Disclaimer: la magia es de JKR. Dile NO al plagio.
FOREVER
Mother
Desayunaba tranquila mientras todo el equipo de Gryffindor planeaban qué iban a hacer el sábado en Hogsmeade. Hugo estaba más que agradecido conmigo, ya que le había insistido a Albus que no pusiera entrenamiento ese anteúltimo sábado libre antes de las vacaciones de Navidad. Hugo quería pasar tiempo con su querida novia, Brooke, que creo que era su primer aniversario de novios. Rose charlaba con mi hermano, que visiblemente estaba aburrido, porque lo único que Rose le decía era lo mal que había organizado sus tiempos, que, si seguía así, no llegaría ni cagando a los EXTASIS y que podría aprovechar ese sábado libre para estudiar y ponerse al día con las materias. Y a Albus lo único que le importaba era el partido que llegaría en una semana.
Gryffindor contra Slytherin, el partido del año, el partido esperado por todo el colegio. Corrección, esperado por todos, menos para Scorpius. Desde hace tres semanas que viene diciéndome lo mismo, que no debería jugar, porque no era bueno para el bebé o porque me podría pasar algo a mí... Idiota. Si yo no juego, ¿quién juega por mí? No había reemplazo para los buscadores, si el buscador no podía jugar, era el fin para el equipo. Me insistía tanto, que hasta insinuó que Slytherin abandonaría el partido, abandonaría la copa y con ese comentario, se llevó una bofetada de parte mía. ¿Acaso estaba loco? Ya de por si, toda su casa lo odiaba, por el pobre desempeño del último partido que jugó... No necesitaba ganarse más odio. Sé que a él no le importaba, pero a mí, sí.
Miré instintivamente a la mesa de las serpientes. Scorpius estaba hablando con Eri. Los hermanos se veían muchísimo mejor, en sus semblantes se les notaba una alegría muy rara en los Malfoy, especialmente cuando estaban entre tantas personas. Sabía que a Eri todavía le dolía la partida de su abuelo, pero poco a poco iba asimilando las cosas. Los dos hermanos me miraron. Ambos me sonrieron en sincronía. Albus se dio cuenta y carraspeó un poco, pidiéndome que le dé mi atención a él. Me reí -¿Quieres agua?- le pregunté con un dejo de un sarcasmo divertido.
-Sí, por favor- nos reímos y le serví una copa de agua. Albus estaba hecho un sol. Después de tanto insistirle, Scorpius me confesó que había sido Albus el que lo había dejado entrar a la torre de Gryffindor. Sé que eran amigos, por más que ellos lo negaran hasta la muerte. Estaba muy feliz. Siempre creí que ellos podrían ser grandes amigos, a pesar de las diferencias que podrían éstos tener. Eran muy parecidos en cuanto al carácter y la forma de pensar. Y aunque ellos jamás lo admitirían, les gustaban las mismas cosas, ya sea música, libros, Quidditch, etc.
Albus claro que no conocía la realidad de mi relación con Scorpius, sabía que nos queríamos y que según él, éramos una especie de novios. ¡Por Merlín! Si tan solo supiera que estoy casada con él y esperando un hijo suyo... ¿A quién mataría primero? ¿A mí o a Scorpius?
-¿Tú que harás el sábado, Lily?- cuestionó mi hermano, cortándole la coversación a Rose. Ella frunció los labios y decidió comer en silencio.
-Pues...- tenía un chequeo médico. La abuela de Scorpius me había mandado una carta justo antes del entrenamiento de ayer (por eso, mi insistencia de que no hubiera otra práctica dicho día) diciéndome que ella me haría un chequeo para ver que todo estaba en orden -Creo que me quedaré estudiando con Stephie.
Mi amiga, que estaba a mi lado y que ya estaba al tanto de todo, le sonrió a Albus -Sí, tenemos varios ensayos que escribir y practicar algunos hechizos- me ayudó mintiendo. Pobre... De seguro que deberá estar todo el día encerrada en la habitación para apañar la mentira. Le debía una muy grande.
-Está bien- masculló y bien bajo dijo algo sobre Malfoy y una cita que claramente se estaba imaginando. En fin, se levantó y se fue, porque justo ingresaba DJ con Dave. Tenía que hablar con él, ayudarlo un poco, tal como él me ayudo con Scorpius... Así que, me disculpé con Stephie y me fui tras mi hermano.
Lo alcancé y pasé mi brazo por su hombro -¿Qué te parece si terminamos el desayuno en las cocinas? Tienes dos horas libres, ¿verdad?
-Yo sí, tú no- me dijo con una sonrisa.
-Ay, pero es con Hagrid, no pasa nada- le dije soltada. No me gustaba faltar a sus clases, porque lo quería muchísimo, pero en este instante era una ausencia necesaria. La familia era más fuerte que una clase.
-Eres un caso perdido, princesa bebé- me llamó tal cual me llamaba James. Le di una manotazo en la nuca. No le permitía ni siquiera a él, que me llame así. Era algo que tenía con James y con nadie más. Él se rió porque lo sabía y me lo había dicho para molestarme.
Bajamos hasta las cocinas, donde los elfos domésticos chillaban de la emoción. Hacía mucho que no íbamos juntos por aquellos pagos. Creo que la última vez había sido el año pasado, después del fiasco con Luzter.
-Nos quedamos con hambre. ¿Podrían ayudarnos, si no es tanta molestia?- dos elfos nos hicieron sentar en una mesa, mientras que otros tres nos servían manjares, que si mal no me equivoco, ni siquiera se sirven en el Gran Comedor.
-Gracias- les dije. Ellos asintieron con varias reverencias y nos dejaron comer tranquilos a mi hermano y a mí -¿Y bien?- empecé con esa simple pregunta para darle pie a que hable.
-¿Y bien qué?- levantó los hombros, sin saber qué decirme.
-Tú sabes- lo miré con tozudez.
-Y nada- replicó -Ella está con Tyler. ¿Es feliz?- No sabía si contestarle con la verdad o con la mentira -La verdad está bien, Lily. Soy un chico grande.
-Está contenta- le dije.
-Genial- no fue con un tono sarcástico, pero tampoco fue con mucha alegría que digamos.
-¿No piensas luchar por ella?
-No- contestó después de una prologanda pausa -Ella se merece lo mejor y yo no puedo dárselo.
-Quizá, sí... Sólo que empezaste con el pie izquierdo- quise animarlo.
-Y ahí fue cuando la perdí. Tyler le hace bien. Tyler es lo que ella necesita, lo que se merece- suspiró -Ella ya salió para adelante. Me falta a mí, ahora- me miró con una sonrisa jocosa -¿Tienes otra amiga que puedas presentarme? ¿Qué tal esa Stephie? ¿Tiene novio o algo?
-Eres un idiota- nos reímos juntos, mientras terminábamos el desayuno entre bromas y más risas.
oOoOoOo
Estaba sumamente nerviosa. Demasiado. Llegamos a la mansión Malfoy con un traslador, desde la torre de Scorpius. Él me tomó la mano, notando mis nervios. Estaba sudando como una cerda y eso que estábamos en pleno invierno y en la mansión más fría del mundo -Tranquila.
-Eso intento- le contesté molesta. ¿Por qué demonios él no estaba como estoy?
-Bienvenidos, muchachos- apareció la señora Malfoy. Seguía igual de perfecta. Siempre con el porte aristócrata, pero con una amplia sonrisa -Mira a quién tengo aquí- y abrí mis ojos emocionada.
-Hola, chicos- mamá me sonreía. Solté a Scorpius y fui a abrazarla -¿Cómo estás, mi niña?
-Mamá... Mamá- y otra vez sin poder controlar mis hormonas, me puse a llorar en sus brazos. Con ella aquí, me sentía completa. Mamá era lo más, no podía pedir una mejor madre y tampoco querría hacerlo. Es perfecta. La amaba tanto. Ella a mi lado, sé que podría con todo esto. Después de algunos mimos, nos separamos un poco -¿Cómo sabías?
-Tenía mis sospechas, por tus cartas cuando me decías que no te sentías muy bien. Consulté con Narcissa y ella me lo confirmó- me contestó.
-¿Estás enojada?- arriesgué.
Mamá frunció el ceño -¿Cómo voy a estar enojada, Lily? No digas tonterías. Un hijo es siempre, siempre una bendición. Estoy muy contenta, pero también preocupada. Después de todo, eres mi hija, ¿no crees?
-Eres la mejor- le dije. Miré a Scorpius y le estiré mi brazo para que se acercara, y así lo hizo -Mamá, te quiero presentar al hombre que amo, Scorpius.
-¿Cómo has estado, dulzura?- mamá lo abrazó, siempre tan cálida.
-Señora Potter- él estaba aún sorprendido -Gracias por venir- articuló con dificultad.
-No tienes por qué agradecerme, Scorpius. Sabes que siempre voy a apoyarlos.
Los cuatro juntos fuimos a una habitación bastante amplia. Ya no me sentía nerviosa. Tenía a la abuela Malfoy, a mamá y a Scorpius conmigo. Sé que estaba en buenas manos. Me acosté en la cama y levanté un poco el sweater y la musculosa que tenía puesto, dejando mi panza al aire. Apenas se notaba el pequeño bultito. Sonreí.
oOoOoOo
Gracias al chequeo supimos que el bebé estaba en perfecto estado. Llevaba quince semanas de gestación y que nacería alrededor de mayo.
-¿Quieres más té, Lily?- me ofreció la abuela Malfoy.
Le sonreí -Sí, gracias- me sirvió toda la taza, hasta el tope.
Un elfo doméstico apareció -Ama, la señora Malfoy está aquí.
Entre Scorpius y yo nos miramos -Que pase- anunció la abuela Malfoy.
Segundos después, aparecía en la sala de té, la madre de Scorpius. Mi corazón dejó de latir por un segundo. ¿Acaso venía a matarme? Temía lo peor. Scorpius se levantó para recibirla -¿Madre?
-Scorpius- le tocó el hombro y pasó detrás de él. Mamá la miró fijamente, observando cada movimiento. Llegó a mí y sin darme cuenta, me estaba abrazando. Tardé en reaccionar, pero le devolví el abrazo.
-Felicidades, Lilian- me dijo y sé que no la conocía, pero noté que sus palabras eran sinceras, verdaderas. Y en ese momento lo supe, ella también nos apoyaba.
-Gracias, señora Malfoy- la abuela Malfoy sonreía, junto a mamá y Scorpius. En unos minutos, estábamos ahora los cinco tomando el té y platicando sobre el bebé, Hogwarts y lo que vendrá.
-Señora Potter- llamó Scorpius.
-¿Sí, querido?
Yo sabía lo que le iba a preguntar y le di una patada por debajo de la mesa, pero él ni se inmutó -No sé si sabrá... Pero tenemos un partido la próxima semana, Gryffindor contra Slytherin... Yo sé que usted se acuerda de que esos partidos no son muy agradables y muy limpios...
-Sí, querido- y creo que mamá entendía hacia dónde se él dirigía.
-¿Usted cree que Lily está en condiciones para jugar semejante encuentro?- terminó con su monólogo.
Mamá me miró y comentó -Yo jugué con James de veinte semanas en mi último partido.
Y ahí saltó mi suegra -Scorpius, Lilian puede jugar hasta el quinto mes. No te preocupes.
-¿Abuela?- insistió él.
-Tu madre tiene razón, hasta el quinto mes, no hay ningún problema- mi querido esposo no hizo ningún comentario y yo le saqué la lengua, molesta, de que siga hinchando tanto con este tema. Yo iba a jugar y punto. No hay vuelta atrás -Scorpius, Astoria- los aludidos mirando a la matriarca Malfoy -Necesito unas palabras con ustedes- los invitó a salir del recinto.
Ellos se retiraron y quedé sola con mamá, que aprovechó el tiempo para enseñarme un hechizo de desilusionador, para ocultar la panza.
-Oye, mamá...
-¿Dime?
-¿Papá sabe lo del bebé?
-Por el momento, no- me informó.
-Oh... Él me envió los papeles de...
-Sí, lo sé- me dijo con un largo suspiro.
-¿Por qué no puede ser como tú? ¿Por qué no me apoya como tú lo haces?- no quería llorar, pero toda la situación con papá... Me ponía mal.
-Cariño, recuerda que tú eres su pequeña princesa. Él no esperaba dejarte ir tan pronto- me dijo con suavidad -Pero, estoy segura que entrará en razón, pronto tendrás su apoyo, Lily. Ten un poco de paciencia. Sabes que tu padre es medio testarudo, terco y cabeza dura- soltó una risita risueña que tenía.
-Espero que tengas razón, mamá- le dije, no muy convencida de sus palabras -Odio estar así con papá...
-Lo sé, cariño. Lo sé.
Capítulo dedicado a: LilyScorpfan, Serena Princesita Hale, Popis, AzuSuarez y Tini Black. Gracias, chicas.
No sé si la historia es mala o qué... Pero sus pocos reviews me desaniman... Igualmente, sigo escribiendo por amor a Lily y Scorpius. Aunque sea un poco de ánimos o tomatazos o lo que sea, me vendrían bien...
Los próximos tres capítulos estan escritos a la espera de compartirlos con ustedes. Todo está en sus manos.
Salud.
