Capitulo 29

Harry, Ron y Hermione alcanzaron el castillo cuando estaba oscureciendo. La caminata desde el pueblo de Hogsmeade había sido lenta y tortuosa pues Hermione estaba débil y exhausta y sus amigos no querían empujarla más allá del límite de sus fuerzas. Ron se ofreció a cargarla en varias oportunidades, pero la chica se negó con una sonrisa. Amaba a sus amigos, estaba llena de felicidad por que hubieran ido a rescatarla pese a que su secreto con Malfoy había salido a la luz. Nunca se había sentido tan bien en su vida y por eso, aún tenía fuerzas para continuar caminando.

Mientras se acercaban al castillo, Hermione divisó en el cielo nocturno una marca tenebrosa desvaneciéndose lentamente y contuvo un grito. Se detuvo temblando, aterrada por la posibilidad de que los mortífagos hubieran tomado el castillo y ellos estuvieran yendo directamente a su encuentro, sin embargo, Harry le pasó un brazo sobre los hombros y la tranquilizo:

Shh.. está bien. Malfoy la convocó para sacar a los mortífagos de la casa y poder rescatarte- explicó en voz baja. La chica tardó unos segundos en retomar la marcha, aún insegura por la situación.

Por fin alcanzaron la corta escalinata de piedra de la entrada que los separa del interior del castillo e ingresaron lo mas silenciosamente posible. No había nadie allí debido a lo tarde que era, pero uno nunca podía ser lo suficientemente precavido y mucho menos cuando tenían un celador como Filch.

¿Cómo me encontraron? – preguntó en un murmullo Hermione una vez cruzadas las puertas de madera.

Malfoy nos dijo que estabas en problemas- respondió Harry con tono seco. La chica supo que no estaba para nada contento por haber tenido que trabajar en equipo con el causante de la pelea más grande que los tres habían tenido.

¿fue él quien…?- comenzó sin saber muy bien como terminar. La palabra traición rondaba en su cabeza pero no estaba segura de querer usarla.

No. No fue él. Fue Dennis Creevery. O al menos, eso es lo que Malfoy dice- Hermione se detuvo en el acto. Todos sus recuerdos volvieron como si el sauce boxeador la hubiera golpeado con toda su violencia:

Luego de la conversación con Malfoy, Hermione se sentía destruida. Había roto su amistad con las dos personas más importantes en su vida por alguien que le había dicho que jamás cambiaría. La pena la inundaba y le impedía respirar bien cuando se dejó caer en una de las escaleras del castillo desierto. Allí lloró amargamente hasta que alguien tropezó con ella por accidente, o al menos, así parecía. Dennis apareció por el corredor con aire despistado y soñador y sonrió alegremente al encontrarla allí. Hermione se secó las lágrimas y puso su mejor cara, pero Dennis percibió enseguida que era lo que ocurría y su expresión cambió a una de profunda preocupación.

Hermione ¿Estas bien? ¿Qué sucedió?- preguntó sentándose junto a ella en la escalera y tomándola de la mano con un gesto lleno de dulzura. La chica hipó con la nariz roja y negó con la cabeza.

Ha sido un mal día- explicó simplemente. No podía contarle que había ocurrido, ella no era de esa clase de chicas que corría a los brazos de cualquiera y le explicaba con lujo de detalles todas sus malas experiencias. Además, tenía en claro que aquel un tema que pudiera compartirse con cualquiera.

Evidentemente- coincidió Dennis y volvió a sonreír- vamos, creo que yo puedo animarte- dijo incorporándose y tirando de ella.

Yo… la verdad no estoy de humor Dennis. Pero gracias por la oferta- su voz sonó ahogada pero eso no consiguió hacer desistir al chico

Oh vamos Hermione, nada mejor para curar las penas que un poco de diversión. Además, tu sabes que soy una fantástica distracción.- esbozó una sonrisa pícara y Hermione sonrió también

El buen Dennis, pensó la chica, siempre tan atento. El chico tiró de su mano y ambos comenzaron a caminar, hablando de cosas sin importancia y Hermione se sorprendió al notar que él estaba allí y no en Hogsmeade como los demás. Cuando le preguntó acerca de eso, él se limitó a responder:

Tenía cosas más importantes que hacer-. Hermione se sentía cómoda y tranquila en presencia del chico. Era un lindo sentimiento el que le producía: una amistad sin vueltas ni complicaciones.

Por fin llegaron a destino: la sala multipropósito. El chico pasó tres veces por delante y en frente de ambos se materializó una puerta de madera con un pomo de plata. Dennis le indicó con la cabeza que entrara, con un caballeroso gesto y fue tras ella, cerrando la puerta a sus espaldas.

Adentro ardía un fuego enorme de color violeta y Hermione se quedó embelesada con la majestuosidad de la llama. Quiso voltearse para preguntarle a su amigo que estaban haciendo allí pero no pudo pues un golpe en la cabeza el dejo inconsciente. Dennis no era muy ducho con la magia, por eso había tenido que recurrir a métodos muggles para retenerla. Hermione se desplomó en el suelo frio y antes de desmayarse pudo oír unas voces, primero la de Dennis y luego otra, proveniente de fuego, mucho más aterradora y amenazante.

Ya tengo a la chica- informó Dennis. El tono respetuoso con el que se dirigió al fuego denotaba que estaba asustado de su interlocutor

Has hecho un buen trabajo Creevery- felicitó una voz rasposa de hombre. Hermione no la reconoció

Si. Ahora ¿dejarán ir a mi familia?- había urgencia y nerviosismo en el chico

Cada cosa a su tiempo.-

¡pero lo prometieron!- gritó Dennis y la voz en el fuego rio con ganas.

Nunca deberías creer en las promesas de un mortífago. Primero vamos a asegurarnos de que todo salga de acuerdo al plan y de que tu no abras la boca y luego, quizá, no hagamos sufrir demasiado a tu familia, cuando la matemos- volvió a reír, con increíble frialdad. Dennis estaba hablando con mortífagos, Hermione no podía creerlo.

Yo…- el chico parecía estar a punto de desmayarse. Había palidecido y el fuego violeta solo intensificaba su aspecto

Eso fue todo lo que Hermione pudo recordar antes de que una bruma blanca lo invadiera todo.

La chica se lo contó a sus amigos.

Los mortífagos tienen a su familia…- pensó Ron y un escalofrío le recorrió la espalda al imaginarse en su lugar- no nos estaba traicionando, estaba siendo amenazado.-

Hermione asintió.

Debemos hacer algo.- animó la chica, comprendiendo ahora como todas las piezas encajaban: los mortífagos ya no confiaban en Malfoy para ayudarlos y se habían encargado de encontrar a alguien que si lo haría.

No. No importa quien estaba amenazado, traicionó tu confianza Hermione. Se aprovechó en tu momento de mayor debilidad- Harry fue rotundo. Había perdido su compasión y su compostura mucho tiempo atrás y ahora estaba actuando como siempre debió hacerlo: protegiendo a los suyos primero.

Pero Harry, su familia podría morir. No podemos dejar que eso suceda- rogo la chica pero la mirada del morocho fue impasible. Un silencio sepulcral se apoderó de los tres

Ron, por primera vez, estaba del lado de la chica en el asunto.

Hermione tiene razón, Harry. Se lo debemos, por el bien de su familia.-

No le debemos nada. Entregó a Hermione a los mortífagos sabiendo que iban a matarla- Harry se había puesto terco en su decisión. Había pasado por alto demasiadas de sus reglas por sus amigos, pero aquella se iba a quedar donde estaba.

Su familia estaba en la misma situación. ¿Qué hubieras hecho tú?- el chico dudó

Yo…- Harry hubiera intentado salvarlos a todos, por supuesto, pero Dennis no era Harry y no podían culparlo del todo por tratar de proteger a su familia.- le diremos a Mcgonagall sobre la situación. Ella sabrá que hacer. Y eso es todo.- se había puesto firme sobre la cuestión

Bien, algo es algo.- asintió la chica antes de prestar atención a su propio estado.

Hermione respiraba con dificultad por alguna costilla rota, le dolía el cuerpo y tenía un hambre voraz, combinada con la debilidad de sus días en cautiverio. Le dolía la cabeza y estaba segura de que estaba tan sucia como una rata de alcantarilla.

Harry y Ron insistieron en llevarla a la enfermería pero ella los convenció que era más importante avisar a Mcgonagall primero. Harry asintió a regañadientes.

Yo iré a la enfermería por mi cuenta y luego volveré a la sala común, lo prometo- les dijo sus amigos. Ninguno de los dos estaba muy contento con la alternativa pero uno iría a hablar con la profesora y el otro con Ginny que había quedado muy preocupada. – Harry, ¿podrías dejarme la capa? No quiero que nadie me vea caminar por el castillo así. Podría causarnos problemas.

Sí, claro.- Harry le ofreció la capa rápidamente.

¿volverás a la sala común?- preguntó Ron, preocupado, mirándola con el ceño fruncido.

Por supuesto. Luego de que me curen las heridas- la chica sonrió antes de pasarse la capa por encima y desaparecer.

Sin embargo, Hermione tenía otros planes en mente.