Martes 23:00

-¡¿Qué ha pasado aquí?!- Kyoko jamás se habría esperado encontrar dos hombres llenos de barro por el suelo de su salón, y mucho menos ver a su hija beber te tranquilamente mientras estos dos hombres se peleaban delante suyo.

-¿Señora…? – Aquella voz frágil y vulnerable le llamo la atención, haciéndola girar la cabeza para llegar a ver a una bella joven con mirada preocupada, viéndola como si ella fuera la solución de sus problemas

- ¿ Señora…? -¿ Que esta pasando aquí? – dijo Kyoko ya cansada de tanta confusión

- Esos dos no paran de pelear…

- No te preocupes mama, solo están haciendo el tonto ….¡ Hombres! – exclamo Aiko mientras alzaba los brazos al aire con frustración recordando un recuerdo fastidioso

Kyoko estaba muy extrañada con esta situación, no solo había dos hombres llenos de barro peleándose en su salón sino que su hija estaba de un humor bastante extraño.

- ¡Basta! ¡ Deténganse ustedes dos!

Los dos hombres por un momento pararon y uno volteo el rostro, sorprendido con los ojos abiertos.

-¿Mama? – Reconoció automáticamente la voz de su hijo aunque no lo pudiera ver por el barro

– Ma… Debido a la distracción, el oponente de Kaito aprovecho para golpearle fuertemente en el rostro haciéndole volver a la pelea, en unos segundos ya se volvían a retozar en el suelo con el sonido de los puños de fondo.

-¡Hizuri Kaito! ¡Detente ahora mismo!- Al instante se sintió una opresión en el aire, y una pequeña bruma negra surgió de la cabeza de Kyoko Esto no paso inadvertido a las dos jóvenes que se encontraban al lado, solo Aiko entendió que significaba esa bruma pero ya era demasiado tarde.

- ¡No!¡Mama!- El grito de Aiko quedo silenciado, ya que sin razón aparente los dos hombres se levantaron con los brazos pegados al cuerpo, como si estuvieran atados con cuerdas.

-¡¿Que clase de brujería es esta?!

- La peor que puedas imaginar...- susurro Kaito tranquilamente, pues el ya sabia quien era la causante de aquello.

Pasaron unos minutos, en los cuales Kyoko aprovecho para tranquilizarse y el contrincante se canso de intentar escaparse.

- Ahora que cuento con vuestra atención...- Empezó a hablar Kyoko con dulzura - Podríais explicarme que sucede para que estéis peleando como dos perros callejeros.

- señora... - Yuko dio dos breves pasos cautelosos, no quería que la fuerza extraña que estuviera ahí también la atrapara

- Todo esto ha sido por mi culpa...

- ¡De eso nada!¡Ni hablar!- Como un resorte Aiko salto de su silla y se acerco a grandes zancadas hasta donde estaba Yuko para cogerle de la mano - No quiero oírte decir que todo esto es por tu culpa - Con un brillo letal señalo a los dos hombres- Ellos empezaron todo esto, empezaron a pelearse por el derecho hacia Aiko ¡Derecho hacia Aiko!¡Con lo cavernícola que suena! y aunque ella haya estado diciendo que es su decisión, estos dos la han estado ignorando todo el rato solo para pelearse entre ellos.

Un silencio se estableció cuando Aiko termino su ultima frase, Kaito no había sido consciente de lo que había hecho...¡Diablos! Incluso a el le daban ganas de pegarse a si mismo, no quería ni pensar en lo que le haría su querida madre.

-¿Es cierto, Kaito?

-Completamente, solo puedo decir que no me había dado cuenta...

- Estáis haciendo un teatro de todo esto - comenzó a decir el otro hombre- solo ha sido un pequeño malentendido entre dos personas...

- ¿Malentendido?

- Así es señora, lo que ha pasado es que nuestra pequeña discusión se ha salido de lugar...

- ¿Pequeña? - Los ojos de Kyoko se volvieron dos llamas - ¿llamas pequeño malentendido a que destroces mi salón? - el otro hombre de repente encontró algo difícil respirar - ¿A que agredas a mi hijo? - Su rostro empezó a volverse de un color azulado - ¿A que perturbes mi hogar?

- Se...ño..- Era inútil, el hombre pensó que tenia que estar delirando, por que sentía como si algo o alguien le estuviera asfixiando

- ¿ Kyoko? - Aquella voz hizo a Kyoko volver a la realidad, saliendo de su enojo, y casi homicidio, volvió el rostro para ver a Kuon quien venia acompañado por un hombre ya mayor, pero apuesto aun así.

- ¿Kuon? - La alegría de verle paso a la confusión al ver como la miraba

- ¿Que sucede?

- Si me hicieras el favor de soltarlos cariño...- Sus ojos no se separaron de los dos hombres retenidos - Me sentiría mas cómodo.

Con una sonrisa muy grande, Kyoko se dirigió corriendo a sus brazos, a la vez que las otras dos personas eran liberadas de la fuerza que los había encerrado.

- No sabes cuanto te he echado de menos, Kuon - Murmuro mientras escondía su rostro en su pecho - Ha sido un día tan agotador...

-¡Aiko!- Kei entro sin vacilar, había entrado tan rápido que no había visto a su padre, al lado de la puerta - ¡Tenemos que irnos!¡Todo se ha vuelto un caos! Los Ootoris se están armando, mi padre ha convocado una reunión de clanes y ahora mismo me persigue...- Con un abrupto paro se da cuenta de su alrededor reconociendo algunas caras - ¿Yuko?

- Es bueno verte de nuevo, Kei

- También para mi es un honor verlo de nuevo, joven maestro - Comento sin poder evitarlo el otro hombre

- ¡¿Shin?!- Al mirar a Shin directamente se dio cuenta - ¡Papa! ¿Que esta pasan...

-¡Keeeiii!-Una figura borrosa entro rápidamente dejando una nube de polvo a su paso, una vez esta se hubo disuelto se pudo ver como Kei estaba siendo abrazado por una hermosa rubia que no lo dejaba ir - ¡¿Por que siempre escapas de mi?!Eres muy malo Kei!

- Déjame en paz, Yumiko - Gritaba Kei mientras intentaba separarse de ella - Llevamos 3 años así, es que no te cansas...

- Eso me ha dolido... - comento dramáticamente Yumiko con ojos llorosos - Si no te gusto, dímelo y acabemos con esto

- No me gus..

- Como pensaba, ¡no puedo enfadarme contigo!- Exclamo mientras lo volvía a abrazar - Después de todo, ¿Como voy a enfadarme con mi futuro marido?

- ¿¡Marido!? - Aiko, que hasta ahora observaba la escena entre divertida y celosa por que veía como Kei intentaba deshacerse de ella, ahora sintió un pánico y tristeza terrible.

-¡No es lo que crees! - Se apresuro a declararle mientras intentaba correr a su lado - Aiko...- Pero esta con una mirada dolida subió a su habitación.

- No te acerques a ella - Dijo Kuon con una voz de ultratumba y una mirada aumentada del Rey Demonio, mientras le impedía el paso - Creo que deberías marcharte, ahora - Sus puños apretados fuertemente, empezaron a sonar y se podía ver a simple vista que era lo que le estaba pasando por la cabeza.

- ¡No es así!¡Aiko!- Ya desesperado, pidió ayuda con la mirada a Kaito pero incluso este lo miraba con ganas de darle una paliza

- ¡Hizuri! Piensa bien lo que vas a hacer - Grito Ryuo horrorizado, al ver como Kuon alzaba el brazo

-¡Joven Maestro!

- Hizuri-san no es lo que usted cree -Intento meterse Yuko

DING DONG

Aquel sonido fue como una pausa en el tiempo para todos, el puño aun en alto había perdido su fuerza, y lo único que quedaba de la escena intensa de antes eran los rostros de todos los presentes.

-¿Interrumpo algo? - Pregunto Takadara Lory en el portón de la casa con una mirada lúdica en el rostro.