Epilogo:

7 años después.

El sol se filtraba por las cortinas de nuestra habitación. Había estado despierta un tiempo, recostada al espaldar de la cama observando el pacifico rostro de mi marido mientras dormía. Su respiración acompasada era lo único que se escuchaba en la habitación. Sabía que no tenía mucho tiempo antes de comenzar a preparar todo antes de la llegada de nuestros invitados.

Levanté mi mano para acariciar su mejilla, los años solo habían logrado volverlo más apuesto y sin importar el tiempo que pasara seguía teniendo los mismos efectos en mí. Un pequeño movimiento llamó mi atención, sonreí acariciando mi abultado vientre, seguramente me estaba recordando que ya era hora de levantarme.

—Christian —moví un poco su hombro al levantarme — Recuerda que tenemos invitados dentro de unas horas, despierta.

Se removió en la cama pero asintió. Sonreí negando, siempre tomaba un poco de tiempo para levantarse cuando no tenía que ir a la oficina. Me levanté para ir al baño y cepillarme, cuando volví aún no se había movido de la cama.

—Levántate y busca el pastel iré a levantar a los otros para que juntos despertemos a Phoebe.

Se levantó de la cama, estirando su perfecto cuerpo, besó mi frente al pasar a mi lado y entrar al baño. Tomé el albornos tendido en la cama para salir de la habitación y levantar a mis retoños. La habitación más cercana a la nuestra era la de Raymond nuestro tercer hijo. Lo habíamos concebido aquella noche en la cena que tuvimos en la biblioteca, era solo ocho meses menor que Phoebe y era una mini copia de Christian.

—Ray, es hora de levantarse —Dije mientras abría las cortinas de la habitación, tal como su padre se removió en la cama antes de taparse con las sabanas — Vamos cariño, es hora de cantarle el cumpleaños a tu hermana.

Lo dejé terminar de sacudirse el sueño para ir a la siguiente habitación. Mis pequeños gemelos de cuatro años dormían plácidamente. Ellos habían sido una total sorpresa. Habían llegado en un tiempo en el que realmente nos estábamos cuidando, nuestra sorpresa al saber que no habían funcionado los métodos fue hecha nada ante la sorpresa de que serian dos, pero ahora mismo no podíamos estar más felices de que los métodos fallaran.

—Allen… Logan… Hora de cantar el cumpleaños a su hermana —Sonreí al verlos levantarse rápidamente, al contrario de su padre y de Ray ellos no daban guerra para levantarse.

Se lavaron la cara rápidamente y salieron conmigo de la habitación. Me encontré con Christian que ya tenía el pastel en sus manos acompañado de Ray y Teddy el cual se veía aun aletargado. Mi hermoso niño ya era todo un hombre, muy apuesto debo decir, el gimnasio que había en nuestra casa no se desperdiciaba para nada en él y su padre.

—Bueno, ya estamos todos… es hora de despertar a la princesa.

Caminé junto a mis hombres hasta la habitación de Phoebe. Mi pequeña estaba hundida en su sueño. Comenzamos cantando suave al entrar tratando de no asustarla, a medida que iba despertando fuimos aumentando el volumen del canto. Los gemelos se acercaron a su cama y se montaron en ella saltando encima deseándole feliz cumpleaños. Mi princesa sonrío ante la vista de su pequeño pastel.

—Pide un deseo, Be — le dijo Teddy sonriendo.

Ella asintió y sopló las velas, uno por uno sus hermanos fueron felicitándola. Christian y yo nos acercamos para besarla y desearle un feliz cumpleaños.

—Gracias, los quiero mami y papi — nos dijo dándonos un beso a cada uno.

—Y nosotros a ti, pequeña —Dijo mi marido.

Asentí de acuerdo y le di un beso en la frente — Será mejor que todos ustedes se vayan a arreglar antes que lleguen los invitados y los encuentren en pijamas.

Los chicos asintieron volviendo a felicitar a su hermana. Teddy tomó a los gemelos en sus brazos para bañarlos con él. Lo cual agradecí porque con mi vientre de casi ocho meses de embarazo se me dificultaba bastante.

Christian salió para ayudar a Ray y yo aproveché para ir a arreglarme y ayudar a Phoebe. Cuando volví al cuarto mi pequeña estaba esperando para que la peinara, su cabello era casi tan indomable como el mío.

—Que lastima que el bebé no llegara para mi cumpleaños —Comentó mientras la peinaba.

Sonreí, todos estaban ansiosos por la llegada del pequeño, más porque no sabíamos que sería. Nuestra familia —encabezada por Elliot— había hecho una apuesta por si seria niño o niña. El único que se rehusaba a participar había sido Christian alegando que no estaba de acuerdo en que usaran a su hijo como parley.

—Seguro llegará pronto.

—Espero que sea una niña, esta casa está llena de hombres — su nariz se arrugo en una mueca que resultó tierna.

—Sea lo que sea lo amaremos.

Ella asintió sonriendo, terminé de trenzar parte de su cabello ondulando la otra parte que caía suelta en su espalda para después cerrar el vestido que le había regalado su padre de cumpleaños. Era una verdadera princesa.

—Iré a ver cómo va la señora Taylor… termina de arreglarte, cariño.

Phoebe asintió y salí del cuarto para dirigirme a la cocina. Cuando quedé embarazada de Ray, mi marido había decidido que era hora de comprar una casa y así había sido. La casa era completamente hermosa, tenia de todo un poco y estaba llena de lujos pero lo más importante era la atmosfera de hogar que reinaba en ella.

Christian y yo no habíamos pensado en tener muchos hijos, de hecho todos fueron una sorpresa en su momento. Pero no cambiaríamos ese hecho por nada del mundo. Toqué mi vientre, habíamos acordado en que ese seria nuestro último embarazo, aunque no descartábamos la idea de volver a adoptar.

El gran patio estaba siendo adornado por la agencia que Christian había contratado. Tenía todo lo que se necesitaba para el entretenimiento de los niños. Un inflable, un mostrador de dulces y las mesas adornadas en el jardín para los invitados. Parecía un verdadero castillo al aire libre con el tema de las princesas. Ella las adoraba y era nuestra princesa así que ¿Qué mejor tema para la fiesta?

Entré a la cocina para ver a Gail sacar algunos páspalos del horno y a Sofía decorar los cupcake. Me senté en el taburete para ayudar a decorar. Mis hijos bajaron completamente listos junto a su padre. Teddy besó a Sofía que le sonrío como si fuera lo más hermoso del mundo. Llevaban un año de relación y Christian lo había atormentado un millón de veces con el tema de la protección, "Estoy seguro que te estás pasando con el tema, papá" le había reñido Teddy, sin embargo Christian no dejaba de enviarle mensajes recordándole usar Condón cada vez que salían. "Me lo agradecerá cuando Taylor no lo mate" había dicho mi marido.

Christian se encaminó a la puerta al escuchar el timbre sonar. Dando paso a toda nuestra familia. Mis hijos corrieron a abrazar a sus abuelos y a sus tíos. Grace y Carrick venían cargados de regalos, más atrás pude ver a Elliot abrazando a Christian mientras llevaba en brazos a su pequeña Ava de tres años, Kate venia más atrás con su pequeño Lucas que solo tenía tres semanas de nacido. Mía entraba tomada de la mano de su esposo Ethan, el hermano de Kate, su vientre redondeado comenzaba a notarse.

Me bajé del taburete para saludar a mi familia, mientras los guiábamos al patio. Una hora más tarde comenzaron a llegar los invitados. Socios de Christian, y algunos de los empleados con sus hijos. Los niños de nuestra fundación a la que llamamos "Renacer" también estaban allí. Mis amigos Donna y José con su pequeño hijo de cinco años, Malú y algunos empleados de "K&G Publishing" La editorial que liderábamos Kate y yo y que se había posicionado como una de las mejores en todo el país.

Phoebe fue el centro de la fiesta y mi corazón se lleno de dicha al verla tan feliz con sus hermanos y sus amigos. Su cara sonrosada mientras corría de un lado a otro con los demás niños no tuvo precio.

Observando a mi familia y a mis amigos pude darme cuenta de lo afortunada que era. Todo el sufrimiento que había experimentado no era más que un viejo recuerdo. Mis hijos y mi marido eran mi motor, lo que me impulsaba a levantarme cada día y lo que hacía que todo lo pasado hubiera valido la pena.

Christian tomó mi mano, la llevo a sus labios y besó mis nudillos. Un gesto típico de él. Le sonreí en respuesta. No sabía si podía leer mis pensamientos pero si sabía que él se sentía igual. También había pasado por muchas cosas y aunque las situaciones eran distintas el sufrimiento era igual de fuerte.

No importaba ahora, todo lo pasado era solo un mal recuerdo que nos había dejado lecciones de vida. Ahora lo importante eran las hermosas vidas que habían nacido de nuestro renacimiento, porque eran ellas lo único que necesitábamos para seguir hasta el final.

A pesar de los problemas y de todo lo que intentó separarnos, pudimos estar juntos. Juntos éramos más fuertes. Juntos habíamos logrado renacer.

FIN

Hola, aquí les pongo por fin el capítulo final mas el epilogo… Espero de verdad que les guste y que la historia les haya gustado tanto como a mí me ha gustado escribirla, quiero darle las gracias por todo el apoyo que he recibido, por los comentarios, favoritos y seguidos que me han dado. Mil gracias de verdad, por esperar y por apoyar cada capítulo... nunca pensé que la historia gustara tanto y estoy muy feliz por ello... Gracias, mil gracias a todas. un beso enorme, espero que nos leamos pronto ;)