Dos mundos distintos
Disclaimer:
Vampire knight no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Créditos respectivos a su autora.
Advertencia:
Este fic es un intento de personaje x lector, el nombre y la descripción dada a la protagonista es únicamente para su distinción, ya que no me agrada mucho el llamarla "T/N" o algo por el estilo. En esos momentos para gustos del lector, se puede agregar su nombre si así lo desea, en lugar de Lilika, que es como decidí llamar al personaje principal de esta trama.
Es un personaje x lector, pero se centra mucho más en Kaname, así que léanlo bajo su propio riesgo.
Puede haber algo de OCC.
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Capítulo 29
Caballero Vampiro
"Por el amor, haces locuras"
Seguiste su esencia hasta el lugar dónde se encontraba.
Al abrir tus ojos miraste alrededor, el lugar ya no te sorprendía.
Llegaste a la Academia Cross.
Todavía se te hacía muy difícil de rastrear, pero esperabas no tener que hacerlo más adelante.
Desde que decidiste no dejarlo morir solo, ya no podría deshacerse de esta pieza de ajedrez tan fácilmente.
Llegaste al lugar y caíste en cuenta de que solo era su esencia la que estaba allí. Estaba físicamente lejos, pero por alguna razón, iba a aparecer más tarde por esos rumbos.
Te concentraste en tratar de localizar a alguien conocido y entonces sentiste cerca la presencia de tus amigos.
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—Sin el permiso de la amable presidenta de este dormitorio, nadie puede hacer lo que se le dé la gana en este lugar… aún si se trata de Kaname-sama… o incluso de ti…
La voz de Aidou estaba decidida.
Tras él, Kurenai María llevaba sobre sus hombros a la sirvienta de Hanadagi, quien yacía inconsciente. Las aves de María estaban revoloteando alrededor, alerta.
Frente a ellos Kain y Souen permanecían serios, sin ganas de discutir.
Por lo que dedujiste, ellos estaban esperando por su líder, tal como él te había dicho, se encontrarían para su siguiente movimiento.
Nadie te había visualizado aún.
—Hanabusa… lo siento, pero no estoy aquí para pelear contra ti…
Hielo y fuego se encontraron y todos fueron cubiertos por el humo que producía su choque.
—Lilika… —Souen fue la primera en verte y eso llamó la atención de los demás también. Te analizó solo un segundo, pero eso fue suficiente—. Tu aura… —se conmocionó y no era para menos.
Estabas casi moribunda, con un pie cerca de la muerte la última vez que te vieron y estuvieron preguntándose qué sería de ti cuando te dejaron a solas con Kuran.
Lo sabías también. Tu esencia había cambiado.
Dentro de ti corría parte de la sangre más contaminada y aterradora que conocías. Gracias a ello, tus poderes se habían incrementado.
Tu esencia era ligeramente diferente y notoria delante de los demás.
Kain te dedicó una mirada significativa y luego abrazó a Souen.
—Ven, Ruka—. Tan pronto como estuvieron juntos, desaparecieron dentro de una columna de fuego.
—¡Akatsuki, espera! —Aidou intentó detenerlos sin éxito.
Kurenai te observaba desde que se dio cuenta de tu presencia y permaneció alerta, horrorizada.
—No te contarían nada —le dijiste a tu amigo —los dos son tan tercos como el líder que solamente leyendo sus mentes es que puedes saber sus planes…
El idol te miró receloso. Te consideraba una gran aliada, pero tu atemorizante aura no pasó desapercibida para él.
—Lilika, lo has descubierto… —no era pregunta —sabes sus intenciones… y…
—No del todo… —te encogiste de hombros —es tan obstinado que nunca explica nada, y tuve que seguirlo hasta este lugar para averiguar lo que viene.
—Tienes un aura muy aterradora… —los interrumpió Kurenai —como la de ellos… —dijo, refiriéndose a los sangrepura.
—Has bebido su sangre… la pregunta es: ¿de quién? —De pronto Aidou se puso en guardia.
Resoplaste levemente.
—¿Crees que soy el enemigo?
—Lo escuchaste antes, aquellos que se encuentren en este lugar sin permiso de nuestra presidenta, tendrán que marcharse—. Sus manos comenzaron a centellar por el hielo.
—Fuimos informados sobre tu deserción —intervino nuevamente Kurenai, tu levantaste levemente la ceja —dejaste la academia voluntariamente y te fuiste habiendo consumido las tabletas de Sara-sama, eso te convierte en el enemigo…
—¿Enemigo? ¿Acaso no Yuuki-sama está protegiendo a esa mujer aquí? —La ironía en tu voz era muy notoria —Además, ¿me crees tan estúpida para andar sometiéndome a esa bruja? —Preguntaste escéptica —Y no «deserté», simplemente fui a mi casa a descansar, sigo siendo parte de esta academia hasta que me gradúe.
—No es su esencia la que te rodea, se siente más como… —la voz de Aidou fue disminuyendo gradualmente —si tú…
«Has acertado, Hanabusa…».
Él se sobresaltó sin decir palabra alguna.
«No sé todo por completo, pero lo único que sé es que esta pieza inútil debe de hacer algo en este juego de ajedrez que el líder se empeña en realizar… descubriré la verdad pronto, pero mientras tanto, ya sé de qué lado estar…».
La mirada de él era de total desconcierto, y no era para menos.
«—¿Eso significa que de ahora en adelante estarás en nuestra contra?».
«—Eso significa que Shirabuki Sara pronto verá su fin… si se empeñan en protegerla, es probable que tengamos nuestras diferencias… pero aun con todo eso, jamás estaré en tu contra».
«—Pero Yuuki-sama…»
«—Ella es diferente. Si tengo que hacer algo contra sus principios, no dudaré en hacerlo—», aseguraste con total calma ante un Aidou horrorizado. «—Pronto comenzará, y tengo que averiguar de una u otra forma la información que me hace falta, lo lamento, me tengo que ir…»
«—¡No te puedes ir sin darme explicación alguna!».
Dio un paso adelante, intentando acercarse a ti.
Kurenai que observaba su silencio mientras se miraban a los ojos, tomó la perturbación de Hanabusa como un ataque directo de ti a su mente, y no dudó en tomar medidas extremas.
De forma automática mandó a sus aves a atacarte, pero tú estabas más que alerta.
—¡Detén lo que estés haciendo a Aidou-san! —Gritó mientras decenas de cuervos se acercaron a ti.
Tú, jugando con su mente, le hiciste ver a las aves que ya no estabas ahí parada, causando que se desviaran antes de tocarte y volaran lejos.
Por otra parte, le hiciste ver a Kurenai que sus aves desaparecían al acercarse a ti, y perdía todo contacto con ellas al instante. Aidou quien veía lo mismo se quedó pasmado en su lugar.
—¡D-de-detente! —Sus gritos hicieron eco en el lugar, pero sus aves seguían desapareciendo de su vista.
Al ver que solo sonreíste levemente, mandó la orden de que se detuvieran y enseguida la parvada se dispersó por el bosque.
—¿Dónde están mis cuervos? —El miedo hizo que diera un paso atrás.
—Tranquila, Kurenai, no seas tan crédula —te encogiste de hombros —ellos están bien, ya dije que yo no soy el enemigo… tengo que irme, visitaré a mis amigas y les explicaré la situación…
—Tendrías que explicarnos antes que a ellas, ¿no crees? —La resignación en la voz de Aidou era evidente.
—Lo sé Hanabusa, pero todavía no puedo. No sé exactamente qué planea, todavía hay muchos cabos que atar.
«—Pero sigues confiando en él, ¿no es así? Parece que aún más que antes…».
—Lo hago —respondiste en voz alta —porque soy como tú.
Te dedicó una mirada antes de darte la espalda.
—Ve. También tenemos asuntos que atender aquí…
—Gracias, Hanabusa, prometo explicarte después todo como se debe…
Sin decir más desapareciste de sus vistas.
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Seguiste la presencia de Kain y Souen.
Estaban cerca y con ellos se encontraban Wakaba Sayori, Morita Rui -la líder de dormitorio-, y Kageyama Kasumi, el delegado de tu clase eternamente enamorado de Ruka.
—Dense prisa y váyanse o un aterrador vampiro podría atacar a las personas que estén despiertas… —Ruka y Kain estaban por retirarse, tú apareciste frente a ellos.
—Sí, los estoy siguiendo —comentaste antes de que ellos pudieran siquiera decir algo.
—Lilika-san… —Wakaba también te miró y enseguida pudiste leer en su mente miles de preguntas que tenía para ti.
—¿Está cooperando ahora con Kaname-sama? —Kain era reservado con respecto a ti, parecía que no le agradó el hecho de que irrumpieras en su mente.
Muy seguramente nadie estaría contento por ello. No lo culpabas.
—Podría decirse de esa manera…
—¿Eres una nueva aliada, Lilika? —Ruka dio un paso hacia ti.
De la nada, recordaste que ellos no permanecerían mucho tiempo al lado del líder. Lo viste en una de sus miles de memorias.
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—El flujo de la lava no se detiene, ¿está bien que sigamos aquí? —Preguntó Kain a Kuran, quien se encontraba mirando por la gran ventana.
—No hay nada de qué preocuparse, no es suficiente como para causar un cambio climático. A lo mucho, es posible que la lava vuelva a esta región estéril.
Conocías ese lugar. Era la mansión donde habías encontrado a Kuran y compañía.
—No se trata solo de eso —Akatsuki trató que no se notara tanto la preocupación en su voz —. Esta mansión eventualmente será consumida por la lava también. Ruka está preocupada.
Kaname cerró sus ojos y suspiró levemente, gestos que Kain no notó.
—Cuando eso pase, ella ya no estará aquí… —miró de soslayo al pelinaranja, quien a su vez le devolvió la mirada con algo de sospecha, no sabiendo exactamente qué quería decir —así que todo está bien. Me aseguraré de enviar a Ruka a un lugar seguro. Incluso si ella se niega, lo haré.
—Eso espero, porque si no lo haces, yo sin duda alguna te mataré, no importa qué.
La amenaza en la voz de Kain fue evidente y Kaname le dio una pequeña sonrisa ante su actitud.
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Sonreíste ante la pregunta de Ruka.
—No lo creo.
—¿Qué significa eso? —Kain dio alcance a Ruka, en pose protectora. Sonreíste internamente por ello.
—Lo mismo que le dije a Hanabusa: no soy el enemigo, pero si nuestros intereses llegan a chocar, ten por seguro que tendremos diferencias, grandes diferencias…
—Eso es lo mismo que declarar la guerra —Ruka te miró con molestia por darle vueltas al asunto.
—Así es Souen, lo que quiero decir es que voy a tomar parte en esta guerra, y veré únicamente por los intereses de mi maestro…
—¡Lo mismo que nosotros! —No dudó en decir sus pensamientos en alto.
Tú le dedicaste una mirada a Kain sin que ella viera.
«No podrán seguirlo por siempre, yo por otro lado…».
Kain cerró los ojos y asintió levemente.
—Vamos, Ruka. Lo que dice Lilika-san es probablemente lo mismo. Ahora hay que apurarnos. ¿Viene? —Kain abrazó a Ruka y te tendió la mano.
—Claro —aún con las protestas de Ruka, empezaste a caminar hacia ellos.
—¡Lilika-san! —La voz de Morita Rui hizo que les dedicaras a los tres una mirada. Te habías olvidado de ellos.
—Ah, sí. Cierto—. Giraste para despedirte —No es hora de socializar. Hagan caso a Ruka y vayan a dormir.
—Pero… —Kageyama estaba por protestar.
—Dije —chasqueaste los dedos frente a ellos acallando cualquier comentario —vayan a su dormitorio y no salgan —los tres asintieron automáticamente —Wakaba, despierta a mis amigas y diles que las veo en veinte minutos en mi habitación. Es todo.
Diste la vuelta y te tomaste del brazo de Kain.
Mientras observaste como los tres estudiantes diurnos corrían al edificio, ustedes tres desaparecieron en una columna de fuego.
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Aparecieron frente a la entrada de los edificios principales. Kuran ya los estaba esperando.
Esta vez era él realmente.
—Kaname-sama… —Ruka y Kain no hicieron ademán de acercarse.
—Lilika… —el líder te miró de soslayo —es mejor para ti si nos dejas.
Te descolocó su petición implícita.
—¿Por qué?
—Tu debilidad ahora puede entrometerse con mis planes. Yuki viene en camino…
Comprendiste de inmediato lo que quería decir.
No serías capaz de mirar su reencuentro sin dejarte embargar por sus sentimientos. Podrías acabar agotada mentalmente, o podrías querer intervenir.
Tampoco lo sabías.
Cerraste tus ojos sintiendo que, a pesar de tus nuevos poderes, no podías luchar contra fuertes sentimientos. No tenías autocontrol en ese aspecto.
—De acuerdo, iré a hacer algunas visitas a viejos amigos…
Él no te contestó, pero no lo tomaste importancia. Miraste a Kain y Ruka y sin decir palabra alguna, te dirigiste a la entrada de los terrenos de la academia. Ahí nadie te molestaría.
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«Esto será rápido».
Repetiste mentalmente hasta el cansancio.
No eras de utilidad todavía si no podías siquiera autocontrolarte.
No había pasado siquiera cinco minutos desde tu llegada a ese lugar, cuando sentiste la presencia de autos acercándose a ti.
Salían de la academia. Eran carrozas y limusinas de la Asociación de Cazadores.
Te sentiste nauseabunda al notar que en ellos iba Shirabuki.
Todos los autos se detuvieron a unos metros de ti. Del más cercano, salió Kaito, quien estaba de copiloto.
—Lilika… —estaba sorprendido de verte, y tú aprovechaste eso para hurgar por su mente, en busca de información.
«Lo siento, sensei…».
Vislumbraste los acontecimientos de las últimas horas, no pudiendo llegar más lejos debido a las barreras de protección que él mismo tenía en su mente.
El choque con esas barreras provocó que uno de tus ojos sangrara, y Kaito trastabilló sosteniendo su cabeza.
Ese simpe acto de diez segundos bastó para que los cazadores que se encontraban en los autos salieran y te apuntaran con sus armas.
La gota de sangre que salió de tu ojo se escurrió por debajo de tus lentes, pero fuiste lo suficientemente rápida para evitar mancharte con ella.
El dolor de cabeza te empezó a parecer insoportable. Lo mismo que a Kaito.
—Tranquilos, no los voy a enfrentar, vayan —restaste importancia a todo.
—¡Nos has atacado abiertamente! —Acusó un cazador.
—Le he pedido disculpas ya, no exageren…
—¡¿Disculpas?! ¡¿Estás loca?! —Takamiya realmente estaba furioso.
—También salí herida, no exageres, ya me disculpé y sí, estoy loca. ¿Seguirán aquí platicando a se marcharán a su destino?
—¿Qué haces aquí? —Preguntó Kaito más serio.
—Tenías razón sensei, todo el tiempo tuviste razón sobre mí… —él entendió que te referías a qué lado tomabas en la guerra —pero jamás creí que ustedes los cazadores fueran tan estúpidos como para tomar la decisión de protegerla…
Una chispa se encendió en los cazadores, incluso Kaito bajó levemente la mirada. Ellos tampoco estaban a gusto con esa decisión.
Del último auto salió Zero.
Sabías que ahí también se encontraban Sara y Takuma, pues sus asquerosos pensamientos llegaban hasta donde estabas.
Zero caminó hasta posicionarse cerca de ti.
Observaste por primera vez al chico herido, alguien sin vida. Quien se ha enterado de la peor tragedia de su vida, y del causante de ésta.
—Estás estorbando. Se nos hace tarde.
Su voz era monótona, sus gestos calculados.
Por primera vez no ocultó sus sentimientos y sus planes de ti. Es más, podrías jurar que a propósito te dejó verlos.
Todo en él gritaba una cosa: venganza.
—Entonces suban a sus autos y váyanse. No se los voy a impedir.
Kaito dio una señal y los demás cazadores regresaron dentro de los autos.
—Lo voy a matar. No importa qué, no hay vuelta atrás—. Las palabras de Zero parecían vacías.
Las lágrimas amenazaron con salir nuevamente, pero tenías que ser firme.
—Estás a punto de hacer un trato con el demonio… tú…
—¡No me importa! —Se exaltó de la nada y te apuntó con su arma—. ¡Puedo sentir su esencia asquerosa saliendo de ti, decidiste seguirlo sin saber todo el daño que ha hecho!
—Te equivocas, ya lo sé todo —su mirada se contrajo de dolor, suspiraste con pesar —creo que, como tú, también hice un estúpido trato. Ahora solo nos queda seguir el camino que elegimos…
—Sabes lo que estoy a punto de hacer…
—No lo sé, pero intuyo algo—, diste un paso hacia él de tal forma que la Bloody Rose rosó tu frente —no te voy a detener y no te diré qué hacer, ya bastante manipulación has sufrido a lo largo de estos años. Sólo… no olvides que no estás solo…
Bufó ante tus palabras y bajó su arma.
—Si te metes en mi camino…
—Sí, sí, lo sé—. Cortaste mientras te alejabas—. Dejaré que hagas lo que quieras, pero no por ello vayas cometiendo estúpidas decisiones, créeme que no dudaré en hacer algo al respecto.
Frunció más su ceño sin decir nada, tu le dedicaste una mirada a Kaito y desapareciste del lugar.
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Apareciste en el lugar donde estuviste antes, en los edificios principales.
—Estúpidos cazadores —murmuraste por lo bajo —hubiera sido mejor quedarme aquí, no me hubiera afectado tanto los sentimientos de estos dos, como lo hizo los de ese estúpido albino…
Analizaste tu alrededor.
El enfrentamiento entre Kaname y Yuuki se había trasladado unos metros más alejados.
Ruka y Kain también se habían alejado un poco, siendo meramente espectadores.
—La muerte de todos los sangrepura fue el deseo de ella… ríndete. Considérame un loco…
Yuuki corrió a atacarlo, sorprendiéndose ante las palabras de Kaname.
Kaname se apartó del lugar del ataque provocando que Yuuki cayera de cuclillas en ese lugar, sin embargo, ya no se movió más. Permaneció unos instantes en esa posición y luego se desvaneció.
Te quedaste sin palabras, y aún más al ver que Kuran no se inmutaba. Miraste en dirección a Ruka y Kain; Ruka estaba consternada, muy seguramente a punto de llorar.
Así que fue eso.
Ruka la metió dentro de una ilusión. Te preguntaste qué clase de escenario le pudo haber mostrado para que una sangrepura como Yuuki cayera.
Te rendiste ante tu curiosidad y miraste dentro de la mente de Yuuki.
En ella Zero le apuntaba con su arma, y le reclamaba; aunque la pequeña Kuran sabía que no era real, que Ruka la manipulaba, no podía salir de la ilusión.
De pronto caíste en cuenta que tú tampoco.
Qué tonta.
Habías subestimado el poder de Ruka.
—Lilika… —La voz de Kuran fue el hilo del cual te sujetaste para salir a la realidad.
Los observaste a los tres. Él te dedicó una mirada cansada.
—Todavía no estás lista. No me sería conveniente que nos estorbaras…
Bufaste por lo bajo.
—¿Es una orden? —Preguntaste reacia.
—Tómalo como quieras… en marcha —agregó señalando a Souen y Kain.
Ellos te miraron, pero no hiciste ademán de seguirlos.
Te dedicaste a ver cómo desaparecían del lugar.
—¿Estorbar? Pero a mí me encanta estorbar… —pronunciaste con cierto enojo.
Observaste a Yuuki, tardaría cerca de veinte minutos en salir de la ilusión. Lo suficiente para que Kuran llegara a la Asociación, donde tendrían a Sara.
Zero estaría allí también.
Te entristeció pensar en ese chico.
Sabías lo que haría. O por lo menos te dabas una idea.
El haría un trato con Shirabuki respecto a su protección, y enfrentaría a Kuran a toda costa.
Zero era un cazador y también un vampiro.
Lo odiabas por tomar decisiones tan necias y precipitadas, además de estúpidas (si te preguntaban).
Lo odiabas por amar a Yuuki intensamente, aun sabiendo que esos sentimientos solo le hacían daño.
Lo odiabas por ser tan necio y engreído.
Pero lo comprendías.
Entendías sus sentimientos y los aceptabas.
Tú eras igual: vampiro y cazador (por lo menos descendiente de), alguien que sufrió la pérdida de sus seres queridos y fue manipulado su destino por causa de vampiros quienes menospreciaron su vida.
Además de cazador y vampiro alguna vez fueron humanos.
Ese chico era serio, y muchas veces realmente odioso, pero era solo eso, un chico.
Peleaba contigo, pero nunca delataba los rumores que creaste sobre ustedes porque sabía que te traería molestias.
Te gritaba que lo dejaras de seguir, pero por dentro agradecía tu gesto por no dejarlo sólo.
Sospechaba de ti en todo momento, pero era el primero que te defendía ante los cazadores cuando te molestaban.
Porque era un caballero.
Uno muy tosco y sin gracia, pero no por eso menos caballero.
Sus acciones solamente eran el resultado de años de sufrimiento, de manipulación y de decisiones apresuradas.
Y lo comprendías.
Comprendías lo que estaba a punto de hacer, aunque no estuvieras de acuerdo.
Porque él amó bastante a su familia, lo fueron todo para él.
Con Shizuka no murió su sed de venganza, como creyó.
Perdió a su hermano en sus brazos, al gemelo que amaba más que a sí mismo.
Llegó a amar con toda intensidad a la princesa Kuran, aunque se mintió todo el tiempo repitiéndose que ella era un cadáver como Ichiru, porque había muerto para él el día que ella dejó la academia con Kaname.
Sin embargo, hasta el sol de hoy, no podía dejar de amarla.
Era aquel que odiaba con todo su ser a Kuran y no descansaría hasta acabar con él.
Actuaba por dolor y por amor.
Realmente era todo un caballero.
Un caballero vampiro.
Lo entendías, pero no lo justificabas.
Sabías lo que haría, y sólo te quedaba rogarle al destino que viviera y pudiera encontrar la felicidad.
Miraste nuevamente a Yuuki quien seguía en el suelo.
Suspiraste y cerraste tus puños, impotente.
Estabas casi segura que el estar al lado de ella no sería beneficioso para Zero, solo le traería más pesar… pero dudabas que con Kaname fuese diferente.
Sólo te quedaba ser espectadora.
Con pesar, decidiste aparecerte en tu habitación.
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Llegando a tu cuarto, te desplomaste.
Caíste en cuclillas y te sostuviste del piso, mientras intentabas no llorar.
La muchedumbre de sentimientos casi te asfixiaba.
—¡¿Eh?! ¡Lilika! —La voz de Yayoi resonó y escuchaste expresiones de sorpresa y pasos acercarse a ti.
Desde tu posición les dabas la espalda, así que alzaste la mano para hacerles señal de detenerse.
No querías que te vieran en un estado tan lamentable.
Kuran tenía razón, serías un estorbo con esta debilidad tan estúpida.
Pero no podías evitarlo.
Kaname y Zero se enfrentarían probablemente a muerte. Odiándose el uno al otro y con multitud de sentimientos dentro de sí, los más sobresalientes: dolor y odio.
Ruka probablemente sería alejada de Kuran de una manera cruel, que la rompería.
Ella no soportaría más el vivir callada ante los actos del líder y se alejaría en cuanto pasara lo que sea que Kuran preparó para ella.
El estúpido de Takuma estaba al lado de Sara, incluso lucharía por ella.
Y esa bruja de Shirabuki, aprovecharía todas las oportunidades para que los cazadores acabaran con el líder…
El futuro de los sangrepuras estaba en juego y tú pronto tomarías parte de la guerra, enfrentando a tus amigos, a tus raíces de cazador.
Te aterraba y dolía todo, por todos.
Respiraste profundo y evitaste las lágrimas, te sentías ridícula llorando cada cinco segundos.
Irías a ese lugar y no te dejarías influenciar por nada, nunca más.
Porque habías tomado una resolución.
—¿Te encuentras bien, Lilika-san? —La voz de Shiraiwa te distrajo lo suficiente como para poner tus pensamientos en orden.
No estabas allí por nada.
—Denme un segundo… —comentaste lo más neutral que pudiste, entonces decidiste relajarte.
Ellos esperaron pacientemente.
Poco a poco tus fuerzas y tu resolución volvieron.
Te levantaste y decidiste mirar a los presentes.
Como supusiste, allí no sólo se encontraban tus amigas, también estaban todos los demás que conocían el secreto, los líderes de dormitorios, Wakaba, Oka y ahora también el delegado escolar.
—Creí haberte dicho que le avisaras a mis amigas, Wakaba —acusaste —los demás, incluida tú, deberían de estar durmiendo…
—¡No podías dejarnos fuera de esto! ¡Tenemos derecho a saber también! —Reclamó la líder de dormitorio.
—No empieces Morita, no tengo tiempo para esto…
—Llevamos esperando casi una hora, no puedes corrernos —Oka Hideki te reprochó y retó.
Que el chico tímido te enfrentara era algo a lo que debías de dar crédito.
—Dije que veinte minutos, no debieron esperar desde antes…
—No sabíamos si podrías venir antes o después, las cosas no se veían bien por afuera, Lilika-san —esta vez defendió Kageyama.
—Sí, Lilika-chan, somos los ocho que conocemos el secreto, no hay nadie más, por favor déjalos escuchar—. Observaste a Nadashiko, se veía muy resuelta.
Tus otras dos amigas asintieron en apoyo.
«De todas formas lo terminarían sabiendo…». Asentiste secamente y te acercaste a tu cama, corriendo a Oka y Kageyama de ese lugar, posteriormente te recostaste en la misma.
—Como sea —dijiste monótona.
—¿Estás herida? —Preguntó Hana.
—No, pero estoy desgastada mentalmente…
Te acordaste en ese momento que tu ojo había estado sangrando, así que te incorporaste, te retiraste los lentes y procediste a tomar una toallita húmeda de tu buró para limpiar los restos alrededor de tu ojo.
—Si no estás herida, ¿qué es esa sangre? —Preguntó Shiraiwa.
—La prueba de mi agotamiento mental… —le restaste importancia, te colocaste los lentes y pusiste de pie —es hora de irme…
—¿Qué? ¿Y nuestra explicación? —Reclamó Oka.
—Miren, yo no los cité a ustedes, así que baja tu tono si no quieres que los eche de mi habitación—. Amenazaste sin dudar mirando a todos—, en estos momentos está comenzando la guerra, debo de ir a ayudar.
—¿Qué guerra? —Preguntó Kageyama.
—¿Es tan grave como habías dicho? —Dijo a su vez Yayoi.
—Kuran Kaname enfrentará a la vampiresa que estuvo causando estragos en la sociedad en estos días. Acabará con ella seguramente…
—Pero él está prófugo, ¿no? —Comentó Morita.
—Así es, y en estos momentos debe de estar atacando el edificio de la Asociación de Cazadores…
—¿Por qué?
—Porque, Nadashiko, los cazadores están protegiendo en su cede a esa sangrepura…
—¡Por qué los cazadores harían eso?
—Porque son idiotas, no hay otra explicación Hana… bueno, eso y que esa bruja ha sido lo suficientemente inteligente como para no dejar evidencia en su contra… le ha echado toda la culpa de sus atrocidades a Kuran y como él está prófugo y no niega nada, pues…
—¡Eso es horrible!
—Lo es, Morita, por ello en este momento Kuran ha ido a la Asociación para exterminarla… lo cual lo convierte en un ataque directo… —suspiraste por enésima vez en el día —será una dura lucha…
—¿Qué hay de Yuuki? —Preguntó su mejor amiga.
—Obviamente está del lado de los cazadores; como la nueva líder del clan más poderoso, debe guardar su pacto de paz y apoyarlos…
—Kiryuu también está de su lado, supongo —comentó Shiraiwa.
—Estás en lo correcto. Entre Kuran y Zero tienen asuntos personales que arreglar, así que supongo que será el primer gran enfrentamiento que se está dando en este momento…
—Lilika… ¿de qué lado estás? —Nadashiko trató de que su voz no pareciera tan dolida por la información. La miraste sin poder responder al instante.
—Es obvio—, agregó Oka Hideki —está del lado de Kuran, en todas nuestras reuniones lo ha dejado claro…
Hubo un silencio momentáneo.
—Lo estoy. Iré a apoyarlo ahora mismo —caminaste hasta tu guarda-ropa y sacaste un baúl viejo (único objeto que ahí se encontraba), para luego buscar la llave de él en la cadena de tu cuello—. No quiero que se derrame sangre innecesaria chicos, odio ese enfrentamiento contra Zero… pero no puedo entrometerme, ellos tienen asuntos que arreglar…
Nadashiko entendió que el mensaje era para ella, así que asintió ante tus palabras.
—Soy la que más tiene conflicto, porque tengo amigos queridos en ambos lados, pero creo que no me he equivocado con mi decisión, así que me iré.
Nadie argumentó nada contra tu decisión.
Porque tenías que ir, tenías que presenciarlo.
Lo sabías, por el amor haces locuras, y el odio solo es su complemento. Una consecuencia.
Pero ahí estabas tú, en medio.
Estúpidos sentimientos de amor y odio.
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*Sonido de tambores*
Creo que es lo más rápido que he llegado a actualizar en años jajaja
Antes que nada y siempre que todo, me disculpo por cualquier error gramatical...
Me quedé fascinada específicamente por este capítulo, pues la batalla está estallando y es en esta parte donde Sara recibe finalmente su merecido, solo queda esperar.
Sin embargo, la dirección del capítulo va más enfocada hacia lo melancólico, lo inevitable, los dolorosos sentimientos que acompañan a los personajes y que van plasmados por nuestra protagonista. ¡Qué dilema!
En fin...
¡Gracias por seguir y leer!
¡Gracias ghx12 y Cnidri! ¡Thanks for your reviews!
Respondo vía PM.
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Tuve unos días de descanso, los cuales están terminando, pero espero entregarles un capítulo más antes de empezar nuevamente con mi laboriosa vida xD ¡Nos estaremos leyendo!
Ja-ne!
