CAPITULO 29
Los adultos estábamos reunidos en el despacho, sopesando las consecuencias de la huida de Alec, después de yo echarle. Y con adultos me refería a todos excepto Renesmee y Lowe, aunque Emmett debía de haberse quedado fuera también porque a veces era peor que un niño pequeño.
- Vayamos contra ellos y después matémosles- sugirió Emmett.
- Emmett no digas barbaridades, ellos son…- saltó Esme.
- Unos completos matones que nos mataran en cuanto sepan que otra humana vive con nosotros- dijo Jasper.
- ¡Pero esa humana es mi hija y ahora un vampiro!- grito Jacob al borde de perder los nervios.
- Jacob cálmate ellos no nos harán daño sin pruebas- comento Carlisle muy seguro de si mismo- Y aunque en si Renesmee resulta una prueba ella es ahora una vampiro y por tanto no tienen caso.
Acaricie el hombro de mi lobo suavemente, instándole a que se calmara, al menos nada más podía ir peor.
Renesmee llamo a la puerta con sus puños, tocando delicadamente la madera con tal de no perder el control de sus fuerzas recién adquiridas, era casi gracioso de ver como intentaba por todos los medios no destrozar nada y solo por poco conseguirlo.
- ¡Aún no podéis pasar niños!- grite sabiendo de antemano lo que quería.
- ¡PAPA TENGO HAMBRE!- grito Lowe desesperado.
Y ciertamente que tenía hambre, la lobito últimamente comía mucho, y había crecido unos cuantos centímetros en cuestión de apenas dos días.
Nosotros, refiriéndome a mi y a Carlisle no le dábamos importancia, era normal en un niño de su edad crecer, pero Bella y Seth se ponían en lo peor.
- ¡RENESMEE PREPRARALE ALGO AL LOBO!- grito Jacob a punto de perder los estribos.
Renesmee en algún momento se llevo al lobo lejos, lo se porque vi en sus mentes como se iban hacia la cocina, sin embargo de nuevo note que el lobo tenía un extraño pensamiento que se me resbalaba, algo que no lograba comprender ni alcanzar, pero que tenía que ver con mi hija.
Me concentre exclusivamente en su mente queriendo alcanzar aquella idea en su cerebro y aun así el niño se las vio para no volver a pensar en nada más que en la comida que le preparaban.
Mi hija canturreaba dichosa y de vez en cuando miraba al lobo, sonriéndole lo que hacia que el niño respondiera inmediatamente.
Cautivado por esas dos mentes me senté en una silla, dedicándome a contemplarles en los ojos del otro. No me di cuenta de que había pasado casi una hora hasta que Jacob me llamó para votar.
- ¿Qué ocurre?- pregunte desorientado.
- Debemos de votar, si ir en busca de los Vulturis y presentarle a nuestros dos nuevos miembros o en cambio quedarnos en casa a la espera de que ellos realicen el primer movimiento- contesto Carlisle de brazos cruzados.
- Yo voto esperar- dije muy convencido- tendremos más posibilidades aquí en casa que partir a Volterra.
-Yo digo que vayamos a buscar una buena pelea- saltó Emmett.
Al final uno y otro fueron dando su voto y gano la idea de esperar en casa al primer movimiento.
Si mi lado paternal y de vampiro me ordenaba atacar a Alec por haber tocado a mi pequeña, pero la mejor opción sin duda era esperar, porque ellos podrían no hacer nada y si fuera el caso contrario tendríamos a Alice para saberlo de antemano y prepararnos para lo que viniera.
POV LOWE
Renesmee me preparo la comida, aun cuando ella era un vampiro y no necesitaba comer ya. Igualmente me lo hizo y sonríe dichoso cuando comprobé que estaba delicioso.
Ella se sentó junto a mi observándome con atención y cuando levante la mirada una parte dentro de mi se estremeció por los horripilantes ojos rojos, porque eran la prueba de que no pude protegerla del otro vampiro, yo no pude hacer nada para que no fuera atacada y encima tuvo que soportar durante tres largos días el dolor de la trasformación. Sé que fue doloroso, porque de algún modo yo también lo sentí. Sentí como el veneno cambiaba sus músculos, sus huesos, su sangre y como al final también su corazón, dejando atrás solo un pecho vacío y silencioso.
Ella agarro mi mano libre y comenzó a acariciar mi dorso con suavidad, practicando tal vez con su fuerza. Algunas veces se pasaba y eran en esos momentos en los que la avisaba, para que se controlara y ejerciera la presión adecuada.
Renesmee mi dulce ángel en la oscuridad, la criatura a la que debía de proteger por encima de cualquier cosas. Ojala algún día me viera como algo más que su primo pequeño. Pero la realidad era que jamás podría estar con ella, no porque fuera un vampiro, porque desde luego siendo ella humana tampoco podía estar con ella, si no porque mi dulce Renesmee nunca se fijaría en un lobo.
En el mismo momento en el que ella me sonrió dejándome deslumbrado, la familia al completo salió del despacho del abuelo. Sus caras eran inexpresivas, e incluso la de mi tío Jasper que era el señor emociones.
Bueno ya habría tiempo para preguntar por lo que pasaba, ahora solo importaban mi dulce Renesmee, la seguí mirando por un rato más hasta que capte la expresión de Tío Edward. Su ceño fruncido intentando desentrañar algún secreto, la boca entreabierta dejando solo ver la hilera de dientes blancos de arriba, su atención puesta en mí pero también en Renesmee.
Sin darme cuenta gruñí atrayendo completamente su atención lo que me supuso varias severas miradas de mis padres y también una suave protesta de Renesmee.
- ¿Dulce Renesmee?- preguntón mi tío en voz alta.
Podría tener diez años pero era un lobo y esa parte animal en mi no aguantaba el tono acusativo de la pregunta.
- ¿Algún problema?- pregunte desafiante levantándome de la silla.
- No me hagas reír niño, no estoy para bromas- contesto Tío Edward enfadándose.
Por supuesto mis padres se pusieron delante de mí protegiéndome de su enfado y también Renesmee que reacciono como un resorte levantándose, adelantándose unos pasos y gruñéndole a él.
-Renesmee cielo no te metas en esto- ordeno tío Edward calmándose lo suficiente como para no gruñirle.
- Hazlo y no veras un nuevo amanecer- amenazó Renesmee asustándome por la frialdad que mostraba al que fue su padre.
- Jovencita abandona esa pose de furia salida del infierno y retrocede lejos de tu padre- dijo tío Jacob posicionándose al lado de tío Edward.
Cuando ella no lo hizo, se lo volvió a repetir, esta vez gritándole y temblando.
Toda la familia ya se había puesto tensa a nuestro alrededor, temerosa de que atacásemos.
- Renesmee retrocede nosotros no somos así- dije suspirando aliviado cuando se relajo por completo ante el sonido de mi voz.
Ella por fin obedeció y se sentó de nuevo en la silla esperado a que yo volviera a la mía para seguir comiendo. Por supuesto esto no había terminado, eso lo sabíamos los presentes excepto ella.
- ¿Qué cojones acabas de hacer Edward?- preguntó mi padre furioso.
- El chico no para de tener pensamientos que se me escapan, alrededor de mi hija y ahora le acabo de escuchar como la llamaba dulce Renesmee- contestó mi tío entredientes.
- Y eso te da derecho a casi enseñarle los dientes y ponernos en peligro a todos por culpa de la neófita de tu hija- saltó mi padre enfadándose aún más.
- O perdone usted señor- contesto mi tío-¡Yo al menos controlo a mi hijo!
- ¡O si, tu controlas a tu niño de tal manera que te amenaza!
Los gritos se sucedieron uno detrás de otro, elevándose cada vez más el tono y acercándose los cuerpos hasta que llegó a un punto en el que comenzaron a pegarse.
Renesmee gritó asustada y corrió a separarles cuando los demás no pudieron, desde luego ella lo consiguió, porque al momento los tuvo separados con ella haciendo de barrera.
Ambos le gruñeron, gritaron e incluso quisieron empujarla, peros se mantuvo firme, mi dulce Renesmee podría con cualquier cosa.
Oh pobre de mi tenía solo diez años y ya estaba incondicional e irrevocablemente enamorado de esa dulce vampira llamada Renesmee.
Muchas gracias a todos los que leen y esperan que escriba.
Espero que esta nueva parte les este gustando.
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