CAPÍTULO 29 (Saruto)

No perdió el conocimiento en ningún momento. Fue consciente de cómo salió despedida del avión y dio a parar con asiento incluido sobre aquel árbol. Examino con cuidado la altura a la que estaba. Podría saltar, no estaba a demasiada distancia del suelo, pero deberla llevar cuidado al soltarse del asiento. Podría caer mal.

Miró bacía abajo de nuevo y entonces lo vio. El hombre al que había robado la cartera estaba tirado sobre el suelo. Vivo pero bastante desconcertado, lo cual era muy normal con todo lo que había pasado.

-Aparta de ahí!- gritó desde arriba.

El tipo miró hacia los lados intentando descubrir desde dónde provenía su voz.

-Encima de ti. ¡Quítate que voy a saltar!- dijo nerviosa.
-¿Estás loca? No puedes saltar desde ahí- dijo el hombre.
-No me digas lo que no puedo hacer- gruñó ella.

Soltó el cinturón con cuidado de no hacer ningún movimiento en falso, y se agarró a la rama que lo sostenía. El asiento cayó al suelo. El hombre la miraba sin pestañear. Finalmente se armó de valor v salto. Cayó de pie y no se hizo daño. Estaba acostumbrada a esas cosas desde que era niña.

- Estás bien?- dijo él sujetándola del brazo.
- Perfectamente- dijo ella.

De pronto reparo en algo Ese hombre tenía incrustado en el hombro un gran trozo de fuselaje del avión. La zona donde estaba era bastante peligrosa, ya que podía haber tocado alguna arteria.

- Déjame ver eso. Soy médico- dijo ella con preocupación.

El tipo no opuso resistencia Tenía un gesto extraño en su rostro. No parecía el mismo tío arrogante y prepotente.

- Menuda suerte tengo eh?- dijo él sonriendo- ¡Un médico!
- Si a que tu vuelo se estrelle se le puede llamar suerte...- dijo ella sin poder evitar una sonrisa.
- Es eso lo que ha pasado, verdad?- dijo él con seriedad.
- Si. y esto tiene mala pinta. Escucha, quédate aquí. No te muevas y sobretodo no intentes quitártelo. Buscare algo para cosértelo y volveré en seguida- dijo Kate con firmeza.
-De acuerdo, Freckles- dijo él sonriendo.

Kate hizo una mueca. Si que era el mismo idiota. Pero no podía perder más tiempo. Si no aquello podría darle problemas al imbécil. Salió corriendo en dirección a la playa. Aquel lugar parecía desierto. No había rastro de presencia humana. Debía ser una pequeña isla.

Había trozos del avión esparcidos por todas partes, y gente gritando pidiendo auxilio. Un chico, el mismo que discutía con la rubia en el aeropuerto atendía a un nombre tumbado. Le estaba haciendo un torniquete. Parecía que lo tenia controlado. Vio a dos hombres tumbados en la arena, se agachó y les tomó e! pulso. Estaban muertos No podía perder más tiempo con los que ya no tenían remedio, así que empezó a gritar a los que estaba de pie.

- ¿Alguien tiene hilo y aguja?- gritó con fuerza.
- ¿Hilo y aguja?- repitió.

Una mujer se acerco despacio Parecía desorientada, pero sin mediar palabra le tendió una pequeña cajita.

- Menos mal!- dijo ella suspirando aliviada. La mujer no le contestó pero le sonrió levemente.

Echó a correr de nuevo hacia donde estaba el hombre que había dejado y a lo lejos divisó a la mujer que viajaba con él. Estaba con una chica en avanzado estado de gestación. Debía avisarla, pero algo la empujó a olvidarse de ella. Ya tendría tiempo luego.

- ¿Has tenido que extender una receta para eso?- dijo el hombre sonriendo.
- Muy gracioso- dijo ella fastidiada.
- ¿Pero es que piensas coserme sin anestesia ni nada?- dijo él sorprendido.
- Oye, ¿qué crees? ¿Qué hay una farmacia por aquí?- dijo ella enfadada.
- Quizás deberíamos esperar a que viniesen los equipos de emergencia- dijo él.
- Mira, no hay nadie en este lugar ahora mismo. Pueden tardar horas. De modo que tú decides. O me dejas que haga mi trabajo o puede que tengas una arteria rota y te desangres en cuestión de segundos- dijo ella con firmeza.
- Está bien- gruñó él - Haz lo que tengas que hacer.

Kate examino el trozo de metal. Estaba bastante incrustado, y pensó que necesitaría algo para taponar la heriría si aquello empezaba a sangrar en abundancia. No se lo pensó dos veces. Se desabrochó rápidamente la camisa y se la quitó quedándose en sujetador.

-Oye, Freckles, este no es mi mejor momento- dijo él sonriendo con picardía.
- Mira hacia allí, idiota- dijo ella volviéndole la cabeza hacia el lado contrario de la herida.
- ¡Qué arisca!- rió él.

Cogió el metal con cuidado y tiró de él. El hombre emitió un pequeño suspiro. Al menos no había empezado a gritar como muchos de sus pacientes. Era fuerte. Gracias a Dios no salía sangre en exceso. La arteria no estaba dañada y eso la relajó

- Muy bien, tipo duro- dijo Kate sonriendo- Creo que sobrevivirás.
- Es un consuelo- dijo él. Se notaba que sentía un fuerte dolor y que hacía lo imposible por disimularlo.
- Ahora te daré unos puntos y listo- dijo ella hilvanando la aguja.
- ¿No había otro color?- dijo él mirando el fucsia que tenia.
- Quedarás monísimo- sonrió ella.
- Seguro- gruñó el.
- Oye no deberías quejarte tanto. Después de lo que hiciste por mi la otra noche debería haberte dejado aquí tirado, y sin embargo mira- dijo ella mientras suturaba la herida.
- ¿Es que nos conocemos?- dijo él sorprendido.
- ¡Venga ya! ¿No lo recuerdas?- dijo ella.

El hombre agachó la mirada nervioso. Tenía el gesto descompuesto.

-No recuerdo nada. Nada en absoluto. Ni siquiera mi puto nombre- dijo cabreado.
-¿Va en serio?- dijo ella preocupada.
-Y tan en serio- respondió él.
Debe ser por el golpe que tienes en la cabeza- dijo ella examinando un moratón en la frente.

Cogió su rostro entre sus manos y lo miró fijamente a los ojos. Tenía los ojos más azules que había visto jamás. Recordó cómo se miraron mientras el avión caía y sintió un escalofrío que se obligó a ignorar. Las pupilas parecían reaccionar con normalidad.

- ¿Te duele la cabeza?- preguntó.
- No- contestó él.
- ¿Náuseas?- continuó.
- No- dijo él.
- Puede que sólo sea un shock y recobres la memoria pronto. O puede que tengas algún coágulo en el cerebro, pero desgraciadamente no tenemos un scanner a mano- dijo ella con seriedad.
- ¿No te han dicho nunca que eres un poquito brusca con tus pacientes?- dijo él con una media sonrisa.
- Alguna vez- dijo ella sonriendo.
- ¿He hecho algo por ti la otra noche y no sabes ni siquiera mi nombre?- dijo él sonriendo con picardía.
- Casi mejor que no me recuerdes- dijo ella.

Y era cierto. Aquella podía ser una nueva oportunidad para escapar. y cuanta menos gente supiera que era una delincuente que viajaba escoltada, mucho mejor.

- ¡James!- gritó la mujer rubia acercándose hacia ellos.

- Vaya, ahí tienes la respuesta a tu pregunta- dijo Kate.

La mujer sonrió aliviada al verlo con vida, pero pronto su gesto cambió y su rostro se tensó. Kate se sintió incómoda al percatarse de que estaba en sujetador sobre el novio de aquella rubia.

- ¿Qué coño haces?- dijo dirigiéndose a ella.
- Se llama sutura- dijo Kate fastidiada- Soy médico.
- Yo también, así que aparta de mi novio- dijo enfadada.
- Qué especialidad?- preguntó Kate.
- Fertilidad- contestó la rubia.
- Neurocirujana- dijo Kate con una sonrisa maligna- De modo que ves con la embarazada si quieres ser útil. Aquí no pintas nada.
-Perdona, guapa, pero es mi novio- dijo la rubia cada vez más nerviosa.
-Y mi paciente. Así que cuando termine te lo devuelvo todo para ti. Pero cuando acabe- dijo con firmeza.

La mujer se resignó, y miró al hombre con cierto desencanto. Él en cambio, tenía una expresión de sorpresa. Casi de pánico en su mirada.

-James ¿qué te pasa?- dijo la mujer extrañada.
-No recuerda nada. Espero que sea por el shock- dijo Kate.
-¿Cómo? ¿Tienes amnesia?- dijo la mujer extrañada.
-Exacto- dijo Kate levantándose.

La mujer se arrodilló junto a él cogiéndole el rostro. Estaba muy nerviosa pero Kate pudo percatarse de que sentía algo muy fuerte por él.

-James, ¿no sabes quién soy?- dijo con tristeza- ¿No me recuerdas?

Él parecía angustiado.

-Lo siento- dijo en voz baja.
-No lo presiones demasiado- dijo Kate- Es mejor que vaya recordando a su ritmo.
-¿Pero y si tiene un coágulo?- dijo nerviosa mirando a Kate.
-No parece que tenga síntomas, pero de todos modos poco podemos hacer aquí- dijo Kate confundida- Procura que no se duerma, y si pierde el conocimiento o tiene náuseas avísame. Esperemos que venga alguien pronto.
-Está bien, gracias- dijo la mujer más calmada.

Kate se alejaba hacia la playa. Debía buscar a Robert. Casi se había olvidado de él. Se puso la camisa manchada de sangre, pero mejor era eso que ir en sujetador por ahí.

-¡Eh, Pecas!- oyó que él decía a sus espaldas- ¿Cómo te llamas?
-Kate - dijo ella girándose.
-Gracias, Kate.