XXIX
La Valiente Elección de Tai
— ¿Por qué estás haciendo esto, Taichi? —exigió saber Daisuke furioso—. Pensé que eras un buen chico.
—Es obvio que te equivocaste, Motomiya —respondió Taichi con tranquilidad—. Debo entender que estos cuatro Digimons —añadió mirando a quienes encaraban a Zero—, ¿Planean batirse en una pelea contra mí?
— ¡Basta de monologar! —Espetó Aldamon—. ¡Pelea contra nosotros!
— ¡Sí! —Secundó OmegaShoutmon—. ¡No te meterás con dos Heroes Legendarios sin antes pelear contra nosotros!
Tai se acercó a Hikari y le puso una mano en el hombro, con el semblante más serio que su hermana jamás había visto.
—Hikari, quiero que te lleves a Kira.
—Hermano…
—Este lugar es muy peligroso para ella —continuó Tai—. No sé qué está haciendo en el Digimundo, pero…
—Hermano, Kira es una Niña Elegida —dijo Hikari—. No puedes prohibirle luchar en esta batalla.
—De cualquier manera, no quiero arriesgarlos —miró a Zero—. Ese Digimon parece ser muy fuerte.
—Pero… Hermano…
Mientras ellos hablaban, la batalla iba acrecentándose. Shoutmon y Aldamon lograban igualar los poderes de Zero, WarGreymon y Angemon eran un poco más fuertes que él. El compañero de Zero no parecía turbarse en lo más mínimo con la presencia de más Digimons dispuestos a enfrentarlo. No parecía estar bajo un trance y eso era lo que más perturbaba de su presencia. Taiki estaba sorprendido de que alguien que portara esas gafas de aviador pudiese causar tantos problemas.
—Zero, Ataque con Martillo —ordenó Taichi.
Zero le dio un fuerte puñetazo al Digimon que estaba más desprotegido: Angemon. Este perdió su Digievolución con ese fuerte ataque, hasta transformarse en un Tokomon que quedó tendido en el suelo árido.
— ¡Tokomon!
T.K corrió a auxiliar a su Digimon. Quiso pedirle a Taiki que lo introdujera en el Xros Loader, luego de haber escuchado que podía curar sus heridas de esa forma, pero Taiki estaba ocupado dándole su poder a OmegaShoutmon, el Xros Loader de Taiki emitía un intenso resplandor de luz.
—Ya perdieron a uno de los suyos —dijo Taichi al resto de los Digimons—. ¿Quieren continuar?
— ¡Cállate! —Espetó Aldamon—. ¡Estallido Solar!
— ¡Hard Rock Damashii!
— ¡GEA Force!
Zero esquivó las tres técnicas.
—Zero, deshazte de Aldamon —ordenó Taichi.
— ¡Como digas, Taichi! —Zero lanzó otro haz de fuego contra Aldamon.
Takuya perdió su Digievolución con el golpe de Zero, quedó tendido en el suelo, inconsciente, con un haz de luz rodeándole el cuerpo: El DigiCode.
— ¡Takuya!
Daisuke no tuvo tiempo de correr a ayudarlo, porque en ese instante también Flamedramon perdió contra Zero. Daisuke atrapó a Demiveemon que apenas se movía.
Tai corrió hasta donde Kira observaba la batalla, la tomó por los hombros y le espetó:
— ¡Vete, Kira! ¡Este sitio es peligroso!
Sin embargo, Kira no obedeció. Se soltó del agarre de su padre y le espetó con indiferencia:
—No me iré, este mundo depende de mí.
Kira iba a Digievolucionar a Cheepmon, pero en ese instante algo ocurrió.
—Zero, acaba a OmegaShoutmon —ordenó Taichi.
Zero usó la misma técnica que con los demás que había derrotado, sin embargo…
— ¡OMEGASHOUTMON!
Zero y Taichi no contaban con que Taiki se interpondría entre la técnica de su enemigo y su fiel compañero.
— ¡TAIKI! —Daisuke y Tai estaban aterrados de que Taichi no detuviera a Zero.
Debido a la impresión de haber visto a su compañero correr semejante peligro, OmegaShoutmon perdió la Súper Evolución y como Shoutmon corrió hasta donde yacía Taiki, inconsciente, con una herida sangrante en la sien, provocada por la caída al recibir el ataque de Zero.
— ¡Idiota! —Le espetó Shoutmon entre lágrimas—. ¿Por qué hiciste eso? —lo tomó por los hombros pero Taiki no despertó—. ¡Despierta, Taiki!
—Hikari, por favor cuida a los demás —ordenó Tai mirando con desprecio al otro Taichi.
—Hermano…
—Haz lo que digo —insistió Tai y se encaró con el otro Taichi—. Yo pelearé contra ti, Taichi.
—Pero… Papá… —Kira estaba furiosa consigo misma, habían resultado heridos demasiados amigos como para que ella no hubiese hecho nada.
—No quiero que los demás interfieran —le respondió Tai pero sólo miraba a Taichi—. Yo me encargaré de él.
Taichi sonrió con malicia.
