Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, ya todos los conocen, así que sí, la trama es mía.
Edward
28
Standing in the hall of fame and the world's gonna know your name
.
Había algo nuevo en la forma que los comentarios de gente me hacía sentir ahora, desde que fui cara pública que personas hablan de mí, pero ahora era distinto, se estaban metiendo con alguien que amo y es lo más importante en mi vida. Bella no merecía recibir comentarios tan horribles por ser mi novia, mi hija por nada del maldito mundo merecía los malos deseos de humanos de mierda.
No lo iba a aceptar, y si tenía que demandar lo haría, y si tenía que ir a un programa a hablar sobre mi película ya grabada y jugar con invitados del público o ser asustado por cualquier cosa, lo haría, quería dejar claro el mensaje, por supuesto Ellen siempre ha sido amable conmigo, aceptó de inmediato mi visita cuando Sue se puso en contacto y preguntó si la invitación seguía en pie.
Dios, ni siquiera quiero que me paguen por ir, las conversaciones son como de diez minutos y quería aprovecharlos muy bien ya que no volvería a Estados Unidos en bastante tiempo, le dije a Sue que les dijera que donaran el dinero a cualquier organización que lo necesitara.
—Bien, ¿estás listo? Saldrás en cinco minutos.
Sue me acompañaba en el camerino junto a Emmett, ella organizó mi horario para que la campaña de ropa coincidiera con la entrevista, le di a conocer que no me movería de mi casa hasta que nuestra hija tuviera mínimo un año.
Una chica vino a decirme que la acompañara. El momento llegó.
—¡Por favor demos la bienvenida a Edward Cullen!
Caminé hacia la luz y las cámaras mientras sonreía y escuchaba los aplausos y gritos del público, llegué donde Ellen y la saludé con un abrazo.
—Hey, bienvenido —dijo ella sonriendo y haciéndome señas de que me sentara—. Bueno, esperemos a que se callen.
El público rió y se calmó, ella tenía una interesante manera de decir las cosas.
—¿Cómo estás?
—Bien, ¿cómo estás tú? —pregunté sonriendo.
—Muy bien, gracias, ¿estás dejándote barba ahora?
Reí.
—Sí, descubrí que tiene sus beneficios.
—¿Guardar comida?
Todos reímos, en realidad eso era asqueroso.
—No, no… aún no está tan larga para lograr eso.
—Sí, en realidad te faltan unos meses para eso. Entonces… ya terminaste tu nueva película, ¿cierto? ¿De qué trata? ¿Puedes contarnos?
—Sí, es una película sobre la monarquía británica…
—Uy, ¿no es peligroso, no te van a exiliar por eso? —interrumpió ella bromeando.
—No, no creo que llegue a ese punto, en realidad más que de política es romántica, tiene una trama muy interesante, me encanta la historia, pero siempre se ve la parte estratégica, la guerra y cómo llegaron a la corona…
—¿Con romántica te refieres a que tu personaje se enamora? —preguntó Ellen.
—Sí, se enamora muy profundamente —dije yo haciendo que el público soltara un suave «ooow» a coro.
—¿Cuándo se estrena? ¿Tienen fecha?
—A finales de año o a principios del otro, no estoy seguro.
—Qué buena promoción haces —dijo ella rodando los ojos, sólo reí.
—Hago lo que puedo.
—Suerte en eso —volvieron a reír—. Cambiando de tema, la última vez que estuviste aquí dijiste que odiabas las redes sociales, sé que eres una persona privada pero ahora… —dejó la frase ahí y apareció una captura de mi instagram en pantalla—. ¿Puedes explicarme por qué tienes una cuenta?
—Fue curiosidad, sólo lo hice —respondí encogiéndome de hombros.
—Bueno, me alegra, nos habríamos perdido estas fotos… —apareció una de mi cumpleaños—. ¿Quién tomó esta?
Ella sabía quién fue, todos sabían.
—Mi novia —sonreí, era inevitable.
—Tu novia Bella, ¿cierto? —asentí y la foto cambió a una de nosotros dos, la gente otra vez dijo «oow»—. Ella es muy linda.
—Lo es, muy hermosa.
Ahora salió una foto reciente, era de Bella con sus siete meses de embarazo, era a contraluz en la sala de nuestra casa, se veía su silueta y su hermosa panza, la tenía de fondo de pantalla en mi celular, la amaba.
Ellen me miró, yo sólo sonreía, qué podía hacer.
—¡Te ves tan enamorado! —dijo ella sonriendo y divertida—. Así que serás padre, felicitaciones para ustedes dos.
—Muchas gracias.
El público aplaudió.
—Cómo ha sido, cuántos meses tiene.
—Tiene siete meses, y ha estado bien, mi prima y mi mejor amiga son mamás y han sido los dos únicos embarazos cercanos que he tenido así que no sé con qué debo compararlos, pero me encanta… es increíble ver cómo ella crece, ir a las ecografías, ver su rostro…
—¿Debías decir que era una niña? —interrumpió ella emocionada.
—Prometí darte una primicia la última vez que estuve aquí, ¿no? —dije divertido.
Con Bella decidimos que no nos importaba si todos se enteraban que tendríamos una niña, sólo sabrían eso, porque fotos y su nombre ni por la paz mundial.
—Bueno, espero que si decides revelar fotos me des la primicia también —dijo ella sonriéndome—. Entonces, ¿es verdad que se conocieron en un bar de Londres?
—Sí, es verdad —afirmé pensando en que a Bella le daría vergüenza si dijera lo de las cartas.
—¿Y ella era tu fan?
—Sigue siendo mi fan —respondí a lo que todos rieron—. Me refiero a que tengo todo su apoyo.
—Tus fans son muy intensos, llenan premieres, apoyan organizaciones de las cuales tú apoyas, te comentan las fotos pidiéndote que les hagas bebés también… —reí, eso es cierto—. ¿Sientes que has tenido un gran apoyo de ellos?
—Es curioso, siempre he agradecido su apoyo, sobre todo cuando las películas que hago a veces no son del todo para las edades de la mayoría de ellos, pero sí, me gusta leer los buenos deseos para Bella y para mí, aprecio que respeten mi vida personal, no todos lo hacen, pero a los que sí, se los agradezco.
—Eso es bueno, siempre se ha sabido que los fans creen manejar la vida de los famosos, pero no, gente —dijo ella mirando la cámara—, no pueden hacer eso, somos gente normal también. Bueno, lo de normal es relativo, depende de lo borrachos que estemos.
Después de que la gente dejó de reír y aplaudir, me miró un poco seria.
—He leído algunas cosas… eres una persona increíble, sabes eso, y no conozco a tu novia aún pero puedo ver lo enamorado que estás y lo feliz que están ambos, espero de todo corazón que todo vaya bien y esa pequeña niña nazca bien y sana… —el público aplaudió y miré a Ellen para darle las gracias.
—Muchas gracias.
—De nada, toda persona decente debería sentir lo mismo. Borra de tu cabeza esos comentarios tan horribles e inhumanos que andan circulando sobre tu familia, la vida siempre se encarga de devolver lo bueno y malo que hacemos, entiendo lo que estás pasando y mucha gente famosa y no famosa también lo ha vivido, creo que el mundo ha demostrado su maldad y también su compasión, la envidia mata el alma, gente, demos relevancia a las cosas buenas, al amor, los buenos deseos… —ahora se giró a hablarme a mí—. Eres una persona políticamente correcta, sé que no dejarás estas cosas pasar, yo tampoco lo hice y mírame ahora, una Súper Estrella —movió sus manos apuntando todo su cuerpo y sonrió.
—Es un honor venir a compartir con una estrella tan grande, sabes que te admiro mucho por todo lo que haces por los demás, gracias por invitarme.
El público dijo otro «ooow» a coro.
—Gracias a ti por venir, saluda a Bella de mi parte y llévale este regalo.
Sacó una caja blanca con un lazo rojo de al lado de su asiento y me lo pasó. La abrí para encontrar ropa.
—Wow, gracias, supongo que no dice «Pequeña princesa de mamá.»
—Por supuesto que no.
Saqué un bodysuit negro que decía «Ellen» en letra blanca y cursiva. Una manta negra que también decía lo mismo y una tarjeta que leí en voz alta.
—«Para que no sientan envidia de la Princesa Charlotte en Gran Bretaña.»
De reojo vi venir a un hombre trayendo una carriola negra y elegante al estilo inglés, con esas ruedas grandes que sí usan en la monarquía británica.
—A Bella le va a encantar —le dije a Ellen dándole un abrazo—. Muchas gracias.
—De nada, gracias por venir —se dirigió a su público—. ¡Edward Cullen, señoras y señores!
El auto nos pasó a dejar a casa, Emmett se bajó conmigo porque Rose estaba acompañando a Bella estos días, bajamos los regalos de Ellen y fui a abrir la puerta.
—Heeey, bienvenidos —saludó Rose cuando entramos a casa—. Te extrañé.
Eso iba directamente para Emmett, la saludé de besos en las mejillas antes de que fuera a besarle la vida a su novio.
—¿Dónde está Bella? —pregunté dejando la maleta a un lado.
—Aquí.
Miré en dirección a la cocina y ella venía caminando hacia mí con una sonrisa, me acerqué a grandes zancadas y la abracé suavemente. Pasé una semana en Los Ángeles y extrañé estar en casa junto a ella como nunca antes.
—Hola —murmuré besando sus labios.
—Hola —murmuró de vuelta—. Alguien aquí te extrañó también, está bastante emocionada.
Bajé mis manos a su panza y la acaricié, pude sentir a mi hija moverse, le hablé y se movió más, Bella rió y puso sus manos encima de las mías.
—¿Te has sentido bien?
—Cansada —respondió ella, observé las marcas debajo de sus ojos—. No duerme muy bien desde que te fuiste, así que yo no duermo tampoco, en el día está más tranquila, creo que hice del sofá mi cama.
Pasé mis pulgares debajo de sus ojos y la besé de nuevo.
—Lo siento, cariño.
—No es tu culpa.
—Estuvimos revisando nombres para mi sobrina —informó Rose a lo que volteé con Bella para mirarla—. Tengo mis favoritos pero tu novia está empecinada a no decir nada, ¿te lo dijo a ti?
—Por supuesto que sí —Rose abrió la boca y miró indignada a Bella—. Es perfecto.
—No puedo creer que no compartas algo tan importante conmigo, Isabella —dijo ella molesta—. Somos mejores amigas desde siempre y para siempre, acabas de traicionar nuestra amistad por él, por un hombre, nuestra promesa de meñiques quedó en nada.
Rosalie podía ser dramática, le gustaba exagerar y usarme en contra de su amistad, Bella sabía cómo era ella, pero siento que Rose de verdad está siendo sincera con su indignación.
—No pude guardar el secreto de que era niña, quería hacerlo, en serio, dar la sorpresa al final —Bella ya le había explicado esto—. El nombre será sorpresa, y no juegas limpio sacando nuestra amistad ahora, vas a ser la madrina y dejé en tus manos ese tema, incluso acepté a Emmett como padrino, Rose.
Él se llevó la mano al corazón, igual de dramático que la novia.
—Lo sé, pero jamás me has ocultado algo.
—No te estoy ocultando algo…
—¡Lo sé, pero sabes que no puedo esperar a saber!
De acuerdo, sólo faltó que comenzara a jalarse el cabello.
—Rose, quedan apenas dos meses para que nazca —Bella usó el tono que utilizaba con sus alumnos para hacerlos entender—. Te vas a calmar, dejarás de decirme estupideces y puede que te deje ver el cuarto del bebé.
—¡No puedo creer que lo hayas terminado!
Y eso fue todo para que su rostro se iluminara y comenzara a subir las escaleras al cuarto que sería de nuestra hija. Bella miró a Emmett.
—Tienes que darle su propio bebé, juro que me volveré loca.
—Estoy en proceso, querida Bella, falta poco.
—¿Qué es…? Oww, ¡es preciosa! —Bella se acercó a la entrada para ver la carriola.
—De nada, Bella, un regalo de mí para ti.
Ella lo miró.
—¿Piensas que voy a creerte? Rose ya me habría dicho, no puede guardar ningún secreto.
—Seh, es cierto. ¿Te gusta? —me acerqué a rodear con mis brazos a Bella, nuestra hija se estaba moviendo.
—Me encantó, será una reliquia.
—¡La habitación está hermosa! —exclamó Rose bajando las escaleras—. No puedo esperar a que nazca, estoy tan emocionada.
Lo podemos ver.
—¿Cuándo comenzarás a planear tu maternidad? No esperas que te deje a mi hija todo el tiempo, ¿no? —le pregunté para molestarla, Bella me dio un pequeño codazo.
—Querido Edward, para tu información, no necesito tu permiso para pasar todo el día con Bella o mi sobrina, así que ve cerrando esa boquita o se te hará realidad lo que no quieres —respondió ella sonriendo—. Bueno, ¿tengo permitido quedarme a comer lo que preparé o a Edward le molesta?
En realidad ella sólo hizo la ensalada y ordenó la mesa, pero no dije nada, un hombre sabe cuándo callar ante una mujer como Rose, se podía poner un poco peligroso.
—¿Hoy pasan tu entrevista en televisión? —preguntó Rose.
—Sí, en la noche.
—¿Crees que habrá una revolución con tus fans? —preguntó ella de nuevo.
—Para bien, espero —respondí, miré a Bella que levantó una ceja dudando—. ¿No lo crees?
—Tus fans son tercas, apenas han superado que Tanya y tú hayan terminado, quizás en diez años puedan tener un poco de cordura en esas cabecitas.
—Yo creo que twitter esta noche explotará —comentó Rose—. Tendrás fans reprochándote todo, esas son las locas que no les interesa nada más que ellas mismas, no las tomes en cuenta, y tendrás después a las que te respetan y por lo tanto respetan lo que te importa, esas valen oro y no se encuentran siempre, ¿eh? A ellas podrías darle un me gusta para que se sientan bien.
—Las celebridades no entienden la importancia de algo tan simple como una notificación de que a su artista favorito le gustó su comentario. Deberías hacerlo porque no te cuesta nada hacerle el día o la semana a esa fan —dijo Bella seriamente, imagino que está pensando en su propia época de fan—. Mira, yo fui la más feliz cuando Jasper me respondió en Twitter, piensa en cómo hubiese estado yo si tú hubieras hecho algo así conmigo.
—Bueno, Bella, tú te llevaste la experiencia extrema de Edward Cullen, te saltaste todos los otros niveles.
Emmett la hizo reír, y a mí también, creo que no cambiaría ni haría nada distinto si pudiera volver atrás, me gusta cómo estoy ahora, me encanta lo que hemos formado con Bella aunque hayamos adelantado muchos planes. No puedo ver un futuro nuevo donde no esté nuestra hija, mi ansiedad de conocerla aumenta cada día.
—¿Qué harás mañana? —preguntó Rose mirando a Bella.
—Qué haremos mañana, te recuerdo que Elizabeth nos invitó a cenar.
—Lo sé, pero pensé que en la tarde podri… ah —se interrumpió ella recordando algo—. Olvidé que es tu cumpleaños, querido Edward.
¿En serio?
—Ni siquiera se acordaba, no le da importancia —respondió Bella conociéndome—. Tu mamá nos espera mañana y está muy emocionada.
—Ya lo creo que sí, vete acostumbrando, ella ama celebrar.
—Pero te recuerdo que hace años no celebraba tus cumpleaños, no puedes culparla por emocionarse de tenerte con ella.
Bella pasaba mucho tiempo con mamá, se adoraban, y ahora me miraba con sus ojos brillosos como si le diera tristeza algo de hace años.
—No la estoy culpando, adoro a mi madre y amo pasar tiempo con ella, lo sabes —me acerqué a abrazarla y besar su cabello—. No llores, Rose me pateará el trasero.
—Tengo unas ganas —murmuró ella bien bajito.
—Te oí.
—Yo también —murmuro Bella.
—Yo igual —dijo Emmett, encogiéndose de hombros cuando ella lo miró acusadoramente—. Está embarazada pero si le pateas el culo a Edward ella lo hará conmigo y por Dios, está embarazada.
Emmett era como el amigo guardián que no dejaba que nada malo le pasara a Bella. La dejaba ganar siempre, no le discutía, no la molestaba, trataba de que estuviera tranquila, la dejaba elegir películas y programas que él odiaba pero como «está embarazada, hombre, debes hacerla feliz», Emmett literalmente estaba en la mano de mi novia igual que yo. Rose tomaba nota, cuando ella pasara por esto tendría a un muy preocupado, comprensivo y atento novio cubriendo todas las bases.
Por supuesto mi amigo aprendió eso de mí, claro.
—Nos vamos —anunció Rose después de que laváramos y ordenáramos la cocina—. Los chicos se ven cansados, han trabajado duro esta semana así que una siesta antes de ver el programa de Ellen les ayudaría.
—Gracias por estar con Bella esta semana —le dije cuando se despidió—. Sé que no es trabajo porque es tu amiga pero me alegra de que estés cerca de ella y no en Bélgica.
—No volveré a Bélgica en un largo tiempo, tengo una sobrina a quien mimar y a un padre a quien molestar —dijo ella sonriendo—. Nos vemos mañana, Edward.
—Adiós —les dije antes de cerrar la puerta, me di la vuelta y encontré a Bella observándome—. ¿Qué pasa?
—Sólo te miraba —me acerqué a ella y nuestras panzas chocaron, no pude evitar sonreír—. Cuando tenga nueve meses espero poder moverme, siento que cada día me vuelvo más lenta.
—Cada día estás más hermosa —rodó los ojos—. Estoy hablando en serio.
—¿Tengo ese brillo de mujer embarazada y también un cabello sedoso?
—La verdad es que sí, tu cabello incluso está más largo —observé que sus ondas le llegaban al trasero—. No lo cortes.
—Estaba pensando en tener un corte antes de que nazca, ya no puedo lavarme el cabello cómodamente.
—No iré a ninguna parte desde hoy, seré tu ayudante en la ducha.
Sonrió dejándome ganar.
—También pensaba en ir a que me dieran un masaje, sobre todo en las piernas y pies.
De acuerdo, entendí.
—Cariño, haré ese trabajo gratis y de inmediato, sólo da media vuelta y sube esas escaleras.
—¿De verdad? —preguntó emocionada y se veía tan adorable sonriendo así que tuve que besarla—. Mmm… necesito… —seguí besándola—, de verdad necesito ese… masaje.
—Bien.
Tuvimos una siesta larga después de que masajeara los pies de Bella, pude ver cómo lo disfrutó, ella tiene una carga extra con nuestra hija y no pensé que un simple masaje la dejara tan relajada, lo tendré muy en cuenta de aquí en adelante.
Bajamos a cenar, mandé a pedir su comida favorita y decidimos comer en la sala porque Bella estaba determinada a no perderse el programa de Ellen, silencié mi teléfono cuando comenzó, sé que me llegarían muchos mensajes después que lo vieran.
—De verdad te veías muy enamorado —comentó ella cuando el show terminó, me miró sonriendo—. Soy una fan muy afortunada, Edward Cullen.
—No lo dije en ese sentido, tú sabes.
—Lo sé, y sigo siendo tu fan, no he cambiado —agradecía eso, le besé la mejilla y ella tomó su celular—. De acuerdo, ¿quieres que vea el daño?
—Por favor, el placer es todo tuyo.
Bella empezó por Twitter, nos acomodamos en el sofá y ella comenzó a leer montones de comentarios donde me mencionaban.
Creo que más famosos deberían seguir el ejemplo de Edward y no dejar que gente idiota sobrepase un odio tan injustificado.
Edward Cullen acaba de darles a sus "fans" un mensaje muy directo sobre lo que piensa de ellas. Me encanta.
Edward prácticamente le dijo a sus fans que odian a su novia que se vayan a la mierda, ¿no les hace gracia? A mí sí, ya era ahora.
Creo que los fans están acostumbrados a expresar sus emociones muy intensamente, no estoy diciendo que si no les gusta algo no digan nada, pero desear la muerte a un bebé, tirar mierda a una novia, ¿no creen que fue pasar el límite? Edward es persona, merece respeto.
No conozco a Bella, ni a Edward para el caso, pero debe ser horrible leer que un grupo de locas prefieren que le pase algo malo a su novia a su bebé sólo porque no les agrada o porque Tanya ya pasó a la historia. Qué desagradable, gente.
Estoy tan feliz de haber madurado en mi modo fan que veo a Edward tan feliz, con esa sonrisa que los ojitos le llegan a brillar tanto… que cómo no querer a Bella por lograr eso, ¿no les gusta verlo bien?
Desde que Bella llegó a la vida de Edward todo cambió, y me encanta que se vea tan enamorado, me encanta que vaya a ser padre, y me encanta que les haya dicho a esas tontas "fans" que tiene que las conoce y las odia.
Edward no dijo directamente nada malo de sus fans, él sólo dijo que lamentaba que las que se dicen ser sus fans no respetaran su felicidad, prácticamente les dijo que le importaba un carajo ese tipo de gente.
Las locas han dicho tantas cosas horribles de Bella y el bebé que incluso Ellen las leyó y sabe, a mí me daría vergüenza que en televisión me dejaran como una estúpida odiosa. Menos mal no me sentí aludida. Edward yo estoy muy feliz por ustedes y quiero ser la madrina.
¿No creen que Edward perderá fans por lo que dijo? Nunca dijo nada cuando estaba con Tanya.
»Con Tanya no llegaron tan lejos, una cosa es que te digan cosas odiosas y otra es que te deseen la muerte a ti y a tu bebé. Perder fans no es prioridad para Edward, nadie obliga a nadie a quedarse.
Las haters a las que se refiere Edward son las mismas que aún no superan que haya preferido a Bella en vez de otra oportunidad con Tanya, siguen sin aceptar que ella perdió a Edward y él merece a alguien que sí lo ame siempre, no cuando tenga ganas.
—No se lo tomaron tan mal —comentó Bella cerrando la aplicación, no le agradaba leer cosas de Tanya donde fans sin saberlo estaban siendo muy honestos.
—Ese último comentario es cierto y no me duele escucharlo, no tienes por qué tratar de ocultar la verdad para que no me sienta mal o algo así —la oí dar un suspiro mientras la abrazaba por encima de su barriga.
—No puedo creer que te haya dejado, es… no puedo imaginarme haciéndote eso porque no visualizo un futuro donde no estés, ¿tiene sentido? No estoy siendo cursi, es sólo que me imagino navidad y nos veo a nosotros tres en casa y no me siento mal estando lejos de mi familia… es extraño.
Besé su cabello, Bella pocas veces hablaba de sus sentimientos, y he descubierto que es porque es una persona muy sensible, ella recuerda algún momento y llora, tiene la emoción a flor de piel y con el embarazo lo ha dejado ver mucho más. Bella embarazada es la verdadera Bella, la que no esconde nada, la que dice lo que quiere, la que no le importa si suena muy romántica o sarcástica, y me gusta, creo que ha escondido sus verdaderas emociones por mucho tiempo y ahora un simple comercial la puede hacer llorar por horas.
Siempre le digo ¿por qué reír es bueno y llorar no? Está bien que bote lo que sienta, se relaja, alivia su cuerpo y se siente mejor. Es todo lo que debe hacer porque nadie la juzgará y me encanta que sea tan abierta conmigo, agradezco la total confianza que me tiene para todo.
—Te sientes así porque nos ves como tu familia —le respondí acariciando su panza—. Somos una familia, tenemos una casa, dormimos juntos, vivimos solos, hacemos cosas juntos, nos apoyamos, nos amamos, confiamos en el otro, queremos lo mejor para la otra persona y es lo que las familias hacen.
—Quizás ya haya cortado mi cordón umbilical —sonaba melancólica, lo esperaba.
—Siempre serás la niñita de Renée —vi que sonreía—. Tus padres siempre estarán para ti, es hermoso saber que nunca estarás sola, tienes personas que te aman demasiado.
—Es increíble todo el amor que he sentido estando aquí, creo que viviendo juntos no nos habíamos dado cuenta de lo afortunados que éramos como familia.
—¿Crees que tus padres regresen a Seattle?
—¿Crees que tus padres se mudarían a Estados Unidos si nos fuéramos a vivir allá?
—Fue una pregunta tonta, ¿cierto? —negó con su cabeza pero seguro lo fue—. Hemos formado un buen grupo de padres, ¿no? ¿Crees que la idea que tengo en mente funcione cuando les diga?
—No lo creo, estoy segura que será la mejor idea en años —volteó su cabeza para mirarme—. Gracias por pensar en mis padres.
—Aunque hayas cortado tu cordón, cariño, no me gusta que sientas que te falta algo, si tú eres feliz, yo soy el doble de feliz.
Era muy simple.
—Soy muy feliz.
—Yo más.
No entendía mucho qué estaba pasando pero mi madre hablaba por teléfono muy educadamente. Demasiado, ella no hablaba así.
—¿Qué pasa? —le pregunté a papá que la miraba de brazos de cruzados.
—Intenta no maldecir —contestó él—. Recuerdo que nuestro primer beso fue después de que ella estuviera furiosa, tu madre no es de enojarse, pero se ve linda, ¿no?
De acuerdo, dejaré a papá enamorarse de su esposa de nuevo.
—Iré atrás.
La tienda no era pequeña ni grande, era perfecta para el negocio. El día de mi cumpleaños lo utilicé como excusa para unir aún más a nuestras familias. La idea que le comenté a Bella era sobre abrir una pastelería que fuera de nuestras madres, ella me miró con cara de «cómo harás eso si mis padres no son de aquí», así que tuvimos que hacer varios trámites y esperar hasta que todo estuviera en orden. Renée y mamá estaban muy entusiasmadas cuando les dije, los padres de Bella querían vender su casa en Seattle para obtener dinero pero su hija se negó rotundamente, en cuanto Charlie dijo «debemos vender la casa», Bella no dejó de llorar, la noche anterior habíamos hablado sobre el tema del dinero, yo iba a pagar todo porque fue mi idea pero por supuesto Bella no me iba a dejar, llegamos a un trato cuando ella propuso utilizar el dinero de la demanda que ganó, después de llorar y que Charlie tratara de calmarla diciéndole que no lo iba a hacer y que había sido una pésima idea, ella les dijo nuestro acuerdo.
Desde ese día todo fue muy bien, la casa de mamá era el laboratorio de repostería, estaban todo el día cocinando y probando recetas, viendo la decoración que querían de la tienda, los colores, el nombre, los muebles, hicieron tantas cosas que en dos meses tenían todo resuelto. Hoy terminábamos la primera semana de agosto y era el día antes de la apertura, se podía sentir la emoción en el aire.
—Hey —saludé a Renée en la cocina atrás de la tienda—, ¿no es nada grave lo que trata mamá por teléfono, cierto?
—Nada grave, nos trajeron algunas cosas intercambiadas pero por ser domingo ellos no quieren solucionarlo, seguro mañana a primera hora todo estará en orden.
—¿Será la especialidad? —pregunté cuando vi la tarta de chocolate que tanto amaba Bella—. No podrás sacar a tu hija de aquí.
—Ni a Charlie, voy a tener que obligarlo a ir al gimnasio en la semana. ¿Cómo está Bella? ¿Mejoró desde anoche? La llamé en la mañana pero no respondió —inquirió preocupada.
—Quedó en cama, quería venir a dejarles un obsequio pero no podía levantarse sin marearse, por eso dejaré esto aquí y me iré enseguida.
Bella les había comprado dos tazas ridículamente elegantes para ambas, no creo que las usen pero seguro las dejarán para decoración porque sé que mamá no querrá romperla por accidente.
—Falta tan poco para que tenga al bebé, vigílala mucho, el parto se puede adelantar y no es normal que sienta mareos ahora, ¿está comiendo bien?
—Sospecho que el almuerzo de ayer le hizo mal.
—Avísame cualquier cosa.
Llegué a casa con comida liviana para Bella, no había querido comer nada desde ayer porque sólo quería estar acostada y con los ojos cerrados, debe haberse sentido bastante mal. Subí al cuarto para encontrarlo vacío, toqué la puerta del baño.
—Ya voy —respondió ella y oí más ánimo en su voz.
Abrió la puerta y observé su ropa, ya no estaba en pijama.
—Te traje algo de comer, ¿por qué estás vestida? —tomé su rostro y sonrió—. Hice planes para hoy, tengo toda la intención de no levantarme de la cama, nos falta una temporada que terminar.
—Creo que tu hija arruinará tus planes —dijo acariciando su barriga—. Ya va a nacer.
No.
Espera.
Aún falta.
¿Nacerá ahora?
—Pero todavía no es la fecha… ¿estás segura?
—La fuente se rompió cuando me levanté al baño, el doctor Stanley nos dijo que cuando esto pasara fuéramos al Birth Centre que elegimos la última vez, ¿recuerdas que elegiste uno privado? Te saldrá caro.
Estaba bromeando, ella sabía que no me importaba el dinero mientras las dos tuvieran el mejor cuidado posible y nadie las molestara cuando se filtrara la noticia.
—De acuerdo, iré por la maleta mientras tú le avisas a tu madre, no bajes sin mí.
Bella tenía todo listo hace varias semanas antes, la maleta tenía todo lo que la matrona le dijo que debía llevar para el día del parto. Hace una semana llamé a una matrona que Amun me recomendó, Bella había estado teniendo dolores y preferí que alguien la revisara, ella nos informó que era normal que sintiera contracciones llegando el último mes y respondió todas las dudas que teníamos sobre lo que se venía justo ahora.
—Mamá me acaba de dejar sorda —dijo cuando salí del vestidor con la maleta—. Estaba con tus padres, y le envié un mensaje a Rose.
—Entonces vamos, llegarán allá antes que nosotros.
Después del registro la pasaron a una habitación, la matrona nos dijo que ya tenía dos centímetros de dilatación, sé lo que es eso porque he leído bastante, y que podría demorar horas en seguir avanzando pero cada embarazo era distinto así que cualquier cosa ellas iban a estar alrededor revisándola.
La primera en llegar fue Rose y atrás Emmett, traían un oso de peluche con un globo de helio color rosa.
—Lo traje ahora porque no pienso moverme de aquí hasta que nazca —fue su saludo cuando entró—. ¿Quieres que trence tu cabello?
—Estaba esperándote, me molesta suelto —respondió Bella sentándose en la camilla.
—¿Trenza espiga?
—La que sea.
Llegamos a las 12:45 y a las 17:30 Bella se apoyaba en mí para soportar una contracción, tenía siete centímetros así que la enfermera le propuso que caminara, que rebotara en una pelota que tenían y que eso podía hacer que el bebé bajara más.
—Pensé que mis dolores menstruales eran fuertes pero nunca había estado embarazada —murmuró después que la contracción pasó, sobé su espalda baja porque no podía hacer mucho más—. En estos momentos estoy pensando seriamente en que nuestra bebé será hija única, ¿estás de acuerdo?
—Muy de acuerdo, cariño, con uno estaremos bien.
—Creo que viene otra…
Es un poco abrumador estar ahí observando cómo Bella tiene dolores tan fuertes y no hacer nada, mi primer instinto es tratar de quitarle el dolor y buscar una solución pero la única opción que tengo es que nuestra hija nazca lo antes posible.
—Es hora de pujar, cariño, te vamos a ayudar y no debes asustarte, pasará todo muy rápido —informó la matrona colocándose mascarilla y guantes nuevos—. De acuerdo, prepárense para ver a su bebé muy pronto.
—Oh, Dios —murmuró Bella tomando mi mano—. No dejes que me desmaye.
—No pasará nada, quizás me desmaye yo.
—Me separo de ti si lo haces —amenazó mirándome—. No la dejes sola, tienes que vigilarla porque no quiero que la roben ni la cambien.
—Prometo no sacarla de mi vista —besé su frente antes de que empezara a pujar—. Te amo, lo harás perfectamente bien.
—Te amo pero no vuelvas a dejarme embarazada, ¿de acuerdo? —dio un suspiro—. No me hagas caso, omite todo lo que diga.
—A la cuenta de tres puja, debes hacerlo durante diez segundos sino el bebé volverá adentro, bien… Uno, dos, tres.
Sentí que pasaron dos segundos antes de escuchar el llanto. Eran las 18:13 cuando nació, prometí no quitarle los ojos de encima pero no era necesario, mi hija me tenía envuelto en su manita con tan solo verla.
—No puedo creer… que esté aquí —murmuró Bella sosteniéndola contra su pecho, besé su cabello tratando de que sintiera mi total agradecimiento por haber traído a tan perfecto ser a mi vida—. Ssshhh, cariño, está bien, estás con mami.
No pude evitar llorar de felicidad al ver a mis dos chicas juntas, me sentía demasiado afortunado.
—Quizás tenga mi cabello —le dije al ver ese suave cabello cobrizo—. Es hermosa.
—Lo es, es perfecta —la miró sonriendo y luego levantó su cabeza para mirarme—. Elegimos un nombre perfecto también —levantó su mano para acariciar mi mejilla, limpió debajo de mi ojo—. No me hagas llorar, estoy siendo fuerte.
Reí.
—Eres la mami más fuerte de hoy —besé sus labios—. Ahora déjame capturar este momento antes de que se la lleven.
En la habitación sólo estábamos nosotros y la matrona con las enfermeras, nuestra familia estaba en la sala de espera así que después de que les tomara unas fotografías y todo estuviera listo con Bella y nuestra bebé, una enfermera me preguntó si les informaba a nuestras familias que ya había nacido.
—Gracias, pero iré a informales personalmente. ¿Pueden entrar aquí?
—Claro, sólo les pediré orden y silencio.
Me acerqué a la sala de espera y ahí estaban todos, incluso mi abuela.
—Al fin viniste —dijo mamá acercándose a mí—. ¿Cómo están? ¿Ya nació?
—Están bien, es hermosa, mamá, tiene mi cabello —sé que me veía como un tonto sonriendo—. Pueden pasar a verlas pero tienen que mantener la calma o no los dejarán pasar a todos juntos.
—¿Bella quedó muy cansada? —preguntó Renée mientras caminábamos a la habitación.
—Lo único que sé es que lo hizo muy bien y que está feliz —ella me sonrió emocionada—. Fueron menos de cinco minutos y ya teníamos a nuestra hija llorando.
Abrí la puerta y caminé hacia ellas, Bella estaba semi sentada en su camilla y al lado de ella en un cunero nuestra hija. Mientras todos pasaban y se tapaban la boca aguantando la emoción, le di a entender a Bella que era hora de decirles el nombre.
—No puedo creer que ya sea abuela —dijo mamá recargándose contra papá, quedó a mitad de camino llorando.
—¿Esperaste tantos meses para quedarte ahí parada? —preguntó la abuela acercándose a Bella—. Mi hija está un poco loca —dijo sonriendo—. Felicidades, Isabella —le dio un abrazo con dos besos.
—Muchas gracias.
—Es tan pequeña —dijo Charlie mirando a su nieta—. Es más pequeña que tú cuando naciste.
—Nadie es perfecto pero de verdad mi sobrina es perfecta, mira ese rostro y esas pestañas tan largas, oww, voy a llorar por tu culpa.
Rose miró a Bella y comenzó a limpiarse las lágrimas que no pudo contener, después de que todos nos felicitaran y comenzaran a cargarla, Bella les dio la noticia.
—Se llama Mia —dijo cuando era el turno de su mamá de cargarla—. Mia Alexandra Cullen.
Esperaba que Mia no tuviera problemas en identificar su nombre porque sólo escuchaba que le decían «hermosa», sobre todo Rose, de verdad que necesita su propio bebé.
—¿Cuándo te darán el alta? —preguntó Renée antes de irse.
—Mañana, luego una matrona irá a casa a revisarnos, no pensé que tener un bebé fuera tanto trámite, allá no es así.
—Ya no estás en Seattle —le recordó su mamá con una sonrisa—. Intenta descansar ahora que tienes ayuda en la noche.
—Gracias por recordármelo, mamá —replicó ella dando un suspiro.
—Adiós —dijeron los demás mientras salían—. Avísame cuando estén en casa.
—Lo haré —respondí a mamá.
Era extraño el silencio que quedó luego de todos se fueran, Mia dormía por supuesto, era un bebé, aún no podíamos verla con sus ojitos abiertos.
—Podrías decirle a la enfermera que te enseñe a cambiar pañales —miré a Bella que sonreía—. Me tienes que ayudar.
—Sé cambiar pañales, lo hice con Emily —dije sentándome frente a ella.
—¿Y sacar los gases?
—También, incluso sé detener el hipo, debo agradecerle a Angela muchas cosas.
Miré el cunero que tenía a una bebé pequeña, dormida y envuelta en una mantita, por supuesto me asustaba joder algo pero aún no podía cargarla y mis manos pedían sostener a mi hija.
—¿Papá tiene miedo? —dijo ella molestando.
Rodé los ojos y acerqué el cunero hacia mí para poder sacarla. No pesaba nada, la sostuve en mi brazo porque caía perfectamente ahí, ella empezó a mover su cabeza y su boca, con Bella la observamos porque solo faltaba que abriera sus ojos. Y lo hizo.
—Tendrá los ojos verdes igual que su papá —dijo Bella emocionada—. Mira, es una mini tú.
—¿De verdad no irá a una escuela de niñas?
—Irá a una escuela mixta, ya hablamos de esto.
—No lo hablamos, tú decidiste.
—Son horribles, quieres evitar que se relacione con hombres pero es más probable que termine embarazada en una escuela de niñas que en una mixta.
—No pensé que lo dramática de Rose se contagiara —Mia estaba muy tranquila moviendo sus ojitos mientras nos escuchaba.
—Yo no soy la que quiere encerrar a su hija hasta los treinta años para mantenerla lejos de los hombres —replicó ella teniendo un buen punto, le di la razón—. Ella será inteligente a la hora de gustarle alguien, tendrá buenos referentes.
—Es cierto.
—Y faltan como doce años para que eso pase —continuó ella y seguía teniendo razón—. De verdad espero que no te vuelvas viejo antes de tiempo, porque amo tu cabello de ese color.
—De acuerdo, dejaré de llorar por la adolescente que acaba de nacer —acerqué a mi hija para besarle esas mejillas preciosas—. Tendrá tu nariz —dije sonriendo—. Pequeña y respingada, y esas pestañas… Hacemos bebés muy lindos, ¿no tienes ganas de tener más?
—No tres horas después de parir, pero puedes preguntarme en uno o dos años más.
Oí el cansancio en su voz.
— ¿Por qué no descansas un poco? No me moveré de aquí.
—Despiértame cualquier cosa —se le cerraban sus ojos.
—Duerme, cariño —besé su frente—. Te amo.
Estuve con Mia por bastante tiempo, vinieron enfermeras a verla, a cambiarla y me dijeron que debían despertar a Bella para que le diera de comer. Estuvimos así toda la noche y parte de la mañana, les dieron el alta al mediodía y llegamos a casa donde nos esperaban Rose y Emmett con comida hecha y la chimenea encendida porque los días ya comenzaban a estar más fríos. Gracias, amigos.
—¿Por qué pareciera que no tuvieras panza? —le preguntó Rose a Bella cuando la miró de pies a cabeza—. ¿Estás usando faja?
—La enfermera preguntó, no sé si es útil pero al fin puedo verme los pies —respondió encogiéndose de hombros—. Y mira, te mantiene en una postura erguida, podrías usarla.
—Qué graciosa, mami —se acercó a la silla de Mia y desabrochó el cinturón—. La comida es liviana, está todo listo en la cocina —sacó al bebé mientras la mirábamos—. No me la voy a robar, Emmett no me dejaría.
—Una madre después de dar a luz puede ser peor que una embarazada —dijo él levantando sus manos en señal de defensa—. Y Bella lo ha hecho muy bien.
—Aww, gracias —dijo ella yendo a darle un abrazo—. Eres tan buen amigo, Emmett, me alegro de que seas el padrino de Mia.
—¿Alguien grabó eso? ¿La escucharon?
—No te pases, idiota —contestó Bella divertida—. Si comienza a llorar y no puedes calmarla es porque tiene hambre, Rose.
—Entendido.
No sabía que tenía hambre hasta que comencé a comer, Bella dijo que comenzaría una dieta para perder los kilos que había subido así que sólo comió carne, pollo y lechuga con mucha agua. No podía contradecirla cuando se trataba de perder peso, estaba un poco susceptible.
—¿Por qué le dijiste a tu mamá que el mes siguiente podía regalarle más cosas a Mia? —preguntó con confusión—. ¿Qué hay el próximo mes que lo hace mejor?
—Es el bautizo… —empecé a decir, dejó el tenedor en su plato y me miró frunciendo el ceño.
No podía no saber, ¿lo olvidó?
—¿Estás diciéndome que el próximo mes es el bautizo de nuestra hija? —inquirió en un tono muy molesto—. ¿Cuándo decidieron eso?
—Lo decidimos los cuatro hace un mes en casa de Emmett… ¿de verdad no lo recuerdas? Dijiste que no querías nada extravagante sino familiar, Rose estuvo de acuerdo y te burlaste de ella por no querer hacer el bautizo del siglo.
No parecía recordar algo porque me seguía mirando con su ceño fruncido.
—Supongo que fui yo la que le dijo a Rose que el vestido iría por nuestra cuenta, ¿no? —dio un suspiro cuando confirmé su suposición—. No recuerdo mucho, quizás tenga amnesia pre-parto. ¿Estás seguro de querer hacerlo?
—¿A qué te refieres?
—Al bautizo, no me siento bien haciendo algo importante sin mi familia de Seattle, se siente… mal.
—¿Quieres cambiar la fecha? —se encogió de hombros sin saber—. ¿Quieres esperar a viajar a Seattle?
—No lo sé —murmuró—. Puedo ver que a ti te importa tener cerca solo a tus padres, me gustaría que para mí también fuera suficiente pero mi abuela es la que ha esperado esto, ¿sabes? Y no puede subir a un avión y venir, ella tiene problemas de salud así que no lo sé, me gustaría que conociera a Mia y que la viera crecer de cerca y no quiero que me digas que podemos mudarnos a Seattle cuando quiera porque no estoy deseando eso.
De acuerdo, no sugeriría una mudanza.
—Cariño, el bautizo puede esperar, la Iglesia no irá a ninguna parte y lo podemos hacer cuando tú quieras, no es imprescindible en este momento —tomé su mano y le dio un apretón—. Tenemos tiempo.
—Si yo tuviera una novia como yo no podría aguantar sus cambios de humor post-parto —dijo dándome una sonrisa.
—Me costaría mucho aceptar a tu novia —repliqué bromeando—. Termina de comer para que subas a descansar.
—Sí, cariño, de inmediato.
Por supuesto no hablaba en serio y por supuesto no me hizo caso, hice que se acomodara en el sofá mientras el cansancio llegaba a ella, lo que no fue mucho, en diez minutos se estaba despidiendo de nuestros amigos y subiendo a la cama.
—¿Dónde la quieres?
Se acostó en la cama con un suspiro, la seguí con Mia en brazos.
—Extrañé esto —comentó acomodando las almohadas—. Déjala aquí en medio, es más cómodo darle de comer.
—¿Dejó de doler? —pregunté mientras acomodaba a Mia contra ella y empezaba a subir su camiseta—. Recuerdo a Angela gritando.
—Intenté no gritar la primera vez —admitió, Mia movía su pequeña boquita succionando leche—. Es molesto, no duele al punto de querer alejarme —acarició su pequeña frente mientras hablaba, y esa pequeña nariz, Bella sonrió—. ¿La imaginaste así? Para mí es perfecta, la más hermosa de todas las niñas del mundo.
Podía verlo, sentía lo mismo, antes de que naciera, antes de verla, no creí amar a otro ser humano al nivel en que amo a Bella, con ese deseo de verla feliz y sana, de escucharla reír, de tener su confianza, de ser capaz de contenerla en sus emociones y lograrlo y hacerla sentir mejor. Eso quiero para ambas, eso quiero ser y lograr para ellas. Vinieron a revolucionar mi propio mundo de una manera impresionante y amo lo que hicimos, amo que tenga mi cabello y el color de mis ojos, amo que sea una pequeña niña y que tenga esa nariz diminuta y hermosa que sé que hará que se parezca mucho a Bella.
¿Cómo no sentirte completo y dichoso viendo a tus dos chicas juntas y plenas?
Lo único que me quedaba por hacer era una importante pregunta.
¡Hola si llegaste hasta aquí! Falta sólo un capítulo para que este fic llegue a su final, no saben las ganas que tengo de darles une fecha pero no puedo comprometerme con nada.
Infinitas gracias por las alertas, favoritos y reviews, es hermoso de ver, agradezco mucho que se tomen el tiempo de hacerlo.
Pueden dejar en un review consultas, apreciaciones, no apreciaciones, suposiciones, lo que quieran, si no quieren dejar igual gracias.
Saludos enormes, se nos fue julio y en un parpadeo ya estaremos en navidad y un año más viejos.
¡Nos vemos!
