Capitulo 29: La boda Parte 3
—Le estoy demostrando a este estúpido que tu hermanita no estás sola — señaló Cameo.
Latis no dejaba de mirarla, Lucy le dirigía una mirada llena de rabia, de desilusión.
—Lucy, hermana yo intenté detenerlos pero fue inútil — dijo Maciel.
La pelirroja ignoró a Maciel y caminó hasta ponerse en medio de Cameo y de Latis.
—Sabes algo hermanito querido… —Lucy lo volteó a mirar —¡YO! Puedo cuidarme sola, ¡NO! Necesito que me protejas, ¡NO! me interesa que le demuestres a… — su mirada se dirigió al espadachín —este estúpido nada. Creó que Latis sabe perfectamente lo que yo siento por él, ¿o no es así?
El espadachín respiró profundo y luego afirmó con la cabeza.
—Les pido a todos que por favor nos dirijamos al interior donde se está realizando la ceremonia, no quiero que ni Saturno ni Lulú se enteren de esto.
Todos los presentes hicieron caso a la pelirroja sin decir más.
—Te salvaste estúpido, pero tranquilo que esta me la cobro.
—¡Cameo! — exclamó empujando —¡Cállate!
—Vamos hermano, no más, Lucy tiene razón, deja ya la pelea — Maciel tomó a su hermano de los hombros y se lo llevo.
—¡Lucy! ¡Lucy! ¡Vamos! ¡Por favor! ¡No te quedes ahí! — Le gritó Cameo una y otra vez.
Latis se dio la vuelta y con todo el dolor se alejó dejando a la guerrera del fuego con el corazón hecho trisas.
—Latis, ¿por qué? — pensó mientras sus ojos se humedecían —¿Por qué me haces esto?
—Lucy, porque todo tiene que ser así contigo — el espadachín caminaba sintiendo que la vida se le estaba acabando — ¡por favor! ¿Hasta cuándo?
Un gemido lo sacó de sus cavilaciones, sorprendido se detuvo y volteó a mirar al persona que lloraba.
—¿Lucy? — Latis apretó sus puños, la dueña de su amor lloraba con una pobre desconsolada. Él quería consolarla, se moría por hacerlo, sin pensarlo e ignorando todo caminó hasta ella.
—No puedo — susurró en medio de sollozos.
El espadachín cerró sus ojos y sin más la rodeo con sus brazos — junto a mi nada va a pasarte, quiero ayudarte… por favor déjame ayudarte.
Los ojos de la guerrera se abrieron hasta más no poder una vez lo escuchó —Latis… tengo miedo… no sé quien soy… no que pasa conmigo.
Latis se alejó un poco y colocó sus manos a lado y lado de la cara de la pelirroja haciendo que lo mirara —por favor, yo estoy aquí para ayudarte, no me rechaces.
Desesperada lo abrazó —tengo miedo, no quiero sentir más esto, no quiero Latis.
El abrazo duró hasta que lágrimas de la guerrera se convirtieron en pequeños sollozos.
—¿Ya estás bien? — le preguntó mientras le limpiaba las lágrimas.
Lucy afirmó con la cabeza —Latis, yo…
—¿Si? — el espadachín fijó su mirada en la de ella.
—Sé que me voy a arrepentir de esto — la pelirroja se acercó rosando sus labios con los de él.
No muy lejos de ahí, una despechada y confundida la rubia buscaba el modo de apartarse lo más que podía del príncipe de otro planeta.
—Ya... respira profundo, no es el fin del mundo — se decía mentalmente tratando de calmarse —. Porque me tenía que enamorar tan estúpidamente y tan rápido, si lo "acabo" de conocer… Ya… Ya… Yaaaaaa… cal… — Anais se detuvo al ver la escena: Lucy estaba abrazada a Latis mientras este tenía sus manos en la cintura de la chica, ambos disfrutaba del muy apasionado beso. Para evitar interrumpirlos se dio la vuelta con calma procurando que ninguno de sus movimientos se escuchara —. Ojala que a ti si te salgan las cosas — pensó.
La peliazul cada vez se entregaba más aquel beso. Por más que evitaba no dejarse llevar por sus impulsos era inútil, era una pelea perdida, no solo sus impulsos lo llevaba a disfrutar más del beso, sino que sus sentimientos lo motivaban, miles de veces había soñado con ese momento; había alucinado muchas veces estando con Presea que por eso abría sus ojos constantemente para comprobar que la persona que estaba con él era su amada guerrera.
—Vivíamos este sueño juntos — le susurró Marina tratando de recuperar el aire.
—Marina… — la llamó pero no sirvió de nada la guerrera continuo besándolo.
—Me gustas… — dijo alejándose y mirándolo a los ojos.
—Por favor, no tomes más, no quiero que hagas estas cosas porque estas borracha.
—Si estoy borracha o no, no importa, por una vez en la vida me voy a dejar llevar por mis impulsos, por lo que realmente quiero, aquí no hay nadie que me diga que tengo que hacer ni cómo —señaló con frialdad dándole la espalda —. Si tú no quieres, muy bien puedes irte, no me interesa saber lo que crees o lo que piensas de mi.
El mago cerró los ojos y suspiró —no puedes decir eso, no eres la única que siente. No quiero que hagas las cosas para que luego te arrepientas.
La peliazul lo volteó a mirar —¿que sabes tú de mi? — le preguntó acercándose —. Basta de falsedad, esta que esta parada aquí es la Marina verdadera, la que no le importa nada, quiero vivir, quiero ser libre para hacer lo que siento.
Clef la miró fijamente — te juro que intento entenderte pero no lo logro.
—Yo no pido que me entiendas… — la peliazul lo rodeo con sus brazos — solo te pido que me acompañes porque esto quiero vivirlo junto a ti — dijo besándolo.
Clef no muy convencido respondió al beso de la chica. No era la forma en la que hubiera querido que las cosas se dieran entre los dos, aun así la Marina estaba segura y algo en sus palabras le daba esperanzas.
—¡Anais! Hija que bueno que pude encontrarte, Takashi esta que te busca desesperado — señaló la Sra. Hououji acercándose.
La rubia suspiró —¿dónde está?
—Me dijo que te esperaba en su auto, es que parece que tiene un poco de afán.
—Muy bien, gracias mamá.
La Sra. Hououji sonrió.
—Mamá por favor te pido que no le digas nada a Lulú.
—Está bien —dijo extrañada.
Anais dirigió su mirada al techo y se dirigió a donde la esperaba su ex novio.
Paris que había escuchado la charla entre su "suegra" y su guerrera, siguió a la rubia, su corazón latía a gran velocidad, un profundo temor lo comenzó a envolver, no entendía o mas no quería entender porque se iba a ver con él, no estaba preparado para otra mal noticia, no de esa magnitud, eso empeoraría las cosas, la alejaría de su lado muchísimo quizás hasta para siempre. Al llegar encontró a la guerrera esperando a que el sujeto se bajara de su grandioso automóvil —no Anais, por favor no… — susurró apretando los puños — no lo hagas, no por favor.
—No sabes lo feliz que me hizo recibir tu llamada — dijo Takashi bajando de su auto.
—Sí, bueno… la verdad no estaba segura de si querías verme — la rubia temblaba y miraba a su alrededor.
Takashi sonrió mirándola —eres la chica con la que quiero estar, definitivamente.
Anais lo miró tratando de sonreírle —Takashi discúlpame por todo, he sido una tonta.
—Amor… — la llamó acariciándole la cara.
—¡Basta! Maldito quítale la mano de encima — refunfuñó el príncipe que miraba lo que ocurría desde detrás de una pared.
—Tengo un poco de afán, solo vine para recordarte que te amo — Takashi colocó su mano en la nuca de la guerrera atrayéndola —. No te vas a arrepentir — dijo mientras posaba sus labios en los de ella.
Paris apretó sus ojos y colocó su mano en la cara.
Anais le correspondía al beso de la mejor forma que podía mientras que en su interior su corazón se terminaba de despedazar.
Takashi sonrió y abrazó a su novia — voy a hacerte la mujer más feliz del mundo.
—Yo te voy a corresponder, te voy a amar como tú me amas a mí — le dijo.
—No puedes, tú no puedes amarlo, tú y yo estamos hechos el uno para el otro — se decía mentalmente el peliverde —. La única persona que puede hacerte feliz soy yo, nada más que yo.
—Te amo — dijo besándola.
Anais sonrió había tratado decirle lo mismo pero las palabras simplemente no salían.
—Amor, como sabes tengo un asunto que resolver, yo te dejo pero no olvides que voy a estar pendiente de ti — indicó subiéndose a su auto.
—Takashi gracias por venir, esto significa mucho para mí.
—Lo sé, cuídate. Te diría que le enviaras mi felicitación a tu hermana pero sé que no le agrado — señaló sonriendo — adiós amor.
—Cuídate — Anais se quedó viéndolo mientras este arrancaba y se iba.
—¿Quieres que te felicite? — le preguntó el príncipe acercándose una vez Takashi se había ido.
La rubia lo miró sorprendida —¿se puedes saber que haces aquí Paris?
—Salí a dar una vuelta y te vi, no quería dañar tan emotivo encuentro — Paris hacia su mayor esfuerzo por mantener calmado.
La guerrera desvió la mirada.
—Te estás vengando de mi, ¿verdad? — le preguntó mientras la miraba fijamente.
—Disculpa pero tengo algo que hacer — dijo emprendiendo su camino.
—Te hice una pregunta — Paris se interpuso en su camino.
—Basta Paris deja el drama, no tengo por qué contestar nada, no me vas a obligar a nada, busca tu novia, cuídala a ella.
—Vamos a seguir con esto entonces, haber quien es mas infeliz — habló con ironía.
—No me interesa si eres infeliz o si eres feliz, con permiso — le dijo mirándolo a los ojos con frialdad mientras se abría paso.
Lucy se soltó del abrazo de Latis sin decir nada y desvió su mirada un poco, se sentía extraña.
—Lucy… — la llamó.
La pelirroja lo volteó a mirar —Latis quisiera corresponderte pero… siento que no puedo… gracias por tu apoyo, te esfuerzas pero no puedo…
—¿Por qué?
—Mi corazón… — imágenes de una chica igual a ella matando a un sujeto de larga cabellera negra rodaron por su cabeza — yo… tengo que irme lejos — dijo dando la vuelta y corriendo.
—No Lucy espera…
—No lo vas a conseguir — dijo Luz apareciendo —.Hagas lo que hagas no me vas alejar de ella — la mirada de Luz era de mucha rabia, además se veía cansada.
Latis la miró fijamente, tenía tantas ganas de acabar con ella, podía ser una parte de Lucy, pero la detestaba con todas sus fuerzas, nunca le perdonaría todo el sufrimiento que le causaba a su Lucy constantemente.
Lucy se dirigió alterada a la recepción, necesitaba respirar, ocupar su mente en algo diferente. Al ver a la feliz pareja de recién casados bailando muy alegres respiró profundamente, no se habían enterado del pequeño altercado.
—¡Lucy! —Anais la llamó haciéndole señas — ¡ven!
—Anais que bueno verte — dijo mientras sonreía.
La rubia sonrió de igual manera. Cada una quería mostrarse calmada, tranquila, aparentar que nada ocurría, no era el momento, ni mucho menos el lugar para desahogar todo ese dolor que las estaba carcomiendo por dentro.
—Es increíble que no hallamos podado disfrutar de la fiesta juntas como lo habíamos prometido — comentó la pelirroja mirando a su alrededor.
—No te preocupes, es entendible que cada una tenga asuntos muy importantes que resolver.
El ex pilar la volteó a mirar confundida — si claro… yo igual pensaba que estabas con Marina.
—A Marina no la veo desde hace rato.
—Qué extraño, ella nos pidió que no la dejáramos sola y mira quién es la se pierde y nos deja solas — señaló cruzándose de brazos.
Anais se rió ante el comentario.
—Ojala que este bien — Lucy bajó la mirada.
La rubia la miró extrañada —¿acaso tú también la has pasado mal? — pensó.
—¿Quieres que te traiga algo de tomar? — le preguntó repentinamente mientras sonreía.
Anais la miró impresionada —este… no Lucy así estoy bien.
—Está bien. Espérame voy a traer algo para mí — dijo levantándose.
—!Ay! Lucy, ¿qué pasa? — se preguntó preocupada.
—Bueno aquí vinimos a divertirnos — afirmó la peliazul entrando tomada de la mano de Clef.
El mago sonrió no muy seguro de todo lo que estaba pasando.
—Ven bailemos — propuso mientras caminaban a la pista de baile —. Te voy a enseñar, ya vas a ver — Marina sonrió.
—Me regala uno de este — le indicó Lucy al mesero.
—Por supuesto aquí tiene.
La pelirroja tomó su copa y se dio la vuelta quedando sorprendida al ver a la pareja que se disponía a bailar —¡¿Marina?
—¡¿Marina?
La guerrera del agua se reía y abrazaba a su compañero.
—Pero… — la guerrera del fuego prefirió no especular nada. Caminó hasta la mesa donde se encontraba su amiga —.Creo que ya apareció nuestra amiga la desaparecida.
—Si ya me di cuenta.
—Se ve que no la está pasando mal, eso me alegra —dijo viendo a la feliz pareja.
—Cla… claro — Anais no se notaba para nada alegre, algo en el comportamiento Marina la preocupaba —. Oye Lucy, ¿tú sabes quién es el chico que esta con ella?
—Marina me dijo que él era su compañero de trabajo, se llama Clef… él es primo de Latis.
—¡Que!
—Así es — la pelirroja desvió la mirada, se sentía terrible, pronunciar ese nombre era lo peor.
Para la rubia no paso desapercibido la actitud de su amiga, aun así prefiero no decir nada, no tenía las palabras adecuadas para darle un consejo, además no estaba en muy buena posición que digamos.
—Gracias Clef — le susurró.
El mago la miró sonriéndole mientras que ella se aferraba más a él —solo quiero cuidarte — murmuró.
Marina cerró sus ojos y sonrió satisfactoriamente.
Era el peor día de su vida, se sentía miserable, él y nada más que él tenía la culpa de todo, lo que más deseaba en ese momento era desaparecer.
—¡Paris! —gritó Kasumi caminando hasta él — cariño que bueno que te veo, me tenias muy preocupada, ¿todo está bien?
El príncipe respiró profundo y sonrió —todo está de maravilla a…amor.
—No sabes cuánto me alegra escuchar eso — dijo mientras lo rodeaba con sus brazos —.Amor quiero que conozcas a mi amiga Lulú.
Los ojos de Paris se abrieron, él ya la conocía — pero Kasumi ella estar… — el peliverde la volteó a mirar — esta con su esposo lo mejor es no molestar.
—No importa. Vamos — señaló halándolo del brazo.
Paris se resignó, de todas formas todas ya está perdido.
—Si ves que los sueños si se hacen realidad — le susurró Saturno al oído a su esposa.
—Si lo sé y soy tan feliz — afirmó muy sonriente.
—¡Lulú! — interrumpió Kasumi.
La rubia la volteó a mirar — Kasumi, hola
—Amiga recuerdas que te dije que quería que conocieras a mi chico.
Lulú afirmó con la cabeza.
—Bueno pues aquí esta. Él es Paris mi novio — indicó con emoción.
—Mucho gusto yo soy… — Lulú quedó impresionada
….
—Gracias por traerme, eres muy amable Paris — dijo Anais algo apenada.
—No me lo agradezcas, enserio me interesas y quiero hacer las cosas bien — señaló sonriente el príncipe.
La guerrera se sonrojó al escucharlo —Paris…
—Dime.
Anais se acercó lentamente depositando un pequeño beso en la mejilla de él. El príncipe cefiriano fijo su mirada en aquella verde esmeralda.
En ese momento Lulú subió las escaleras pero al verlos retrocedió, no entendía muy bien que ocurría, aunque al ver la mirada de su hermana entendió perfectamente todo —mmmm…. Ya veo con que este es el chico que está volviendo loca a mi querida hermanita — pensó mientras trataba de no hace ruido desafortunadamente una de las bolsas que llevaba en su mano se rompió haciendo que todos los paquetes y botellas cayeran por la escalera. Al escuchar el golpe Paris y Anais la voltearon a mirar.
—¡Lulú! — exclamó la rubia corriendo a ayudarla en compañía dl príncipe cefiriano —,¿estás bien?
—Si no te preocupes solo se rompieron algunas cosas — contestó mirando hacia el piso —. Yo lo siento tanto… no quería interrumpirlos.
—No interrumpiste nada —indicó Anais con seriedad.
Paris la miró confundido.
—Está bien… lo siento — dijo mientras miraba al peliverde.
—Mira Lulú él es Paris, un… amigo mío.
—Mucho gusto yo soy Lulú y soy la hermana mayor de Anais — señaló estirando su mano.
….
La mirada de Lulú cambió rotundamente — que dicha verte… siempre es bueno conocer a personas como tu — dijo sarcásticamente.
Saturno miró a su esposa algo sorprendido, la conocía, sabia que algo no andan bien.
Paris tragó saliva y bajó la mirada.
—Kasumi, amiga me disculpas un momento, tengo algo importante que hacer — dijo mirando a su alrededor —. Ya vengo.
Kasumi afirmó con la cabeza.
—Lulú espera — Saturno la agarró del brazo — ¿Qué está pasando?
—No pasa nada, necesito a Anais, tengo que hablar de algo importante con ella. Espera aquí.
—¿No te parece que hacen bonita pareja? — preguntó Lucy viendo a la pareja que bailaba.
—No lo sé, la verdad es que no parecen compañeros de trabajo ni mucho menos amigos.
La pelirroja la volteó a mirar —¿A qué te refieres?
—Lucy no me digas que no te has dado cuenta, Marina y Clef parecen una pareja de enamorados. Solo les falta que se besen — indicó la guerrera con seriedad.
—A bueno… — la pelirroja los observó detenidamente — puede que tengas razón, pero, ¿y que pasa si lo hacen? Yo no le veo ningún problema.
—Marina tiene novio, no estaría nada bien que hiciera algo así.
—Pero es que es más que lógico que ella no lo quiere.
—Aun así, no estoy de acuerdo con eso, Yuki no se merece eso.
Lucy frunció el ceño — pero acaso, tú no eras la que le decía que algo así te había ocurrido con Takashi y que lo mejor era que terminara con Yuki, para que no sufriera. ¿Anais me puedes decir que te está pasando?
La guerra del viento cerró los ojos — voy a ir por algo de beber ya vengo — dijo levantándose.
—Anais… — Lulú llegó — ven que tengo que hablar contigo.
—¿A si? ¿Y sobre qué?
—No preguntes y mejor acompáñame.
—Clef será que puedes traerme algo de beber.
—Claro que si — el mago se dirigió a la mesa donde estaban las bebidas.
Marina suspiró mirando a su alrededor, al ver a Lucy caminó hasta ella — amiga que bueno verte.
—Hola Marina — Lucy la miró y le sonrió.
—Siento mucho dejarlas solas pero es que resulta que estaba resolviendo asuntos de… "negocios" con Clef, tú sabes que mi papá me está presionando mucho con eso y pues… Clef se ofreció a colaborarme — Marina sabía perfectamente lo inocente y hasta ingenua que podía llegar a ser Lucy.
—No te preocupes, aunque no se… deberías divertirte un poco, no todo es trabajo.
La peliazul abrió los ojos y se rió — si Lucy creo que lo tendré en cuenta, pero ¿y tú como vas? ¿No has hablado con Latis? — le preguntó con algo de malicia.
—Marina no me interesa hablar de él — contestó incomoda.
—Hay Lucy pero es que no entiendo porque no te arriesgas, no todo puede ser tan malo.
El ex pilar de Céfiro respiró profundo — ¡ay! no me interesa y pues… no, no he hablado con él el día de hoy, no he tenido ningún tipo de acercamiento con Latis — era increíble la facilidad con que Las Guerreras Mágicas últimamente decían cualquier cantidad de mentiras.
—De verdad que no te entiendo.
—No eres la única tranquila.
—Oye y Anais, me pareció verla hace un momento.
—Si ella estaba aquí pero Lulú llegó y se la llevó, que tenía algo importante que hablar con ella.
—Ni modo, y yo que quería decirle algo.
—¿Sobre qué?
—No había querido molestarla pero tenía ganas de festejar su ruptura con el idiota de Takashi. Es que por ahí me enteré que él la estuvo buscando pero que ella no le dio ni la hora.
—Eso es verdad, Takashi la llamó hoy y ella no le contestó.
—Que bien, ese idiota no la merece, no me caía mal pero últimamente anda metiéndose en asuntos que no le importan, opinando y diciendo estupideces, como lo detesto.
La pelirroja se rió del comentario por un momento, luego dirigió su mirada a la peliazul —¿Marina que hay de ti?
—¿Qué?
—¿Que has pensado hacer con Yuki?
La peliazul se quedó sin palabras, había hecho todo para sacar de su pensamiento a esa persona.
—¿Que tienes para decirme?
—Yo… Lucy mira la verdad es que… no… bueno yo quiero… lo voy a esperar, es lo mejor — la guerrera del agua comenzó a ponerse nerviosa.
—Cada vez que las escucho hablar a ustedes de sus novios confirmo que es mejor estar sola, no me siento preparada para tener una relación.
—No digas eso. Si yo fuera tú estaría con Latis —Marina sonrió, estaba empeñada en hacer que su amiga reaccionara lo más pronto posible para que hiciera algo con todos sentimientos que el espadachín despertaba en ella, además era la oportunidad para cambiar de tema.
—Te odio — dijo molesta mientras desviaba la mirada.
—¿Que sucede Lulú? — preguntó una vez se detuvieron.
—Anais dime que tú no sabias— Lulú se notaba muy preocupada.
—¿Que no sabía qué? — preguntó confundida.
—Kasumi y Paris son novios… hace un momento ella me lo presentó.
Anais cerró sus ojos.
—Dime que tú no sabias ese detalle.
—No, no sabía, me entere de eso hoy —la guerrera dio media vuelta
—¡Anais espera!
—Lulú por favor no quiero hablar de eso — le pidió con la voz entrecortada.
—Pero es que… Anais esta situación realmente me preocupa.
—¿Que te preocupa? ¿Acaso crees que voy a dañar semejante relación?, no te preocupes tanto, no me interesa, Kasumi no me cae bien, pero eso no significa que yo vaya a meterme con su novio — la guerrera habló con indignación.
—Yo no he dicho eso, solo quiero que te evites problemas. Kasumi y yo hasta ahora somos amigas, pero recuerdo que en la escuela siempre me decían que ella no suele llevar las cosas por buen camino.
—¿A qué te refieres?
—Me refiero a que ella es capaz de toco con tal de proteger lo que es suyo.
—No tienes porque decirme eso, yo igual ya solucioné ese asunto — Anais respiró profundo.
Lulú la miró fijamente —espero que no hallas hecho una estupidez. Una mujer despechada suele hacer muchas estupideces de las que luego se arrepiente y en muchas ocasiones ni los arrepentimientos sirven.
—Yo no estoy despechada — la rubia desvió la mirada. Era como su hermana intuyera lo que había hecho —. Gracias por tus palabras, ahora si me disculpas iré con mis amigas.
El mago trataba de darle ánimos al despechado príncipe pero era en vano, Paris parecía no querer escuchar absolutamente nada.
—Mira Clef no digas nada, ahórrate las palabras y mejor busca a Marina — dijo mientras colocaba su mano en la cara.
Clef cerró sus ojos, aun no asimilaba todo lo que estaba pasando con Marina, se sentía extraño.
—Clef, Paris qué bueno que los veo — el espadachín se acercó.
—Latis, ¿cómo va todo? — le preguntó al ver que la expresión de su cara era parecía a la que tenía el príncipe.
—Me voy, estoy un poco cansado.
—Pero Latis…
—Clef…— el espadachín lo miró de tal forma que el mago no hiciera preguntas.
El Guru suspiró, al parecer su amigo también la estaba pasando muy mal.
—Huye mientras puedas Latis — dijo Paris —, tú vida todavía no se ha ido al precipicio como la mía.
—No me interesa recibir ningún tipo de consuelo — indicó con frialdad.
—¡Muy bien! — exclamó Lulú, haciendo que los cefirianos las voltearán a mirar —, ahora arrojare el ramo.
—Ya lo vas a ver Paris que me lo llevare yo — dijo Kasumi mientras pasaba por el lado de su novio.
—¿Qué significa eso? — el peliverde miró a sus amigos pero ninguno pudo decirle algo.
—Ya Anais no es para tanto — dijo Marina tratando de calmar a su amiga.
—Es que no comprendo porque Lulú me dijo lo que me dijo.
—¿Que fue lo que paso?, cuéntanos amiga.
La rubia negó con la cabeza mientras que Marina y Lucy se miraban.
—Está bien, mejor esperen aquí, te traeré un vaso con agua amiga — indicó la pelirroja levantándose de la silla sin percatarse bien de lo que estaba sucediendo. Justo después de dar algunos pasos y luego de escuchar la gritería de las mujeres miró hacia arriba viendo como el ramo de la novia caía en sus manos.
Todo a su alrededor se quedo en silencio, Anais y Marina abrieron sus ojos hasta más no poder, Lulú quedo en shock, Cameo que en ese momento estaba dándole un sorbo a su bebida escupió a Maciel, Saturno abrió sus ojos y momentáneamente sonrió dirigiendo su mirada a Latis, quien a pesar de no entender lo que pasaba se sobresalto notoriamente.
Lucy miró el ramo entre sus manos — bueno este… yo… — su corazón latía a una velocidad inimaginable, todo su cuerpo temblaba mientras unas pequeñas gotas de sudor resbalaban por su cara, todo a su alrededor giraba y giraba — ¡Ay! — exclamó antes de perder el conocimiento.
Hola gente! por fin volví. Siento mucho la demora pero el inicio del año no a estado bien en cuanto a lo de inspiracion, ademas el trabajo y las cosas de la u no me han dejado mucho tiempo que escribir, ultimamente me he dedicado a leer historias de esta pagina y otras cosas.
Espero que este capitulo sea de su agrado, gracias por sus reviews y mensajes.
Les envio muchos saludes y aqui vamos de nuevo con todo para esta historia y para las demas.
Lina A
