Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Veridis Quo: La fuerza de las circunstancias
Las horas parecían transcurrir con lentitud, era como si la noche deseara reinar para siempre postergando la salida del sol. Pero ni siquiera la propia luna podía brillar, la niebla poco a poco la fue absorbiendo hasta eclipsarla por completo. Aquella oscuridad tan profunda, se adueñó del firmamento nocturno.
– ¿Hacia dónde nos dirigimos?
– Por su seguridad, he planeado ocultarla en un barco que zarpará cuando lleguemos–Krilin respondió–Gohan no podrá encontrarla allí.
– ¿Qué pasará con mi padre?
– Será liberado una vez que Gohan sea detenido, pero por el momento sólo me preocupa usted.
– ¿Por qué no hay más policías con nosotros? –Shapner cuestionó.
– Mi plan consiste en ser lo más discreto posible, así Gohan desconocerá dónde estamos.
Al llegar al puerto, los tres ingresaron en una pequeña embarcación algo descuidada y vieja la cual era un milagro que aún se mantuviera a flote. Krilin muy apuradamente se dirigió al puente de mando, donde activó las calderas que a su vez movieron las hélices bajo el agua, alejando al viejo barco del muelle.
– Quisiera saber adónde vamos–alegó Videl al contemplar el avance del navío.
– ¡Eso no tiene importancia! –Rose salió de las sombras apuntándole con un arma– ¡para ti es un viaje sin regreso!
Era sólo una corazonada, nada más, pero era lo único que tenía. Hacía ya unos meses que Krilin le comentó vagamente sobre aquel barco, era una antigüedad pero pensaba restaurarlo dejándolo como nuevo, tiempo después el mismo Krilin afirmaría muy decepcionado que eso había sido una pésima idea.
Una voz en su cabeza no dejaba de repetirle que fuera al puerto, el joven inspector no quería admitirlo, pero esa voz era idéntica a la de Edward. Pronto llegó al muelle y comprobó que su presentimiento no era mentira, el viejo barco de Krilin estaba a punto de zarpar. Gohan corrió hacia la embarcación, y sin dudar saltó a las frías aguas.
– ¡Jamás, nunca firmaré!
El policía había logrado subir por una cuerda al costado del barco, hasta entrar por una ventana del mismo. Estaba completamente empapado y temblaba por las heladas temperaturas del agua, pero una fuente de calor pronto lo hizo aliviar su dolor. Sin querer, había logrado colarse hasta el cuarto de máquinas.
Las ardientes calderas le brindaron una fuente rápida de calidez, se mantuvo allí por un momento hasta que se sintió capaz de levantarse. Aprovechando que se encontraba ahí, desactivó manualmente los motores causando que el barco detuviera su marcha. No tenía mucho tiempo, ahora debía ir por Rose y su esposo.
Corrió con su pistola en mano subiendo varias escaleras, pronto escuchó en la lejanía numerosas voces. Cuando finalmente llegó a la cubierta del barco, vio como Rose dirigió el cañón de su revólver hacia Videl, quien discutía airadamente con su prometido. Gohan no pudo hacer nada, él simplemente no pudo.
Rose accionó su arma, y la sangre bañó la cubierta del barco.
Continuará…
