Kill la kill tiene su dueños respectivos, el propósito de este escrito es solo el de entretener. Así que, por favor no me demanden.


Kill la kill fanfiction

Remembranzas vivas

Rara calma

Kiryūin Satsuki iba confortablemente recostada en el asiento reclinable de la camioneta en la que viajaba de regreso a Honnōji, con el resto de la comitiva estudiantil que la acompañaba. Su cabeza reposaba sobre la acojinada cabecera del asiento y sus brazos posados inertemente en los antebrazos del asiento. El cuerpo de la joven estaba agotado, sucio, cubierto de sudor y tierra. Su piel mostraba moretones, raspones y magulladuras, su cabello estaba despeinado y su uniforme en girones; pero se encontraba en paz y calma. Por primera vez en esa larga y tediosa semana, Satsuki estaba tranquila y podía relajarse tan solo unos segundos.

El vehículo de trasporte donde viajaban casi todos los miembros del consejo estaba invadido por el más escandaloso bullicio. Gritaban, reían y se insultaban en bromas tontas y pleitos infantiles. Nada de eso perturbaba a Satsuki, en realidad, era para ella como música para sus oídos.

Nada podía molestarla, se encontraba satisfecha y contenta consigo misma: había llevado su vendetta contra Matoi y recuperado de la humillación de su primera derrota; en un hábil movimiento estratega, había ganado el festival para su escuela, su madre no podía molestarla más al respecto y cualquier cosa que estuviera planeando Nui para dejarla en evidencia, no se llevaría a cabo.

La gratificación que llenaba el espíritu de Satsuki era tal, que hasta por un momento pudo olvidar la cercanía de su cumpleaños y el aniversario de la desaparición de su padre y muerte de Ryūko.

Cuando finalmente llegaron a Honnōji, el sol ya se había ocultado y muy pocos estudiantes quedaban en el terreno escolar; solo algunos alumnos miembros del consejo disciplinario que permanecían para custodiar la escuela ante cualquier amenaza. Y con mayor razón ante su rotunda victoria; el mismo Gamagōri Ira permanecería los días siguientes dentro de la escuela en vigilia ante sus nuevos premios. No fue necesario que Satsuki lo ordenara, fue idea del mismo Gamagōri y estaba deseoso de cumplir su deber.

Todos los integrantes que viajaban en la camioneta descendieron de ella en la entrada de la academia, aunque a Satsuki le costó un poco ante el cansancio que invadía su cuerpo. A lo lejos pudo ver a Soroi junto a la limosina esperándola para llevarla a casa. Satsuki la contempló con gran felicidad, estaba ansiosa de un merecido descanso, un buen baño y una siesta larga.

Pero antes de que pudiera realmente marcharse, debía arreglar algunos asuntos pendientes: a su llegada a Honnōji, Satsuki y su comitiva fue recibida por Sanageyama Uzu y Ōgure Maiko, quienes habían llegado apenas unos minutos antes que ellos.

–Satsuki-sama –dijeron ambos realizando una respetuosa reverencia.

– ¿Las tienen? –les preguntó ella con gran seriedad.

Ante el mandato, Sanageyama y Maiko extendieron sus brazos con los banderines representantes de Kami Kōbe y Naniwa Kinman en sus manos. Satsuki tomó ambos banderines y los contempló en la oscuridad temprana de la tarde. El banderín de Kami Kōbe era azul con el inconfundible escudo escolar bordado en plateado, mientras el de Naniwa Kidman era de un naranja brillante y el símbolo de yenes bordado con hilos dorados en el centro.

–Muy buen trabajo, los felicito –dijo Satsuki regalándole una sonrisa a sus subordinados. Satsuki extendió su brazo con los banderines a un lado de ella, donde Jakuzure Nonon hacía guardia junto a ella. La chica de cabellera rosada, tomó los banderines y los guardó entre sus ropas junto al de Abekamo.

–Gracias, Satsuki-sama –repitieron de nuevo al unisonó Sanageyama y Ōgure, realizando una respetuosa reverencia.

Sin decir nada más entre ellos, Satsuki dio media vuelta y comenzó una lenta marcha hacia la limosina que la estaba esperando. Pero después de dar un par de pasos, se volvió sobre su hombro para dirigirse principalmente a sus líderes del consejo:

–Ya saben que es lo que sigue.

– ¡Sí, Satsuki-sama! –gritaron los cuatro miembros del consejo formando una sola fila, hombro con hombro.

Satsuki les regaló una última sonrisa antes de continuar su camino. Mientras sus miembros del consejo tomaron cada uno su rumbo: Jakuzure se retiró a su hogar, Inumata fue en busca de Iori dentro de la academia, Sanageyama fue detrás de Satsuki, y Gamagōri permaneció junto a Ōgure Maiko.

– ¿Qué se refiere con "saben que es lo que sigue"? –preguntó Maiko refiriéndose a nadie en particular, mientras con la vista seguía los pasos de la presidenta del consejo escolar.

–Eso no es de tu incumbencia –le respondió Gamagōri volviéndose hacia ella, con las manos cruzadas detrás de su espalda.

– ¿Gamagōri-sempai? –musitó Maiko mirando intimidada al joven que era mucho mayor en estatura que ella.

–Tal vez cumpliste excelentemente lo que se te pidió, Ōgure –continuó Gamagōri con una mirada amenazante, ni por un momento creyendo la actitud despintada que adoptó la chica –. Pero te conozco. Si intentas aprovecharte de esta gratificación que has obtenido con Satsuki-sama, te aseguró que me encargaré personalmente de darte tu merecido. Estas advertida.

–Sí-í… Gamagōri-sempa-ai –masculló Maiko espantada antes de alejarse a toda velocidad de la entrada de Honnōji. Mientras corría a todo lo que podían sus piernas, maldecía mentalmente al presidente del comité disciplinario –. Esto no se quedara así –murmuró para sí, sin detener sus pasos. Juró a sí misma que algún día ella sería mucho más que Satsuki-sama y llegaría a ser la cabeza del consejo escolar, y el mismo Gamagōri se inclinaría a sus pies.

Por su cuenta, Satsuki era ignorante de esa nueva amenaza que existía entre sus propias líneas. Lo único que le interesaba en ese momento era llegar a su hogar y tomar el merecido descanso, pero otro miembro de su consejo pensaba que aún tenían asuntos pendientes que arreglar:

– ¿Qué sucede Sanageyama? –le preguntó ella deteniendo su marcha sin siquiera volverse al joven detrás de ella.

–Ni siquiera agotada pierdes tus instintos ¿verdad? –comentó el joven sin sorprenderse que Satsuki se percatara de su presencia.

– ¿Cuánto tiempo nos conocemos? –continuó Satsuki sin mirar a Sanageyama.

–Van a ser cuatro años –contestó él llevando sus manos a los bolsillos.

–Cuatro años… y aún te sorprende mis capacidades. Debe de ser por eso que nunca has podido derrotarme.

–Esa arrogancia no va contigo –dijo Sangayama sonriendo, alzando la mirada –, pero ese exceso de confianza es lo que me tenía obsesionado.

– ¿Te tenía? –observó Satsuki finalmente volviéndose a su compañero miembro del consejo y notó la falsa insolencia en el rostro de Sanageyama. Tenía días sin ser él mismo… desde que… –. Pero ahora tienes una nueva obsesión ¿verdad?

Sanageyama bajo su rostro, ensombreciendo su cara. Claro que había una nueva obsesión en su vida que no le permitía obtener la calma consigo mismos. Pocos rivales en su vida había sido un reto para él, no había existido combate en que hubiera sido humillado, ni siquiera su aplastante derrota ante Satsuki, quien lo había vencido honorablemente con sus habilidades superiores. Pero Matoi…

–Voy a ausentarme por un tiempo –dijo finalmente Sanageyama alzando su rostro y mostrando la determinación y el fuego en su mirada que ardía como su espíritu combativo.

– ¿Ohm? –balbuceó Satsuki por inercia sin sorprenderse de la petición del joven.

–Has lograda la victoria ante las otras escuelas en el festival Yosegaki Himonau, el próximo lunes llevaras a cabo el festejo correspondiente; mi presencia no es necesaria por el momento. Tengo que arreglar algunos asuntos por mi cuenta y tomarme un tiempo para mí.

Satsuki le lanzó una mirada evaluativa sin dirigirle ninguna palabra.

–Haz lo que te parezca necesario –dijo la joven después de unos segundos de silencio y dándole la espalda para retomar su camino a la limosina.

–En realidad no estaba pidiendo tu permiso –comentó Sanageyama mientras la contemplaba alejarse –. Una vez que resuelva mi deuda con Matoi, tú serás las siguiente Kiryūin Satsuki.

–Entonces –agregó la joven a una gran distancia que hicieron a sus palabras fueran casi inaudibles –, tal vez tomemos el té juntos.

Satsuki continuó su marcha sin volverse atrás, sin estar segura que era lo que tenía exactamente Sangeyama en mente, pero estaba convencida que no era nada que él no pudiera manejar. Estaba al tanto de lo importante que era para el joven orgulloso el derrotar a Matoi, era casi tan intenso como ella lo había sentido, y sabía que hasta que lo lograra no obtendría la paz, como ella.

¿Cómo una chica como Matoi podría causar tantos sentimientos desconcentrados?

Finalmente Satsuki alcanzó la limosina e inmediatamente Soroi abrió la portezuela ante ella. El viejo mayordomo se exaltó al contemplar el aspecto de su ama.

– ¡Cielo santo, Satsuki-sama! –soltó el hombre alarmado sujetándola del brazo para ayudarla a subir, aunque realmente no lo necesitaba.

–No es nada, Soroi –le aseguró Satsuki tomando asiento y regalándole una cálida sonrisa –. ¿Dónde está Shirō? –preguntó al percatarse la solitaria limosina.

–Dijo que permanecería un tiempo más en la academia –explicó el mayordomo con clama –. Tenía algunos asuntos pendientes antes de poder regresar a casa.

–Está bien. Asegúrate que más tarde venga un automóvil a recogerlo.

–Yo mismo me encargare de ello, sama.

–De acuerdo, regresemos a casa.

–Sí, sama –dijo de ultimó Soroi antes de cerrar la puerta del asiento de Satsuki. En unos pocos minutos se encontraban en la carreta en camino a la mansión y el merecido descanso que necesitaba la presidenta del consejo escolar.


Feliz inicio de nueva temporada.

Se que el capitulo es algo corto, pero es solo el principio.

Había prometido publicarlo entre martes y miércoles, pero luego me di cuenta que necesitaba una buena organización para poder publicar los capítulos de mis fic con orden, así que decidí darles fecha de publicación: todos los viernes habrá un capitulo nuevo de Remembranzas vivas.

También los invito a leer mi nuevo fic: Living Together, que estará disponible cada quince días con un capitulo nuevo, siempre en domingo.

Eso es todo por ahora, nos vemos el próximo viernes 14 de noviembre.