AN- Los capítulos estan completos hasta el capítulo actual (el cap 44) en wattpad y en archive of our own por si quieren seguir leyendo los caps y no estan completos aquí. Voy a ver de poner los caps al día aquí tmbn.


Capítulo 29. Crisantemo pt 4

"Por el día en que sonrían de vuelta..." una voz débil, la cual albergaba mucho dolor resonó en el sitio. Sin un rostro que las respaldara, aquellas palabras se formaron en el abismo, se repetían a manera de eco de forma insistente. ¿Por qué...?

"¿Quién está ahí?" Osomatsu intentó preguntar; no obstante, la voz terminó por esfumarse... dejando al menor cuestionando aquello. "¿Hola?" su llamado pareció reverberar en el lugar, haciendo más notoria la ausencia de aquella voz que había escuchado. "¿Hay alguien ahí?"

"...aunque esté en contra de mis deseos..." el eco regresó, inundando el espacio y dejando al menor atónito. ¿De quién era esa voz? ¿Acaso debía reconocerla? Osomatsu no estaba seguro, pero... por alguna razón, sentía una sensación de caída en su estómago cuando la escuchaba.

"¿H-Hola...?" La voz de Osomatsu reverberó de nuevo. "¿Q-Quién eres...?" sin darse cuenta, los ojos de Osomatsu lagrimeaban al escuchar a la voz desconocida. ¿Por qué le estaba costando hablar al escucharla? ¿Por qué se sentía tan triste?

"Yo perseveraré"

Osomatsu se sintió inmóvil al escuchar aquellas palabras carentes de sentimientos. Había percibido una aflicción tan grande en sus palabras anteriores que estaba seguro que terminarían por sofocarlo; sin embargo, al escuchar esto: No pudo más que quedarse en silencio.

Miedo.

El miedo empezó a abrumarlo. Era como si de repente, aquel abismo en el cual se encontraba, se hubiera enfriado y ahora estuviera congelándose; le era imposible moverse y si tuviera que describir su actual situación... diría que estaba cara a cara con la misma muerte.

Sintiendo su corazón palpitar desenfrenadamente, Osomatsu observó cómo frente a él: un agujero se abría. ¿Por qué? ¿Por qué es que se había abierto? ¿Qué aparecería? Con nerviosismo, el menor esperó. Esperó y esperó... pero nada surgió.

¿Le estaba pidiendo que se asomara entonces? No se sentía bien al considerarlo, el agujero no daba pista de a donde se dirigía, estaba completamente obscuro. ¿Quién en su sano juicio echaría un vistazo o se metería para averiguarlo? ¿Qué tal si éste se cerraba dejándolo atrapado? ¿Qué tal si éste terminaba en un lugar indeseable?

Osomatsu miró a su alrededor. Pero... ¿realmente estaba en un lugar deseable ahora? El espacio era completamente blanco... no había realmente nada. ¿Qué importaba si se asomaba? No podría ser peor que esto, ¿cierto?

¿Y sí el agujero le llevaba a un lugar mejor? ¿Y si era una especie de salida?

Osomatsu se posicionó frente al agujero y lo miró, intentando ver algo de lejos sin tener que tocarlo; sin embargo... nada. ¿Tendría que asomarse?

Con mucha renuencia, el pelinegro tocó el agujero con sus dedos; al sentir la textura terrosa de éste, se aventuró por meter la cabeza para ver lo que había dentro: con lentitud, Osomatsu ingresó hacia el otro lado.

Al salir, el menor se encontró en una especie de túnel donde no tuvo más opción que avanzar; logrando ver como la entrada luminosa de la cual había salido... se estaba cerrando.

"¡No! ¡No! ¡No! ¡No quiero! ¡No! ¡No me haga hacerlo! ¡No!¡No!" Después de haber avanzado unos metros más: Osomatsu se quedó paralizado. Gritos desesperados resonaban dentro del túnel, llenándose de una sensación de urgencia. ¿Debería avanzar? ¿Debería regresar? Osomatsu no sabía que hacer pero asumía que debía continuar...

Al seguir su camino a lo desconocido, Osomatsu se percató que al gatear, tocaba y se embarraba de restos de comida los cuales se veían putrefactos... y entre más avanzaba, el camino se estrechaba más y más; con el suelo mezclando alimentos echados a perder, heces, ratas muertas y sangre. El menor dudo en seguir. ¿Dónde estaba? ¿A dónde se dirigía? ¿Por qué su sensación de urgencia crecía?

Sin poder descifrar nada de estas interrogantes, Osomatsu observó el túnel resonar de nuevo. El sonido inentendible rápidamente formando una situación inequívoca: estaban golpeando a alguien. Por los alaridos y gritos ininteligibles, sabía que estaban dándole una paliza. El sonido de un objeto pequeño rodando en el suelo y chocando contra algo...

*schick* *schick*

Al momento de escuchar aquel sonido filoso, limpio y metálico: Osomatsu supo que debía salir de ahí. No entendía la razón; no obstante, volteó hacia donde se encontraba la salida luminosa. Podía divisarla a la lejanía, sabía que estaba ahí... pero también sabía que le quedaba poco tiempo para alcanzarla.

Osomatsu dio la vuelta lo más rápido que pudo, mientras escuchaba el sonido intensificarse: como si proviniera del extremo al que se dirigía. El menor gateó con desesperación hacía la salida luminosa... la cual había sido su entrada a ese tenebroso lugar. ¿Por qué había sido tan tonto en entrar? Pensó. Aunque eso era lo que menos importaba ahora, lo que más anhelaba en ese momento era regresar a esa habitación iluminada.

"No... no quiero hacer esto... por favor, no me obligue a hacer esto... se lo suplico..." el túnel resonó con estas palabras, acompañadas del tétrico sonido que se hacía más y más intenso. Osomatsu no vaciló en seguir; a pesar de que las palabras le causaban curiosidad... no era suficiente para opacar la desesperación que sentía en ese instante. La adrenalina que lo impulsaba a alcanzar la luz.

*schick* *schick*

"¡No! ¡Aguarde! ¡No lo haga! ¡No me obligue! ¡Por favor!" en cuanto escuchó los gritos ajenos, los cuales asemejaban a alguien dentro de un manicomio; se vio frente a la salida. La cual fue instantáneamente bloqueada por la presencia de alguien.

Osomatsu, quien esbozaba una sonrisa llena de esperanza, se encontró con la expresión gélida y muerta de un extraño frente a él; y sin tener tiempo siquiera de registrarlo: un objeto filoso atravesó su rostro.

Osomatsu despertó súbitamente, sintiendo mucho pánico luego de haber tenido aquella pesadilla. El menor se levantó y sin importarle si despertaba a alguien, corrió directamente al baño donde vomitó violentamente a causa de lo que había soñado. Tanteó su rostro en un intento de sentir la sangre que supuestamente estaría embarrada sobre su cara; no obstante, al mirar sus manos, se percató de que no había nada.

El menor se quedó jadeando pesadamente, con sudor bajando por sus sienes, trató de asimilar lo que había pasado.

"Esa pesadilla..." murmuró Osomatsu al tratar de recordar. "¿Qué fue lo que ocurrió...?"

Sin poder pensar más en esto, el pelinegro sujetó su estómago nuevamente y tosió un par de veces dentro del retrete. Osomatsu observó la sangre que recién había devuelto y tras pasar unos segundos, se paró de la mejor manera para tirar de la cadena.

Osomatsu caminó hacia la puerta que dividía el baño y entró para sentarse cerca de la tina. Su cuerpo parecía estarse quejando por la acción reciente; su abdomen le dolía, el esfuerzo de vomitar le hacía doler las costillas, su garganta ardía... ¿Por qué tenía que seguir así? Y a pesar del dolor que le dejaba... no era nada a comparación de la angustia que experimentaba después. Había desarrollado una ansiedad que empeoraba cada vez que vomitaba; la preocupación y los incesantes pensamientos anticipando su malestar, no lo dejaban en paz.

"Pero... el padre de Dra-chan dijo que me pondría bien... ¿verdad?" Osomatsu recordó la escena en el cementerio mientras procedía a abrazar sus piernas contra su pecho. "Él... dijo que con tan sólo hacer eso, yo..."

Osomatsu tosió sangre nuevamente, logrando cubrirse con su mano. El padre de su pequeño amigo vampiro le había dicho que todo pararía eventualmente, tosería por más tiempo pero... todo pasaría...

"Seguirás tosiendo sangre por un rato más... pero se asentará eventualmente"

"¿Me curaré...?"

"Si te muerdo yo, puedo contrarrestar los efectos de la mordida de mi hijo"

"¿De verdad...?"

"Cualquier efecto negativo que los colmillos puedan traer consigo al tenerlos o al desvanecerse, se quitara"

"Aunque ese hombre haya dicho eso esa vez... ¿servirá?" El menor cuestionó algo con fuerza. Su mirada cayó al considerar un detalle en especial.

"Osomatsu, quiero que quede claro una cosa: no me simpatizas."

"Él dejó en claro que no le simpatizaba..."

"Papá me dijo que respetaría mis acciones esta vez... pero que te mataría a la siguiente"

"Me pregunto qué tan en serio iba... aunque es cierto que no le simpatizo" murmuró Osomatsu al mirar hacia el techo del baño.

"Bueno... esa debe ser la razón real de que su padre no te matara, si no lo hacía él entonces los efectos secundarios lo harían en su lugar"

"Efectos secundarios..." Osomatsu se quedó reflexionando en esto, terminando por hacer un puchero en respuesta. "Tonto Choromatsu... aunque, es verdad... no ganaría nada salvándome. ¿Habrá cambiado de parecer?"

El primogénito se quedó en silencio mientras consideraba qué pensar. ¿El padre de Dra habría tenido un cambio de corazón? Tal vez ni siquiera era capaz de matarlo...

"Es posible que el padre de Dra-chan en realidad sea una buena persona en el fondo" dijo Osomatsu al sonreír. El pelinegro observó las palmas de sus manos; las cuales escurrían con sangre.

"No estoy... no estoy engañándome a mí mismo, ¿verdad?"

Osomatsu guardó silencio nuevamente, esto, hasta que recordó algo importante: la tarea.

"¡Ah! No he hecho la tarea sobre el futuro... ¿Cuánto tiempo llevo sin hacerla?" El niño se vio nervioso por un momento al contar los días con los dedos de su mano. "Ah...Bueno, eso no importa, ¿O sí? Creo que debería de hacerla de todas maneras..." se había rendido al contar y ahora mismo se había parado con intención de regresar al cuarto.

Osomatsu regresó a su cuarto con lentitud, caminaba siendo cuidadoso de no despertar a nadie; no quería que su padre fuera a regañarlo de nuevo. El menor entró a su cuarto y observó a sus hermanos dormidos, iluminados por la tenue luz del pasillo. Miró hacia el librero y se acercó para tomar su mochila, la cual había dejado recargada contra el mueble antes de irse a dormir.

Con sigilo; el primogénito cerró el shoji y regresó al baño, donde se encerró para hacer la tarea. Osomatsu caminó de nuevo hacia la puerta que daba hacia la tina y se sentó cerca de ésta para tomar su mochila y hurgar dentro por su libreta.

Al sacar la libreta, se dio cuenta de que se trataba del diario que le había dejado su otro yo. El primogénito estuvo por guardarla de nuevo, hasta que sintió una punzada de curiosidad imposibilitarle la acción. ¿Por qué debió sacar 'esa' libreta? Ahora no tendría la fuerza de voluntad para dejarla...

"Ah... se supone que debo hacer mi tarea, pero... ¿Será que mi otro yo me ha dicho algo sobre lo que está pasando ahora mismo?" El menor se quedó considerando si abrirla o no. "Podría sólo leer tantito, no creo que haga daño... y de todas formas estoy en el baño, no debe de pasar nada porque lea un poco..."

Osomatsu suspiró ante su poca fuerza de voluntad y enseguida hojeo la libreta para leer lo que su otro yo le había escrito:

"Seguro querrás saber dónde esconderlo... bien, desde ahora te digo: No hay lugar seguro en esta casa. Guárdalo en tu mochila y protégela con tu vida. No te pasees con ella si no es necesario.

Ahora... de las primeras cosas que debo contarte:

No sé cómo reacciones al leer esto, pero... Karamatsu arrojó la piedra que le regalaste al lago, claro, no fue su intención. Le pedí a Yowai que me llevara al mismo sitio donde escogiste las piedras y escogí una nueva para él; le pedí que te llevara nuevamente si decidías volver a ir y escogerle una tú si es que no quieres que tenga la que yo encontré."

Al leer este pedazo, Osomatsu se quedó en silencio. ¿Karamatsu había arrojado su piedra...? ¿En qué momento...? ¿Por qué...?

"¡Suficiente tuve con tener que rescatar a Karamatsu luego de que arrojara la de él!"

Las palabras que le había gritado a Todomatsu surgieron en su mente. Era cierto, él había dicho eso... no entendía la razón de haber dicho tal cosa, pero... ¿Rescatar a Karamatsu? ¿Luego de que arrojara la piedra?

"Yo no recuerdo tal cosa. Eso pasó cuando estaba mi otro yo aquí seguramente... pero, entonces... ¿Por qué?"

"¡Auxilio! ¡No creo poder sostenerme por mucho tiempo! ¡Por favor!"

"¡Karamatsu! ¡Karamatsu!"

Distintas voces resonaron en su mente, dejando al niño divagando para encontrar una explicación. Imágenes se mostraban al intentar recordar... imágenes ajenas a él.

"Esto es... mi otro yo rescatando a Karamatsu del lago..."

"¡Te arrojé por accidente al lago! ¡Perdí la piedra que me diste!"

"Soy un inútil... ni siquiera puedo cuidarte como prometí..."

"Karamatsu dijo esas cosas... ¿Justo después de que lo rescatara del lago...? ¿Por qué...?" Osomatsu se encontraba tratando de asimilar lo que veía y escuchaba. ¿Cómo podía ser que su hermano estuviera tan mal por la piedra? A Osomatsu le había confundido que su hermano arrojara la piedra al lago, pero, ¿Sentirse tan mal al punto de ir tras la piedra?

"Sólo me importa llevarte con bien a casa, no quiero que te angusties por eso"

"Mi otro yo dijo eso... mientras se aguantaba el miedo que le causó ver a Karamatsu en el lago... ¿no es verdad? Puedo comprender... que no fue nada fácil" Osomatsu se veía decaído al empatizar con los sentimientos de su otra versión.

De momento era como si los sentimientos de su otro yo se hubieran manifestado y estuvieran mezclándose dentro de él... siendo observados y aceptados dentro de sí mismo. Osomatsu se sentía igual que su otro yo: dolido por la decisión del segundo.

"Seguro fue difícil... ¿no es así?" Osomatsu sostuvo el diario y lo observó con pena, como si al hacer esto estuviera mirando al otro a los ojos. Segundos después, Osomatsu relacionó la actitud de Karamatsu con aquel recuerdo que acababa de ver.

"Y seguro que Karamatsu no sabe ni cómo explicarme... aunque, si sirve de algo... le daré un cabezazo por andar metiéndose al lago" dijo Osomatsu "No te preocupes, Osomatsu, le daré su merecido para que entienda la angustia que te hizo... no; Que nos hizo pasar"

Al decir estas palabras, una sonrisa se formó en sus labios, como si hubiera dicho algo que conmoviera su corazón. ¿Habría dicho algo de acuerdo a los deseos de su otra persona? Eso creía, realmente sentía que debía hacer algo por desahogar el sentimiento atorado que les había dejado Karamatsu.

"Le pedí que te llevara nuevamente si decidías volver a ir y escogerle una tú" releyó. Se quedó meditando al respecto de esto, ¿No era demasiado hacer eso...?

"No es como que Osomatsu me desagrade como para hacer tanto alboroto como ese... es cierto que no me gustó que Karamatsu actuara como si lo prefiriera... pero..." Osomatsu se quedó pensando al respecto; no obstante, dejó el pensamiento de lado para seguir leyendo.

"Lo más seguro es que no te hayas dado cuenta, pero, hay una caja de madera dentro de tu mochila: es ahí donde puse las nuevas piedras que encontré, sí, recogí más por si algún incidente como este vuelve a suceder" Osomatsu leyó el pequeño párrafo y se quedó hurgando en su mochila, encontrando la caja de la que hablaba; se trataba de una caja de madera la cual tenía la forma y casi el mismo tamaño que el diario, si no es que un par de centímetros más grande.

El menor tomó la caja y la destapó, observando las diferentes piedras en su interior; Osomatsu dejó la caja por un lado luego de tomar una y se concentró en verla con detenimiento.

"Esta piedra..." Osomatsu observaba los detalles rojizos, claramente no era la misma piedra de antes... pero conservaba un tamaño parecido y en su opinión: la esencia correcta. El menor cerró los ojos al sostenerla en su mano y formar un puño, pudiendo escuchar palabras... palabras provenientes de otro recuerdo de su otro yo.

"Le encontraré una a Karamatsu igual de bonita que la que le di, haha"

"Siento como si de verdad se hubiera esforzado en encontrar esta piedra... me da la sensación de que así fue" dijo Osomatsu al observar la piedra nuevamente. Guardó silencio por unos segundos, debatiendo en su mente qué hacer, esto, hasta que sonrió en respuesta a su decisión. "Le daré esta piedra a Karamatsu, sería tonto de mi parte no darle la piedra que yo mismo escogí, ¿cierto?"

"Aunque me da algo de miedo que Karamatsu la vuelva a arrojar o se le pierda... no quisiera que volviera a hacer alguna tontería por recuperarla" dijo Osomatsu mientras veía la piedra. "Y de cierta forma... creo que esta piedra representa ahora más que sólo a mí. ¿No es así?"

Osomatsu se quedó pensando en el otro, imaginaba ese espacio en que se habían encontrado y habían compartido un momento único... o al menos así es como lo veía. El menor sonrió al mirar la piedra, sintiéndose conmovido por lo que estaba pensando en ese momento.

"Hmm... más vale que tome medidas al respecto, ahora nuestro hermano cuidara literalmente de mí y de lo que será... ¿no es verdad? O al menos... eso es lo que pienso al observar esta piedra"

Osomatsu sostuvo la piedra en su puño y tosió secamente un par de veces, percatándose que su garganta estaba ardiéndole. ¿Y cómo no hacerlo? Había estado tosiendo bruscamente y realmente no le había dado un periodo de descanso decente a su cuerpo.

"Lamento que mi otro yo haya tenido que estar en mi cuerpo... seguro fue una tortura para él" mencionó Osomatsu al dejar la piedra de nuevo en la caja. El menor suspiró. Se sentía cansado, pero en ese momento se sentía feliz por haber leído las palabras de aquel otro Osomatsu. "Me hubiera gustado conocerlo... aunque ya tuve mi oportunidad de cierta manera, ¿No es así?"

El primogénito se quedó en silencio por unos segundos y cerró los ojos al tratar de recordar el haber estado con él. Recordaba la forma en que lo había abrazado y lo seguro que se sentía con él... incluso la paz que le llevaba a decir que en ese momento podía verdaderamente morir si tenía qué. Aquel otro Osomatsu representaba para él: tranquilidad.

"No debes entristecerlos, Osomatsu, eres el hermano mayor"

"Ehh... esas palabras... es verdad, soy el mayor, ¿No es así?" Osomatsu escuchó las palabras de su otra versión diciéndole aquello. El menor miró al techo del baño con una sonrisa. "Tengo que esforzarme más. Y eso incluye leer lo que mi otro yo tiene que decirme" luego de esto se dispuso a seguir leyendo el diario, como si estuviera cumpliendo con una responsabilidad.

"Quiero que hagas de la piedra..." Osomatsu leyó el párrafo entero, sintiéndose sorprendido por lo escrito. De verdad podía sentir como si alguien lo estuviera observando en ese momento... como si aquel otro estuviera presente y hubiera escuchado sus pensamientos.

"¿Acaso lee la mente? Justo pensé en hacer eso..." Ante reflexionar en lo que significaba. Osomatsu sonrío maravillado: ¡Sí que tenían una conexión fuerte! "Sé que es tonto decirlo, pero... es este tipo de cosas que me hacen sentir como si fueras brujo..."

Osomatsu sonreía fascinado por la sincronía en que había llegado el texto. ¿Cómo es que había coincidido tanto con el momento en que había pensado en esa idea?

"Es como si mi mente fuera llevada de la mano... rítmicamente acertando lo que quieres antes de que si quiera lo digas" mencionó Osomatsu "Me pregunto si esa es la razón de que digas que el diario pudiera ser innecesario... no puedo evitar pensar que hay un misterio que resolver con todo esto. Mi otro yo... ¿Es que hay algo más que deba entender con todo esto?"

Osomatsu entrecerró los ojos al contemplar aquel pensamiento por unos segundos, ya entonces negó con la cabeza. Estrujó su cabello levemente y se sobó el rostro, estirando su piel como si estuviera dándose unos masajes en lo que intentaba pensar; esto, por unos momentos.

"Creo que sólo estoy sobre pensando... siento que cada vez soy más paranoico, haha, y con esto puedo decir que soy hermano de Ichimatsu" dijo Osomatsu al reír un poco, ya entonces se calmó. "Aunque es un hecho que estoy hablando solo ahora mismo..."

El menor miró hacia el diario, como si al hacer esto le hablara al otro Osomatsu y éste pudiera escucharlo.

"Pero... es verdad que nos va mejor pensar en voz alta, ¿No es así? Somos esa clase de persona después de todo" dijo Osomatsu. "Ah. Creo que con lo poco que he leído y con el breve tiempo que compartimos en ese lugar... entiendo una que otra cosa respecto a ti... aun no sé si el diario tendrá algún significado más allá o si sólo estoy pensando de más... ¡Aunque entiendo de sobremanera que tu mayor prioridad son nuestros hermanos! Es una de las cosas que más me agradan de ti... y no me extraña que los demás te extrañen por eso, incluso yo lo percibí al estar junto a ti... tienes un inmenso cariño por ellos"

Osomatsu siguió hablando en el baño a solas, sin importarle si se escuchaba como un loco. Por más pena que le pudiera dar hablar consigo mismo, en ese momento creía que de alguna manera: su otro yo podía escucharlo.

"Me pregunto si podré llegar a ser tan admirable como tú... poder hacer cualquier cosa por ellos, tener la fuerza para protegerlos... ser un ejemplo" dijo Osomatsu con una pequeña sonrisa al considerar todo esto. "Me pregunto si mis sentimientos pueden llegar a ser tan profundos como los tuyos. Sé que harías todo por ellos y eso debo reconocértelo... eres genial. ¿Es por ser el hermano mayor?"

Osomatsu se quedó en silencio al considerar que había dicho muchas cosas en ese corto tiempo. Sentía una pesadez en su cabeza y calor. ¿Cómo podía ser? Consideraba que el baño no era un lugar tan acogedor como para eso. ¿Sería que ya había hablado demasiado?

"Vaya... de cierta forma no tengo mucha idea de lo que acabo de decir... ¿Pudieras creer que apenas lo dije, lo olvide? Aunque... creo que acabo de decir que admiro mucho tu forma de ver y cuidar a nuestros hermanos. Seguro que te tomas muy seriamente el papel de hermano mayor"

Osomatsu sintió su respiración volverse un poco pesada, como si le faltara la respiración de un momento a otro y su cabeza diera vueltas.

"Eh... tal vez sí que he hablado mucho..." Osomatsu cerró los ojos tratando de recomponerse. Debía seguir leyendo y además tenía que hacer su tarea acerca de su futuro; por más que no quisiera en realidad.

"¿Cómo es que puedes tomártelo con tanta gracia? No sé lo que tú sabes... pero, pienso que no es algo sencillo de aceptar..."

"Pues, realmente... hmm... ahora que lo dices, no lo recuerdo"

"Pero sí recuerdo haber pensado mucho en ellos, me bastaba verlos sonreír, haha"

"Verlos sonreír... ¿De verdad fue suficiente?" cuestionó Osomatsu al seguir intentando recuperar el aliento. No entendía la razón de que le estuviera costando respirar, aunque bien, no era sólo eso... su garganta no ayudaba; sentir el ardor de su garganta al tratar de respirar por la boca le incomodaba, dejándole tratando de respirar por la nariz de forma insatisfactoria.

"Yo perseveraré..."

"Y seguiré viviendo" respondió Osomatsu en voz baja mientras escuchaba estas palabras en su mente. Sonrió. ¿Qué si era suficiente verlos sonreír? Creía que así era. Sentía por alguna razón que eso estaba bien.

El menor tomó el diario y se decidió a seguir leyendo; se encontraba respirando con dificultad así que no creía que pudiera leer mucho más:

"Quiero que cumplas tu palabra con Karamatsu y seas sincero con él... no sobre el diario pero sí en todo lo que puedas" Leyó. ¿Era eso un dato importante? Se preguntaba si habría sentido culpa después por no haber sido sincero con él... ¿las cosas se complicarían si no le era sincero?

"No te preocupes... pienso serlo. Le dije a Karamatsu que lo sería. No quiero pasar por algo incómodo de nuevo, además, se solucionó relativamente rápido luego de que fuera honesto, haha..." dijo Osomatsu con pesadez. Estaba ignorando la dificultad que sentía para respirar, quería seguir en el baño leyendo y quería hacer su tarea, por lo que debía aguantarse. "Aunque por la situación, no es como si hubiera sido fácil ser sincero... no tenía idea de que fuera a pasar todo eso"

Osomatsu sintió su visión nublarse, cosa que lo llevo a alarmarse en seguida. ¡No podía perder la visión justo antes de hacer la tarea! El menor cerró el diario y lo intercambió por el cuaderno donde escribiría su tarea sobre el futuro; guardó la caja con las piedras y se dispuso a escribir algo.

"Ah... ¿Y qué se supone que escriba? No se me ocurre nada... y..." El menor no podía más que jadear levemente al sentir la falta de aire. Sentía calor y su cabeza definitivamente estaba pesada: no podría escribir mucho en ese momento en realidad.

"¿Por qué no escribes que quieres trabajar conmigo?" Osomatsu escuchó esto en su mente. ¿Dónde había escuchado tal cosa? ...Ah, es verdad. Karamatsu le había dicho esto semanas atrás, ¿No es así?

"Karamatsu..." murmuró Osomatsu al sujetar una pluma y mirar la hoja de la libreta. "Es verdad que él me dijo aquello... pero no quiero escribir sobre eso. La maestra no puede obligarme a escoger qué hacer..."

El menor sujetó su frente, jadeando al sentir como aquella pesadez estaba amenazando con cerrar sus parpados. Definitivamente no tenía mucho tiempo para escribir.

"Lo único que quiero es poder seguir con ustedes, lo único que quiero es no separarme de ustedes, ¿No es tan difícil o sí?" Osomatsu recordó lo que le había dicho a Karamatsu. De verdad que tenía ganas de escribir aquello que le había contestado a Karamatsu en el techo de la escuela.

"Hmm... creo que eso voy a hacer" declaró Osomatsu al decidir escribir al respecto. El pelinegro se dispuso a escribir lo más que podía, si acaso parecía más un debraye que realmente querer hacer la tarea, pero Osomatsu no lo veía así. Osomatsu se sentía completamente contento de escribir algo que en verdad le llenara.

Y de esta manera siguió escribiendo oración tras oración. ¿Sería la calentura que sentía? ¿Sería que no estaba completamente lucido mientras escribía? Incluso creía que normalmente escribir tal cosa en papel le dejaría sumamente avergonzado... pero no. Osomatsu se sentía inmensamente feliz de poder escribir algo que sí sentía y no una absurda explicación sobre lo que quería ser de grande cuando ni siquiera tenía idea de qué. La maestra tendría que entenderlo.

Orgulloso e increíblemente cansado, Osomatsu terminó su escrito y lo observó con alegría. ¡Por fin había terminado la tarea! Después de semanas... Había logrado escribir algo que podía decir era cierto; aunque bien, una cosa era que él sentía eso era verdad... otra era que la maestra le admitiera la tarea tal cual. Osomatsu no quiso pensar en si la maestra aceptaría su escrito, simplemente tomó en brazos el cuaderno y al pararse, lo abrazó muy satisfecho.

"Por fin, hehe. Después de semanas..." Osomatsu tomó un momento para recobrar el aliento antes de guardar el cuaderno en la mochila. El menor sujetó su mochila y se decidió en volver a su cuarto para dormir. Tenía muchas ganas de decirle '¡En su cara!' a la maestra, cosa que no podía hacer tal cual pero al menos le demostraría que había hecho la tarea.

El primogénito deslizo el shoji, observando de nuevo la habitación donde estaban sus hermanos dormidos, dejó su mochila cerca del librero y se regresó para deslizar de nuevo la puerta. El pelinegro se tomó un momento para intentar calmarse, se sentía muy pesado y juraba que de un momento a otro no estaba respirando.

"Debe ser... la emoción de hacer la tarea, sí... haha, o tal vez estaba muy encerrad el baño" pensó Osomatsu al sentir como su cabeza le daba vueltas. El menor se recargó contra el marco de la puerta, respirando por la boca con pesadez. ¿Por qué era tan difícil...? Osomatsu decidió en hacer su mejor esfuerzo por regresar a su futon; estaba tan cerca de este que no se permitiría dormir en otro lado.

Minutos pasaron para que Osomatsu llegara a su futon y pudiera acostarse... posición que creía le costaba más el respirar. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué se sentía tan mal de repente? Y a pesar de no poder respirar bien, el menor tenía mucho sueño; necesitaba dormir.

"Tal vez... si respiro con la boca entonces pueda dormir..." Pensó. Sin darle mucha importancia a su estado actual, ignorando el ardor de su garganta, Osomatsu se dispuso a dormir así tuviera que respirar con la boca.

"Aunque esté en contra de mis deseos..."

xXxXxXx

"¡Osomatsu! ¡Ya levántate!" exclamó Jyushimatsu a su hermano, quien seguía aparentemente dormido. Osomatsu no hizo mucho caso, seguía debajo de sus cobijas ignorando a los demás.

"Osomatsu, tenemos que ir a la escuela... apresúrate" dijo Ichimatsu al ver al bulto en el futon de su hermano. ¿Qué acaso no había escuchado a su madre antes?

"Osomatsu, sé que no es de nosotros hacerle caso a mamá tal cual pero si no haces caso entonces vendrá a forzarte" dijo Todomatsu. Choromatsu observó la escena, sí que los demás no sabían cómo debían hacerse las cosas.

"Chicos, Karamatsu ya está abajo desayunando y ustedes siguen aquí... si tanto quieren que Osomatsu les haga caso..." Choromatsu se había acercado a Osomatsu mientras decía esto. El tercero se agachó para sujetar el cobertor que estaba encima de su hermano y en seguida lo jaló con intención de quitárselo a su hermano. "¡Tienen que hacer las cosas así...!"

Al quitar el cobertor, los cuatro niños observaron la figura de su hermano en posición fetal, respirando pesadamente y con sudor en la frente.

"Osomatsu... oye..." los niños murmuraron. Osomatsu escuchaba las voces de sus hermanos, sin embargo, le costaba contestarles por esa misma pesadez que estaba dominando su cuerpo.

"Osomatsu... si tenías tanto calor debiste haberte destapado" dijo Choromatsu simplemente. "Vamos, Osomatsu, si no te apresuras entonces mamá vendrá por ti"

"Choromatsu, ¿De verdad crees que sólo sea eso? Osomatsu no parece estar bien..." comentó Ichimatsu.

"¡Pero claro que sí! Es Osomatsu fingiendo que se siente mal para no ir a la escuela, ¿O es que acaso ya lo han olvidado? No sean tan crédulos" dijo Choromatsu. Los tres niños restantes miraron a Osomatsu sin saber que creer.

"No lo sé... Osomatsu no ha estado bien, ¿Qué tal si de verdad se siente mal?" preguntó Jyushimatsu. Choromatsu puso los ojos en blanco ante el comentario.

"Bueno, entonces veamos que nos dice" dijo Choromatsu al hincarse y zarandear ligeramente a su hermano. "Osomatsu, oye, Osomatsu"

"¿Ah...?" Osomatsu abrió los ojos con pesadez y volteó a ver a Choromatsu con lentitud. "Ah..." sin decir nada, el primogénito le sonrió lentamente en respuesta.

"¿Ven? Osomatsu ya despertó" dijo Choromatsu. Los tres niños seguían escépticos, ¿Por qué es que lo habían encontrado extraño?

"No lo sé, Choromatsu, Osomatsu se ve..." Ichimatsu trataba de explicar sus sospechas pero igualmente no estaba muy seguro. Cuando Osomatsu se decidía a fingir su enfermedad, en realidad podía ser muy bueno.

"¿Ya es de día? Ah... debí... quedarme dormido..." dijo Osomatsu con dificultad. Al parecer el haber estado respirando con la boca le había lastimado más la garganta. "Lo siento, ya me paro..."

Los niños observaron la forma en que Osomatsu se sentaba con lentitud y de igual o de forma más horriblemente lenta: se ponía de pie; inclusive Choromatsu había encontrado esto raro.

"Oye... Osomatsu... ¿Te encuentras bien?" preguntó Choromatsu, llamando la atención de los presentes.

"¿Ah? Sí, haha, estoy bien... creo que sólo estoy modorro" dijo Osomatsu al mirar hacia el closet. "Descuiden, no tardaré mucho... aunque si quieren adelantarse a la escuela por mí no hay problema"

Los niños se miraron entre ellos, ¿Qué estaba diciendo el mayor? Si acaso estaba fingiendo su condición entonces estaba haciendo un muy buen trabajo sabiendo qué decir.

"¿Qué? Pero siempre te ha molestado que nos vayamos sin ti... ¿Es que tantas ganas tienes de quedarte en casa?" preguntó Choromatsu al tratar de entender si su hermano estaba fingiendo o no.

Osomatsu volteó a verlo, se quedó pensando por unos momentos. ¿De verdad lucía tan mal? ¿Se estaba comportando tan raro?

"Todomatsu... hoy tenemos clase con la maestra que dejó la tarea de nuestro futuro, ¿cierto?" preguntó Osomatsu de la nada.

"¿Ah? Sí, aunque esa tarea ya la entregamos hace rato... ¿Quieres decir que todavía no la entregas?" Todomatsu se veía sorprendido por eso. "Incluso Choromatsu ya la hizo y eso que ni siquiera estuvo el día que la encargaron"

"Oye..." Choromatsu se quedó mirando a Todomatsu no muy feliz. Ichimatsu asintió a lo dicho por Todomatsu junto con Jyushimatsu.

"Es verdad, yo también ya la hice" dijeron tanto Jyushimatsu como Ichimatsu. Osomatsu se quedó observando esto. ¿De verdad? El hecho de que esos dos ya hubieran terminado con eso era...

"¡Pues yo también ya la escribí! ¡Y pienso entregarla hoy!" exclamó Osomatsu con toda la energía que podía. Los niños lo miraron confundidos.

"¿De verdad? ¿En qué momento fue eso? A menos que Osomatsu-niisan la haya hecho por ti..." comentó el sexto al considerar esto como una fuerte posibilidad. Osomatsu frunció el ceño e hizo un puchero en respuesta.

"¡No es verdad! ¡Yo la hice! ¡Y hoy mismo la entregaré!" exclamó Osomatsu al entonces dirigirse hacia el shoji de la habitación.

"¿Eh? ¿A dónde vas?" preguntaron todos al mirar cómo Osomatsu salía del cuarto viéndose irritado.

"¡Al baño! ¿Ahora van empezar a interrogarme por todo lo que haga? ¡Sí que son pesados!" exclamó el primogénito antes de seguir su camino hacia el baño. Los niños se miraron entre sí nuevamente y sonrieron aliviados en entender que sólo habían sobre pensado la situación de Osomatsu.

Osomatsu por su parte, entró al baño y se recargó contra la puerta sintiendo una fuerza oprimiéndole el pecho. ¿Por qué seguía respirando con tanta dificultad? ¿Qué debía de hacer para sentirse mejor? El pelinegro miró hacia la puerta que daba a la tina y negó con la cabeza, seguramente no tendría tiempo de darse un baño ahora que se había levantado tarde.

El menor se sentó contra la puerta del baño y se quedó mentalizándose en que estaba bien. Si se mentalizaba en que estaba bien entonces debía mejorar, ¿Cierto? Seguramente sólo debía dejar de preocuparse; no debía entristecer a sus hermanos. No debía mostrarse débil cuando claramente estaba modorro... ¡Sí! Eso era. Pronto su respiración se normalizaría y dejaría de sentir frio.

Los niños bajaron a desayunar en cuanto Osomatsu se metió al baño, ahora que se habían cerciorado de que su hermano estaba bien entonces no tenían más que hacer en el cuarto. Los hermanos se sentaron alrededor de la mesa para empezar a comer, a excepción de Ichimatsu, quien notó la mirada perdida de Karamatsu sobre su comida. ¿Acaso le ocurría algo?

"Karamatsu... ¿No piensas desayunar? Creí que ya habrías acabado para cuando bajáramos" comentó Ichimatsu. Karamatsu pareció regresar a la realidad al momento de escucharlo.

"¿Hmm? Ah, es verdad... es sólo que me quedé pensando en algo... lo siento" dijo Karamatsu al disponerse a comer justo como todos los demás. Ichimatsu frunció el ceño al ver esto, ¿Qué pasaba con él? ¿Le estaría molestando algo?

El cuarto hermano se sentó a desayunar y miró con detenimiento hacia su hermano, no decía nada, su mirada sólo examinaba al segundo como si fuera lo único necesario para sacar la respuesta que quería.

Matsuyo y Matsuzo no parecían prestar atención a esto, se mantenían tranquilamente comiendo mientras que el padre de la familia tenía un periódico el cual le imposibilitaba siquiera ponerles atención; no obstante, Matsuyo contó a sus hijos de forma silenciosa y se percató de que faltaba alguien.

"¿Es que acaso alguien se ha quedado dormido? Creí que ya lo habrían despertado" dijo Matsuyo.

"¡Y así fue, mamá! Nos quedamos despertando a Osomatsu pero se metió al baño" explicó Choromatsu. Matsuyo frunció el ceño levemente consternada.

"¡Pero está bien! Tan sólo se quedó dormido" dijo Jyushimatsu. Matsuyo no sabía bien que pensar sobre esto pero al menos decidió exteriorizar su preocupación.

"Procuren ir juntos a la escuela, no quiero que se separen" dijo Matsuyo "Si me entero que dejaron a uno de sus hermanos solo entonces se quedaran castigados, ¿Escucharon?"

"Sí mamá..." respondieron todos sin prestarle mucha atención, no pensaban volver a dejar a Osomatsu atrás así que no habría problema.

"Y más les vale asegurarse de que Osomatsu asista a clases, no estoy pagando sus colegiaturas por nada hombre" dijo Matsuzo al despegar el periódico para mirar a su familia y decir esto. Matsuyo lo miró molesta. ¿Por qué tenía que seguir con esos comentarios de mal gusto?

"Sí, papá, nos aseguraremos de que Osomatsu vaya a clases" dijeron los niños en unísono. Matsuzo sonrió al escucharlos.

"Muy bien. Me alegra escuchar eso" dijo Matsuzo al regresar su atención al periódico. Matsuyo suspiró al ver a su esposo comportarse así. ¿Por qué tenía que decirles algo como eso? No le gustaba para nada.

Osomatsu salió del baño minutos después y regresó a la habitación para cambiarse lo más rápido posible. Sí que era molesto levantarse después que todos, ¿Sería que lo volverían a dejar? Esperaba que no fuera así. El menor se dirigió al closet y en seguida hizo todo por cambiarse y estar listo en un par de minutos.

Antes de salir de su cuarto, Osomatsu recordó algo. El menor se acercó a su mochila y la abrió para sacar la caja que contenía las piedras, al destaparla, tomó una de las piedras y la guardó en uno de sus bolsillos, ya entonces la cerró; poniendo la caja detrás del pequeño peluche de dinosaurio que decoraba el librero. No le molestaba que alguien más las encontrara así que no habría problema.

Osomatsu cargó su mochila y se dispuso a bajar las escaleras. El menor seguía sintiéndose extraño; sin embargo, creía que se sentía mejor. '¡Mentalizarse sí que es efectivo! Pensó. A pesar de que su respiración no era del todo sencilla, creía que estaba mejorando.

"Ah" Osomatsu recordó una cosa más: El dinero de sus hermanos. El primogénito regresó a su habitación y busco rápidamente por el dinero de los otros, tendría que devolvérselos y explicar que no tuvo tiempo de buscar algo para ellos. Una vez hecho esto, Osomatsu se dirigió a las escaleras y bajo sin mucho apetito por su desayuno.

"Oh, ¿Osomatsu? Hijo, tus hermanos ya están por irse a la escuela, será mejor que te apresures con el desayuno" dijo Matsuyo.

Osomatsu se sintió alarmado por esto. ¡¿Qué?! ¡¿De nuevo lo dejarían?! A pesar de que les hubiera dicho que se adelantaran... ¡No quería eso!

El primogénito se apresuró por comer su desayuno, logrando comerse una cuarta parte de este antes de sentirse satisfecho. Se levantó de la mesa y se dirigió a su madre.

"¡Mamá! Tengo algo que pedirte" dijo Osomatsu sonando a que traía prisa. Matsuzo se percató de lo mucho que había dejado en el plato y lo miró con el ceño fruncido.

"Osomatsu, ¿Qué es eso?" Matsuzo apuntó hacia el plato sin terminar de Osomatsu, haciendo que este se quedara perdido viendo a su padre.

"Comida" dijo el menor simplemente.

"¿Y por qué hay comida todavía? Si es que se puede saber" dijo Matsuzo con un tono amenazante. Osomatsu se miraba nervioso por el uso de palabras de su padre, ¿Qué decir?

"Es sólo que no tengo mucha hambre..."

"¡Tú madre no se levanta a hacerles el desayuno para que salgas con que no te lo piensas terminar!" exclamó Matsuzo sonando molesto. Osomatsu no sabía qué decir.

"¿Qué? No, no es eso... es sólo..."

"¡Termínate el desayuno o no te pararas de esta mesa hasta que lo hagas!" exclamó el hombre. Osomatsu observó desconcertado a su padre. ¿De verdad le forzaría a quedarse...? Bueno... haría lo que pudiera si tenía qué.

"Está bien..." al decir esto, Osomatsu se quedó comiendo el desayuno lo más rápido que pudo con tal de acabar con el suplicio que era comer de más. Matsuyo observó la acción de Osomatsu muy preocupada pero se limitó a no decir nada.

Matsuzo observó a su hijo comer, le presionaba con la mirada a que siguiera comiendo; a no ser que osara desafiarlo. Osomatsu terminó de comer y de nuevo se levantó.

"Gracias por..."

"Pídele disculpas a tu madre primero" dijo Matsuzo. Osomatsu suspiró. Su padre sí que fastidiaba.

"Lamento no haber querido terminarme el desayuno... pero muchas gracias" dijo Osomatsu. Miró de nuevo a su padre quien asintió lentamente y regresó a leer el periódico. "Mamá necesito hablar contigo sobre algo"

"¿Hmm?" Matsuyo miró con curiosidad a su hijo mientras éste le pedía algo al oído. Matsuyo asintió y recibió la piedra de Osomatsu, cosa que hizo que su hijo sonriera; ya entonces lo vio encaminarse a la salida.

"¡Osomatsu, lávate los dientes, cariño!" exclamó su madre al niño que de verdad se sentía muy presionado por irse. Al intentar suplicar con la mirada, Matsuzo lo reto a que siguiera de esta forma, cosa que hizo al niño desistir y simplemente obedecer.

En cuanto Osomatsu terminó de hacer esto, entonces ya se dirigió a la entrada para salir y buscar a sus hermanos.

"¡Adiós mamá! ¡Adiós papá!" gritó el niño antes de marcharse. Matsuzo hizo un sonido de desagrado mientras mascullaba algo.

Matsuyo miró hacia la salida, se veía que estaba preocupada y con un pensamiento comiéndole la mente; no obstante, decidió preguntarle a su esposo otra cosa.

"Querido... ¿No crees que fuiste muy duro con Osomatsu? No tenía que acabarse la comida si no tenía apetito..."

"No los consientas así, mujer. Osomatsu sobretodo, no ha estado comiendo bien ya por un tiempo" dijo Matsuzo "A pesar de que Yowai-kun nos dijo que ya estaría bien cuando lo llevo al doctor... su aspecto no ha mejorado del todo"

"Es verdad...Osomatsu se ve muy débil todavía, creí que ya estaba mejorando... incluso comía más la semana pasada antes de que se resfriara"

"Si no va a comer por su cuenta, debemos forzarlo a que coma lo necesario" dijo Matsuzo "Y más ahora que ha dejado de vomitar. Es buen momento para que su cuerpo se recupere"

"Tienes razón. Haré que Osomatsu se coma su comida aunque no tenga apetito" dijo Matsuyo al entonces quedarse viendo la palma de su mano. Le gustaba que su hijo le confiara cosas, aunque realmente quería preguntar la razón de que le pidiera algo como eso. ¿Sería un regalo para alguien?

Osomatsu salió de su casa, sinceramente no esperaba ver a sus hermanos esperando; no obstante, ahí estaban todos. Cerca de la barda que rodeaba la casa, los niños esperaban no muy alegres a su hermano.

"¡Chicos! ¡Me esperaron!" exclamó Osomatsu con una sonrisa. Los cinco hermanos observaron como Osomatsu trataba de recuperar el aliento, tardándose más de lo normal... aunque hicieron caso omiso de eso.

"Pero claro que te esperamos... si no lo hacemos tal vez te saltes la escuela" dijo Choromatsu.

"¡No lo haría, ustedes...!"

"Papá nos pidió esperarte" dijo Jyushimatsu.

"Aunque igual te hubiera esperado" dijo Karamatsu con una sonrisa. Choromatsu miró al segundo con incredulidad.

"No te quieras hacer el que no corrió el otro día de él, eres igualmente culpable, Karamatsu" dijo Choromatsu. Karamatsu lo miró con curiosidad.

"Pero si yo no he tratado de excusarme... aunque creo que la mejor manera de pedir una disculpa es haciendo diferente las cosas" dijo Karamatsu.

"Hmm... y supongo que eso se te ocurrió solo, ¿verdad?" cuestionó el cuarto al segundo. Karamatsu lo miró nervioso, ¿Por qué ahora le estaba preguntando eso?

"¿Eh? Pues sí... yo..." sin poder decir mucho, Ichimatsu se dispuso a caminar con rumbo a la escuela.

"No se queden ahí, no tenemos tiempo ya de platicar" dijo Ichimatsu al dejarlos atrás. "Vamos, Jyushimatsu"

"¡Claro!" respondió el quinto quien en seguida siguió al cuarto sin seguir la conversación anterior.

"Vaya, parece que Ichimatsu se levantó con el pie izquierdo esta mañana..." dijo Todomatsu. Choromatsu le dedicó una mirada incrédula.

"No creo que seas el adecuado para decir eso" dijo Choromatsu. Todomatsu frunció el ceño, lo miraba muy irritado.

"¡Pues tú tampoco! ¡Oigan! ¡Espérenme!" Todomatsu se alejó de los tres mayores para unirse a Ichimatsu y Jyushimatsu.

"Bueno... sea lo que sea, me alegra que me esperaran" dijo Osomatsu con una sonrisa. El primero igualmente se dispuso a caminar seguido de Karamatsu.

Choromatsu se quedó pensando en las palabras del segundo y cuarto. Aquel comentario le recordaba que tenía algo que hablar... pero ya sería en otra ocasión. De momento se enfocó en llegar junto con todos los demás a la escuela a tiempo.

xXxXxXx

Habiendo llegado tarde, los niños tuvieron que quedarse parados fuera del salón durante la primera clase. Los niños sabían que había sido culpa de estar esperando a Osomatsu, pero en realidad no tenían muchas ganas de estarle echando culpa de nada; sólo se mantenían viendo hacia la pared esperando con impaciencia poder entrar al salón.

Al momento de ver que el maestro había dejado el aula, los niños se apresuraron dentro del salón, siendo recibidos por las risas de los demás niños que sabían que se habían quedado afuera. Los sextillizos ocuparon sus lugares y esperaron poco por la maestra de la siguiente clase.

Al ver como entraba la maestra, Osomatsu sonrió y en seguida se paró de su lugar junto con su cuaderno. Los cinco hermanos restantes observaron a su hermano acercarse con ella, se veía muy feliz y orgulloso por algo.

"¡Maestra! ¡Maestra!"

"Ay, señor... ¿Y ahora qué quieres? ¿Quién de los seis eres?"

"Soy Osomatsu, sólo quería decirle que-"

"Osomatsu regresa a tu lugar, ya va a empezar la clase" respondió simplemente la mujer. Osomatsu hizo un puchero en respuesta. ¡No iba a rendirse hasta que le hiciera caso!

"¡Ya he hecho mi tarea!" exclamó el menor, efectivamente llamando la atención de su maestra.

"Oh... ¿De verdad? ¿Cuál de todas?"

"Ah, pues... la que trataba sobre nuestro futuro" dijo Osomatsu. La maestra suspiró, realmente no quería leer lo que el niño tenía que decir... seguramente eran puras tonterías.

"Osomatsu, si esta tarea está mal hecha voy a hacer que la rehagas... además de que ya me debes más tareas que sólo esa. No creo que debas sentirte orgulloso de algo como eso" dijo la maestra. Sus compañeros parecían estar guardándose unas risas, tanto se burlaban de Osomatsu como disfrutaban del hastío evidente de la maestra.

"¡No lo está! ¡Hice lo que me pidió! ¡Hablo de lo que quiero para el futuro!" dijo Osomatsu. El primogénito sintió un leve mareo al exclamar esas cosas, ¿Qué había sido eso? Podía jurar que le había dado vueltas el mundo en ese momento... ah... ¿Cómo explicar algo tan repentino?

"Bien, bien, en ese caso... vamos, léenos a todos lo que piensas hacer en el futuro" dijo la maestra. Los cinco hermanos parecieron variar en cuanto a reacción al escucharla. ¿Habían escuchado bien? ¿Le había pedido a Osomatsu que leyera...?

"¡Maestra, usted no nos hizo...!" al momento de intentar refutarle algo. Choromatsu fue callado por la maestra al instante.

"Esto lo hago debido a la interrupción de su hermano" dijo la mujer antes de dirigirse al sextillizo que tenía en frente... el cual la miraba atónito por la petición. "Seguro que no te molesta, ¿No es así?"

"Pues yo..."

"Y aunque te moleste, tendrás que leerlo en frente de todos" dijo la mujer. Osomatsu se quedó en silencio.

"Oigan... no me gusta nada la actitud de la maestra" dijo Ichimatsu al mirarla con irritación.

"No nos había forzado a leer nuestras tareas si no queríamos..." dijo Jyushimatsu.

"¿Será que tiene algo en contra de Osomatsu?" Jyushimatsu consideró. Karamatsu miró con preocupación a Osomatsu. ¿Estaría bien su hermano?

"Aunque a nadie realmente le importa lo que escribamos, mientras no haya escrito nada por lo que tenga que avergonzarse, entonces-"

"Estuve pensando en lo que realmente quiero ser en un futuro, pero, nada vino a mi mente. ¿Y por qué habría de? La respuesta es tan sencilla como querer ser feliz" dijo Osomatsu de repente. Todomatsu se quedó helado al escuchar las palabras súbitas de su hermano.

"Ehmm... bien, retiro lo dicho..." dijo Todomatsu al quedarse viendo a Osomatsu sin poder pestañear. Lo mismo iba para el resto de los sextillizos. ¿De verdad habían escuchado lo que creían?

"Creo que los profesores no se dan cuenta que nos piden que respondamos algo de lo cual no tenemos pensado todavía, ¿Ser bombero? ¿Ser doctor? ¿Ser chef? ¿Acaso importa? Somos niños y creo que al pensar sobre qué debería poner, al pensar en 'qué es lo que aspiro'... la única respuesta que viene a mi mente es la de ser feliz" explicó Osomatsu a la clase. La clase entera guardo un silencio parejo, el cual evidenciaba la confusión de todos los presentes.

"Osomatsu... ¿pero qué...?" Karamatsu no podía creer que Osomatsu se hubiera soltado a hablar sobre eso... no es que lo creyera malo, pero, seguramente la maestra lo regañaría al terminar.

"Lo único que quiero para mi futuro es seguir con mis hermanos. Mientras ellos estén para mí, mientras pueda verlos sonreír, yo sonreiré de vuelta... y eso es todo lo que quiero" dijo Osomatsu.

"¿Pero qué está diciendo éste...?" Todomatsu podía sentir la vergüenza, sentía la cara extremadamente caliente... y sabía que el sentimiento era compartido por casi todos sus hermanos.

"Oigan... es posible que Osomatsu haya venido a la escuela enfermo, está diciendo una sarta de cosas de las cuales no creo esté consciente..." dijo Choromatsu al sentirse entre irritado y avergonzado.

"Ni que lo digas..." Jyushimatsu miró a su alrededor, recibiendo miradas de burla provenientes de sus demás compañeros.

"Pues tiene un buen punto Osomatsu... aunque creo que la maestra se la va a llevar más en su contra por haberle hecho una tarea de eso" comentó Ichimatsu al contemplar las palabras de su hermano mayor.

"A mí sólo me preocupa que la maestra crea que esto fue con fin de ofenderla..." mencionó Karamatsu al mirar a Osomatsu leyendo su cuaderno aparentemente sin pena.

"Osomatsu, creí que habías dicho que habías hecho tu tarea" dijo la maestra de forma tajante. Osomatsu guardó silencio para entonces verla.

"¡Así es!"

"¿Y dónde está?"

"Justo eso estoy leyendo, señora" dijo Osomatsu. La clase entera se echó a reír al escucharlo... mientras que sus hermanos estaban que querían ahorcarlo, claro, excepto por Choromatsu y Todomatsu, quienes habían encontrado gracioso lo que había dicho el primogénito.

"Soy tu maestra, no me digas 'señora'" dijo la maestra a Osomatsu quien no parecía entender la instrucción.

"¿Ah? Pero no he dicho nada malo, es verdad que usted es una señora, ¿No es así?"

"Osomatsu, ¡¿Dónde está tu tarea?!"

"Es esta, justo la acabo de leer" respondió con simpleza el menor. La maestra parecía que se le estaba agotando la paciencia.

"Osomatsu... ¿Cómo puede ser esa tu tarea? ¿Acaso no aspiras a nada? ¿No quieres ser nadie en la vida?"

"¿Eh? Pero si justo se lo he dicho... aspiro a ser feliz, eso es todo" dijo Osomatsu con una sonrisa dientuda. Claro, el comentario no había servido más que para avivar las risas del salón. Aquel discurso que se había montado, el cual había parecido ridículo y hasta cursi para la mayoría; había pasado a ser interpretado como un intento de retar a la maestra, cosa que en realidad salvaba a los seis de ser molestados de por vida.

"No, no puedes sólo pararte en medio del salón y empezar a hablar disparates. ¿No tienes en mente una profesión? ¿Algún objetivo en especial?"

"¡Que ya se lo he dicho! ¡No me importa que sea! ¡Mientras pueda seguir con mis hermanos yo estoy bien! ¡Lo único que quiero es ser feliz así que no creo que eso tenga algo de malo! Soy feliz y aspiro a ser feliz. ¿Qué tiene de malo?" exclamó Osomatsu. La maestra pareció perder la paciencia con aquella contestación.

"Osomatsu, mejor regresa a tu lugar" dijo la maestra. Osomatsu la miró confundido. ¿Qué quería decir con eso?

"Pero no entiendo, yo..."

"Entiendo que estés mal de la cabeza pero esa no es razón para que vengas a mofarte en frente del salón. Te mandaría con el director pero por más que te mande no cambias, así que sólo haré otra cosa en tu caso" explicó la maestra al buscar con la mirada a sus hermanos y señalar a uno. "Tú"

"¿Ah? ¿Yo?" cuestionó Karamatsu al ver que lo miraba fijamente.

"Sí, así es, tú. ¿Qué hermano eres?"

"Ah, soy Karamatsu..."

"Bien, Karamatsu. Te dejo encargado que le ayudes a tu hermano a hacer su tarea, ya que parece que el pobre no tiene idea de como redactar algo decente" explicó la maestra. Osomatsu la miró muy irritado.

"¡Oiga! ¡No puede hacer eso! ¡Ya hice la tarea!" exclamó Osomatsu en forma de reproche. La maestra lo miró con desdén al escucharlo.

"Osomatsu, vuelve a tu asiento, ahora" dijo la maestra. Osomatsu la fulminó con la mirada, ¿Quién se creía ella para hablarle así?

"¡No tiene derecho a hacer eso! Yo hice mi tarea así que no voy a dejar que-"

"Vuelve a tu asiento o me veré obligada a llamar a tus padres"

"¡Pues llámelos! ¡No dije nada que no fuera cierto! ¡No está bien que nos obliguen a pensar en una profesión que no nos importa! ¡Somos niños, no adultos!" exclamó el primogénito al sacarle la lengua.

"Osomatsu, basta, oye..." los cinco hermanos empezaron a verle con apuro. ¿Qué acaso quería provocar que los suspendieran a todos?

"Osomatsu, no lo diré de nuevo. Si te niegas a obedecer entonces castigaré a tus hermanos"

"¿Qué pasó con lo de llamar a mis padres? ¿Es que acaso...?"

Sin pasar más tiempo, Karamatsu se paró a jalar a su hermano. No quería que la actitud de Osomatsu provocara algo que llegara a más. El primogénito se sintió descolocado por el trato, pero, se dejó jalar por Karamatsu sin poner mucha resistencia.

"Lo siento, mi hermano no se siente muy bien. Por favor discúlpelo" dijo Karamatsu a la maestra. Los niños continuaron riéndose hasta que la maestra los hizo que se callaran al subir la voz. En cuanto Osomatsu se sentó en su lugar, miró a Karamatsu sin entender bien lo que acababa de ocurrir...

"Osomatsu..." Karamatsu negó lentamente con la cabeza. Intentando decirle a su hermano que no le había parecido la actitud que había tomado con ella. Al ver esto, Osomatsu suspiró con resignación. Karamatsu se había visto obligado a parar a su hermano, pero... en realidad apoyaba más a Osomatsu que a la maestra: la cual se había referido a Osomatsu de formas muy despreciables.

Osomatsu cruzó sus brazos sobre la paleta del mesabanco y se acostó sobre ellos, dudaba que a la maestra le importara que ignorara su clase ahora... además de que realmente su cabeza le pesaba demasiado. No entendía la razón, pero más que el frio que sentía y la dificultad con la que respiraba: le estaba afectando más un sentimiento extraño. ¿Acaso era tristeza? No... era frustrante, pero a la vez pensaba que no era para tanto; trataba de quitarle importancia... aunque no lo lograba del todo.

Decepción.

¿Podría ser aquello? Osomatsu no estaba seguro, pero ciertamente la palabra 'decepción' podía explicar muy bien la forma en que se estaba sintiendo en ese momento. El menor notó como sus hermanos le dedicaban miradas, miradas las cuales variaban entre preocupación e irritación.

Suspiró. No le gustaba que le dedicaran expresiones así. Osomatsu se reacomodó entre sus brazos para mirar hacia otro lado, notando a los niños de la clase dedicándole sonrisas burlonas y otros gestos expresando su aprobación. ¿Por qué hacían eso? No es como si de verdad lo hubiera hecho por retar a la maestra; en realidad, él había escrito eso de todo corazón.

Pero ahora sólo sentía que nada de eso había valido la pena. Incluso sus hermanos parecían estar irritados o muertos de la vergüenza. ¿Tan grave había sido lo que había dicho? ¿Tan malo era lo que había escrito...? ¿A pesar de ser lo que de verdad sentía?

Tal vez debió realmente quedarse en casa. El esfuerzo de haber dicho tal cosa aparentemente no lo valía.

"Me pregunto si pasaste por esto..." pensó el menor. "¿Te sentiste igual que yo?"

Sin mucho más que pensar... Osomatsu se dispuso a ignorar la clase. No tenía ganas siquiera de disimular y aparentemente la maestra no estaba en humor de seguirlo regañando; los ojos del pelinegro divagaron hacia el reloj del salón. ¿Cuánto más...? Tal vez si sólo se concentraba en éste entonces el tiempo avanzaría más rápido.

Las manecillas del reloj eran en ese momento lo más interesante para él; sintiendo como si la clase se quedara suspendida en el tiempo, Osomatsu escuchaba el sonido con detenimiento. Sus ojos se sentían pesados; no obstante, su atención en el movimiento rítmico del reloj le dejaba incapaz de mirar a otro lado. ¿Cómo era posible tener tanta concentración en sólo eso? No lo sabía... pero el mundo alrededor de él parecía disiparse y pasar a segundo plano.

Como si estuviera devuelta en aquel limbo donde había conocido a su otro yo: Osomatsu se encontraba en un espacio vacío donde sólo existía él junto con ese reloj.

*Tic-toc* *Tic-toc*

Su respiración se detuvo por un instante.

*tic-toc* *tic-toc*

¿Acaso estaba muerto? No estaba seguro. Pero podía jurar que no estaba respirando en ese momento... y curiosamente, eso no le molestaba. ¿Qué había de su corazón? ¿Seguiría latiendo?

Osomatsu posó una de sus palmas contra su pecho y esperó por alguna indicación.

*tu-tum**tu-tum*

Definitivamente estaba vivo. Pero... ¿Por qué sentía que no respiraba? ¿Por qué no parecía que fuera importante tampoco? No lo entendía, pero... en ese momento sólo se mantenía escuchando el reloj.

"¿Y si estuviera muriendo realmente sería tan malo...?" se preguntó mientras cerraba los ojos. El sonido de las manecillas del reloj se detuvo, haciendo que el menor se sintiera desconcertado por el silencio repentino.

*schick* *schick*

"¿Ah?" Al momento de escuchar el sonido súbito de metal filoso, Osomatsu abrió los ojos de golpe.

"Osomatsu, oye... ¿Te encuentras bien?" Karamatsu, quien lo había zarandeado ligeramente, preguntó.

"¿Qué...?" Osomatsu se veía conmocionado, trataba de entender lo que había ocurrido sin mucho éxito.

"La clase ya ha terminado" dijo Choromatsu a su hermano simplemente.

"Parece que sudaste mucho mientras soñabas... ¿Acaso tuviste una pesadilla?" preguntó Ichimatsu. Osomatsu miró a su hermano sin entender. ¿Sudar? Pero si en ese momento no sentía más que frio... ¿Cómo podía ser?

"Sí que tienes agallas de dormirte en clase luego de hacerle frente a la maestra así" comentó Todomatsu. Osomatsu frunció el ceño ante el comentario.

"No es verdad... yo no la estaba retando..." dijo Osomatsu al hacer un puchero. "Aunque es verdad que me hizo enojar mucho"

"Pues no es lo que toda la clase cree" dijo Jyushimatsu "Aunque nos va mejor que crean eso ya que les pareció divertido las cosas que sacaste"

"Ni siquiera creyeron que tuvieras eso escrito" dijo Choromatsu "Muy buena esa, a veces los maestros se lo merecen"

"¿Ah? Pero no me inventé esas cosas... es verdad todo lo que dije sobre ustedes"

"Osomatsu..." Todomatsu miró alrededor. "Baja la voz, alguien podría oírte" El primogénito no estaba contento por esto.

"¿Tanto les molesta que diga cosas así?"

"Pues no estamos seguros de lo que estabas pensando mientras lo decías... pero es verdad que ha sido vergonzoso" dijo Jyushimatsu. Osomatsu suspiró con desgané. Vaya que no estaban ayudando.

"A mí me gustó lo que dijiste... sonó sincero" dijo Ichimatsu con una sonrisa. Osomatsu observó al cuarto hermano e igualmente sonrió... al menos había alguien que no se lo había tomado tan mal. "Aunque a la siguiente trata de no ser tan directo, Osomatsu, no muchos del salón se toman esos comentarios de buena manera"

"¿Eh? Ichimatsu, yo no lo dije para que los demás opinaran..." Osomatsu no entendía. ¿Tanto les interesaba lo que pensaran los demás?

"Ah, no lo digo de mala manera... es sólo que no me gustaría que te molestaran por eso" dijo Ichimatsu. Osomatsu frunció el ceño en respuesta.

"¿No querrás decir que 'los molestaran' por eso?" dijo Osomatsu viendo al cuarto visiblemente irritado.

"A mí lo único que no me gusto fue que la maestra te hablara de esa manera" dijo Karamatsu. Osomatsu gruñó al escuchar eso y miró hacia otro lado. "Me preocupó que-"

"¿Fueran a castigarlos a ustedes?" Osomatsu interrumpió. Karamatsu lo veía perplejo, ¿De qué hablaba?

"No, Osomatsu, no iba a decir eso... yo-"

"¡Pues claro, tonto! Estuviste a punto de hacer que nos castigaran, nadie de nosotros quiere eso" dijo Choromatsu al mirar fijamente a Osomatsu, quien apartó la mirada de nuevo. "Aunque Karamatsu no lo diga, es obvio que él tampoco quiere que lo castiguen"

"Choromatsu, no es verdad, yo no-"

"¿O acaso sí querías que te castigaran?" Choromatsu miró a Karamatsu de forma desafiante. Al segundo definitivamente no le gusto esto.

"Ese no es el punto, Choromatsu, yo-"

"Bien... pues lamento causarles tantos problemas" masculló el primogénito al pararse de su asiento y tomar su mochila para ponérsela en la espalda. Los cinco miraron esto confundidos.

"¿Osomatsu? ¿A dónde crees que vas? La siguiente clase va a comenzar dentro de poco" dijo Choromatsu al ver como su hermano les daba la espalda. "Osomatsu-"

Choromatsu intentó correr tras él; sin embargo, en el momento en que Osomatsu salió del salón, el maestro entró pidiéndoles que se sentaran. El tercero miró hacia la salida y suspiró: 'Ya se le pasará' pensó. El resto de los hermanos se quedaron perplejos, ¿Qué había pasado? ¿Por qué Osomatsu había salido de esa forma?

Renuentes de regresar a sus lugares, los cinco hermanos le hicieron caso al profesor y se sentaron tratando de no pensar en lo que acababa de ocurrir. Karamatsu; sin embargo, miró hacia la puerta con preocupación. ¿Por qué tenía que meterse Choromatsu así? Le había complicado las cosas de sobremanera.

"Estará bien" escuchó de repente. Karamatsu miró hacia Choromatsu quien no se veía muy tranquilo. "Ya hablaremos con él luego"

xXxXxXx

Osomatsu había caminado al baño, lugar donde se encerró en un cubículo y se sentó sobre la tapa de uno de los retretes. No se le había ocurrido a donde más ir, si lo encontraban merodeando por los pasillos entonces era seguro que lo mandarían a la oficina del director o algo por el estilo.

"No tenían que decir esas cosas... aunque tampoco tenía que irme de esa manera del salón" dijo Osomatsu mientras sentía que le faltaba el aire. El menor sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, de verdad, ¿era él o hacía frio también en el baño?

"Debí haberme traído una chamarra, está helando... ¿es eso normal? Ayer tenía mucho calor y..." Osomatsu traba de respirar con normalidad sin mucho éxito, lograba respirar, pero requería esfuerzo; se asemejaba a la desesperación que uno tenía cuando quería respirar por un orificio constipado. "Creo que estoy sudando... ¿Pero por qué? Tengo frio..."

Osomatsu se quedó de esta manera por un par de minutos, se había quitado la mochila de la espalda y ahora yacía abrazándola contra su pecho.

"Estoy bien... no tengo que exagerar las cosas, es verdad que no puedo respirar muy bien y es verdad que tengo frio... pero seguro sólo debí traer una sudadera" se dijo así mismo al tratar de mentalizarse en que sólo estaba sobre pensando. "Al menos ya he dejado de toser sangre, ¿No? Creo que es a esto lo que se refería el padre de Dra-chan"

Osomatsu miró hacia la puerta en frente suyo, al parecer no podría regresar a clases pronto... ¿Qué se supone que debía de hacer?

"Hm..." El menor observó su mochila y en seguida sonrió. ¿Y si leía un poco más del diario? Tal vez su otro yo había escrito algo para él. Osomatsu se acomodó y sacó el cuaderno para leer un poco más; no obstante, se dio cuenta de la hojita que venía anexa a continuación. "¿Ah...? Así que esta es una de las notas que agregó aparte..."

"Quiero que pongas... tiempo después, probablemente un año después... realmente será a consideración tuya" leyó Osomatsu. El menor repasó el párrafo con atención, sus ojos parecían perderse en cada palabra. ¿Por qué le estaba pidiendo algo como eso...? ¿Qué podría significar?

"Mi otro yo... Qué... ¿Qué significa eso...?" cuestionó Osomatsu al sentirse preocupado por lo leído. "¿Para qué querrías que yo hiciera algo como...?"

"¿Para qué? Eso no debe preocuparte, sólo confía en mi...seguramente lo harás cuando sea el momento" el menor leyó el párrafo entero en su mente, sólo había podido leer en voz alta algunas cosas sin poder comprender del todo.

"Osomatsu... no lo entiendo..." el pelinegro no sabía la razón, pero aquello que había leído le había llenado de una intensa sensación de desconcierto; no obstante, decidió leer lo siguiente... encontrando otra nota anexa, éstas se encontraban pegadas y dobladas de forma de ser sólo un cuadrado en la página.

"Seguramente harás caso omiso de lo que dije acerca de leer en orden, Osomatsu, me conozco lo suficiente como para saber eso... así que, te diré de una vez: Si estás buscando información sobre su situación, debo aclarar que sé muchas cosas; más de las que debería... y aun así, debo hacerte entender que esta es una de las cosas por las que te arrepentirás"

Osomatsu se quedó paralizado al leer estas palabras, ¿Qué quería decir? ¿Una de las cosas por las que se arrepentiría?

El menor leyó otra nota anexa, pegada en la página siguiente; ¿Por qué sentía miedo...? Su corazón parecía acelerarse sin razón: ¿Acaso esperaba fuera a revelarle algo horrible?

"No importa qué hagas. No hay manera de arreglar la situación... simplemente así de desgraciados somos"

"No... pero, ¿De qué hablas? Osomatsu... dime... ¿Qué debo hacer? Si tan siquiera me explicara mejor..."

"Al escribir estas cosas logro sentirme mal... pequeño yo, creo que ya te has dado cuenta que este diario tiene dobles intenciones; sin embargo, confío en que no sepas a qué me refiero exactamente con eso y lo dejaré hasta el final... ya que realmente puedo ser un idiota insensible. Espero no me odies cuando termines de leer"

Osomatsu no sabía qué pensar al respecto, ¿Esperaba que no fuera a odiarlo? ¿Pero que no había hecho el diario por ayudarlo...? ¿Por qué habría de odiarlo si sus intenciones eran buenas?

"No sé si esto ya haya pasado, pero... si el momento concuerda: dale el... Sabrás a qué me refiero cuando suceda. Si ya sucedió y no leíste esto lo siento... espero lo hayas leído..."

'Qué quiere decir con que le dé el...' Osomatsu pensó al entonces escuchar cómo se azotaba la puerta del baño. Escuchaba la forma en que alguien se quejaba y como algo pesado era golpeado contra la pared; el pelinegro guardó silencio.

"¿Dónde está el dinero del almuerzo?" El menor escuchó esta voz, ¿Podría ser...? Esa voz grave con un tono infantil y hasta estúpido... ¿Acaso era?

"Lo siento, Tsuyoi-kun, mi mamá me hizo de comer así que no traje dinero..."

"¡Tsuyoi-san para ti! ¡Dame el dinero de una vez!"

"¡P-Pero no traje más que...!"

"Si no me lo das ahora mismo, ¡Te golpearé hasta que quieras!" exclamó la voz. Osomatsu no podía creerlo, estaba justo escuchando al matón de la escuela y vecindario amenazando a alguien.

'Tsuyoi Yotaichi...' pensó Osomatsu. ¿Cómo le haría para salir del baño sin toparse con él? ¿Debería tan siquiera esperar?

"¡No, te lo suplico, no me golpees!" al escuchar el grito de un niño, Osomatsu se quedó paralizado. ¿De verdad tendría que quedarse quieto? Pero en cuanto tuviera que salir...

Sin siquiera tiempo de nada, Osomatsu escuchó el sonido de como forcejeaban ambos, ¿Estaría golpeándolo o algo por el estilo? ¿Se estaría resistiendo? Sus quejas y gruñidos le daban a entender que así era, pero, ¿Poder contra Yotaichi?

'Ah... ¿Por qué de nuevo en el baño?' pensó Osomatsu al guardar el diario. Ya entonces subió sus piernas con intención de ocultarlas de la vista de los que estaban justo afuera y las acercó contra su pecho para abrazarlas.

Osomatsu escuchaba el sonido de los golpes fuera del cubículo, cosa que lo llevo a taparse los oídos por el nerviosismo que le causaba. Tal vez, si hacía eso, entonces no tendría que escuchar... le era inevitable oír, pero se concentraba lo más posible en no tener que escucharlo...

'Tal vez si cierro los ojos pase más rápido' pensó. Y así mismo, el menor cerró los ojos. Había querido seguir abrazando sus piernas pero o las abrazaba o se cubría los oídos por lo que había decidido lo segundo.

"Alguien... ayúdeme... no sé... q...que..."

El primogénito abrió los ojos de golpe, preguntándose la razón de que debiera recordar aquello en ese momento. No sabía el contexto de la situación, sólo... sabía que había estado en problemas y nadie le había ayudado.

'Yo...' Osomatsu destapó sus orejas y miró hacia la puerta, ¿Se atrevería a salir? ¿Pero y si el otro se quedaba con el diario o algo por el estilo?

"¡Dame el dinero o te seguiré golpeando la cara!" Yotaichi exclamó mientras golpeaba al pobre niño; sin embargo, antes de poder darle otro puñetazo, la puerta de uno de los cubículos se abrió estrepitosamente.

"¡Metete con alguien de tu tamaño, Yotaichi!" exclamó Osomatsu al salir del cubículo y correr a golpearlo. El menor logró golpear al mayor... a causa de que éste se había dejado.

"¿Qué? ¿Tú que quieres, sabandija?" preguntó el mayor al ver a Osomatsu tratando de dominarlo, cosa que no iba a lograr por más que intentara.

Osomatsu miró al niño que estaba atrás de Yotaichi y le indico que corriera. El niño notó esto y enseguida corrió a la salida del baño; siendo casi detenido por el bravucón.

"¡Oye, no te irás sin mi dinero!"

"¡Gracias, matsuno-kun!" exclamó el chico al no saber cuál de todos los hermanos era. Aquel niño parecía haber recibido varios golpes; por lo tanto, había salido con un ojo morado y la nariz sangrándole.

Yotaichi frunció el ceño al ver como su víctima se había escapado de él, por lo que volteó a ver a Osomatsu y en seguida le dio un puñetazo en la cara para desquitarse.

"¡Muchas gracias, gusano, ahora se fue con mi dinero!" exclamó el mayor. Osomatsu apretaba los dientes con molestia, no era sólo el dolor punzante por el golpe a su cara: la estupidez del más grande le irritaba.

"¡No era tu dinero, Yotaichi!"

"¡Claro que lo era! ¡Siempre me da el dinero para el almuerzo!" exclamó el bravucón. "Pero como veo que se ha ido... supongo que querrás tomar su lugar, ¿No es así? Es por eso que saliste sabiendo que no podrías contra mí, ¿No es cierto?"

"¡Que lo agredas para que te de su dinero no lo hace tuyo!" exclamó el primogénito, al entonces recibir un fuerte revés al estómago; causándole caer al piso y empezar a toser... sangre.

"¡Eso no te incumbe!" exclamó Yotaichi al patear varias veces a Osomatsu. Al ver como éste tosía intentando recuperarse, lo inspeccionó con la mirada y sonrío. "Pero ya que estás, dame todo el dinero que tengas, pagarás por lo que interrumpiste"

"Ugh..." Osomatsu tosió varias veces, dándose cuenta de la sangre que salía. ¿Había sido debido al golpe de Yotaichi? No... no podía ser... ¿Es que acaso seguiría tosiendo y vomitando sangre? Pero...

"¡Y será mejor que te apresures a no ser que quieras que te muela a golpes!" exclamó Yotaichi. Osomatsu pensó en lo que decía. Era estúpido. Ya lo estaba haciendo así que... ¿Qué ganaba con repetirle lo que ya estaba haciendo?

"Yo... no..." Osomatsu recordó las palabras que había leído en el diario. Frunció el ceño con aparente descontento. ¿De verdad tendría qué? Aunque bueno... su otro yo ya le había advertido sobre llevarle la contra...

"De acuerdo, te daré el dinero... sólo esta vez" dijo Osomatsu. El bravucón sonrió al escuchar esto, claro que, sin esperarlo; alzó a Osomatsu al tomarlo por uno de sus tobillos, poniéndolo de cabeza y lo sacudió de forma que se cayera cualquier cosa que trajera encima. El primogénito sentía como el mundo le daba vueltas mientras escuchaba el sonido metálico de las monedas cayendo al piso.

"Vaya... gracias tonto, creo que es incluso más de lo que ese bobo traía" contesto Yotaichi. Osomatsu se sentó y observó al otro recogiendo el dinero.

"¡Espera! Osomatsu, serás el encargado en comprarnos algo de comer"

"Si encuentras algo que se vea rico cómpralo"

"¡De preferencia si es dorayaki!"

Osomatsu recordó las palabras de sus hermanos... ¿De verdad tenía que hacer eso? Ahora tendría que soportar que sus hermanos se enojaran con él por perder el dinero... ¿Qué les diría?

"Espera, no..." Osomatsu no quería aceptarlo. Eso no era algo que él hubiera querido... ¿verdad? Pero su otro yo...

"Tendrás que encarar la realidad de que son tus decisiones, no mías. Puedes llevar la contraria de algo si gustas... pero, sinceramente no me gustaría. No para estas cosas... aunque bueno, tú decides. Desde siempre son tus decisiones; no obstante, rara vez voy a hacerte hacer algo que vaya en contra de lo que harías. Confía en mí... aunque sea egoísta de mi parte pedirlo" Osomatsu recordó.

"Y para dejarte en claro que no debes molestarme cuando exijo mi dinero..." Yotaichi se acercó a Osomatsu luego de recoger el dinero y le dio un puñetazo en el rostro de nuevo; el primogénito había intentado defenderse; sin embargo, se encontraba extrañamente débil. Tan débil que incluso yacía en el piso intentando recuperar el aliento.

"¡Osomatsu!" exclamó una voz familiar. Osomatsu pareció alterarse al escucharlo. ¿Q-Qué hacía uno de sus hermanos ahí...?

"¿K-Karamatsu...?" Osomatsu intentó llamarlo, no obstante, no había podido alzar su voz lo suficiente como para que el otro escuchara. Yotaichi miró al segundo hermano en la entrada del baño, se veía confundido y parecía estar asimilando la situación.

"¡Ya le hablé a un profesor así que más te vale que sueltes a mi hermano!" exclamó Karamatsu. El bravucón se le quedó mirando en silencio. "¡Si no te vas entonces te suspenderán!"

Yotaichi se encogió de hombros, caminó en dirección a Karamatsu y antes de irse, lo empujó violentamente hacia un lado; el segundo logró seguir de pie. Al estar alerta por lo que fuera a intentar, sólo se había tambaleado por la fuerza pero se había sujetado de la pared para no caerse.

Karamatsu observó como el bravucón se iba y en cuanto lo vio desaparecer por el pasillo, se acercó corriendo a su hermano. Osomatsu se quedó sin poder moverse muy bien. ¿Qué estaba pasando...? ¿Karamatsu había llegado? Pero entonces...

"¡Osomatsu! ¡Oye! ¿Estás bien?" Karamatsu se hincó a un lado suyo para examinarlo. Osomatsu parecía mantener una mirada distante mientras éste le hablaba.

¿Qué habría pasado si Karamatsu hubiera llegado antes?

"No sé si esto ya haya pasado, pero... si el momento concuerda: dale el dinero. Sabrás a qué me refiero cuando suceda. Si ya sucedió y no leíste esto: lo siento... espero lo hayas leído..."

Osomatsu recordó las palabras del diario. Las contempló. ¿Sería posible...? Si no le hubiera dado el dinero al otro... ¿Pudo haberle pasado algo a Karamatsu? ¿Podría ser? Si eso era, entonces...

Su otro yo había tenido razón.

"Osomatsu... oye..." Karamatsu ayudó a su hermano a sentarse y lo levantó levemente para verlo de más cerca. Osomatsu miró a Karamatsu, le estaba dedicando una mirada llena de mortificación... y pensar que de no haberle dado el dinero, su hermano hubiera salido herido también.

Osomatsu esbozó una pequeña sonrisa, sonrisa la cual Karamatsu notó.

"Qué alivio..." dijo Osomatsu a su hermano, quien lo observaba muy confundido. ¿Le aliviaba que hubiera venido a verlo?

"Osomatsu, perdón por llegar tarde, yo..."

"Me alegra que estés bien" dijo Osomatsu simplemente. Karamatsu guardó silencio. ¿Qué estaba queriendo decir...?

"Osomatsu, no digas eso, vamos te ayudaré a ir a la enfermería" dijo Karamatsu al ayudar a Osomatsu a levantarse. Su hermano se veía muy mal.

"Con que ya le habías hablado a un profesor..." dijo Osomatsu en tono de burla. "Mentiroso"

"Es lo que se me ocurrió decir para que se fuera... menos mal que se haya ido"

"Sí... menos mal que Tsuyoi-san es tonto" Karamatsu sonrió al escuchar esto. Asintió. "Ah, dejé mi mochila en uno de los cubículos... no quisiera olvidarla aquí"

"Descuida, la traeré" dijo Karamatsu luego de ayudar a Osomatsu a pararse. El segundo se dirigió al cubículo extremo derecho y sujetó la mochila de Osomatsu, ya entonces regresó para ayudarlo. "¿Puedes caminar? ¿Quieres que te cargue?"

"Creo que sólo tendré la cara hinchada... y me siento mareado, pero estoy bien" dijo Osomatsu "Sólo necesito despejarme..."

"De acuerdo" dijo Karamatsu al quedarse pensando. "Creo que sería buena idea que duermas en la enfermería al menos hasta la hora de receso, ¿Qué te parece?"

"Bueno... ya que no tengo ganas de volver a clases y suena como a una mejor sugerencia que estar en el baño... sí, creo que eso haré" dijo Osomatsu al caminar con Karamatsu hacia fuera del baño. "¿Cómo supiste que estaba aquí?"

"No lo sabía, sólo decidí buscarte en el baño primero... considerando que no tienes muchas opciones" dijo Karamatsu.

"Vaya... me impresiona que se te ocurriera, hehe"

"Ichimatsu me dijo que viniera... pero honestamente pensaba asomarme aquí primero" comentó Karamatsu. Osomatsu se sintió decaído al oír mención de su otro hermano.

"Ah... ya veo..."

"Están preocupados, Osomatsu, no está bien que te saltes las clases"

"Sí... entiendo; pero... Karamatsu..."

"¿Hmm?"

"Por favor no vayas a contarles lo que pasó en el baño" dijo el primogénito. Karamatsu no estaba seguro, pero, ¿Por qué...?

"Osomatsu, ¿Por qué no quieres que sepan...?"

"Sólo no, por favor, Karamatsu"

"Eh... de acuerdo"

"Gracias..."Al escuchar esto, Karamatsu siguió caminando con Osomatsu hacia la enfermería en silencio.

"Osomatsu, debemos hablar de esto"

"Hmm..."

"¿Podemos vernos en la azotea de la escuela?" al escuchar la sugerencia, Osomatsu miró a Karamatsu con curiosidad. "Es nuestro secreto... ¿cierto?" cuando lo escuchó decir esto, el primero le sonrío.

"Sí... supongo que tienes razón"

"Entonces hablaremos en el receso" dijo Karamatsu. Osomatsu asintió. Karamatsu acompañó a su hermano hasta la enfermería, encargándoselo a la enfermera que estaba presente.

"Nos vemos, Karamatsu" dijo Osomatsu a su hermano. Karamatsu se despidió y salió de la enfermería, se recargó frente a la puerta luciendo consternado.

'Osomatsu luce muy mal...' pensó Karamatsu al recordar su aspecto, además de su cachete hinchado: su piel lucía pálida, tenía sangre en la boca, se sentía mareado... Y quien sabe cuántas más cosas tenía. Karamatsu sólo podía agradecer haberlo encontrado antes de que el bravucón lo dejara en un estado peor.

"Osomatsu... espero que te mejores pronto..." murmuró Karamatsu mientras caminaba de vuelta a su salón. Esperaba que a su hermano le sirviera dormir.

xXxXxXx

*schick* *schick*

El menor abrió los ojos súbitamente. ¿Qué había sido ese sonido? Con cautela, Osomatsu enfocó lo que tenía delante de él. ¿Una pared de madera? Al pasear la vista por el lugar, se percató rápidamente que se trataba de un pequeño cuarto con paredes de madera y piso de tatami; un futon yacía doblado en una esquina y una pequeña mesa de madera, vieja y descuidada adornaba el centro de la habitación.

Sin entender la razón, el primogénito observó una buena cantidad de origami regado, todos con la misma forma que no lograba discernir.

"No deberías estar aquí" escuchó. Osomatsu fijó su mirada en la voz que le había hablado tan de repente; le pertenecía a una persona que yacía sentada frente a la mesa... ¿Era siquiera una persona? El menor notaba que la figuraba tenía ojos rojos y parecía emanar una energía negra, tan densa, que no hacía fácil el distinguir gran parte de sus facciones. Si acaso... podría describirlo más como una entidad malvada justo frente a él.

"¿Eh...?" Osomatsu sintió como si le cortaran la respiración. Observaba la manera en que la entidad frente a él cortaba papel y lo doblaba de formas específicas. "¿Qué hace...?"

"Origami"

"¿Origami...? Sí, eso puedo ver, pero... ¿Por qué?" preguntó al mirar de nuevo las figuras de papel regadas en el piso.

"Me entretiene"

"Pero... ¿Qué no son muchas?"

"Muchas está bien... después de todo, son un regalo" respondió la entidad. Osomatsu arqueó una ceja en respuesta. ¿Un regalo? ¿Quién querría tantas figuras de origami?

"Entiendo... ¿Y qué forma se supone que tiene?

"Será mejor que te marches"

"Pero ni siquiera sé cómo terminé aquí...Aunque quisiera saber que figura es la que tanto recorta"

"No necesitas saber eso, márchate"

"Lo haré si me dice qué figura es"

"Eso es..."

"¡Osomatsu! ¡Oye!" exclamó una voz familiar. Osomatsu abrió los ojos, logrando divisar el rostro del tercer hermano frente a él. ¿Por qué es que no le sorprendía? Aunque debía admitir que no estaba seguro de si era o no una pesadilla lo que había visto.

"Uh..." la cabeza de Osomatsu se sentía muy pesada, tanto que no creía poder pararse. ¿Acaso seguía corto de aire? ¿Cuánto más tendría que aguantar estar así?

"Karamatsu nos dijo que te trajo a la enfermería así que vinimos a verte" dijo Ichimatsu.

"No sabemos la razón de que estés aquí... aunque no es tan difícil de adivinar, ¿Cierto?" comentó Todomatsu.

"Preferiste quedarte en la enfermería para saltarte clases, ¿No es así?" sugirió Jyushimatsu. Karamatsu los miró con incredulidad, ¿Qué acaso no estaban viendo el ojo hinchado de Osomatsu? Seguramente duraría así por un buen rato más.

"Ahm, yo..."

"Osomatsu, recordamos que te habíamos dado nuestro dinero para comprarnos de comer" dijo Choromatsu.

"Bueno, en realidad, Jyushimatsu fue el que recordó" dijo Todomatsu. Jyushimatsu asintió.

"Y como no nos has traído nada, eso quiere decir que no encontraste nada interesante, ¿verdad?" comentó Choromatsu.

"Están dando hot dogs a mitad de precio, ¡Los que venden en la escuela son deliciosos!" exclamó Jyushimatsu. "Así que les sugerí venir a pedirte el dinero, de esa manera podemos probar también"

"¿Qué? Pero eso es..." Osomatsu se sintió nervioso. ¿Por qué debían pedirle el dinero justo ahora?

"Claro... a menos que ya no lo tengas, ¿Lo gastaste o algo así? Tu cara tiene toda la pinta de culpa" dijo Todomatsu. Al escuchar la sugerencia de Todomatsu, los hermanos miraron con enojo a Osomatsu por lo que fuera a decir.

"Ah... oh..." Osomatsu no sabía qué decir. Todomatsu tenía razón. Si no fuera por el matón...

"¡En realidad, Osomatsu...!" Karamatsu intentó abogar por Osomatsu al saber lo sucedido en el baño; no obstante, Osomatsu lo interrumpió con intención de opacarlo.

"¡Así es, me gasté el dinero!" exclamó Osomatsu al dejar salir una carcajada. Los hermanos lo observaban sin entender, ¿Era verdad lo que decía...? "Ya los estaban vendiendo desde ahora por el receso de los mayores así que aproveche. ¡Realmente estaban deliciosos!"

"¿Qué...? ¿Pero te gastaste todo el dinero...? Te alcanzaba al menos para todos..."

"¡Es que eran tan deliciosos que no pude sólo comerme uno! ¿Ven mi ojo hinchado? Fue por pelear en la fila de los más grandes, nishishishi" Karamatsu no podía creer lo que veía. ¿De verdad su hermano estaba ocultando la verdad de esa manera...? ¿Por qué? ¿Por qué razón estaba diciendo esas cosas...?

"Osomatsu..." gruñeron los cuatro presentes. No podían creer que en serio su hermano hubiera hecho algo parecido.

"¡Ese dinero no era tuyo! ¡No puedo creer que hicieras algo así!" exclamó Ichimatsu sonando molesto.

"¡Y además se compró todos los hot dogs que pudimos haber comprado!" exclamó Jyushimatsu.

"Seguro fue venganza por lo de hace rato, ¿no es así?" preguntó Todomatsu. Se sentía igualmente irritado, pero creía que podía entender eso de alguna manera... aunque no es como le fuera a decir.

"Osomatsu..." gruño Choromatsu mientras veía a su hermano. "Aunque bueno, si lo vemos de otra forma... al menos no terminamos haciéndole favores a Tsuyoi-san"

El primogénito pareció reaccionar ante la mención del bravucón, pero de igual manera seguía sonriendo.

"Eso es verdad... la última vez que pasó, Osomatsu nos metió en muchos problemas; pudimos comernos los imagawayakis pero ese idiota actuó como si el dinero fuera de él" dijo Ichimatsu. "Al menos Osomatsu no involucró a ese bravucón esta vez, pero..."

"Sigo sin creerlo, Osomatsu...¡De verdad que te has pasado!" dijo Jyushimatsu. El quinto hermano decidió mejor irse de la habitación, no tenía ganas de ver a su hermano mayor.

"¿Jyushimatsu?"

"Pues no nos queda más que comer de lo que den en el salón por la hora del almuerzo... así que será mejor que nos apresuremos a regresar" dijo Jyushimatsu "Aunque claro, no creo que a Osomatsu le haga falta" añadió el quinto antes de salir de la enfermería.

Los hermanos se miraron entre sí y asintieron, todos decidieron regresar junto con Jyushimatsu.

"Vámonos chicos, seguro Osomatsu no nos necesita aquí" dijo Choromatsu "Ya verá en clase de deportes"

"Cierto... ni quien quiera hacer equipo con él" dijo Ichimatsu al salir de la enfermería justo después de Todomatsu, quien no había dicho nada al retirarse.

"Ah..." Osomatsu suspiró al sentirse mal nuevamente de haber perdido el dinero de sus hermanos. "Parece que no jugaré con ellos en el equipo... ¿Qué tocaba hoy?"

"Beisbol" dijo Karamatsu "Osomatsu, no tenías razón para mentirles así..."

"Más vale que estés en el equipo con ellos, Karamatsu, no quiero que se vayan en contra tuya sólo por ponerte de mi parte... ya sabes que pueden ser algo pesados" dijo Osomatsu.

"Pero-"

"Me enojaré si decides estar en mi equipo de todas maneras" dijo Osomatsu. Aunque en realidad no podría enojarse si su hermano decidía tal cosa.

"Osomatsu..." murmuró Karamatsu al escucharlo. Suspiró. "Ya es receso. Como eso que dijiste es mentira... regresaré al salón y le pediré a Totoko-chan que me pase tu ración de la comida del almuerzo antes de que los otros le digan que no es necesario que te la den"

"Yo..."

"No digas que no comerás. No estás en condiciones para no comer, incluso me sorprende que se hayan creído semejante mentira; no podrías siquiera terminarte uno de los hot dogs... ¿Cómo te comerías seis?" explicó Karamatsu. "Incluso me sorprende de Ichimatsu... ¿Qué estará pensando?"

"No es como que Ichimatsu sea perfecto, él también quería comerse un hot dog, haha" Karamatsu frunció el ceño al mirar a su hermano. Frágil. Esa era la palabra con la que podía describirlo... y no le gustaba.

"Me retiro. Osomatsu, ve a la azotea de la escuela, te veré allí"

"A todo esto... ¿sabes a dónde ha ido la señora de la enfermería?"

"Creo que también se ha salido a comer. En fin, Osomatsu te veo allá" dijo Karamatsu al entonces salir del lugar. El primogénito entrecerró los ojos. Se sentía mareado y su cabeza le empezaba a doler.

Osomatsu tosió bruscamente un par de veces, llevándole a toser sangre en el piso. El pelinegro la observó por unos segundos sin decir nada.

"Espero... no estar engañándome a mí mismo"

xXxXxXx

Karamatsu regresó al salón de clases, estaba decidido en tomar sus alimentos junto con los de Osomatsu para luego ir a buscarlo. Seguía sin creer que sus hermanos pudieran creer aquello, es sólo... ¿Por qué? ¿Qué ya se les había olvidado el estado de Osomatsu? Si tan sólo todos hubieran presenciado lo que él y Choromatsu en el cementerio... y aun así, Choromatsu también...

"Karamatsu" escucho de repente. El segundo miró hacia la voz, la cual le pertenecía a Choromatsu. El tercero se había acercado a él en cuanto lo había visto entrar.

"¿Choromatsu?" Karamatsu cerró la puerta detrás de él y observó a su hermano: traía consigo una botella de leche, un pan dentro de una bolsa de plástico y un plato de curry. "Esto es..."

"Dale esto a Osomatsu. Se lo pedí a Totoko-chan para cuando regresaras" dijo Choromatsu. Karamatsu lo miró con curiosidad. "Ha decir verdad... no encaja lo que dijo Osomatsu, así que... no quisiera que se quedara sin comer sólo por suponer que lo que dijo es cierto... no está en condiciones"

"Choromatsu..." El segundo encontraba sorprendente que el tercero actuara de esta forma, aunque...

"Todos realmente dudan de lo que dijo, aunque siguen enojados porque gastara el dinero. Yo no creo que lo haya gastado..." Choromatsu notó la sonrisa del segundo, cosa que le provocó intentar explicarse. "¡Sé que Osomatsu es completamente capaz de gastar el dinero! Sólo no creo que en esta ocasión haya sido así... creería más que lo perdió, pero no que lo gastara"

"Sí, Osomatsu no-"

"Así qué... te lo encargo, Karamatsu" dijo Choromatsu. Karamatsu volteó hacia donde estaba el resto de sus hermanos, los tres se veían molestos pero consternados de cierta manera. "Han estado preguntándose si Osomatsu ya está bien o no... pero tú y yo sabemos la realidad"

"Eso es..." Karamatsu se quedó pensando en cuando habían estado en el cementerio. Choromatsu y él se habían quedado muy preocupados, no parecían confiar en ese hombre...

"Él claramente dijo que Osomatsu no era de su agrado, me cuesta creer que lo ayudara sólo porque sí" comentó el tercero. "Ni siquiera creo que lo haya hecho sólo para que Osomatsu se fuera... no sé qué hizo, pero no bajaré la guardia" El segundo asintió a esto.

"Me da gusto que confíes en Osomatsu"

"Es sólo que exageró con su mentira... olvidó que nadie puede creer que de verdad comiera tanto" dijo Choromatsu. "En verdad, ya quisiera que hubiera sido así"

"Sí, creo que tienes razón"

"Ah. Por cierto, Karamatsu, debemos hablar. A solas. Aunque deberá ser después... me molesta no haberlo hablado contigo"

"¿Eh? ¿De qué se trata?"

"Es sobre... bien, en realidad no importa de momento, sólo llévale la comida a Osomatsu" dijo Choromatsu.

"Está bien..."

"Aunque, debes de comer también, ¿Cierto? Creo que lo mejor será que comas aquí y luego vayas con Osomatsu, no creo que puedas llevar dos bandejas tú solo" dijo Choromatsu.

"¿Y por qué no sólo le llevas tú la comida...?"

"Estamos hablando de ese tonto... seguro que para mantener su mentira me rechaza la comida..." dijo Choromatsu. "Y aunque no lo quiera admitir, sí estoy enfadado porque haya perdido mi dinero"

"Entiendo..."

"Así que come de una vez" dijo Choromatsu. Karamatsu se dispuso a comer lo más rápido que pudiera con tal de ir con Osomatsu. ¿Qué podría ser lo que Choromatsu quería tratar con él? Había dicho que no era importante ahora... pero en realidad debía serlo. ¿Por qué más querría hablar a solas con él? Sólo esperaba no fuera nada grave.

Karamatsu se apresuró hacia la azotea tiempo después; le había tomado diez minutos en comer lo más rápido posible sin levantar sospechas de los demás hermanos, y una vez que había terminado con su comida; se dirigió al pasillo y se echó a correr sin importarle las miradas curiosas y extrañadas de los alumnos en su camino... o al menos eso hubiera querido. Gracias a que tenía que llevarle la comida a su hermano, el segundo caminaba con cautela, a pesar de ir lo más rápido posible; aunque una cosa era cierta: la gente lo veía raro y otros parecían burlarse de él.

"¡Osomatsu!" exclamó Karamatsu al abrir la puerta de la azotea. El pelinegro salió y miró a su alrededor, logrando divisar a Osomatsu sentado en el mismo lugar de donde casi se caía la última vez; el menor sentía que estaba por darle un ataque al corazón. "¡Osomatsu! ¡Oye!"

"Uh..." Osomatsu no parecía haberlo escuchado, por lo que se acercó lo más rápido posible y observó cómo éste se apoyaba en sus rodillas y respiraba pesadamente; era como si algo lo hubiera asustado y se estuviera hiperventilando debido a eso.

"¡Osomatsu! ¡Dime que no te tropezaste de nuevo!" exclamó Karamatsu al temer que fuera de esa manera. El primogénito se tomó unos segundos para responder, los había necesitado para poder hablar.

"¡Ah! ...Karamatsu, me alegra que vinieras, creí que ya se te había olvidado" dijo el mayor al mirarlo desde arriba. El segundo lo miraba... se preguntaba si debía volver a subir por él.

"¡Pero claro que no! ¡No seas tonto! ¡Ahora baja que no puedo subir esto allá!" Exclamó Karamatsu, quien estaba levemente irritado por ver a su hermano de nuevo en ese mismo lugar. Osomatsu lo miró con curiosidad, ya entonces le dedicó una sonrisa dientuda.

"¡Voooy!" Osomatsu se acercó a las escaleras y con cuidado, bajó. El segundo observó como Osomatsu se acercaba a la pared cercana junto a él y se sentaba con las piernas cruzadas. Karamatsu le ofreció la bandeja entonces. "Ah, curry. ¡Se ve delicioso!"

"Comételo todo... no quisiera que dejaras algo" comentó el segundo al sentarse a su lado y verlo comer. Osomatsu abrió la bolsa que contenía el pan y le dio una mordida con mucho gusto.

"Hehe, Karamatsu, ¿estás preocupado por mí?"

"Pero claro que lo estoy... tu condición es muy confusa, queremos creer que ya estás bien... pero al verte, eso me parece muy difícil"

"Hmmm... '¿Queremos?'"

"Sí, Choromatsu está preocupado también. Todos lo están... aunque de momento estén enojados por lo que 'hiciste'" al decir esto, Osomatsu rio brevemente. "Dime... Osomatsu, ¿Por qué mentiste de esa manera? No lo entiendo..."

"Hmm... no lo sé... Realmente sentí que eso es lo que debía decir en ese momento" dijo Osomatsu entre que masticaba y se pasaba la comida. "Pero oye, ¿Ya comiste?"

"Sí, sí, por eso me tarde de hecho... pero eso no interesa, Osomatsu. ¿Qué acaso prefieres que se enojen contigo a que sepan la verdad?"

"Pues... si lo piensas bien, se iban a enojar de todas maneras" dijo Osomatsu. "No tengo el dinero, eso es un hecho"

"Yotaichi te lo quitó... ¿No es así?"

"..."

"Así fue... y por alguna razón no quieres que los demás se enteren. ¿En realidad importa?"

"No quería contarles sobre eso... después de todo, tuve que darle el dinero para salvarme, haha" dijo Osomatsu al sonar como si se burlara de sí mismo. "Bien podrías decir que lo gasté"

"¿Acaso te forzó a entrar al baño para quitarte el dinero? O... ¿Te topaste con él en el baño?"

"Karamatsu, son detalles... detalles... no le tomes importancia" dijo Osomatsu al tomar un buen trago de la leche. "¡Ah! La leche sabe especialmente bien hoy, que cosas"

"¿Te hizo algo extraño?" preguntó Karamatsu de repente. Osomatsu lo miró sin entender. ¿A qué se refería con 'extraño'?

"Karamatsu... ¿Ah...? ¿Qué dices? Por supuesto que no, no seas tonto, no sé exactamente qué quieras decir pero... ya sabes, fue lo normal"

"¿Lo normal? Osomatsu... no tienes que sentirte mal o avergonzado si te ocurre algo... puedes decirme, ¿Sí?" dijo Karamatsu al ofrecerle una sonrisa a su hermano. Osomatsu frunció el ceño con preocupación.

"Oye... Kara..."

"No quisiera que te esté pasando algo y que no pueda hacer nada al respecto, sé que no esperan mucho de mi... pero... sé que al menos podría ayudarte con eso" explicó el segundo. ¿Qué estaba intentando decir...?

"¡Karamatsu! Espera, no entiendo nada... ¿Cómo que al menos podrías ayudarme con 'eso'? Además de que suenas más inseguro..." dijo Osomatsu al notar algo extraño. Se quedó pensando por unos momentos. "Es verdad... has estado más callado, te has estado comportando muy inseguro"

"¿Eh?"

"¿Es por mí? No... no creo que lo sea... pero, ¿Entonces por qué? Karamatsu, ¿Acaso te está pasando algo que no me hayas contado?"

"Osomatsu, ¿De qué hablas? ¿Por qué me preguntas eso...? Un momento, ¿estás tratando de cambiar el tema de conversación?"

"No, creo que el que está intentando cambiarlo aquí eres tú"

"Pero si no estábamos hablando de mi... ¡Sólo digo que si tienes problemas me digas! Sé que Yotaichi te agredió ya que te vi tirado en el baño... pero no sabría nada de no ser por eso. Me lo hubieras ocultado también de no ser así, ¿no es verdad?"

"No. No lo hubiera hecho"

"Ah..." Karamatsu suspiró. "Ya no sé en qué creer..."

"¿Pero qué quisiste decir con 'extraño'?"

"No lo sé... meter tu cabeza en el retrete... cosas como esa"

"¿Qué? Pero eso es algo normal que hacen los bravucones... no lo consideraría 'extraño'"

"¡Pues a eso me refería! ¿Tienes algún problema?"

"No realmente..." luego de decir esto, ambos guardaron silencio por varios minutos mientras Osomatsu terminaba de comer.

"No piensas decirles la verdad... ¿cierto?"

"No si puedo evitarlo" respondió Osomatsu simplemente.

"Ya veo..." El segundo se quedó callado nuevamente. Sin saber qué decir, sólo se quedó abrazando sus rodillas mientras esperaba a que su hermano terminara.

"Osomatsu..." murmuró Karamatsu con lentitud. Osomatsu dejó la bandeja por un lado y lo miró con curiosidad.

"¿Qué sucede?"

"¿Qué quisiste decir con las cosas que dijiste en clase?"

"No sé qué quieres decir, Karamatsu" dijo Osomatsu al copiar la pose de su hermano. Abrazaba sus piernas pero éste miraba hacia otro lado. El segundo lo miró, sus labios se abrían ligeramente queriendo explicar pero vacilaban al hacerlo. El ver a Osomatsu igual de dolido que horas antes le descolocaba.

"Antes que nada, quiero aclarar que Choromatsu me interrumpió una y otra vez. No pude explicar lo que quise en ese momento"

"Oh... y dime... ¿Qué ibas a decir que fuera tan diferente a lo que él dijo?"

"La maestra estaba muy enojada, pienso que estuvo a punto de golpearte" explicó Karamatsu "No me gustó que te hablara así"

"Hmmm... en serio..." murmuró Osomatsu sin tomar mucha importancia a lo que decía.

"¿Por qué dijiste esas cosas, Osomatsu? Eres capaz de tanto haber querido hacer enojar a la maestra, como de haber simplemente dicho lo que pensabas" comentó Karamatsu. "Así que... ¿Cuál de las dos fue?"

"Ya habíamos hablado sobre eso la última vez que estuve aquí. Te expliqué lo que yo creía real para mi"

"Pero, Osomatsu, tú sabes que la maestra..."

"¡Creí que podía ser honesto con lo que pensaba y que eso estaría bien!" exclamó Osomatsu justo antes de apoyar su cabeza contra sus brazos. Se había quedado jadeando silenciosamente con fines de recuperar su aliento... aunque definitivamente notaba que le era cada vez más tardado recomponerse; incluso podía decir que sentía como si se ahogara al no poder conseguir respirar... su pesadez era tal que parecía estar luchando por respirar como si estuviera dentro de un cuerpo de agua y su rostro apenas consiguiera estar fuera.

"Osomatsu..."

"No quería escribir algo que de verdad no sintiera... por eso presione con mi punto" dijo Osomatsu tranquilamente. "Mientras ustedes estén sonriendo, mientras pueda estar con ustedes en paz... yo sonreiré también"

"Eso es..." Karamatsu murmuró al recordar aquella vez la azotea del hospital. El segundo sonrió al hacer memoria de lo que el primero había dicho:

"Sonrío por ustedes, mis sonrisas son para mí y son para ustedes. Me gusta sonreír pues me hace recordar que los tengo a ustedes, recuerdo que tengo muchas cosas buenas en mi vida... también sonrío para ustedes pues pienso que me sonreirán de vuelta, me siento mejor cuando los veo sonreír"

"Por los días en los que sigamos sonriendo... por los días donde no hagamos nada más que estar juntos... eso es lo que en verdad deseo. ¡No quiero escribir una tonta hoja hablando de un trabajo! ¡¿A quién le importan esas cosas?! ¡Tenemos diez años! Los adultos sí que son pesados"

Al no escuchar nada, Osomatsu se quedó en silencio igualmente. ¿Su hermano estaría llorando? Eso había pasado la última vez que habían hablado en la azotea del hospital. ¿De verdad? ¿Lloraría? El primogénito volteó lentamente a ver a su hermano para cerciorarse.

"¡Oye, no vayas a llo...!" Osomatsu se quedó mirando a su hermano, quien esboza una sonrisa llena de dulzura. El primogénito no sabía que pensar de esto pero se había quedado perplejo al verlo.

"¡Osomatsu!" Karamatsu lo tomó de la mano mientras reía, al parecer se veía genuinamente feliz. El primero siguió callado esperando que se explicara, cosa que hizo el segundo en seguida. Es sólo... ¿Y ahora que mosca le había picado? "Tienes razón. Estoy totalmente de acuerdo contigo"

¿Ah? ¿De verdad?" Karamatsu asintió al instante.

"Sí. Y me alegra escucharte decir esas cosas tan decidido... Sinceramente yo también quiero eso para todos nosotros" dijo Karamatsu. "También pienso que escribir sobre nuestro futuro es tonto, ¿Qué más da? Sólo debemos procurar siempre estar juntos"

"¿Cierto? Sabía que tenía razón. ¡Además de que eso puedo asegurarlo! Si tengo que ser honesto en cuanto a mi futuro... sólo quiero seguir con ustedes... no sé, pensando más a futuro; tal vez incluso los cuide yo heheh" explicó Osomatsu sonando ilusionado por eso. "Aunque tal vez no sería lo ideal que esté manteniéndolos... ¡Pero seguro que disfruto ver por ustedes como hermano mayor! Eso sí puedo hacerlo"

"Pero, Osomatsu, si ya haces eso... creo que te gusta mucho... por alguna extraña razón" dijo Karamatsu "Aunque tal vez sólo quieras competir por el puesto..."

"¡Yo no tengo que competir por el puesto! Yo soy su hermano mayor así que eso no me lo quita nadie" dijo Osomatsu sonando orgulloso. Karamatsu rio brevemente al escucharlo decir aquello.

"Aunque, bueno, hermano mayor... yo soy el segundo hermano así que me toca compartir la responsabilidad contigo"

"¿Hmm? ¿De qué hablas, Karamatsu? Sólo hay un mayor y ese soy yo" dijo Osomatsu con una gran sonrisa.

"¡Oye! ¡El segundo hermano también cuenta! Alguien tiene que cubrir tu espalda después de todo, ¿No es así?" comentó Karamatsu. Osomatsu entrecerró los ojos y le dedicó un puchero en respuesta. "No puedes con toda la carga, es por eso que tienes que apoyarte en mi... ¡además! ¡Como segundo hermano tengo la responsabilidad de ver por tu felicidad también!"

"Ohhh..." Osomatsu escuchó esto, se sentía extrañamente feliz. Miró a Karamatsu a los ojos; Le dio un ligero apretón a la mano de su hermano ya que seguían tomados de la mano y sonrió de oreja a oreja. "Bien, entonces te los encargo"

Karamatsu escuchó esto, sonrió de la misma forma que su hermano hacía y pegó su frente contra la de él con calma.

"Eso te incluye a ti también" dijo Karamatsu. Osomatsu no sabía la razón, pero las palabras de Karamatsu le eran muy conmovedoras: se sentía extremadamente contento.

"Gracias por eso. Nos cuidaremos mutuamente entonces... cuidaremos de los demás, ¡Los protegeré a todos! Y me aseguraré de que estén bien" dijo Osomatsu "Cuidaré de ti, Karamatsu, protegeré tu sonrisa sin importar qué"

"Osomatsu, basta, no tienes que decir tanto... hablas como si tuvieras calentura" dijo Karamatsu al separarse de él, ambos quedaron contra la pared, sentados tranquilamente y con sus manos aun sosteniendo la del otro.

"¿Hmm? ¿Qué quieres decir?"

"Es sólo que he notado que te pones muy cursi cuando tienes calentura... bueno, no pasa todo el tiempo... pero de verdad, lo que dices ahora suena demasiado" dijo Karamatsu, quien se encontraba totalmente rojo por lo que el otro había dicho.

"¿Ehh? Karamatsu está avergonzado, haha" comentó Osomatsu "Todo lo que dijo tu hermano mayor es cien por ciento verdad, ¡Y aunque te avergüence, voy en serio!"

"Creo que de cierta manera sigues influenciado por el otro Osomatsu, heheh" dijo Karamatsu "Cuando estuvo aquí decía cada cosa..."

"¡Pues esto es mío! Cien por ciento marca registrada mía" comentó Osomatsu al hacer un puchero. Karamatsu se soltó a reír por ese comentario. El primogénito observó a su hermano reírse y pronto sonrió; no obstante, el momento se vio interrumpido por un ataque de tos que le había hecho voltear a su hombro para no toserle a su hermano en la cara.

"¿Osomatsu? ¿Estás bien?"

"Sí... sólo tragué mal la saliva, haha..."

"¿De verdad? Odio cuando eso me sucede..."

Antes de poder decir algo, el timbre anunciando que debían regresar a clases se hizo presente. Ambos niños escucharon esto y rápidamente se levantaron; rompiendo el agarre que tenían.

"Ah, dejé mi mochila en la parte de arriba, subiré por ella" dijo Osomatsu. Karamatsu cabeceó al escucharlo, no permitiría que su hermano subiera nuevamente.

"No, yo iré" dijo Karamatsu al apartarlo y subir él las escaleras. El primogénito observó esto y agradeció internamente no verse forzado a subir... se sentía cansado, tan cansado que probablemente no hubiera logrado subir completamente.

Al ver a su hermano sujetar su mochila y bajar, Osomatsu se agachó y levantó la bandeja, ambos tendrían que apresurarse entonces en regresar al salón. Esperaba no fueran a llegar tarde ya que quedarse afuera no le hacía mucha gracia... y menos cuando tenía pensamientos pasajeros sobre desfallecer de un momento a otro.

xXxXxXx

La clase de deportes llegó eventualmente. Los niños se veían de mejor humor, aunque Osomatsu no lograba verlos mucho a la cara... no porque no quisiera, pero, le era difícil si no es que imposible. Por alguna razón, la visión del primero se había deteriorado bastante; ya no sólo su respiración le estaba complicando las cosas... ahora su visión estaba también volviéndose en su contra.

Como si tener a casi todos sus hermanos en su contra no fuera suficiente castigo. ¿Ahora tendría que jugar a ciegas?

Sin realmente verlos, Choromatsu y Karamatsu compartieron una sonrisa al ver a Osomatsu. Creían que ya se veía mejor, ¿habrían podido exagerar anteriormente? Eso parecía... ahora bien, la cuestión venía en que los tres menores no tenían ganas de tener a Osomatsu en el equipo.

¡Pero si era tradición! La clase entera no había podido creer lo que acababan de escuchar; y sin embargo...

"¡No queremos a Osomatsu en el equipo, así que póngalo en el otro!" Jyushimatsu declaró. Osomatsu había podido sentir el rechazo con lo dicho... aunque no podía quejarse; lo merecía luego de haber perdido el dinero.

"Sí... creo que le servirá estar separado de nosotros" dijo Ichimatsu.

"Por esta vez estoy de acuerdo" dijo Todomatsu. Choromatsu se veía consternado por esto junto con Karamatsu; no obstante, no dijo nada en contra.

"Así que ya los escuchaste, Osomatsu, estarás en el otro equipo" dijo Choromatsu al primero. Osomatsu miraba al piso; al no poder enfocar muy bien su cara... se le dificultaba mantener la atención.

"Ah... de acuerdo..." murmuró Osomatsu. Karamatsu frunció el ceño ante la situación. ¡Pero que ridiculez! ¡Qué injusto! ¡Osomatsu no había perdido ni gastado el dinero! Bien, en realidad lo había perdido de cierta manera, pero...

"Bien, haremos eso, ya tenía ganas de mezclarlos con los demás de todas maneras" dijo el profesor de deportes.

"¡No! Esperen, yo quiero estar en el equipo de Osomatsu" dijo Karamatsu. Osomatsu miró hacia el origen de su voz. ¿De verdad insistiría...? ¿Luego de haberle dicho que se enojaría con él? Aunque bueno, tal vez no había sido una buena amenaza...

"¿Qué? ¿Karamatsu? ¡Pero si es decisión grupal! No puedes sólo decidir eso..." dijeron todos sus hermanos menores al mismo tiempo. "No te dejaremos irte al otro equipo"

"Pues me voy de todas maneras" dijo Karamatsu al tratar de imponerse; sin embargo, el profesor se paró detrás de él y procedió a aclarar las cosas.

"Me temo que ya tenía los equipos hechos desde antes, no contemplé que Osomatsu fuera estar... pero al menos puedo hacer ese cambio. Los demás tendrán que quedarse juntos; ya pensaré otro día en mezclarlos" explicó el maestro. Karamatsu se veía indignado por esto; ¿Qué acaso no podía siquiera apoyar a Osomatsu de esa manera?

"Osomatsu..." Karamatsu se acercó a él luciendo en conflicto por la decisión tomada por el maestro. El primogénito estaba sudando y su respiración se escuchaba claramente irregular... tal como si le hubiera dado varias vueltas a la cancha de la escuela.

"No te preocupes, Karamatsu, te lo dije, ¿No es así? Debes estar en el equipo con ellos... además, eres el encargado de cubrirme; ¿No es así?"

"Sí... supongo..." murmuró Karamatsu al soltar un suspiro.

Todomatsu miraba la escena desde lejos. Se dirigió a sus demás hermanos sonando resignado.

"No me sorprende que el tonto de Karamatsu se ponga de parte de Osomatsu" dijo Todomatsu. Los demás lo vieron con curiosidad.

"¿De verdad? ¿Nada de nada?" Preguntaron los niños al mismo tiempo.

"No. En realidad es de esperarse del más tragón de todos" dijo el sexto. El resto no sabía a qué se refería y lo miraron perdidos. "¿Qué? No van a decirme que ya olvidaron la vez que mamá lo dejó a cargo de la casa y en seguida se dispuso a comerse todo el arroz que había en la cocina..."

"Ah, es verdad... algo así había pasado" comentó Ichimatsu junto Jyushimatsu.

"Es de esperarse que los tragones se alíen" añadió Todomatsu. Choromatsu lo miró extrañado.

"Oye... no será que de verdad te crees la mentira de Osomatsu..." dijo el tercero. Los tres se veían indecisos al respecto. "Vamos, oigan, no puede ser... Osomatsu no ha estado comiendo bien. No hay manera de que se haya comido seis hot dogs él solo"

"Lo sé... pero da igual, de todas maneras perdió el dinero. ¿No es así?" dijo Ichimatsu. Choromatsu escuchó y no tuvo más remedio que estar de acuerdo.

"Bien, eso es cierto. Ni como negarlo"

"¡Hagámoslo puré jugando béisbol!" exclamó Jyushimatsu. El resto escuchó y en seguida le siguió la corriente.

Karamatsu se acercó poco después con ellos, estaban por dirigirse a las gradas para ver a otros equipos jugar mientras les tocaba a ellos.

"Ah, miren quien está aquí... el traidor en persona" dijo Todomatsu. Karamatsu lo miró levemente irritado.

"Todomatsu, no te pongas pesado. Sí quise estar con Osomatsu, ¿Y qué? Es mejor que estar siendo malo con él sólo porque sí"

"Bueno, eso es porque no perdió tú dinero, ¿no?" dijo Jyushimatsu. Karamatsu negó con la cabeza.

"Aunque lo hubiera perdido, no me hubiera enojado... ni que hubiera sido tanto" dijo el segundo. El resto puso los ojos en blanco.

"Dijo el señor 'Yo nunca pienso mal de nadie'" comentaron todos en unísono. Karamatsu suspiró. Esto era por Toshiaki de nuevo... ¿no es verdad? Sin embargo, no quiso echarle leña al fuego y decidió quedarse callado.

"Sí, sí, lo que digan..." dijo Karamatsu al adelantarse a llegar a las gradas. Se había sentado donde el profesor le había indicado les tocaba y ahora sólo pretendía ignorar lo que dijeran sus hermanos.

Sus hermanos sí que podían ser insoportables muchas veces; y realmente... no se sentía muy bien. Como si le costara hablar, la atención de Karamatsu era poca y su mente le llevaba a sentirse desganado. ¿Cómo lo explicaría? No era nada grave es su opinión, es sólo que se sentía agobiado... incluso podía decirse que le fastidiaba escuchar a sus hermanos hablar; sólo quería dejar de pensar, lo necesitaba... pero por más que trataba no lo conseguía.

"Por lo que veo se llevan muy bien"

"Uno imaginaría que con tantos hermanos idénticos se la vivirían de pleito"

"Y así es a veces pero no todo el tiempo, quiero mucho a mis hermanos, no sé qué haría sin ellos"

"Y así lo creo... es sólo..." Karamatsu murmuró mientras sujetaba su cabeza, tenía los dedos enredados en su cabello en un semblante de ligera frustración. "Quiero dejar de pensar..."

"Sólo quiero que consideres si es tu deseo no hacer caso a lo que dicen tus hermanos"

"¿Es eso lo que realmente quieres?"

"¿A pesar de las consecuencias que eso puede tener?"

"Sólo un poco..." el segundo cerró sus ojos al intentar silenciar su mente, claramente sin mucho éxito. "Ugh..."

"Toshiaki-san... ¿Qué es lo que está...? No... no... ¿Por qué...?"

"Descuida, Karamatsu-kun. No hay peligro alguno. No tienes razón para asustarte"

"¿Eh...? ¿Pero cómo puede ser? Si claramente..."

"Confía en mí, Karamatsu-kun"

"No lo sé... sé que debería, pero es sólo... me cuesta creer... ¿de verdad...?"

"No llores, Karamatsu-kun, todo está bien, ¿Lo ves?"

"No... no... no me gusta... no... me da miedo..."

"Descuida, Karamatsu-kun, no es algo que se entienda con facilidad"

"¿Entonces...?"

"Muchos ni siquiera llegan a entenderlo, así que es mucho esperar que un pequeño niño lo haga. No te sientas mal por eso"

"Oh... entonces es sólo algo que no he entendido... pero es que..."

"Claramente es diferente a lo que tú crees, ¿No es así?"

"Hmm... sigue siendo horrible, da miedo..."

"Descuida, no hay razón para que debas entender esto si no quieres"

"Toshiaki-san... ¿Es posible para mi entender algo así...? Ni siquiera entiendo cómo es posible... aunque..."

"Todo a su tiempo, Karamatsu-kun. De momento, ten por seguro que no lo intentaré de nuevo"

"¿De verdad? Me da gusto... gracias por entender"

"Pero claro, pequeño, entiendo que pueda aterrorizarte"

"Sí..."

"Karamatsu, ¿Te encuentras bien?" Ichimatsu había notado como su hermano se había quedado temblando en su sitio mientras sujetaba su cabeza, por lo que se había preocupado mucho.

"¿Eh?" Karamatsu regresó en sí. Había escuchado la pregunta de Ichimatsu y se había quedado mirándolo completamente perdido. "Ichimatsu..."

"Hay... ¿Hay algo que te esté molestando?" preguntó Ichimatsu. Karamatsu se quedó callado ante la pregunta, sólo podía recordar las palabras similares por Osomatsu. ¿Por qué es que ahora se habían puesto a preguntarle eso? Aunque había tenido la culpa de que Osomatsu preguntara ya que él había preguntado primero.

"No, estoy bien... no pasa nada" dijo Karamatsu "Siento preocuparte" Ichimatsu entonces lo jaló del brazo ligeramente. "¿Eh?"

"Llegó nuestro turno de jugar contra el equipo de Osomatsu" dijo Ichimatsu. "Más vale que juegues bien, a no ser que quieras que los demás se enojen contigo"

"Ichimatsu... dejen ya esa actitud, sólo ustedes están siendo inusualmente insistentes con eso"

"¡Escuchamos eso!" dijeron tanto Todomatsu como Jyushimatsu. Choromatsu sólo los veía sin decir nada, definitivamente no se había puesto el saco... aunque estuviera enojado con Osomatsu por lo del dinero también.

"Estamos sentados junto a ti, ¿Qué acaso ya se te olvidó?" cuestionó Jyushimatsu.

"Será mejor que le des una buena pelea a Osomatsu o te las verás con nosotros" dijo Todomatsu. Karamatsu frunció el ceño al escucharlo.

"Creo que ya se te olvido quien le debe un favor a quien" dijo Karamatsu al sexto. Todomatsu sonrío sin verse afectado por el comentario.

"Pues si aún quieres que vaya a pescar contigo y no salde mis cuentas contigo dejándote en paz aquí, jugarás para ganar, ¿entendiste?" dijo el sexto al segundo. Karamatsu suspiró.

"¿De verdad te pones así sólo por haber perdido unos cuantos yenes? Y con Osomatsu... ¿Acaso los yenes valen...? De acuerdo, no, no, olvida eso" dijo Karamatsu al arrepentirse automáticamente de lo que iba a decir.

"¿Hmm? Pues es molesto que Osomatsu haya perdido nuestro dinero, mi dinero. Seguro él también se molestaría si alguien de nosotros lo perdiera" contestó Todomatsu sin haber escuchado lo último dicho por su hermano, por fortuna del segundo.

"Sí... aunque al menos deberían ser responsables y admitir que tienen parte de la culpa. Ustedes le encargaron eso a Osomatsu sabiendo que existía la posibilidad que lo perdiera o lo gastara" dijo Karamatsu intentando abogar por su punto.

"¡Oigan! Déjense de peleas tontas, ya le toca a nuestro equipo jugar" dijo Choromatsu, quien ya estaba levantándose y planeando caminar hacia el campo.

"¿Ah? Sí..." contestó Karamatsu. Todomatsu suspiró. ¿Por qué es que su hermano era tan obediente? ¿Acaso siempre había sido así?

"Karamatsu, piensa por ti mismo, no te contengas sólo porque ese tonto te lo pida" dijo Todomatsu al apuntar hacia Choromatsu.

"No tiene caso pelear, vamos, hay que ir al campo" dijo Karamatsu al alejarse de todos ellos y seguir a los miembros del equipo que llenaban los tres lugares faltantes. Sus hermanos lo observaron, no entendían bien... pero simplemente no les gustaba la actitud de Karamatsu.

"¿Alguien más cree que Karamatsu está actuando raro?" preguntó Jyushimatsu. Los otros tres asintieron.

"Sí... aunque quien sabe, tal vez sólo sea una fase" dijo Todomatsu.

"Hmmm..." Ichimatsu se quedó quieto, observó al resto de sus hermanos caminar hacia donde estaba Karamatsu. El cuarto miró al otro equipo y se dio cuenta de que Osomatsu se veía distraído por algo, ¿Qué estaría viendo?

Aunque bien, en ese momento no debería importarle. El cuarto se dirigió hacia donde estaban sus hermanos; a su equipo le tocaba batear por lo que estaban justo en el montículo alineándose.

A Osomatsu le había tocado ser el pitcher del otro equipo, sin siquiera uno de sus hermanos de su lado, se sentía algo mal. Claro que... si lo miraba de forma positiva, estaba Totoko-chan en su equipo así que debía ir todo bien. Al menos no estaba solo del todo... ¿verdad?

Y bien, aunque estuviera en ese momento en el equipo enemigo... realmente planeaba dejarles ganar. ¿Por qué? No estaba muy seguro, aunque de ser honesto: no tenía ganas de jugar.

La consciencia del primero parecía estarle fallando; como si estuviera entre dormido, sus ojos se sentían pesados... una fuerza extraña le motivaba a dormir y sus fuerzas para lanzar la pelota eran casi nulas. Debía hacer un esfuerzo triplemente mayor para lanzar. Y aun así: ¿Por qué era que le gustaba ser y a la vez no el pitcher?

Le gustaba jugar con sus hermanos, creía que no habían tenido una oportunidad real de jugar. Por más que sus hermanos estuvieran en su contra... ¡Estaban jugando béisbol! Era una muy buena oportunidad para pasar tiempo con ellos... y por eso le gustaba ser pitcher. Ser pitcher, significaba jugar con sus hermanos, y para él, creía que era la mejor clase de interacción que podía tener mientras fuera del equipo contrario.

¿Ser un bateador? Tendría que esperar a que sus hermanos fuera cada uno el pitcher... y eso si el profesor los ponía... ah... como deseaba poder jugar con ellos.

Pero... ¿Por qué? De un momento a otro... creía ver a sus hermanos, creía estar lanzándoles la pelota... sabía que estaba hablando con ellos, y sin embargo... ¿Por qué todo sonaba tan ajeno? Como si él no fuera el que hablara, como si las palabras que salían de su boca fueran olvidadas al momento.

Frio. Tenía mucho frio en ese momento... y su respiración, ¿Qué acaso no pensaba mejorar? Tal vez lo mejor hubiera sido no participar en la clase de deportes. Aunque, bueno, ¿Con su fama cómo podría saltarse la clase? No se sentía mal consigo mismo, pero estaba seguro de su reputación: nadie le creería. Todos los maestros lo consideraban un niño problema, claro, no veían con mucha estima a sus hermanos tampoco... pero los que menos credibilidad tenían eran Choromatsu y Osomatsu. Sí que estar en un equipo aislado de los demás le causaba una gran desventaja...

"¡Osomatsu, harás que Todomatsu se enfade contigo, deja de bromear!" exclamó Choromatsu, quien seguía próximo a batear. El primogénito se exaltó al escucharlo. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso había dicho algo malo?

"¿Choromatsu?"

"¡Sí! ¿Ya puedes dejar de bromear así? ¡Sé que estás de buen humor pero a ninguno nos divierte ya!" contestó el tercero. Osomatsu buscaba a su hermano entre los que le hablaban; no obstante, era imposible distinguirlos con su visión. De hecho, no creía que pudiera arrojar otra pelota. Al menos no si quería evitar golpear a alguien por accidente.

"¡Osomatsu! ¿Te encuentras bien?" preguntó Karamatsu al acercarse al campo pero sin realmente rebasar la línea. Osomatsu sonrió ante la pregunta y asintió.

"Sí... es sólo que creo que se me metió algo al ojo, es todo" explicó el primero. Si tan sólo supiera bien lo que estaba pasando, es sólo... era como si su cabeza se estuviera derritiendo, y aun así, tenía frio. ¿Por qué...?

Su mundo parecía darle vueltas, su respiración parecía volverse imposible cada que inhalaba, el frio aumentaba y la pesadez que sentía derretirle la cabeza le impedía pensar. ¿En qué momento se había sentido así...? ¿En qué momento su cuerpo le había traicionado de esa forma?

"¡Profesor, mi hermano se encuentra mal, pare el juego!" escuchó Osomatsu antes de experimentar una sensación repentina de caída, su visión se obscurecía; a pesar de que no quería dejarse llevar por la intensa somnolencia, su consciencia simplemente divagaba. Como intentando despertar, su consciencia iba y venía en forma de pulsaciones; esto, para intentar reconfortar a sus hermanos...

"¡Osomatsu! ¡Osomatsu!" Gritos inteligibles a su parecer. Escuchaba ruidos cercanos, gritos, sin entender la situación... Osomatsu pensaba: '¿Por qué gritan...? ¿Qué es ese ruido...? ¿Qué sucede...?'

Osomatsu trataba de mantener su consciencia, quería saber lo que ocurría. ¿Eran gritos? ¿A quién le gritaban? ¿Acaso había sido él quien había caído? ¡Si era de esa forma entonces debía asegurarles que estaba bien!

'Chicos... yo...' Osomatsu no podía hablar. No tenía la fuerza para hablar, y de todas maneras, creía que lo estaba haciendo. Creía que estaba hablando con sus hermanos en ese momento. 'estoy...'

Y entonces recordó. Sus hermanos estaban enojados con él. Así que... ¿Qué estaba a punto de decir? Seguramente era innecesario. ¿Ver a sus hermanos rechazarle por tratar de consolarlos?

Había un límite para las sonrisas falsas que podía ofrecer.

"¿Qué dices idiota? Podemos ver que estas en el suelo, duh, ya párate de una vez"

"Osomatsu, nadie te cree, ponte de pie, ¿Qué estás esperando?"

"No vamos a sentir lástima por ti sólo porque te hayas caído"

"Sé que te divierte hacerte el estúpido pero nadie va a olvidar como le regalaste nuestro dinero a Yotaichi"

"Ehhhh, Osomatsu, ¿No te cansas de enfermarte? Se nota que te gusta la atención"

Osomatsu intentó ponerse de pie al imaginarse aquellas palabras viniendo de sus hermanos. ¿Qué estaba haciendo? Tenían razón... ya había sido demasiado, ahora sólo parecía que quería atención. No quería molestarlos... no quería...

"Es mejor sólo desaparecer sin perturbarlos"

Tal vez... es cierto... si tan sólo pudiera desaparecer...

Osomatsu cerró los ojos y decidió dejarse ir. Seguro de esa manera no importunaría a nadie... ¿verdad? Es sólo... tenía tanto sueño...

xXxXxXx

Osomatsu abrió los ojos lentamente, divisando frente a él... una imagen distorsionada. ¿Qué pasaba? ¿Dónde estaba? El menor se sintió algo asustado por no poder enfocar lo que estaba frente a él, se sentía preocupado pues no sabía lo que estaba ocurriendo.

"Yo... ¿Dónde estoy...?"

"En tu cuarto, estás en tu casa" respondió una voz familiar. Osomatsu intentó sentarse pero se dio cuenta que su cuerpo estaba muy débil y no podía respirar muy bien.

"¿Qué...? ¿Qué hago aquí...? ¿Qué no estaba en la escuela?"

"Así es; sin embargo, te desmayaste"

"Esa voz... ¿Quién eres? No puedo ver muy bien..."

"Soy 'La Muerte'" dijo simplemente. Osomatsu se quedó petrificado al escucharlo. ¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Qué acaso no le había pedido que no volviera? Recordaba haberle dicho algo así...

"¿Qué? Pero..."

"La vida sí que está llena de ironías como esta" dijo 'La Muerte'. Osomatsu no parecía entender a lo que se refería. ¿Por qué debía dolerle tanto la cabeza en ese momento?

"¿Qué quiere decir con ironía...?"

"Tienes fiebre. Una muy alta, de hecho tienes más cosas además de la fiebre... pero lo resumiré diciendo que tu condición es muy grave"

"¿Es por eso que me cuesta tanto respirar? Pero... ¿Fiebre?" Osomatsu no parecía poder aceptar lo que le decía. ¿Era verdad? ¿No se estaba burlando de él?

"Todos los síntomas que has tenido estas semanas, Osomatsu, han sido por algo" dijo 'La Muerte'. "No han sido cosas secundarias a nada... sólo han sido señales de que tu condición se estaba deteriorando"

"Yo...

"Aunque es verdad que vomitaste la sangre esa que succionaste como vampiro, pero... además de eso, la razón de que estuvieras tosiendo sangre no tiene otro significado más que este"

"No entiendo..."

"Osomatsu, estás muriendo" al soltar estas tres palabras... Osomatsu sintió como su mundo se detenía y empezaba a fragmentarse... al ritmo que su mente asimilaba el significado. ¿Su cuerpo había estado cayendo a pedazos por esto desde un inicio...?

"Pero... el padre de Dra-chan, él..."

"Lo has sabido todo este tiempo, ¿No es así?" cuestionó 'La Muerte'. Al ver que el niño se había quedado en silencio prosiguió. "Has estado repitiendo en todo el día que esperabas no estuvieras engañándote a ti mismo"

"Yo..."

"Tú sabías la verdad desde un inicio, Osomatsu"

"Pero..."

"Sabías que lo que había hecho no había sido nada que te beneficiara... es más, tus hermanos se dieron cuenta de eso también; aunque claro, no sabían claramente las cosas" dijo 'La Muerte'. "Te advertí desde un inicio. Semanas atrás, yo te lo dije. Siempre supiste como funcionaba"

"Se refiere... ¿A lo de que la vida sabía lidiar con los tramposos?" sugirió Osomatsu. 'La Muerte' asintió.

"Estás tan grave, que incluso sientes los efectos de tu cuerpo en este espacio... aunque con un poco más de intención de mi parte no tendrías por qué sentir nada" dijo 'La Muerte'. Osomatsu no sabía qué decir.

"Entonces lo que hizo el padre de Dra..."

"No hizo nada más que empeorar tu condición, aunque, yo diría que fue más como regresar las cosas a la normalidad" dijo 'La Muerte'. "Pero no estoy aquí para hablar sobre eso"

"Oh..." murmuró Osomatsu. Sonaba extrañamente tranquilo, como si aquella aclaración sólo confirmara sus sospechas.

"¿Entonces no estás decepcionado?"

"Sólo de mi ingenuidad, tal vez, haha... aunque realmente sí traía la espina conmigo..."

"¿Y no te aterra? Es lo normal con los humanos" dijo 'La Muerte'. Tras no recibir respuesta, intentó de nuevo. "Osomatsu, estás muriendo"

"Lo sé... como dices, ya lo sabía" dijo Osomatsu al cerrar los ojos. Sonaba completamente resignado a ese hecho.

"Tu comportamiento sí que me confundió en el transcurso de lo que te he vigilado... te veías cómodo con mi presencia, sabías que tu hora estaba cerca; no obstante, actuaste completamente diferente después de que tus hermanos te dijeran unas cuantas palabras" explicó el hombre.

"Es verdad... heheh, es que... soy un idiota, no puedo hacer nada para remediar eso" dijo Osomatsu al esbozar una pequeña sonrisa. "Sabía que usted sólo estaba haciendo su trabajo... y me mentalicé todo ese tiempo en que partiría pronto... es sólo..."

"Te dieron esperanza"

"Sí..." Osomatsu entreabrió los ojos. Se veía sumamente culpable. "No pude evitarlo... me empecé a sentir bien, estar con mis hermanos se sentía bien... así que no pude evitar tener esperanza. Sé que es idiota, muy idiota... para alguien a quien le fue dicho que va a morir... tener esperanza es..."

"Lo repetiste incansablemente. No querías morir, así fuera tuvieras algo de tiempo..."

"Unas horas más, minutos... segundos... creo que cualquiera de éstas cuenta más a sólo elegir morir... ¿es eso tan raro...?" Osomatsu sonreía; sin embargo, sus labios parecían temblar al decir estas palabras. "¿Es tan malo sentir una especie de esperanza...?"

"No sé si llamarlo malo... pero creo que sólo es la naturaleza humana. Como bien mencioné antes... cuando los humanos ven una oportunidad para aferrarse a la vida, la toman" dijo 'La Muerte'.

"También... usted me había dicho que tenía más años de vida, creí que yo..."

"En realidad mentí. No puedo darte un número exacto pero no es mucho más longevo de lo que te dije la última vez. Diez años más, quince, veinte años más... da igual sinceramente" dijo 'La Muerte'. "Y aunque tengas más años de vida... las circunstancias de tu vida, la alimentación que lleves, el estrés por el que te sometas... hay muchos factores que determinan si morirás antes o después"

Osomatsu escuchó esto y no pudo evitar sollozar levemente. No quería escucharlo...

"Tu cuerpo dicta el momento. Y no, para aclarar las cosas... yo no tuve nada que ver con esto" dijo 'La Muerte'.

"No... no..."

"Osomatsu..."

"¿No hay una manera?" Osomatsu preguntó. Sonaba desesperado; sin embargo, trataba de mantener la calma.

"¿Por qué es que siempre insistes?"

"Porque quiero vivir"

"Esto es mi trabajo"

"Quiero vivir" Osomatsu le suplicó una vez más. Ambos sostenían lo que parecía: un duelo de miradas. Una fría e indiferente contra una llena de desesperación y determinación por vivir.

"Lo siento. Me retracté aquella vez, pero, esto está pasando por medios naturales; no puedes hacer nada más que resignarte"

"No..."

"Osomatsu, no puedo hacer nada. Mis manos están atadas"

"Es 'La Muerte', ¿No es así? Sus manos no pueden estar atadas... por favor, déjeme vivir"

"No me interesa lo lamentable que te escuches; como dije, mis manos están atadas. Deja que la vida tome su curso"

"¡Osomatsu!" exclamó alguien de repente. Osomatsu se percató de que 'La Muerte' ya no estaba y de que no era capaz de distinguir nada visualmente.

"Uh..." murmuró el primogénito al sentir todo el peso de su actual condición. En verdad, aquel espacio en el que estaba hablando con 'La Muerte', realmente le había ayudado bastante para sentirse un poco mejor; no obstante, ahora no podía más que jadear intentando respirar. Tenía frio y aun así estaba sudando a chorros... pero igual, Osomatsu no podía olvidar la conversación que justo había tenido.

"Osomatsu, oye..." dijeron los niños al mismo tiempo. Los cinco hermanos yacían en círculo alrededor del futon de su hermano, se encontraban en la habitación más cercana a la entrada; observaban con preocupación a su hermano mayor, quien estaba luchando por su vida en ese momento.

"Ma...má..." Osomatsu dijo tan audible como un murmullo. Los hermanos, al estarle poniendo atención, escucharon esto y sonrieron aun preocupados. Les aliviaba que al menos hubiera dicho algo.

"¡Osomatsu! ¡Lo sentimos! ¡No sabíamos que te encontrabas tan mal!" exclamaron todos en unísono.

"Si lo hubiéramos sabido..." Jyushimatsu trataba de encontrar las palabras para lo que quería decir... pero le era muy difícil, tan sólo se había quedado mirando a su hermano, quien probablemente no estaría entendiendo lo que decía.

"No quiero que parezca que preferimos el tonto dinero a tu vida, Osomatsu" dijo Todomatsu. Sonaba decaído, realmente le angustiaba haberse enojado con él por algo así. "Sabemos que eres un tonto, pero, en tu condición seguramente era de esperarse que perdieras el dinero... lamento haber sido pesado contigo"

"Mamá..." murmuró Osomatsu de nuevo. Los niños escucharon esto y se miraron entre sí, ¿Qué decirle?

"Papá y mamá salieron, Osomatsu. Aparentemente no encuentran a un doctor que pueda venir... nos dejaron encargados a nosotros" dijeron los niños.

"Okiku-san..." Al escuchar el nombre de la señora a la que Osomatsu ayudaba, los niños se miraron extrañados.

"¿Y ahora por qué la ha mencionado?" preguntó Choromatsu al tratar de entender la lógica del mayor.

"No lo sé, creo que es extraño..." comentó Ichimatsu. Karamatsu observó el rostro de Osomatsu. Su hermano... realmente quería ayudar a esa mujer, ¿cierto?

"Es porque debía verse con ella hoy para ayudarle a vender las rosas..." dijo Karamatsu. Los niños lo miraron luciendo molestos.

"¡Como si eso importara ahora que Osomatsu está así!" exclamaron todos. Karamatsu negó lentamente.

"No se trata de si importa o no... Osomatsu quiere cumplir con ayudarle, aunque, sé muy bien que es imposible ahora" comentó el segundo. Karamatsu se quedó pensando un momento. "Y no podemos hacernos pasar por Osomatsu, eso no estaría bien... ¿Qué tal si la traemos aquí? Seguro que Osomatsu agradece que venga a visitarlo"

"¿Qué? ¿Acaso estás demente? No podemos traer a una señora desconocida a la casa" dijeron los demás. "Sabemos que no le temes a los extraños, Karamatsu, eso lo tenemos claro. Pero... ¡No podemos sólo traer gente rara a la casa!"

"¡Okiku-san no es rara! ¡Es una mujer muy bonita!" exclamó Karamatsu. Los niños se quedaron en silencio. Se miraron entre ellos y luego sonrieron luciendo ilusionados. El segundo los observó con incredulidad.

"Ah, bueno, debiste mencionar eso antes, hehe" los cuatro niños rieron brevemente con un tono perverso. Karamatsu miró hacia Osomatsu, quien parecía haberse reído en algún momento pues esbozaba una frágil sonrisa. Seguro que le había divertido ver a sus hermanos cambiar de parecer de esa manera.

"Parece que Osomatsu los escuchó" comentó Karamatsu. Los cuatro hermanos miraron la expresión de Osomatsu y sonrieron igualmente.

"¡Osomatsu sí que es un tramposo!" exclamó Todomatsu.

"Bien, no me sorprende... pero, bueno, Karamatsu... ¿Estás seguro de que esta mujer es de confianza?" preguntó Choromatsu.

"¡Sí! No me cabe duda, es muy linda también" dijo el segundo. Los hermanos se miraron entre sí, no se veían muy convencidos.

"Bueno, si es una hermosa chica y ha soportado a Osomatsu entonces creo que algo bueno debe de tener" dijo Ichimatsu.

"Sí, definitivamente" dijo Jyushimatsu al entonces ver a Osomatsu nuevamente. Había dejado de sonreír; y claro, la sonrisa no había durado mucho pues se había contorsionado nuevamente en una mueca expresando dolor.

"Entonces... alguien tendrá que quedarse con Osomatsu, por lo que... quiero ser yo" dijo Ichimatsu. Los demás se quedaron perplejos ante su petición.

"¡Oye! ¡Yo también quiero quedarme con él!" exclamaron Choromatsu, Todomatsu y Jyushimatsu. Los tres se miraron como si estuvieran buscando pelea.

"No hay necesidad de pelear, en realidad, es muy sencillo decidir esto..." Ichimatsu miró brevemente a Osomatsu y luego a Karamatsu. "Como Karamatsu sabe de quién se trata entonces irá él"

"Ah" Karamatsu se vio repentinamente en conflicto por esa decisión. ¿Es que acaso no quería ir solo? "En realidad necesito que más vengan conmigo, Okiku-san necesita quien la guíe a la casa"

Los niños lo miraron sospechosamente.

"Mamá me encargó unas cosas así que puedo aprovechar la ida, ya cuando termine entonces volveré... ¿Alguien quiere acompañarme a hacer el mandado?" preguntó Karamatsu. Los hermanos procesaron la pregunta pero en seguida cabecearon en respuesta.

"No... podemos ir por Okiku-san, pero quiero regresar lo antes posible" dijeron los tres que podían ir. "Así que estás solo en eso, Karamatsu"

"Bien, entonces como Karamatsu tiene que hacer el encargo de mamá... Todomatsu se quedará en casa conmigo. Choromatsu y Jyushimatsu irán"

"¡Genial!" exclamó Todomatsu. Los otros dos lo miraron enfadados.

"¡Ichimatsu! ¡¿Quién te puso a cargo?! ¡Yo debo estar con Osomatsu!" exclamó Choromatsu. Ichimatsu se encogió de hombros.

"Pues si yo fuera tú me apresuraría en ir y regresar entonces" dijo Ichimatsu "Sigo sin poder correr mucho, así que lo mejor es que ustedes vayan. Todomatsu se queda por su ansiedad a estar fuera de casa"

"Ugh... de acuerdo" dijo Choromatsu. "¡Pero yo estoy a cargo de Osomatsu!" Jyushimatsu tomó a Choromatsu de la mano y lo jaló suavemente hacia la puerta.

"Vamos, Choromatsu, hay que ir rápido por ella" dijo Jyushimatsu. Choromatsu hizo un puchero y asintió, ya entonces miró a Karamatsu.

"Pues, entonces... guíanos, Karamatsu" dijo Choromatsu. Karamatsu miró a Osomatsu de nuevo, éste había entreabierto los ojos por unos segundos antes de volverlos a cerrar.

"Cuiden bien de Osomatsu" dijo Karamatsu a sus hermanos menores. Ichimatsu y Todomatsu asintieron. Jyushimatsu jaló a Choromatsu a la entrada, mientras que Karamatsu los seguía de cerca. No debía tardar en llevarlos con Okiku. No podía.