NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI
Besos de sirena
El joven y guapo Carlo lombardo se encontraba disparando en el jardín de su mansión, cuando su madre llego a tomar asiento en la mesa de jardín. La sirvienta dejo la taza de té, se inclinó con respeto y se paró a un par de metros esperando cualquier orden o capricho de los señores.
—ya deja esa escopeta hijo, por el amor de dios. Llevas días sin dejar de disparar— se quejo la señora poniendo los ojos en blanco mientras se acomodaba en la silla.
—estoy furioso madre—contesto sin dejar el arma y apuntando a su siguiente objetivo—solo recuerdo esa humillación que nos hizo ese millonario inglés y me pongo rojo de coraje—
La señora suspiro.
—yo también estoy muy molesta, ese maldito hombre me arrebato a mi primogénito solo porque se le atravesó en el camino, pero me alegro que se haya hecho justicia y el infeliz este ardiendo en el infierno en estos momentos—
Carlo se quedó pensando un momento las palabras de su madre, se volteo pensativo.
—¿de verdad se hizo justicia, madre?, yo sigo pensando que ese rubio está implicado en el asunto. –
—ay Carlo, basta. Douglas Praut sabía que iba a asesinar a mi hijo, y le dejo su fortuna al primero que vio solo para que no pusiéramos mano en ella, tanto era su odio por mi hijo—
El joven se quedó pensativo un rato y volvió al ataque.
—si, pero, yo encuentro muy sospechoso esto. ¿te fijaste el parecido que tiene ese tal Haruka con Paolo o con mi padre?
—solo una coincidencia hijo, no le veo nada de extraño. según entendido él es inglés, los miembros de nuestra familia nunca ha salido de Italia—
—cierto, si…excepto…- Carlo se sentó en una de las sillas, y acaricio su escopeta. –solo un miembro de los lombardo ha salido de Italia… ¿madre, y si ese joven es la infanta cristina? —
La mujer abrió la boca con sorpresa y se llevó una de sus manos al pecho dramáticamente.
—¡¿Cómo se te ocurre pensar eso?! La infanta cristina fue una lombardo y ese apellido es honorable, incapaz de ese tipo de perversiones, la misma sangre que corre por tus venas corre por las de ella…si es que sigue con vida—
—M adre, tu misma has dicho que Isabella lombardo fue la media hermana de mi padre y que no tenemos nada en común con esa línea podrida, ni con mi tía ni con la infanta—
—sí, pero ningún lombardo ha sido jamás un degenerado. Ninguno…—
Carlo negó con la cabeza
—no lo sé, no estoy muy convencido, esto es muy sospechoso. Paolo me confeso antes de irse que tenía una pista sobre cristina y se iba a marchar a buscarla, casualmente el mejor amigo de Tenoh lo asesina, y no nos puede decir por qué, solo alego "diferencias irreconciliables" no existió ni un pleito, ninguna discusión, según testigos el solo llego a dispararle a sangre fría. ¿Por qué?, Haruka Tenoh es un nombre oriental, y ese hombre tiene nacionalidad inglesa y rasgos europeos, si hago cuentas la infanta en estos momentos debería tener veinticuatro años como el…—Carlo miro a su madre. —… ¿estoy equivocado o el hombre que ayudo a la infanta a escapar era un japonés? –
—ay Carlo ¡basta! –
Grito escandalizada la señora. Miro a la sirvienta que se encontraba más ocupada en mirar hacia la mansión, la mujer se acercó a su hijo y comenzó a susurrar.
—tu padre asesino a Isabella y a su marido porque estaba esperando a su segundo hijo y al ser ella la hija del primer matrimonio de tu abuelo, su primer hijo varón heredaría el título y la fortuna. –
—eso ya lo sé, pero ¿Qué tiene que ver con la infanta cristina? — susurro como su madre
—que, si la infanta "aparece" y reclama su lugar en la familia, al tener un hijo varón. Todo se perdería para ti, si es que no lo ha tenido ya. Tu eres el heredero de la familia ahora. ¿quieres que un chiquillo que sepa dios cual fue su suerte, y educación te quite todo? —
Carlo se quedo pensativo durante un minuto. La mujer espero dar por zanjado el tema
—tienes razón madre—
—claro que la tengo, y si tus sospechas son ciertas y la infanta es ese joven, déjalo en paz. Ni toda la vida le va a alcanzar para gastarse lo que ese Ingles malnacido le dejo—
—puedes estar en lo cierto, lo reconozco. Si la infanta no ha aparecido en estos años a reclamar, puede que ya esté tranquila. Pero…—
—¿pero? —
—¿y sus herederos? ¿no crees que, si tiene algún hijo, este vendrá a reclamarlo todo? Sobre todo, si es varón—
La señora se quedó callada durante un tiempo evaluando el escenario que planteaba su hijo. Si la infanta era Haruka o no, daba igual. Algún heredero tendría, porque ya estaba en edad de procrear y si así fuera eso sería muy peligroso para el futuro del único hijo que le quedaba.
—¿Qué sugieres? –
—sugiero que mantengamos vigilancia en Haruka Tenoh, si resulta ser la "infanta" y muestra que no dará problemas la dejamos tranquila pero si se interpone…pues bueno, la rama familiar de la que viene, desde hace mucho tiempo que estaba rota. Nadie echara en falta a una niña desparecida –
Carlo alzo su escopeta y disparo a una paloma que iba pasando por ahí. El italiano sonrió complacido, su puntería estaba mejor que nunca.
Al despertar lo primero que hizo Michiru fue mirar con atención en el espejo de su cuarto, estaba totalmente desarreglada, su cabello estaba escandalosamente alborotado e incontrolable, sus labios estaban más hinchados de lo normal y le escocían ligeramente. Bajo sus ojos se podían apreciar unas nacientes ojeras que la ponían en evidencia sobre sus actividades nocturnas, su reflejo le sonreía, era algo inconsciente, si se hubiera esforzado por esfumar la sonrisa en su rostro, no hubiera podido. Estaba tan feliz que hasta sus ojos parecían brillar de forma inusual.
¿Cómo no estarlo? Acababa de pasar la mejor noche de su vida.
¡la mejor!
Jamás pensó que en una noche llegaría a besar tanto a alguien, y que también sería besada con tanto amor y pasión. No pudieron conciliar el sueño, ni siquiera pensaron en la idea, ellas ocuparon todas las horas nocturnas, tratando de calmar la sed que tantos años de espera les había provocado. Fue una batalla que les llevo toda la noche saciando ese deseo y entre más se besaban, más necesitaban.
Se llevó la lengua a los labios y volvió a degustar el peculiar sabor de Haruka en su boca: limón y miel.
Conocía a su compañera de años varias veces habían compartido escenas de besos, por lo tanto sabía que era una buena Besadora, pero Haruka anoche había perdido todo rastro de vergüenza y pudor. Le enseño que no solo era buena besando. Con sus besos fue capaz de dominarla, de hacerla gemir de deseo, olvidar quien rayos era, la llevo por donde ella quería y como quería.
Michiru nunca imagino que pudiera encontrar tanto placer con una sencilla acción como era un beso. Se encamino hacia la cocina donde seguramente Haruka estaba, se sorprendió al no encontrarla.
— ¿Haruka? —
Nadie le contesto.
Supuso que había salido. No había dejado nota, quizá no se había ido lejos. Se acercó a la cocina para prepararle un desayuno cuando regresara. La sola idea la hizo sentirse estúpida de felicidad. Le hacía ilusión llevar una vida en pareja. Prepararle el desayuno, platicar en la mesa tonterías, y sentarse en el sofá a descansar juntas. Solo contaba con unos huevos y pan. Bueno eran suficientes para subsistir hasta en la tarde que fueran a comprar más víveres.
Comenzó a prepararlo todo con esmero y estaba a punto de terminar cuando escucho a la puerta abrirse.
—¿Dónde estabas? Es muy temprano— pregunto mientras revisaba el pan con mantequilla.
—ah, lo que pasa es que salgo a correr todos los días—
—deja te pongo agua caliente en el baño— dijo Michiru haciendo el amago de salir de la cocina, pero Haruka la detuvo.
—no te molestes Michiru, con agua fría está bien—
La francesa hizo una mueca rara.
—¿es en serio? El agua debe estar helada. —
Haruka se acercó hasta Michiru, se dio cuenta que la francesa solo vestía su camisa blanca que le quedaba un poco grande, miro sus delineadas y perfectas piernas descubiertas, aquella imagen era idílica, ¿Qué Michiru no se daba cuenta de que tan sensual se veía? Se mordió el labio inconscientemente.
—sí, pero es necesario si no terminare por comerte de nuevo— dijo abrazando a Michiru, esta envolvió los brazos en su cuello mientras sus piernas se enroscaron en su cintura. Haruka la sostenía firmemente, mientras la besaba apasionadamente y la llevaba al comedor, una vez ahí la deposito delicadamente mientras continuaban con su lucha de caricias.
Todo eran labios, lengua, saliva, gemidos. Michiru quería llevar todo al siguiente nivel y comenzó a desabrocharse la camisa, pero Haruka comenzó a olisquear a su alrededor.
—¿algo se está quemando? —
-ni te imaginas—dijo Michiru con picardía. Mientras con sus manos trataba de atraer otra vez a Haruka a sus labios.
La rubia por su parte la miraba extrañada.
—no, es en serio, huele muy raro. ¿se estará incendiando una casa? —
—¡dios mío! ¡tú almuerzo! —
Michiru aventó a Haruka alarmada. Y se dirigió a la estufa donde se le habían olvidado los huevos, la sartén estaba echando humo y ya no existía nada de almuerzo. Michiru dio unos saltitos indecisa mientras pensaba que hacer, tomo la sartén determinada, abrió el grifo y la aventó en la tarja con todo y huevos.
—que desagradable imagen—
Haruka se acercó a ver, era un espectáculo grotesco. Abrazo a Michiru por la espalda mientras sonreía. ¿Por qué siempre tenían que gustarle las mujeres que eran un peligro en la cocina? Margaret también lo era.
Un sentimiento de culpa la invadió y su sonrisa se desvaneció al instante al recordar a su mujer. Dejo de abrazar a Michiru, la francesa se volteo a ver la expresión contrariada de Haruka. Se sintió tan inútil. No podía ni preparar unos simples huevos, ¿Qué pensaría Haruka de ella? Que era un fiasco de mujer, eso seguro.
—perdona, quería hacerte el almuerzo, pero…yo…mejorare te lo prometo-
—descuida. No hay ningún problema, pensaba que quizá podríamos ir al restaurante cercano. Tu eres un postre muy tentador y si seguimos aquí no dudare en comerte toda—
—¿y por qué no lo haces? —
—por qué muero de hambre, vamos. Te prometo que no tardaremos. —
Ambas se cambiaron para salir, Michiru dudo un momento en ponerse el elegante vestido que Madame Lanvin le había obsequiado por su cumpleaños. La tela era una rareza oriental con el mismo color de su cabello. Era un exceso, pero como diría su amiga diseñadora. "uno se viste de acuerdo a su estado de ánimo" y en esos momentos se sentía, plena, bella, feliz, perfecta como dicho vestido. Así que no dudo más y lo descolgó. Al salir encontró a Haruka en un elegante traje blanco. Lucia aún más atractiva de lo normal.
¿Haruka se sentía igual de dichosa y enamorada para vestirse tan impecable?
Esperaba con todo su corazón que así fuera.
Aparcaron unas calles alejadas ya que no encontraron lugar. Caminaron por el exclusivo distrito y a pesar de que alrededor había gente muy elegante y muchos actores famosos y directivos importantes, descubrió que las miradas se dirigían hacia ellas al pasar. No pudo evitar fruncir el ceño con cierta molestia al notar lo embobada que estaba la bonita mesera mirando a Haruka. Se alegró al comprobar que su Haruka estaba más ocupada abriéndole la silla para que sentara que en mirar a su alrededor.
—luego te hablamos—dijo con pedantería, mientras tomaba las cartas. La enorme chica de cabello castaño asintió un poco decepcionada al comprobar que el guapo rubio ya tenía quien lo acompañara.
—¿Qué se te antoja? —pregunto viendo el menú
—algo contundente, si me sigues besando así necesitare mucha comida para sobrevivir. –
Michiru exclamo un "ah" ofendida.
—¿si YO te sigo besando? —
—si, tu eres la que me besa—
—si como no—
Haruka tomo una de sus manos y la beso con devoción.
—está bien, soy yo la que te beso—reconoció la rubia encogiéndose de hombros. —pero tú eres la única culpable, besas como toda una sirena—
—¿Cómo una sirena? – rio divertida- ¿Qué tal es besar una sirena? —
—pues veras…no tengo mucha experiencia en besar sirenas, solo conozco a una, pero es suficiente para volverme loca—
—¿en serio? Y… ¿Cómo es esa sirena? —
-tiene un hermoso cabello de un color muy raro con un bello ensortijado, sus ojos tienen el color del más bello mar al amanecer. Facciones delicadas, y cada parte de su cuerpo es de una elegante feminidad que podría enloquecer a cualquiera. Incluso al más devoto de los santos. —
Michiru rio.
—debes amar mucho a tu sirena—
—me tiene como un títere en sus manos—dijo con una sonrisa.
—deberías dejar de hablar mi querida escritora, porque no estoy segura si la sirena pueda controlarse y devorarte a besos en estos momentos—
—eso sería muy escandaloso—dijo Haruka llevándose un dedo a los labios en actitud pensativa. – los besos en la boca están mal vistos en público—
—a tu sirena eso le importaría poco, ¿quieres probar? —
Haruka sonrió e iba a contestar cuando la mesera llego a interrumpirlos.
—buenos días. ¿Qué van a ordenar? –
Michiru tuvo que controlarse de zarandear a la mesera. La fulmino con la mirada, lo había hecho a propósito. Era una idea estúpida e incoherente, pero Michiru descubrió que no podía ser congruente cuando de Haruka se trataba. A sus ojos la castaña esa, lo único que quería era metérsele por los ojos a Haruka. Vio a las dos sonreír. Apretó los puños muy molesta.
—¿y para ti Michiru…? —
—¿eh? —
—si, que vas a ordenar…—
—lo mismo—dijo con sequedad. La mesera se marchó. Haruka tomo una de sus manos y la acaricio con cariño y comenzó a entablar una platica, Michiru negó con la cabeza y sonrio. Iba a pasarlo bien con Haruka y ninguna escena de celos se lo impediría.
Estaban riéndose de una tontería que había contado Michiru cuando una repentina luz las distrajo.
—¿viste eso? —
—si—
Haruka se paró enseguida mirando hacia el arbusto donde había escuchado el sonido de un flash…alguien les había tomado una foto sin su consentimiento. ¡algún periodista las había acorralado! Tan ágil y rápida como el viento se acercó al arbusto en un parpadeo, tanteo un poco y consiguió el brazo de aquel acechador sin escrúpulos.
—ay, ¡no! … ¡espere! —
Le pidió una voz varonil, pero Haruka estaba muy molesta y sin ninguna consideración, jalo al hombre en un solo movimiento, no importándole que las ramas lo lastimaran. Su cámara salió volando, pero Michiru fue rápida y alcanzo a salvar el enorme aparato. El arbusto quedo hecho trizas.
—¡para quien trabaja! —
—para nadie, lo juro, soy independiente—
Haruka alzo un puño
—un "Independiente" no se puede permitir una cámara fotográfica, ni siquiera las ropas que lleva, mi mentiroso caballero—
El hombre asintió. Nervioso levanto las manos en señal de rendición. Ambas mujeres lo evaluaron, era un hombre elegante, bien vestido. Y con cierto atractivo. Lucia unos hermosos ojos verdes. Haruka pensó que el tipo tendría unos cuarenta años. Mientras Michiru veía su rostro con algunas nacientes arrugas. Se le hacía conocido. Pero no lograba ubicarlo del todo.
—bueno—reconoció—trabajo para Vogue y Vanity Fair—
—¿eso se le hace muy "independiente"? —rugió Haruka. El hombre se revolvió incómodo. -¿Qué desea? ¿la foto de la semana? —
—no, se lo juro, no estoy trabajando en estos momentos. —
—no le creo—
—es verdad, los vi caminando por la calle tan felices y enamorados que pensé que sería una fotografía bella, ¡créame! —
—¿a quién le va a vender la foto? —insistió Haruka.
—a nadie, ya le dije. Puede quedársela si desea—
Michiru vio como continuaban gritándose. Bueno, como Haruka le gritaba al hombre que forcejeaba por librarse del agarre. Hasta que al fin su cerebro le mando la respuesta que necesitaba.
—LO SABIA ¡usted es Edward Steichen! —
Ambos voltearon a ver a Michiru.
—¿Quién? —
—es el fotógrafo de las estrellas, su trabajo con la luz es exquisito. Y considero que Muy adelantado a su tiempo…- Michiru vio que Haruka seguía sin soltarlo y sonrió apenada al hombre que le miraba agradecido. –Haruka, suelta al caballero. Si ya dijo que nos dará la fotografía no entiendo cuál es el problema—
Haruka lo soltó, pero su mirada molesta no cambio. El hombre acomodo sus ropas como pudo.
—eso no quita el hecho de que nos estuvo espiando—
—lo lamento tanto caballero, pero como le dije. Estaban tan perfectos y sin necesidad de ningún efecto o luz que no me pude resistir a inmortalizarlos. Fue tanto mi embeleso por ustedes que llegare tarde al trabajo, ¿ve? No lo hice con mala intención. —
Michiru miro suplicante a Haruka. Quien asintió resignada. Tenía tanto miedo que los periódicos volvieran a sacar alguna nota escandalosa sobre ellas, que los nervios ya los tenia de punta. Evaluó un poco la situación.
—…. Y Usted estaba platicando con ella cuando yo llegue, ya habían terminado la sesión, ella se la paso todo el camino hablándome maravillas de usted— decía Michiru cordialmente, el hombre sonreía interesado.
—hace mucho que no veo a Greta, ¿Qué me dice de ella? ¿Cómo se encuentra? —
—según tengo entendido pronto trabajara con Stiller en una nueva producción. Se ira a Suecia—
—ya veo, ya veo. —asentía sonriente el hombre.
Haruka evaluaba al tipo. Si Michiru decía la verdad, un talentoso fotógrafo le había caído del cielo casualmente. Y eso podría beneficiar al estudio de cine en estos momentos. Trato de pensar que haría Douglas en su lugar, la respuesta era muy obvia.
RELACIONES PÚBLICAS.
Tomo el hombro del tal Edward con firmeza.
—caballero, le pido me disculpe por mi exabrupto de hace unos instantes. Le ruego que por favor nos acompañe a comer como compensación. —
Edward la miro con extrañeza. Sonrió incómodo.
—lo lamento tanto, pero tengo trabajo. Iba de camino a una sesión y mi vehículo se ha descompuesto. —
—por favor le ruego, me siento muy mal por mi actitud—
El hombre titubeo unos instantes.
—podemos mandar a algún mensajero que les diga que llegara media hora tarde. Después podremos llevarlo en coche hasta el estudio. —
—me han dejado sin excusas, está bien—
El trio se dirigió a la mesa, y entablaron una plática ligera sobre fotografía, Luxemburgo, Inglaterra y Francia. A decir verdad, el hombre que se encontraba comiendo con ellas, tenía una inteligencia superior a la media y era un agasajo escucharlo hablar sobre su ciudad natal, sus aficiones y su pasión por la fotografía. Temas iban y venían, pero el asunto que Haruka quería tratar llego al fin.
—perdone mi escena anterior, últimamente los periodistas nos persiguen con saña. Y no tienen ningún mínimo de consideración a nuestra privacidad—
—entiendo, algo he leído en los diarios, permítanme externarles mi pésame por la muerte de Douglas Praut. No tuve el gusto de conocerlo ni trabajar con él. Pero se dice que era un hombre cabal y un hábil hombre de negocios—
—era un excelente jefe, y un amigo leal— contesto Haruka.
—supe que usted había heredado todo— el señor Edward se giró hacia Haruka —¿Cómo van las cosas en el estudio? —
—a decir verdad, están muy vulnerables, somos un estudio nuevo. Y nuestro jefe ha fallecido, estamos en una situación crítica. Un poco de publicidad podría mejorar un poco las cosas, y espero que usted pueda ayudarnos con eso—
—¿yo? —
—sí, usted tiene los contactos necesarios y suficientes, me gustaría que hiciera una sesión de fotos con los actores que trabajan con nosotros, Informar a la gente de las estrellas conocidas como Setsuna o Michiru, y dar a conocer a nuestros actores más recientes. Estoy segura que si hacemos un artículo las cosas mejoraran para nosotros—
Edward Steichen se llevó la mano a los labios en gesto pensativo.
—no sé, podría funcionar …lo que se puede hacer es promocionar el articulo con sus estrellas más notables y una sesión de fotos con la ropa de los más celebres diseñadores, después si funciona, podrá dar a conocer a las estrellas más jóvenes conforme vayan saliendo sus películas, aunque…Vogue no hace este tipo de servicios gratis, si los ejecutivos no los han solicitado se necesita pagar por salir en portada. Normalmente le diría que se esperara a que sus actores se hicieran famosos y ahí si les pagarían por salir, pero en este caso...es casi imposible que les pidan posar para ellos. —
—entiendo, pero debo dar a conocer a mis actores, haga lo que pueda Edward—
El hombre se volteo hacia Michiru y le sonrió con coquetería
—claro, por tratarse de usted y de la señorita Michiru no hay problema…estoy seguro que haremos unas fotografías preciosas—
Haruka carraspeo un poco incomoda, Michiru alzo una ceja entre halagada y divertida ante el evidente flirteo. La rubia prendió un cigarrillo antes de lanzarle una mirada fulminante a quien les iba a ayudar a promocionarse. Necesitaba controlarse o su negocio se echaría a perder.
—estuvo delicioso señorita, en especial el pastel de zarzamoras. Felicite al chef de mi parte— dijo Haruka dejando los billetes en la mesa. La chica sonrió encantada.
—¿en serio le gusto? ¡muchas gracias! Yo cocine ese pastel. Qué bueno que le gusto—
—estuvo exquisito. ¿está aprendiendo a ser chef? —
—sí, el chef Luigi di Gatillen me ha tomado como su aprendiz—
—increíble… señorita …—
—Lita—
—señorita Lita, no dudo que pronto maneje su propio restaurante, lo suyo es la cocina, nació con talento para eso— dijo Haruka cordialmente tomando uno de los mechones de pelo que la chica tenía en la frente y acomodándoselo con suavidad. La chica se sonrojo al instante y Michiru que estaba viendo a lo lejos mientras se despedía del fotógrafo apretó los puños con cólera. —hasta luego—
—vuelva pronto—
—¿y el señor Edward? — pregunto Haruka en cuanto se acercó a Michiru
—se fue ya para su trabajo, tomo un coche—
—vaya, ya veo. ¿nos vamos al departamento? — sugirió Haruka en tono meloso abrazándola cariñosamente, pero Michiru aparto la mano de su hombro, y asintió con frialdad
—¿pasa algo? —
—nada—
—¡por última vez, que no fue nada! — gritaba Haruka subiendo las escaleras persiguiendo a Michiru que iba con paso rápido y una cara de muy pocos amigos.
—¡no te creo! ¿crees que no vi como la miraste? ¡la estabas devorando con la mirada! —
—Michiru ¡cálmate! no es cierto —
—¡no me digas que me calme! ¡no me digas que calme! ¡HASTA LE ACOMODASTE EL PELO! No te atrevas a negarlo—
—no lo niego, si lo hice, pero fue un gesto normal—
—¿te parece eso normal?, entonces yo puedo ir por la vida acomodándole el pelo a quien quiera—
Haruka rio, tomo a Michiru por la cintura y la acorralo contra la pared.
—El único cabello que me gusta es el tuyo, los únicos labios que me gustan son los tuyos—
—no me convencerás tan fácilmente—
—¿ah no? — Haruka acerco su boca a unos centímetros de la de Michiru. Los ojos aguamarina bajaron a esos labios carnosos que sabían a limón y miel y la besaban con tal intensidad como para olvidarse hasta de su nombre.
Acerco su rostro e inicio el beso. Ya estaba, era débil ante Haruka y no era capaz de soportar un minuto sin tenerla junto a ella.
Comenzaron a besarse mientras subían las escaleras. Haruka tocaba a tientas la pared para evitar caerse. Sonrió y mordió un labio de Michiru
—oye ¿Qué te parece si tú y yo seguimos discutiendo en la cama y…? —
—ejem— Una mujer se aclaró la garganta interrumpiéndolas, ambas se separaron y voltearon a ver quién las había interrumpido, Haruka iba a matarla.
—¿Setsuna? —
—buenas tardes—dijo Setsuna visiblemente incomoda, mirando a Haruka con unos ojos de reproche y molestia. La morena ni siquiera volteo a ver a Michiru porque sabía que tal vez no podría contenerse.
—¿Cuándo volviste? —
—llegamos esta mañana—
—¿llegamos? — pregunto Michiru dando un paso hacia adelante, tomando fuertemente a Haruka de la mano.
—sí, Margaret vino conmigo y está en mi casa. Aunque…Viene muy grave…esta desahuciada—
Michiru sintió como la mano de Haruka se separaba de ella, volteo a verla y se había quedado congelada. Los labios le temblaban a la rubia y sus ojos comenzaron a vislumbrar el sentimiento de culpa que estaba sintiendo en esos momentos...
Continuara….
NA: Hola de nuevo. vengo a traerles el siguiente capitulo antes de irme a mi nuevo hogar, y no tener internet por un tiempo. afortunadamente ya pude corregir hasta el capitulo 10 y pronto espero terminar los demás.
sobre el capitulo que puedo decir, las he consentido mucho estos días, y estos 3 últimos capítulos fueron muy ligeros y nos mostraron la "temporal felicidad" entre haru y Michiru...pero el momento de la verdad ha llegado, y Setsuna ha tomado una decisión tan radical al ver el estado de margaret...presiento que ya saben lo que se avecina... ¡EL DRAMA! que tanto me encanta.
sobre los personajes que nombre está la diseñadora francesa Jeanne Lanvin nacida en 1867, quien fundo una de las casas de moda mas antiguas, y para esta marca trabajaron grandes personajes como Armani, o Claude Montana.
también esta el fotógrafo Steichen nacido en luxemburgo, en serio tienen que ver su trabajo con greta garbo, dietrich, Rambova, y grandes actrices que posaron en Vogue. Sus fotografías no tienen desperdicio alguno, de hecho una de sus fotos fue subastada y es hoy por hoy la fotografía mas cara de la historia. de esa calidad.
por cierto, estoy en un nuevo proyecto llamado "El amor es un reencuentro" y espero que mis lectoras de esta historia se animen a darle una oportunidad. asi como se la dieron a este fic. me concentrare exclusivamente a mi trilogía de "el amor es..."
y respecto a los nombres, ya me han preguntado que por a que mis fics mas dramáticos les pongo este nombre. pues para saciar la curiosidad de todas, no se si recuerden que en un capitulo de sailor moon, donde Haruka y Michiru están concursando en parejas, contra Kelvin y Molly, hacen la pregunta a Haruka sobre ¿Qué es el amor?
y esta contesta. el amor es...el amor es...¡es todo en la vida!
Asi que por eso he decidido ponerles a mis fics, una rosa, una película...un reencuentro. etc. ya que ...¡ES TODO EN LA VIDA! :D
me despido y espero que nos volvamos a ver muy pronto por aquí.
