Aclaro estos personajes no son míos, yo solo trato de presentar mi versión de la historia en el futuro
"..." Lo que piensan
... Lo que esta en cursiva indica el lugar donde nos situamos
Grax por tomarse un tiempo para leer ^.^ q lo disfruten
CAPITULO 29
Al principio no se veía nada el pasillo estaba completamente sumido en la oscuridad, la única razón por la que no se habían perdido era porque el doctor que iba al frente caminaba de frente con total seguridad ignorando los pasillos y escogiendo las bifurcaciones sin titubear. Después de lo que le pareció una eternidad a Helga comenzaron a atisbar unos tímidos rayos de la luna, apretó un poco el paso ya que se sentía bastante incómoda esposada en medio de esa completa oscuridad en un lugar desconocido para ella.
Finalmente arribaron a una enorme sala que tenía una abertura enorme en el techo que era por la cual entraban los rayos de la luna. Esta estaba ampliamente iluminada y se podía apreciar en el fondo de la misma unas escaleras que acababan en un pedestal, encima de este se hallaba un intricado trabajo de ramas que se entrelazaban para formar distintos patrones poco visibles desde donde estaba la rubia.
Esto cambio drásticamente cuando una fila de antorchas cobró vida, la espía se volvió instintivamente hacia donde vio que estallaba la primera llama fue tan repentino su movimiento que por un segundo Goldman se quedó realmente alejado de ella.
-¿Qué rayos fue eso?- demando enojada la bailarina
- Únicamente encendí la luz- contesto el rubio divertido por el sobresalto que le había causado a la mujer, esta se dio cuenta de que se burlaba de ella pero decidió ignorarlo porque una vez que la sala estuvo llena de luz pudo observar a más detalle el objeto de su deseo.
Allí encima del pedestal estaba una piedra del tamaño de su puño que brillaba como una preciosa esmeralda, no tenía una forma determinada, estaba astillada y roma en algunos lados pero definitivamente tenía un aura mágica y era muy poderosa toda la habitación parecía palpitar con vida propia. Los ojos de la pelirroja se llenaron de ambición y sin dirigirle una segunda mirada a los demás corrió hacia las escaleras deseosa de sentir entre sus manos la piedra y poder controlar el poder que esta irradiaba.
Helga vio como la ambición se apoderaba de la bailarina y esbozo una sonrisa triunfante "Ahora" pensó y sin dudar lanzó una patada hacía atrás a su guardaespaldas, el golpe tomó por sorpresa al empresario que trastabilló hacia atrás cayendo de espaldas.
-Encárgate de él Arnoldo voy tras un pez más grande- dijo la ojiazul mientras le lanzaba una mirada confiada sonrisa al doctor y salió corriendo detrás de la mujer.
El rubio apenas tuvo tiempo de reaccionar ya que Goldman tenía la orden de dispararle a la rubia. El ojiverde al verlo sacar el arma y de pie supo que no tenía muchas opciones la pistola apuntaba directamente a la espalda de su amada, así que sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre el empresario y este impacto contra el suelo por segunda vez en menos de un minuto. La bala que iba destinada a su amada terminó en el techo de la pared, pese a que se veía delgado el hombre era fuerte y empezó a forcejear para quitarse al doctor de encima y cumplir con las órdenes de la pelirroja.
Arnold estaba preocupado por la seguridad de Helga pero el simple hecho de someter al hombre le estaba costando mantener toda su concentración; finalmente logró arrebatarle el arma y la arrojo lejos de él. Goldman siguió atacándolo y le conecto un rodillazo en el estómago lo suficientemente fuerte para sacarle el aire, Arnold soltó sus hombros ante el impacto y este se escabullo para ponerse de pie. El médico vio las intenciones del hombre de correr tras su amada por lo que alargando el brazo atrapo su tobillo y volvió a derribarlo, ambos siguieron forcejeando en el suelo y esta vez fue el ojiverde quien le dio un puñetazo en el rostro que lo dejó mareado.
Arnold se puso en pie con trabajo, imitado por el secuaz de Lila. Pero esta vez no trató de correr sino que se quedó completamente quieto mientras trataba de recuperarse del golpe del espía. "Finalmente" suspiro un poco más tranquilo el rubio al darse cuenta que el instinto de supervivencia del hombre era más fuerte que las órdenes de su dueña. "Lo tengo que dejar fuera de combate para poder ayudarle a Helga" pensaba mientras se arriesgó a dar un vistazo hacia las escaleras. Ambas mujeres estaban por alcanzar el pedestal, el médico sintió como su alma se encogía de miedo ante esa visión.
Un borrón a su derecha lo hizo regresar a su realidad, desafortunadamente no lo suficientemente rápido porque sintió un fuerte escozor en el brazo, dando un paso para atrás se cubrió instintivamente y no tardó un percatarse que sus dedos estaban manchados de sangre. No tardó en descubrir la causa Goldman tenía entre sus manos una navaja manchada de rojo escarlata, su rostro estaba impávido pero sus ojos había perdido un poco de ese vacío y mostraban miedo, la misma emoción que tenía un animal que se sabía amenazado. Arnold se dio cuenta que esta iba a ser una pelea difícil, sobretodo porque él no deseaba lastimar al hombre, que no era más que un títere en todo el asunto.
"-Es la idea más estúpida que he escuchado- bufaba una pelirroja mientras se cruzaba de brazos y fulminaba con la mirada a la rubia
-¿Usted qué opina Jefe?- cuestiono la aludida ignorando el comentario de la mujer y viendo al fuerte hombre frente a ella
-Es arriesgado- dijo el hombre pausadamente mientras observaba a las mujeres frente a él
-Es más que eso es un plan que depende mucho de la suerte y yo- dijo mientras clavaba esos ojos azules helados en la Agente- no confió en ella-
Helga sintió un escalofrío ya que no era la primera vez que pensaba que esos ojos le recordaban a otra persona aunque no terminaba de recordar quien. Para disimular sus emociones se encogió de hombros
-No estoy confiando en la suerte, únicamente aprovecho las oportunidades que se me presentan-dijo con sencillez
El Jefe de los guerreros tuvo que suprimir una sonrisa, había algo respecto a la extranjera rubia que le daba un aire de confianza, si bien su plan era muy riesgoso podría funcionar. No obstante tendría que confiar mucho en que todos los involucrados actuaran como predecía y que las circunstancias se prestaran para ello. Porque si no lo hacían… "Morirá" fueron las palabras que cruzaron su mente.
Respiro profundamente tratando de ahuyentar los malos pensamientos y espíritus de su mente, sus ojos se posaron en la otra mujer. La cual se veía mucho más distante y fría no parecía el tipo de persona que hiciera las cosas por impulso como la rubia, su estilo era mucho más precavido y cauteloso. Sin embargo su carácter era igual de explosivo que el de su acompañante, lo cual le resultaba curioso al hombre dado el tipo de personalidad que mostraba la pelirroja.
A pesar de querer ser imparcial con las mujeres no podía hacerlo ya que a la rubia la conocía si bien no en persona, si por las historias del elegido, era la doncella de sus fantasías de los cuentos que les narraba a los niños en la fogata, la heroína de todas sus historias.
Personalmente nunca había creído posible que el personaje pudiera estar basado en alguien real, pero con el poco tiempo que había convivido con ella se dio cuenta de muchas similitudes que no creía fueran mera coincidencia. Esto le alegraba casi tanto como le desconcertaba, si esa extranjera era la misma de la que narraba el médico podría haber una posibilidad de que lograran detener al demonio que quería robar sus reliquias; pero si no lo era y se equivocaba…bueno toda su Tribu sería destruida.
Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que tardo un poco en darse cuenta que ambas mujeres lo miraban fijamente
-Disculpen no estaba escuchando- dijo apenado y con esfuerzos al hablar en una lengua que no era la suya
-Le decíamos Jefe que usted tiene la última palabra ya que no podemos ponernos de acuerdo- repitió amablemente la ojiazul
El hombre soltó un suspiro pesado, entendía porque había delegado la responsabilidad en él y también era consciente que no les quedaba mucho tiempo, pero las dudas aun rondaban en su mente. Finalmente después de lo que pareció un tiempo infinito el guerrero decidió que tendría que confiar en su instinto
-Seguiremos el plan de la mujer de cabello dorado-
La aludida le dio una sonrisa agradecida, sus ojos brillaron con desafío y decisión. El Jefe pudo entender un poco mejor porque el Elegido se había enamorado perdidamente de ella. La pelirroja no parecía tan contenta con la decisión pero sacudió su cabeza y fijo sus ojos azules increíblemente pálidos en ambos
-¿Están seguros de esto?
Helga por toda respuesta se quitó su liga de cabello y se la ofreció a la mujer. EL hombre vio que algo rojo parpadeaba en uno de los extremos y se llenó de alarma
-Es un rastreador Jefe, de esta manera los refuerzos llegaran y podremos vencer a esa… mujer- explico la rubia mientras escupía la última palabra
-¿Hace cuánto que lo activaste?- cuestiono la pelirroja
-Un par de horas-
Imitando a la ojiazul ella se deshizo de su liga y se la entregó a ella ambas intercambiaron los elásticos y volvieron a amarrarse el cabello.
-Es hora de la cacería- dijo la mujer mientras una sonrisa predadora aparecía en su rostro
El Jefe no suprimió su sonrisa esta vez, sabía que ambas mujeres estaban listas para la batalla y le quedaba claro que no habría piedad, el demonio no sabía a lo que se enfrentaba. Después del acuerdo siguieron caminando para llegar a su aldea."
"Espero que Gerald haya llegado" pensaba la rubia mientras corría con todas sus fuerzas hacía las escaleras y recordaba cómo había llegado a ese punto.
Desde que Lila había escogido a Goldman como acompañante se le había hecho extraño que entre todos los mercenarios que traía la bailarina con ella usara a la persona más inútil, el empresario. Mientras caminaban por la selva había tratado de adivinar cuál sería el siguiente movimiento de la pelirroja; contrario al optimista Arnold ella sabía bien que Lila era una pésima perdedora y que no jugaría limpio.
La amenaza de destruir la aldea de los Ojos Verdes no había sido en balde, pero ella no era tan estúpida para cargar consigo el dispositivo ya que aún albergaba la esperanza de poder estar a solas con su amado.
La simple idea de ellos juntos le provocó arcadas a la Agente pero trato de ahuyentarlas, seguía discutiendo con ella cada que podía mientras pensaba donde estaba el truco de la mujer. Cuando ocurrió el incidente de la serpiente, Helga lo entendió. Goldman tenía el dispositivo él era la clave para salvar a la aldea, de otra manera Lila lo hubiera dejado arriesgado a dispararle a la serpiente y si de paso la mataba a ella sería mucho mejor. Pero como no podía arriesgarse a quedarse sola con ambos Agentes y sin más nada con que amenazarlos trato de protegerlo.
Desde que habían visto el Templo el cerebro de Helga comenzó a trabajar ajustando su plan original con las nuevas variables que se le presentaban. "Una oportunidad eso es todo lo que necesito" pensaba alterada mientras buscaba propiciarla, ella necesitaba que Lila no estuviera cerca de Goldman para así poder someterlo sin la presión de que matara al médico o a ella misma, pero esta no lo dejaba fuera de su vista nunca. O casi nunca, ya que al ver la preciada piedra sagrada se olvidó de todo y salió corriendo por ella.
"Ahora" pensó la ojiazul mientras se deshacía del hombre, sin darle más explicaciones a su amado le pidió se ocupara de él, rezó para que el cabeza de balón entendiera lo que sucedía y la cubriera mientras ella corría detrás de la loca.
Ahora que estaba a escasos metros de la escalera escucho un disparo, instintivamente se movió a la derecha y se hizo un ovillo en el suelo. Conto 2 segundos antes de atreverse a voltear, alcanzo a ver como Arnold forcejeaba con el hombre. No tuvo oportunidad de ver quien estaba ganando porque sintió un movimiento a su izquierda y vio fastidiada como la pelirroja se reponía de la sorpresa del disparo y continuaba subiendo las escaleras. Olvidando momentáneamente a su amado volvió a ponerse en pie y comenzó a trepar los escalones.
Contrario a lo que parecía la escalera era muy estrecha, empinada y era difícil de subir. Si Helga que era una reconocida Agente de campo acostumbrada a un arduo entrenamiento encontraba complicado subir corriendo estos escalones no podía imaginarse lo que sería para la bailarina, aunque tenía que reconocer que las piernas de la pelirroja eran muy fuertes debido a la danza que practicaba, pero también recordemos que Helga tenía las manos esposadas y esto mermaba su equilibrio. "Aun así no me vencerás" pensó decidida la rubia mientras apretaba el paso.
Finalmente ambas llegaron a la cima y se detuvieron para verse frente a frente, cada una de ellas estaba en un extremo del pedestal, la piedra brillaba mucho más intensamente a esa distancia se apreciaba que esta poseía unos grabados en el centro pero la rubia no pudo apreciar de que se trataba porque la pelirroja comenzó a reírse.
-No puedes vencerme Helga ¡ríndete! Muy pronto tendré todo lo que desee y no hay nadie que pueda impedirlo- fanfarroneo mientras se acercaba lentamente y esbozaba su característica sonrisa cruel
-Se original, ese es el discurso de villana más viejo del mundo, ni siquiera para eso tienes talento- contesto a su vez burlona la ojiazul mientras comenzaba a acercarse cada vez más a la piedra
-Ya veremos quien ríe al último chérie- dijo despidiendo veneno y satisfacción mientras se arrojaba hacia la piedra
-¡Oh no, ni lo pienses Señorita Perfección!- gritó mientras se lanzaba a su vez desde el extremo opuesto.
Arnold volteó justo a tiempo para ver dos figuras recortadas contra una luz de un verde tan brillante que era imposible verla de frente. En ese momento la pelea de ambos hombres se vio interrumpida cuando una poderosa ola de energía los golpeó enviándolos directamente al piso. Entonces se escuchó un grito desgarrador, debido a la ceguera temporal el ojiverde no pudo distinguir quien había sido. Pero su corazón se alteró tanto por el miedo que lo inundo que grito con toda la fuerza de sus pulmones.
-¡Helga!-
Hola de nuevo ^^ Aquí llego con un nuevo capi. Hoy estaba particularmente inspirada así que decidí aprovechar a mi musa y comencé a escribir. Ahora sin más que decir espero que les guste y deseo seguir leyendo sus reviews. Muchas Gracias!
Bien la villana ataca de nuevo Lila y Helga están por conseguir la famosa piedra, Arnold esta enzarzado en una batalla con el famoso empresario que resulto no ser tan inútil como pensábamos (yo lo pensaba XD) bien ya hemos aclarado algunas cuestiones pero aun tenemos cabos sueltos, así que veamos nos falta saber ¿Quién tiene la piedra y quién grito? ¿Dónde esta Gerald? ¿Funcionara el Plan de Helga? Muchas grax a todas las personas que siguen leyendo mi historia ARIGATO! Prometo escribir un poco más seguido :D. Les pido que sigan dejando reviews xfa ^^! A todos los que me han dejado reviews MUXAS GRAX! En serio se siente súper bonito que la gente comente sobre lo que escribes n-n!
Besos Nuit..
