EL OTRO LADO DE LA LUNA
(The Other Side of the Moon)
Por Heaven9
Traducido por Inuhanya
Disclaimer: Después de todos estos años, ya deben saber que Rurouni Kenshin no me pertenece… lo sé… es una vida triste…
Nota de la autora: Bueno, estoy tratando de terminar pronto esta historia. Aún hay algunas cosas por decir… LOL!
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Capítulo 28: Escrito en Rojo
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Previamente…
"No te envidio." Comenzó Kaoru. "Ni te odio. Sinceramente, sólo siento pena. Pena por la vida que tuviste."
"Cállate! No sabes nada!"
"Sé lo suficiente para saber que alguna vez amaste a Kenshin."
"Cállate! Cállate!"
Gritó Tomoe mientras sacaba lentamente un arma y la apuntaba hacia Kaoru.
"No sabes nada! Cállate! Eres el origen de todos mis problemas!"
Kaoru suspiró.
"Esperaría demasiado de ti para pelear justamente, no? Esa es la diferencia más grande entre nosotras."
El dedo de Tomoe presionó más fuerte el gatillo.
"No hay mucho que una espada pueda hacer contra un arma, verdad?" Tomoe sonrió. "Di adiós."
El ruido de un disparo llenó el corredor.
Di adiós…
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Kaoru bajó la espada mientras sus ojos se abrían en shock.
El rostro de Tomoe palideció y siseó con dolor mientras soltaba el arma y sujetaba su mano ensangrentada.
"Hay algo más, mi querida Tomoe." Interrumpió una nueva voz. "Mientras que tú siempre usarás trucos sucios para protegerte, Kaoru siempre tendrá a alguien para protegerla."
Kaoru se giró levemente hacia la derecha y vio un femenino rostro desconocido y aún familiar, sosteniendo un arma en su mano derecha.
La alta mujer parecía estar en sus cuarenta, totalmente vestida de negro con su oscuro cabello recogido.
"Quién eres?" Siseó Tomoe peligrosamente.
La mujer rió suavemente.
"Deberías saber quién soy pero nunca fuiste capaz de encontrarme."
"Qué…?!" Tomoe se veía obviamente confundida.
La mujer se apoyó contra la fría y blanca pared del corredor, sonrió y miró a Kaoru.
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"En verdad no estoy de acuerdo con eso," comenzó el hombre mientras sacaba un cigarrillo. "Pero Hiko está dispuesto a hacer un trato contigo."
"Bueno, Hiko me conoce mejor que eso e igual tú, Saitou."
Saitou sonrió y exhaló algo de humo.
"Amargas palabras, Katsura. Has perdido tu objetividad. De una forma u otra, podrías no dejar con vida este edificio. Te sugiero que escuches con cuidado."
"No estoy interesado." Espetó Katsura mientras continuaba mirando las piezas de ajedrez, en frente de él.
"Y qué si digo que también se refiere a tu amada hija?"
"Mucho menos ella. Ni Hiko ni tú me convencerán."
"No?" preguntó Saitou, visiblemente divertido. "Entonces estás esperando que tu hija te saque de aquí?"
Katsura levantó su cabeza, por primera vez durante su conversación, para mirarlo, pero su rostro aún estaba inexpresivo.
"En el fondo conoces a Tomoe pero parece que temes reconocerlo, verdad?"
"Mide tus palabras, Saitou." Advirtió el hombre mientras volvía sus ojos al tablero.
"Entonces supongo que te decepcionará saber que tu hija está aquí y no está buscándote."
Los ojos de Katsura se abrieron levemente.
"En verdad no estoy de acuerdo con esto pero él está a cargo así que escúchame con cuidado Katsura, porque esta es tu única salida…"
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"Mi nombre es Sakura." Dijo la mujer finalmente mientras mantenía su arma apuntada hacia Tomoe.
Tomoe frunció sus ojos.
"Estás viva?!" Gritó Tomoe. "Imposible. Battousai mató a Sakura. Vi el reporte!"
La mujer rió suavemente.
"Bueno, siento decepcionarte pero estoy muy viva. Battousai falló."
Los ojos de Kaoru se abrieron en shock.
"Sakura…?" susurró Kaoru.
"Sí." Susurró la mujer tranquilamente.
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"Estás preocupado por ella." La voz de su madre no fue más que un susurro pero había escuchado perfectamente.
Él levantó sus cansados ojos para mirarla.
"Un poco." Confesó tomando una de sus pálidas y frías manos.
"Te gusta."
Yahiko suspiró.
"Ella es extraña…" El joven suspiró de nuevo.
"Es especial y puedo decir que la amas mucho."
"Madre…" comenzó Yahiko pero la mano de su madre cubrió su boca.
Su madre le indicó que hiciera silencio y prestara atención al ruido de afuera.
El ruido se hizo más fuerte y más cercano.
"Mamá…?" Susurró Yahiko con cuidado.
"Están aquí."
Yahiko se giró hacia la puerta.
"Los hombres de IACO de seguro!"
Su madre lo sujetó antes de que pudiera moverse.
"Lo dudo. Los hombres de Enishi…"
"Mamá…"
"Ahora escúchame Yahiko."
Yahiko se apesadumbró al notar la gravedad en la voz de su madre.
"Pero mamá…"
"Escucha." Insistió la mujer sosteniendo su cabeza entre sus manos. "Sin heroísmos. Cuando tengas la oportunidad, huye y no mires atrás."
"No mamá!"
"Me escuchaste?! Prométeme que lo harás! Prométemelo!"
"No mamá, no puedo…"
"Promételo!"
De repente la puerta se abrió y un grupo de cinco hombres enmascarados entraron en la habitación.
"La mujer y el niño. Los encontramos." Dijo uno de ellos.
"Qué hacemos?" Preguntó otro.
"Tenemos órdenes de eliminarlos." Terminó el primer hombre con una sonrisa mientras levantaba su arma.
Yahiko se levantó y se ubicó entre la cama de su madre y el grupo de hombres.
"No te atrevas!" Siseó el joven levantando sus puños.
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"Aoshi." La tranquila voz irrumpió sus pensamientos. "Ten cuidado."
"Lo haré Misao." Respondió Aoshi. "Necesito tus ojos de águila."
Eso le mereció una carcajada de Misao, muy perceptible a través de la radio.
"Enseguida líder 1." Respondió Misao en una voz seria. "Tengo acceso a las cámaras internas de seguridad además de unos juguetes adicionales que le pedí a Megumi poner en posición. Todos los sistemas funcionando."
"Bien. Posición ojos de águila?" Preguntó Aoshi mientras miraba alrededor y revisaba su grupo de 10 hombres.
"Megumi y Sano están en la sala de vigilancia. Saitou y Katsura están en el ala de detención. Soujiro está…" Enfatizó Misao mirando al hombre de cabello oscuro en las pantallas. "corriendo."
"A dónde?"
"Yo…" titubeó Misao.
"A dónde ojos de águila?"
"Creo que va tras Enishi…"
"Maldición." Maldijo Aoshi silenciosamente mientras revisaba su arma.
"También hay algo más…"
"Qué?"
"Hay tres mujeres cerca del pasillo oeste."
"Tres mujeres? Quiénes? Nuestras?"
"Una es Tomoe…" comenzó Misao. "La otra es… Oh Dios mío! Kaoru!" Exclamó Misao.
"Kaoru?! Está loca?! Pensé que le dijo quedarse!"
"Bueno…"
"Veamos qué podemos hacer. Ojo de águila, quién es la tercera mujer?"
"No lo sé."
"Ojo de águila…" comenzó Aoshi.
"En verdad líder 1, no la conozco y el programa de reconocimiento facial no puede encontrar una coincidencia!"
"Así que tenemos una mujer misteriosa… debe estar con Tomoe."
"Ah… En realidad… está apuntándole un arma a Tomoe."
Aoshi guardó silencio por unos segundos.
"Líder 1?"
"Sí?"
"Estás bien?"
Aoshi sacudió su cabeza para aclarar sus pensamientos.
Ella es…?
"Líder?" Insistió Misao. "Aoshi!"
"Cálmate." Comenzó Aoshi después de unos segundos. "Vamos a entrar. Mantente alerta."
Misao tomó un profundo respiro y logró controlar su voz.
"Sí Líder. Esperando más instrucciones."
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Yahiko estaba temeroso. Había estado tratando con gente mala por mucho tiempo pero ahora parecía que no había una salida posible de esto.
Su madre estaba débil e indefensa y él solo.
Luchó mucho para evitar este tipo de situación y mantener a salvo a su madre pero ahora…
Ahora…
Ahora estaba aquí, enfrentando a un grupo de peleadores élite y asesinos profesionales con no más que sus puños.
"Niño. Muévete." Ordenó uno de los hombres.
"No." Respondió Yahiko automáticamente, apenas pensando mientras daba un paso amenazador.
El hombre les apuntó el arma sonriendo.
"Muévete."
"No. Sobre mi cadáver." Respondió Yahiko con voz contenida.
"Ese no es un problema, niño." Los pulmones de Yahiko se detuvieron cuando vio al hombre presionar duro el gatillo.
En cualquier minuto… todo terminará…
La idea salió de algún lugar y sintió lágrimas amargas amenazando con caer. Aún era tan joven. No era justo terminar así.
Pero…
Su madre… Necesitaba proteger a su madre…
"Yahiko…" Llegó una débil voz desde la cama, obligándolo a girarse e ignorar los hombres por unos momentos.
"Mamá…" susurró con la voz quebrada mientras asimilaba la tristeza en los profundos ojos de su madre y el amarillento tono de su pálida piel. Su madre había sido una mujer hermosa pero había días en que no era capaz de reconocer más esos conocidos rasgos. "Mamá… No…"
Él trató de acercarse más a ella pero un agresivo agarre en su hombro lo detuvo. Su instinto despertó y se resistió al hombre en vano.
"Yahiko…" comenzó de nuevo su madre intentando elevar la parte superior de su cuerpo. Sus delgados brazos se movieron bajo las sábanas, dando la impresión de que era muy difícil para ella hacer semejante esfuerzo.
"Mujer…" comenzó el hombre con el arma. "Te sugiero que permanezcas exactamente donde estás. No representas una amenaza para nosotros así que vamos a terminar esto con el mínimo jaleo. Entendido?" El hombre presionó el cañón de su arma contra la frente del chico.
La madre de Yahiko bajó sus ojos y tomó un profundo respiro. Cuando levantó sus ojos, Yahiko encontró en ellos una pequeña chispa de esperanza.
Cómo podría…?
"Dile adiós a tu mamá, niño." Advirtió el hombre mientras halaba el gatillo.
El fuerte ruido de tres disparos hizo eco por la división médica.
Mamá!
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"Disparos Ojo de águila. Dónde?"
Misao estaba moviéndose por las imágenes tan rápido como podía hasta que encontró el origen.
"División Médica. La habitación de la Sra. Myoujin."
Aoshi y su equipo corrieron por los ensombrecidos corredores del complejo. Mientras se acercaban a la división médica, se detuvieron y Aoshi les indicó a sus hombres cómo proceder.
Esperemos que no sea demasiado tarde…
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Yahiko estaba en shock.
El ruido había sido demasiado y sus ojos no podían creer lo que había pasado…
Mamá…
Él sostuvo a su madre lo mejor que pudo. Aún estaba viva. Sus manos aún agarraban fuerte el arma pero estaba sangrando y había perdido su fuerza.
"Mamá…" Susurró Yahiko mirando a los tres hombres caídos, justo en la entrada de la pequeña habitación. Los mismos hombres a los que su madre había disparado momentos antes. La sorpresa había sido evidente en sus ojos mientras las mortales balas salían debajo de las sábanas. El resto del grupo había retrocedido, buscando refugio.
Su madre le había sonreído y guiñado un ojo. Pero aún no estaban a salvo.
Su madre pareció sentir el momento en que uno de los miembros del grupo apareció en la puerta y descargaba su arma.
Yahiko se congeló mientras su madre se lanzaba de la cama y caía sobre su pequeño cuerpo, escudándolo de las balas.
No!
Su madre siseó de dolor y supo que había sido herida.
Mamá!
El fuerte ruido se detuvo, el hombre desapareció de la puerta y al segundo siguiente estaba tratando de mover frenéticamente el cuerpo de su madre. Cuando logró girarla, gruñó de dolor.
"Mamá…" Susurró Yahiko lloroso. "Mamá…"
"Yahiko…" Su voz era tan débil. "Ya… hiko… ellos…" Ella perdió el aliento pero sus ojos se volvieron hacia la puerta, advirtiéndole a Yahiko que no estaba a salvo todavía.
La ira lo dominó. Lágrimas nublaban su visión. Cuidadosamente acostó a su madre y tomó el arma.
Podía escuchar a los hombres ubicándose para entrar de nuevo a la habitación.
Para terminar el trabajo…
Sus manos estaban temblando debido al desconocido peso del arma. Apuntó hacia la puerta y esperó.
Y esperó.
Podía escuchar el esperanzador ruido de su madre tratando de respirar.
"Vamos… Vamos…" Susurraba por lo bajo mientras sus brazos comenzaban a doler.
Podía ver sombras en el piso, sombras que se acercaban más.
"Vamos… Vamos…"
De repente otro hombre apareció y levantó su arma.
Ahora!
Yahiko apuntó su arma y estuvo a punto de presionar el gatillo cuando gritos estallaron afuera de la habitación y se escucharon armas.
El hombre en la puerta cayó sin vida, justo ante sus ojos.
Un silencioso grupo de hombres yacían por el corredor.
Yahiko se tensó otra vez.
Justo entonces, un hombre alto de oscuro cabello entró a la habitación… El joven buscó en su mente un nombre ya que era un rostro familiar…
Aoshi… creo…
"Niño… estás bien? Niño?"
Yahiko no pudo contener las lágrimas mientras bajaba el arma. Grandes y enguantadas manos tomaron el arma y se la lanzó a otro miembro de su grupo.
Yahiko se giró y alcanzó a su madre. Agarró las sábanas y trató de detener el sangrado de la herida en su abdomen.
Lágrimas caían libremente mientras su madre gruñía y abría sus ojos débilmente.
"Ya… hi… ko…"
"Aseguren el perímetro. H, encuentra al Doctor Gensai." Ordenó Aoshi mientras se giraba hacia sus hombres. "Prepárense para movernos."
Aoshi se acercó a Yahiko y su madre y se arrodilló. Removió sus guantes y revisó la herida.
Dolorosamente, Ayame abrió sus ojos. Dedos ensangrentados tocaron el rostro de Yahiko dejando manchas rojas. Luchaba por respirar.
"Hijo…"
"Mamá…"
"Yo… no… voy a… lograrlo…"
"Mamá… no trates de hablar… guarda…" Yahiko hablaba entre hipos.
"Se terminó… te… amo… sé… fuerte…"
Y los dedos ensangrentados cayeron de su rostro.
"Mamá! No! Mamá! Quédate conmigo! No me dejes!" Yahiko continuó gritando mientras abrazaba su cuerpo. "Mamá! Mamá!"
Mi Yahiko… Mi precioso y hermoso hijo… Lo siento… por dejarte…
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Nota de la autora: Estoy tan tan tan tan tan tan tan tan tan tan APENADA! Ha pasado mucho tiempo desde que actualicé! Por favor, perdónenme, pero mi vida ha sido muy caótica!
Esta historia siempre ha sido muy especial para mí, representa un giro en mi vida así que aunque he estado muy ocupada, El Otro Lado de la Luna no ha estado lejos de mi mente…
Ojalá pueda terminarla ahora… Ojalá!
Me disculpo por los errores que encontrarán…
Quiero agradecerles a todos mis reviewers y a las personas que han seguido mi historia aun después de tantos años! Ustedes molan!
Quiero agradecer por su apoyo y su paciencia!
Besos desde Portugal!
