Ultima actualización del año: 30/12/2018
Capítulo 27.
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Tiempo de amar.
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Los labios de dos amantes secretos se seguían encontrando una y otra vez, en ese momento sus mentes no estaban más que concentradas en conocer la boca del otro, ni siquiera el respirar adecuadamente pues muy apenas lo hacían entre los intermitentes besos que se daban.
Estando recostados en el pasto, el jorden sostenía fuertemente la delgada cintura de la vinter y se limitaba a acariciar únicamente esa zona, pero cuando la intensidad de los besos aumentó, su ser y en sí todo su cuerpo imploró por más, lentamente comenzó a deslizar su mano por debajo de la blusa de Heather, curioso por sentir aquello que en sí le parecía prohibido, aunque no tanto en ese momento, sin embargo su compañera pareció disentir en ese pensamiento pues al sentir su traviesa mano se separó abruptamente de él.
—Uh… Heather, perdón, perdón. —susurró el agitado Spinel, creyendo que se había propasado.
Heather no respondió. Evitó ver a su acompañante mientras se tocaba los labios, los cuales sentía palpitantes y algo le decía que también debían estar muy enrojecidos por el prolongado contacto que tuvo con el jorden.
—No, yo… lo siento. —Balbuceó. —No debí…lo siento, esto no…
Sacudió la cabeza confundida y molesta por no poder expresarse bien, pero todo era debido a la pena que sentía, en ese momento no podía dar explicaciones, así que optó por hacer lo que los vinter hacían mejor: escapar. Se puso rápidamente de pie y pretendió alejarse, pero Spinel no lo permitió y la tomó del brazo antes de que pudiera huir.
— Espera un momento Heather, ¡¿Qué haces?! ¿Qué acaso no sientes lo mismo que yo?
—¡Claro que sí! —Gruñó esta encarándolo. —Es sólo que…—
El jorden notó como su querida vinter fruncía el entrecejo, lo que generalmente hacía cuando estaba frustrada.
— ¿Tienes algún tipo de incertidumbre?, ¿Miedo? —trató de adivinar.
—Spinel… todos tenemos miedo, y no está demás ¡estamos en una guerra! pero…
— Pero ¿qué? ¿Qué te detiene?
—Soy una vinter…—respondió ella como si fuera lo más obvio.
— ¿Y eso qué? Yo soy un jorden…—Rio. — Ve a nuestros amigos, son de diferente raza y aun así se casaron, ¿Sigues siendo prejuiciosa?
—¡No! claro que no, eso es estúpido, pero, a lo que me refiero es que yo estoy acostumbrada a un estilo de vida muy diferente al tuyo, yo huyo, vuelo, no puedo quedarme quieta ni un momento en un solo lugar.
Spinel resopló comprendiendo a dónde iba el asunto; metió las manos en los bolsillos del pantalón y lo meditó seriamente; recapitulando cómo era su estilo de vida.
Él, como buen jorden, le gustaba vivir en un solo lugar lo más cerca de la tierra posible, no era nómada como los vinter, cosa que alguna vez le criticó a Heather, y más la comprendió pues el pedirle que se quedara con él sería como cortarle las alas a Windshear.
Mientras tanto Heather (también silenciosa) esperaba algún comentario o respuesta al mismo tiempo que se sentía como toda una egoísta al decirle aquello, cuando la verdad era que ella estaba dispuesta a estar con él bajo cualquier circunstancia, más su instinto le decía que no debía tener apegos sentimentales con nadie hasta que terminara la guerra, no quería sufrir.
—Heather, yo iría contigo a donde fuera, aunque tuviera que ponerle alas a Kaiser. —respondió Spinel después de su breve meditación.
La vinter sonrió ante aquel comentario sincero del jorden y pensó que lo mejor sería decirle la verdad a engañarlo piadosamente.
—Sé que lo harías Spinel, pero, siendo sincera el verdadero motivo por el cual aún no te puedo corresponder es porque me gustaría concentrarme en la guerra, ¿Crees… poder esperarme?
— ¿Por qué?
—No quiero estar como Hiccup y Astrid… que se angustian el uno o al otro al no verse en un minuto en una batalla, por mucho que digan que aceptan los riesgos.
— Ja…¿Y crees que rechazándome lo harás mejor que ellos? —Preguntó Spinel acercándose sutilmente hacía ella. —¿Crees poder serme indiferente?
Heather tragó saliva y se tensó con su cercanía, más aún cuando Spinel la tomó de las manos y acercó su rostro para besarla nuevamente, no se lo impidió, se dejó llevar por él al grado de llevar sus manos a su cuello para impulsar más ese apasionado beso.
Cuando las respuestas quedaron más que claras, se separaron tímidamente para verse de nuevo a los ojos, Heather sintiendo decepción hacia ella misma por no ser capaz de controlar aquellos sentimientos y en especial por no poder ignorarlos.
—Hagamos un trato. —susurró Spinel tomándola de la cintura. —Cuando la guerra termine y ambos salgamos librados, comenzaremos una relación…o mejor aún, tendrás que casarte conmigo.
A la vinter se le escapó una risita que no pudo reprimir, y abochornada el dio un empujoncito para separarse de él.
—¿Qué me dices linda?
Heather sonrió coquetamente.
—Está bien, acepto tu trato, si ganamos la guerra me casaré contigo. —Respondió regresando a su mismo porte de siempre.
—Vas a ver preciosa, que vamos a ganar. —prometió Spinel abrazándola y besando sus mejillas. —Pero en lo que eso pasa, ni creas que te salvarás, te robaré todos los besos que puedas.
—Si es que me dejo. —Se separó Heather de él con una sonrisita malvada, y lentamente le dio la espalda para encaminarse en dirección al palacio.
—¡Te dejarás preciosa! —gritó Spinel antes de que Heather se alejara más, esta en respuesta sólo se despidió con la mano sin siquiera verlo.
Eso había sido todo. El jorden suspiró como un tonto enamorado al tener al menos una promesa con ella, sin embargo, una fuerte brisa a su alrededor lo volvió a la realidad al igual que un extraño y quejumbroso ruido en los árboles.
—¿Qué fue eso? —le había parecido escuchar gritar a alguien.
Sin embargo, al no ver más que árboles frente a él, el jorden dedujo que había sido el viento por lo que ya no indagó más y también se retiró rumbo al palacio.
OOOOOoooooOOOOO
— ¡Tonta! Casi nos atrapan…—Regañó Toothless mientras tapaba la boca de la estática nadder.
Ambos dragones después de haber experimentado un beso humano continuaron observando las muestras de amor que se daban la vinter y el jorden, pero cuando se separaron se intrigaron puesto que parecía que estaban discutiendo.
De lo que alcanzaron a escuchar, supieron que la raíz del problema era el miedo y las inseguridades por parte de la vinter.
"Humanos, siempre se lo complican todo"
Gruñó Stormfly que de estar en su forma de dragón se arrancaría las escamas por la indecisión de la vinter, y tanto fue su frustración y ganas de intervenir, que por sus movimientos casi cae del árbol, siendo sujetada y silenciada por Toothless antes de que el jorden los descubriera.
—Lo siento, pero arggg… es que no comprendo, ¡¿Por qué lo hacen tan difícil?!
—Son humanos, ¿Qué esperabas? —Contestó Toothless como siempre.
—Ush… humanos complicados. —Resopló Stormfly molesta.
—Pero creo que se les quita lo complicado cuando se casan o al menos eso vi con mi hermano.
—No lo creo. —replicó la nadder cruzada de brazos. — A como son Hiccup y Astrid, no dudo que en la menor oportunidad se vayan a pelear por una tontería.
—Tienes razón. —Rio. —Pero lo viste, ¿No? Ahora son uno…
—Sí… ¿Cómo te sientes al respecto? Es decir…ahora que tú hermano está unido o enlazado a Astrid.
Toothless suspiró con una leve sonrisa.
—Me siento feliz… de hecho es lo único que he sentido desde la ceremonia y aumentó con…—Dudó en decir que le había gustado experimentar los besos humanos.
—¿Con? —incitó Stormfly a que continuara.
—Con algo…—se evadió. —Además hicimos una promesa.
— ¿Una promesa?
—Sí.
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Después de que se dio por empezado el banquete, los recién casados se dedicaron a dar sus respectivos agradecimientos a los invitados, momento que el furia nocturna aprovechó para comer a sus anchas, una vez que terminó observó que su hermano y nueva hermana conversaban, no sabía de qué, sólo alcanzó a ver que Astrid asentía y se retiraba en dirección a donde se encontraban la comida, mientras que su hermano, buscándolo con la mirada, lo saludó con la mano una vez que dio con él.
Ver a su hermano caminar hacía él, provocó un sentimiento en Toothless, uno que le decía que ya no sólo le correspondía cuidarlo sólo a él sino a la persona que él quería.
—Toothless… ¿Ya comiste? —Preguntó Hiccup una vez que llegó con él.
— ¿Qué si comí? Quisiera comer más pero ya no me cabe… en Noytrol sí que hay buenos peces.
Hiccup rio, esperaba una respuesta así por parte de su dragón.
—¿Y tú cómo estás?
—Feliz. —respondió el sonriente Hiccup. —Realmente me siento muy feliz, como nunca en muchos en años.
Toothless suspiró, sintiendo por él mismo esa felicidad.
—Ahora las cosas serán diferentes, ¿No es así?
—¿A qué te refieres? —preguntó el brann preocupado, pensando momentáneamente que su dragón pudiera sentirse apartado con su nuevo estado civil.
—No pongas esa cara, a lo que me refiero es que, ¿cómo decirlo?, Stormfly más o menos me contó acerca de lo que trata el matrimonio, además de recordar un poco el comportamiento de tus padres, que supongo pasará lo mismo contigo y con Astrid.
—Probablemente. —Rio Hiccup. —Pero quiero que sepas Toothless que tú siempre serás mi hermano, mi mejor amigo y mi compañero.
—Lo sé… no te puedes librar tan fácil de mí, además de que ustedes son tan tontos que me necesitan. —opinó el dragón dándole una palmada en el brazo.
Hiccup rio rodando los ojos, para luego regresar nuevamente a un porte más tranquilo.
—En la ceremonia dije que mi corazón le pertenecía a Astrid, pero mi poder siempre te pertenecerá a ti.
— ¡Wow!, entonces me quedé con la mejor parte. —Bromeó Toothless haciendo reír nuevamente a su hermano.
—Prometo protegerlos a ambos de ahora en adelante...
—Yo también te lo prometo, te cuidaré a ti y a Astrid y a los que más quieres, usaré precisamente tu poder para eso, hermano.
Conmovido por aquella promesa, Hiccup sonrió y se acercó al furia nocturna para darle un apretado abrazó fraternal, este lo estrechó con la misma fuerza y convicción de que no importaba lo que pasara, cumplirían esa promesa a como diera lugar.
—¡Pero que lindos!
Se separaron al escuchar al burlón de Tuffnut, que junto con los demás varones acudieron con el recién casado para seguirlo acosando con el tema de la charla; sin embargo, a pesar de los ruegos de estos Hiccup no habló, y se dio por salvado cuando Phelma salió del palacio para decir a todos que oficialmente la fiesta se había terminado.
Los chicos rendidos de no haberle podido sacar nada a su amigo, se retiraron a sus respectivos lugares de descanso, mientras que Hiccup, buscó a su esposa con la mirada, pero ni ella ni las chicas estaban.
—Su esposa lo espera en su habitación. —le avisó Phelma y de paso le dijo cómo llegar a esta.
Toothless sólo alcanzó a ver como Hiccup agradecía entre balbuceos, realmente lo veía nervioso. Cuando la regordeta mujer se retiró, se volvió hacia él.
—Eh… Toothless.
—Sí, lo sé. ¡Ve!, Stormfly me dijo que se van a aparear, que te diviertas. —deseó el burlón dragón
Hiccup de la vergüenza enrojeció, tanto, que casi salía humo de sus orejas.
— ¡Toothless! Como eres…—Reclamó queriéndole darle unos coscorrones, pero antes de que pudiera hacerlo, el dragón humano lo esquivó.
—Sí, sí, anda ya no pierdas el tiempo. Yo iré con Stormfly… por ahí.
—Como tú digas, que te diviertas también. —se despidió el brann, notando la peculiar y extraña amistad que tenía su dragón con la nadder.
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—Que linda promesa. Yo también prometo que haré lo posible por cuidarlos a los tres. —comentó la nadder al escuchar el final de la historia del dragón.
—Si como no… qué nos vas a estar cuidado. —se burló el furia nocturna.
—Ushh… ¡eres un idiota! —gruñó Stormfly molesta empujándolo con rudeza.
Por la fuerza que había utilizado, Toothless terminó cayendo de espalda en el suelo.
—¡Oye! ¡qué loca estás!
—¡Y tú eres un tonto! —le gritó la refunfuñona dragona antes de irse en dirección al palacio.
—Yo y mi bocota, bien hecho Toothless. —Se quejó sobando su cabeza; sin embargo, cuando vio que estaba solo, posó sus dedos sobre sus labios, que inesperadamente convocó el recuerdo de haber tenido los labios de la nadder junto con los de él, un experiencia totalmente nueva e increíble.
OOOOOoooooOOOOO
Más tarde, esa noche.
Una pareja corría a tientas por los pocos iluminados pasillos del palacio del cristal, ambos tratando de reprimir las risitas cómplices, puesto que el mínimo ruido provocaría un eco por todos lados; sin embargo, la risa era difícil de contener y a uno de ellos se le salió una carcajada que hizo un tremendo eco a su alrededor.
— ¡Cállate Hiccup!
Cubrió Astrid la boca a su esposo que amenazaba en estallar en carcajadas, sin embargo, era contagioso verlo así, ella misma luchaba con todas sus fuerzas para comprimir la risa en su interior, algo que simplemente la hacía temblar y entumecerse, y que al no soportarlo más también lanzó una carcajada al aire, pues los recuerdos de lo pasado unos minutos atrás era difícil de olvidar.
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Saliendo de los territorios del lago donde se entregaron por primera vez; Astrid y Hiccup emprendieron una carrera rumbo al palacio.
Tomados de la mano, Astrid jalaba con fuerza a Hiccup, que temeroso por no poder ver siquiera por donde pisaba le pedía a su esposa ir más lento.
—Astrid, más lento… déjame al menos encender algo de fuego.
—No pasa nada, tú confía en mí, conozco este lugar como la palma de mi mano.
Hiccup resopló con cansancio, discutir con ella era una perdida de tiempo, así que confió en ella, a pesar de sentir que sus piernas se enredaban en la tierra o que se golpeaba con cuanta rama se le atravesara, mientras que Astrid andaba como si nada.
—Ya mero llegamos, por aquí. —jaló Astrid con más fuerza.
Sin embargo, un paso en falso por parte de Hiccup dejó a su prótesis atorada en un matorral y por la fuerza que le aplicaba su esposa terminó cayendo de panzazo en la tierra. Astrid al verlo boca abajo, no pudo evitar soltar una carcajada que espantó a muchos animalitos del bosque, más cuando Hiccup se volteó y refunfuñonamente se desenredó del matorral perdiendo su prótesis entre las ramas.
—Cállate Astrid, y ayúdame a buscarla. —Pidió Hiccup refunfuñando.
—Ay, que enojón eres. —se siguió burlando está acercándose a los matorrales para buscar la pierna falsa de su esposo. —Alúmbrame por lo menos.
El brann, sentado en el piso, creó una flama en la palma mano lo que ayudó a iluminar un poco a su alrededor; Astrid entonces buscó la prótesis entre las ramas de los matorrales por donde habían cruzado, cuando la encontró la estiró para sacarla, pero se encontró con que se había aferrado con las ramas, así que la estiró bruscamente hasta zafarla, pero por la fuerza utilizada cayó de espaldas, Hiccup al ver esto estalló en carcajadas.
—¡Cállate! —Imitó la refunfuñona Astrid y le aventó la prótesis.
—Es un castigo mi lady…por burlarte de mí.
Astrid hizo un puchero, pero de inmediato rio con él, y así continuaron hasta llegar al palacio donde supuestamente guardarían silencio, pero no lográndolo del todo.
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Llegando a la habitación que ahora compartirían, ambos suspiraron dando por terminado el juego de las risitas discretas; con una sonrisa nerviosa Astrid abrió la puerta y entró siendo seguida por Hiccup, este por los nervios que había sentido horas atrás no había podido apreciar la grandeza de la habitación, extrañamente la sintió tanto de Astrid como de él, pues en medio de la habitación estaba el lecho que por lo pronto compartirían y se veía muy cómoda a comparación de las ásperas camas de Berk.
—Iré a cambiarme de ropa. —Avisó Astrid entrando a otra pequeña habitación continua. —Veré si Phelma dejó algo para ti.
Hiccup agradeció sus atenciones, aunque siendo sincero con él mismo, deseaba repetir con su esposa lo que había pasado en el lago, el problema es que podría quemarla, si algo más se daba esa noche, tendría que forzosamente ser neutralizado.
Se avergonzó de tan solo recapacitar lo ansioso que se encontraba por hacer el amor con su esposa de nuevo, así que para tranquilizarse, empezó a curiosear por la alegre habitación (a su parecer) ya que esta era de color verde claro con ligeros toques amarillos, lo colores perfectos para iluminarla y con la luz de energía que había en el techo todo quedó iluminado como si fuera de día, Astrid le había explicado que a su llegada no había energía pero que lo solucionó utilizando la piedra de la neutralidad, al menos para abastecer al palacio.
Siguiendo curioseando la habitación, vio un mueble alto con cajones, en la que había algunos marcos con pinturas, desde donde estaba pudo apreciar que eran del pegaso, apenas se acercaría para verlas con detenimiento, cuando escuchó que su esposa lo llamó.
—Mira Hiccup, encontré esto para ti. —se acercó Astrid con unas prendas de color negro que Phelma había dejado para él.
Sin embargo, Hiccup no les prestó atención a las prendas pues quedó embelesado al ver a su lady con sólo una delgada bata blanca cubriéndola, que fácilmente le podía quitar con sólo aflojar el listón que lo sostenía por el centro de su cintura.
Totalmente embobado, tomó las prendas que Astrid le mostraba para sólo dejarla de lado, para después besar a su esposa con la misma intensidad con la que lo había hecho en el lago. Astrid, teniendo el mismo deseo que él, se dejó guiar por él hacia la cama donde ambos se dejaron caer.
Para tener una posición más cómoda, Astrid se movió hasta el centro del lecho y Hiccup la siguió para ponerse encima de ella, sólo apoyándose de sus brazos para no dejar caer por completo su peso, y la siguió besando.
— ¿Otra vez quieres hacerlo? —Preguntó la neutral con coquetería, disfrutando de los tiernos y acalorados besos de su marido.
—Sí. —Susurró Hiccup de una forma que a Astrid le pareció excitante, más cuando su marido pasó de sus labios a su cuello.
— Oh… ¿Qué había con respecto a lo de "A nadie le gustan tus atributos"? —recordó entre risitas y suspiros.
—A nadie le gustan. —Se incorporó Hiccup con un semblante molesto.
Astrid frunció el entrecejo haciendo un puchero.
—Sólo a mí me pueden gustar. —aclaró él con una sonrisa.
Astrid sonrió con su comentario y lo tomó de las mejillas para regresarlo a sus labios, Hiccup la besó una y otra vez y bajó nuevamente a su cuello, queriendo cada vez bajar más y más, mientras que Astrid reía y se tensaba ante semejantes caricias llenas de pasión, deseo y amor.
Sin embargo, cuando sus caricias se tornaron más apasionadas, Astrid sintió cómo el calor corporal de su esposo aumentaba, tanto, que pronto podrían quemarla, fue justo en ese momento en el que él mismo decidió separarse de ella y se sentó de rodillas en la cama tratando de controlar el calor que se expandía por todo su cuerpo.
—Lo siento, lo siento te puedo quemar. —dijo el abrumado y avergonzado Hiccup, pues estaba arruinando el momento.
—Descuida, no pasó nada. —se reincorporó Astrid en la cama, tomando entre su mano la piedra que había permanecido todo aquel tiempo colgando de su cuello y que optó por utilizar ya que ella deseaba entregarse una o más veces al hombre que amaba.
El cabizbajo Hiccup de inmediato sintió que su cuerpo tomaba una temperatura más normal y rápidamente se volvió hacia Astrid viendo que tenía la piedra entre su mano y que al igual que él, deseaba estar nuevamente con él.
Astrid para motivarlo a reanudar lo pausado, se acomodó en la cama de manera provocadora, dejó que su cabello ya suelto se esparciera por almohada después, dobló una de sus piernas la cual dejó de ser cubierta por la bata blanca dejando lo de adentro a la imaginación, Hiccup ahora que lo pensaba, aunque se hubieran entregado en el lago no pudo apreciarla como se debía y ahora la veía en total plenitud, perfectamente iluminada gracias a luz de la habitación.
Motivado por el esplendor de su esposa, Hiccup empezó a besarla desde su pie derecho dando besos a lo largo de toda su pierna, ganándose algunos suspiros por parte de ella, así siguió hasta llegar al nudo de la bata, el obstáculo que impedía que la viera con más plenitud.
Ansiosamente, llevó sus manos al nudo de la prenda y lo desató con facilidad, dejando expuesta la lencería blanca que su lady utilizaba, un pequeño corsé que cubría sus pechos y más abajo una braga que parecía un pequeño pantaloncillo. Hiccup estaba encantado con lo veía.
Por parte de Astrid, se sonrojó al quedar expuesta nuevamente ante su marido, a pesar de haber estado ya juntos sabía que no se habían apreciado como se debía y ver como Hiccup la admiraba hizo que el pudor llegara de nuevo a ella.
—Eres hermosa Astrid. —Suspiró Hiccup como un loco enamorado y se lanzó a los labios.
Astrid correspondió a sus afectos entre suspiros sintiendo como su esposo pasaba sus manos por encima de su lencería, para después sentir como lentamente las comenzaba a retirar de su cuerpo, conforme iba perdiendo cada prenda se sentía como si se derritiera, más cuando ya sin prenda alguna Hiccup la tocó y la besó con mucha más pasión, pero quería igualdad, así que exigió que él estuviera en las misma condiciones y se apresuró para quitarle también sus prendas.
Estando en las mismas condiciones, y conocer lo que no habían podido conocer en el lago, los recién casados se detuvieron por un momento para poder apreciar por último sus rostros. Estando debajo de él, la sonriente Astrid acarició la mejilla de su marido, Hiccup en respuesta le sonrió e imitó su gesto, después la besó para finalmente continuar con lo que ambos deseaban.
Astrid se abrazó fuertemente a él, cuando Hiccup nuevamente se unió a ella, cuando ambos nuevamente se volvieron uno solo.
Conforme ambos comenzaron a moverse los gemidos y suspiros no se hicieron esperar, Hiccup la besaba con afán en los labios y cuello, mientras que sus ásperas manos de herrero acariciaban desde la longitud de sus blancas piernas hasta llegar a las cumbres de sus pechos, mientras que Astrid no se quedaba atrás pues lo acariciaba tiernamente por toda la espalda hasta su bien moldeado trasero, para después volver a subir hasta su cabello, ya con más confianza en lo que hacían, se giraron en la cama, dándole a la neutral la oportunidad de tener el control sobre él, Astrid aprovechó su nueva posición para besar los labios, el cuello y pecho de su marido, agradecía que fuera lampiño, para poder deleitarse mejor con su cuerpo; mientras que Hiccup se deleitó con los roces que el cabello rubio de su esposa le provocaba y aprovechó para acariciar toda la longitud de su espalda y parte baja.
Sin saber cómo pasó, el tiempo pasó desapercibido para ellos y terminaron enredados entre las sabanas de la suave cama que fue testigo de cada movimiento, caricia y palabras de amor que se profesaron.
Quedando de nuevo en la posición inicial se tomaron fuertemente de las manos para culminar con la consumación, un último movimiento que hizo a ambos dar un pequeño grito de placer y que los dejó más que satisfechos.
Habiendo terminado, el agotado Hiccup se dejó caer cansado encima de su amada, ocultando su rostro entre el hueco del cuello de Astrid y la cama, trataba de recuperar la respiración al igual que su esposa, quien respiraba por la boca tratando de retener el aire y que se abrazó a su sudoroso esposo y acarició con suavidad su espalda y cabello para calmarlo.
Hiccup se reincorporó como pudo para darle a su esposa espacio para respirar, después de algunos revoltosos movimientos se desenredó tanto de ella como de las sabanas, mismas con la que la cubrió y se cubrió para descansar.
—¡Wow! Ahora entiendo porque dicen que la segunda vez es la mejor. —Bromeó el brann acostándose de lado para poder verla.
— ¿No… te gustó la primera? —preguntó la sonrojada Astrid posicionándose de la misma manera.
—Por supuesto, fue muy especial, aunque… admitámoslo, estábamos demasiado nerviosos, o al menos yo… de sólo pensar que podría lastimarte o quemarte…
—Pero no lo hiciste. —Interrumpió Astrid acariciando los cabellos del flequillo que se habían quedado pegados en su frente. —Tú nunca me harías daño.
Hiccup sonrió, a pesar de saber que la primera vez que se unieron ella si se había quejado un poco por el dolor, pero supuso que lo negaba para no incomodarlo.
—Te amo tanto.
La volvió a besar en los labios para demostrárselo, luego bajó por su cuello y empezó a besar por encima de las sabanas más cada vez más abajo hasta llegar a su vientre donde le empezó a hacer cosquillas.
—Hiccup, ¡basta! —pidió Astrid entre risitas.
Para evitar que siguiera con las cosquillas le dio la espalda en un intento de protegerse, pero el brann siguió con su labor empezando besar desde la parte alta de su espalda siguiendo el camino de su columna, sin embargo, se detuvo en cierto punto y dejó de besarla para observar aquello que sólo habían sentido entre sus caricias pero que no había observado con detalle desde aquel día.
— ¿Qué pasa? —Preguntó Astrid al ya no sentir los labios de su esposo.
—Tu cicatriz. —delineó Hiccup con sus dedos la delgada cicatriz que le había quedado debido al ataque del vann y a la sutura que le practicó.
De nuevo la nostalgia se apoderó de los dos, ciertamente para Astrid esa cicatriz era la representación de lo que podía ser uno de los peores días de su vida, pues perdió a su compañero, un amigo, pero ganó a su esposo en el proceso.
Mientras tanto, Hiccup siguió acariciando aquella cicatriz logrando estremecer a su lady, recordó su antiguo comportamiento hacia su ahora esposa y se reprochó haberla tratado como lo hizo, le dio un pequeño beso en la marca, y siguió observando su espalda para buscar más detalles, encontrándose con uno que otros lunares y cicatrices, mientras que en sus brazos había unas cicatrices a penas perceptibles, pero habían sido heridas que resultaron de su duelo.
En ese momento, Astrid se giró para poder observarlo de la misma forma, durante la consumación de su amor las había sentido pero ahora las apreciaba, diversas cicatrices en su marido tanto en su pecho como en hombros y al juzgar por las caricias que le había dado, sabía que tenía otras cicatrices en la espalda, sin embargo la que le llamó más la atención desde que lo conoció fue aquella que tenía debajo de la barbilla, ahora sí con todas las atribuciones que tenía se la acarició.
—Esa me la hizo Brinca nubes, el dragón de mi mamá. —Explicó Hiccup. —Solía cuidarme cuando era bebé.
—Ya veo. —susurró Astrid siguiendo con las caricias en toda la barbilla de su esposo, donde observó cada detalle, cada peca como si quisiera memorizarlos.
Hiccup tomó la mano con la que hacía aquella labor y le besó la palma, al observarla con detenimiento notó una pequeña quemadura en el centro.
— ¿Qué es esto?
— ¡Ah! Bueno…—Astrid cerró la mano para evitar que viera la quemadura. —Se me quedó esta marca, cuando tuvimos que engañar al guardia ese. ¿Recuerdas?
—Dijiste que no te había lastimado…
—Es una pequeña quemadura Hiccup, no te preocupes.
Hiccup bufó para sus adentros sintiendo culpa, pero cuando Astrid acarició su mejilla sintió una sensación de confort, y queriendo tener más de eso, recostó su cabeza en su pecho para poder sentir su corazón.
—Increíble, tienes un fantástico palpitar. —Apreció al sentir los fuertes latidos de su corazón.
Astrid quien acariciaba su cabello, apretó unos mechones entre sus manos, pensando en que era el momento de decirle la verdad.
— Hiccup/Astrid. —Hablaron al mismo tiempo y rieron ante su torpeza.
—Tu primero. —Cedió la neutral sin dejar de acariciar su cabello.
—Sólo pensaba que… no dejaré que nadie te lastime otra vez, ni Fogo, ni ese tipo vann Nero.
— ¡Ay! Hiccup. —Resopló Astrid jalándole el cabello. —No los metas en nuestra cama.
—¡Ay! Esa no es mi intención. —Se quejó Hiccup por el estirón. —A lo que me refiero, es que no dejaré que nadie te haga daño, yo… soy capaz de morir por ti.
Al escucharlo a Astrid le retumbó el corazón, tanto que el mismísimo Hiccup lo sintió.
— ¿Qué tienes? —Preguntó Hiccup pues Astrid comenzó a moverse pues deseaba reincorporarse.
Astrid se sentó en la cama con el ceño fruncido, estaba molesta, pues después de los votos que hicieron y haber decidido seguir juntos hasta el final, todo parecía indicar que Hiccup estaba en un plan diferente al de ella, consideró que si su esposo pensaba de esa manera era mejor no revelarle aun su secreto, lo pondría paranoico de seguro y era hasta capaz de encerrarla para tenerla a salvo.
—Astrid, respóndeme ¿qué pasa? —volvió a preguntar Hiccup al verla silenciosa y claramente enojada.
—No digas eso, no digas que vas a morir por mí. —Regañó Astrid realmente molesta. — Acordamos que pelearíamos juntos, ¡Hasta el final! Así que no me digas eso.
—Pues es lo que siento, Astrid no puedes enojarte por eso.
La neutral negaba con la cabeza no creyendo la sarta de tonterías que decía su esposo.
—Astrid, compréndeme. —besó Hiccup su hombro. —Me moriría si te pasa algo.
—¡Lo mismo me pasaría contigo! por eso debemos seguir adelante… cuidarnos entre los dos, junto con Toothless, Stormfly y los demás, somos más que un equipo, ¡somos una familia!
—Cuidarnos…—Suspiró Hiccup recordando que había olvidado decirle algo a su esposa. —Se lo prometí a tu pegaso.
Pronto obtuvo la atención de esta con la sola mención de su compañero.
— ¿Cómo dices?
—Bueno, creo que era Danger, fue cuando Fogo nos arrojó a los rápidos y llegamos al bosque, tú te habías desmayado y yo estaba a punto de hacerlo y…de repente se aparece ese pegaso blanco indicándome el camino hacia una cueva, me dijo que era el último mensaje de lo que alguna vez fue un pegaso.
— ¿Un mensaje?, ¿Qué te dijo?
—Que te cuidara.
A Astrid se le retorcieron más las entrañas al escuchar ese simple mensaje con un valor tan significativo para ella, nostálgica se volvió a recostar en la cama mientras que Hiccup siguió sentado.
—Lo siento, debí decírtelo desde antes, pero con tanto problema lo olvidé…perdón.
—No te preocupes. —respondió Astrid con una leve sonrisa—Gracias por decírmelo, ven aquí…—lo invitó a acostarse nuevamente con ella.
Hiccup sonrió y se acurrucó más entre el pecho de su esposa y cerró los ojos, estaba agotado más no quería dormir.
— ¿Qué era lo que me querías decir?
Astrid se sobresaltó un poco y volvió a estirarle el cabello.
—Sólo que… ¿Cómo le haremos en el futuro?, ¿Cómo manejaremos lo nuestro con Noytrol y Berk?
—Al ser mi esposa automáticamente pasas a ser jefa de Berk. —respondió orgulloso.
—Supongo que tú también eres en automático príncipe de Noytrol, "babe".
— ¿Babe?
—Sí, ese será tu apodo. — Respondió riendo, mientras seguía acariciándole el cabello. —Sólo cuando estemos tú y yo solos.
—Me gusta…más que fogata andante, pero hablando de lo otro…no me gusta cómo suena lo de príncipe.
— ¿Verdad que no? —Concordó Astrid. —Pero sólo sería hasta que me corone como reina, se supone que lo haría una vez que terminara con nuestros conflictos, pero, ya sabes… sucedió lo que sucedió, ahora ya ni reino hay, la verdad no sé si me deba adjudicar alguna clase de titulo…
—Eres reina por herencia Astrid, y Noytrol va a recuperar de nuevo su esplendor, tienes que tener fe en ello.
Astrid asintió con una leve sonrisa y siguió acariciando su cabello.
—Pero también quiero que sepas que mis planes a futuro después de la guerra siguen siendo en viajar por todo Himmelen y tú dijiste que me acompañarías
—Por supuesto… pero ¿Crees que sea posible?
Hiccup lo meditó, claro que sería difícil, pero sabía que encontrarían una manera de poder atender a los dos reinos e incluso tratar de mantener la paz entre todo Himmelen.
—Todo es posible. —Susurró. —También, tal vez más adelante…—Se puso rojo y se abrazó más a su lady.
—¿Más adelante? —incitó Astrid a que continuara.
— No sé… tener hijos. —susurró precavidamente.
Al escucharlo Astrid le estiró el cabello, tanto, que casi se lo arrancaba, Hiccup se quejó silenciosamente más no le dijo nada, pues estaba muy nervioso por la respuesta que fuera a darle.
Mientras tanto, Astrid recordó la plática que había tenido con las chicas y lo que le hizo Phelma beber para no caer en esa situación.
—Ah, Hiccup debo decirte algo de eso…
—¿Sí? —susurró este nervioso.
—Verás, antes de… ya sabes, Phelma y Camicazi me aconsejaron sobre pues ya sabes…
—Está bien…
—Me hablaron sobre las probabilidades de quedar embarazada a partir de que tú y yo, pues… consumáramos el matrimonio.
—Entiendo.
—Pero, también me advirtieron que no era lo más adecuado que pues… ¡Pues que eso pasara! Tú sabes, estamos en una guerra, y la verdad es que estuve de acuerdo con ellas, lo menos que quisiera es traer a un hijo a un mundo donde no puede vivir sin temor a ser discriminado o asesinado por un bando enemigo.
—Tranquila Astrid. Lo entiendo. —suspiró Hiccup detectando a donde iba el asunto.
—Así que Phelma me hizo beber algo, me dijo que era para evitar los embarazos, por lo que… bueno, Hiccup, lo siento yo…
—Astrid, Astrid… calma. —se reincorporó Hiccup para observarla. —Entiendo a la perfección lo que quieres decirme, lo entiendo, y estoy de acuerdo con tu decisión, a mi tampoco me gustaría traer al mundo a un pequeño en medio de una guerra.
Astrid sonrió, había pensado que Hiccup se enojaría, pero había sido todo lo contrario.
—Gracias, y quiero que sepas que en futuro si me gustaría tener un hijo o dos contigo.
El sonriente brann se recostó de nuevo en su pecho.
—Sí, un hijo igualito a ti, me pregunto ¿si serán neutrales o brann?. —bostezó Hiccup tratando de no dejarse vencer por el sueño, pero el masaje que le daba su esposa y la suave cama en la que estaba lo hacía cada vez más difícil.
—Ya lo sabremos cuando pase, por el momento descansa, no has estado durmiendo bien últimamente.
—No, aun puedo. —bostezó el brann rindiéndose más ante el sueño
Astrid rio al ver tal comportamiento infantil de un niño que no quiere obedecer a sus padres, así que apagó la luz de la habitación con un botón cerca de la cama, acomodó a Hiccup en su pecho para que estuviera cómodo y lo siguió acariciando hasta que se durmió, después ella lo acompañó.
.
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Al día siguiente.
Hiccup descansaba plácidamente, no quería abrir los ojos a pesar de haber escuchado que en el exterior aparentemente alguien ya había empezado con sus actividades, pero, esa cama y Astrid eran lo más suave que su cuerpo había sentido en todo lo que llevaba de vida, se aferró fuertemente a Astrid sintiéndola un poco floja, demasiado a su parecer así que abrió los ojos esperando encontrarla entre sus brazos pero con lo que se topó era que estaba abrazando fuertemente una almohada, sintiéndose torpe por la confusión se dejó caer en ella hundiendo todo su rostro.
—Buen día. —Escuchó de repente a unos metros de él.
Era Astrid quien ya cambiada con prendas típicas de Noytrol se peinaba el cabello frente aun tocador
— ¿Dormiste bien?
—Mejor que nunca. —Respondió adormilado y se dedicó a mirar a su esposa mientras se peinaba.
— ¿Cómo debo llevar ahora el cabello? —Preguntó esta mientras alzaba su cabello en un intento de ver como se vería con una coleta.
Hiccup se enterneció, al ver que tan dispuesta estaba Astrid para respetar sus costumbres.
—Generalmente debe ir más ajustado ya sea en varias trenzas o en una cebolla, en Berk eso significa que ya estás ocupada, pero… tú puedes peinarte como quieras, o llevar tu cabello suelto si así tú lo quieres… por mi parte no hay problema.
Vio por el reflejo del espejo que Astrid sonrió y a pesar de lo que dijo, terminó haciéndose una cebolla, dejándose sólo su típico flequillo, mientras que él seguía tirado en la cama sin la intención de levantarse.
—Sigue descansando, estaré en la cocina. —le dio Astrid un beso en la mejilla antes de dejarlo solo en la habitación.
El brann entonces se estiró a sus anchas en la cama, pero definitivamente le gustaba más si la compartía así que se abrazó de nuevo a la almohada.
OOOOooooOOOO
Astrid caminó por los largos pasillos del palacio rumbo a la cocina, aun estaba ensoñada, los recuerdos de la apasionada noche que había tenido los tenía aún muy presentes en su mente, algo que provocaba que le sonreía a la nada, y se sentía tonta por ello.
—Oh mira, es Astrid…—escuchó de repente.
La neutral vio que eran Heather y Stormfly, quienes, al verla, actuaron de forma extraña, lucían nerviosas.
—Hola, buen día… ¿Qué les pasa?
—Nada, nada… nos acabamos de encontrar. —respondió Heather nerviosa.
—Sí, apenas le preguntaba cómo había pasado la noche. —contó la nadder.
—Y lo mismo le pregunté yo a ella y… ¿y cómo te fue a ti? —cambió Heather de tema. —¡Cuenta, cuenta!
Astrid se sonrojó y sonrió.
—Sólo puedo decirles que…
La nadder y la vinter estaban expectantes, mientras que Astrid suspiró sin dejar de sonreír.
—Ya lo sabrán cuando les pase. —les guiñó el ojo y las evadió para seguir su camino.
—Oh, Astrid… no es justo. —reclamó Heather siguiéndola.
—Lo siento Heather… pero las damas tampoco tienen memoria.
—¡Está bien!, ya entendí. —refunfuñó esta rodando los ojos.
—Oh, yo no…—respondió la nadder.
—No seas curiosa Stormfly. —advirtió Astrid con una risita. —Mejor acompáñame a la cocina.
Viendo que su amiga no hablaría de su noche de bodas, las chicas la siguieron de cerca para cuestionarla que era lo que tramaba en la cocina, si este no era su fuerte, sin embargo, al llegar a la puerta de esta se detuvieron en seco al escuchar unos murmureos dentro.
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—No puedo creer que la princesa se haya casado… y con un brann. —dijo el apático Augusto.
—Yo estoy igual que tú, pero la princesa parecer ser feliz con él, aunque una parte de mi estaba ilusionada con que ella contrajera nupcias con Nero, es decir, ¡Casi los comprometían! Lamentablemente, la princesa dijo que él nos traicionó.
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Desde afuera de la cocina, Astrid escuchaba todo lo que decían, y no creyó lo que acaba de escuchar ¿La iban a comprometer con Nero?, Heather y Stormfly quedaron igual de impresionadas.
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—Traicionarnos… pero ¿Cómo mujer?
En ese momento Astrid irrumpió en la cocina viéndolos de manera seria a ambos.
—Mató a mi compañero y resultó ser un vann que buscaba vengarse por la muerte de su padre.
Ambos neutrales se asustaron al escuchar a la princesa, y agacharon sus cabezas pensando que habían sido imprudentes con sus comentarios.
—No estoy enojada con ustedes. —Aclaró de inmediato. —Sólo les pido por favor se guarden sus comentarios de Nero, en especial frente a mi esposo, por lo sucedido… no lo tolera, ni yo tampoco.
—Comprendemos princesa, no se preocupemos, no hablaremos más de él. —prometió Phelma dando una reverencia.
—Llámenme Astrid, por favor.
—Astrid. —repitió Augusto dudoso y también hizo una reverencia.
— Oh… princesa, es decir, Astrid… ¿Tienen hambre? —preguntó al ver a la chica vinter y dragona que no se habían atrevido a entrar. —Les puedo preparar algo.
—De hecho, vine…—Interrumpió Astrid apenada. — ¿Tendremos ingredientes para algodón de azúcar?
— ¿Algodón de azúcar? —preguntaron Heather y Stormfly entrando en la cocina.
—Sí, es un dulce, quiero que todos lo prueben.
—Creo que sí tenemos los ingredientes y los utensilios para hacerlo, ¿Desea que prepare? —Preguntó Phelma—También tenemos ingredientes para otros platillos típicos de Noytrol, con gusto puedo prepararlos.
—Te lo agradecería mucho Phelma, permíteme también ayudarte. —Respondió Astrid con una sonrisa y luego vio a sus compañeras. —Quiero que todos lo prueben.
Heather y Stormfly asintieron gustosas y curiosas por probar ese "Algodón de azúcar" y demás comida típica de Noytrol.
OOOOOOooOOOO
Las horas habían pasado y Hiccup aún seguía dormido, y hubiera permanecido así de no ser por unos suaves y exquisitos labios que sintió sobre su mejilla.
—Hola preciosa… —saludó adormilado.
—Buenas tardes flojito. — se burló Astrid. —Tienes que alistarte. Te espero en la cocina con una sorpresa.
¿Una sorpresa?
El perezoso brann se levantó con pesadez, apenas preguntaría qué era tal sorpresa, pero Astrid se le escapó antes de que pudiera interrogarla, así que no le quedó de otra más que levantarse para después asearse y cambiarse con las prendas que le habían dado.
Saliendo de la habitación caminó rumbo a la cocina, siguiendo las instrucciones que le dio su lady, al entrar se encontró con todos sus amigos presentes o la mayoría, todos deleitándose con una extraña y esponjosa cosa de diferentes colores.
Vio que incluso Toothless devoraba aquella cosa extasiado, mucho más al ver sus ojos dilatados por el sabor.
—¡Hiccup, tienes que probar estas cosas! —le gritó su emocionado dragón. —Quiero más…—Pidió como niño chiquito a la gorda mujer.
—Es algodón de azúcar. —le mostró Astrid llevándole uno de color azul. —Pruébalo.
Hiccup tomó un poco entre sus manos, y analizó la suave textura que tenía.
—Anda, no lo prepare yo, si es lo que te preocupa. —dijo con una risita.
—Que graciosa.
—Si, como sea… abre la boca. ¡ah! —pidió Astrid acercándole una porción a su boca.
Sintiéndose consentido de cierta forma, el brann abrió la boca para comer el trozo que su esposa le ofrecía, y quedó fascinado, y poco a poco comenzó a comerse el resto, así como otros bocadillos que su esposa muy cariñosamente le ofrecía.
— Cielos… ¡¿Por qué no hay de estas cosas en ciudad Topacio?! —se preguntó el feliz Fishlegs
—Creo que este dulce es un motivo más para querer comerciar en un futuro con Noytrol, ¿No lo crees Eret? —Preguntó Camicazi fascinada con el dulce.
El mencionado que compartía uno de los dulces con su hijo, asintió gustoso. Conforme más conocían Noytrol más les gustaba.
—Sí, esto sabe delicioso. —Dijo Spinel con un algodón de azúcar en cada mano.
—Oye, deja algo para los demás, tragón. —reclamó Gema quitándole uno.
—Por cierto… ¿Dónde están los gemelos y Gustav? Son los únicos que no están aquí. —Preguntó Astrid notando que eran los únicos que faltaban.
—¿Gustav? Se llevó a esos dos locos a ver el pozo de jabalíes, son tan raros. —respondió Phelma.
Eso no fue nuevo para Astrid, así que siguió degustando con su esposo los dulces y platillos que tanto había extrañado.
OOOOoooooOOOO
En las afueras del palacio, un grupo de tres personas y un dragón paseaban amenamente por la destruida Ciudad.
—¡Fue tan grandioso! —Gritó Ruffnut feliz de poder haber visto un real pozo de jabalíes, aunque faltaban los animales igual lo disfrutó.
—Cuando la guerra termine y la princesa arregle Noytrol, pueden regresar de visita. —Invitó Gustav para ser preciso a la rubia vinter a la que se le acercó de manera insinuante, aunque esta rápidamente lo evadió
—Y si tienen jabalíes sería mejor, ¡es más! estoy considerando venirme a vivir aquí, seré el nuevo rey de Noytrol. —determinó Tuffnut imaginándose en un trono con todo y corona.
—Pensé que el esposo de la princesa sería el nuevo rey. —comentó Gustav
— ¡Uy! Es cierto.
—Por cierto, niño, ¿tú no tienes compañero de enlace? —Preguntó curiosa la gemela.
—No soy un niño…ya tengo 16. —Contestó el neutral coqueteando con sus cejas. —Con respecto a tu pregunta linda, no he hecho el enlace con alguien, ya que yo quiero más que un simple caballo, conociéndolos, creo que un dragón estaría genial.
—Un dragón… ¿Cómo cuál? —Preguntó Tuffnut.
—Ah.. no sé. Un dragón fuerte e imponente, que sea de color rojo como la sangre, que escupa una gran cantidad de fuego quemando todo lo que le ponga encima. —Respondió emocionado Gustav.
—Ah, ¿algo así como un pesadilla monstruosa? —preguntó el tranquilo Tuffnut cruzándose de brazos.
—¿Pesadilla monstruosa? ¿Cómo es ese dragón?
—Así como ese. —apuntó Ruffnut al cielo.
El neutral al volverse hacia donde la vinter apuntaba vio que se acercaba un dragón con las características que había mencionado, pero que además se veía lastimado y cargaba algo entre las patas y que por la trayectoria de tenía iba a caer encima de ellos.
—¡No está volando! —Alertó Gustav corriendo para escapar de la trayectoria del dragón.
Los gemelos también lo notaron, sin embargo, entre los dos utilizaron sus habilidades para formar un remolino por debajo del dragón, sosteniéndolo solo con el aire lo llevaron sano y salvo a la tierra.
El dragón ya estando en el suelo, soltó lo que tenía entre las patas, mostrando a un lastimado hipocampo color celeste de tamaño mediano, un poco más pequeño de Mizu, mientras que encima de su lomo había dos personas igualmente heridas.
Gustav y los gemelos se acercaron rápidamente a los heridos, los cuales parecían haber librado una violenta batalla, dado sus ropas ensangrentadas.
Ruffnut, fue la que se acercó a uno de ellos, precisamente al jinete al que trató de reincorporar, al hacerlo, dio un grito ahogado al ver que se trataba de aquel brann que la había visto de forma extraña en el reino de la tierra, y que en ese momento se le dificultaba el respirar.
—¡Es el amigo de Hiccup! —Alertó Ruffnut a su hermano y Gustav que ayudaban al otro hombre más viejo al joven brann.
—¡Niño! ve por los demás. —Ordenó Tuffnut en lo que trataba de hacer reaccionar al hombre.
El neutral asintió y corrió con todas sus fuerzas rumbo al palacio.
OOOOooooOOO
Ajenos a lo que pasaba en el exterior, los demás aliados seguían comiendo en la cocina cuando…
—¡Princesa! ¡Tiene que venir de inmediato! —gritó Gustav entrando a la cocina.
—¿Qué pasa? —preguntó Astrid alertada por el semblante del neutral.
—Sólo venga… ¡Tienen que venir! —exclamó el menor apresurándose para que lo siguieran.
Hiccup y Astrid se vieron entre sí sintiendo un mal presentimiento, y enseguida corrieron siguiendo a Gustav, los demás también hicieron lo mismo.
Al llegar a donde estaban los gemelos, los que eran brann se detuvieron en seco al ver quien era uno de los recién llegados.
—¡Es Snotlout! —Gritó Hiccup al reconocer a su amigo que era ayudado por la vinter.
Spitelout también se espantó al ver a su hijo gravemente herido.
— ¿Quién es el otro que viene con él? —Preguntó Astrid espantada.
Al ver al otro herido, Hiccup y Spitelout dieron un grito ahogado al reconocer a esa persona, era nada más ni nada menos que Gobber.
Este estaba desmayado y muy mal herido, casi no lo reconocían por el estado en el que estaba, pero sabían que era él, pues ambos brann reconocieron aquellas prótesis que su amigo utilizaba.
Mientras tanto, Snotlout estaba medio despierto, más sus heridas y agotamiento pronto lo haría caer.
—¡Snotlout! resiste… ¡¿Qué pasó?! ¿Qué significa esto? —Interrogó el brann desesperado.
—Per-dón Hiccup…to-do sa-lió mal…—Tosió. —Inten-ta-mos sal-var-los…
—¿A quién, Snotlout? ¡¿A quién?!
—A tus… padres…y a los de ella. —señaló a Astrid antes de caer desvanecido.
— ¿Qué fue lo que dijo? —Preguntó Astrid sin poder creérselo.
Hiccup estaba igual de anonado que ella, no podía hacerse a la idea de semejante noticia.
¿Los padres de ambos estaban vivos?
Continuará.
Comentarios: 2018
Jailys Sama: a más de uno le recuerda al primero beso y es que generalente es así :3, muchas gracias por leer. Saludos.
Mai: muchas gracias por tus palabras, e igualmente te deseo un prospero año 2019. Felices Fiestas.
La última actualización del año 2018, nos leemos en el 2019 :3. Saludos.
Comentarios 2015.
Bien sólo puedo decir que la miel se acabara por el momento y algunas dudas serán respondidas en el próximo capítulo, pronto se sabrá que pasó realmente con Danger y la plática con Gothi, al igual que el secreto de Astrid. No se desesperen.
Como spoilers debo decirles que se perderá a un miembro del equipo, que empiecen las apuestas. Saludos.
Ahora si con la sección de comentarios y dudas:
Nahisasuhias: Ya pronto se sabrá el secreto de Astrid, se lo dirá en el momento menos pensado. Que bueno que te haya gustado el capítulo. Saludos.
Navid: Me alegro que te haya gustado el capítulo y espero que este también, nos seguimos leyendo. Saludos desde Monterrey.
Gaby Chanii: Pagué lo que debía y espero te haya gustado, ya que a mi parecer este fue diferente a los que he escrito, estoy apenada. XD. Saludos.
Guest: Más bien tendrás que esperar para la próxima semana, sorry, pronto se resolverán todas las dudas. Saludos.
Jessy Brown: Que linda historia, pero te comprendo yo también estoy como Stormfly siempre de curiosa XD, con respecto a tu pregunta si puse la foto en el FB del vestido, antes de publicar el capítulo anterior. Saludos.
Astrid Amezcua: Espero no haber causado nuevos infartos y lágrimas en el equipo, aunque lo dudo, lo bueno es que tienes un equipo de rescate muy bueno XD, espero que a todos les haya gustado el capítulo y espero que hayan salido con vida. Saludos.
MayLu liya: Que puedo decirte, me encantó la definición de acuerdo a la RAE, como siempre supongo que algunas preguntas se te resolvieron en el otro capítulo y las otras ya te las dije por FB, espero te haya gustado los nuevos hotcakes más recién salidos del horno con mucha miel, por cierto no he leído ese libro, y ya sabes Hiccup no dira nada porque los caballeros no tienen memoria, y como se puede apreciar ya no tendrán otro tiempo de descanso como para atosigar a la recién pareja de casados. Saludos.
Shazam The Thunder bolt: Gracias por seguir mis historias es un placer que uno la lea, espero te siga gustando la historia. Saludos.
Kristtana: Espero te haya gustado este capítulo así como los nuevos momentos Hiccstrid. Saludos.
Ana Gami: Me rei a carcajadas de tu review por el vomito de arcoíris, espero que hayas seguido vomitando en el buen sentido de la palabra XD, cuando mencionaste la película me acordé de la escena de los niños, la había olvidado, pobre niño. Saludos.
Argor: Te puedo responder después?, que la verdad no encuentro donde cabría esa frase por cómo se van a ir dando las cosas. Saludos.
Ary: Espero te hayan dado suficiente insulina para este capítulo, si no abras sufrido me imagino un choque diabético XD, lo que tiene Astrid que decirle a Hiccup no afectara a su relación de una vez te digo pero se les complicaran más las cosas. Saludos.
Georgie Skandar: Ruffnut mi intención es dejarlo para Snotlout, aunque van empezar como los dragones de poco en poco, con Heather no sucedió nada sigue cuidándose XD. Saludos.
HeiMao3: Suspiré mientras escuchaba la canción que me recomendaste, muy linda y muy buena elección para una boda, gracias. Los señores padres están próximos a ser rescatados o al menos esa es la intención. Saludos.
SAM ARCHER: Sí, fue un choque de eso de Heather, con respecto a las comparaciones con ZnT, la verdad ya en estos momentos ni me he basado en la serie, todo esto es salido de mi imaginación o al vez inspirado pero en otras cosas, lo que se recitó en la boda sinceramente sólo busque en google como me acordaba , iba a poner la parte que dice "Cuando era niño, hablaba como niño…." Y le sigue, pero mejor la dejé hasta ahí. Saludos.
Nesari22: pues Astrid estaba a punto de decirle lo de la charla con Gothi, pero se arrepintió, pronto se sabrá el porqué, Drago aunque no lo creas aun ignora ciertas cosas pero será el primero en enterarse y de un modo u otro eso le dará la ventaja, seguiré dejando los capítulos así?, Eso no lo dudes, sorry XD. Saludos.
Steffani: Pues si hubo más momento hiccstrid y vaya que lo necesitaban para lo que se aproxima. Saludos.
Abigail: No sabes, y no fue tan hotcake para ti, eso quiere decir que buscas lemmon? Yo no escribo lemmon sorry. Saludos.
Unbreakablewarrior: Muchas gracias por las palabras es un placer que te haya gustado todo, espero hayas disfrutado de este. Saludos.
DragoViking: XD u siguió habiendo de lo otro, pero la visita inesperada los volvió a la realidad. Saludos.
Dly: Ya sé que tengo pendiente lo de Gothi pronto se sabrá, no sé si llegará a los 50, pero estamos terminando la primera etapa. Saludos.
Vivi ntvg: Pues de hecho es un rey jajaja, supongo que las respuestas a tus preguntas fueron contestadas en el capítulo, esos dos siguieron divirtiéndose. Saludos.
Mud Chan: XD, que bueno que te gustó el capítulo al igual que el subidon de azúcar por el exceso de miel, tienes razón con respecto a los dragones, son más inocentes pero también directos, aunque poco a poco van comprendiendo cada vez más los comportamientos humanos. Saludos.
Jessi: ¿A dónde vas? D:, aunque este divido así las últimas entregas no serán tan largas como la primera, digo no serán de casi 30 capítulos cada uno, por lo que yo calculo que puede terminar como en un mes y medio, más o menos, las frases de los monumentos sí tienen algo que decirles, pronto se sabrá cual es el significado de cada uno. Saludos.
The ridel sel: Jajaja no es mi intensión matar a nadie de diabetes y espero hayas tenido tu insulina contigo, XD, como se puede apreciar Nero está aparentemente bajo las garras de Fogo, así que todavía no se enterara de lo que pasó. Saludos.
Si me faltó alguna respuesta, sorry, por lo que veo andan fallando los servidores de FF y muy apenas puedo leer los reviews.
A los seguidores, favoritos y lectores anónimos, hasta la próxima.
03/Julio/2015
