PREVIOUSLY ON STALKER...
John es un chico de dieciocho años que está viviendo su sueño: salir con su ídolo, Dave Strider, DJ, vloguer y chico de moda.
Después de pasar superar barreras morales, descubrir lo que significa salir con alguien tan famoso, conocer un mundo que creía tan lejano y llevarse desilusiones con personas realmente cercanas, intenta recuperarse... pero las noticias de que otra de sus amigas, Rose Lalonde, está saliendo con el chico del que se quedó tan pillado llegan a sus oídos y las cosas se tuercen aún más.
En pleno arranque de ira, aparece la persona menos deseada en ese momento: la mismísima Rose. Sin poder evitarlo, John acaba explotando, lanzando reproches y haciéndole ver a Rose que sabe lo que pasó entre Jade y Dave porque la misma Jade se lo explicó.
En mitad de la discusión, aparece otro personaje oportuno. Esta vez es Dave, llamando al móvil de Rose. John se da cuenta de ello y acaba cogiendo él la llamada, gritándole un par de cosas al Strider.
Cuando John cuelga, Dave se queda sorprendidísimo en la otra línea del teléfono. ¿Qué cojones acaba de pasar? Cree que podría pedirle ayuda a su hermano, pero las cosas siguen tensas entre ellos por haberlo pillado con John en una actitud demasiado cariñosa. Aun así, apenas le da tiempo a pensar algo más porque su hermano le habla por pester, ignorando que llevan meses sin hablarse, y le dice que vaya a casa de Jade para reunirse y hablar por fin.
Dave acaba cediendo porque sabe que tiene que arreglar las cosas con Dirk... además, tiene ganas de que las cosas vuelvan a ser como antes con él. Ya de camino a casa de Jade, le abre conversación de pester a Rose y le dice que vaya a la casa que comparte con Jade, que él va de camino.
De mientras, en casa de Jade están Jake, Jane, Roxy y Dirk, que han ido a visitar a la Harley por fin. Aunque todo parece bien, la situación está enrarecida. Dirk le dice en susurros a Jane que Dave va a venir y por fin podrán hablar. A Jane eso le parece bien, pero le aconseja que se lo diga a Jade porque tal vez para ella sería incómodo. En cuanto Jade huye a la cocina, Jane presiona a Dirk para que vaya tras ella y, además de decirle lo de la visita de Dave, le sonsaque lo que sea que le pase, porque definitivamente está rara.
Al final Dirk cede y va a la cocina a hablar en privado con Jade. Entonces hablan y Jade acaba descubriendo que Dirk lo sabe todo y viceversa, además de darse ciertos detalles el uno al otro. El Strider ve cuan culpable se siente la joven por todo lo que ha pasado e intenta consolarla, cosa que ella agradece muchísimo. Además, le da esperanzas y le dice que lo solucionaran.
CAPÍTULO 29
Cada minuto que pasa estando allí parado, en mitad de la calle, enfrente de la puerta del edificio donde vive Jade, tiene más posibilidades de que le pillen las cámaras o alguna que otra fan. Ha intentado varias veces llamar al timbre del piso de la chica, en el cual ha estado más veces de las que debería, pero se le hace imposible en cuanto piensa que su hermano mayor está allí arriba, esperándole. ¿Cómo mierda iba a mirarle a la cara después de todo?
—No me digas que ahora no recuerdas el piso.
Al principio Dave no reconoce esa voz femenina que le sorprende y le hace dar un exagerado respingo. Da un paso hacia un lado, esperando encontrarse allí con cualquiera, probablemente una fan a pesar de que lo que ha dicho no le cuadra demasiado, pero los ojos morados que le observan desde abajo, enmarcados en cabello rubio, le tranquilizan a pesar de pertenecer a una chica que puede leerte como si fueras un libro para niños pequeños.
—Rose. —Suspira el Strider con alivio... hasta que recuerda de dónde viene.— ¿Y John?
—John… —Ella baja los ojos y hace ver que rebusca las llaves en su bolso a pesar de saber exactamente dónde están. No quiere hablar de este tema con Dave ahora, aunque sabe que debería.— No ha dado lugar a ninguna explicación y he concluido que la mejor opción era dejarle su espacio por ahora.
—Eso quiere decir que cree que tú y yo estamos liados. —Insiste el rubio mientras Rose saca finalmente las llaves y las encaja en la cerradura de la puerta del portal.
—Básicamente sí.
La puerta se abre y ambos entran en silencio al rellano del edificio.
Rose sabe que está siendo bastante esquiva en cuanto al tema de John. Lleva todo el camino sopesando si estaría bien explicarle de sopetón al Strider que John ya sabe lo que pasó con Jade, que ella misma se lo ha confesado. Tenía la esperanza de que el mismo Dave se hubiese dado cuenta de todo cuando John le dijo por teléfono que si pretendía tirarse a todas sus amigas, pero el rubio no parecía haber pillado nada.
Ya a la altura de los buzones del portal, la Lalonde para en seco de caminar y se da la vuelta para encarar a Dave, que la sigue. Le pilla quitándose la gorra que lleva puesta para intentar medio ocultar su identidad, recolocándose el pelo y volviéndosela a poner.
Dave se da cuenta de que la rubia se ha parado en mitad del portal y que está captando su atención. Al mirarla más detenidamente, se da cuenta de que sus labios, siempre oscuros, están entreabiertos y entre sus cejas hay una suave arruga; es entonces cuando se da cuenta de que Rose quiere hablar o preguntarle algo y Dave sabe que va a acabar respondiéndole, así que prefiere abreviar las cosas.
—Sí que me acuerdo del piso, vale. —Sube un par de escaleras que hacen del portal un suelo a doble nivel para ponerse a la altura de la chica.— Y sí, estoy… incómodo con todo esto de hacer las paces con mi hermano, aunque en realidad ya es como si hubiésemos hecho las paces o algo así, pero verse las caras ya es mierda seria, ¿sabes?
Los labios de Rose se cierran, tensos, y evita por todos los medios que la sonrisa de satisfacción nazca. Parece que ya ni siquiera hace falta presionar al Strider para que empiece a soltar sus sentimientos sinceros en cuanto a su hermano... aunque en realidad no es eso lo que quería sonsacarle.
Sin embargo, esa información nueva -aunque obvia- hace que reafirme su creencia de que no debería mencionar a John y mucho menos el hecho de que sabe todos los chanchullos del Strider con Jade, pues el rubio ya está lo suficientemente nervioso con el asunto de su hermano. Tal vez cuando Dirk y Dave arreglen sus diferencias sea un buen momento para darle la mala noticia.
—Además, subir a casa de Jade. Joder, eso sí que puede ser incómodo de verdad. —Continúa Dave al ver que Rose se ha quedado mirándole sin decir nada.— Sin contar que mi hermano fijo que se ha traído a su pandilla de viejos con él.
—¿Pandilla de…?
—Sí, Rose, de viejos. Tú ya conoces al English, ¿no? —Rose se basa en el lenguaje corporal del chico para diagnosticar que cada vez está más nervioso, pues no deja de toquetearse la ropa y acaba girándose la gorra, con la visera hacia atrás.— Las otras dos son Jane y Roxy.
—Oh, creo que sé a quién te refieres. Recuerdo haber visto… algo en la limusina de donde salió Dirk cuando casi atropella a Jake.
—Eh, no les llames "algo" en realidad están bastante buenas para pasar los treinta y... —Dave hace una mueca.— Un momento, cómo que "casi atropella a Jake".
—Eso no tiene importancia, lo que quería decir es que...
—Ostia, ahora que lo dices, una de ellas tiene el mismo apellido que tú y…
—Vale, ya basta. —Le corta de repente la Lalonde, nerviosa por la velocidad a la que habla el otro, delatando cada vez más lo inquieto que está por la situación.— ¿El problema es tener público cuando te encuentres con tu hermano? Bien, pues hazlo bajar.
—Eh… ¿bajar? —De repente Dave parece empequeñecer ante la idea de Rose. Intenta buscar una excusa, pero a los cinco segundos suelta un bufido porque no encuentra nada convincente que decir.
—Envíale un pester y dile que baje al portal. —Rose señala el bulto que tiene el Strider en uno de sus bolsillos del pantalón y él sonríe, pero antes de que pueda soltarlo, Rose añade:— Corta el rollo, sé que eso es tu móvil, nada de que te alegras de verme.
—Wow, vale, corto el rollo. —Se burla Dave, riéndose, al no ser aquella una expresión típica de la Rose Lalonde que él conoce.
Haber podido reírse le ha relajado medianamente, pero en cuanto saca el móvil del bolsillo y desbloquea la pantalla, la sonrisa se va apagando y se queda mirando la aplicación de Pesterchum. La inminente e incómoda situación de encontrarse con su hermano cara a cara cada vez es más real; está literalmente en su mano dar el último paso.
Con su mejor mirada de cordero degollado, echa una ojeada a Rose por encima de las gafas de sol, dejando ver sus ardientes ojos rojos, pero la Lalonde ni siquiera se inmuta ante ello, sino que se cruza de brazos y cambia el peso del cuerpo de una pierna a otra, expectante, dando golpecitos con un pie en el suelo para darle más énfasis.
—Ya he dicho que hay que darle espacio a John. Primero tienes que arreglarlo con tu hermano. —Le recuerda Rose, presionándole.
La respuesta de Dave es un bufido indignado pero también resignado, pues justo después abre una pantalla de conversación con Dirk y teclea algo rápido en la pantalla. ¿Estaría bien escribir tan solo un "baja? ¿Lo pillaría su hermano? Dave llega a la rápida conclusión de que Dirk le conoce demasiado bien como para no saber que se rajaría en el último momento y le haría bajar al portal para acabar con aquello sin nadie delante que hiciese la situación mucho más incómoda.
Rose observa todo el proceso con una ceja alzada, incluso echa una mirada a la pantalla para cerciorarse de que Dave ha entrado a Pesterchum y no está fingiendo para evitar cumplir con aquello. No llega a ver lo que el rubio teclea en la conversación, pero sí el nerviosismo con el que sus dedos han chocado con la pantalla táctil, así que no duda que haya hecho lo mandado.
En cuanto el mensaje se marca como recibido, Dave bloquea el móvil y vuelve a guardárselo en el bolsillo como si no pasara nada, incluso mira alrededor y se mete las manos en los bolsillos, haciendo ver que está totalmente tranquilo.
Aun así, Rose no puede evitar esbozar una sonrisa suave que el Strider no deja pasar.
—¿Qué? —Le pregunta con brusquedad, frunciendo un poco el ceño y rompiendo su imagen de pasotismo total.
—Pareces una jovencita esperando la respuesta a su carta de amor. —Suelta ella sin ningún rodeo, alargando aún más la sonrisa pilla.
—Mira, cállate. Ni se te ocurra meter mierda ahora que voy a verle.
—Eso suena mucho más a jovencita agitada. —La mala cara que recibe como respuesta le hace levantar las manos abiertas y añadir:— Está bien, está bien, os daré intimidad.
—No. —Murmura de repente Dave, dando un paso hacia delante cuando Rose empieza a alejarse.— Ahora te quedas.
El cerebro de Rose se había programado ya para soltar pullas que estaban destinadas a picar a Dave Strider prácticamente cada vez que éste soltaba algo que le hacía parecer más vulnerable de lo que quería hacer creer a los demás, pero ahora mismo se le hace imposible; el rostro del rubio refleja tanta inseguridad que deshace los escasos pasos que ha dado para alejarse de él.
Dave parece relajar el cuerpo cuando la Lalonde vuelve a su lado y le pone la mano en el brazo, dándole a entender que estará ahí si es lo que desea. Justo cuando la rubia coge aire para reafirmar su postura, se escuchan unos pasos apresurados y lejanos en las escaleras que cada vez son más audibles.
Ambos jóvenes centran su atención en las escaleras justo cuando alguien aparece por el último tramo de escalones. Al reconocer a esa persona, Rose aparta la mano del brazo de Dave poco a poco y da un paso, alejándose de él para darle espacio.
Los pasos van siendo cada vez más lentos, pues Dirk también ha visto ya a los dos menores que hay allí plantados, aunque toda su atención se centra en Dave, que se tensa y levanta la cabeza para enfrentar por fin a su hermano. Está pasando, ya no puede huir de aquello o será totalmente patético.
El silencio total, solo roto por la respiración ligeramente agitada del Strider mayor, llega cuando éste finalmente baja el último escalón y se queda allí quieto, con la mano apoyada en la barandilla y aún con la mirada clavada en su hermano... o eso parece, pues sus impenetrables gafas de sol ocultan sus ojos.
Rose va pegándose despacio a la pared donde están los buzones para no llamar demasiado la atención mientras observa a los hermanos, expectante por que empiece la seguramente interesante conversación llena de sentimientos reprimidos que estará encantada de analizar para después poder echar en cara los errores de la misma a su paciente/pseudo-amigo Dave.
Entonces Dirk hace un movimiento decisivo y suelta la barandilla como si le costara un tremendo esfuerzo. La reacción de Dave es coger aire y no dejarlo salir, esperando casi con miedo a que su hermano se ponga a su altura y luchando por no bajar la cabeza y mostrar lo intimidado que se siente.
Ahora más que nunca, tiene que mantener la cara de póker que ha heredado del hombre que le ha criado... pero le es imposible seguir aguantando la compostura cuando su hermano empieza a acercarse con pasos más rápidos y decididos; lo primero que piensa Dave es que le va a devolver el puñetazo que estuvo a punto de darle la última vez que se vieron en casa de John y eso le aterroriza más que el hecho de perder su expresión indiferente. ¿Cómo va a defenderse de Dirk si ni siquiera se siente anímicamente capaz?
Al final, ya cuando lo tiene a menos de un metro, Dave da un paso hacia atrás, pero su hermano es más rápido y alarga un brazo para agarrarle, acercarlo a él y...
¿...abrazarle?
Sí, efectivamente, Dirk Strider, su hermano refunfuñón y distante, le está dando un abrazo tan fuerte que apenas puede respirar y lo único que puede sentir es el nostálgico y familiar aroma de la piel ajena. Ni siquiera recuerda cuánto tiempo hace desde la última muestra de cariño parecida a esa; dejaron de hacer esas "cosas de hermanos" cuando Dave creyó que era demasiado adolescente rebelde para esas tonterías y empezó a parecerle raro que Dirk tuviese arrebatos de cariño cuando era frío la mayor parte del tiempo.
Pero ahora, qué demonios, no puede hacer otra cosa que devolverle aquel intenso abrazo de la misma manera, rodeándole con los brazos, casi con necesidad.
Rose, francamente sorprendida, vuelve a retroceder contra la pared, queriendo ser una sombra. No puede creer que los hermanos témpano-de-hielo-Strider estén rebosando tanto cariño y mostrándolo como si nada. Sabe de sobras que Dave en realidad necesitaba una muestra así de clara por parte de su hermano, pero ni de lejos imaginaba que Dirk, del que solo ha escuchado hablar, se la proporcionaría tan fácilmente. Lo veía demasiado cerrado y distante... pero acaba de descubrir que estaba equivocada respecto al mayor de los Strider.
De mientras, ausentes a la incomodidad de Rose, los Strider siguen fundidos en el abrazo. Dirk hunde el rostro en el cuello de su hermano y enreda los dedos en el cabello dorado de su nuca, pegándole todo lo posible a él con anhelo, como si hubiese estado separado de él durante años. Dave no parece molesto en absoluto por la intensidad de su hermano mayor, sino que se engancha a él con la misma fuerza, casi como si le fuera a saltar encima para que le coja en brazos como cuando solo era un criajo y jugaban a que Dirk era un caballo y él un cowboy.
—Eres un idiota, Elizabeth. —Gruñe Dirk contra su hermano, negándose a separarse de él.
—Tú también. —Responde con voz la voz también amortiguada, agarrándose aún más a la camiseta del mayor.— Martha. —Añade al final para responder a la pulla de su segundo nombre.
—Lo siento. —La disculpa es tan precipitada y torpe que Dave no puede evitar sonreír.
—...yo también. —Acaba respondiendo el menor.— Tienes razón, bro, soy un idiota. Pero a alguien tenía que salir.
—No te pases, enano. —Lentamente, Dirk va soltando a su criajo preferido para poder mirarle a la cara.— Ya me he castigado bastante, vale.
—Vale.
La situación se le hace tan incómoda a Rose que, justo cuando cree que se van a besar apasionadamente o algo así, carraspea y da un paso hacia delante, pero sólo Dirk gira el rostro hacia ella aunque sin soltar a su hermano pequeño.
—Tú debes ser Rose. —Suelta el mayor, aflojando sólo un poco el abrazo a Dave, que acaba por mirar también a la rubia.
—Sí. —Asiente algo curiosa la Lalonde.— ¿Puedes decirme por qué eres poseedor de esa información?
—Jade me ha hablado de su compañera de piso la cual últimamente va bastante con mi hermano y he visto la noticia de la gótica y misteriosa nueva novia de este enano. —Sacude con suavidad al rubio que tiene entre brazos, que suelta un quejido malhumorado aunque eso no le borra la leve sonrisa de los labios.— Supongo que somos familia ahora.
—Algo así. —Rose sonríe ante la broma y se cruza de brazos; Dirk es algo diferente a lo que creía.
—Eh, estoy aquí. —Refunfuña Dave con la boca semitapada por el hombro de su hermano.
—No te metas en conversaciones de adultos. —Le replica Dirk, revolviéndole el pelo al más pequeño y dándole un poco más de libertad, ya solo con la mano en su cabeza. Entonces recuerda algo y vuelve a mirar a Rose, serio.— Hablando de Jade, creo que deberías hablar con ella. Le ha dicho a John…
Dirk cierra la boca de repente y echa una mirada a su hermano, que se la devuelve sin llegar a entender aún de qué va la cosa, pero Rose lo comprende de inmediato porque ella sabe lo mismo que el Strider mayor, solo que tal vez no toda la historia, pues John apenas ha explicado algo coherente en el poco rato que ha estado con él.
Suspirando, la Lalonde entiende que no puede retrasar más el palo; tiene que explicárselo ya a Dave. En fin, por lo menos ya se ha reconciliado con su hermano…
—Dave, creo que debes saber algo. —Murmura Rose, acercándose un poco más a la pareja de rubios.
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Mil cosas en su diminuto y discreto bolso y ninguna de ellas son las llaves que está buscando.
Rose resopla y deja en paz su pintalabios, su sombra de ojos, su cartera, sus clips, su pequeña libreta de notas, su espejito y todos los objetos inservibles que sí se ha acordado de meter en el bolso.
Si hay algo que odia son los despistes, y más aún si los comete ella misma. Por lo menos tiene la excusa de que iba a ver a John y estaba algo alterada; al fin y al cabo iba a explicarle que había rumores de que ella y su ex estaban juntos.
No tiene más opción que usar el timbre y llamar la atención de toda la gente que sabe que hay ahí dentro. Otra cosa que odia: no ser discreta.
Resignada, su mano va de mala gana al interruptor junto a la puerta y lo presiona una vez. Un sonido que se le hace insoportable en esas circunstancias se escucha dentro del piso y, aunque es impropio de ella, piensa que ojalá los hermanos rubios estuviesen ahí con ella en vez de haberse quedado juntos en el portal hablando de sus cosas de hermanos rubios o lo que sea.
Unos pasos apresurados que delatan que la persona de la que provienen lleva zapatillas de ir por casa, un chasquido de la puerta abriéndose y ahí está Jade, con los ojos verdes muy abiertos, observándole.
—Oh. Eres tú, Rose. —Suelta la morena; sus pestañas están aún oscuras y revueltas de haber llorado pero aun así suelta una risita y añade:— Creía que serías Dave. O Dirk, que se ha ido sin decir nada. ¡O ambos!
—En… realidad, he tenido un encuentro con ellos. En el portal. —La débil sonrisa de Jade deja de intentarlo y desaparece ante las palabras de su amiga.— Dirk nos lo ha explicado todo, Jade. Dave también lo sabe ahora.
La Lalonde sabe que su amiga lleva una racha bastante mala con todo el asunto de John y Dave, que aquello también le está afectando a ella directamente. De hecho, está preparada para una llorera ahora mismo, pues Dirk ya le ha explicado que es lo que él ha sufrido.
Aunque la expresión de la rubia no lo muestra en absoluto, se siente mal cada vez que piensa que la Harley ha tenido que llorarle al mayor de los Strider. ¿Tan sola se siente Jade? Y ella, ¿tan mala amiga está resultando ser como para no poder escuchar sus penas? Se supone que quiere ayudarla, pero la afilada hoja de la culpabilidad le dice que es obvio que no lo está haciendo bien.
—Dave… ¿se ha enfadado? —La voz de Jade es suave y tan sorprendentemente serena que Rose se queda un rato mirando a su amiga, con los ojos muy abiertos, y la única respuesta que le puede dar es una negación con la cabeza.— Vaya, ¡menos mal! De todas formas debería hablar con él, ¿no crees? Si pude hablar con John directamente…
—John sí que está enfadado. —Suspira Rose al fin, echando una mirada rápida a su alrededor y entrando en el piso, pero quedándose en el recibidor para poder hablar en intimidad con Jade.— Fui a hacerle una visita. Visita que fue breve porque estaba al corriente de ciertos rumores escabrosos sobre Dave y yo… obviamente son todo patrañas sin sentido.
—Sí, lo sé. He visto las noticias por internet… —La ojiverde cierra la puerta y se queda unos segundos en silencio, pensativa.— Tal vez tendrías que decirle algo a Kanaya antes de que vea todo eso y piense cosas que no son.
—Tienes razón. No quiero arriesgarme a que también ella se enfade conmigo.
—¿Va todo bien, Jade? —Pregunta entonces una voz femenina desde el final del pasillo, en el salón.
La anfitriona casi da un salto al escuchar esa tercera voz, como si se acabase de acordar de que tiene invitados en su casa. Rose, en cambio, mira fijamente la puerta que da al salón. El momento de las presentaciones se acerca y, por alguna razón que no logra comprender, cree que aún está a tiempo de coger la puerta y huir de allí.
"Qué estupidez. ¿Desde cuándo tengo este terror social?" se pregunta, obligándose a esbozar una sonrisa y ver la situación de manera divertida.
—¡Sí, Jane, ya vamos!
La Harley pasa un brazo alrededor del de la rubia, sacándole de su ensimismamiento. Cuando Rose le mira, Jade le guiña un ojo y sabe que la morena se ha dado cuenta de que le pasa algo e intenta tranquilizarle. La Lalonde no puede más que ensanchar la sonrisa y asentir levemente.
—Te presento a los demás y dejo que corras a hablar con Kanaya. —Le murmura Jade cuando ya están caminando por el pasillo hacia el salón, aún cogidas la una del brazo de la otra.
Rose asiente otra vez, pero no abre la boca, sino que aprieta los labios pintados de negro e intenta ignorar el presentimiento de que algo va a cambiar después de este día y va a hacer que su mundo se vuelva del revés. Porque… ¿qué iba a ser tan increíble como para hacer que la vida de la serena y calculadora Rose Lalonde se tambalease?
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—Ahora entiendo por qué John estaba cabreado. —Repite Dave, haciendo que Dirk, como respuesta, suspire.
Llevan un buen rato ahí sentados, en el último escalón de la escalera, como si fuesen un par de adolescentes que han quedado y están pasando los escasos minutos que quedan antes de que sea la hora de volver cada uno a su casa.
El Strider menor ha repetido varias veces las mismas frases, en murmullos pensativos que su hermano mayor no sabe exactamente cómo responder; con Jade ya ha llenado el cupo de aguantar emociones ajenas por lo menos para dos semanas.
El largo silencio de Dirk no molesta a Dave en absoluto. De hecho, que esté ahí escuchándole decir todo el rato la misma mierda ya le parece alucinante, porque sabe de sobras que Dirk no es alguien con quien compartir sentimientos o esas cosas.
Pero ahora mismo, eso no es lo más importante.
Lo importante es que John lo sabe. Lo sabe todo, según Rose. Dave no sabe decir si está aliviado o francamente acojonado; no tiene ni idea de lo que puede pasar ahora o si debería hacer algo al respecto o…
—¿Y si voy a hablar con él?
El más mayor levanta la cabeza y mira a su hermano, sorprendido porque lo que acaba de decir es nuevo y no parece retórico. Tiene que responder pero… ¿el qué? Sinceramente, ¿qué?
Para aumentar aún más la presión que siente Dirk, el menor gira la cabeza hacia él, correspondiendo a su mirada y esperando la respuesta a esa pregunta.
—No. —Dave arquea una ceja por su respuesta, brusca, y Dirk abre y cierra la boca para corregirse después:— Sí.
—Eso me ha ayudado tanto como aquel libro de mierda sobre como rapear.
—Ese libro era la ostia.
—Joder, no. —Dave hace un gesto de desprecio con la mano.— Encima estaba escrito de naranja por todas partes.
—Eran correcciones y comentarios ingeniosos.
—Ingeniosos los cojones. Al final del libro metiste algo que era la peor basura que… —Se queda a mitad de frase y levanta la mano, queriéndole decir que espere. Entonces se pone a rebuscar en un bolsillo hasta que encuentra la cartera y la abre, sacando un trozo de papel plastificado, ya maltrecho, el cual pone en las narices de su hermano mayor.— Esto. Mira esta mierda. "Carnet de desrapeador". ¿Desrapeador? Tenías que estar de puta coña, Dirk.
—No me puedo creer que lleves eso encima.
Dave se queda con la mandíbula descolgada porque su hermano tiene una media sonrisa que pocas veces muestra y no sabe qué mierda decir tampoco porque… ¿qué responde a eso?
Sin decir nada, le quita el carnet falso de delante de los ojos y, tras echarle una mirada él mismo, vuelve a guardarlo en su cartera. Después junta las manos y mira al frente con expresión huraña y el ceño fruncido.
—Lo llevo de forma irónica. —La sonrisa de Dirk se ensancha al escuchar esa respuesta; sabía que iba a recurrir a eso. Dave se da cuenta y le mira.— ¿Qué? Lo digo en serio. Es una gilipollez tan grande que hasta hace un poco de gracia.
—La verdad es que no deberías hablar aún con John. —Suelta de repente el mayor, sin apartar los ojos del más joven y aún sin borrar del todo la sonrisa.— Aunque supongo que mis consejos ahora valen mierda para ti.
—No. —Dave responde tan rápido y con tanto énfasis, inclinándose hacia su hermano, que éste arquea las cejas, sorprendido.— Quiero decir, no… tus consejos siguen siendo tan válidos como siempre.
El Strider mayor, algo sobrepasado por la situación, desvía la mirada y junta las manos como antes lo ha hecho su hermano pequeño. Agacha ligeramente la cabeza y se toma unos segundos para pensar en lo que debería responder a eso. Joder, cómo es posible que pueda gestionar la carrera profesional de una estrella adolescente sin pestañear y no pueda ni siquiera pensar en una contestación digna a lo que le acaba de soltar su hermano pequeño.
—Confío en ti, vale. —Añade entonces Dave con un hilo de voz.
Eso hace reaccionar por fin a Dirk, que vuelve a erguir la cabeza y se atreve a afrontar la mirada velada por las gafas de Dave.
No entiende por qué Dave sigue confiando en él después de todo lo que ha pasado con John hasta que se le ocurre imaginar qué pasaría si todo fuese a la inversa; si Dave le aconsejara dejar a alguien para poder quedarse él con esa persona. El rubio reconoce que sería una putada y le molestaría muchísimo… pero entonces su hermano le saca de sus paranoias poniéndole la mano en el hombro. Sorprendentemente, puede palpar la preocupación en su expresión cuando el silencio se hace demasiado largo y eso le hace darse cuenta de que, a pesar de todo y por encima de cualquier cosa, es sangre de su sangre.
—Gracias, enano.
—...esa es tu respuesta. —Dejando a Dave con cara de circunstancias, el Strider mayor se levanta del escalón en el que están sentados de repente.
—¿Sabes todo el jodido trabajo que he estado retrasando por culpa de todo esto? —Dirk le tiende la mano para que se levante también.— ¿Te apetece volver a los escenarios mientras esperamos a que se relajen las cosas?
—Oh, joder, sí. —El joven no puede evitar sonreír cuando coge la mano de su hermano y se incorpora.— Me muero por volver a lucirme.
—Si te hubieras negado, probablemente habría recurrido a métodos poco ortodoxos para obligarte a ello, así que has elegido la respuesta correcta.
—¿Por qué tienes tanta prisa, tío? —Dave se adelanta un poco a su hermano, pero cuando ve que no le está siguiendo, se gira hacia él.— ¿A qué estás esperando? Vamos a organizarlo tod-... Joder, qué es esa cara de enfermo mental, qué tramas.
Al pasar por su lado, Dirk le pone una mano en la cara a su hermano pequeño y le aparta como venganza por lo que acaba de decir. Dave suelta un quejido y, mientras el otro le adelanta y ya abre la puerta para salir a la calle, se recoloca las gafas de sol y el pelo, mirándole con desconfianza.
No sabe de qué se trata pero lo que sí que sabe, es que cuando su hermano pone esa cara de misterio y suspense que completa con una sonrisita la ostia de perturbadora, definitivamente algo está tramando.
AHhhhHHhhhhHHH POR FIN POR FIN GOD FUCKING D AM N I T
Vale.
Vale, ya. (?)
Sí, no sois las únicas personas que sufren por la espera. Yo también sufro cuando me paso más de dos meses sin escribir, sabéis.
Bueno, estoy probando lo de "Previously, on Stalker" pero como ya véis *siempre* me enrollo la vida y welp.
Lo que sea. Estoy tan satisfecha porque por fin hay nuevo cap que ni siquiera sé qué más decir. (?)
Nos leemos~~~~~~ ´v`)/
