La batalla que decidirá parte de la guerra y el destino del Uchiha y la Ex -señor del Fuego sigue su curso.

Aclaración o lo que sea: No, no soy dueño de Avatar: la leyenda de Aang y tampoco de Naruto.


Capítulo 29: La encrucijada de los vengadores (Parte 2)

Sin tiempo para retroceder Azula se vio en menos de dos segundos cara a cara con la serpiente del estómago de Kabuto; dos segundos después volvió a verse lejos gracias a la interferencia de Sasuke. En cuanto a él, se preguntaba si la había salvado por empatía o nada más por instinto. Itachi por su parte estaba concentrado en Kabuto quién continuo hablando para exponer su punto:

- Aquellos que nacieron bendecidos como los Uchiha se hicieron poderosos por todo lo que sus habilidades les permitieron conseguir, en serio son muy impresionantes y por eso los necesito. Yo conseguiré todo el conocimiento de este mundo y al fin podré reconocerme –

Al instante que terminó de hablar, Kabuto atacó usando varios sujetos que salían de él; con el primero separó al trío abriendo el suelo, con el segundo creó tres telarañas y las lanzó hacia sus objetivos sin aparentes resultados hasta que con el cuarto hizo que del suelo comenzaran a salir un sinfín de huesos con los cuales separó aún más a sus tres presas y con el último hizo un genjutsu usando una flauta en el cual quedaron atrapados todos. Sin perder más tiempo el sabio serpiente reptó hacia Azula con un último sujeto formado por varias serpientes y la mordió. En ese momento se reveló que esa no era nada más que un clon de cuervos y la verdadera estaba escondida en una de las grietas, por lo que el genjutsu sonoro no la alcanzó. Al salir de allí atacó a la serpiente gigante, algo difícil ya que su puntería falló y aun no controlaba el misterioso poder que ahora poseía. Al reaccionar Sasuke liberó a su hermano con su sharingan y ambos se deshicieron de la serpiente que estaba a punto de atraparlos. Acto seguido Kabuto se derrumbó:

- ¿Qué pasó? ¿Murió? – preguntó Azula

- No, ahora voy a activar el Izanami –

- ¿Lo que hablaste cuando cruzamos miradas antes? –

- Sí. Ya está lis…-

La frase fue interrumpida por un ataque que partió en dos a Itachi, el primero en reaccionar fue Sasuke con una bola de fuego, sin embargo fue inútil ante la técnica de agua de Kabuto. Entre el vapor que se produjo Kabuto logró atacar a Itachi recién regenerado pero se deshizo en cuervos y el real le cortó un cuerno, al intentar atrapar de nuevo a Itachi usando a Orochimaru ocurrió lo mismo, cuando Itachi le reveló que estaba en un genjutsu intentó detenerlo pero siempre terminaba donde comenzó: Atacando a un Uchiha revivido que se convertía en cuervos.

Itachi, Sasuke y Azula del otro lado del genjutsu podían ver que ocurría realmente: Kabuto se encontraba frente a ellos de pie e inmóvil. Después de explicar la mecánica del jutsu, Itachi dirigió unas palabras a sus jóvenes acompañantes:

- Ustedes se parecen, mentiría si dijera que lo han hecho bien en lo que han intentado pero esa es la verdad. Ahora han entrado a un punto de sus vidas para nuevas decisiones; no dejen que la oscuridad que los ha guiado hasta ahora se apodere de ustedes –

Dicho eso el revivido hizo que el Sabio serpiente hablara inconscientemente de lo que le había hecho a Azula. Mientras ella escuchaba Itachi se despedía de su hermano:

- Tobi planeaba secuestrar a los amigos del Avatar… en un genjutsu… cuando falló le propuse un plan B… Usar a la chica que llegó antes que ellos… le implanté células del primer Hokage para que él creyera que lo lograría cuando la obligara a hacerlo… mientras yo capturaba a los bijūs restantes –

Cuando el dragón con anteojos terminó de hablar y mientras los dos hermanos seguían despidiéndose la princesa expresó lo que sentía con un contundente puñetazo hacia el desagradable sujeto que la había tomado como rata de laboratorio pero fue como golpear a un charco. Acto seguido se alejó de él y fue hacia el par Uchiha:

- Entonces ahora debemos que detener al enmascarado ¿verdad? –

- Sí. ¿Qué has decidido? – le preguntó Itachi a la chica

Tras pensar en lo que había pasado desde que había llegado a ese mundo consideró que no tendría sentido quedarse para caer en un sueño por muy perfecto que fuera. Sabía que el hombre enmascarado era peligroso cuando decidió unírsele; desde que recuperó la conciencia supo que no tenía ninguna ventaja en este nuevo campo de batalla. El revivido que le preguntaba su camino a seguir la había puesto a pensar acerca de sus prioridades; las cuales cambiaron en cierto modo. ¿Por qué su madre le decía palabras como esas a ella? ¿Qué estará haciendo su hermano ahora?

Cuando cruzaron miradas antes de contarle el plan para detener a Kabuto, le habló sobre su encuentro con el Avatar y hacia donde se dirigía. Al terminar de pensar habló mientras se quitaba la capa de Akatsuki y quedaba en un conjunto de prendas más simples pero muy dignas según su estilo:

- Buscaré a mi hermano primero y luego me iré de este mundo, no sin antes dejar en claro a todos los que me usaron que yo no soy un títere –

- ¿Qué quieres decir con eso? –

Tras preguntar Sasuke, la princesa se puso a explicar parte de su historia y quién más aparte de ella no era una nativa del mundo shinobi:

- Ya veo, es por eso que me seguiste –

- Te equivocas, inicialmente quería que me llevaras con el enmascarado pero en este momento pienso que si me mantengo cerca de ti podré entender mejor porque tu hermano intenta que cambies (Al igual que el mío…) -

- Bien, ya es hora de detener este jutsu -

Itachi se acercó a Kabuto y tras detener el Edo Tensei se despidió de su hermano y la maestra fuego con unas palabras que hicieron eco en sus cabezas después de irse:

- No puedo elegir el camino que seguirán por ustedes, tan solo puedo darles las gracias y tener fe en que encuentren un camino en el que sean lo más felices posible. Sasuke, no importa lo que pase ni lo que hagas, yo… siempre… te amaré…-

Y tras desprenderse su alma del cuerpo sacrificado en el que estaba el hermano mayor de Sasuke Uchiha se fue del mundo de los vivos por segunda vez.

En el campo de batalla el paisaje se invadía por un centenar de pilares de luz que iban hacia el cielo y con ellos se llevaban a todas las almas que ya habían partido del mundo shinobi antes. La reacción de extrañeza de todos los combatientes era entendible excepto por aquellos que sabían que ocurría, entre ellos Madara, Gyūki y Aang.

Los dos jóvenes se quedaron en silencio un momento, ni siquiera se miraban entre sí; sólo miraban a Kabuto, el suelo y el techo de la caverna que casi les cae encima y fue deshecho por dos sujetos que el par reconoció: Jūgo y Suigetsu:

- Por fin te encontramos Sasuke… ¿Eh? ¿Quién es ella? – habló Suigetsu. Jūgo quien si la reconocía le respondió

- ¿No la recuerdas? Cuando le llevamos el Hachibi falso al enmascarado estaba con los Akatsuki –

- No lo creo porque si fuera así se acordaría de mí ¿No es así? – preguntó Suigetsu con una mirada pícara y enamorada a la chica

- Piérdete dientes de serrucho -

Tras ser rechazado el sujeto con pelo blanco y azul le entregó lo que había encontrado con su compañero. Al verlo Sasuke supo lo que debía hacer, en menos de un minuto ya estaba todo listo para lo primero en su lista y sin prestar mucha atención al principio Azula vio el renacimiento de aquel que había nombrado Suigetsu en sus protestas tantas veces durante ese mismo minuto. La mujer de la que salió y no había notado hasta ese momento la compadeció un poco:

- Nunca creí que ustedes me revivirían – habló el recién nacido

- Orochimaru, necesito que hagas algo – demandó Sasuke

La siguiente parte de la conversación se volvió confusa para todos aquellos que no fueran Sasuke u Orochimaru por lo que en resumen al acabar de hablar salieron todos de la cueva y se dirigieron a Konoha por las respuestas que el Uchiha deseaba, esa duda debía quitársela para continuar con su camino, que ya había cambiado más de una vez por lo cual esa debería ser la última vez que lo hacía.

Antes de salir, la princesa miró hacia atrás como si estuviera olvidando algo, no sabía exactamente qué era pero una vez salió sintió un ligero alivio demostrado por una leve sonrisa seguida por una más fría y por último una cara tan inexpresiva como su compañero de viaje; ambos se dirigen a un nuevo destino.


Las sorpresas no dejarán de llegar en los siguientes capítulos, así que estén alerta.

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