Los personajes de Yuri on Ice no me pertenece.
Gracias por su apoyo, por sus comentarios, votos y vistas. Me alegra mucho que les esté gustando y espero seguir manteniendo el interés en esta historia que para mí es especial.
Agradezco a todos los que se animen a leer esta historia.
Como les había comentado, fanfiction estuvo fallando la semana pasada con las actualizaciones. Si en este capítulo no aparece la fecha de actualización correcta, les enviaré un pm para avisarles. Les invito igual a ser parte del grupo de lectores, está en mi perfil de está página el link del facebook. Seré muy feliz por ello. Por último, fe de errata: El gato de Yuri es macho y se llama Potya, no sabía que Kubo había revelado esta información a través de su cuenta de Instagram. Y como no lo sabía y no había nombre en la información oficial, yo le di nombre y sexo. No sé si fanfiction me permita hacer las correcciones en los capítulos pasados, pero intentaré hacerlo en wattpad. Y bueno, al final cuando acabe el fic subiré un PDF con todas las correcciones hechas para los que quieran tenerla a mano :3
Capítulo 25: No mires atrás y sigue.
"Tenías una vida antes de Yuuri, Víctor. ¿Dónde está?"
Víctor no podía dormir. De hecho, tenía ya varios días sin hacerlo, mientras trataba de acostumbrarse a una rutina y deseaba no sentir la ausencia de Yuri. Había tenido demasiado tiempo libre para pensar una y otra vez cómo había sido su vida antes de Yuuri, solo para llegar a la conclusión de que había sido en el hielo, y que, por obvias razones, ya no había hielo al que volver.
"Tendrás que descubrirlo, en todo caso. Sin importar si pretendes hacer algo con él o no. Porque es terriblemente triste volver con alguien solo porque lo necesitas."
Christofer había sido bastante claro en sus palabras, mientras lo único que los mantenía conectados era un computador. No tuvo reparo en nombrar cada una de las razones por la cual era malísima idea el que Víctor cediera el impulso de agarrar un avión hacia Japón.
—Imagínate —dijo, dramatizando su voz con esa forma de ronronear al pronunciar el francés—. Llegas allá, todo desaliñado, delgado, como si hubieras estado internado en una clínica. Lo ves todo lozano, seguramente acaba de tener sexo hace poco.
—Chris… —Sintió que se quería morir.
—Nada de Chris. ¿Crees que no tiene quien se haya dado cuenta de lo bien que se ve? Pero vamos, llegas tu, con tu cara lavada y le dices... ¿qué?
—No tengo idea.
—Claro. Porque para empezar, no tienes nada que ofrecer. Tu vida es un desastre, Víctor, te has alejado de la gente que te quiere, te has alejado de lo que quieres, ¡te has desenamorado de ti mismo! ¿Con qué vas a llegarle? ¿Con tu vida hecha pedazos? ¿Tu autoestima en el piso? ¿Con la sombra del campeón que fuiste? Recuerda que Yuuri antes de amarte como Víctor, te amó como el campeón del mundo.
—¿Estás intentando animarme? Por qué estoy empezando a dudarlo.
—No, estoy intentando patearte desde aquí, desgraciadamente mi pierna no es lo suficiente larga. —Victor quiso reír, pero estaba seguro que de hacerlo sólo saldría un lastimero sollozo—. No es que me guste tu brillante idea de: quiero reconquistarlo. Yuuri tendrá que demostrarme que puede contigo.
—Yuuri no tuvo la culpa…
—Difiero. Y con lo que nos ha mostrado hasta ahora confirma mi apreciación. Es cierto que pudiste ser un hijo de puta, Víctor, pero de haber estado en mis manos no dejo que pase el mes para agarrarte a patadas y sacarte del agujero donde decidiste meterte. Yuuri no lo hizo, y para mí es suficiente.
—Pero…
—No intentes justificarlo, Víctor, o cortaré la llamada. —Chris no era una persona que se enojara con facilidad, pero sí tenía muy en claro sus apreciaciones y era difícil que lo convencieran con sentimentalismo. Chris, pese a todo, siempre había sido el más cuerdo al respecto y quien mejor sabía diferenciar las emociones de los razonamientos. Eso había permitido que su relación actual avanzara pese a los baches, a todos los que tuvo que pasar.
Siete años de relación, una pareja felizmente cimentada y ahora un niño, daban evidencia de ello.
Se quedó en silencio, mirando con atención a sus uñas más cortas de lo cómo las había tenido en su vida.
—Pero es tu vida, son tus decisiones. —Continuó Chris, en un tono más calmo—. Siempre fueron tus decisiones, es hora de que vuelvas a tomarlas responsablemente pensando en ti.
—¿Y que me recomiendas?
—Amate. —Puntualizó. Víctor sentía que era una respuesta tan obvia y al mismo tiempo tan abstracta en ese momento—. Piensa en ti, piensa en las cosas que te gustaban hacer y hazla de nuevo. Reconcíliate contigo mismo, y luego de eso, luego de vivir tu vida por ti y sentirte bien, puedes pensar si estás listo para buscar a alguién más.
—Aunque sea el mismo Yuuri.
—Aunque sea un extraterrestre. Te apoyaré si te veo feliz, realmente feliz, Víctor.
Potya se movió entrando por la puerta entreabierta para saltar contra su pecho desnudo y ronronear. Víctor le sonrió quedo, sucumbiendo a los deseos de la felino y acariciando suavemente su pelaje mientras el movía su cola.
Amarse. ¿Cómo podía amarse si no se perdonaba sus errores? Víctor había tenido mucho tiempo para pensarlos, para identificarlos y castigarse por ellos. Por todos los errores cometidos, por todas las fallas hechas y por la forma en que había arruinado todo.
Su orgullo no le permitió conformarse por menos de lo que había obtenido en el hielo, y su ambición pretendió que podía ser el rey de la pista, al mismo tiempo de sostener a Yuuri a su lado como si fuera su trofeo, lo único suyo. No podía simplemente irse aplastado por los dos Yuris antes de él renunciar. Intentó, llevó su cuerpo al límite para lograr alcanzar de nuevo las marcas y el oro, dejarlos atrás por última vez.
No pudo soportar a Yuuri sobre el podio, con el oro, mientras él lo miraba fuera de él. Fue la primera vez que sintió la desazón de la derrota, la agridulce victoria de Yuuri había sido como sacarlo de la pista con una patada. Mientras lo vio arriba, alzándose sobre el resto y con lágrimas en los ojos de la emoción, él sintió más que felicidad. Y se odió por primera vez en ese momento.
"¿Estás seguro de regresar? Vitya, deberías ya dejarlo"
Su terquedad lo llevó a desobedecer la voz de Yakov, quien lo miraba con preocupación al verlo desafiando los límites de su cuerpo. Preparar sus programas, ver a Yuuri practicando, practicar un tema en conjunto con el que gritara al mundo y se gritara a sí mismo, el amor que ellos tenía. Como si aquel baile pudiera hacer que su corazón no alojara duda.
Podía recordar la mirada llena de amor y pasión de Yuuri mientras bailaban ese tango en el hielo. Mientras lo encendía y encendía al público, conforme se movía seductor ante todos con sus ojos fijos en él. Fue fácil esconderse en esa máscara invisible de perfección, dejarse distraer por la pasión que Yuuri emanaba y despertaba en él, para esconder su propia frustración.
Tan fácil que hubiera sido asumir que su estrella ya debería dejar de brillar para darle el paso a las otras, pero tuvo que admitirse que eso no fue lo que pensó cuando abandonó a Rusia para ir a Japón. Nunca lo pensó como el momento para dejar a otra estrella brillar, sino para él regresar y dejarlos a todo boquiabiertos. Solo para que al final, cayera aparatosamente al intentar hacer lo que solo Yuuri había hecho, en un impulso suicida que acabó con su carrera.
Y sabía, sabía que Yuuri se dio cuenta. Sabía que Víctor estaba intentando alcanzar a Yuuri cuando ocurrió el terrible accidente.
¿Después de allí? Después de allí lo destruyó todo.
Víctor extendió la mano hacía su mesa de noche, alcanzando la matryoshka que estaba justo allí. Tenía su propia forma, con el traje de Stammi Vicino violeta, y una sonrisa coqueta. Al abrirla, se encontró con otra de sí mismo, vestida de entrenador, con los ojos cerrados y una enorme sonrisa de corazón. Luego una más, con su traje de competidor, la emblemática chaqueta de Rusia en los olímpicos y una expresión decidida. Al final, había una pequeña, era él mismo abrazando a Makkachin con una pequeña sonrisa que no llegaba a ser ni de tristeza ni de alegría.
—Así te imagino. —Le dijo Yuuri, admirando la muñequita mientras Víctor le había mostrado su compañera. Era Yuuri, un Yuuri con lentes, ropa normal y que nada tenía que ver con el hielo, con los ojos más preciosos y soñadores, con la sonrisa más sincera y brillante. Lleno de sueños, lleno de ganas, lleno de pasión y tanto amor que dar.
—Oh, yo así te veo. —Recordó que lo abrazó por la espalda, apegó su mejilla a la de él mientras sostenían cada quien la muñeca del otro—. Ese eres tu, bajo toda esa capa de inseguridad, miedo y ansiedad.
Yuuri giró su rostro tan solo un poco, para buscar su mirada. Víctor recordaba esos ojos redondos y conmovidos, brillantes y cálidos. Sus dedos dejaron la muñeca en la mesa, para bordear con ellos el rostro redondo de Yuuri y él sostuvo la suya entre sus yemas, con amor. El no pudo controlar el deseo de besarlo suavemente, de abrazar los labios de Yuri con los suyos en pequeños y sentidos sorbos, de acariciarlos y mojarlos. No pudo tampoco detener el calor que subió como una marea cuando Yuuri le abrazó por su costado y sobrecogido, entre los besos, suspiraba "te amo".
Justamente esa muñeca de Yuuri estaba dentro de la suya, rota, en cinco pedazos. Con un nudo en la garganta la veía en pedazos que no se juntaban entre sí, que partían la sonrisa en dos.
¿Cómo amarse si destruyó lo que más amaba?
Ya escuchaba a Chris respondiendo esa pregunta de forma pragmática: Averigualo en el camino.
Cuando amaneció, los ojos de Víctor evidenciaba la falta de sueño. Se bañó tomándose todo el tiempo del mundo, como solía hacerlo antes de tan siquiera recordarlo. No estaba encontrando ningún placer en hacerlo, pero debió admitirse que se sintió un poco mejor, como si el descanso que no pudo lograr mediante el sueño, lo hubiera encontrado en parte en la ducha.
Estuvo luego de pie frente al espejo, mirando su propio cuerpo desnudo por primera vez en años con atención. Cuando lo hizo al vestirse para la entrevista solo se dio cuenta de lo delgado que estaba porque el pantalón bailaba. ¿Cuántos kilos había bajado? ¿Estaría muy debajo de su peso ideal? Ahora que se veía, su cuerpo había perdido firmeza y además se podían notar sobresalir los huesos de su cadera y sus clavículas. La piel estaba opaca y reseca y no se había percatado de algunos moretones en sus pies seguramente por los patines que él usaba al entrenar a Yuri y que había descuidado.
Víctor extendió y flexionó su rodilla derecha frente al espejo, notando que no dolía. Como si no tuviera nada, como un espejismo, o una tortura perfectamente creada para hacerle creer que estaba curado y doler cuando menos esperara. Hizo una mueca y se miró mejor la cara. Paso de un lado a otro, notando la resequedad de su piel, el color morado bajo sus ojos como bolsas de sueño. Incluso se miró con atención los dientes, e hizo un mohín con sus labios cuando se desconoció de quién había sido. Pero también se admitió que en ese momento no era que le preocupara mucho lo que la gente pensara también.
Otras de las cosas diferentes. Víctor se apartó del espejo y saludó la balanza de su baño, la que había dejado de usar quién sabe cuánto tiempo. Recordó que la había comprado para Yuuri, para que tuviera controlado su peso y así no perder su estado fìsico para las competencias. Ahora era él quien posaba sus pies blancos, exageradamente blancos, con algunas heridas de los patines, y veía la flecha moverse marcando el peso. Estaba por lo menos diez kilos por debajo.
Amate, volvió a escuchar la voz de Chris en la punta de su oreja. Que abstracto se escuchaba el poder hacerlo.
Mentalmente, intentó hacer una lista de cosas que le gustaría hacer por él ese día, aunque no contaba con demasiado ánimos para hacerlo, ni creía que cambiara en algo la sensación resignada con la que vivía. Quizás compraría un nuevo libro, tenía tiempo sin leer algo nuevo y repetía los que ya había leído. Podría comprarse algo que le gustara comer, eso sería bueno para su estómago que empezaba a quejarse. Quizás comprarse algo de ropa, aunque si pensaba que subiría de peso el gasto sería innecesario.
Decidió mejor dejarse llevar, y se vistió sencillamente, con una franela manga larga de rayas y sus vaqueros, los que mejor le quedaba porque antes eran muy ajustados. Se calzó las botas y cuando su reflejo le hizo acercarse hasta el lugar donde solía colocar la correa de Makkachin, su estómago se comprimió.
Ah cierto, su vida antes incluía a Makkachin, su viejo amigo, quien estuvo con él hasta el último respiro. Tenía ganas de decirle a Chris que no se sentía como si estuviera recuperando una vida, sino como si tuviera que armarse una con lo poco o nada que quedaba en sus manos. Sonrió en burla a sí mismo y salió con las manos en los bolsillos, sin nada que esperar de un paseo impuesto por la amistad.
El sol suave golpeó contra sus ojos, en medio de la anubarrada sombra que cubría en general en San Petersburgo, el hecho de que ya el invierno no estaba sobre ellos se notaba solo por el sol que se colaba entre las nubes. Víctor se había colocado una gorra y caminaba con los lentes oscuros puestos, como si quisiera esconderse de la multitud que pasaba a su lado, ignorándolo. Al pasar por una cafetería de la esquina, el aroma a tostadas y café tentó a su estómago, aunque no se sintiera con muchas ganas de comer. Pero cedió al impulso y antes de darse cuenta estaba sentado en una mesa, en la terraza porque hacía buen clima y se había quitado la gorra porque empezaba a incomodarle.
—Señor Nikiforov. —Escuchó a su lado, cuando estaba por escribirle a Chris que su primera parada en el plan "buscate una vida", era comerse una tostada con desayuno continental—. ¡Que honor volverlo a ver aquí! ¿Le provoca lo de siempre? Será por parte de la casa.
La sorpresa no le permitió reaccionar a tiempo, pero se sentía bastante diferente a lo que creyó. Le dibujó una sonrisa sincera, corta y la mujer, quien lucía quizás de su edad, le sonrió en respuesta. Acordaron lo que pediría y esperó desde allí que llegara su pedido. San Petersburgo lucía como siempre, la gente caminando en un tranquilo sábado, algunas parejas paseando perros y algunos niños corrían seguro para acercarse a algún parque.
Habían algunos locales nuevos, como aquella zapateria de cuero importado que no recordaba haber visto antes, o esa librería enorme que estaba donde antes hubo estado una feria de comida. Pero también habían lugares que permanecían, como la tienda de antigüedades de unos ancianos eslovacos que incluso mantenía la misma fachada, o la cafetería que estaba visitando, que era la misma que solía visitar muchos años atrás, con la diferencia que tenía algunos detalles del local.
No tuvo que esperar mucho para ver servido su platillo de desayuno continental, con tostada, mermelada de fresa y un juego de toronja. Se sorprendió un poco por la acertada que fue la decisión y le sonrió agradado a la mujer quien peinaba su cabello castaño hacía la espalda. Ella se mantuvo allí, como si esperaba su veredicto de la comida. Víctor no tardó en dárselo con un alegre exclamación.
—Me alegra que le guste, Sr. Nikiforov. En verdad es un gusto tenerlo aquí de nuevo.
—Había olvidado lo deliciosa que es la tostada aquí.
—Me alegra saberlo, eso quiere decir que volverá. Por cierto, ¿le molestaría si antes de irse me regalara un autógrafo? Mi hijo es un ferviente fan de usted, estará feliz si llego con él. —Víctor asintió, devorando con gusto el tocino— . Muchas gracias.
La mujer lo dejó comer y él disfrutó cada bocado con demasiada emoción. Acabó pronto, y cuando la mujer se acercó con la hoja para el autógrafo, se acercaron tres comensales más quienes tímidamente le pidieron lo mismo. Víctor no dudó en entregarlos, incluso sonrió, conversó un poco con cada uno de ellos y preguntó hacía quien estaba dedicado el autógrafo. La salida de la cafetería había sido mejor de lo que hubiera esperado, y se sintió repentinamente feliz. La joven que lo había atendido le extendió una invitación para la noche, mostrándole el programa que tenía la cafetería a esa hora.
—Es un especial de música en vivo. Estará un dueto de violín actuando con nosotros, son un grupo de jóvenes universitarios pero le puedo asegurar que disfrutaría la velada.
—Oh, gracias. Lo tendré en cuenta. —Sonrió mientras veía la programación—. No sabía que también estaba abierto de noche.
—Fue una decisión de la dirección desde hace dos años y nos ha ido bien. Le damos la oportunidad a jóvenes del conservatorio para darse a conocer y ganar un poco de dinero haciendo música, mientras nosotros ofrecemos menú especial.
Víctor sonrió y asintió completamente encantado. Quizás si se daría la oportunidad de ir.
Tras haber avisado a Christofer que estaba haciendo caso de sus consejos, su amigo le pidió que tomara fotografía de todos, con la intención de enviarsela. "Necesito pruebas", aseguró y Víctor rodó los ojos y se dispuso a cumplir con la nueva demanda de su amigo.
Fue a la estética que solía visitar en su época y las mujeres lo atendieron con mucho entusiasmo. Apenas les dijo lo que necesitaba, todas buscaron atenderlo como un rey y se ofrecieron gustosa en cumplir con su pedido. Corte de cabello, hidratación, manicure, pedicure, todo cuanto quiso fue cubierto entre risas y comentarios emocionados de cada una de ellas. Y ser atendido así, fue algo que le llenó de sumo bienestar. Incluso se permitió dormitar mientras disfrutaba de las atenciones y sonreía a los encantos de cada una de ellas.
La primera foto que Chris recibió, fue de él tras el tratamiento en la estética. Su cabello corto, visiblemente más hidratado y la compañía de todas las chicas que junto a él hicieron el "amor y paz" antes las cámaras. Chris rió desde su hogar mientras miraba la foto y recibía la sopa que su pareja le había servido, con su hija llenándose de compota la cara.
—¿Qué ocurre? —preguntó su pareja, acercándose sobre su hombro. Chris le dejó ver la fotografía de Víctor con todo el centro de belleza a su alrededor.
—Me llamo Cristo y estoy viendo a Lázaro resucitar. —Su pareja soltó una carcajada mientras miraba la foto y le daba crédito a Chris. Ciertamente, se veía un muy buen indicio.
—¿Entonces quitaste la piedra?
—No, creo que solo le dí el empujón. El viejo Yakov debió haber quitado la piedra.
Antes de alejarse, le dejó un beso en los labios y fue a la cocina para servirse su propio plato de sopa y la guarnición de ambos. Chris aprovechó para escribirle en respuesta un felicitaciones y recomendarle que le hacía falta comprar ropa y que ya había salido la nueva colección de Calvin Klein. Víctor respondió que era buena idea, y que se dirigía hacia allá. Más tarde recibió fotografías de Víctor en el vestidor probándose como una docena de camisas y media docena de pantalones.
Era más que un buen indicio. Chris veía todo con entusiasmo, aprovechando que su hija estaba tomando la siesta y estaba recostado en la cama con su pareja. Eso fue antes de que él buscara su cuota de atención, de la manera sutil a la que estaba acostumbrado. Besó su cuello, derramandolo sus labios por todo el largo mientras sus manos acariciaban el torso desnudo de Chris. Soltó un suspiro contento mientras escribía el último mensaje y dejaba el teléfono al lado.
Chris » Te escribo más tarde.
Víctor solo sonrío y lo dejó ser. Compró una docena de nuevas piezas, pese a haber pensado que no era necesario si pensaba subir de peso, pero mientras eso pasaba, debía tener ropa que le quedara a la medida, ¿no? Se convenció de que el gasto era necesario y visitó un par de tiendas más, hasta que sintió hambre y se dio cuenta que ya estaba por sobre las tres.
Visitó un restaurante del centro comercial y allí recibió más muestras de cariño por parte de los encargados. Uno tuvo el decoro de recomendarle el mejor platillo del día y una de las meseras se acercó con la ilusión de participar en una foto juntos. Víctor tomó la fotografía, firmó un par de autógrafos y comió un delicioso plato de Pelmeni. Al final, la casa le regaló una prueba de caviar negro, algo que degustó gustoso acompañado de un buen vino.
Para el final de la tarde, Víctor llegó a casa con varias bolsas de distintas tiendas de marca y una sonrisa que no se había visto en mucho tiempo. Decidió prepararse una tina y con el agua caliente y sales aromáticas, se dio un baño mientras disfrutaba de una copa de vino y leía el primer capítulo del libro que había comprado. Más relajado, salió de la tina y caminó por todo el departamento con su bata de baño y dejando sus pasos húmedos sobre el piso. Volvió a ver el aviso de la programación de la noche, y decidió que pasaría para disfrutar un rato más antes de encerrarse al departamento. Sorpresivamente, se sentía mucho mejor.
La noche lo encontró en la terraza de aquella cafetería, disfrutando de una bellísima interpretación de un dueto de violines y un violoncello, mientras probaba vino tinto y su mentón reposaba en su mano derecha. A veces podía escuchar de nuevo la voz de Yuuri, sentado a su derecha, sosteniendo su mano con el anillo mientras decía lo bien que se escuchaba y lo mucho que le gustaba la música en vivo. Por un momento giró la mirada hacia el asiento a la derecha, imaginó la presencia de Yuuri allí. Sus lentes enmarcando su rostro, sus ojos brillando entre las luces y sombras del local. La copa de vino a medio saborear, la forma en que entreabría sus labios como si quisiera saborear las notas de música en el aire.
Chris » Y entonces, ¿tenía razón?
Le distrajo el sonido del móvil. Miró hacía su teléfono y sonrió, contestando de inmediato.
« Tenías razón, me siento mucho mejor.
Chris » Lo sabía. Ahora quiero ver fotos, no me has pasado ninguna otra. Dime que no estás en la cama ya acostado. Mínimo te espero en un bar.
« No, no estoy en un bar, estoy en la cafetería de la mañana. Están dando un espectacular programa de música en vivo. Y estos violines suenan muy bien.
Chris » Me alegra saberlo.
Víctor tomó una fotografía de sí mismo, con su mentón apoyado en el dorso de su mano y una pequeña sonrisa ligeramente provocativa.
Chris » Así quería verte, amigo. Así.
Víctor pensó por un momento, tras haberle enviado la foto a Chris, sobre sus palabras. Abrió desde su móvil de nuevo su red social, y colocó la nueva publicación con un mensaje muy emblemático que estaba seguro moverías las redes. Él, con esa foto vistiendo elegante, desafiando al resto de los patinadores del mundo y llamando a todos sus seguidores para un mismo objetivo.
—Disculpa, ¿podría acompañarte?
Victor levantó la mirada y vio a una mujer, bastante joven y arreglada, sonriéndole sugerentemente. Su cabello largo y castaño caía en bucles sobre su espalda. Estaba tomando la silla de la derecha, la misma donde debía estar el lugar de Yuuri si estuviera allí.
Tras pensarlo, Víctor aceptó.
…
La despedida en Almaty se sintió extrañamente pesada. En la tarde del sábado, tras haber dormido lo suficiente como para que la resaca abandonara su cuerpo, caminaron juntos por las calles, sin destino específico. Yuri intentó hacer reír a su amigo, bromear, como si lo que había pasado en la noche no hubiera ocurrido. Pero nada quitó la expresión de Otabek ni la extraña turbación de su mirada. Así acabó el sábado, y así llegó la mañana del domingo, donde tenía que ya agarrar vuelo.
Otabek lo acompañó hasta allí, pero se sentía incluso anómalo el mirarse.
—¿Estás enojado? —Terminó preguntando, frunciendo su ceño porque se sentía sumamente descabellado no tener la libertad de abrazarlo para despedirse.
—Estoy preocupado. —Le confesó mirándole a los ojos. Yuri le sonrió y Otabek desvió la mirada hacía la pantalla. Entonces, Yuri le tomó la mano, sobresaltándolo, y provocando que Otabek le devolviera la mirada.
—Ya sé que es lo que tengo, será más fácil hacer algo con esto. —Le soltó y le dió un pequeño puño contra el hombro, como para animarlo—. Gracias por recibirme, escucharme y aguantarme, Bek.
—Fue un placer.
Escuchó la voz anunciando el vuelo a San Petersburgo. Sabía que era hora de despedirse.
—Una cosa Yuri: Tu corazón es demasiado valioso para entregárselo a quien no lo quiere recibir. Ese corazón es el que te da esa mirada de soldado. Ten más cuidado con él.
Yuri suavizó su mirada, aunque dentro de él estaba ese brillo decisivo de saber que es lo que iba a hacer. Lo abrazó con fuerza, a modo de despedida y aún si no podía sentir el mismo entusiasmo de su amigo.
—Te prometo que no volveré a cometer el mismo error otra vez.
Tras tomar el vuelo, se dedicó a revisar sus redes sociales durante el tiempo que esperaba el despegue, solo para encontrarse con la sorpresa de que Víctor había reabierto su cuenta y ya tenía dos nuevas publicaciones desde su última vez, tres años atrás. Una en lo que parecía ser una estética y otra en una invitación intrínseca a la nueva temporada de patinaje, con una expresión que él le conocía. La idea estuvo rondando en su cabeza durante las siguientes horas de viaje, pensando en qué había pasado en esa semana y qué había provocado que Víctor repentinamente hubiera vuelto a las redes.
Apenas llegó, informó a Víctor de que ya había llegado y estaba camino al aeropuerto. No recibió ninguna respuesta, así que tomó la motocicleta que había dejado aparcada en el aeropuerto y se dirigió hacía el edificio.
Al llegar, abrió la puerta del departamento y el aroma de filete stroganoff llegó a sus sentidos, recordandole que no había comido bien. Víctor estaba recién bañado, vestido con un pantalón deportivo y una toalla sobre su hombro. Yuri sólo cerró la puerta tras él y dejó caer el equipaje para quedarse recostado a la pared de la cocina, intentando encontrar las diferencias entre el Nikiforov que había dejado y el Nikiforov que encontró.
—Espero estés preparado para dejar tu alma en la pista a partir de mañana —dijo Víctor, sintiendo la mirada de Yuri sobre su espalda, pero sin decidir mirarle, más interesado en ver a su filete prepararse.
—Espero que ya mi programa esté hecho.
—Oh, lo está, desde hace una semana. Pero cómo decidiste tomarte vacaciones sin mi permiso.
—Ya tengo el tema libre. —Se acercó y le extendió un par de audífonos, mientras Víctor miraba con interés—. Escuchalo y me dices.
Víctor hizo lo que le pidió, ajustando los auriculares y dando play a la pantalla. Conforme iba a escuchando, con los ojos cerrados, su rostro pasó por distintas expresiones: concentración, intriga y finalmente sorpresa. La música lograba expresar mucho de lo que Yuri quería para su programa, aunque le faltaba aún un poco más, quizás un toque que solo podría darle él.
—Me gusta.
—¿Te parece buena?
—Bastante buena, aunque le falta algo de fuerza. —Yuri chistó, sin embargo en el rostro de Víctor no había muestra de decepción—. La trabajaré para hacerla tal como la necesitamos.
Cierto… Yuri recordó que Víctor solía crear sus programas e incluso componer las canciones que usaba para ello. Hacía arreglos y buscaba músicos profesionales para ayudar a expresar lo que quería. Y así mismo, Yuuri llegó a hacerlo. Sus programas eran arreglos y composiciones inéditas.
—¿Tú hiciste los arreglos de los programas del cerdo? —Victor lo miró sorprendido con la mención pero de inmediato renegó. Volvió la mirada hacía las ollas donde se estaba cocinando su comida, y revolvió un poco el filete.
—No, lo hizo Yuuri, con ayuda de una chica que nunca dejó de estar enamorada de él en Detroit. Aunque según supe está casada y tiene un hijo.
Oh…, pensó Yuri, mientras veía el arroz blanco terminar de cocerse. ¿Cuántos corazones rotos dejó Yuuri en el camino sin que el inepto se diera cuenta?
—Mañana empezaremos a practicar el programa corto. Te voy a exigir horas extra de entrenamiento hasta que recuperes el tiempo perdido. No puedo permitir que el programa no haya sido perfeccionado antes de Septiembre. Espero estés dispuesto a entregar tu alma en el hielo, porque Minami Kenjiro no te lo va a dejar fácil, menos teniendo a Yuuri de respaldo. —Yuri lo sabía, lo sabía muy bien—. Los japoneses tiene algo muy fuerte con el deber y el honor que los hace más peligrosos cuando eso está relacionado con alguién que quiere enorgullecer.
En el pasado, para Yuri, Minami no era más que una mosca pegada a la pared: insignificante, sin nada de valor, sin nada destacable. Incluso le había resultado insulso cuando venció a Yuuri en esas nacionales de forma tan patética, alguién que estaba muy por debajo del Yuuri incluso del GPF de Sochi. Que ahora fuera uno de los favoritos del público, era una ironía molesta.
…
En Montreal, Canadá, J.J volvió a caer cuando intentó ejecutar ese salto. No había sido una caída aparatosa, por fortuna, pero a J.J comenzaba a fastidiarle lo mucho que le costaba ejecutarlo. Sus padres miraron todo desde las baranda y su esposa, Isabella, cortaba la grabación, mientras sujetaba a su hija con el otro brazo.
Colette, como la habían llamado, era una bebé de once meses que se debatía por entrar al hielo con su padre, moviendo los brazos rechonchos hacia su dirección. Isabella la sostenía con un brazo, tratando de evitar que se moviera demasiado. Pero sabía que no tardaría mucho en llorar si su padre no le presta atención.
—No te desanimes. —Escuchó J.J apenas salió de la pista, mientras su madre le entregaba los protectores con una mirada llena de orgullo—. Sé que puedes hacerlo, no hay nada que no puedas lograr J.J.
—Además, nadie más ha podido hacerlo. Así que no te preocupes.
J.J le sonrió a sus padres y asintió mientras le dirigía la mirada a su esposa e hija. Isabella le miraba con un amor visible en sus ojos, serenos y encantados, mientras la niña no dejaba de apuntar sus manos hacía él mientras decía papá.
Su pequeña niña tenía el cabello hasta las orejas, en un largo y lacio negro brillante y sus ojos azules eran grandes y expresivos, con preciosas pestañas. Las mejillas estaban sonrosadas por el frío y sus labios balbuceaban papá una y otra vez. J.J sonrió enamorado de su bebé y la cargó en sus brazos mientras ella reía encantada.
—¿No te lastimaste? —preguntó Isabella, pasandole una botella de agua mientras lo miraba con preocupación.
—No, estoy bien. —Bebió del agua mientras la niña usaba sus manos para alzarla más, como si se tratara de un biberón. J.J casi se ahoga por la risa y tuvo que separarse de la boquilla para poder toser.
—En las redes, Víctor volvió a activar su cuenta de Instagram. Ha subido solo dos fotos pero el mundo está convulsionado. Hay una que seguro te interesará ver.
Isabella le mostró la pantalla mientras J.J se recargaba sobre ella por detrás y la bebé buscaba asomarse sobre la cabeza de su madre. La foto de un Víctor en la noche mirando fijamente la cámara mientras bebía vino no parecía nada emblemática si la separaban de la frase.
"Nos vemos en la competencia #VíctorNikiforov #Season2022-2023"
Era un claro desafío, una muestra de competitividad que no estaba del todo mal empleada, porque Víctor ciertamente volvía a las competencias, aunque fuera como entrenador y coreógrafo. Sin embargo, J.J sintió la euforia burbujear en su sangre cuando lo leyó y unas ganas de vencerlo a él y a Yuri. Isabella le sonrió de lado y besó su barbilla al reconocer esa mirada de fuego.
—Deberíamos responder al desafío. —Sonrió su esposa, mientras apuntaba con la cámara hacia ellos. El rostro sudado de J.J, su niña asomada sobre su cabeza y ella sonriendo con felicidad.
La fotografía fue tomada, notándose que estaban en el ring de entrenamiento. Ella no tardó en separarse y escribir el texto, con el cual se cargaría la fotografía en su cuenta.
"Preparandome para ganar el oro en el GPF #JJStyle #JJComeBack #Season2022-2023"
J.J rió al verlo y besó a su niña, quien andaba con la vista en el hielo.
—Me conoces muy bien. —Elogió mientras Isabella sonreía con orgullo.
En ese momento sonó su móvil y Isabella le mostró la pantalla, mostrando el rostro de Otabek en la fotografía. Eso era una gran sorpresa, una que no se había esperado.
…
Guang Hong » ¿Entonces piensas publicar algo? Todas las redes están convulsionada con la publicación que hicieron J.J y Víctor. ¡Yo tengo ganas de hacer algo también!
« Quizás más tarde, cuando lo de ellos baje.
Guang Hong » Esté GPF se ve que va a estar muy reñido. Leo dice que le emociona, a mi también, pero siento que va a ser casi una carnicería.
« Jajajaja ¡eso es divertido!
Guang Hong » Bueno, sí. Por cierto, ¿Yuuri ya vio la foto de Víctor?
Minami miró hacía el frente, mientras la melodía sonaba y disfrutaba de la vista. Allí estaba Yuuri, patinando por simple gusto, después de que el entrenamiento acabará y le permitiera disfrutar de la pista a solas, como le gustaba. No le importaba quedarse esperar un par de horas más después de su entrenamiento si podía verlo patinar allí, exclusivamente frente a él.
La melodía que estaba sonando fue la de su último programa de exhibición, la que estaba sonando esa noche que luego anunció su retiro. Podía recordar la forma en que el público, conmovido y sin saber lo que estaba sucediendo, cantaron la estrofa de la canción mientras Yuuri patinaba con un sentimiento demoledor, que los aplastó a todo. Era su despedida, nadie lo notó hasta ese momento, que Yuuri se estaba despidiendo de su carrera, del hielo, del público, de todos los que le habían acompañado. Se despedía de Víctor, ahora comprendía.
Y allí estaba, volviendo a ejecutarlo. Volviendo a lucir emocionado como en aquel momento, volviendo a hacer vibrar su piel como en aquel tiempo que no pudo dejar de llorar mientras lo veía ejecutandolo. Era increíble como Yuuri podía preservar la belleza de sus programas y sus pasos aún estando con una simple ropa de entrenamiento.
Guang Hong » Creo que si la vio, pero lo ha tomado bastante bien. Ambos estamos seguro de lo que queremos en esta temporada.
« ¡Me alegra saberlo!
Minami alzó su móvil, y grabó una parte del programa, cuando el coro se extendía en un dueto lleno de pasión y los instrumentos tocaban en su momento clímax. "Time to say goodbye", sonaba en su punto más álgido, donde la melodía se volvía una con el alma de los cantantes y la orquesta se estremecía. Minami comprendió que tendría que entender a Yuuri a partir de sus programas y patinajes, porque allí, allí era el verdadero Yuuri.
Yuuri dejó de ejecutarlo y se detuvo en el medio de la pista, con sus manos sobre su rostro y respirando con agitación. Ese era el final del programa. Minami sonrió y cortó la grabación, para pasarsela a Guang Hong, sabiendo que su amigo no la subiría al menos que alguno de los dos diera la autorización.
—Ese programa… —dijo Minami, con los brazos sobre la barda—, fue muy triste y precioso, sigue siéndolo como esa vez que lo patinaste.
Esa vez que Yuuri cambió repentinamente el programa de exhibición, ya que había sido otro el interpretado en el GPF anterior. Yuuri se acercó a la barda, y recibió el paño de las manos de Minami, para secarse el sudor.
—Era un programa que había preparado con antelación, para cuando alcanzara la sexta medalla de oro.
Yuuri había tomado la decisión desde antes, Minami no podía darse una idea desde cuando.
Soltó un suspiro y lo vio recogiendo los protectores de las hojillas para usarlos. Todavía no se había atrevido a preguntar porque solo seis medallas, porque no ir al mundial por la séptima, porque no otra temporada para ir por más. Yuuri, de haber continuado, fácilmente hubiera podido igualar el título de pentacampeón de Victor Nikiforov.
—Oye Yuuri… —No pudo quedarse con las ganas de al menos hacerle una pregunta. Yuuri levantó la mirada, acomodándose los lentes que había dejado en la mesa—. ¿No te arrepientes? De haber dejado tu carrera ese año, ¿no te arrepientes?
Yuuri bajó la mirada un momento, mientras recogía sus patines con las hojillas azules. Sus dedos no pudieron evitar pasar por la cuchilla, mirando la bandera de Japón bordada en la suela.
—No, no me arrepiento. Pero quizás, hubiera hecho las cosas de forma diferente.
Notas del autor: Conforme voy revisando, releyendo y corrigiendo, me doy cuenta de algunos detallitos que he intentado arreglar. Así que cuando vean que está apareciendo una publicación de update en capítulos anteriores de Wattpad, es por eso. Desgraciadamente en Fanfiction no sé por qué no me actualiza los archivos. Voy a intentar hacerlos pero me está dificultando eso por la plataforma, o no sé si es parte de los pequeños errores que hay en la plataforma. Creo que estas ediciones son normales al escribir un longfic, es más que todos en palabras o referencias.
¡Gracias de nuevo por sus comentarios!
Y les dejo el grupo de lectores que cree para el fic. Más que nada para compartir ideas, impresiones, y algunos arts que veo en internet y me hacen pensar en Matryoshka. En mi perfil está la información para que puedan agregarse para estar con nosotros.
EmilySweetUchiha: Aowww TOT *le pone curitas a su corazón. De nuevo, ¡mil gracias por dejarme estos super comentarios! El título es importante, y me encanta que lo hayas podido leer también con la voz de Otabek. En este caso, son ambos quienes lo dicen, y es terriblemente doloroso porque se están refiriendo a personas distinta.s ME alegra que ya se esté viendo y poniendo en evidencia los sentimientos d eOtabek. HE venido dejando varias pruebitas pequeñas a lo largo de los capítulos.
Jajajajaj sí, las acciones de Otabek hablan más que sus palabras, y dejan en claro muchísimas cosas. Lo de dormir juntos también lo ví así, pero la confianza con la que se mueven ambos es lo realmente importante. Sí tienes razón, entre hombres quizás no sea muy aprobado, peor en este caso el fic está ambientado en el mismo universo de Kubo, así que tampoco veremos discriminación aquí ;)
¡Ese temer dice muchas cosas! Se siente feliz que lean entre líneas lo que etsoy colocando, porque todas las farses tienen una razón de ser. Y sí, la broma le cayó mal, muy mal, pro razones que Yuri desconoce y que él mismo no se quiere admitir. Jajajaja las caricias en el pelo es algo muyyy importante, y es algo que ya viene haciendo, de hecho cuando fue a San Petersburgo frente al puente también lo hizo. Son como pequeñas señales que Yuri no se ha percatado. XDDDD ¡amo como te das cuenta de todo! (soy tu fan xD)
La relación entre Mila y Yuri es muy solida, es la que está al pendiente de él, quien bromea con él. Es como una relación de hermanos. La forma en que lomolesta y lo busca Yuri lo reconoce y le agrada. Pese a que discutan se tienen cariño. De alguna manera me pareció que en el anime ellos podrían estar más cerca, porque ella ya tenía interes en él y lo molestaba, y Otabek sería una de las razones para juntarse. Ojala pudiera lograr que al menos te caiga un poco mejor en el fic XD
Y sí, fueron los mismo motivos xDDD me encantó leerlos cuando los comentaste, fue de: ¡me está leyendo la mente!
XDDD jajajaja el karma se llama eso xDDDD enojado por Yuuri porque no se dio cuenta pero él no se da cuenta de Otabek xD Creo que cuando lo sepa, entenderá más a Yuuri.
Yuri es su amigo pero no ciego xDDDD le gusta Otabek de cierta manera. Aunque sí, es bisexual y le gusta todo lo que se mueva, así que el baile sensual con la mujer y luego en el baño con un hombre fueron parte de las cosas que quería dejar en claro de como Yuri se mueve.
¡El tiempo que demora para escribir! ¿Sabes? ¡Eso se llama culpa!
En realidad fue para darle una cosa más general como la gente Kazaja, pero tampoco me lo imagino muy diferente a Otabek, debían tener rasgos muy similares. Esa escena en el baño con Otabek viendo será muy CRUDA desde el punto de vista de Otabek.
El malestar de Otabek tiene mucho sentido, se siente traicionado de muchas formas, pero ya lo explicará luego.
Toda la parte de la confesión fue muy dura de escribir, tanto por Yuri como por Otavbek. Pero también está la quinta opción: eso pasó tal cual como Yuri lo describe. ¿Te imaginas la tonelada de dolor que sería si fuera así? Por eso se acentúa el dolor con su "Otabek te quiero". Es terrible sentir que lo quiere, pero le duele escucharlo sabiendo que para Yuri no es el mismo tipo de querer que siente por Yuuri. Y debe sentirlo, y eso lo hace aún más doloroso.
Ese ¿Y Mila? Es lo terrible que se viene. LA pobre no tiene la culpa de nada, y esto no ha sido algo que ninguno buscó.
Lo que te puedo confirmar es que Yuri si amó a Yuri, lo que sienta en este momento con respecto a él es algo que seguiremos explorando xD El interludio YuYuu lo ando preparando pero será DEMOLEDOR. Solo de pensarlo me hace sentir mal xD
TOT ¡que triste que no te agradará Mila jamás!
PD: No, desgraciadamente no fue Otabek quien lo desvirgó (?) XD
Me alegro que te haya gustado y disculpa por hacerte llorar TOT
Lu: Jajajajaja ya confirmó algunas sospecha,s no puedo decir aún desde cuando Otabek lo siente xD Pero si es triste la cadena de amores no correspondidos que hay en el fic. Falta revelar algunas cosas de como se dio todo para comprender mejor a los personajes, pero amo como sacan las teorias! Es genial leerlas y ver que tan cerca estan de lo que yo tengo ya visto.
¡Mil gracias por comentar!
melody36: De nada! Es que me dio algo cuando noté que no estaban llegando notificaciones. Me alegro que te haya gustado y que hayas reconocido los sentimientos de Yuri hacia Yuuri. Y sí, lo que paso con Victor y Yuuri es doloroso. ¡Espero te guste los dmeás capítulos!
Lady Cisne: Te entiendo! Yo las echaba de menos y no entendía la ausencia de reviews, y luego veo que era culpa de FF uwu. ¡Trauma mil! Sí, pueod más o menos entendelro porque conforme escrio siento todas esas emociones. Tanto el dolor de Victor, de Yuuri, como el de Yuri. Los tres metidos y siendo tanto responsables como victimas de lo que ocurrió. ¡Espero que te guste el nuevo episodio!
acevedomonroydv: ¡Lo sé! Espeor que ahora se haya arreglado o te enviare un MP para avisarte de esta actualización. Yuri is the best! XD
