. Ella y Bill se han hecho bastante cercanos en estos últimos tiempos…

Podía notar que ese hombre se debatía entre decirme o no algo que imaginaba de qué se trataba. Tras un largo silencio por fin habló.

- Conozco a Bill desde el instituto – lo miré prestándole atención – Muchos años – sonrió – Cuando Elizabeth murió, hace ya mucho tiempo, él y Caroline se quedaron solos. Fue duro.

- Puedo imaginarlo

- Bill es como un hermano para mí y eso convierte a Caroline en una sobrina; una hija más diría yo.

- Sé que son muy cercanos. Caroline me lo ha dicho

- Este verano, cuando Caroline volvió de Nueva York, estaba muy mal – temblé con sus palabras pero más aún cuando clavó sus profundos ojos negros en mí – Nunca la había visto así

Bajé la mirada avergonzado

- Se comenta que tú tuviste parte de culpa en su estado…

- Lo hice. Fue mi culpa. Lastimé mucho a Caroline este verano.

- Sé que mi hijo no es del todo imparcial en lo que a Caroline respecta, pero él dice que tú te burlaste de ella, que disfrutaste riéndote a sus expensas durante bastante tiempo…

- Sé que es lo que parece pero no fue así – le contradije y al mirarlo pude ver que esperaba una explicación mejor

Levantó una ceja interrogante y tuve que alejar la mirada

- Lastimé a Caroline – confesé – No fui del todo honesto con ella. Le oculté gran parte de mi vida, pero la amo y la amé desde el principio, en eso nunca la engañé. Pero no supe cómo solucionar los problemas de mi vida de entonces. Fui un idiota y cuando por fin pensé que tenía todo resuelto, Caroline se enteró de mi mentira y ya no me permitió explicarle ni suplicarle perdón.

- Y ahora qué ha cambiado?

- No ha cambiado lo que siento por ella, desde luego; y espero que tampoco cambiara lo que ella siente por mí. Pero yo he arreglado mi situación y ahora puedo estar con ella de la forma que siempre quise estar. Sin ocultarle nada, sin ocultarme ante nadie. Amo a esta chica y quiero formar mi vida y mi familia con ella, y sé que ella lo desea también.

- Bill también estaba muy molesto contigo

- Lo entiendo

- Tal vez no sea fácil que te disculpe

- Lo sé, pero haré todo lo que él necesite para confiar en que amo a su hija por sobre todas las cosas, y sólo quiero hacerla feliz.

- Pues, te deseo suerte – sonrió – Bill no es un tipo fácil…

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